La CGT acepta reducir la conflictividad

Paraná-Paraguay “en rechazo del .... Antes circulaban en la hidrovía Paraná-Paraguay 150.000 toneladas de carga; hoy ... Así se paró la jefa del Estado ante.
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POLITICA

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Lunes 12 de septiembre de 2011

RELACION CON LA CASA ROSADA s EL NUEVO CONTEXTO POLITICO

La CGT acepta reducir la conflictividad La Presidenta busca limitar el poder del camionero

Continuación de la Pág. 1, Col. 2 está mirando con preocupación el contexto internacional. Pero primero hay que ver si llegan los coletazos a nuestro país. Ya lo vivimos en 2008 y 2009. Hay que estar siempre alertas”, dijo el dirigente de los canillitas y diputado nacional del Frente para la Victoria, Omar Plaini. “El año que viene deberían venir reclamos más prudentes. El cierre de una empresa, que ojalá no suceda, es lo único que podría alterar las cosas”, aventuró Lingeri, que no suele integrar el círculo íntimo de Moyano, pero que aún mantiene su poder de influencia en el corazón de la central obrera. Hace dos semanas, en el festejo de los industriales, la Presidenta llamó a los empresarios y a los sindicalistas a “resignar aspiraciones”. En la misma cita, ante Moyano y el presidente de la Unión Industrial Argentina, José Ignacio de Mendiguren, la mandataria también les pidió “más moderación”. Sin certezas reales sobre el impacto de la crisis internacional en la Argentina, en el Gobierno pronostican que las negociaciones salariales de 2012 serán más bajas de lo que fueron este año. Incluso, hasta se barajaron cifras con alzas de entre el 10 y el 20 por ciento. No más. “Las negociaciones toman siempre toda la realidad. Se tiene en cuenta que los ingresos no se hayan deteriorado por la suba de precios. Los gremios no somos autistas, y es cierto que las empresas muchas veces exageran para no efectivizar el aumento”, sostuvo el dirigente de Sanidad Carlos West Ocampo. Su gremio cerró este año una suba salarial del 33% y marcó el récord, junto con el sindicato de los visitadores médicos (36%). “Este año ya está, ya pasó. Las negociaciones importantes se terminaron. Apoyaremos fuerte al Gobierno para las elecciones de octubre. Lo que sí, el empresariado no debe remarcar los precios porque eso nos obligará a pelear para no perder el valor adquisitivo del salario”, advirtió un moyanista vinculado a los gremios del transporte.

Evitará las presiones gremiales en el futuro MARIANA VERON LA NACION

TELAM

Cristina Kirchner, rumbo a París La presidenta Cristina Kirchner partió ayer rumbo a París, adonde llegará hoy por la tarde para una visita de tres días. La jefa del Estado se entrevistará pasado mañana con el presidente de Francia, Nico-

las Sarkozy. Según informó la página web de Presidencia, Cristina Kirchner recibirá hoy a Jean Michel Bouvier, padre de la joven asesinada en Salta, Cassandra Bouvier. Mañana, la Presidenta participará

de la presentación de una muestra fotográfica sobre el Rally Dakar y pasado mañana acompañará a Estela de Carlotto a la entrega del premio de la Paz Félix Houphouet-Boigny, en la sede de la Unesco.

El conflicto de los marítimos, a contrapelo de la promesa sindical

La vereda de enfrente La actitud más contemplativa y conciliadora que adoptaría la CGT no sería una postura a imitar por el sector de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) que el Gobierno no reconoció cuando convocó al Consejo del Salario. “La crisis va a afectar a la Argentina porque no estamos blindados. Con la sojización no alcanza. La CTA pide la reapertura de las paritarias porque la crisis ya repercute en el empresariado al no reconocer la inflación ni el verdadero salario”, exigió ante LA NACION Pablo Micheli, el líder de la facción disidente. Micheli redobló anteayer la apuesta. Convocó a una movilización para el 23 del actual para protestar contra la política salarial kirchnerista. Y les pidió a Moyano y a Hugo Yasky, su oponente en la CTA, que se sumen al reclamo. “Las centrales obreras debemos salir unidas a rechazar la omisión de los ámbitos tripartitos porque unilateralmente el Gobierno comunicó los aumentos poco significativos de las asignaciones familiares”, dijo. Ni Yasky ni Moyano aceptarán sumarse a la convocatoria que les hizo Micheli, según confiaron a LA NACION fuentes de ambos sectores. Así, la CGT ya comenzará a dar señales de su versión más disciplinada y contemplativa.

Más información. Las claves políticas de la semana. Por Martín Dinatale. www.lanacion.com.ar/1405392

Suárez, el jefe del SOMU y aliado de Moyano, prometió continuar la disputa; pérdidas millonarias NICOLAS BALINOTTI LA NACION El Ministerio de Trabajo intervino y logró levantar la huelga. Pero el conflicto entre los obreros marítimos y las navieras está lejos de una solución definitiva y amenaza con extenderse. La disputa encierra una trama de intereses gremiales y empresarios que ya dejó pérdidas superiores a los $ 7.000.000, según los cálculos de los industriales. El Sindicato Obreros Marítimos Unidos (SOMU) activó el 26 de agosto pasado una protesta en la hidrovía Paraná-Paraguay “en rechazo del monopolio del transporte de cargas”, según precisó Omar Suárez, el dirigente que conduce el gremio desde 1992 y que está alineado con la CGT que conduce Hugo Moyano. “No pueden adueñarse de las cargas del Paraguay”, se quejó Suárez, en referencia a las empresas navieras Horamar y UABL Ultra Petrol. Estas compañías están radicadas en la Argentina, pero también en Paraguay, desde donde operan con mayor frecuencia debido a las ventajas salariales e impositivas que reciben en el vecino país. La Cámara Argentina de Empresas Navieras y Armadoras (Caena) advirtió sobre las pérdidas económicas del sector (600.000 pesos por día de paro) y denunció que la huelga activada por Suárez ocultaba otros fines.

“No pide aumentos salariales ni mejoras laborales. Es un problema político, un piquete de la abundancia, y todo por cuestiones ajenas al mercado local. Hay ansias de incrementar el poder sindical que ya tiene”, reclamó el empresario Jorge Alvarez, de UABL, una compañía con predominancia de capitales chilenos. Así como las empresas mudaron su base de operaciones a Paraguay, Suárez no quiso ser menos y levantó hace unos meses una sede gremial del SOMU en Asunción. Según Alvarez, su intención es presionar con la huelga para que las compañías navieras paraguayas firmen convenios colectivos con el Somupa, la versión guaraní del gremio que Suárez lidera en Buenos Aires. Suárez, conocido en la jerga sindical como “Caballo”, no es sólo un referente de los obreros marítimos. Es, también, un empresario. Integra desde principio de año el directorio de Marítima Maruba SA, una compañía nacional que aspira a competir por el traslado de mercadería en la hidrovía donde estalló el conflicto. “No soy un empresario. Estoy en el directorio en representación de todos los trabajadores”, aclaró Suárez ante la consulta de LA NACION. Y se defendió tras la acusación de los empresarios: “No me importa que afilien o no afilien a los trabajadores. Lo que quiero es que no se adueñen del

OMAR SUAREZ SECR. GRAL. SOMU

El líder del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) es uno de los dirigentes cercanos a Moyano. “Todo lo que se mueve sobre agua es mío”, suele decir. mercado de cargas. Hay que reflotar la marina mercante nacional”. Por la hidrovía Paraná-Paraguay se mueven 15 millones de toneladas anuales y se prevé un notable incremento en los próximos años. El 95% de las cargas son transportadas por buques de banderas paraguaya. La Cámara Argentina Naviera y un grupo de empresarios reclamaron la intervención del Ministerio de Trabajo ante la prolongada huelga. También intervino la Secretaría de Transporte, a cargo de Juan Pablo Schiavi, según informó un vocero de la cartera laboral. Los afiliados del SOMU trabajaron a reglamento en las empresas locales que también operan con

bandera paraguaya. El paro provocó congestiones en la hidrovía y hubo decenas de buques anclados en el Paraná. Caena advirtió que como la mayoría de las embarcaciones afectadas transportaba hidrocarburos, la medida impactaría el suministro de combustibles. “El reclamo no está en consonancia con el pedido de la Presidenta de bajar la conflictividad”, señaló Alvarez. Y explicó los motivos por los que UABL Ultra Petrol privilegia sus operaciones paraguayas por sobre las argentinas. “Existen beneficios que favorecen la inversión, también beneficios aduaneros e impositivos sobre el pago al personal embarcado. En sí, la legislación nos favorece”, argumentó. Casi a modo de réplica, Suárez pidió que el usufructo de la hidrovía sea recíproco y con reglas iguales. “Son empresas argentinas que se amparan en la bandera paraguaya porque allá no tributan y es un paraíso fiscal. En Paraguay los sindicatos son de las empresas, no son independientes. Es una ley que se mantiene vigente desde la dictadura”, dijo. Como fiel discípulo de Moyano, Suárez promete mantener firme la protesta hasta que se equilibre el transporte de cargas en la hidrovía. Mientras tanto, los empresarios afinan sus contactos en el Gobierno para que una intervención oficial logre resolver el conflicto naviero.

En la reconstrucción de poder que inició la presidenta Cristina Kirchner desde el año pasado, el jefe de la CGT, Hugo Moyano, figuraba ya como uno de los hombres por domesticar para transitar con facilidad el camino a la reelección. Así se paró la jefa del Estado ante el sindicalismo, con su dura advertencia para que los gremios bajaran el nivel de conflictividad. “No me muero por volver a ser presidenta”, le había advertido entonces Cristina Kirchner a la CGT, durante un acto en José C. Paz. El destinatario del mensaje era Moyano. Pasadas las elecciones primarias, el Gobierno intentará mantener el esquema de poder que rearmó la Presidenta. Fuentes oficiales confiaron a LA NACION que la intención de la jefa del Estado es quitarle poder de fuego a Moyano para que no le complique lo que queda del mandato y el próximo gobierno, si Cristina confirma el 23 de octubre los resultados de los comicios de agosto pasado. En forma paralela a la idea de forzar que el líder sindical baje las expectativas, el Gobierno sacó a relucir un proyecto ideado por un sector de La Cámpora para reestructurar las obras sociales sindicales, que le restaría poder a Moyano. Por ahora, en la Casa Rosada confiaron que el plan es sólo una “amenaza”, una manera de mantenerlo presionado. No tiene aún el visto bueno de Cristina Kirchner, según contaron desde la Casa Rosada. Después del rotundo triunfo en las primarias, la jefa del Estado no sólo consiguió el respaldo del líder sindical, sino que cosechó elogios en el mundo empresario, lo que le dio otro impulso para obligar a Moyano a obedecerla. La negociación por la suba del salario mínimo, vital y móvil, hace tres semanas, es el esquema que el Gobierno pretende seguir ante cualquier nueva negociación que surja. Con la promesa de la modificación en los topes de las asignaciones familiares y la suba en la asignación por hijo que anunció la semana pasada, Cristina Kirchner hizo desistir a Moyano de endurecer su postura. El secretario general de la CGT pretendía aumentar un 41 por ciento el haber mínimo. Por reclamo de la Presidenta, cedió y consiguió el 25 por ciento. Y aunque el Gobierno dejó correr las versiones de un posible alejamiento del sindicalista de la CGT, algunos miembros del gabinete sostienen que preferirían que Moyano continuara. En esa visión, en la que se embandera el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, el líder sindical le garantiza a la Presidenta obediencia ante la crisis financiera internacional que podría impactar la economía argentina a partir del año próximo. Con los votos en poder de Cristina Kirchner, en el Gobierno no temen represalias del sindicalismo. “El sabe que la Presidenta está muy fuerte ante la opinión pública. Nadie se enfrenta a esa situación”, planteó un funcionario de la Casa Rosada.

El negocio naviero creció al ritmo de China Antes circulaban en la hidrovía Paraná-Paraguay 150.000 toneladas de carga; hoy mueven 15 millones EMILIANO GALLI LA NACION Enrique Omar Suárez, el titular del Sindicato Obreros Marítimos Unidos (SOMU), se convirtió en un factor de presión indiscutido en el transporte de cargas fluvial y marítimo. El poder de Suárez radica en que los trabajadores del SOMU son clave en los remolcadores, embarcaciones necesarias para que un buque oceánico amarre y zarpe de los puertos y para empujar los convoyes de barcazas allí donde el calado de los ríos no permite la navegación de buques. El 90% del comercio exterior argentino sale y llega por agua. El jefe del SOMU hoy es la cara más visible y combativa de la marina mercante, desmantelada a mediados de los 90 con la desaparición de la reserva de cargas para la bandera nacional y la liquidación de las flotas estatales fluviales y marítima (Effea y ELMA), hechos que condenaron a la mano de obra nacional a perder espacio frente a las tripulaciones con las banderas de conveniencia. Entonces, por la

hidrovía Paraná-Paraguay, se movían 500.000 toneladas de cargas. Pero con China y su apetito por materias primas, las cosechas de soja argentina y paraguaya se multiplicaron, al mismo tiempo que lo hizo el mineral de hierro boliviano y el brasileño. Estas commodities encontraron en la vía fluvial el medio de transporte más eficiente y barato. La hidrovía mueve hoy 15 millones de toneladas de graneles, que se elevarán a 28 millones en 5 años y a 60 millones en 20 años. Este volumen genera un negocio de fletes considerable, en el que la marina mercante argentina, no obstante, está en desventaja competitiva frente a terceras banderas regionales, la paraguaya sobre todo, por las asimetrías económicas. La Argentina le dio la espalda a su línea “fluvial” de bandera. Paraguay la promocionó por su naturaleza mediterránea, que condena a su comercio exterior a depender totalmente del río. Así, mientras un armador argentino que quiera participar del flete fluvial e importar una embarcación usada tiene que pagar 52% de arance-

les, esperar dos meses para su aprobación técnica y pagar el combustible al precio “de surtidor” sin el subsidio que gozan otros transportes. En cambio, un armador paraguayo paga 5% sobre el bien importado, tiene 5 años de gracia impositiva, logra el registro en 20 días y carga en la Argentina combustible (el mayor costo operativo en la navegación) sin pagar el IVA ni los impuestos argentinos. Si a esto se suma que un marinero paraguayo cobra menos de la mitad de uno argentino el efecto económico directo es claro: el registro argentino cuenta con apenas el 5% de todas las embarcaciones de la hidrovía; el paraguayo, con más del 90%. Y los armadores argentinos que no encuentran rentabilidad en la bandera nacional, migraron a la paraguaya: la mayoría de los remolques de bandera paraguaya son de empresas vinculadas a los armadores argentinos. Esta situación desbocó a Suárez, quien, como cabeza visible del movimiento obrero embarcado, manifestó su hartazgo por las asimetrías e hizo pública su obsesión por recuperar

las cargas para la bandera nacional. Comenzó por crear un sindicato homólogo en Paraguay y presiona a los armadores argentinos para que sus empresas afiliadas en Paraguay firmen convenios colectivos con el Somupa. Al dominar los remolques, el ahogo operativo al que somete a los armadores es total; las barcazas que navegan en el Alto Paraná no pueden hacerlo sin un empuje. A fines de 2010 mantuvo paralizado por 40 días el comercio exterior paraguayo. Suárez manifiesta sin eufemismos que hará todo lo necesario para que la bandera nacional recupere cargas. Y encontró en Maruba –la única empresa de bandera nacional que quedaba en el tráfico marítimo internacional, y que arrastraba una deuda con proveedores de más de 100 millones de dólares– el trampolín para lograrlo. Suárez vio que podía allanar el camino para nacionalizar los fletes con Maruba. A la vez, con los sindicatos, los aliados políticos necesarios para competir en el cabotaje nacional y, tal vez, esperar alguna ayuda del Gobierno.

Suárez busca que la Argentina recupere su espacio fluvial

ARCHIVO

Una naviera con respaldo político Omar Suárez se convirtió en director de la empresa Maruba en representación de los trabajadores. De esta manera, la compañía naviera reestructuró su deuda y logró avales extranjeros para construir buques. El propio dirigente sindical manifestó que los cargadores iban a tener que fletar con Maruba o encontrarían dificultades para conseguir remolque. Los buques que llegaron de Maruba no fueron graneleros, sino cuatro petroleros chinos nuevos que se presentaron en marzo último ante el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, y el líder de la CGT, Hugo Moyano.