Vicente López no se recupera del granizo

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INFORMACION GENERAL

Jueves 29 de abril de 2010

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TRASTORNOS EN LA ZONA NORTE s DECLARAN EL ESTADO DE EMERGENCIA

Vicente López no se recupera del granizo Cerca de 12.000 techos fueron dañados, escasean materiales y hubo subas de precios; demoras de 15 días para cambiar parabrisas LORELEY GAFFOGLIO LA NACION Diez días después de la granizada más virulenta caída en la Capital y el conurbano, los vecinos del partido de Vicente López –el distrito más fustigado por la lluvia de piedras del tamaño de naranjas– sienten haber resistido un bombardeo que dañó a casi el 10% de las 116.000 viviendas del distrito. Con distintos grados de destrozos, hoy, con suerte dispar, los vecinos intentan reparar los cerca de 12.000 techos perforados, parcial o íntegramente desplomados tras el granizo. En el proceso de reconstrucción, las dificultades están a la orden del día: hay desabastecimiento de tejas, chapas y clavos de cobre. La mano de obra especializada escasea, mientras proliferan los ofrecimientos de obreros supuestamente calificados que no lo son. Algunos vecinos denuncian subas del 100% en los costos de los materiales. No hay más volquetes disponibles en toda la zona norte. Y, para el caso de los vehículos dañados, los turnos para reemplazar los cristales se estiran hasta dentro de 15 días, sin contar que hay faltante de lunetas traseras en las terminales de dos marcas líderes de automóviles. A esos obstáculos, que crispan los nervios de muchos u obligan a aguzar el ingenio para conseguir los materiales, se suman también los de orden económico. Especialmente si la carga es doble y se debe reconstruir la infraestructura de los hogares además de reacondicionar el auto. Por ello, ayer el Concejo Deliberante de Vicente López se reunió en una sesión extraordinaria y aprobó por unanimidad un proyecto de resolución para que el municipio declare el estado de emergencia tras el granizo. En el proyecto, que ahora deberá evaluar el intendente Enrique García, se le pide al Poder Ejecutivo que tramite una partida presupuestaria extra, sin cargo de devolución, del gobierno nacional, sin precisar el monto. También se instruye que gestione el otorgamiento de créditos blandos a tasas preferenciales de $ 5000, $ 10.000 y $ 15.000, a través de los bancos Nación y Provincia, para los damnificados. Anoche, voceros de la intendencia daban por descontado el otorgamiento de esos créditos, informalmente ya gestionados con los presidentes de ambas entidades. Las mismas fuentes, sin embargo, afirmaron desconocer cualquier intención de los bloques de

pedirle dinero extra a Daniel Scioli. Ayer en tanto, el panorama de los barrios no era del todo alentador. En el este de Florida, Olivos, La Lucila y Carapachay, las pilas de escombros y tejas rotas en la calle, los volquetes saturados, los operarios trabajando en los techos o los nylon negros dispuestos en forma precaria para guarecer los hogares eran postales corrientes.

Casi como un colador quedó una escuela en Munro

Cien camiones de tejas “En una semana, la municipalidad acopió 200 toneladas de tejas rotas que significaron el vaciamiento de 100 camiones. Calculamos que esto es entre un 15 o 20 por ciento de lo que deberemos levantar. Trabajamos con cuadrillas de doble turno y seguiremos así unos 50 días más”, describió Abel Cañás, subdirector de Higiene Urbana del municipio. El granizo fue particularmente feroz en este partido del conurbano. No sólo el tamaño de la piedra sino el ángulo en que cayó –“en forma oblicua, a 60 grados”– y con fuerza ciclópea, destruyó en siete minutos todo sobre cuanto impactó. “Los techos exhiben agujeros como de bazukas”, graficó el director de Higiene Urbana, Carlos Lagos. “Y no se salvó nadie en la franja que va de la Panamericana al río, a la altura de Florida, Olivos y La Lucila, que fue la más golpeada en las numeraciones impares. Se asistió también con colchones, chapas y materiales a mucha gente en los barrios marginales”, señaló. La casa de Parabrisas Uzal está atestada de clientes. Y el enorme garaje donde descansan los autos con los cristales astillados muestra que allí hay trabajo para rato. Norberto, el dueño del taller, dio 2000 turnos y debió contratar a un equipo más de operarios. Ahora repara entre 30 y 40 autos por día, cuando antes hacía 12 vehículos. “Necesitás cinco horas para cambiar un cristal. Una es para la colocación y cuatro, para secado”, dice, obligado a repetir esa fórmula cada vez que un cliente lo urge. A pocos metros de Panamericana y Pelliza, en un chalet de clase media con la mitad del techo desplomado, Mario García Echagüe, de 78 años, toma mate en la vereda, sin enojarse por lo que no puede cambiar. “No hay más tejas coloniales, ni logro conseguir quién coloque otras. Me fui a Rosario, porque me habían dicho que allá había, y no las conseguí. Sólo me preocuparé si cambia el tiempo”, desliza, sin inmutarse.

IRREGULARIDADES EN CORDOBA

Se estudia por turnos; solicitan donaciones

En Roque Sáenz Peña y Beiró, Florida, obreros cambian tejas del techo de un chalet FOTOS DE ANDREA KNIGHT Y GRUPO 44

La casa de parabrisas de la calle Uzal, saturada

Las montañas de escombros, una postal común

Daños en la escuela parroquial María Auxiliadora

SEGUN UN ESTUDIO

La gente cree que vive en un país contaminado por el ruido Poco más de un tercio, sin embargo, admite que afecta su estado de ánimo

GENTILEZA LA VOZ DEL INTERIOR

Cajones corroídos a cielo abierto en el cementerio de San Vicente

Imágenes del espanto en un cementerio Casi 7000 cadáveres aún no fueron enterrados CORDOBA.– Uno de los dos grandes cementerios que tiene la ciudad de Córdoba presenta un espectáculo espantoso, con 7000 cadáveres acumulados sin recibir sepultura ni cremación; de ellos, un millar se encuentra en un depósito a cielo abierto en cajones consumidos por el tiempo, las inclemencias meteorológicas y los roedores. El tétrico panorama se registra en el cementerio San Vicente, situado en los suburbios de la capital, como consecuencia de la falta de inversiones para que funcionen a pleno los dos hornos crematorios y de consecutivos y prolongados conflictos gremiales entre el personal y las autoridades municipales. El caso alcanzó en estos días mayor dramatismo por la denuncia que formuló el concejal radical Mario Rey, que difundió fotos de escenas aterradoras sobre el estado de la necrópolis y los féretros apilados o esparcidos a cielo abierto. El concejal expuso el grave problema en una nota que le remitió al intendente Daniel Giacomino, en la que solicita que “se garanticen mínimamente las condiciones de

Como un colador que filtra los rayos del sol y con destrozos en todos los ambientes. La Escuela Parroquial María Auxiliadora, en Munro, que depende del Obispado de San Isidro, quedó dramáticamente afectada por el último granizo. Fue tal la fuerza de las piedras que, cuando no perforó los techos, los tumbó en varios de los ambientes de esa construcción. Los 600 chicos que allí estudian vieron sus clases suspendidas por tres días. Hoy, gracias a un cronograma de emergencia, con horarios reducidos, los diferentes grados se turnan en las aulas para poder tomar clases. En diálogo con LA NACION, el director del establecimiento, Roberto Horat, contó que el colegio Stella Maris les cedió aulas para que pudiera seguir funcionando el jardín de infantes. Las autoridades de la institución difundieron por medio de un Power Point con imágenes los perjuicios que sufrió el establecimiento, al tiempo que emprendieron una campaña de recaudación de fondos para arreglar la escuela. “El lema de nuestro colegio es adsum, que significa «aquí estoy». Por eso no nos quedamos de brazos cruzados y salimos a pedir ayuda económica, confiados en que hay gente solidaria a la que le interesa que nuestros alumnos puedan seguir estudiando”, dijo Horat. Mediante donaciones de personas, el colegio ya recaudó 60.000 pesos de un presupuesto preliminar de 127.500 pesos para reconstruir los 1015 m2 dañados del colegio, sin incluir las graves roturas en el templo. Para poder hacer frente a la reconstrucción, la escuela abrió una cuenta bancaria donde se pueden realizar donaciones. Es la cuenta corriente del Banco Patagonia N° 004141998467800. El CBU es 0340041800419984678006.

seguridad y sanidad del personal que trabaja en el cementerio San Vicente, en humillantes condiciones de trabajo y exponencial riesgo de vulnerabilidad”. Tras una recorrida con su equipo técnico de salud, Rey reveló que “el cementerio tiene 50.000 tumbas y 7000 cadáveres en lista de espera para ser cremados”. El municipio atribuyó la situación de abandono a un conflicto gremial, en razón de que el personal se encuentra en estado deliberativo, con suspensión de actividades, en reclamo de mejores condiciones laborales y provisión de insumos. Como consecuencia de ello no se realizan exhumaciones, ni traslado de cadáveres para su cremación, mientras que los sepelios se cumplen en forma restringida. El secretario de Ambiente, Fernando Cámara, rechazó los argumentos del personal y negó la falta de insumos. El director de Cementerios, Miguel Reyes Quejeles, admitió que un crematorio está desactivado y rechazó que falten elementos para trabajar, como denunció el gremialista Gaspar Ramallo.

El 94,2 por ciento de los argentinos considera que vive en un país ruidoso; sin embargo, sólo el 32 por ciento reconoce que la contaminación sonora afecta su salud. Los datos son el resultado de una investigación realizada por Gaes Centros Auditivos, difundida en conmemoración del Día Internacional de la Conciencia por el Ruido, celebrado ayer. El estudio destaca que los argentinos soportan cada día niveles medios de ruido que superan el límite aceptable, establecido en 65 decibeles por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Los expertos alertan que, en las últimas décadas, los niveles de ruido han aumentado de forma alarmante. Un 97 por ciento de los encuestados cree que la población no está concientizada sobre la importancia de evitar hacer ruidos y que no se toman las medidas necesarias para reducir los altos índices de sonido: un hecho que puede afectar nuestra calidad de vida y tener efectos sobre la salud”, explicó a LA NACION Fabiana Troncoso, fonoaudióloga, responsable de los centros auditivos de la organización. La exposición a sonidos que superan los índices considerados como saludables puede llegar a provocar

pérdida auditiva si no se protege adecuadamente el oído. Además, el ruido puede generar insomnio, irritabilidad, dolor de cabeza, estrés, hipertensión, fatiga o un mayor riesgo cardiovascular. “La encuesta muestra cómo la gente tiene conciencia sobre, por ejemplo, el control de la visión, pero no percibe la revisación de los oídos como una práctica de rutina”, agregó Troncoso. En ese sentido, la encuesta, realizada a través de Internet, reveló que el 70% de los encuestados considera que, en general, la población se preocupa poco o nada por cuidar su audición.

Resultados ➔ País ruidoso: el 94,2% de los

encuestados considera que vive en un país afectado por la contaminación acústica. La encuesta se realizó vía Internet a hombres y mujeres mayores de 18 años.

➔ Incidencia en la vida cotidiana:

el 32% de los consultados reconoce que el ruido al que está expuesto diariamente afecta bastante o mucho su estado de ánimo.

➔ Poco cuidado: más del 55% de

la población revisó su audición hace muchos años o nunca lo ha hecho. Y el 70% opinó que la gente se preocupa poco o nada por cuidar su audición.

➔ Límites: la OMS considera el lími-

te tolerable de ruido para el oído humano en los 65 decibeles (dB). Según las mediciones oficiales, una calle con tránsito intenso tiene un nivel de ruido de 80 dB y una sirena de policía, 100 dB.