La vida sin grises de un héroe

26 mar. 2010 - Juan Martín del Potro y Charly García, algunas de las visitas ilustres en los palcos xeneizes. Cada vez que el circuito se lo permite, Juan Martín.
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Viernes 26 de marzo de 2010

FUTBOL

El torneo Clausura

Alves: “Esto es Boca, así se juega...” Al borde del llanto, pasó de pensar en irse al desahogo

El momento exacto del primer gol: el tiro libre de Riquelme resulta una asistencia perfecta para el chileno, que anota libre de marcas

// F. M ASSO B R IO

La vida sin grises de un héroe El chileno Medel nació entre penurias y estuvo involucrado en varios escándalos; ayer fue con Gallardo Por Ariel Ruya

De la Redacción de LA NACION

E

l fútbol suele regalar estas historias. Tipos humildes que patean escombros disfrazados de pelotas y que sueñan con, algún día, gritar un gol en un estadio lleno, en un clásico mundial. Algo de eso habrá pasado por el cuerpo aún conmovido de Gary Medel, un chileno de 22 años que escribe, día a día, una vida de película. Que tiene drama de sobra, suspenso por doquier y una buena dosis de tensión. Lo tiene todo. Hombre del seleccionado rojo, volante corajudo, surge detrás de Riquelme, de Palermo, hasta de Maradona, si se permite la metáfora y aparece primero en la foto. Porque hizo dos goles (el primero, una eficaz definición; el segundo, el resultado de una combinación colectiva), fue expulsado y hasta mostró cierta agresividad en un encuentro a cara de perro con Gallardo. Tanto que, según el parte médico oficial xeneize, se habría marchado de la Bombonera con heridas en el dedo índice derecho, supuestamente por un mordisco del Muñeco. A su manera, entendió de qué se trataba esta historia de pasiones. En realidad, no es un desprevenido. Detrás

Coco Basile ya lo había anunciado: “Va a ser ídolo” La gira por Europa había entusiasmado a todos en el mundo Boca. Coco Basile, el DT de entonces, confiaba en repetir viejas glorias. Y lanzaba una declaración que pareció una utopía meses atrás: “Medel va a ser un ídolo de la hinchada. Tiene carisma y entró rápidamente en el grupo. Puede jugar de lateral o de volante”, había dicho Basile. Con los goles y en su superclásico, todo se dimensiona.

de la Cordillera, cuando descubría un televisor prendido en las afueras de su precario barrio en Conchalí, rodeado de miseria y esperanza, soñaba con cosas como estas. Aún cuando entusiasmaba con su potencia en pantalones cortos en Universidad Católica. De familia numerosa, de estudios truncos, el universo conservador chileno lo señalaba con recelo. Se dudaba de su disciplina, de su profesionalismo. Detrás de goles y esmero en la zona media, lo suyo pasaba por las páginas policiales: riñas en discotecas, peleas con compañeros y adversarios, lesiones complejas y detenciones en estado de ebriedad. A los 17 años, su novia, su polola de tiempo atrás, le abre bien grande sus ojos marrones: va a ser padre de mellizos, de Gary y de Alejandro, las criaturas que, con el tiempo, dicen, lo transformaron en una persona algo más tranquila. “Cuando termina la práctica, vuelvo a casa. No malgasto la plata, es casi todo para los niños”, solía contar. Es que iba a colgar los botines en esos confusos días. Esos días que a cualquier ser humano el mundo le da media vuelta. Pero Gary sabía que el fútbol era para él. Y siguió, apoyado por los suyos. Que sabían, también, que Medel podía

convertirse en una mina de oro. Su nombre completo es Gary Alexis Medel Soto y le dicen Pitbull. Es ídolo en Chile, por lo que juega, por lo que genera, por lo que provoca. Porque representa el sueño de tantos niños que saben que sólo una pelota puede escaparle a su destino. Era indomable en el campo de juego. Corría demasiado, pegaba demasiado, hablaba demasiado. Nelson Acosta lo quería, Marcelo Bielsa lo respeta. Sudáfrica, seguramente, lo espera. Pero el fútbol apenas es una parte de su historia de película. Lo buscaba San Lorenzo, lo quería Independiente, cuando quedó involucrado en una confusa situación, y una chica que participaba de una reunión en su departamento murió al caer desde el noveno piso. Se llamaba Catalina Reyes, tenía 18 años. Los representantes lo tentaban con el fútbol doméstico cuando sufrió un grave accidente de autos, en una carretera que une Santiago con Viña del Mar. Días atrás, otro golpe lo sacudió: la muerte de una prima de apenas seis meses. Gary Medel es la tapa deportiva de hoy. Aunque su vida, la de verdad, anda entre sacudones mucho más certeros que un par de goles en un clásico.

Más demoras, ahora por los papelitos

Juan Martín del Potro y Charly García, algunas de las visitas ilustres en los palcos xeneizes

Un cruce de hinchas en el parque Lezama

Dos bajas para jugar contra Chacarita

El domingo pasado, el agua y las serpentinas no dejaron lugar para el fútbol. Ayer el arranque se demoró 15 minutos, pero fue por los papelitos metalizados que arrojó la gente de Boca.

Cada vez que el circuito se lo permite, Juan Martín del Potro se da una vuelta por la Bombonera. Hasta estuvo en el campo para recibir un reconocimiento tras ganar el US Open; ahora, la ausencia en los courts es obligada por la lesión en la muñeca, y no dejó pasar la oportunidad para ver el clásico. Otra de las celebridades que estuvo en los palcos fue Charly García, conocido simpatizante de River.

Incidentes entre hinchas de Boca y River se registraron un par de horas antes del clásico en el parque Lezama. La policía informó que no hubo detenidos.

Jesús Méndez, que llegó a cinco amarillas, y Gary Medel, expulsado, no podrán jugar pasado mañana ante Chacarita. Además, están en duda Muñoz y Bonilla, lesionados.

Delpo se dio el gusto de ver ganar a su Boca

El fútbol, muchas veces, depara sorpresas. Gratas y no tanto. La de ayer, para Abel Alves, el cuestionado DT de Boca, resultó de un desahogo inmenso. Casi al borde del llanto. Aunque dicen que, en la intimidad, algunas lágrimas recorrieron su rostro. Festejó a lo grande los goles, la victoria –el primer jugador que lo saludó fue Riquelme– y pasó, de estar a un paso de irse a convertirse en uno de los hombres más felices del mundo xeneize. “Esto es Boca, así se juega...”, dice, casi al pasar, primero, en una radio, luego para un puñado de cronistas, aunque no en la esperada conferencia de prensa. ¿El motivo? Dicen que la consultora Nueva Comunicación, que asesora al DT y al presidente Jorge Amor Ameal, le sugirió no hablar públicamente. Una estrategia, que le dicen... Desbordado, emocionado, lanzó elogios para el N°10. “Cuando se despierta Román, todo es posible”, aseguró. “Cuando Riquelme juega, es único. Si convertía esa chance que tuvo, había que cerrar el estadio”, declaró. Y fue más allá: “Quiero fe-

Alves lo vivió con intensidad // M. ALFIERI

licitar a los jugadores que tengo, que cuando quieren, hacen estas cosas. Es un gran equipo y también agradezco a los dirigentes por el respaldo. A todos”, contó el entrenador que, ahora, se estima, se quedará hasta el final del torneo. Obtuvo el triunfo más esperado ante el clásico rival. “Tengo una emoción tremenda. Hemos ligado muchos palos, por eso hoy le agradezco a todos los que acompañaron, a la gente, a La 12 y a todos los que confiaron en nosotros. ¡Cómo no voy a estar emocionado si quiero a este club como nadie!”, contó el DT que, ahora, niega un posible paso al costado. “Nunca pensé en irme, sólo pensé en ganar y jamás me voy a ir de Boca”, llegó a decir. Y no se quedó ahí. “A todos quiero felicitar, hasta a mi hija, porque los míos siempre estuvieron cerca”, dijo el entrenador, el Chueco, el otro gran ganador de la tarde de la Bombonera. Aunque sabe que esta alegría no borrará una gris temporada.