El Gobierno evitó la fractura en la CGT

Hugo Moyano, pidió disculpas a sus rivales y así se evitó la fractura. Aunque la convivencia futura de la cúpula gremial estará sujeta a los condicionamientos ...
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POLITICA

I

Nuevo mapa político

Viernes 24 de julio de 2009

La crisis sindical

El Gobierno evitó la fractura en la CGT Por pedido de la Presidenta, Moyano envió señales conciliadoras a “los Gordos” e independientes, que regresaron; pusieron condiciones LUIS LAUGE LA NACION La CGT no se rompió, como habían prenunciado los grandes gremios alineados en “los Gordos” y los independientes del sindicalismo. Luego de una intervención directa del Gobierno, el jefe de la central obrera, Hugo Moyano, pidió disculpas a sus rivales y así se evitó la fractura. Aunque la convivencia futura de la cúpula gremial estará sujeta a los condicionamientos que le pusieron al camionero y a las respuestas que éste emita en lo inmediato. Luego de cinco horas de reuniones que mantuvieron los Gordos y los independientes en el sindicato de Sanidad, las palabras de perdón de Moyano y la intervención de la Presidenta; el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y los ministros de Planificación Federal, Julio De Vido, y de Trabajo, Carlos Tomada, la sangre no llegó al río en la CGT. Según se dijo, el Gobierno necesi-

Frases ➾ Dios ilumine a aquellos compañeros que se han sentido molestos. Si algún error hemos cometido, les pido disculpas ➵

➾ Acá no hay impedimentos para decir lo que se quiera. Les pido que vengan a la CGT ➵ Hugo Moyano SECRETARIO GENERAL DE LA CGT

➾ No hay fractura en la CGT ➵ ➾ Lo que hemos cuestionado es una metodología personalista (de Moyano) y queremos que cambie ya ➵ Andrés Rodríguez UPCN

taba a la CGT unida para conformar el Consejo Económico y Social que convocó para discutir los temas de agenda del país, junto con el Estado y los empresarios. “Sabemos que el Gobierno quiere una CGT unida y con interlocutores representativos de todos los sectores en el diálogo del Consejo Económico y Social”, admitió uno de los rivales de Moyano a LA NACION después de confesar que ellos tuvieron contactos con el Gobierno para evitar la fractura en la CGT. En rigor, la tregua, que muchos consideran momentánea, llegó tras las expresiones de Moyano desde la CGT. Mientras los Gordos y los independientes evaluaban qué actitud tomar ante el sector que lidera Moyano, éste expresó en una impro-

visada conferencia de prensa: “Dios ilumine a aquellos compañeros que se han sentido un poco molestos. Si algún error hemos cometido, les pido disculpas”, dijo ante las cámaras de televisión. “Acá no hay impedimentos para decir lo que se quiera. Les pido que vengan a la CGT”, insistió, para rematar: “Vengan, que los necesitamos. La casa de los trabajadores está abierta para todos los dirigentes”. Moyano habló desde el salón Felipe Vallese, en el primer piso de Azopardo 802, frente a diputados sindicales electos y dirigentes en general, mientras afuera retumbaban los bombos de unos 400 camioneros, los peones de taxis de Jorge Omar Viviani y los judiciales de Julio Piumato. Las expresiones de Moyano contrastaron con los duros mensajes que unos días antes había enviado a sus rivales al vincularlos con el menemismo y al sostener que “los Gordos” no defendieron a los trabajadores en los años 90. Ayer, Moyano modificó el tono de su mensaje. Desde Sanidad, los rivales de Moyano cambiaron de actitud no bien terminó de hablar el jefe de la CGT por televisión y bajaron al salón de entrada del sindicato a dar una conferencia de prensa. Andrés Rodríguez (estatal, de UPCN) expresó que “no hay fractura en la CGT”. Sin embargo, reiteró sus diferencias con el camionero: “Lo que hemos cuestionado es una metodología personalista (de Moyano) y queremos que cambie”, dijo. Y volvió a pedir “una conducción colegiada” en la CGT.

Moyano pidió disculpas a los rebeldes en el acto realizado en la CGT para agradecer el apoyo sindical en las últimas elecciones

La temperatura de Moyano ➔ Dureza. Hugo Moyano había reaccionado enérgicamente ante el reclamo de “los Gordos” por una CGT más participativa. “Ellos entregaron toda la vida a la gente”, afirmó.

➔ Advertencia. La presidenta Cristina Kirchner le pidió

personalmente anteayer a Hugo Moyano un gesto de mesura que permitiera traer calma ”al conflicto.

➔ Distensión. Luego de la advertencia presidencial, Moyano mostró un tono conciliador en una entrevista con TN. “La CGT no es un colegio de señoritas”, dijo.

➔ Perdón. Ayer, en un acto en la central obrera. Moyano se

Cambio de actitud Gerardo Martínez (Uocra), otro de los interlocutores seleccionados por los disidentes al camionero, fue optimista: “El encuentro con Moyano se va a concretar a través de la «mesa chica» de decisiones” de la central obrera. Y destacó que la CGT “debe ser una voz representativa en la convocatoria al diálogo que propone el Gobierno con el Consejo Económico y Social”, para darle relieve al espacio auspiciado por Cristina Kirchner. El mercantil Armando Cavalieri completó el trío de dirigentes que habló con la prensa. Sin olvidar sus permanentes enfrentamientos con el jefe de la CGT, fue más excéptico, aunque privilegió la unidad sindical: “Moyano debe recapacitar y no olvidar que representa a todos los trabajadores y no sólo al Sindicato de Camioneros”. Sin embargo, los rebeldes insisten en que no irán a la CGT hasta no haya “un llamado sincero” de Moyano. A estos tres dirigentes se sumó en la reunión la presencia de los secretarios general y adjunto de Sanidad, Carlos West Ocampo y Héctor Daer, respectivamente, así como Oscar Lescano (Luz y Fuerza) y José Pedraza (Unión Ferroviaria). Según supo LA NACION, los independientes Gerardo Martínez y Andrés Rodríguez llegaron al encuentro con una postura antirupturista. Para “los Gordos” no había más salida que la fractura. Lescano había quedado muy expuesto un día antes, al sostener que “la CGT está rota”. La lectura que hicieron los rivales de Moyano después de escucharlo hablar en la CGT fue que el Gobierno “supo leer la situación y le pidió que reabriera el diálogo”. Atribuyeron esa gestión principalmente a Cristina Kirchner y no a su esposo, con quienes están enfrentados. Los rivales del camionero creen haber retomado la iniciativa. Pero ahora deberán pasar de las palabras a los hechos.

dirigió a “los Gordos” e independientes. “Si algo les molestó, les pido disculpas, pero quédense en la CGT”, dijo.

Los militantes aplaudieron en la calle al líder camionero

Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez y Armando Cavalieri, en la reunión en la que “los Gordos” decidieron permanecer en la CGT

El clima de “los Gordos” ➔ Temor. Hubo gestiones de ministros hacia “los Gordos” y

los independientes para evitar que una ruptura debilitara el Consejo Económico y Social constituido por la Presidenta.

➔ Tregua. El sector rebelde se reunió ayer en el gremio de la

Sanidad para decidir una casi segura fractura, pero en las últimas horas percibieron un cambio de actitud en Moyano.

➔ Posiciones. Los dirigentes Andrés Rodríguez (UPCN) y

Gerardo Martínez (Uocra) sostuvieron las posturas más conciliadoras. Los más decididos a la ruptura eran West Ocampo (Sanidad) y Oscar Lescano (Luz y Fuerza).

➔ Expectativa. Prevaleció el criterio de unidad, pero esperan

que los gestos de Moyano se traduzcan en hechos concretos.

Expectativa de los medios ante la eventual ruptura MAXIE AMENA, GUSTAVO CHERRO Y TELAM

La tarde en que Moyano cambió Una reunión reservada con los ataques por las súplicas bifes, vino y una larga espera JUAN PABLO MORALES LA NACION Un camionero bailaba colgado de lo alto de la puerta del edificio de la calle Azopardo, sostenido por un cinturón. Se suspendió en el aire para acariciar las letras doradas de la CGT y cambió una sonrisa sin dientes por un grito: “Moyano no se va, Moyano no se va”. A sus pies, cientos de sindicalistas repetían el cantito y se peleaban por entrar bombos a los empujones. Adentro, más y más sindicalistas se retorcían en aplausos frente a su jefe. Hugo Moyano tomaba agua de una botellita. Cuando caminó hacia el atril, la ovación se convirtió en una amenaza: “Si nos tiran a Moyano al bombo, va a haber quilombo”. Pero tanto grito y tanta demostración de fuerza terminó sólo en una puesta en escena. La justa para equilibrar la concesión que el líder de la CGT había pactado con el Gobierno y que estaba a punto de convertir en discurso. Eran las 17 cuando acomodó el micrófono y,

por primera vez en mucho tiempo, cambió la táctica del ataque por la de la súplica. “Si cometimos algún error, les pido disculpas. Pero vuelvan a la CGT. Los necesitamos”, sorprendió Moyano frente a sus fieles, que no sabían bien qué hacer. En ese instante, “los Gordos” esperaban lejos de ahí el momento para anunciar si iniciaban el éxodo. Por las dudas, en Azopardo todos gritaron “Moyano conducción”. Hacía ya tres horas que la familia Moyano había preparado todo para que las concesiones se notaran sólo un poco. Pablo, el hijo mayor de Hugo y también líder camionero, mandó a llamar a buena parte de sus hombres para que se concentraran en favor de su padre. Taxistas y judiciales coparon el auditorio antes del acto. Los organizadores montaron parlantes en las ventanas para que todos escucharan las palabras del jefe. Entonces vinieron los discursos. El diputado nacional electo y jefe del gremio de los Canillitas, Omar Plaini, ensalzó la figura de Moyano que

acomodaba los puños de su camisa celeste y se miraba el chaleco negro. “Todo lo que logramos es por quien conduce”, dijo. “Gracias Moyano”, agregó más tarde el taxista Claudio Palmeyro. Julio Piumato, del gremio de los judiciales, levantó el fervor contra “los Gordos” sin nombrarlos: “¡Nosotros no apoyaremos leyes en contra de los trabajadores, como pasó en los 90!”. El líder cegetista retomó ese discurso a los gritos, pero sólo un instante. Enseguida cambió el tono. Al final habló de “una CGT de puertas abiertas”. Cuando terminó, su hijo se lo llevó a una ventana para que saludara a sus seguidores. Ahí volvió el Moyano mordaz, cómodo en la multitud. “¡Mientras ustedes me respalden, habrá Moyano para rato!”, gritó ante su gente, que bailaba entre las botellas y el frío polar. “Ahora vayan tranquilos a su casa”, ordenó después. Y llamó a un guardaespaldas para esfumarse en ascensor lateral. Había mostrado que era fuerte. Pero también que había cumplido los pedidos.

Ya eran las 14.30 cuando “los Gordos” empezaron a almorzar. Los bifes de chorizo, el pescado, el vino y el agua mineral empezaron a circular en la mesa común que les habían armado en el tercer piso de la sede nacional del gremio de la Sanidad. Afuera había sólo un enjambre de periodistas. Y ni un sindicalista. “Está bien. Esto no es un circo”, se excusó uno de los participantes del encuentro. “Acá vinimos a una reunión de dirigentes. No a demostrar fortaleza”, completó otro. En ese momento, en la sede de la CGT, Hugo Moyano había decidido aglutinar a cientos de camioneros para que vivaran su nombre y gritaran “Moyano no se va”. Los siete “Gordos” que amenazaban desafiar a Moyano y quebrar la central obrera extendieron la sobremesa. Sabían que iba a ser una tarde larga. Prepararon un televisor para ver en vivo y en directo el acto de Moyano en la calle Azopardo. Discutieron sin demasiada pasión. Intuían lo que

estaba por venir. Ya les habían avisado por teléfono que el Gobierno le había sugerido al jefe de los camioneros que bajara el tono de sus ataques y llamara a la unidad. Sólo esperaban que el gesto se consumara. En la reunión acordaron decir en público lo que reclamaban en privado: una apertura en la toma de decisiones de la CGT. Pero la mayoría coincidió en que abrirían “una tregua” ante de irse. Una suerte de compás de espera para nuevas señales concretas del moyanismo. Un rato después llegaron “las disculpas”. Y las concesiones discursivas. Ya habían pasado tres horas desde el almuerzo. “Los Gordos” se prepararon entonces para bajar. Querían hablar con la prensa. Tenían planificada una conferencia de prensa especial en el hotel de enfrente sólo por una cuestión menor: evitar cruzarse con los noteros de Caiga quien Caiga y confundirlos. Se enteraron un rato después de que los habituales periodistas del

programa no estaban, así que improvisaron finalmente el encuentro en la planta baja. El cambio sobre la marcha demoró la charla. Al final, bajaron sólo los más decididos a sostener la tregua con Moyano. “No hay fractura en la CGT y no nos vamos a ir”, anunció el jefe de la Unión de Personal Civil de la Nación (UPCN), Andrés Rodríguez. El mismo hizo público el reclamo que habían acordado a lo largo de la tarde: “Hay que modificar la metodología personalista de conducción”. Gerardo Martínez, de la Uocra, pidió que “reinen el diálogo, el consenso y la concordia”. Armando Cavalieri, del Sindicato de Empleados de Comercio, pidió que no se beneficie “sólo a los camioneros”. Y amplió su queja: “Moyano debe recapacitar. No está conduciendo a los camioneros sino a todos los trabajadores del país”. Por un costado, el resto de “los Gordos” se subían a sus autos de lujoso porte, listos para ir a cenar.