Palabras mágicas Antes de que se arme Dengue A comer vino ...

1 abr. 2012 - esperará en la librería de Honduras y Fitz roy y podrá conseguirse a un valor simbólico, muy muy accesible, casi nada. A Harry Potter le ...
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ULTIMA PAGINA

I

BARRIO CHINO

Domingo 1º de abril de 2012

POR SILVANA MORENO

UN BAZAR DE LO QUE NO ABUNDA

Palabras mágicas Una emoción, abrir el primer número de la colección El libro que no puede esperar. Se llama El futuro no es nuestro: nueva Narrativa latinoamericana. Y ya es emocionante antes de conocer su contenido (relatos de 20 autores jóvenes de toda América latina, incluidos los argentinos Oliverio Coelho y Samantha Schewblin). La magia pasa porque llega en una bolsa blanca cerrada al vacío, se abre con tijera y, apenas entra el aire, la bolsa sopla un mensaje mudo pero que seguramente tiene que ver con el sticker de la tapa: “Atención. El contenido de este libro desaparece en aproximadamente dos meses”. Las hojas, con letras magenta, están algo húmedas y el aire se impregna de olor a borratinta. Todo es un invento de Eterna Cadencia editora y la agencia de publicidad DraftFCB. Como un fax, como un boleto de colectivo y como algunos marcadores flúo, el texto irá desapareciendo. Pero, atención: aunque en la tapa se hable de dos meses... entre los datos del colofón todavía se lee: “Este libro fue impreso en serigrafía con una tinta especialmente diseñada y compuesta para su desaparición en un máximo de un mes”. Y la verdad es que, a unas horas de abierto, los costados ya empiezan a desgastarse, y hay páginas ilegibles. Aunque se rumorea que si el libro se mantiene envasado podría llegar a durar hasta cuatro meses. “Los libros pueden esperarnos meses, inclusive años, entreverándose en el polvo de una repisa. Pero las nuevas promesas de la literatura necesitan que los conozcan para alcanzar una segunda publicación. Por eso la meta de este primer tomo es desaparecer, para que los nuevos autores no desaparezcan”, sintetizan los responsables. En una semana, una nueva tirada del libro esperará en la librería de Honduras y Fitz roy y podrá conseguirse a un valor simbólico, muy muy accesible, casi nada. A Harry Potter le encantaría.

A comer vino, whisky y cerveza Para sorprender a alguien, nada como invitarlo a comer... vino. O cerveza o whisky. Siempre y cuando esté gelificado, una fórmula molecular que convierte la bebida en esferas como si fuera caviar (y se puede, también, untar una tostada, por ejemplo), o en gelatina, ideal para servir en vaso y comer con cuchara (la gelatina tan espumosa de la izquierda es cerveza). “No es una técnica riesgosa, sí hay que practicarla y es muy entretenida”, explica la cocinera Noelia

Pineda, directora de Espacio Gasset, donde desde 2008 gelifican vinos, cerveza y whisky a pedido, y organizan encuentros para enseñar a hacerlo en las casas (www. alimentactika.com.ar). “Son detalles que se pueden dar en bocaditos de entrada o en algún postre, pensados para eventos muy especiales donde se quiera jugar con las texturas, los sabores y los sentidos”, sigue Pineda. Quedan bien con picadas con toques ahumados y también en postres, compartiendo protagonismo con el chocolate.

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Humor petiso Por Diego Parés

MAURO ROLL

Antes de que se arme Dengue Retro kitsch o retro hipster, depende del día que uno elija, así será la noche en Club Gong. Como una boîte de una película de Olmedo y Porcel, o de un cómic de Isidoro Cañones, con espejos por todos lados, luces rojas, buen sonido, barra básica y económica y señores bartenders de moño y chaleco. El subsuelo de Córdoba 671 abre varios días por semana: los viernes, después de las 22 se baila rock and roll; el que se asome un miércoles verá parejas maduras bailando lentos, mientras que los sábados festejan desde cumpleaños hasta divorcios con sorteos y carnaval carioca. Pero la gran noche llega los jueves y los domingos víspera de feriados, con la fiesta Dengue Dancing, la opción más contemporánea de todas, cuando el lugar casi explota de esa clase de gente a la que le gusta mirarse al espejo (a veces las castineras de publicidad van a buscar candidatos ahí). Sin embargo, muy pocos parroquianos podrán igualar la estampa de los mozos, como Luis Vega, el de la foto, o Carlitos, el rubio de pelo lacio que recuerda a Andy Warhol y a Federico Klemm. Eso sí: el truco para pasarla bomba es llegar en el horario de apertura de la fiesta, cerca de la medianoche, cuando todavía uno puede tomarse unos cócteles en una barra vacía y bailar en una pista despejada con música de, por ejemplo, los DJ Pareja, la neoyorquina Whitney Weiss y las locales Angela Paola, entre muchos otros. Y cuando se empieza a llenar, pasadas las 2, a otra cosa mariposa.

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La foto que habla Por Nik