Los gobernantes están cada vez más lejos de la sociedad

16 nov. 2008 - Hernán Lombardi, para asociar la propuesta estética de Pinta con el tango, que potencia en el imaginario internacional la marca Argentina.
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CULTURA

I

Domingo 16 de noviembre de 2008

PREMIOS LA NACION-SUDAMERICANA Y CESAR CANSINO

“Los gobernantes están cada vez más lejos de la sociedad” Para el ensayista, los políticos subestiman a una ciudadanía que quiere ser escuchada RAQUEL SAN MARTIN LA NACION César Cansino no tiene problemas en resultar incómodo con sus ideas: dice que los políticos gobiernan “sin escuchar y sin ver” a la gente; que la academia latinoamericana tiene “un sentimiento de inferioridad intelectual” y que la ciencia política se ha vuelto irrelevante, superficial y miope. Justamente, ese diagnóstico sobre su propia disciplina intelectual –expuesto en La muerte de la ciencia política– acaba de recibir el premio LA NACION-Sudamericana de ensayo. Nacido en México hace 46 años, Cansino responde con la misma vehemencia con la que escribe: se autodenomina “demócrata radical”, se entusiasma con el triunfo de Barack Obama en los Estados Unidos y cree que el combate a la violencia del narcotráfico que ha encarado el gobierno de su país “es una guerra perdida”. –¿Cómo se explica que en América latina conviva “una sociedad civil madura, crítica y participativa con políticos profesionales anquilosados”, como usted dice? –Desgraciadamente coexisten, porque los gobernantes están cada vez más distanciados de una sociedad que al mismo tiempo es más crítica y está más involucrada con los asuntos públicos; opina, cuestiona, se enoja y protesta. Ese es un dato que no puede subestimarse y los primeros en hacerlo son los políticos. Ellos siguen sin escuchar y sin ver, gobernando en un vacío, tomando decisiones pragmáticas, «invisibilizando» a esa ciudadanía que está demandando. –¿Y por qué de esa ciudadanía no surgen políticos diferentes? –Por un lado, porque al ciudadano no le interesa hacer política en las instituciones políticas. Y porque el lugar de la política institucional está ocupado por elites que tienen mecanismos para reproducirse y para no dejar entrar a otros. El ciudadano quiere instituciones y buenos partidos políticos, pero cuando advierte que no cuenta con esos mínimos posibles para la convivencia, participa. Quiere debatir, cuestionar, ser tomado en cuenta, ser visible. –¿Se puede hablar de una sociedad como la que usted describe con los niveles de desigualdad de los países latinoamericanos? –Solamente en condiciones mínimas de libertad e igualdad, que son las que ofrece la democracia, el ciudadano puede aspirar a superar los rezagos sociales y económicos. Sólo en esas condiciones se puede aspirar

FABIAN MARELLI

Cansino: “En América latina el ciudadano es lo que menos importa” a mejores democracias, a más y mejores libertades e instituciones. –¿Qué sensación le deja el triunfo de Barack Obama en los EE.UU.? –Lo que estamos viendo en los Estados Unidos es una sociedad que se renueva, un pueblo que decide por la vía de las urnas derrumbar la última frontera de la desigualdad que pervivía en la democracia norteamericana, que era la de la piel. Obama es el representante de una minoría étnica, electo por una mayoría y eso tiene un valor simbólico impresionante.

CESAR CANSINO

CRITICA DESDE ADENTRO

Profesión: Politicólogo y periodista Edad: 46 años Origen: Mexicano Formado en filosofía y ciencia política en su país, en Italia y en España, Cansino es profesor e investigador. Crítico de su propia disciplina, escribió más de 25 libros sobre las ideas políticas, la democracia, la transición mexicana y el populismo, y dirigió la revista Metapolítica.

–¿Cómo deberíamos mirar ese proceso desde aquí? –Leídas desde América latina, las elecciones revelan que estamos a años luz de la democracia tal como la entendimos resignificada en los Estados Unidos. Nos desnuda en nuestras limitaciones, contradicciones, pequeñas batallas, inercias autoritarias, negligencias y corrupción. Y sobre todo demuestra que la democracia es ciudadana o no es democracia. –Es más que el proceso electoral. –Es mucho más. En América latina la democracia no es ciudadana. Aquí el ciudadano es lo que menos importa. Se sigue actuando como si el ciudadano no viera, no escuchara, pudiera ser manipulado. Pero también tenemos déficits: nuestras ciudadanías son excluyentes, reproducen formas de sometimiento, de corrupción, y eso impide que haya situaciones de reconciliación con la política como en los Estados Unidos. –En ese contexto, ¿depositar las esperanzas en la ciudadanía para recuperar el sentido de la política no puede ser decepcionante? –Sí y no, porque es finalmente lo que tenemos. Ser un demócrata radical, como pretendo, tiene la exigencia de reivindicar la indeterminación de la política. Cualquier cosa puede pasar. En Venezuela eligieron a Hugo Chávez y terminó cargándose la democracia. Pero así como se puede elegir a un tirano tropical, se puede elegir a alguien como Barack Obama y marcar un nuevo rumbo para las democracias de Occidente. –Usted ha llamado al narcotráfico en México un “actor antisistema, pero con lazos con él”. –México está siendo víctima de un monstruo que las propias autoridades construyeron. En la era autoritaria, alimentaron la expansión de ciertos carteles del narcotráfico porque era muy redituable. En la etapa democrática, esos lazos comunicantes que permitían mantener el conflicto en un umbral aceptable estallaron. Se desató una creciente conflictividad que volvió las cosas imposibles de solucionar. El gobierno mexicano actual decidió abiertamente declarar la guerra al crimen organizado y, al hacerlo, preparó un terreno donde difícilmente habrá un ganador. Es una guerra perdida. No se puede combatir algo tan asentado en el territorio nacional.

Más información. La entrevista completa con César Cansino. www.lanacion.com.ar

SEGUNDA EDICION Y UNA OPORTUNIDAD EN LA CRISIS

El arte latinoamericano se exporta Pinta reunió en Nueva York a 50 galerías de la región, con los museos como grandes compradores ALICIA DE ARTEAGA ENVIADA ESPECIAL

NUEVA YORK Y La pregunta del millón desde que abrió sus puertas Pinta en el Metropolitan Pavillion del ascendente vecindario de Chelsea es saber si el arte latinoamericano podrá capear el temporal que azota al mercado de arte y al criterio realista a la hora de fijar los precios. Pinta no es un mundo aparte, pero ya es un triunfo repetir la hazaña de conquistar para el arte latinoamericano un lugar en el escenario del arte más competitivo del planeta. En su segunda edición, la feria organizada por Alejandro Zaia, Diego Costa Peuser y Mauro Herliztka, que termina hoy, busca consolidar su posición frente a la oferta desmesurada de 150 museos y más de 500 galerías que exhiben desde Giacometti y Picasso a Bacon y Cindy Sherman. Por suerte para Pinta, que ambiciona estrenar en 2009 la versión londinense y que este año reunió a 50 galerías de arte de todo el continente, han sido los museos los grandes protagonistas, con sus compras a través del programa de matching funds instituido para enriquecer el patrimonio de las instituciones participantes. El primer paso lo dio el Malba de Buenos Aires a través del grupo de viajeras integrantes de la Asociación de Amigos que preside Florencia Valls, al adquirir un trabajo del peruano Fernando Bryce, artista invitado de Pinta, para el patrimonio del museo. Bryce es un artista ocurrente, que nutre su obra de reflexiones costumbristas y políticas, anudadas en la investigación de manuscritos y papeles de rara visibilidad, según explicó en la American Society, en el acto inaugural de la feria, con la presencia de Patricia Phelps de Cisneros y Estrellita Brodsky, dos influyentes coleccionistas de arte latinoameri-

PABLO CORRADI

Con más metros cuadrados, Pinta convocó a unas 20.000 personas durante cuatro días cano, consideradas “madrinas” de esta feria, que espera ver pasar este año a unos 20.000 visitantes.

Cosecha visual La siembra de la venezolana Cisneros, con su mirada a la abstracción, ha dado resultado. Se observa en las galerías participantes, desde Cecilia de Torres a Gianni Campochiaro, la paulista Nara Roesler, Mary-Ane Martin, Van Eyck, Leon Tovar, Arevalo, Durban Segnini y Alexandra Von Hartz, entre otros, con una selección centrada en las obras de los constructivos y los cinéticos. Tal como sucedió en arteBA 2008, la obra de mecánica sutil realizada por Crespin, heredero de la exquisita construcción de Gego, fascinó a los compradores: las dos obras exhibidas

por Cecilia de Torres literalmente volaron de las manos por 75.000 dólares cada una. La producción de Crespin tiene lista de espera. El panorama que ofrece Pinta es un claro indicador del giro copernicano en la percepción del arte latinoamericano y su calado en otras experiencias visuales, como se advierte en la obra de Luis Camnitzer que exhibe Orly Benzacar, escoltada por trabajos de León Ferrari y una pieza estupenda de Enio Iommi, que atrajo la mirada de una coleccionista de fuste como es Claudia Caraballo de Quentin. Los dibujos de Gustavo Bonevardi y el irresistible trazo de Julián Terán, los collages de María Noel y la obra reciente de Eduardo Stupía son algunas de las escalas obligadas en el recorrido por el Metropolitan

Pavillion y el edificio adyacente, el Altman Buildong, con piezas de mayor voltaje. Por caso, los trabajos autorreferenciales de Nicola Costantino, una de las más favorecidas a la hora de las ventas, que integran desde ayer la colección del Blanton Museum y colecciones particulares. Ayer por la tarde presentó aquí su último libro Liliana Porter, sin duda la artista más potente de la Argentina actual, y hoy hará otro tanto Nicola Costantino. El cierre será la oportunidad para un nuevo concierto de Esteban Morgado, auspiciado por el gobierno porteño. Una buena idea del ministro de Cultura, Hernán Lombardi, para asociar la propuesta estética de Pinta con el tango, que potencia en el imaginario internacional la marca Argentina.