Para escuchar jazz, presione aquí

20 oct. 2013 - Así es el hotel Marmara. Antalya, Turquía, el primero del mun- do en su tipo. El edificio flota en un tan- que con 478 toneladas de agua. Hués-.
6MB Größe 7 Downloads 80 vistas
12 | TURISMO

| Domingo 20 De octubre De 2013

Pasajeros frecuentes

Para escuchar jazz, presione aquí Por Daniel Flores

“E

l Five Spot, en la Calle 5 y Bowery, tiene al pianista Thelonious Monk y hay que ir. Si uno conoce al dueño puede sentarse gratis en una mesa y tomar una cerveza; si no, no queda más remedio que colarse, quedarse parado al lado del ventilador y escuchar. (...) El Five Spot está mal iluminado, tiene mozos extravagantes, siempre buena música; a veces John Train Coltrane inunda el recinto con el sonido erizado de su saxo tenor.” (Viajero solitario, 1960, reeditado ahora en Argentina por Caja Negra.) A Jack Kerouac y a camaradas beat como Allen Ginsberg y Gregory Corso les gustaba el Five Spot Café. Uno de sus lugares favoritos para escuchar jazz en Nueva York, el bar de los hermanos Joe e Iggy Termini era –desde mediados de los años 50– escenario de zapadas de futuras leyendas y eternos talentos ocultos ante un público bohemio que llegaba huyendo del aumento de los alquileres en el Greenwich Village. Allí tocaron como residentes las bandas de Cecil Taylor y Thelonious Monk (con Coltrane en la formación), y allí Ornette Coleman tuvo su primer show neoyorquino con su cuarteto, que incluía a Don Cherry y Charlie Haden. La leyenda dice que además de músicos y escritores, el Five Spot

entretenimiento De a borDo Baguette. Preocupados por

la actual baja en las ventas de su producto, los panaderos franceses acaban de lanzar una campaña multimedia para reavivar el consumo de pan tradicional.

era frecuentado por artistas como de Kooning, Pollock, Franz Klein y Paul Jenkins, y que en demasiadas ocasiones cubrían sus cuentas con obras exprés, lo que habría resultado para la familia Termini en una interesante colección. Quédistintoaaquellosviejosjointses este nuevo club insertado en el Time Warner Center, una combinación de centro comercial con hotel cinco estrellas, departamentos de lujo y oficinas en pleno centro de Manhattan, exactamente frente al Columbus Circle, a la altura de la calle 60. El club de jazz, en particular, se llama Dizzy’s Coca Cola (¡!), y para llegar hay que ingresar por la planta baja, pasar la tienda de Williams Sonoma hasta el hall de los ascensores. El que sube al Dizzy’s es fácil

de detectar: dice presione el botón para jazz. Cinco pisos arriba, un largo pasillo lleva a la puerta del club. El lugar, nada más lejos del estereotipo de sótano o tugurio, de dimensiones mínimas, hipsters, humo, Kerouac y sus amigos… El Dizzy’s se parece más al fino restaurante de un muy buen hotel urbano, con sus mesas y el escenario de poca altura. Un gran ventanal muestra, como si fuera una escenografía, las copas de los árboles de Central Park. Una noche cualquiera, hace una semanas, el público se dividía en dos: audiencia de jazz puro y duro, y turistas con ánimos de ver un show de jazz, sin importar a cargo de quién, como para cumplir con la experiencia. Esa noche se sentaba ante el Steinway Monty Alexander, pianista jamaiquino, pero con décadas de residencia neoyorquina, de dedos jazzísticos y corazón caribeño, con una banda de músicos entre jazzmen y rastas. Tocó una versión reggae de What’s Going On (Marvin Gaye), que debe haber sido de lo más confusa para los que esperaban un show de swing de crucero. Un par de jamaiquinos, desde el fondo, aplaudían como locos. Kerouac se habría ido con ellos de gira por Manhattan. Pero a Pollock no le habrían aceptado pagar la cuenta con un dibujo en la servilleta.ß

Giratorio. Así es el hotel Marmara

Antalya, Turquía, el primero del mundo en su tipo. El edificio flota en un tanque con 478 toneladas de agua. Huéspedes con mareos, abstenerse.

Gangnam Style. Cien policías vestidos al estilo Gangnam

Style patrullan, desde hace poco, la capital de Corea del Sur, Seúl. Prevenir el delito y potenciar (?) la imagen del país es la clave.