The Tudors, la pasión según Enrique VIII

y Joe Mantegna. Las dos versiones. La serie The Tudors causó más de una controversia cuando se estrenó en los Esta- dos Unidos. Es que a pesar de que se ...
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Espectáculos

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Sábado 6 de octubre de 2007

Las mujeres de Enrique El actor irlandés Jonathan Rhys Meyers interpreta al más lujurioso de los reyes británicos. Casado con Catalina de Aragón (Maria Doyle Kennedy), se enamoró de la joven y ambiciosa Ana Bolena (Natalie Dormer)

The Tudors, la pasión según Enrique VIII Se casó a los 18 años con la viuda de su hermano; hizo lo imposible por divorciarse de ella y casarse con otra mujer, a la que terminó asesinando; rompió con todas las reglas establecidas por sus antecesores y se transformó en el emblema de los excesos monárquicos. La vida del rey Enrique VIII, o algunos aspectos de ella, lo transformaron en candidato ideal para convertirse en personaje de ficción. Películas y miniseries ya se ocuparon de su vida pública y sobre todo de la privada, pero siempre mostrándolo como el pelirrojo y obeso soberano que cambiaba de esposa mucho más seguido que de vestimenta. Pero gracias a The Tudors, la serie que se estrena mañana, a las 23, por People+Arts, esa imagen cambiará para siempre. El responsable de la faena es Michael Hirst, un hombre que parece obsesionado por la dinastía Túdor. Es que antes de trabajar para este proyecto televisivo escribió Elizabeth, la historia de la reina Isabel I, una de las hijas de Enrique VIII, y también la secuela de ese film que se estrenará este año. Así, cargado con toda la información sobre una de las casas reales más escandalosas y reconocidas, Hirst creó esta serie de 10 capítulos concentrando su mirada en los primeros años del reinado de Enrique, ese tiempo en que era descripto como un príncipe apuesto y atlético. “Algunas personas deben de pensar que EnriqueVIII nació gordo y con barba; que nunca fue joven y buen mozo”, dice Hirst desde Irlanda, donde está supervisando la grabación de la segunda temporada de la serie. Para desterrar de una vez por todas ese prejuicio, la producción contrató al actor irlandés Jonathan Rhys Meyers para interpretar al protagonista de la historia. El muchacho que fue Elvis Presley en una miniserie sobre la vida del cantante y se convirtió en un inescrupuloso arribista en Match Point de Woody Allen aparece en The Tudors con el carisma, la gracia y la seducción de una estrella de rock, más cerca de Mick Jagger que de Pavarotti.

Los primeros años del reinado del famoso rey de las seis esposas son el eje de una serie en la que la historia se mezcla con la ficción y que se verá, a partir de mañana, por People + Arts Por Natalia Trzenko De la Redacción de LA NACION Según Joan Bergin, la diseñadora de vestuario del ciclo, muchos de los textos de investigación a los que recurrió decían que cuando el rey entraba en una habitación una luz parecía seguirlo. “Cuando intentamos trasladar ese concepto a la pantalla, nos preguntábamos con quién sucede eso hoy en día. Y la respuesta fue: las estrellas de rock. Tratamos de transmitir esa arrogancia de una manera moderna para ayudar al público a entender cómo habrá sido ser rey”, explicó Bergin que por su trabajo en The Tudors ganó el premio Emmy. Claro que con un protagonista que exhibe los modos y los labios de una estrella de la música no se puede pretender que la trama que encabeza tenga el rigor histórico de un documental. Nada más lejos de su intención, según dice Hirst. “No estoy intentando escribir un documental histórico; lo que estoy escribiendo es una telenovela. Lo que

sí quisimos hacer, y creo que logramos, fue mostrar que los personajes históricos como Enrique y Ana Bolena eran personas de carne y hueso. Ellos pensaban y sentían como vos y como yo, y sus problemas eran más o menos los mismos que tenemos ahora. Claro que nosotros no solemos cortarles la cabeza a nuestras esposas cuando nos peleamos. Y no destruimos la religión de nuestro país si queremos casarnos con otra. Pero bueno... Era Enrique VIII; tenía poder absoluto y, sin embargo, ¿qué hizo? Se enamoró de una mujer. Se volvió loco por amor y toda la reforma de la Iglesia en Gran Bretaña resultó del hecho de ese enamoramiento. Así podemos entender los grandes cambios históricos en términos de emociones humanas, pasiones y deseos”, define el autor, y, de paso, defiende su personal interpretación de uno de los períodos más interesantes de la historia inglesa.

FOTOS DE PEOPLE + ARTS

Consejeros Más allá de las conquistas amorosas, el rey pretendía la gloria como estadista. Entre sus consejeros contaba con Tomás Moro, papel que interpreta Jeremy Northam

Intrigas palaciegas Hermanos muertos antes de tiempo; una esposa heredada y sobre la que tal vez haya caído una maldición que le impide parir al heredero del trono; bellas mujeres al alcance de la mano; festines y compañeros de juerga siempre dispuestos. Estos son sólo algunos elementos que aparecen en el primer episodio de The Tudors y que, puestos en otro contexto, harían las delicias de los seguidores del teleteatro. Pero claro: además de sus devaneos amorosos, Enrique VIII, dice esta serie, era un rey ambicioso, competitivo (es imperdible la escena en la que se compara con el rey de Francia como si se tratara de un par de adolescentes camino a la disco) y con ansias de pasar a la historia. Para ayudarlo en esa tarea están su consejero Tomás Moro, interpretado por el actor británico Je-

remy Northam (Emma), y el cardenal Wosley, papel a cargo de Sam Neill (Jurassic Park). Cada uno a su manera intentará convencer al joven rey del peligro de declararle la guerra a Francia, le advertirá sobre sus enemigos y lo protegerá cuando sus asuntos de mujeres afecten el futuro de la monarquía. Eso hasta que el poderoso muchacho no los ponga en la mira de su ira. Claro que entre las conspiraciones de los franceses y las maquinaciones de la corte, en The Tudors se muestra a las figuras históricas bajo una luz en la que pocas veces habían aparecido. “No quise que fueran piezas de museo. Tampoco se trataba de marcianos. El tema principal es que Enrique está casado con una mujer mayor que él, Catalina de Aragón, pero un día se

enamora de una más joven (Ana Bolena) y quiere el divorcio. Esa es una historia cotidiana, real y contemporánea”, simplifica Hirst. Para ilustrar la desenfrenada vida amorosa del rey, la serie se ocupa, y mucho, de sus encuentros amorosos, además de destacar, insistente, la vitalidad y la potencia física de un personaje que hasta ahora estaba grabado en la conciencia colectiva como todo lo contrario. Por eso, la pasión, el sexo y la violencia tienen un lugar de privilegio en la trama de esta serie. Y fue allí donde, según muchos de los críticos de los Estados Unidos, la serie tuvo tanto éxito de público como detractores; la trama pierde mucho realismo para volverse una fantasía. Su creador opina todo lo contrario: “Una de las cosas que más me interesaba destacar de esta historia era que la vida en aquel tiempo era muy brutal y muy breve. Y justamente por eso también era hermosa. Porque si pensás que no vas a vivir por mucho tiempo (la expectativa de vida de los varones no superaba los 30 años) se supone que vas a apreciar más lo que tenés de una manera más intensa. Así que pienso que cuanto más extremo sea todo, cuanto más violento o sensual, más cercano está a lo que era la vida en aquel entonces, visceral, peligrosa y hermosa”. Más allá de las posibles discusiones e impugnaciones que se le puedan hacer a esta ficción, lo cierto es que se trata de eso: de una ficción que toma personajes históricos archiconocidos y revisados, y vuelve a echarles un vistazo. Pero esta vez la mirada llega desde la industria de la televisión, siempre necesitada de relatos verídicos o no tanto para satisfacer su avidez. ¿Y qué mejor historia para la pantalla chica que la de Enrique VIII, el rey de las seis esposas, el lujurioso, el rock star?

PARA AGENDAR

■ The Tudors. Serie de estreno sobre la vida de Enrique VIII, con Jonathan Rhys Meyers. People + Arts Mañana, a las 23. Se repite el miércoles, a las 21.

Las dos versiones La serie The Tudors causó más de una controversia cuando se estrenó en los Estados Unidos. Es que a pesar de que se vio por Showtime, canal acostumbrado a programar ciclos no convencionales (Weeds), algunas escenas de sexo interpretadas por Rhys Meyers y sus coprotagonistas molestaron a algunos. Y no ayudó en nada a la causa del programa que su protagonista terminara en rehabilitación por alcoholismo apenas terminó de grabar la primera temporada. Parecía que algunos de los excesos de Enrique se le habían pegado al actor que lo interpretó. De cualquier modo, para evitar quejas, People+Arts decidió estrenar dos versiones distintas del programa. Mañana y todos los domingos, a las 23, se verá el capítulo completo, mientras que cuando se exhiba los miércoles a las 21, será en su versión censurada.

Una señal con la vocación de entretener Cuando mañana por la noche se estrene The Tudors, algo más que la presentación de un nuevo programa sucederá en People+Arts. La diferencia será sutil, pero sólo por ahora. Es que, como dice Vicky Zambrano, directora de programación de la señal, el último trimestre del año será de consolidación, de afirmar un concepto que este canal lleva adelante como un mantra: presentar una programación que encaje en el amplio género de entretenimiento general. A diez años de su nacimiento, el canal que se hizo conocido por exhibir reality shows con fuerte contenido humano –quien pueda contener las lágrimas mirando un capítulo de Extreme Make Over: Home Edition debe de tener el corazón de piedra–, está camino de ampliar sus horizontes, aunque sin darles la espalda a sus orígenes. Así, al estreno de The Tudors hay que sumar interesantes novedades para los últimos meses del año. Este mes llegará Desafío pirata, un reality en el que 16 participantes buscan un botín por un total de un millón de dólares, y en noviembre se verá Un gran pequeño mundo, ciclo que sigue la vida cotidiana de la familia Roloff, integrada por mamá Amy, papá Matthew y los chicos Zachary, Jeremy, Jacob y Molly; una familia feliz y amorosa que debe lidiar con un mundo que no está preparado para ellos. Es que los padres y uno de los chicos son enanos. Conmovedor, sin caer en sentimentalismos fáciles, este docu-reality ya va por su tercera temporada. Para aportar un costado algo más masculino a la programación, regresará a la pantalla de People+Arts El retador, el ciclo que busca a un nuevo boxeador. Y para los aventureros también se verá la última versión de Survivor, realizada en Guatemala.

La ficción, presente

La pasión del rey La serie se centra en los amores de Enrique VIII y postula que todo lo hizo por amor a Ana Bolena

“Queremos presentar una fórmula completa. Mi idea es que nuestra programación es como una revista que te permite conocer un poco de todo. Cuando la abrís, tenés noticias de Hollywood, alguna historia local, series y películas de todo el mundo”, así explica Zambrano el perfil del canal que dirige. Para armarlo, entonces necesita una pata fundamental que desde mañana The Tudors comienza a representar: la ficción. Así, en 2008, People+Arts continuará presentando películas de calidad, estrenará Match Point, de Woody Allen, y series distintas. Una de ellas es Dirt, el esperado retorno a la TV de la estrella de Friends Courtney Cox Arquette que interpreta a la inescrupulosa editora de una revista de chismes. Además, el año próximo se estrenará la miniserie The Starter Wife con Debra Messing, la Grace de Will & Grace y Joe Mantegna.

Más información. El trailer de la serie y una galería de imágenes en www.lanacion.com.ar