, ASAMBLEA GENERAL

Una política que envenena las relaciones interafricanas (. internacionales y que constituye una amenaza para la paz y la seguridad en el Africa y, al fin de ...
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Naciones Unidas

ASAMBLEA GENERAL

SESION PLENARIA Miércoles 3 de noviembre de 1976, a las 11 horas

TRlGESIMO PRIMER PERIODO DE SESIONES

NU~VA

Documentos Oficiales

YORK

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Tema 52 del programa: Política de apartheid del Gobierno de Sudáfrica (continuación): a) Informe del Comité Especial contra el Apart-

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Presidente: Sr. Hamilton Shirley AMERASINGHE (Sri Lanka).

TEMA S2 DEL PROGRAMA

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fuerzas raciGtas que desean reprimir las libertades del pueblo y les impide votar y disponer de su propio destino. En realidad, el derecho del veto, tal como lo prevé la Carta, debe utilizarse para mantener la paz y la seguridad internacionales y salvaguardar el derecho de los pueblos a la libre determinación y a la independencia. El 19 de octubre de 19,76, en su 1963a. sesión, el Consejo de Seguridad no pudo imponer un embargo sobre el envío de armas a Sudáfrica debido al triple veto interpuesto por los Estados Unidos, el Reino Unido y Francia. Esto constituye un episodio vergonzoso en los anales de la historia de esos tres países, que a menudo hablan del derecno internacional, los derechos humanos y la libr~ determinación cuando no están en juego los intereses de vaíses que les son adictos y, al mismo tiempo, violan dichos principios cuando se refieren a los regímenes racistas, sus aliados, que tie1l1en vínculos culturales, económicos y políticos con ellos, como ocurre con Rhodesia del Sur, Sudáfrica e Israel.

Política de apartheid del Gobierno de Sudáfrica (continua· ción).· a) Informe del Comité Especial contra el Apartheid; b) Informe del Secretario General

3. La política de apartheid y segregación racial no es solamente una afrenta a la humanidad y a la dígnidad humana, una vioiación de todos los valores morales, religiosos y culturales, sino también un crimen que no resulta menos grave por su significado y por sus resultados que el nazismo o cualquier ideología fundada en la superioridad racial, religiosa o cultural. Y si la comunidad internacional decidió enjuiciar a los criminales nazis y condenarlos a muerte por razón de los crímenes que habían perpetrado contra la humanidad, debido a sus creencias en la superioridad 'racial, ¿por qué esta comunidad interna· cional duda en juzgar a los criminales del apartheid y hacerles pagar por los crímenes que perpetran en contra de los pueblos africanos, con arreglo a la doctrina de la superioridad basada en la raza o el color?

l. Sr. ALLAF (República Arabe Siria) (interpretación del árabe).' El hecho que los representantes del régimen racista de Sudáfrica se hayan visto obligados a ausentarse de este salón desde el vigésimo noveno período de sesiones, constituye la firme respuesta de la comunidad internacional a la política racista, inmoral y odiosa practicada por una vergonzosa minoría de la humanidad que, en el umbral del siglo XXI, continúa actuando con una mentalidad racista mórbida, sin precedentes en la historia y que se vincula a los siglos oscurantistas de la Edad Media y a las épocas más sombrías del imperialismo. La medida adoptada por la Asamblea General al negarse a aprobar las credenciales de los representantes del régimen de Pretoria durante su vigésimo noveno período de sesiones, refleja fIelmente la voluntad de la comunidad internacional y de la abrumadora mayoría de los pueblos representados en la Asamblea General.

4. La doctrina de apartheid fue adoptada por primera vez en 1948 en el programa del Partido Nacional de la minoría blanca en Sudáfrica. Esa política ha perpetrado crímenes y sufrimientos indecibles contra la mayoría negra, que representa más del 80% de la población. Esta política de segregación se basa en la raza y color y en la distinción entre las diferentes comunidades. En la esfera de la utilización de los servicios públicos, del transporte y la vivienda y en el ejercicio de los derechos políticos y civiles, en todo esto el resultado ha sido desafortunado, porque la población no blanca ha sido considerada como extranjera en su propio país, ha sido una población considerada como mano de obra barata por una minoría racista occidental que domina el país a sangre y fuego. Los racistas blancos han ejercido su política de apartheid con una crueldad sin precedentes, salvo en el caso de la Alemania nazi y la Italia fascista, cuyas políticas, fundadas en la superioridad racial, fueron consideradas admirables e inspiradoras por la mayo. ría de los dirigentes blancos. Algunos recordarán hoy

2. Esta decisión, responsable y compatible con los propósitos y principios de las Naciones Unidas, resulta tanto más importante y significativa si se tiene en cuenta que el Consejo de Seguridad ha dejado constantemente de ejercer sus responsabilidades en lo concerniente a los crímenes cometidos por el régimen racista, cuyos últimos bastiones están en el Africa meridional y en el occidente de Asia, El Consejo de Seguridad no ha podido adoptar las medidas previstas por la Carta para poner fin a la dominación de la minoría racista blanca y su opresión de los pueblos de Azania y de Namibia, ni tampoco ha podido tomar medidas adecuadas en lo relativo a la agresión cometida contn los pueblos árabes de Palestina, debido a la complicidad de ciertas Potencias occidentales que sor. miembros permanentes del Consejo, y a su ejercicio del derecho del veto. Esos países estimulan a las fuerzas de la agresión y a las 931

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Asamblea General - Trigésimo primer período de sesiones - Sesiones Plenarias

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- después de transcurridos más de 30 años - la frase pronunciada durante la segunda guerra mundial por el Sr. Vorster, actual Primer Ministro del Gobierno. de Pretoria, y mencionada en el libro de Sarah Millin, The Ree/ing Earth 1 : "Estamos a favor del socialismo cristiano, que es un aliado del socialismo nacional. Ustedes pueden denomi· nado el principio antidemocrático, si quieren. En Italia se le denomina fascismo; en Alemania, socialismo nacional; yen Sudáfrica, socialismo cristiano"2.

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La simpatía mutua y la alianza existentes entre los diferéntes regímenes racistas, funda~os en la segreg?ción de los pueblos por razones de color, de raza o de religión, es cosa nonnal y comprensible, porque esos regímenes están extremadamente aislados de la so~iedad contemporánea, fundada en los principios de libertad, de libre determi· nación, de igualdad y de soberanía. Esos regímenes tienen que cooperar entre sí y contraer alianzas a fin de poder salir de su aislacionismo y retrasar lo más posible el final fatal encarnado en la eliminación del colonialismo por los movimientos de liberación, que están aplastando a todos los regímenes imperialistas y racistas, y con toda razón. Sus maniobras no tendrán éxito y los regímenes racistas y aquellos que desean engañar a los pueblos verán que sus esfuerzos están destinados al fracaso. 6. Un ejemplo de esos esfuerzos es ~a independencia ficticia proclamada el 26 de octubre último de una entidad artificial que se denomina el' Transkei. Otros ejemplos son las maniobras del rérimen de bn Smith, que quien') obstaculizar la transferencia del poder a la mayoría negra legítima en Rhodesia. La resolución aprobada por la Asamblea General casi por unanimidad {resolución 31/6 AJ rehusó otorgar su apoyo a esa comedia de la llamada República independiente del Transkei. Esta decisión consti· tuyó una afrenta a los racistas blancos y a sus agentes, es decir, los líderes tribales que cooperan con ellos para aplicar la política de bantustan:::ación, porque están intimidados o se sienten desconcertados por esa política. Esa no es nada más que una falsa República que no ha sido reconocida por ningún país después que se otorgó su ficticia independ~ncia. No he de hablar sobre el hecho que los Estados Unidos de América no han deseado participar en esa resolución que rechazó el reconocimiento del Transkei. Estamos habituados a ver actual' a ese país en forma aislada y siempre que se presenta una resolución decisiva concerniente al destino de los pueblos, su libertad y su libre determinación, los Estados Unidos han votado en contra de la misma o, con un puftado de otros países, han dejado de votar. 7. No obstante, creemos que no es suficiente que la comunidad internacional adopte una resolución unánime para rechazar el complot del Transkei. Debemos ejercer presión sobre el régimen de Sudáfrica, por todos los medios disponibles, porque esta comedia del Transkei no constituye nada más que el primer capítulo en la comedia de los bantustanes, creada por el régimen de la minoría racista blanca a fin de dominar a los pueblos de Azania y de Namibia. Si una parte de este complot se ve coronada por el éxito, ello alentaría substancialmente a la política de 1 Londres. Faber and Faber Ltd., 1945. 2 Citado en inglés por el orador.

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apartheid. Eso representaría un trágico éxito para el régimen de la minoría blanca que quiere quebrar la unidad del pueblo de Azania para impedirle recuperar el poder que le corresponde en Sudáfrica y Namibia. Esto permitiría poner en prác:tica el complot de los bantustanes, lo que resultaría en el confinamiento de esos pueblos, que tendrían una nacionalidad ficticia y serían extranjeros en Azania y Namibia. 8. Además, resulta imposible asegurar el desarrollo autónomo de la economía de esos bantustanes, que no serán nada más que depósitos de mano de obra barata explotados por la minoría blanca sin ninguna garantía para los trabajadores africanos, que serán tratados fuera de esos bantustanes como trabajadores extranjeros migrantes. La superficie de los bantustanes es sólo un 13% de la superficie total de Sudáfrica, mientras que los africanos, que son propietarios legítimos de ese país, constituyen más del 80% de la población. 9. La supervivencia del régimen racista explotador se explica no solamente por la fuerza de que dispone el propio régimen sino sobre todo por el apoyo y el aliento que recibe de parte de las grandes Potencias y de otros regímenes racistas que desempeftan el mismo papel en otras partes del mundo. Este régimen no podría durant~ tantos atlos haber desafiado a la comunidad internacional y haberse burlado de la Carta de las Naciones Unidas y los principios del derecho internacional y de los derechos humanos sin la asistencia económic~ y militar que le proporcionan, pública y secretamente, determinadas Potencias occidentalc;s y ciertos regímenes racistas. La primera parte del informe del Comité Especial contra el Apartheid {A/31/22J, presentado en este período de sesiones de la Asamblea General, demuestra con sumo detalle lós diferentes tipos de coope.. ració'1 y de transacciones existentes entre la Sudáfrica racista y dichas Potencias, que son especialmente los Estados Unidos, Francia, la República Federal de Alemcnia, el Reino Unido e Israel, en todas las esferus, incluida la esfera nuclear. 10. Resulta irónico que todos esos países que tratan con el régimen de Sudáfrica pretendan oponerse al apartheid o condenar esa política. Al mismo tiempo, no tienen ver· güenza en suministrar al régimen racista de Pretoria una asistencia incesante, que le permite practicar el apartheid y salir del aislamiento impuesto por las Nacionas Unidas y por los países amantes de la paz. Los aliados del régimen racista de Sudáfrica, que cooperan con el mismo, pretenden que no tienen vinculaciones con el régimen de Pretoria como gobiernos, pero que:: no pueden impedir a las sociedades comerciales y a las emIJresas privadas de sus países que mantengan vínculos con ese régimen. 11. Israel ocupa un lugar destacado entr~ los países que son cómplices y aliados del régimen de Pretoria, de suerte tal que el Comité Especial contra el Aparthcid se vjo obligado, en el lapso de 24 meses, a publicar cuatro informes sucesivos sobre la evolución de los vínculos y la cooperación entre los regímenes de Tel Aviv y de Pretoria. El primero 3 fue publicado después que la misión diplomática de Israel en Sudáfrica fue elevada al rango de Embajada, en marzo de 1974; el segund04 cuando la 3 Véase el documento AlAC.115/L.383. 4 Véase el documento A/AC.115/L.396.

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53a. sesión - 3 de noviembre de 1976

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cooperación entre los regímenes racistas se intensificó, en octubre de 1974; el terceroS se preparó como consecuencia de la visita privada realizada por el Ministro del Interior de Sudáfrica a Israel en el mes de junio de 1975; el cuarto es el informe I A/31/22/Add.2J, preparado después que Vorster, Primer Ministro del régimen racista, visitó Israel en abril de 1976. Este último informe, preparado por el Subcomité sobre la aplicación de las resoluciones de las Naciones Unidas y la colaboración con Sudáfrica, del Comité Especial contra el Apartheid, merece un examen cuidadoso y minucioso por parte de todos los países y de todas las fuerzas que luchan contra el apartheid. Su informe interesa a todos los países del tercer mun.do, y especialmente a los países no alineados, es doblemente importante para los países africanos y árabes, porque desenmascara las raíces históricas e ideológicas de la alianza impía entre los racistas sionistas y los racistas de Sudáfrica. 12. Efectivamente, si la alianza entre las grandes Potencias imperialistas y el régimen de Pretoria nació de intereses imperialistas comunes, y si tiende a poner en práctica políticas imperialistas que desean instalar bases en las regiones estratégicas más importantes del tercer mundo, la alianza entre Israel y Sudáfrica, además de fundarse en estas consideraciones que acabo de mencionar, se basa en la interrelación ideológica y orgánica entre las entidades racistas y en ia identidad de condiciones y de "misión" entre los racistas del Oriente Medio y de Sudáfrica.

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13. Precisamente, la nación de pureza racial de los racistas de Sudáfrica resulta equivalente a la pureza religiosa sionista. Los sionistas, romo los afrikanders, consideran que son el pueblo elegido aunque los elementos y las bases de dicha elección sean diferentes: para los sionistas se trata de la superioridad religiosa y racial; para los afrikanders esta elección se funda en la superioridad racial. El resultado es el mismo: la implantación en una región mediante la invasión colonial, en detrimento de la población autóctona, que se ha visto desarraigada y alejada de sus hogares, oprimida y subyugada por los invasores y que debe sufrir todo tipo de segregación ra~ial y religiosa. En un artículo de la revista Die Burger, que es el portavoz del Partido Nacional Sudafricano, publicado el 29 de mayo de 1968, se ha descrito bien esta analogía:

"Israel y Sudáfrica tienen un destino común. Ambos países libran una lucha de supervivencia y ambos chocan constantemente con las mayorías decisivas de las Naciones Unidas. Ambos son sólidos focos de fu~rza dentro de la región que, sin elJos, caería en una anarquía antioccidental. Para Sudáfrica es importante que Israel tenga éxito en contener a sus enemigos, que figuran entre los más feroces de nuestros enemigos; e Israel tendrá a todo el mundo en su contra si la ruta de navegación en torno del Cabo de Buena Esperanza queda inhabilitada al disminuir el control de Sudáfrica. Las Potencias antioccidentales han empujado a Israel y Sudáfrica a formar una comunidad de intereses que conviene más utilizar que negar"6. 14. El nexo orgánico que existe entre Israel y Sudáfrica fue reconocido en noviembre de 1970 por la publicación Jewish AJlairs, que declaró: S Véase el documento A/AC.115/L.411. 6 Citado en inglés por el orador.

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"La argumentación de que Israel y Sudáfrica tienen una comunidad básica de intereses en el Oriente Medio, así como en la zona situada más al sur, tiene su fundamento, y no hay nada secreto o siniestro en c]1o. Loe fuertes vínculos existentes entre los dos países, más estrechos que nunca desde la guerra de 1967, son inseparables de su situación geográfica y estratégica, de su posición anticomunista y de todas las otras realidades -que forman parte de su vida nacional. . . En resumen, los destinos de los dos países, tan diversos en muchos aspectos, pelo tan semejantes en las condiciones fundamentales que requiere su supervivencia, están entrelazados en forma mucho más substancial que la que pudiese concebir o que, para el caso, desearía encontrar cualquier propagandista enemigo"6. 1S. La alianza nefasta entre hrael y Sudáfrica se hace cada vez más estrecha y profunda, pese a las condenaciones repetidas de las políticas y prácticas racistas, o quizás a causa de las l1usmas. La simpatía mutua entre los sionistas y los racistas de Sudáfrica se remonta a un pcríodo anterior a la creación de Israel, en la región árab~, en 1948. 16. El General Smuts, Ministro de Defcnsa de la Unión Sudafricana, fue, de hecho, uno de los quc acogieron con mayor entusiasmo la inmoral Declaración de Balfour de 1917, que prometía una patria a los judíos en Palestina; ayer, 2 de nov;p,mbre, fue el quincuagésimo aniversario de la proclamación de esa Declaración. Asimismo, el General Hertzog, Primer Ministro del Gobierno de coalición de Sudáfrica en 1936 .-. que no se debe confundir con su homónimo el General Chaim Herzog, primer Gobernador Militf1r de la Rj~era Occidental, hoy representante de la entidad sioni~ta en nuestra Organización aprobó una resolución por la que apoyaba la creación de una patria judía en Palestina y p1'Ol'''etió fomentar en la Sociedad de las Naciones Unidas ese .-:omplot sionista en contra del pueblo palestino. Cuando el crimen de la partición de Palestina fue perpetrado en 1947, Sudáfrica fue uno de los dos Estados africanos que votaron a favor de la resolución [ 181 (11)/, que fue aprobada en aquel entonces por 33 votos contra 13 y 10 abstenciones. OH

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medios posibl~s, a los movimientos de liberación en Azania, en Namibia, en Zimbabwe, como ya apoyó a otros movimientos de liberacaón en Angola, Mozambique y Guinea-Bissau, hasta que esos movimientos obtuvieron éxito. Siria sabe muy bien que con su apoyo a los movimientos africanos de liberación nacional y a los pueblos africanos en su lucha, está -también apoyando la lucha del pueblo árabe de Palestina y de todos los pueblos árabes que desde hace más de medio siglo luchan contrá el sionismo y su aliado, el imperialismo. Siria, que fue el primer país del mundo en firmar la Convención Interna· cional sobre la Represión y el Castigo del Crimen del apartheid {resolución 3068 (XXVIlI)}, prosigue su lucha contra el imperialismo y la segregación racial en todas sus formas y manifestaciones porque es miembro activo del Comité Especial contra el Apartheid y del Comité Especial encargado de examinar la situación con respecto a la aplicación de la Declaración soble la concesión de la independencia a lo~ países y pueblos coloniales, así como al Buró de Coordinación de los Países no Alineados; es también miembro de la Liga de los Estados Arabes y de ~a Conferencia Islámica de Soberallos y Jefes de Estado y de Gobierno, así como de todos los foros y organizaciones intemaciona~es y regionales. Mi delegación, consciente de sus responsabilidades en el Comité Especial cont.ra el Apartheid y en el Comité de descolonización, declara que apoya y patrocina los proyectos de resolución presentados por los países africanos hermanos en relación con el tema 52 del programa, a saber, los proyectos de resolución A/31/L.7 a 14.

28. Ha llegado la hora fmal del racismo y del imperialismo, y se kr,'anta la aurora de un nuevo mundo liberado de ideologías racistas y de supersticiones religiosas. El régimen racista de Pretoria y el de los sionistas israelíes se derrumbarán uno tras otro bajo el ímpetu de los pt.eblos. La libertad ha de triunfar y el sol de la libertad brillará tarde o temprano. 29. Sr. MEDANI (Sudán) (interpretación del inglés): Es apropiado que aqu í, en se~iones plenarias de la Asambl¡:>~, se discutan las políticas de apartheid del Gobierno de Sudá· frica. Esto demuestra que los Miembros de la Organización tienen conciencia de la situación que existe en Sudáfrica y demuestra la importancia que atribuyen a este tema que es una de las tragedias más grandes de nuestra época. La llamada doctrina de la supremacía blanca es hoy la clave del sistema 'económico y político de Sudáfr~r,a. Las leyes de ese régimen niegan a los africanos su derecho a vivir con decoro como seres humanos dignos. La Natives Land Act de 1913 reserva ciertas zonas a los negros; la Industrial Conciliation Act de 1924 excluye a los negros de la definición de empleados y la Suppression 01 Communism Arot de 1950 es un pretexto para oprimir a los africanos que luchan por lograr una vida decorosa. 30. A este resper,to, cabe recordar lo que dijo Aml1car Cabral, ese combatiente por la libertad, cuando dijo: "El pueblo no lucha por ideas, por conceptos abstractos; lucha por conseguir benefic;os mat"riales para vivir mejor y en paz, para que SUI vidas progresen y para que sus hijos tensan un futuro mejor."

Gobierno de Sudáfrica a que cumpla las resoluciones de las Naciones Unidas. En lugar de eso, el régimen blanco minoritario de SudáfricQ prosigue haciendo caso omiso de la opinión pública e imponiendo a los africanos, legítimos duefíos de la tierra, una vida privada de los derechos elementales de todo 8;;:r humano. El apartheid es la causa de la situación tan deteriorada en Sudáfrica. Es evidente que su completa erradicación, en todas sus formas, es la única contribución posible a la solución del prob~ema africano de esa parte del mundo. 32. Sin embargo, Sudáfrica continúa aplicando la política de los bantustanes para perpetuar y extender su política de aparthejd. En decto, proclama la independencia del,lla. mado Transkei y refuerza así su actitud de desprecio por la comunidad internacional y las leyes esenciales de la conciencia humana. Al crear esa llamada entidad ~ndepen· diente del Transkei, el Gobierno de Pretoria quiere dar una nueva forma a su política inhumana de los bantustanes, y obscurecer así el verdadero propósito de SUB actos, que nú es más que continuar con medidas racistas y colonialistas para consolidar la dominación política y económica del régimen sobre la gran mayoría de Africa. A este respecto, el Sr. John Gaetsewe, Secretario lienetal del Congreso Suda· fricano de Sindicatos, no pudo ser más claro cuando dijo: "La no viabilidad económica de los bantustanes es un elemento esencial de la política de apartheid del Gobierno de Sudáfrica, porque asegura el suministro continuo de mano de ob. '1 negra barata a la Sudáfrica blanca. Las reservas originales africanas, que formaron la base de los bantustanes, eran entidades artificiales creadas por el hombre blanco para proveer reservas de mano de obra a la economía blanca." 33. Mi delegación se complace al ver que esta Asamblea ha condenado a este trágico embrión de la política de apanheid y de desarroUo separado al negarse la semana pasada a reconocer la falsa independencia del JIamado Transkei. Tal crisis no puede resolverse con recrimÍl'aciones mutuas y con acusaciones. Tenemos que reconciliarnos CO~l la realidad de la situación, y nos satisface que tal paso del régimen de Pretoria haya sido comprendido inmediata· mente como lo que es y considerado según sus méritos. 34. Pero eso no es suficiente. Lo que continúa sucediendo en Sudáfrica hoyes bestial. Es muy grave. Es provocativo. En verdad, es una incitación al Africa y un desafío a la base misma de la independencia africana. ¿Quiénes tienen la culpa? Algunos de los paladines de los derechos humanos. Los sucesos en Sudáfrica y los acuerdos, prenados de duplicidad, con el Gobierno de Pretoria, llevan a los africanos a cuestior.ar muchas de las intenciones de algunos países occidentales hacia el Gobierno de la minoria blanca en esa parte del mundo. Esos países que, en un intento de proteger sus intereses económicos y estratégicos en el subcontinente sudafricano, no solamente han dejado de .;umplir sus obligaciones, sino que siguen prestando apoyo militar y económica al régimen de Pretoria. Cabe pregun· tar~ si esos Estados han comprendido las lecciones de la historia reciente de esa parte del mundo, en la que el desorden y el sufrimiento continúan, y el ef~cto que tendrá el nacionalismo africano y sus victorias sobre los últimos vestigios del colonialismo. Esa miOpía d~ las capitales

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europeas continúa siendo un aliento para el régimen fascista de Pretoria y por ello es deplorada por toda Africa.

eliminación de la discriminación contra la mujer {resolución 3521 (XXX)J, Israel votó "no", En cuanto a la responsabi-

35. Ningún país o grupo de países puede detener la marcha de la lústoria. Quienes piensed lo contrario no han comprendido lo que sucedió en Mozambique y en Angola. Han olvidado Soweto, ciudad de El Cabo y Port Elizabeth» que demostraron que la victoria de los pueblos africanos no está lejos. La deternúnación de loE. pueblos africanos de conseguir la independencia no puede describirse mejor que con las palabras de un joven combatiente sudafricano que apenas ayer dijo a un corresponsal occidental: "En ~sta lucha, tenemos que ajustarnos el cinturón. Algunos caeremos en el camino, pero éste l1evQ a la libertad." Es, en efecto, el camino de la libertad.

lidad especial de las Nacion~s Unidas y de la comunidad internacional para con el pueblo oprimido de Sudáfrica {resolución 3411 e (XXX)J, Israel estuvo ausente. Cuando &e trató de los buntustanes {resolución 3411 D (XXX)J, Israel estuvo ausente. Cuando se trató de la situación de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación P:¡chl [resolución 3381 (XXX)J, Israel estuvo ausente. Cuando se trató de las consecuencias adversas que tiene para el disfrute de los derechos humanos la asistencia política, militar y económica y de otra índole que se presta a los regímenes colonialistas y racistas del Africa meridional [resolución 3383 (XXX)J , Israel estuvo de nuevo ausente.

36. Conforme a nuestras ohligaciones de mantener la paz y

39. Creo que no es culpa de nadie el que Israel haya

la seguridad internacionales y de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas, hemos pedido muchas veces a la comunídad internacional que haga frente a la realidad en Sudáfrica y al peligro que se acrecienta. Hemos pedido encarecidamente a ciertos países que cambien su política actual y que se abstengan de toda medida o de toda práctica que pueda alentar al Gobierno de Pretoria a proseguir su política inhumana y repugnante. Solamente ejerciendo presión sobre el Gobierno de Sudáfrica en todos los terrenos - económico, político, c~ltural, moral y llÚlitar podremos llegar a una solución y quizáfi aliviar el sufrimiento de seres humanos inoc,entes.

adoptado esta actitud en sus votaciones el afio pasado. Hemos escuchado hace unos días, desde esta llÚsma tribuna, las voces de los verdaderos representantes de los pueblos de Sudáfrica, que han brindado a rsta augusta Asamblea un claro cuadro de la magnitud de los crímenes cometidos por el régimen criminal de Sudáfrica. Reafirmaron ellos su determinación de liberar al pueblo del yugo del fascismo y del racismo. En consecuencia, resulta imperativo que les ayudemos mediante todos los medios posibles a alcanzar sus altas metas. La heroica lucha que han entablado en contra de las fuerzas de la' iniquidad y la destrucción es la ~nica forma en que ellos y nosotros podremos librarnos de este crimen aborrecible que acosa al continente africano.

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37. Pero, Israel es tabú. E1 representante de Israel parece estar convencido de que elevando su voz más que los demás, puede conseguir más qlJ~ los demás. No será el caso. Si nos aventuramos a agrt:gar a Israel a la lista de colaboradores COl1 el régimen racista de Sudáfrica, el representante de Israel nos dice que estamos seleccionando y discriminando. De hecho, el representante de lsrael ~menaza con impedir que la Asamblea, General prosiga por este callÚno. El representante de Israel, sin embargo, e3ta vez admitió algo. Israel, dijo, tiene comercio con Sudáfrica, ~ro insignificante. Yo quisiera recordarle al representante de Israel que todo comercio, por pequeüo que sea, con ese régimen racista, odiado e indecente, es aún demasiado. 38. Además, ¿cuál es la act!tud moral de Israel en esta lucha? ¿Qué actitud adoptó Israel s.nte las repetidas exhortaciones del Comité Especial contra el Apartheid? Sin tomar mucho tiempo, examinemos los votos de Israel durante el trigésimo período de sesiones de 1& Asamblea General en relación con la cUl:stión del racismo. A propósito de la aplicación del Programa para eJ Decenio de la Lucha contra el Racismo y la Discriminación Racial [reKJluciótt 3377 (XXX)J, Israel votó "no"; en lo referente a la Conferencia mundi.u para combatir el racismo y la discriminación racial [rfsolución 3379 (XXX)J, Israel votó "no"; sobre la eliminación de todas las formu de dilcriminación racial [ resoluc:ón 3379 (XXX)J, Israel votó "no". En lo que se refiere a la participaci6n de la mujer en el fortaIecimicl1'lo de lfJ paz y la seguridad mt~tí¡¡&Cionales y en la lucha contra el coloniali.mo t el raciama t la diaoriminación racial, la a¡re.i6n y la ocupación extranjeru t y todo lu formu de dominación extranjera, {resolución 3.519 (XXX)J, Israel votó "no". Con re'p«to a la situaci6n en Sudáfrica [resolución 3411 G (XXX)!, Israel votó uno". En cuanto a la igualdad entre hombm y mujeret y

40. Sr. AKE (Costa de Marfil)'(interpretación del francés): Mi dele~ción se regocija con la decisión de la Asamblea General de examinar este afio el problema del apartheid directamente en sesiones plenarias y de invitar a los movimientos de liberación de Sudáfrica a participar en estas deliberaciones como obervadores. Esta decisión pone de relieve la voluntad de la Asamblea General de dar a este d~bate el r~lieve y la importancia 'lue exigen las circunstancias presentes, habida cu~nta de la agudeza del problema. Es, ante todo" un homenaje que se rinde al pueblo negro oprimido de Sudáfrica por su prolongada y heroica lucha por la libertad y la dignidad humanas.

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41. Efectivamente, la política de apartheid del Gobierno

sudafricano ha sido siempre fuentc de grave p.reocupación para nosotros» Miembros de las Na~iones Unidas, para la comunidad internacional y para tuuos los hombres de buena voluntad que despliegan loables esfuerzos por apresurar el fm de esa política odiosa que afrenta nuestra conciencia y hiere nuestra dignidad de hombres y de negros. Una política que envenena las relaciones interafricanas (. internacionales y que constituye una amenaza para la paz y la seguridad en el Africa y, al fin de cuentas, en el mundo entero. 42. La política de apartheid de Sudáfrica es tan bien conocida y tan condenada, que no nos parece necesario recordar los antecedentes de esa política inhumana que pernúte a una minoría de racistas blancos mantener en la servidumbre a rnlllones de africanos que no aspiran nada más que a la paz y a vivir libremente en su propio país. La situación explosiva que reina en Sudáfrica» ilustrada por los acontecimientos de estos últimos meses» exige que la comunidad internacional tome las medidas urgentes que se



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