Del cine al teatro; de París a Boedo

PARIS.– Tándem es el puente de intercambio cultural que organizan el gobierno ... Del cine al teatro; de París a Boedo ... compuestas a fines del siglo XIX y.
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ESPECTACULOS

I

Sábado 18 de junio de 2011

OPINION TEATRO TEATRO s ENCUENTRO CON ERIC DIDRY

Del cine al teatro; de París a Boedo El director francés presenta en Timbre 4 La ley del caminante, basada en un film de Régis Debray ALEJANDRO CRUZ ENVIADO ESPECIAL PARIS.– Tándem es el puente de intercambio cultural que organizan el gobierno porteño y el francés, que incluye una importante batería de propuestas escénicas que ya se están presentando en Buenos Aires. En ese contexto, ayer, el director Eric Didry estrenó en una sala del lejano barrio de Boedo La ley del caminante (entrevista con Serge Daney), que cuenta con la actuación de Nicolas Bouchard. En el marco de este ciclo, quizá la propuesta debe entenderse como otro puente que, en este caso, une las aguas del cine con el teatro. Pero, claro, como en todo, hay otros puentes posibles. El disparador de esta experiencia es la película que Régis Debray hizo en 1992, basada en un reportaje a Serge Daney, uno de los más exquisitos críticos cinematográficos franceses. “En realidad, no fue una entrevista porque hay muy pocas preguntas. Daney habla mucho, muy rápido; no apela a un idioma técnico. A Nicolas le encantó esa película hasta que, hace unos dos años, me propuso hacer algo con ella”, cuenta Didry sentado en una mesa del Théâtre du RondPoint días antes de su llegada a Buenos Aires. Así surgió la puesta en escena de esta obra en la que se fusiona y confunde aquel reportaje al hombre que entabló brillantes diálogos con Jean-Luc Godard y una puesta escénica que mixtura los dos lenguajes. “Intentamos que la palabra de Daney y la actuación de Nicolas anden juntos. A veces, Nicolas juega con los personajes que aparecen en la pantalla y que

remiten a películas de las que habla Daney; en otros momentos, lo dobla”, cuenta. El resultado parece ser un tanto desconcertante. Por lo pronto, varios espectadores no saben cuándo se trata de un texto de Nicolas o cuando habla Daney (o viceversa, claro está). En el mundo de las entrevistas Didry encuentra algo vital que suele no hallar en textos teatrales. La búsqueda por lograr una palabra viva la transformó en un método de actuación. De hecho, en Buenos Aires dictará un taller cuyo disparador es trabajar con los propios recuerdos de los actores. Pero, a diferencia de los biodramas porteños, no indaga por esos lados de la memoria para quedarse en las historias de vida de los actores, sino para encontrar el tono del relato. “Las anécdotas de vida me permiten oír verdaderas historias. En La ley del caminante, Nicolas es el que habla; no es el que dice un texto de Serge Daney sacado de la entrevista. Eso da más verdad a la situación. Y si en la película Daney habla a la cámara, en el teatro Nicolas habla al público que se encuentra muy próximo a él”, cuenta entusiasmado. De alguna manera, esta búsqueda formal es casi un mecanis-

PARA AGENDAR La ley del caminante (entrevista con Serge Daney), con puesta de Eric Didry. Timbre 4, Boedo 640. Hoy, a las 23; y mañana, a las 21; $ 60. Informes: 4932-4395.

Nicolas Bouchard, protagonista de esta experiencia

mo de reacción a cierto criterio de construcción teatral que Eric Didry considera agotado. “Yo no monto piezas teatrales. Necesito investigar, imaginar otras cosas. El actor es el que puede cambiar al teatro. De hecho, en la obra que presentaré en Buenos Aires el proyecto es del actor y yo sólo intenté entender el motivo que lo llevó a él encargarme el trabajo. Desde ese aspecto, me vuelvo Serge Daney sin necesidad de imitarlo”. Didry reivindica el rol del actor en la construcción teatral casi en sintonía con la búsqueda del teatro alternativo porteño de los noventa. “Acabo de leer un libro basado en entrevistas a creadores argentinos, Buenos Aires, génération théâtre independant, y, en cierto sentido, entiendo ese paralelismo. De todos modos, también hay muchas diferencias. Vi las dos piezas de Claudio Tolcachir, La omisión del familia Coleman y El viento en un violín, y el trabajo con el actor es totalmente diferente al que se hace aquí”. –¿Hasta qué punto la fuerte tradición del teatro francés impide la generación de nuevas dramaturgias? –El peso de las instituciones y de la tradición hace que, en general, lo nuevo venga del extranjero. Acá, en Francia, cuando alguien quiere montar una pieza lo primero que hace es buscar el texto. Entonces, si apostás a crear un texto durante los ensayos la tarea se hace más difícil. Por lo cual, este tipo de trabajos quedan relegados aunque, como en todo, siempre hay personas que vencen esa barrera. Parece ser que Eric Didry es uno de ellos.

SINTESIS GABRIEL SENANES

Un estreno saxofónico A casi doce años de su presentación en el Merkin Concert Hall de Nueva York (por Paquito D’Rivera y The American Saxophone Quartet), hoy se estrenará en Argentina la obra Quinteto Cubamericargie, del compositor Gabriel Senanes, por Amalia Del Giúdice y el Cuarteto Argentino de Saxos. Esto será a las 16, en el Auditorio de la Facultad de Derecho, Figueroa Alcorta 2263. Gratis. GRATIS

Música del Di Tella Esta noche, a las 20, en el Centro Cultural Borges (Viamonte y San Martín), se desarrollará el segundo concierto del Festival Internacional La Música en el Di Tella. En esta oportunidad se interpretarán obras de cámara y electroacústicas de Paraskevaídis, Lanza, Nova, Brncic, Isaza, Serra y Aponte-Ledée. Entrada libre y gratuita. LA SCALA DE SAN TELMO

Opera argentina

Esta noche, a las 20, se desarrolla en La Scala de San Telmo (Pje. Giuffra 371) el ciclo Opera y Opereta Argentina: un Mundo por Conocer, una selección de óperas compuestas a fines del siglo XIX y comienzos del XX. Entrada: $ 30.

ERNESTO

SCHOO

La fatal distracción de Racine ue el mayor chismoso de Europa entre los siglos XVII y XVIII: se llamaba Louis de Rouvroy, vivió ochenta años (1675-1755), era el segundo duque de Saint-Simon y consignó, en 173 cuadernos de apretada caligrafía, sus Memorias del reinado de Luis XIV, con detallada descripción de las costumbres y los escándalos de la corte de Versalles, sin omitir nombres propios. Prudente, reservó para sí esos textos envenenados (de los que Jean Cocteau dijo: “Nadie, ni siquiera Montaigne, ha tenido esa cuchilla afilada, esa tinta negra”), que tan sólo vieron la luz pública, en forma parcial, hacia mediados del XIX. Mínimo de estatura (nadie en la corte usaba tacones ni peluca más empinados), Saint-Simon, protegido del nieto favorito de Luis XIV, el duque de Borgoña, desempeñó importantísimos cargos y fue embajador en España. De todo lo cual dejó registro en seis mil cuadernos, lo que, sumado a su caudalosa correspondencia, hace presumir que en su vida utilizó más de una tonelada de papel. Aquellas memorias de la vida cortesana se consideran un monumento de la literatura francesa, menos por su estilo descuidado que por la riqueza de datos y la agudeza de observación. A raíz de la muerte de Racine, a los 60 años de edad, en 1699, el memorialista recuerda cómo el autor de Fedra y Berenice perdió el favor real. De amigo íntimo del rey y su esposa morganática, madame de Maintenon, pasó al ostracismo más absoluto. Y todo, dice SaintSimon, por una distracción, una falla fugaz de la memoria.

F

 “Sucedió que una tarde en que Racine charlaba con el rey y la Maintenon, en las habitaciones de ésta, la conversación recayó en el tema de los teatros de París. Luis XIV preguntó por qué la Comédie, según rumores que le llegaban, había decaído tanto. El dramaturgo le contestó que, a falta de autores nuevos, el elenco recurría a obras anticuadas, sobre todo las de Scarron, que no valían nada y que todo el mundo rechazaba. Olvidó que la Maintenon era, justamente, la viuda de Scarron; madame enrojeció, no por la reputación de ese badulaque sino por haberlo mencionado delante del rey. El cual de inmediato se puso de pie y se marchó, pretextando asuntos urgentes, seguido por la ofendida dama. Racine, dándose cuenta del error, corrió a contárselo a su amigo Cavoye, el gran mariscal de los aposentos reales, quien no pudo por cierto consolarlo. Ni el rey ni la Maintenon volvieron a dirigirle la palabra a Racine, quien moriría de tristeza dos años después, el 21 de abril de 1699”.