Macri, cada vez más lejos de Lavagna

Política. La mira en octubre: repercusiones del anuncio del ex ministro de Kirchner. Macri, cada vez más lejos de Lavagna. Gol en contra. Si Roberto Lavagna.
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Política

Página 6/LA NACION

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Sábado 6 de enero de 2007

La mira en octubre: repercusiones del anuncio del ex ministro de Kirchner

Macri, cada vez más lejos de Lavagna Se revitalizó en Pro la decisión de tener un postulante propio para la presidencia; enojos por el lanzamiento sorpresivo Por María Elena Polack

El Gobierno desprecia la oposición de Lavagna

De la Redacción de LA NACION Gol en contra. Si Roberto Lavagna pensó que anunciar su candidatura presidencial forzaría a Propuesta Republicana (Pro) a subordinarse a su proyecto político, la estrategia no le resultó como esperaba. Es más, ayer se reforzó la decisión tomada hace meses de que Mauricio Macri será el candidato a presidente de ese espacio de centro. El inesperado anuncio del papel que jugará Lavagna en los próximos comicios generó enojos públicos en el macrismo, la más clara señal de que la frágil relación que ambos sectores intentaron a principios de diciembre último se diluyó en las últimas horas. “[Lavagna] no es democrático. Fue ministro de este gobierno y en muchas cosas sigue representando a este gobierno. Si tiene propuestas para mejorar el país, las hubiera planteado o puesto en práctica cuando formaba parte del gobierno del presidente Néstor Kirchner como ministro de Economía”, advirtieron ayer los legisladores macristas –de origen peronista– Cristian Ritondo y Daniel Amoroso, que fueron los elegidos por el presidente de Boca Juniors para responder públicamente. Desde Uruguay, donde está al borde de terminar sus vacaciones, Mauricio Macri fue tajante: “Lavagna sigue su camino. A Pro no le preocupa lo que él anuncie porque no está en nuestra agenda adelantar ninguna estrategia. Pro tendrá candidato propio, ya lo hemos dicho muchas veces”. En esa misma línea, el diputado nacional Federico Pinedo (Pro-Capital) confirmó que se trabaja “con entusiasmo en la candidatura que reúne mayor apoyo popular para enfrentar al Presidente, que es la de Macri”. Irónico, el legislador bonaerense Jorge Macri consideró que “Lavagna es el candidato de él mismo” y confirmó que Pro está cada vez más lejos del ex ministro y que las encuestas marcan que sigue cuarto “sin romper el techo del 10 por ciento de intención

Por José Ignacio Lladós De la Redacción de LA NACION

Mauricio Macri y Roberto Lavagna

de voto. Mauricio está segundo”. Una de las preocupaciones que siempre se tuvieron en las conversaciones entre macristas y lavagnistas fue que el ex ministro no definía cuáles eran sus apoyaturas políticas. En Pro, siempre existió el recelo de que Lavagna terminara siendo respaldado por el duhaldismo y el alfonsinismo, considerado por el líder de Recrear, Ricardo López Murphy, “la vieja política”. Casi hasta el hartazgo, López Murphy planteó la necesidad de que Pro debía rechazar “hacer kirchnerismo sin Kirchner” y hasta amenazó con dejar ese espacio que contribuyó a fundar

con Macri, si su socio político decidía sumarse al lavagnismo, y comenzó a ilusionarse con una candidatura presidencial testimonial. El desenlace también se veía venir entre los partidos provinciales que durante casi dos meses trataron de coordinar las relaciones entre el lavagnismo y Pro. Poco antes de Año Nuevo uno de sus dirigentes más antiguos admitió a LA NACION reservadamente que los intentos de confluir en una gran coalición no iban a tener éxito. Ya dejó de ser un secreto que algunas actitudes de Lavagna molestaron a Pro. Entre ellas, los iniciales ataques públicos a Macri, a López Murphy y

a Jorge Sobisch por ser dirigentes de centro, mientras que Lavagna insistía en mostrarse con perfil progresista. Y también, incomodaron dos situaciones que califican de “unipersonales”: la publicación del programa de gobierno por medio de una solicitada, a fines de noviembre último, y el anuncio sorpresivo de su candidatura, priorizando la cuestión electoral por sobre el proyecto de país. Poco antes de finalizar el año y partir hacia sus respectivas vacaciones familiares, Macri y López Murphy coincidieron en sentir que la sociedad ya no reclama una “gran coalición para enfrentar el modelo kirchneris-

ta”, sino “propuestas serias y sostenibles en el tiempo”. Dirigentes con estrecho trato con ambos deslizaron a LA NACION que la moderación de Kirchner tras la derrota electoral sufrida en Misiones ha modificado por cierto el concepto sobre cómo debería presentarse la oposición. “Una gran coalición sin fuerte sustento político hasta podía hacer pensar a los ciudadanos en que se intentaba revitalizar la alianza que en 1999 llevó a Fernando de la Rúa y a Carlos “Chacho” Alvarez al gobierno nacional, pero que terminó en un derrumbe estrepitoso”, confiaron allegados de López Murphy a este diario.

Dispares reacciones desde casi todo el arco político En la UCR y el lavagnismo había euforia; mesura en el resto Euforia en la UCR y el Justicialismo Nacional. Algo de enojo y distancia en los candidatos del centro político. Indiferencia en el ARI de Elisa Carrió. La confirmación por parte del ex ministro de Economía Roberto Lavagna de que será candidato a presidente de la Nación en las elecciones de octubre motivó ayer dispares reacciones en los distintos referentes de la oposición política. En el centenario partido sólo había alegría, luego de un anuncio por el que llevaban aguardando durante meses. “El radicalismo se encolumnará mayoritariamente detrás de un acuerdo no sólo con Lavagna sino con otros sectores”, afirmó el senador Ernesto Sanz (UCR-Mendoza) uno de los impulsores del acuerdo con el ex ministro. El senador y presidente de la UCR, Gerardo Morales, se mostró satisfecho por las declaraciones de Lavagna, y fue más allá. “Sería inteligente que Lavagna y Macri tengan un diálogo en términos de no disputar el mismo espacio, para no hacerle el juego al Presidente (Néstor Kirchner), que pretende que la oposición siga fragmentada”, opinó el senador jujeño. La opinión general de la dirigencia radical es que Macri debería declinar sus aspiraciones presidenciales y concentrar sus esfuerzos en la carrera por la jefatura de gobierno porteña. Desde Pro, sin embargo, distintos dirigentes como el coordinador del Interbloque Propuesta Federal, Federico Pinedo (Pro-Capital), reiteraron que Macri se presentará como candidato a presidente. Y el líder de Recrear, Ricardo López Murphy, se mostró contrario a integrarse a una coalición que lleve a Lavagna como candidato, y lo defi-

provincial. Y recordaron su oposición a las retenciones a las exportaciones y la falta de una ley de coparticipación, dos temas en los que tuvo posiciones divergentes al Lavagna ministro.

Qué opina la gente ¿Cómo califica la candidatura de Lavagna a presidente? Una verdadera alternativa al kirchnerismo

43,08%

Una posibilidad de unir fuerzas opositoras

27,62%

Implica una versión apenas distinta de Kirchner

18,85%

Representa lo mismo que el Presidente

10,45%

Votos:

4037

Sondeo efectuado por:

nió como “la versión descolorida del kirchnerismo” (ver aparte).

“Una oportunidad” Desde el lavagnismo, el diputado Francisco de Narváez afirmó: “Las definiciones de Roberto no me sorprendieron para nada porque nunca dudé de sus palabras. Habló de 2006 como el año de los proyectos, y de este año como el de las candidaturas. Y cumplió”, afirmó. En cambio, el gobernador de Neuquén, Jorge Sobisch, confirmó a LA NACION por medio de uno de sus dirigentes de máxima confianza que seguirá recorriendo el país al menos hasta abril o mayo próximo. “La candidatura de Lavagna nos abre una oportunidad. Creemos que hay un espacio opositor que no elegirá ni a Lavagna ni a Carrió, y que podría optar por el modelo de gestión que puede exhibir Sobisch”, afirmaron desde el despacho del mandatario

Continuidad Una muestra de que el candidato neuquino no piensa rendirse se dará el próximo 20, cuando inicie una recorrida por la costa bonaerense. Otro postulante desde el espacio centrista, el ex senador correntino José Antonio Romero Feris, afirmó a este diario que declinaría su candidatura si apareciera un candidato “o propuesta superadora”. “Las candidaturas no son importantes si están vacías de contenido y sólo inspiradas en el voluntarismo. El camino se despeja si hay voluntad para encontrar coincidencias programáticas”, agregó el ex senador. Desde el partido de Elisa Carrió, el diputado Eduardo Macaluse (ARI-Buenos Aires) sostuvo que el anuncio del ex titular de Hacienda “no nos cambia en nada. Sus dilaciones son una señal de debilidad política, su figura no tiene aceptación en la sociedad” afirmó el jefe del bloque de diputados arista, que definió a Lavagna como “parte de la vieja corporación política” y a su candidatura como “parte de la vieja interna del PJ”. El ex ministro de Economía encontró ayer en el ex funcionario kirchnerista Luis D’Elía otro crítico feroz. “Lavagna es el sindicalismo autoritario y corporativo, es el alfonsinismo decrépito e impotente, el duhaldismo con su corruptela, su banda y su patota”, se despachó el líder de la Federación Tierra y Vivienda (FTV).

El equipo económico de Filmus Cada vez más lejos del Ministerio de Educación, Daniel Filmus sigue ajustando detalles para la pelea electoral por la jefatura porteña. Ayer reunió a quienes formarán su equipo económico de cara a los próximos comicios. El encuentro fue el primero de una larga serie que el candidato kirchnerista prevé tener en las próximas semanas. “Queremos ampliar la base de participación. Estamos elaborando documentos y nos vamos a volver a juntar en 15 días”, dijo Filmus a LA NACION después de la reunión. El objetivo es sentar posiciones que atraigan a todos los sectores, por lo que el candidato también continuará con encuentros en otras áreas, como Seguridad, Salud, Educación, Cultura y Transporte.

La lista del equipo presentado ayer en la sede del Instituto para la Victoria, bunker del kirchnerismo porteño liderado por Matías Barrotaveña –jefe de la Auditoría General de la Ciudad–, está integrada por una veintena de referentes de la economía, entre ellos el secretario de Industria nacional, Miguel Peyrano; el presidente de la Comisión Nacional de Valores, Eduardo Hecker; el vicepresidente del Banco Nación, Roberto Feletti; la diputada oficialista Mercedes Marcó del Pont y los radicales kirchneristas Miguel Pesce, vicepresidente del Banco Central, y Beatriz Nofal, presidenta de la Agencia para el Desarrollo de Inversiones. Según especificó a LA NACION, para consolidar lo que considera un

“progresismo eficiente”, Filmus pidió avanzar con propuestas bajo dos ejes: la consolidación de un modelo productivo equitativo y el análisis pormenorizado del presupuesto porteño. “Tenemos que sumar la ciudad de Buenos Aires al crecimiento nacional”, señaló. Antes de la reunión, el candidato evitó cuestionar en público a Mauricio Macri y a Jorge Telerman, dos de sus potenciales contrincantes en las elecciones. “Me parece bien que genere propuestas para una ciudad que va a exigir un debate de nivel”, señaló sobre Telerman. Con Macri, fue todavía más hermético: “No me gusta ni me deja de gustar”, dijo cuando le preguntaron si el líder del Pro le parecía buen rival.

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La residencia del Presidente, en El Calafate

La pareja presidencial, entre las caminatas y los paseos de shopping Los Kirchner veranean en El Calafate Por Mariela Arias Para LA NACION RIO GALLEGOS.– Mientras el presidente Néstor Kirchner se dedica a caminar, su esposa elige la hora de mayor concurrencia de turistas para realizar compras en locales céntricos. Salvo estas actividades rutinarias y las fuertes ráfagas de viento, nada parece alterar la tranquilidad de la pareja presidencial en El Calafate, que se instaló desde el 1º de enero por la tarde. Allí, acompañado por su esposa, Cristina Fernández, y su hija Florencia, Kirchner diseña el futuro electoral que se avecina. Entre los pocos que frecuentan estos días la compañía presidencial, se encuentra su ex secretario y hoy zar provincial de los medios, Rudy Fernando Ulloa Igor. También en El Calafate descansa el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido. Según confirmaron fuentes locales, el ministro se encontraría alojado en el exclusivo Hotel Posada Los Alamos, ubicado a sólo dos cuadras de la casa del Presidente. No se confirmó si mantuvo reuniones con su jefe político, ya que todos coinciden en decir que al Presidente se lo vio poco. “Por las mañanas sale a caminar por la costanera y el resto del día lo pasa en el interior de su residencia”, asegura una fuente de esa localidad a LA NACION. Los ejercicios sobre la cinta que con rigurosidad repite el Presidente en Olivos ahora fueron reemplazados por caminatas al aire libre, sobre el paseo costanero que pasa por los fondos del parque de la casa del Presidente. Actividad que realiza sólo cuando el

clima se lo permite. Por estos días, el termómetro registra entre 13 y 20º de temperatura. El Calafate vive el pico más alto de la temporada de verano. Durante el día es apenas un apacible pueblo de montaña, pero a partir de las 18, los restaurantes, las parrillas, los bares y cafés de la calle principal se colman de turistas que regresan de las excursiones. Una de esas tardes, con la custodia un tanto alborotada, se la vio a la senadora Kirchner recorrer locales, entre ellos, uno de artículos de camping y pesca, ubicado a metros de la avenida principal. Más allá de los cuidados de la custodia, la senadora no evitó la calle principal, que era un hervidero. “Hay muchos extranjeros así que casi pasa inadvertida”, comentó un transeúnte que vio la escena. Según pudo saber LA NACION, aunque no confirmar oficialmente, también en estos días, el Presidente salió a navegar por el lago Argentino y se reunió en forma no oficial con el intendente Néstor Méndez, uno de sus apadrinados políticos. Hasta el momento, Kirchner y su esposa intentan que nade altere la tranquilidad, y la custodia presidencial, si bien es numerosa, se mantiene con la mayor discreción delante de la caseta construida frente al ingreso de la residencia de los Kirchner, sobre las márgenes de la bahía Redonda, a sólo cinco cuadras de la avenida principal de El Calafate. Al contrario de otras veces, nadie aquí se ha movilizado por la llegada del Presidente. Sólo algún turista curioso preguntó en la oficina de turismo de la terminal local cómo se llega a la casa del Presidente.

A mediados de 2006, cuando con un par de entrevistas y exposiciones Roberto Lavagna empezó a mostrarse como una opción opositora con proyección, el presidente Néstor Kirchner reaccionó. Medio Gobierno hizo fila para criticar al ex ministro y el primer mandatario, finalmente, debió confirmar aquello de que el candidato oficialista sería “pingüino o pingüina”. Más claro: él o Cristina. Casi sin proponérselo, Lavagna consiguió así marcarle la agenda pública al Presidente. Es probable que haya sido la primera vez en toda la gestión kirchnerista en la que al Presidente se le fue de las manos el control de esa agenda. Esta vez, sin embargo, parece más difícil que ocurra algo similar. Al menos, así lo dejaron entrever en la Casa Rosada. “Aquel Lavagna parecía que iba a convertirse en el líder de la oposición, pero el contexto de hoy es diferente. El no cautivó a nadie y quedó cuarto en las encuestas, detrás del Presidente o Cristina, Macri [Mauricio] y Carrió [Elisa]. Eso que dice él, que en una medición aparece dos puntos por debajo de Cristina, es una tremenda mentira. Que muestre esa encuesta si es verdadera. Este Lavagna no nos preocupa”, confió uno de los ministros más influyentes del gabinete nacional. La hipótesis de que una candidatura presidencial de Lavagna resultaba más nociva para el Gobierno que cualquier otra oposición también fue descartada. “El problema que tiene es que pretende posicionarse en la centroizquierda, y ahí el líder indiscutido es el Presidente. En el escenario político actual, no van a despegar los que quieran pelear el voto de la centroizquierda. El espacio que está vacante es el de la derecha, pero ahí a Lavagna no se lo vería como algo genuino, como en este caso sí se lo ve a Macri. Por eso, Macri aparece mejor en las encuestas y probablemente se presente para pelear la presidencia. Lavagna está en problemas, evidentemente”, siguió el funcionario nacional. La novela sobre amores y desamores entre Lavagna y Macri tampoco parecería preocupar en la Casa Rosada. “Por los estudios que tenemos, cuando Lavagna se junta con Macri, Kirchner crece cuatro puntos. Hay muchos progresistas que votarían a Lavagna porque no les gusta el estilo del Presidente. Ahora, si Lavagna se junta con Macri, muchos huyen despavoridos. Y esos votos van al Gobierno”, es el análisis de la Casa Rosada. En Balcarce 50, además, consideraron que Lavagna había lanzado su candidatura “para apurar a Macri”. * * * El desprecio oficialista, de cualquier manera, no diluyó las sensaciones que el lanzamiento del ex ministro provocó en el lavagnismo, espacio en el que consideraron cumplida parte de la estrategia trazada al momento de definir públicamente la postulación presidencial. “¿Cómo que no le marcamos la cancha al Gobierno? Venían diciendo que Lavagna no se iba a presentar y así terminarmos con todas las operaciones. Ahora todos saben que Lavagna será candidato a presidente”, consideró uno de los más cercanos colaboradores del ex funcionario de Eduardo Duhalde y de Néstor Kirchner. El grupo que acompaña al economista entendió que la confirmación mediática de la candidatura presidencial sirvió en dos direcciones: primero, para cortar con las versiones de retirada; segundo, para empezar a definir apoyos políticos. “Algunos ya estaban enterados, como Gerardo Morales [senador y presidente de la UCR]. El, como muchos otros radicales y peronistas, felicitaron a Lavagna por el lanzamiento”, agregó el dirigente lavagnista. No llamó ni un macrista. * * * La conjunción de peronistas y radicales dentro de la estructura que arma Lavagna también fue minimizada por la Casa Rosada. “El radicalismo que gobierna está con nosotros sin perder su identidad, y el peronismo, en su gran mayoría, acompaña al Presidente. Lavagna está solo”, opinaron. En síntesis: la irrupción del economista en el escenario electoral, a mediados de 2006, generó preocupación en el Gobierno, que entonces vio a Lavagna como un potencial líder de la oposición; ante el escenario coyuntural de distanciamiento entre el lavagnismo y el macrismo, ahora la Casa Rosada prefiere enviar señales de desprecio.