Confusión y fisuras en el clan Khadafy

TRIPOLI–. Muammar Khadafy sigue en Libia y “si no se rinde, tene- mos derecho a matarlo”, dijeron ayer los rebeldes del Consejo Nacional de. Transición ...
576KB Größe 5 Downloads 110 vistas
2

EXTERIOR

I

Jueves 1º de septiembre de 2011

La revolución en Libia | Las horas finales del régimen

Confusión y fisuras en el clan Khadafy

Hay mensajes contradictorios entre los hijos del dictador: Al-Saadi quiere negociar y Saif, luchar; los rebeldes quieren la cabeza del rais ELISABETTA PIQUE ENVIADA ESPECIAL TRIPOLI–. Muammar Khadafy sigue en Libia y “si no se rinde, tenemos derecho a matarlo”, dijeron ayer los rebeldes del Consejo Nacional de Transición (CNT), el nuevo gobierno provisorio de la Libia libre. “El es un criminal y en todo el mundo, si un criminal no se rinde, los que deben hacer respetar la ley tienen el derecho de matarlo”, dijo Ahmad Darrad, responsable de asuntos internos del CNT. La amenaza aumentó la presión sobre el rais, cuyo futuro ayer fue blanco de contradictorias versiones por parte de sus hijos, que dejaron al desnudo ciertas fisuras. Mientras uno de ellos –Saif– decía que el líder y sus fuerzas están dispuestos a resistir, otro –Al-Saadi– anunciaba que su padre había

decidido negociar su rendición. Por ahora, oculto en alguna parte de la desértica Libia, según los rebeldes, Khadafy sigue resistiendo. De hecho, el coronel y sus fuerzas rechazaron el ultimátum lanzado anteayer por el CNT para que sus tropas depongan las armas antes de pasado mañana, cuando terminarán los festejos por Eid-el-fitr (el fin de Ramadán). “Ninguna nación con algo de honor aceptaría el ultimátum de un grupo armado”, dijo el vocero de Khadafy, Mussa Ibrahim. De todas formas, acto seguido, Ibrahim reiteró que el coronel está dispuesto a negociar con el CNT a través de su hijo Al-Saadi. El panorama es de lo más confuso, y las contradicciones entre los hijos del líder libio hablan a las claras de una guerra de propaganda. Al-Saadi –de 38 años y ex jugador de fútbol en Italia– dijo ayer a las

cadenas árabes que negociaba la rendición y que su padre podría ser parte del nuevo gobierno. Casi al mismo tiempo, en otro mensaje trasmitido por el canal sirio Al-Rai, Saif al-Islam Khadafy prometía luchas hasta la muerte, advertía que nadie pensaba rendirse y que su padre “está bien”. Al parecer, hablaba desde los suburbios de esta capital. Lo único cierto es que Khadafy, convertido en un fantasma, en una pesadilla de la que no logran despertarse los seis millones de habitantes de Libia, sigue esfumado en la nada, algo que suma inestabilidad al de por sí caótico panorama libio. Mientras la OTAN sigue bombardeando para ayudar la avanzada de los rebeldes hasta los últimos bastiones leales al dictador, varias fuentes rebeldes indican que el coronel podría encontrarse en Sirte,

su ciudad natal, que queda 460 kilómetros al este de Trípoli, protegido por su tribu de los Khadafa. Sirte está rodeada por fuerzas rebeldes y pocos creen que podrían tener éxito las negociaciones en curso desde hace días para evitar el uso de la fuerza y otro posible baño de sangre. Khadafy podría estar también en Bani Walid, unos 100 kilómetros al sudeste de esta capital, plaza fuerte de la gran tribu Warfalla, cercana a la del coronel. Y hasta hay versiones que indican que el rais podría haberse escapado a Zimbabwe, con un avión del presidente Robert Mugabe. “Para mí, está en Garyan, a 60 kilómetros de Trípoli, hacia las montañas, donde Khadafy tiene una base donde construyó túneles y búnkeres subterráneos. Además, desde allí, tiene acceso al sur del país, para luego escaparse a Níger, Chad o Argelia”,

dijo a LA NACION Emad, economista de 42 años que vive y trabaja en Escocia, y que acaba de regresar al país para analizar si ahora, al colapsar el nefasto régimen de Khadafy, vuelve a vivir a su patria. Esté donde esté Khadafy, los rebeldes del gobierno de transición hicieron saber ayer que no quieren ayuda del exterior y rechazaron cualquier hipótesis de desplazamiento de una fuerza de paz de la ONU. “La situación en Libia es única, no es una guerra civil, no es un conflicto entre dos facciones, sino que se trata de un pueblo que se defiende a sí mismo de una dictadura”, dijo Ibrahim Dabbashi, representante de Libia en la ONU. En su cerco a la cúpula del régimen, los rebeldes detuvieron ayer al canciller de Khadafy, Abdelati Obeidi, en las inmediaciones de Trípoli, según fuentes del CNT.

Mientras, cientos de vecinos de esta capital, vestidos de fiesta –los hombres con túnicas blancas con detalles dorados, elegantísimos, y las mujeres con chador negro– se arrodillaron y oraron por la mañana en la Plaza Verde –ahora Plaza de los Mártires– para celebrar la fiesta de Eid-el-fitr, que este año coincide con el ansiado fin del régimen. Hace exactamente 42 años, el 1° de septiembre de 1969, Khadafy tomó el poder con un golpe de Estado que borró de un plumazo a la monarquía del rey Idris Senussi, con un plan revolucionario que se transformó en una de las peores y más brutales dictaduras de esta parte del planeta. Pese a la alegría por este primer Eid-el-fitr –una fiesta que para los musulmanes es como la Navidad– sin Khadafy, en esta capital siguen contándose los muertos.

El alivio de los que antes luchaban por el régimen

Occidente libera fondos y refuerza a la OTAN

Ex soldados del líder se dicen contentos de ya no tener que matar a sus “hermanos libios”

Descongelan bienes y efectivo del Estado libio

TRIPOLI (De una enviada especial).– “Yo no sabía nada. Los soldados estábamos incomunicados, no sabíamos lo que pasaba. Me vi obligado a salir a matar a mis hermanos libios. Nos decían que teníamos que defender a Libia de un asalto de Al-Qaeda, de Francia, Italia e Inglaterra. Nos decían que los towar [revolucionarios] eran todos unos terroristas.” Adris Ahmad, de 25 años, hasta hace unos días era uno de los miembros de la temible Brigada 32, la unidad de elite del dictador libio, Muammar Khadafy, liderada por su hijo, Khamis, de 28 años, apodado “el Carnicero”. Herido de bala y capturado por los rebeldes durante la batalla de Trípoli, la semana pasada, Adris ahora se encuentra en el hospital militar de Meitga, en el este de esta capital. Es uno de los 50 khadafistas que están allí custodiados. Entre ellos hay algunos africanos, los mercenarios de Khadafy, oriundos de Somalia, Chad, Nigeria y Argelia. Llegar a hablar con Adris no es fácil. Los towar que controlan el hospital dicen que no quieren que los prisioneros sean fotografiados ni filmados por la prensa extranjera. “Nosotros los estamos protegiendo, los estamos tratando muy bien, no como Khadafy trataba a su pueblo y a sus prisioneros, a quienes torturaba y mataba”, dice la doctora Maraam, una pediatra de 25 años que vino como voluntaria a trabajar en este hospital en estos días de revolución. “Es más: hoy, que es la fiesta de Eid-el fitr y es tradición entregar regalos; fueron los prisioneros, los primeros en recibir dulces y flores”, asegura. El hospital Meitga, con 80 internados en este momento, llama la atención porque parece mejor equipado, más limpio y más cuidado que los visitados hasta ahora por esta cronista. “Claro, el hospital es bueno porque era un hospital de Khadafy y de sus militares, no para el resto de los libios”, explica la doctora Maraam, que destila odio hacia el déspota que nadie sabe dónde está. Luego de horas de tratativas, logramos convencer a las autoridades de

que nos dejaran ver y hablar con los prisioneros. Es así que, tras alcanzar un sector blindado del hospital, en un cuarto colectivo donde hay unos diez milicianos de Khadafy heridos, llegamos a hablar con Adris. Este ex katiba (soldado), bastante corpulento, vestido de túnica beige, está lejos de salir a reivindicar su fidelidad a su ex líder todopoderoso. Sabe que los tiempos han cambiado, que corren vientos totalmente nuevos en Libia, por lo que se presenta como una víctima del régimen dictatorial que apoyó hasta último momento. “Los towar me hirieron de bala en el barrio de Suk-al Jumaa el 20 de agosto. Después me trajeron a este hospital y me están tratando bien, al 200 por ciento”, dice, mientras la doctora Maraan hace de intérprete. Adris, oriundo de Tarjuna, en la periferia de Trípoli, dice ahora que fue obligado a obedecer órdenes de Khadafy. Y agrega que para él ser un soldado de la brigada de Khamis era tan sólo un trabajo con el que ganaba un sueldo de unos 450 dólares. –¿Cómo se siente ahora, sabiendo que el régimen ha colapsado? –Inshallah [si dios quiere], Libia es libre. Puedo ver mejor mi país, veo que estamos todos unidos ahora, que todos los libios hemos vuelto a querernos como hermanos. La doctora Maraan revela que en el hospital, donde hoy hay clima de fiesta, también tienen como prisionera a una chica de 19 años, una francotiradora. “Esta chica mató a un montón de gente inocente y antes de ser capturada por los rebeldes se tiró de un techo, rompiéndose una pierna. Está histérica. Su madre era una de las guardias personales de Khadafy”, cuenta. Aunque es imposible lograr hablar con la francotiradora, la doctora nos muestra su cuarto, en otra zona del hospital, custodiado por un rebelde. Desde la puerta semicerrada se vislumbra el rostro de una chica muy joven, de tez color aceituna, con el pelo cubierto por un pañuelo y ojos negros muy asustados, perdidos.

Dolor en el cementerio TRIPOLI (De una enviada especial).– “No hay otro dios fuera de Alá, éste es un mártir de Alá”, gritan, en lágrimas, unos 30 rebeldes que llegarán pasado el mediodía, bajo un sol implacable, al cementerio de Shat al-Hensher. Se trata de un cementerio que se levanta sobre el mar, en el este de la capital, y donde en los últimos días recibieron sepultura por lo menos 500 cadáveres sin identificación. Sus tumbas son simples placas de cemento gris, fresco. Los towar, por lo general jóvenes duros y valientes, lloran a mares.

Llevan en andas a cuatro combatientes, muertos por la mañana en una violenta explosión que sacudió al barrio de Gargaresh. “Eran las 5 o 6 de la madrugada y volvíamos de festejar en la Plaza Verde”, cuenta a LA NACION Ker Allá, un rebelde con una musculosa del Che Guevara. “Eran mis amigos, habían combatido para liberarse de Khadafy y ahora que lo habíamos logrado, ya no están”, lamenta. Los rebeldes acarician y besan los cuerpos de sus compañeros de batalla. “Allah Akbar!”, gritan al darles el último adiós.

REUTERS

Rebeldes libios arrestaron ayer al canciller de Khadafy, Abdelati Obeidi, en un suburbio de Trípoli

La lección de Irak: cómo no derrocar a un dictador El desafío del futuro gobierno es mantener la unidad de un sistema tribal REBECCA SANTANA AGENCIA AP BAGDAD.– Los iraquíes que vivieron la invasión norteamericana que derrocó a Saddam Hussein ven espeluznantes semejanzas en las escenas de los libios que desfilan por Trípoli arrancando pósteres de Muammar Khadafy. Pero los iraquíes también vieron saqueos, derramamiento de sangre y bombas en los años transcurridos desde la invasión. “Mucha gente cree que la libertad significa hacer lo que a uno se le antoja”, dijo Saad Abbas, quien fue testigo de los jubilosos vítores cuando la estatua de Saddam Hussein fue derrumbada por las tropas de Estados Unidos a pasos del hotel Palestina, en Bagdad. Los libios “van a vengarse robando de los comercios”, dijo Abbas desde el hotel donde es gerente. El conflicto de Irak proporciona una enseñanza aleccionadora: ganar la paz suele ser más difícil que ganar la guerra. Por supuesto, hay diferencias fundamentales entre el Irak de hace ocho años y la Libia actual. Aunque los rebeldes libios han tenido respaldo de la OTAN, la batalla para derrocar a Khadafy fue un levantamiento interno galvanizado por el disenso doméstico e impulsado por fuerzas libias. La presencia de fuerzas estadounidenses en suelo iraquí fue un grito de llamada tanto para los grupos

de resistencia sunnita como, más tarde, para los grupos militantes chiitas, dijo Jabir Habib, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Bagdad. Las enseñanzas de Irak, así como las de Afganistán, estaban presentes en la conciencia de muchos occidentales que temían otro conflicto interminable si Estados Unidos o la OTAN enviaban tropas a Libia. Además, también el vecindario de Libia es diferente del que rodea a Irak. Túnez y Egipto, en las fronteras libias, están pasando por un proceso de transición democrática que puede servir de modelo para Libia.

Guerra sectaria Irak, en cambio, anidado entre el centro neurálgico sunnita de Arabia Saudita e Irán, dominado por los chiitas, se convirtió en un campo de batalla para los dos vecinos entrometidos, opinó Michel Hanna, de The Century Foundation. Libia no tiene las severas diferencias sectarias y religiosas que impulsaron la violencia a niveles tan horrendos en Irak. Pero sí tiene divisiones tribales que podrían resultar letales si los elementos vinculados con Khadafy se sienten excluidos. Los desafíos a largo plazo seguramente serán más duros. Los bloques fundamentales para el armado de la democracia y de la libertad –el parlamento, los partidos políticos y las elecciones creíbles– no se enca-

jarán por sí mismos. Las primeras elecciones no se celebraron en Irak hasta enero de 2005, casi dos años después de la invasión, y los votantes no aprobaron la Constitución hasta octubre de ese año, cuando Irak se hallaba inmerso en una guerra civil en gran escala que duraría hasta los primeros meses de 2007. Además, estableció tempranamente una política de venganza y no de reconciliación. “Muchas personas calificadas o aptas, que en algunos casos eran la riqueza de Irak, fueron excluidas de sus cargos”, dijo el activista de derechos humanos iraquí Hana Adwar. “Si los libios hacen lo mismo, me temo que el Estado entrará en caos.” Posiblemente la enseñanza más duradera que dejó el conflicto de Irak sea cuán difícil resulta mantener la unidad una vez que acaban las celebraciones por el derrocamiento de un dictador. En este momento, los rebeldes libios están unidos por su deseo de derrocar a Khadafy y a su régimen. Pero también los líderes iraquíes estaban unidos, y ahora el gobierno está desgarrado por luchas internas. “Estaban unidos porque el enemigo era uno: Saddam y los baathistas –dijo Abbas–. En Libia también tienen un solo enemigo: Khadafy y su familia. Cuando ese enemigo se marche, aparecerán las diferencias entre las facciones.”

PARIS.– Con la virtual caída del régimen de Muammar Khadafy, las potencias occidentales comenzaron a avanzar ayer en la estabilización y la reconstrucción de Libia con el descongelamiento, en las capitales europeas, de fondos libios y los preparativos de una presencia militar de la OTAN en territorio libio para asegurar el país. Mientras Francia pidió ayer a la ONU autorización para liberar 2170 millones de dólares del Estado libio, la Unión Europea (UE) se preparaba para levantar las sanciones a algunas firmas libias. El pedido realizado por el gobierno de Nicolas Sarkozy involucra una quinta parte del efectivo libio en los bancos franceses, cuyo total ascendería a 10.100 millones de dólares. En una consulta similar, Alemania espera que el fin de semana sean autorizados, para poner a disposición de las necesidades libias, unos 7300 millones de dólares depositados en bancos alemanes. En Bruselas, en tanto, la UE levantará mañana una parte de las sanciones impuestas a empresas petroleras y a los puertos libios, que beneficiaría a 28 entidades económicas libias cuyos activos fueron congelados. Cerca de medio centenar de entidades fueron sancionadas por la UE para castigar al régimen de Khadafy. En un primer momento se levantarán las sanciones a seis puertos libios y al menos a tres entidades petroleras.

Lluvia de efectivo En este contexto, y en un intento por calmar la sed de efectivo en Trípoli, la Real Fuerza Aérea británica realizó ayer una misión especial, al llevar a Libia cajas de billetes recién impresos que serán empleados para ayudar a los nuevos gobernantes a pagar a los trabajadores públicos y a los bancos a reponer los cajeros automáticos. El dinero –unos 1500 millones de dólares– había sido ordenado por Khadafy a la empresa británica De La Rue, pero Gran Bretaña bloqueó su envío en marzo pasado, en una de las primeras medidas para presionar al líder libio para terminar con la represión de las protestas públicas. Desde entonces, el dinero había permanecido en una caja fuerte británica, mientras se prolongaba la batalla por el control de Libia. En otro orden, la OTAN acordó ayer prepararse para una presencia más larga de la alianza en Libia con buques y aviones tras el final de la misión militar. El consejo de la OTAN, sin embargo, descartó el posible envío de tropas terrestres a Libia. Los vuelos de vigilancia y el patrullaje de barcos en las costas continuarán si así lo desea el futuro gobierno libio.

Traducción de Mirta Rosenberg

Agencias ANSA, AFP y Reuters

EDICION DEL 1° DE SEPTIEMBRE DE 2011 INDICE 1 Primera

Exteriorlibros&cho Políticalibros&cho Culturalibros&cho Salud Inf. General Loterías Editoriales

2 Economía

2 6 12 13 13 15 16

3 Deportes 4 Espectáculos Cartelera Agenda cultural

8 11

5 Modas 6 Clasificados

Guía de servicios en www.lanacion.com.ar

6 secciones / 78 páginas para Capital, Gran Bs. As., los partidos de Campana, Zárate, Capitán Sarmiento, Luján, Mercedes, La Plata y Chascomús. 5 secciones / 58 páginas para el resto del país.

EDITORIALES

EN

La tierra y los extranjeros. La propuesta de limitar la propiedad de áreas rurales en manos extranjeras es contraria a la Constitución. Pág. 16

Las notas más leídas de ayer

LA FRASE DEL DIA “Cuando un pueblo se olvida de cuidar a sus niños y a sus ancianos, empezó a ser un pueblo en decadencia, un pueblo triste.” Del cardenal Jorge Bergoglio, en una homilía. Pág. 15

De la edición papel 1. Adelantos de lo que vendrá. 2. Bisexualidad y homosexualidad. 3. Duro ataque de Randazzo. De la edición online 1. “Ahora sí que no vas a encontrar a tu hija”. 2. Lanata: “Randazzo se equivoca mucho”. 3. Los números que la oposición no ve.

MAÑANA EN LA NACION N Producciones multimedia En foco. Las mejores fotos, en alta resolución, del mundo y de la Argentina. Maldito tango. Pistas para entrar en el mundo de la danza más global de la historia.

Picasso al desnudo Habla Françoise Gilot, la única mujer que tuvo el valor suficiente para dejar al pintor malagueño, célebre por su genio artístico y sus crueldades domésticas.

blogs.lanacion.com.ar

adn

blogs.lanacion.com.ar/en-foco/