Otro choque de un tren de Ferrobaires

5 abr. 2011 - altura del km 143 de la Autovía 2, la locomotora del tren de pasajeros N° ... cadena de responsabilidades de otra colisión de trenes ocurrida 47.
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INFORMACION GENERAL

I

Martes 5 de abril de 2011

ACCIDENTE EN LEZAMA s HUBO 70 HERIDOS LEVES

Otro choque de un tren de Ferrobaires Un convoy procedente de Mar del Plata, detenido por un problema técnico, fue embestido por una locomotora que iba a auxiliarlo

“Luego del choque, todo fue un infierno”

FERNANDO MASSA LA NACION Un mes y medio después de la tragedia ferroviaria ocurrida en San Miguel, hubo otro choque de trenes. Esta vez, fueron una locomotora y una formación de Ferrobaires a la altura de Monasterio, localidad bonaerense del partido de Lezama: un convoy que viajaba de Mar del Plata a Constitución, detenido por un desperfecto técnico, fue embestido por una máquina diésel que iba a auxiliarlo. El accidente dejó 70 heridos, aunque ninguno de gravedad. El pasado 16 de febrero, otra formación de la empresa concesionaria Ferrobaires que hacía el trayecto Retiro-Junín había embestido a un tren de la línea San Martín, que estaba detenido en San Miguel. Tras ese accidente, en el que murieron cuatro personas, la empresa fue intervenida por el gobierno provincial. Anteanoche, a las 23.05, en el km 138 del tendido ferroviario, pero a la altura del km 143 de la Autovía 2, la locomotora del tren de pasajeros N° 336, que había salido a las 19.15 desde Mar del Plata hacia Constitución con unos 250 pasajeros a bordo, sufrió un desperfecto eléctrico, se recalentó y comenzó a salir humo, según explicó a LA NACION el subinterventor en Ferrobaires, Jorge Almeida. El principio de incendio fue sofocado por bomberos locales, pero la formación quedó varada entre las estaciones Adela y Lezama a la espera de una locomotora de auxilio. “Yo estaba durmiendo cuando oí algo raro. Y de repente, salté por arriba del asiento y me pegué muy fuerte en la cara. Quedé media atontada y me paré como pude. Me salía sangre por la boca y la nariz. Me sacaron del tren unos bomberos y me llevaron en ambulancia hasta el hospital de Chascomús”, relató a LA NACION Inés Ruarte, una pasajera llegada a la estación de Constitución a las 10, tras el accidente, que se produjo pasada la 1.30 de ayer. Nadie pudo confirmar, hasta el cierre de esta edición, si la locomotora que iba en auxilio embistió a la formación detenida sin siquiera frenar. Que no hubiera muertos ni heridos de gravedad tras semejante impacto había sido un milagro. “La atención fue muy rápida. De los 70 heridos leves, 38 fueron derivados al Hospital Municipal de Chascomús y 32, al de Lezama”, confirmó a LA NACION el subdirector de Emergencias Sanitarias del Ministerio de Salud provincial, Gabriel Orlandi. Como ninguno de los dos conductores declaró ante el fiscal de Dolores Diego García, aún no se sabe por qué se produjo la colisión. El comisario

Así lo describió uno de los 70 pasajeros heridos SEBASTIAN LALAURETTE ENVIADO ESPECIAL

TELAM

El choque de las dos locomotoras de Ferrobaires, causó el descarrilamiento de uno de los vagones Jorge Lespade, jefe distrital de Chascomús, explicó a LA NACION que no se hallaron evidencias de fallas en las locomotoras o en las señales, y que se maneja como probable la hipótesis de una mala comunicación: se supone que el conductor de la máquina que debía “rescatar” al coche 336 recibió o entendió mal el dato de su ubicación exacta, y se encontró con él en un tramo de vía que suponía libre. Por su parte, el subinterventor Almeida dijo que, a diferencia del accidente de San Miguel, esta vez “las máquinas quedaron enfrentadas, sin meterse una dentro de la otra”. Sobre la velocidad a la que pudo haber impactado la locomotora, se limitó a decir que en todo el recorrido el tren no supera los 80 km/h.

    



  

 





  

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Sigue la causa de San Miguel La Justicia todavía investiga la cadena de responsabilidades de otra colisión de trenes ocurrida 47 días antes de la de ayer: el choque de dos convoyes en San Miguel, que tuvo como consecuencia la muerte de cuatro pasajeros. Tal como informó LA NACION, además de procesar a los dos maquinistas de la formación de Ferrobaires que, el 16 de febrero pasado, impactó contra un tren de la línea San Martín, los investigadores comenzaron a intentar dilucidar si

ACCION SOLIDARIA

GENTILEZA ADULTOS PERDIDOS

José Ferreyra regresó a su casa

Lo hallan por La Nación La de José Ferreyra, un joven de 35 años con síndrome de Down que estaba perdido desde el 31 de enero, es ese tipo de noticias que reconforta dar a conocer: su foto fue publicada ayer por LA NACION en la sección Adultos Perdidos, de las Historias Solidarias. Ayer mismo, su tía Mónica lo encontró al leer el diario. Tras gestiones con los voluntarios de la Red Solidaria, que motorizan estas búsquedas, fue a buscarlo al cottolengo Don Orione, de Claypole, que lo cuidaba desde el 22 de febrero. José había sido encontrado deambulando desorientado por General Rodríguez. Decía que su apellido era Herrera. Quizá fue por ese error que su familia no lo hallaba.

existió algún grado de participación, por negligencia, de tres directivos de Ferrobaires, que fueron relevados de sus cargos por el gobernador provincial, Daniel Scioli, con posterioridad a la tragedia. Para el fiscal federal Paulo Starc, un mes y medio después del accidente en el que resultaron heridos 116 pasajeros, no está esclarecido aún si los sistemas de frenos anulados en la locomotora de Ferrobaires fueron responsabilidad de la empresa o de los maquinistas. Como los frenos

estaban anulados, la formación no pudo detenerse al advertir que el convoy de la línea San Martín estaba detenido más adelante, en la misma vía. Los ex funcionarios en la mira son quien era el administrador general de la empresa, Eduardo Gnarini; el ex gerente operativo, Daniel Pearce, y el ex jefe de Transporte, Mario Tate. En tanto, el maquinista Sergio Balbi y el ayudante Carlos Raviola permanecen procesados por homicidio y lesiones culposas.

CHASCOMUS.– Una sacudida, un fuerte golpe y después, la nada: Pablo Boltín casi se excusa por la falta de detalles en su relato, porque ni siquiera sabe contra qué se dio el golpe que lo dejó inconsciente. Se despertó diez horas después del choque, con una venda cruzándole la frente. “Estoy medio mareado”, dijo, aferrando las radiografías que documentan su traumatismo de cráneo. Pero está vivo. Este changarín de 41 años, que volvía a Avellaneda tras pasar el fin de semana en la costa, es el último en abandonar el hospital municipal de Chascomús. O, en realidad, el penúltimo: anoche quedaba una mujer de 67 años, pero su estada prolongada no se debe a la gravedad de sus heridas, sino a su condición de indigente. En el momento del impacto, Boltín conversaba con otros pasajeros sobre el inconveniente que acababan de sufrir: hacía una hora que estaban varados por un desperfecto en la locomotora. No sabían que se acercaba (literalmente, y por la misma vía) un problema mayor, y que sólo por una especie de milagro todos evitarían la muerte. Era una noche cerrada cuando las locomotoras chocaron. El golpe destruyó ambas máquinas y dañó toda la formación: “Había diez vagones y el

SANTIAGO HAFFORD

Pablo Boltín, tras ser hospitalizado noveno tenía el piso arrugado como si fuera de cartón. Hasta ahí llegó la fuerza del golpe”, contó Cristian Arias Fader, jefe de guardia del hospital municipal de Chascomús. A él le tocó subirse a la primera ambulancia que llegó al lugar del accidente y evaluar los daños. Por suerte, sólo se encontró con heridos leves. “No podía creer que no hubiera muertos ni heridos graves”, dijo el médico. Setenta de los 250 pasajeros del tren sufrieron contusiones y heridas cortantes tras el choque. Algunos se desmayaron y despertaron en el hospital; otros debieron permanecer allí, en la oscuridad, esperando respuestas que no llegaban. “El cimbronazo fue duro. Y todo lo que siguió fue un infierno: estaba oscuro, no había linternas, y el guarda no llamó a nadie. Los de Ferrobaires estaban todos en el bufet tomando café”, dijo indignada Susana Vesker.