Derrumbe: Macri echó a un funcionario

12 ago. 2010 - Según la denuncia de Parrilli,. Angel Rodríguez no cuenta con nin- gún estudio académico que avale su idoneidad para el cargo que ocupa,.
146KB Größe 7 Downloads 103 vistas
12

INFORMACION GENERAL

I

Jueves 12 de agosto de 2010

LA TRAGEDIA EN VILLA URQUIZA s HALLARON A LA TERCERA VICTIMA MORTAL ENTRE LOS ESCOMBROS

Derrumbe: Macri echó a un funcionario Era el responsable de la Agencia Gubernamental de Control; Oyarbide allanó oficinas del gobierno por una denuncia contra otro director LAURA ROCHA LA NACION Pocas horas después del hallazgo entre las ruinas del gimnasio Orion, en Villa Urquiza, de la tercera víctima mortal del derrumbe, Maximiliano Salgado, de 18 años, y en medio de una crisis política provocada por cuestionamientos de diversos sectores a la calidad de las fiscalizaciones realizadas por el gobierno porteño, Mauricio Macri decidió echar de su cargo al director ejecutivo de la Agencia Gubernamental de Control (AGC), Raúl Ríos, quien, entre otras funciones, debía verificar las obras en construcción en la ciudad. Ese desplazamiento llegó en momentos en que el juez federal Norberto Oyarbide allanaba oficinas del Ministerio de Desarrollo Económico porteño, en Avenida de Mayo 575, por una denuncia del legislador local Marcelo Parrilli (MST), que acusó a Macri y al ministro del área, Francisco Cabrera, por falsedad ideológica e incumplimiento de deberes de funcionario. La acusación apunta a la responsabilidad de ambos funcionarios por haber nombrado al contador Angel Enrique Rodríguez al frente de la Dirección General de Protección del Trabajo. Esta dependencia envió dos veces inspectores a la obra de Mendoza 5042, tras una denuncia de la Uocra por irregularidades en el proceso de demolición. No pasaba ayer inadvertido en los despachos oficiales que el juez Oyarbide, que procesó a Macri en la causa por las escuchas ilegales, ordenara en tiempo récord el allanamiento. Hasta el cierre de esta edición, tanto Rodríguez como José Angel Báez, otro funcionario cuestionado de la Agencia Gubernamental de Control, permanecían en sus cargos. La decisión de dejar cesante a Ríos fue precedida por horas de tensión política, en la que el diputado Juan Cabandié (Encuentro para la Victoria) había pedido la renuncia de Báez y de Ríos, mientras el legislador denarvaísta Daniel Amoroso había presentado un proyecto para citar a Rodríguez a la Legislatura. Estos cuestionamientos, las denuncias judiciales y el manto de sospecha frente a la actuación oficial en materia de control de obras desde el derrumbe en Villa Urquiza precipitaron el alejamiento de Ríos, un hombre vinculado a Macri desde que éste era presidente de

Boca Jrs. Ríos sigue siendo directivo de esa institución. Durante las 48 horas previas, los funcionarios porteños habían defendido a rajatabla el esquema oficial de inspecciones y, especialmente, las realizadas a la obra de Mendoza 5042, que provocó que cedieran los cimientos del inmueble contiguo. En el derrumbe murieron tres personas y otras 11 resultaron heridas. “[Macri] le pidió la renuncia a Ríos porque haber ido ayer a Boca [por anteayer, para definir la renovación del contrato de Juan Ramón Riquelme cuando todavía se trabajaba en la búsqueda de víctimas del derrumbe] fue un error de sensibilidad inaceptable. No se cuestiona su desempeño en la agencia”, justificó a LA NACION Guillermo Montenegro, ministro de Justicia.

contó la presidenta de la organización, la arquitecta Eva Rodríguez, que reiteró su denuncia ante el jefe del bloque ibarrista, Eduardo Epszteyn. Los verificadores son profesionales que se inscriben en un registro y, por sorteo, inspeccionan obras y refacciones.

Boca, el “semillero” Ríos había sido nombrado por Macri en enero pasado. Según pudo averiguar LA NACION, en su juventud trabajó como operario en la fábrica de cigarrillos Manufactura de Tabaco Particulares. Después, instaló una florería en el barrio de Villa Santa Rita; uno de sus clientes principales era la obra social del Sindicato de Empleados del Tabaco: le compraba coronas de flores para los velatorios de los afiliados. En 1999, Ríos ingresó en Boca como colaborador en el Departamento de Educación Física. Macri era entonces presidente del club. “Ríos tuvo una tarea decorosa, pero en las antípodas de nuestra filosofía. Nosotros pregonábamos un club abierto a la comunidad y él hizo lo contrario”, dijo Pablo Abbatangelo, presidente de la agrupación La Bombonera y ex integrante de la comisión directiva. En 2003, cuando Macri se lanzó a la política, Ríos y su esposa, Liliana Iamurri, le organizaban actos proselitistas. Hasta ayer, Iamurri trabajaba en la AGC como asesora de su marido. En tanto, José Angel Báez, director general de Fiscalización y Control de Obras, que dependía orgánicamente de Ríos, también se relaciona con Boca. Empezó a trabajar en el club cuando lo presidía Macri. Es un ex bombero que dirigía la agencia de seguridad PSP, según confirmaron en el gobierno porteño. Debió alejarse cuando el comisario general retirado Jorge Palacios llegó a la institución, porque él tenía su propia agencia.

En la mira Según la denuncia de Parrilli, Angel Rodríguez no cuenta con ningún estudio académico que avale su idoneidad para el cargo que ocupa, como lo establece “la ley nacional de seguridad e higiene”, que ordena a las empresas y a las aseguradoras de riesgo del trabajo a designar al frente de esas áreas a personal con estudios específicos en el tema. Francisco Cabrera, ministro de Desarrollo Económico porteño, negó la acusación. “Es falsa. Esa ley no se aplica a los funcionarios públicos. La realidad es que siempre al frente de esa área ha habido contadores y abogados. Por lo demás, el procedimiento de inspección fue impecable. Recibida la denuncia de la Uocra, acudimos en 24 horas”, dijo el funcionario a LA NACION. El allanamiento a sus oficinas comenzó a las 17.30 y duró media hora. Por orden de Oyarbide, fue incautado el expediente original del nombramiento de Rodríguez. Al cierre de esta edición, no estaba claro si Oyarbide tiene competencia para investigar este caso; en el juzgado informaron a LA NACION que estudiarán la cuestión en los próximos días. Ayer también se conoció una denuncia por “anomalías y fallas en los sistemas de control y verificación” que la Agrupación de Profesionales de Perito Verificadores de la ciudad envió el 4 de junio pasado al jefe de gabinete, Horacio Rodríguez Larreta. “Nos reunimos con Ríos en abril, quien nos impulsó a mantener una reunión con el jefe de gabinete”,

Protagonistas

Con la colaboración de Paz Rodríguez Neill

Video. Qué medidas de seguridad deben tener las obras en construcción. videos.lanacion.com.ar/video16021-1 TELAM

Entre los escombros hallaron ayer a la tercera víctima mortal

Más información. Cuáles son las señales de alarma antes de un derrumbe. www.lanacion.com.ar/1293594

GUILLERMO MONTENEGRO

MINISTRO DE JUSTICIA Y SEGURIDAD

El funcionario explicó que Macri le pidió la renuncia a Raúl Ríos por haber ido anteayer al club Boca Juniors, cuya comisión directiva integra, cuando aún se buscaban víctimas del derrumbe. “Fue un error de sensibilidad inaceptable. No se cuestiona su desempeño”, dijo.

MARCELO PARRILLI

LEGISLADOR PORTEÑO POR EL MST

El diputado acusó a Macri y al ministro Francisco Cabrera por falsedad ideológica e incumplimiento de los deberes por haber nombrado a Angel Rodríguez en la Dirección General de Protección del Trabajo sin un supuesto título habilitante.

NORBERTO OYARBIDE JUEZ FEDERAL

El magistrado federal allanó las oficinas del Ministerio de Desarrollo Económico porteño, en Avenida de Mayo 575, donde secuestró el expediente original del nombramiento de Rodríguez. No está claro si Oyarbide tiene competencia para investigar este caso.

TRES VICTIMAS, TRES HISTORIAS

El líder que se fue muy pronto

Un amante del deporte

El chico que todo lo podía

JOSE MARIA COSTA

MARIA DELIA PEREZ

EVANGELINA HIMITIAN

LA NACION

LA NACION

LA NACION

Era el amigo de todos. Frase trillada y recurrente, pero que resume el vacío que dejó la muerte del joven Maximiliano Salgado, última víctima hallada entre los escombros del gimnasio que se derrumbó en Mendoza 5030. Maximiliano tenía 18 años y, en marzo pasado, había comenzado el Ciclo Básico Común de la carrera de Comunicación Social, en la Universidad de Buenos Aires, con muchas expectativas. Los antecedentes académicos, abanderado y recibido con honores en el colegio secundario Nueva Escuela Argentina 2000 (NEA 2000), le auguraban un futuro promisorio en el área de la comunicación. “Condiciones tenía”, aseguran quienes lo conocían y lo describieron como “un pibe convocante y líder por naturaleza”. Su pasión desde siempre fue la música. Día y noche la guitarra era su herramienta de expresión, y su máximo referente era el músico Gustavo Cerati, “quien justo hoy [por ayer] está cumpliendo 51 años. Dicen que todo es por algo, pero es muy difícil de entender que Maxi ya no esté acá, entre nosotros”, sostuvo Florencia, una amiga y compañera que dialogó con LA NACION. El poder de convocatoria de Maxi quedó reflejado en los últimos dos días, cuando al menos medio cenMAXIMILIANO tenar de jóvenes permanecieron siSALGADO lenciosos y orando por un milagro, que lamentablemente no llegó. “A pesar de sus malhumores o sus rayes, siempre fue un chico dispuesto a escuchar a los demás y a dar su apoyo para encontrar soluciones”, recordó Florencia, y agregó: “Con su humor tan particular lograba entrar en la vida de todos, se ganó el cariño de todos sus amigos muy rápidamente, era muy difícil no quererlo. Maxi es todos nosotros, todos sus amigos”. Entre sus profesores lo recuerdan como un alumno tranquilo, agradable y de buenas palabras, que siempre estaba predispuesto para aprender y crecer. La rectora del NEA 2000 describió al joven como “muy inteligente, aplicado, un líder positivo, que planteaba las cosas de forma respetuosa, amable y con sentido común”. El adolescente también disfrutaba del deporte. Durante el secundario se entrenaba en los equipos del colegio ECOS, donde estudió hasta 2006. Desde 2007 cursó en el NEA 2000, de donde egresó en diciembre pasado. Vacío es la sensación que invade a todos sus familiares y amigos. Desde Sergio y Patricia, padres de Maxi, su pequeña hermana de seis años y sus compinches de la facultad. “Amo y siempre voy a amar a mi mejor amigo”, expresó uno de los amigos del joven en un grupo que se creó en la red social Facebook ante la desaparición de Maximiliano. En tanto, Florencia también publicó su mensaje de adiós en la Web: “Siempre fuimos todos muy unidos, hoy más que nunca. ¡Te amamos!”.

Como lo hacía tres veces a la semana, Guillermo Ramón Fede asistió el lunes pasado al gimnasio Orion para cumplir su rutina deportiva. Vivía en Villa Urquiza desde hacía dos años cuando, junto con su esposa, estrenaron un moderno departamento en la calle Miller al 4500. Los aguardaba toda una vida que en adelante iba a ser de a dos, colmada de proyectos y de cosas por compartir. Pero todo se apagó en un instante. La tragedia que causó el derrumbe del edificio donde Guillermo se entrenaba terminó de la peor manera con sus 37 años. Su cuerpo fue encontrado debajo de una viga por un rescatista que, entre los escombros, lo identificó al extraer de su bolsillo el documento de identidad. “Esperábamos el milagro”, dijo su único hermano, Hernán Fede, de 34 años quien, junto a su padre, empresario y maestro mayor de obras, entendió desde el primer momento en que se acercaron a Mendoza 5030 que la situación era muy difícil. Durante las horas de angustia, y hasta que llegó el triste desenlace, los Fede estuvieron acompañados por amigos y familiares. “Las instalaciones se habían desmoronado como un castillo de naipes, se había derrumbado la losa y mi hermano estaba en el entrepiso”, dijo Hernán, que se enteró por una llamada telefónica de su cuñada. La joven lo había llamado desesperada porque sabía que su marido estaba allí, a esa hora, en medio de la catástrofe. Como si faltara confirmación alguna, su auto permanecía estacionado en la esquina del lugar. Maratonista, amante de la vida sana y del cuidado físico, Guillermo fue la primera de las tres víctimas mortales halladas entre los escombros en la madrugada del martes último, cuando aún no habían pasado 24 horas del derrumbe. “Era una persona demasiado cuidadosa, prolija, trabajadora y muy compañero de mis padres”, contó su hermano, con voz entrecortada, y explicó que Guillermo trabajaba en una empresa familiar desde los 19 años, desde las seis de la mañana a tres de la tarde. Hernán recordó que el último domingo, en el que se celebró el Día del Niño, Guillermo le había preparado un sinfín de regalos a su hija, de quien era el padrino. Tras conocer la noticia del fallecimiento, la familia de Fede optó por recluirse y evitar el contacto con la prensa. Pidió atravesar en privado la traumática situación. La voz oficial fue la de Hernán que, además de recordar a su hermano mayor, también hizo referencia a las causas que provocaron la tragedia. “La obra no tenía protección, la topadora movió la estructura y es como todo... Se habrán ahorrado unos miles de pesos para hacer la obra más rápido, como también medio día de alquiler de la máquina de excavar y el trabajo de poner barras de contención en las propiedades linderas”, manifestó Hernán e informó que la familia aún no decidió los pasos judiciales por seguir por la muerte inexplicable de su ser querido.

En el piso de la habitación del primer piso todavía permanece la ropa que Luis se sacó a las apuradas para cambiarse e ir al gimnasio. Dejó la tele y la luz encendidas y, antes de salir, se sacó las chinelas con las que andaba dentro de la casa, como buen descendiente de chinos, y se puso las zapatillas. Coco, el gato de la familia, lo vio salir y se echó en la escalera para esperar a que volviera. Wang es la madre de quien era estudiante de abogacía, de 23 años, una de las tres víctimas mortales del derrumbe. Antes de salir, Luis la saludó y se fue a hacer “fierros”. La mujer salió detrás de él y, cuando volvió, dos horas más tarde, le llamó la atención encontrar que las chinelas seguían ahí y que Coco todavía esperaba, con su cabeza entre los barrotes de la baranda, lo que significaba que su hijo no había regresado. Poco después oyó sirenas y, cuando subió el volumen del televisor que Luis había dejado encendido, la mala noticia del desmoronamiento del gimnasio donde estaba su hijo. La mujer sintió que el corazón se le desgarraba. Salió a la calle y caminó la cuadra y media que separa su casa del gimnasio. Allí se quedó por las siguientes 30 horas, mientras los rescatistas trabajaban para sacar a los sobrevivientes. “Cada vez que encontraban a uno yo rogaba que fuera mi hijo. Pero eso no ocurrió. LUIS LU Tardaron tantas horas en sacarlo... más de 30, qué lástima que tardaron tanto. ¿No podían trabajar más rápido? Un bombero me dijo: «Señora, acá ya no hay nada». Yo le rogué, le grité, «por favor, sigan buscando, ahí abajo está mi hijo»”, dice Wang, mientras la asalta un aluvión de lágrimas, de angustia incontenible. Sólo ayer por la tarde volvió a su casa. La indignación, el cansancio, el hambre y la desazón la hacían sentir como dentro de una película. “No puedo creer que no esté más. Yo soy un casco vacío. Siento que mi cuerpo quedó, pero se me vació el corazón”, dijo a LA NACION. Los Lu llegaron a Buenos Aires desde Shanghai hace 25 años, con su hijo mayor, Nin. A los dos años, nació Luis, y tres años después, abrieron un local de comida china en Remedios de Escalada y Rojas, en Villa Crespo, hoy devenido en el restaurante Lis. Luis trabajó con ellos en la logística y les armó la página web. Siempre mostró que todo lo podía, que todo le gustaba. Los clientes lo conocían y muchos de ellos se acercaron hasta Triunvirato y Mendoza para darles apoyo a Wang y a Xin, el padre de Luis. El hermano vive en China y está por tener un hijo. Se enteró de la noticia por Internet. Anoche, intentaba subir a un vuelo para acompañar a los padres. Cuando LA NACION los visitó en su casa de Villa Urquiza, la mamá quiso mostrar fotos de su hijo y se atrevió a volver a entrar en la habitación. Ver su rostro sonriente en una imagen, fue como recibir un puntazo en el estómago. Gritó, se abrazó con su marido. Levantó la ropa del suelo y la abrazó. Mientras tanto, Coco seguía en la escalera, mirando a la puerta...

Suspenden cuatro obras del ingeniero Cuando pasaron menos de 48 horas del derrumbe del gimnasio de Mendoza 5030, Villa Urquiza, el gobierno de la ciudad de Buenos Aires dispuso ayer la paralización de las cuatro obras en las que el ingeniero Guillermo Heyaca Varela figuraba como responsable. Eso ocurrió como consecuencia de que que anteayer el gobierno le había suspendido al ingeniero la matrícula profesional por 15 años. La decisión de suspender la continuidad de las obras a cargo de Heyaca Varela hasta que los propietarios de los emprendimientos reemplacen al ingeniero se plasmó en cuatro resoluciones del gobierno porteño que se conocieron en la mañana de ayer. Las obras que quedaron provisionalmente paralizadas están situadas en la avenida Triunvirato esquina Tronador, en Avalos 2027, en 14 de Julio 708 y en avenida Nazca 4501, según las resoluciones. Todas esas construccines se hallan ubicadas cerca de Mendoza y Triunvirato, donde se desplomó el gimnasio en la tarde del lunes pasado, lo que provocó la muerte de tres personas y heridas a otras once. En todas esas resoluciones firmadas por el director general de Registro de Obras porteño se estableció “dar de baja definitivamente los registros de planos” y también “intimar al propietario a que en un plazo de 10 días regularice la situación”. El ingeniero civil Heyaca Varela, por la medida quedó así desvinculado definitivamente de esas obras, mientras el gobierno instó a los responsables de los emprendimientos afectados por las resoluciones a “proponer un nuevo profesional matriculado para hacerse cargo” de las tareas. Desde el gobierno aclararon que sólo se aplicó esta medida en las cuatro obras en las que Heyaca Varela figura como responsable con su firma, lo que no implica que tenga otras obras donde no figure como responsable.