Esperando su respuesta - Recursos Escuela Sabática

La parte central del programa es un panel. Cada panelista debe tener su nombre colocado de forma visible y estar vestido de acuerdo a su personaje.
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Segundo Trimestre —Segundo sábado—

11 de abril

Esperando su respuesta (Oración)

Propósito del programa Que entendamos que Dios siempre responde nuestras peticiones, aunque no sea la respuesta que estábamos esperando.

Al director La parte central del programa es un panel. Cada panelista debe tener su nombre colocado de forma visible y estar vestido de acuerdo a su personaje. Opcionalmente puede hacer el programa con jóvenes y adolescentes. Es recomendable que se lo aprendan de modo que puedan hablar con seguridad. Si es posible, tener una mesa para el panel. Siéntase libre de decorar de acuerdo al tema.

Recomendaciones  Proyectar o colocar imágenes de un incensario humeante y las palabras «Oraciones de olor grato a Jehová».  En la parte de Rumbo, abrir una sección de agradecimiento por oraciones contestadas de diferentes formas. Testificar cuando la respuesta de Dios fue más favorable que la petición hecha.  Promover el propósito del programa durante la semana.

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Introducción y bienvenida Dios siempre responde nuestras oraciones, aunque no sea exactamente o en el tiempo que hemos esperado. ¿Cuál debe ser nuestra actitud al esperar en Dios la respuesta a la oración? ¿Cómo saber que Dios ha respondido? Estas y otras interrogantes serán abordadas en este programa. Sean todos y todas bienvenidos.

Plataforma tradicional; Himno: Nº 376, Dulce oración (Nº 344 del himnario antiguo). Lectura bíblica: 1 Reyes 8: 39, 40. Sección de oración

(Se agrupan de dos personas: orar por motivos específicos).

Música especial

Entra sin anunciar).

Informe secretarial Rumbo

Panel Moderador/a: En este momento iniciamos un panel donde veremos un interesante tema para la membresía. Tenemos con nosotros a expertos en el tema de la oración. Ellos van a responder nuestras preguntas para saber cómo esperar la respuesta de Dios y cómo interpretarla. Jabes: Buenos días. Mi nombre es Jabes. No sabía que mi oración iba a alcanzar fama mundial. Se han escrito libros v canciones sobre ellas. No fue la única vez que oré, pero de alguna forma Dios quiso que fuera conocida y que todos supieran que el Señor me había contestado tal como había pedido. Si no hubiera sido una oración llena de fe, sé que E)ios no me habría respondido. Mientras esperas la respuesta de Dios, debemos tener confianza de que él hará lo mejor. Ana: En mi caso, yo pedía un milagro porque humanamente era imposible que una mujer estéril pudiera dar hijos. Al igual que Jabes, entiendo que Dios tenía un propósito para contestar afirmativamente mi oración. De no haberme convenido a mí o a los propósitos de Dios para su pueblo, él no me hubiera dado lo que le pedí. Moderador/a: Lo que entiendo es que ambos recibieron respuestas positivas porque sus peticiones a Dios fueron hechas de acuerdo a su voluntad y aprobadas por él. Jabes: Así es. Sin embargo, puede ocurrir que la respuesta sea positiva, pero no exactamente lo que has pedido, sino aquello que Dios considera que es lo que debe ser. En este caso, necesitamos confiar en la omnisciencia de Dios cuando oramos. Él sabe y ve aquello que nosotros no podemos; por eso su respuesta a la oración será la más adecuada. Ana: Cuando la respuesta de Dios es «no», puedes confiar que tiene un plan alterno. Moderador/a: En el caso de ustedes, la respuesta fue «sí», y exactamente como habían pedido. Salomón: Antes de iniciar quiero recordar que mi hermano, nacido antes que yo, murió pocos días después de nacer, a pesar de las oraciones y el clamor de mi padre. La respuesta de Dios fue «no» y pasado el tiempo nací y llegué a ser el sucesor en el reino. Todos saben que Dios no aprobó lo que hizo mi padre y que tuvo sus consecuencias, pero a pesar de nuestros errores, él tiene un plan para restaurarnos. RECURSOS ESCUELA SABÁTICA ©

14 PROGRAMAS PARA LA ESCUELA SABÁTICA

Moderador/a: Háblanos de tu entrevista con Dios. Fue uno de los momentos más emocionantes de tu reinado. Salomón: Tuve el privilegio que pocos han tenido: hablar directamente con Dios y escuchar la respuesta a mi oración de sus propios labios. Él pudo haberme dotado de la sabiduría necesaria al iniciar mi reinado, pero él quiso que yo la pidiera. Pude haber pedido larga vida o muchas riquezas, pero creo que hubiera sido una oración egoísta. Aprendí que a Dios le interesa la intención de mi corazón cuando oro. Debemos examinar nuestro corazón cuando vamos a Dios. Si pedimos por motivos egoístas, él no contestará esa oración de forma afirmativa. Más bien, él encontrará la forma de mostrarnos lo que quiere que haya en nuestro corazón. Moderador/a: Es interesante saber que Dios mira el corazón del que ora. Muchas gracias, rey Salomón. Moderador/a: Hasta este momento hemos visto tres puntos de vista sobre cómo esperar la respuesta de Dios.  Jabes nos dice que necesitamos confiar en la omnisciencia de Dios,  Ana nos dijo que él responderá de acuerdo a su propósito y cuando dice «no», él tendrá un plan alterno.  Salomón nos dice que debemos examinar nuestro corazón cuando vamos a Dios en oración, porque él mira la intención de la oración y como se dijo antes, él responderá de acuerdo a su propósito. Podemos ver que la actitud de esperar en Dios estará enmarcada en la confianza en él. Muchas gracias. Ahora vamos a ver nuestra segunda pregunta: ¿Cómo estar seguros de que Dios ha respondido? Puede ser «espera, aún no es el tiempo», pero ¿cómo lo podemos saber? Abraham: El modo en que te relacionas con el Señor determinará tu capacidad para discernir su respuesta. La intención de Dios con la oración es estrechar los lazos entre él y la humanidad. No tenemos que buscar intermediarios para acercamos a él. Cuando hablamos de una vida de oración, estamos hablando de una relación cercana y una conversación constante con nuestro Creador. Moderador/a: En ese caso, la falta de relación puede afectar el escuchar la voz de Dios y entender su respuesta. Abraham: Sí, muchos ven la oración como una forma de pedir a Dios, pero no se relacionan con él en otros aspectos. Yo no soy un ser humano excepcional, tuve mis debilidades como otros, pero mi gran fortaleza estuvo en que el Señor y yo éramos amigos. Él me instruía y yo escuchaba su voz y también le abría mi corazón. Ana: Cuando yo oré a Dios y derramé mi alma, ya no estuve más triste porque él habló a mi corazón. Eso me infundió confianza. Al igual que Abraham, yo tenía una relación de amor y obediencia con mi Dios. Eso me facilitó escuchar su voz respondiéndome. Moderador/a: Es interesante que digas que Dios habló a tu corazón. ¿De qué otra forma podemos ver cuando él ha respondido, ya sea un «no» o un «espera»? Saúl: Mis constantes desobediencias a los mandatos de Dios hicieron que me desechara como rey; y llegó un momento de mi vida en el que consultaba a Dios y él no me respondía ni por sueños, ni por profetas, ni de ninguna otra manera. Antes de que fuera desechado, el Espíritu de Dios estaba conmigo, pero luego se retiró de mi vida. El que aparta su corazón para no guardar los mandamientos de Dios, hasta su oración es abominable. Moderador/a: Es decir que Dios puede responder de diversas maneras, pero llega un momento en que la condición del ser humano hace una barrera para que él le responda. Saúl: El hecho de Dios no estar a tu lado indica lo lejos que te has ido de él. Su silencio es su respuesta porque le interesa más que tú puedas volver a él, y no simplemente otorgarte aquello que le estás pidiendo. En ese momento de mi vida, lo importante no era pedirle favores a Dios, sino reconciliarme con él, pero no lo hice. www.escuela-sabatica.com

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Moderador/a: Tal como nos dijo Abraham: Dios está interesado en una relación estrecha con el ser humano, a través de una vida de oración. Es interesante lo que dice porque muchos piensan que el Señor no los escucha porque no sienten que les ha respondido. De esta última parte escuchamos a los expertos:  La relación con Dios nos capacita para discernir su respuesta a nuestras oraciones.  Dios puede responder de diversas maneras: hablando al corazón, en sueños, por los profetas o las Escrituras, entre otros.  Cuando estamos lejos de Dios, su mayor interés no es responder nuestras peticiones, sino que nos reconciliemos con él. Muchas gracias a todos nuestros panelistas expertos. En este momento quedamos divididos en clases.

Conclusión «Es algo maravilloso que podamos orar eficazmente; que seres mortales indignos y sujetos a yerro posean la facultad de presentar sus peticiones a Dios. ¿Qué facultad más elevada podría desear el hombre que la de estar unido con el Dios infinito. El ser humano débil y pecaminoso tiene el privilegio de hablar a su Hacedor. Podemos pronunciar palabras que alcanzan el trono del Monarca del universo. Podemos hablar con Jesús mientras andamos por el camino, y él dice: “Estoy a tu diestra”. «Podemos comulgar con Dios en nuestros corazones; podemos andar en compañerismo con Cristo. Mientras atendemos a nuestros quehaceres cotidianos podemos exhalar el deseo de nuestro corazón, sin que lo oiga oído humano alguno; pero aquella palabra no puede perderse en el silencio, ni puede caer en el olvido. Nada puede ahogar el deseo del alma. Se eleva por encima del trajín de la calle, por encima del ruido de la maquinaria. Es a Dios a quien hablamos, y él oye nuestra oración. Pedid, pues; pedid y recibiréis. Pedid humildad, sabiduría, valor, aumento de fe. Cada oración sincera recibirá una contestación. Tal vez no llegue esta exactamente como desean, o cuando la esperan; pero llegará de la manera y en la ocasión que mejor cuadren a su necesidad. Las oraciones que eleven en la soledad, en el cansancio, en la prueba, Dios las contestará, no siempre según como lo esperaban, pero siempre para su bien» (Obreros evangélicos, sec. 7, pp. 271, 272). Himno Nº 375, Sed puros y santos (Nº 342 del himnario antiguo).

Oración final

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