HÍBRIDOS DE MAÍZ PARA SILAJE (Ing. Agr. Luis M. Bertoia)

producción de grano. El componente vegetativo (Caña + hojas) fue considerado sólo un medio para lograr rendimiento y posibilidad de cosecha. Pese a sufrir ...
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Laboratorio NIRS – Facultad de Ciencias Agrarias – Universidad Nacional de Lomas de Zamora

 

HÍBRIDOS DE MAÍZ PARA SILAJE (Ing. Agr. Luis M. Bertoia) El cultivo de maíz posee una historia de más de 4 mil años. El paso de las diferentes civilizaciones ha permitido su domesticación, mejora y transformación en una planta sorprendente. Durante todo ese tiempo los esfuerzos han sido dirigidos a la producción de grano. El componente vegetativo (Caña + hojas) fue considerado sólo un medio para lograr rendimiento y posibilidad de cosecha. Pese a sufrir grandes modificaciones, recién a mediados del siglo 20 se comenzó a pensar a la planta como un todo.

En el país, durante la década de los 90? se produjeron grandes modificaciones en nuestros sistemas productivos lecheros. La mejora del precio de la leche trajo del brazo al maíz para silaje. Un concepto que hasta pocos años antes era considerado casi una rareza, a partir de ese momento se incorporó a todos los establecimientos lecheros para no abandonarlos nunca más. Por qué este cambio?. Si analizáramos la potencialidad que tiene el cultivo de maíz para generar rendimiento y calidad de forraje seguramente no encontraríamos ningún otro que lo iguale. En el cuadro siguiente se puede apreciar todos los componentes de la planta y el aporte de calidad que generan:

 



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¿ Puede ser correcto pensar que por el sólo hecho de utilizar maíz nos aseguramos ese rendimiento y su consiguiente calidad ?. Si y no. Debido a la gran variabilidad que se observa en la especie es posible encontrar diferencias para caracteres de importancia forrajera en híbridos comerciales.

Actualmente la mayor parte de la semilla que se comercializa en el país como maíz forrajero está formada por híbridos seleccionados como graníferos y que se han manifestado como buenos productores de materia seca. Con frecuencia son materiales formados por 3 o 4 líneas endocriadas que permiten un abaratamiento en el costo de producción de la semilla híbrida.

Es evidente que la espiga es el principal componente por su aporte de calidad. Por lo tanto, el mejor híbrido granífero podría ser considerado como el mejor para silaje. Pero si analizáramos este concepto con más profundidad, nos encontraríamos con diferencias notorias que no deben ser pasadas por alto. Podríamos dividirlas en dos grandes grupos:

a.- Genéticas:

Genotipos graníferos vs. Sileros

En los primeros morfotipos de maíz no se discriminaba su aptitud. El mejor híbrido granífero era considerado como el mejor forrajero. Se aceptaba que el rendimiento y la calidad del silaje están determinados por el rendimiento de grano y la proporción de materia seca del grano por encima del resto de los componentes del vegetal. Por tal razón los mejoradores trabajaron en el desarrollo de germoplasma e híbridos para producción

de

grano

únicamente.

Tales

aseveraciones

están

basadas

en

investigaciones realizadas en EE.UU. en las décadas de 1930 y 1940. Este criterio es el que se aplica actualmente en muchas regiones de EE.UU. y explica en parte la escasa presencia de híbridos forrajeros en ese mercado, el más importante del

 



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mundo. Otra razón para seguir este enfoque es que programas de mejoramiento separados para silaje y para grano necesitan mayor cantidad de recursos. Muchos investigadores europeos y canadienses han cuestionado estos criterios basados en que el silaje es hecho con la planta completa y no solamente con el grano. Algunos investigadores consideran que el maíz para silaje es primeramente un alimento energético, y su valor nutritivo puede ser pensado en función de la digestibilidad y de los factores que la afectan. Como consecuencia de esta propuesta sugieren como criterio de selección el uso de parámetros tales como "Materia Seca Digestible" o "Energía Digestible de la Materia Seca", obtenidos a partir del producto del rendimiento de materia seca de planta completa por su digestibilidad In Vitro o su energía digestible. Consideramos a continuación las diferencias más importantes entre un híbrido granífero y otro forrajero:

En una planta granífera todo el rendimiento es aportado por el grano. La altura no tiene relación con la capacidad de rendimiento en grano. El tallo debe ser sólido y sano para asegurar por largo tiempo la transferencia de elementos nutritivos a la espiga. La corteza debe ser espesa y fibrosa para permitir aguardar el comienzo de la cosecha o la sobremadurez sin problemas de vuelco. En un material para silaje, en cambio, toda la planta contribuye al rendimiento en materia seca. Debería ser productora de forraje de calidad al momento de la cosecha (Picado). La caña tiene que ser rica en azúcares y poco fibrosa, muy palatable y digestible para los animales, suficientemente sólida para asegurar el picado. En la planta que se destina a la producción de forraje, la espiga es sólo uno de los componentes. La caña y las hojas son tan o más importantes. Pueden aportar entre un 50-70 % de la materia seca cosechada y valores mayores si se toma en cuenta la materia verde. Por lo tanto, este componente debe ser objeto de mejora en cuanto a su calidad, situación descuidada en el tipo granífero. En realidad es al contrario, para asegurar la cosecha de grano, la caña se debería cargar de lignina, disminuyendo su digestibilidad. La planta para ensilaje debería poseer un mayor rendimiento del componente vegetativo y una mayor digestibilidad, sin resignar rendimiento de grano.

 



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En los híbridos graníferos, se requiere una fuerte translocación desde la caña hacia el grano. En un híbrido para silaje no es necesario que sea de magnitud, ya que parte de los azúcares pueden permanecer en la caña sin generar pérdidas de rendimiento ni calidad. Más aún, la caña debería transformarse en un segundo depósito de energía altamente digestible.

Creemos que un híbrido forrajero debe poseer un período de crecimiento prolongado para la zona considerada, es decir con un ciclo más largo que los híbridos graníferos más utilizados en el lugar, cañas y raíces fuertes, hojas todavía verdes al momento de madurez fisiológica, alto rendimiento de grano y elevado valor nutritivo por unidad de peso del forraje.

Si tomamos la arquitectura de planta podemos clasificar a los híbridos sileros en dos grandes grupos:

1.- Rendimiento horizontal.

El nombre surge de la necesidad de sembrar estos materiales a altas densidades para poder obtener rendimientos adecuados. Por lo tanto, la característica principal es su adaptación a la elevada competencia intrapoblacional. Poseen un ciclo corto a normal para la zona, la arquitectura de planta es moderna, tipo granífero, con altura mediana a baja, cañas delgadas, hojas erectas e índice de área foliar media. Generalmente son plantas prolíficas con un elevado índice de cosecha (Alta relación grano/planta completa) bajo densidades normales. Su resistencia al vuelco y quebrado debe ser excelente (Ver figura N° 1).

2.- Rendimiento vertical.

En contraste con el tipo anterior, estos materiales son productivos con bajas densidades poblacionales. Poseen un ciclo mucho más largo, llegando a ser

 



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subtropical a tropical. La arquitectura es similar a la del tipo granífero antiguo, con plantas mucho más altas, cañas gruesas, hojas horizontales y elevado índice de área foliar. Los individuos generalmente no son prolíficos. Poseen una relación (grano/planta completa) mediana a baja y debido a la menor densidad de siembra no requieren ser demasiado tolerantes al vuelco y quebrado.

Figura N° 1: Ideotipos de maíz. Rendimiento vertical y horizontal

Ya en investigaciones realizadas en la década del 70 se halló una correlación negativa entre la relación espiga/(caña+hojas), llamado Índice de cosecha, y el rendimiento de materia seca de la planta completa. Se observó que los híbridos de alta producción para grano no siempre dieron el mayor rendimiento para silaje. Es posible afirmar que a igual ciclo, la parte vegetativa juega un rol al menos tan importante como la parte grano para explicar las variaciones de rendimiento de materia seca entre variedades al momento del picado. La espiga y la caña+hojas realizan un aporte similar al rendimiento de la planta al estado de cosecha para ensilaje.

 



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Existe una variación significativa tanto para rendimiento de espiga como para caña+hojas entre los materiales disponibles en el mercado. En nuestros trabajos, realizados desde 1990 en adelante, no hemos encontrado diferencias de calidad de espiga entre maíces. Una situación opuesta aparece cuando las evaluaciones se realizan en la caña+hojas. Los hidratos de carbono estructurales (Celulosa y Hemicelulosa) y la Lignina, presentes en la fracción vegetativa, están estrechamente correlacionados unos con otros. La Fibra Detergente Neutra (FDN) está compuesta de hemicelulosa, celulosa y lignina; la Fibra Detergente Ácida (FDA) incluye celulosa y lignina. La celulosa y hemicelulosa de los forrajes son completamente digestibles, pero la lignina es casi indigerible y su presencia puede inhibir total o parcialmente la digestión de los otros constituyentes orgánicos. Entonces, podría esperarse que la digestibilidad sea afectada por la variación en la concentración de lignina y por la asociación de lignina con celulosa y hemicelulosa. Se encontraron diferencias genéticas significativas entre híbridos para FDA, FDN y Proteína Cruda (PC). Como ya hemos visto, por efecto de la selección los híbridos para grano poseen un mayor contenido de FDA, LDA y constituyentes de la Pared Celular (CPC), y menor Digestibilidad In Vitro de la Materia Seca (DIVMS) que muchas variedades sin proceso de selección granífera. Por lo tanto, se plantea la posibilidad de que la selección para rendimiento de grano y resistencia a vuelco puede disminuir la calidad del forraje. Está claro que la capacidad de resistir en pie hasta el momento de cosecha depende de la dureza de la caña (resistencia al quebrado), de la tolerancia al vuelco (podredumbre de la base del tallo y raíces) y del área foliar expuesta al viento. La dureza de la corteza muestra una correlación positiva con el contenido de lignina. Una gran resistencia de la caña no sería deseable para híbridos forrajeros. El aumento de rendimiento de grano en híbridos de maíz durante las últimas décadas se verificó principalmente al mejorarse genéticamente la resistencia de la caña al quebrado y al vuelco en sobremadurez, y a la capacidad de mantener la prolificidad aun en densidades elevadas. Es evidente que si bien un elevado contenido de lignina es contraproducente en materiales forrajeros, una baja concentración implicaría pérdidas importantes por vuelco o quebrado. La incorporación del "stay green" contribuyó a tales logros. Si pensamos en un híbrido para silaje, esta condición

 



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exacerbada podría causar inconvenientes durante el proceso de conservación, ya que la introducción de forraje con elevada humedad dentro del silo genera lixiviación de líquidos nutritivos y favorece fermentaciones inapropiadas (Butíricas). En cambio, este tipo de híbridos permitiría una mayor amplitud en el momento de cosecha sin mayores pérdidas de calidad por atraso en el picado.

b.- De manejo:

Densidad de Siembra

La elección del híbrido es el primer paso en la secuencia de producción. Ya hemos visto que pueden diferenciarse por sus aptitudes graníferas y /o forrajeras. Pero, ¿ El manejo del cultivo debe diferenciarse?. La respuesta es sí. Y desde el momento de siembra. Antes de colocar la primera semilla en el suelo se debe haber regulado la sembradora para una densidad predeterminada. ¿En que nos basamos para tomar esta decisión?.

Si nuestro objetivo es la producción de grano, existirá una densidad óptima, a partir de la cual el rendimiento no aumenta, se mantiene estable, para luego decaer si seguimos aumentando el número de plantas por ha. (Figura Nº 2 gráfico de curva). Si el destino del cultivo es el ensilado la planta completa se genera una curva de producción muy diferente. En este caso la densidad óptima debe tener en cuenta el rendimiento del grano y del resto de los componentes del vegetal (Figura Nº 2 gráfico de barras). Este comportamiento explica porque la densidad poblacional en un híbrido destinado a ensilar debe ser mayor que en un híbrido para grano.

 



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Figura N° 2: Respuesta diferencial al la densidad de los componentes de la planta.

Elección de un híbrido para silaje

La pregunta que más frecuentemente se realiza durante las recorridas a campo es ¿Cuál es el mejor híbrido?. En realidad la pregunta correcta sería: ¿Cuál es el mejor productor?. Y la respuesta es simple: Aquel que maneja el cultivo en forma adecuada para la realidad del establecimiento. Actualmente no existen híbridos destinados a malos productores. Al contrario, los híbridos con mayor potencial de rendimiento son los más exigentes en condiciones ambientales y de manejo. Por lo tanto, primero se deben solucionar los problemas de manejo y luego seleccionar el híbrido adecuado.

Antes de elegir un híbrido debería: 1. Calificarse como productor. No se engañe. Su correcta autoevaluación le permitirá tomar conciencia de sus fortalezas y debilidades. Es el primer paso para poder mejorar. 2. Prestar atención a los resultados de la zona. Estas referencias permiten conocer cuál es valor medio de la zona.

 



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3. Mantenerse

informado

permanentemente.

Muchos

organismos

brindan

información confiable. Nos ahorran tiempo y dinero. 4. Asesorarse por técnicos con experiencia en el cultivo. El método de prueba y error sólo lleva a prolongar los tiempos y aumentar los costos. 5. No saltear etapas. Pasar de un modelo básico o rudimentario a uno de alta producción sin pasar por situaciones intermedias no es aconsejable. 6. Ensayar nuevos híbridos. Todos los años un porcentaje de la superficie sembrada debe destinarse a evaluar nuevos materiales. Una maquinada con híbridos nuevos permite realizar comparaciones sin riesgo. Tómese el trabajo de evaluarlos y comparar. Los extremos nunca son aconsejables, por lo tanto, tampoco debería reemplazarse de un año para otro un híbrido conocido por otro potencialmente mejor, pero no conocido. 7. Elegir siempre semillas de calidad. El precio muchas veces es el condicionante en la elección del híbrido, pero no debería serlo. Está demostrado que la desuniformidad en la emergencia genera pérdidas muy importantes en rendimiento y calidad. Por lo tanto, sólo utilice semillas de muy buen vigor. Este criterio es fundamental en siembras tempranas y en directa. Las bajas temperaturas durante la emergencia exacerban las diferencias entre las plántulas cuando el vigor no es el adecuado. Las siembras tardías o de segunda no presentan tan marcado este inconveniente.

Valor diferencial del producto generado

Los costos de producción son siempre más elevados si el cultivo se destina para ensilaje. La gran diferencia la establece el sistema de cosecha y conservación. El producto obtenido no se puede "exportar" del establecimiento a diferencia del grano. Por lo tanto no es posible adjudicarle un valor monetario exacto. No tiene una cotización en pizarra. Sólo a través del producto animal generado puede valorizárselo. Pero este parámetro es muy difícil de evaluar, además de ser muy costoso. Esta situación hace que no exista una clara conciencia de las diferencias que deberían existir entre los materiales graníferos y los sileros. Tenemos que agregar el gran

 



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aumento de la inversión en I.D. que significaría para una empresa tener ambas líneas de trabajo. Solo el esfuerzo mancomunado de las Instituciones Públicas (Gobierno + Facultades + INTA), las Empresas semilleras y las Asociaciones de Productores permitirán concientizar al productor para que elija híbridos que reúnan mayores aptitudes que el sólo hecho de producir más grano. 

 

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