CLASE N°7

antes de la penetración de la civilización, lo mismo que la tubercu- losis y la sífilis, que empezaron a hacer estragos con la penetración de los blancos, con sus ...
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El Profesor Herrera, de Méjico, después de muchos estudios de laboratorio, continuos desde 1889, sostenía haber descubierto una Ciencia nueva, la PLASMOGENIA, por medio de la cual pretendía explicar el origen de la vida y aun imitar artificialmente la producción de la vida celular y hasta de la cariocinesis y otros fenómenos vitales. Pretendió especialmente poder fundar un reino Protobial, intermedio entre el reino inorgánico y el orgánico. La vida se iniciaría desde los coloides inorgánicos, el ácido carbónico, ácido cilícico, etc., a favor de ciertas condiciones fisicoquímicas, que sería posible reproducir. En su obra "LA PLASMOGENIA", presentó un acopio extraordinario de experiencias y deducciones en apoyo de sus teorías, que fueron respaldadas, por otra parte, por un número impresionante de sabios de renombre mundial. Herrera sostenía

que la vida es un fenómeno universal que se manifiesta desde el mismo éter, cuyos átomos (eterones) en movimiento constituirían la base de la energía o radiación, de que hablan Enstein y Lakovsky, para explicarnos la formación de los electrones y con ellos los átomos materiales, que se diferencian en organismos celulares en los vegetales y animales, gracias a condiciones y combinaciones fisicoquímicas especiales. Los trabajos de Herrera, de los hermanos Mary, del Profesor Stephane Leduc, del Profesor Rafael Dubois y de otros autores más o menos afines, no demostrar, sin embargo, en forma concluyente, la generación espontánea. Pueden existir gérmenes o esporas infinitamente pequeñas, susceptibles de reproducirse cuando las condiciones fisicoquímicas del medio se lo permiten, sin que esto autorice a decir que se ha creado vida. En lo substancial, estas experiencias tienen, empero, gran interés para nosotros, por cuanto llegan a nuestra misma conclusión de la necesidad de una adaptación a las condiciones naturales de vida de las células. Explicarían también la aparición de microbios patógenos, a consecuencia de la alteración de las condiciones del medio propio de la vida celular, justificándose así también la afirmación de los naturistas, según la cual la enfermedad sería un efecto de la alteración de las condiciones propias celulares y los microbios serían otra consecuencia de la misma causa

Lakovsky fue otro investigador genial, que tuvo algunos puntos de contacto con la teoría de Herrera. Este pretendía explicar y reproducir las condiciones físicoquímicas susceptibles de generar organismos vivientes. Lakhovsky sostenía que "la vida es el equilibrio dinámico de las células, la armonía de estas radiaciones múltiples que las hacen ejercer acción y resistencia mutua. ¿La enfermedad? Es el desequilibrio oscilatorio de las células por causas exteriores. Es, en particular, la lucha de la radiación microbiana contra la radiación celular. Pues, el microbio, al ser unicelular, actúa igualmente por su radiación. Si la radiación microbiana triunfa, es la enfermedad y — al fin de la resistencia vital — la muerte. Si la radiación celular prevalece, es el retorno de la salud". Experiencias realizadas sobre plantas cancerosas, que han permitido al autor devolverles toda su actividad vital, mientras las plantastestigos morían, han abierto, según Lakhovsky, nuevos horizontes sobre la curación del cáncer y las enfermedades de la vejez en general. Las investigaciones de Lakhovsky se iniciaron con el estudio de misterioso sentido de la dirección en las aves migratorias y las palomas mensajeras, así como el de los insectos, en especial de los "necróforos", que descubren un cadáver en putrefacción desde distancias a menudo considerables.

Apoyado en los trabajos de D'Arsonval y otros, Lakovsky llegó a idear su teoría de auto electrización de los seres vivos y de su capacidad para emitir radiaciones y detectar ondas. Sostiene que todo ser alado, al alejarse del suelo, tiene mayor capacidad para emitir y recibir ondas que los que quedan adheridos al suelo. El estudio del instinto de orientación de aves e insectos demostraría la referida facultad. Cada Organismo posee sus órganos receptores y transmisores, más o menos perfeccionados, los que Lakovsky sitúa en los canales semicirculares del oído, que poseen, más o menos perfeccionados, todos los vertebrados. Pero, no sólo los animales, sino hasta las células formarían circuitos oscilantes capaces de detectar radiaciones electro-magnéticas, las que, según él, constituyen el elemento esencial de la armonía celular. Esas radiaciones provendrían de los rayos cósmicos y astrales, inducidos gracias a los "círculos oscilantes" de nuestras células, los que pueden ser influidos por la conductibilidad del terreno e interferidos por otras vibraciones inarmónicas. Las mareas lunares y la influencia que se atribuye a las manchas solares sobre la producción de enfermedades, desarrollo de las plantas y hasta sobre el desarrollo de las actividades y perturbaciones sociales, así como el estallido de conflictos internacionales, vendrían en apoyo de estas teorías.

En cuanto a los rayos cósmicos, se sabe que han sido estudiados con mucho empeño, especialmente por Piccard en Suiza y por otros sabios rusos y norteamericanos. Consideradas las células como circuitos oscilantes elementales, influidas por las ondas cósmicas y astrales, y las enfermedades como desequilibrios oscilatorios, determinados por interferencias con un campo secundario en la superficie del terreno y alteración de las constantes eléctricas de la célula viva, influiría también la naturaleza del terreno, buen o mal conductor de la electricidad y de las ondas cósmicas. Parece demostrarlo la estadística de los casos de cáncer, más numerosos en terrenos de formación antigua (Primaria o Secundaria), mientras que las condiciones más favorables a la salud, se encontrarían en las capas de terrenos de formación reciente (Terciarios y Cuaternarios). En definitiva, la etiología del cáncer dependería del equilibrio oscilador de las células, gracias a lo cual están éstas en armonía con el organismo de que forman parte. Y lo mismo que del cáncer, opina de todas las enfermedades. Como consecuencia de tal criterio, Lakhovsky sostiene también haber creado una nueva terapéutica, cuyo objeto es de restablecer la oscilación normal de las células. Ha descubierto un "oscilador" metálico que, según él, produciría ese resultado. Experiencias realizadas sobre plantas cancerosas, parecen dar apoyo a la teoría. Sin negar la realidad de los hechos, hallamos que también aquí, puede haber una interpretación demasiado unilateral, especialmente cuando se quiere aplicar a las enfermedades producidas naturalmente, los resultados obtenidos con enfermedades provocadas artificialmente, sobre organismos como las plantas (y más con plantas de jardín o de estufa), o aun animales de experimentación — tan distintos del hombre enfermo — que lo es a consecuencia de un más o menos largo período de errores, cuya enfermedad está condicionada, además, por el proceso defensivo particular del propio organismo.

Se pueden sacar, sin embargo, preciosas confirmaciones del punto de vista naturista de las enseñanzas de Lakhovsky, como puede verse en el siguiente pasaje: "Mis estudios sobre el cáncer me han llevado a la conclusión que esta terrible enfermedad no aparece en las localidades donde los organismos vivos están en armonía, es decir, en equilibrio vibratorio, con el suelo en que viven. Es, pues, verosímil que haya aquí un principio universal que podría aplicarse en terapéutica. Más que de terapéutica, es un principio de higiene general. En mi obra "Contribution a l'étiologie du cáncer", he afirmado que sólo se reunían condiciones favorables cuando los habitantes bebían el agua que proviene de las profundidades del suelo que habitan. Estoy convencido que si todos pudieran alimentarse exclusivamente de frutas y legumbres recogidas en el jardín que rodea su casa y beber y utilizar para su alimentación el agua tomada de un pozo abierto cerca de esta casa, el cáncer y la mayor parte de las enfermedades llegarían a ser insignificantes. ¿No estamos viendo continuamente aldeanos que llegan a centenarios a pesar de las deplorables condiciones de higiene en que viven? Puede explicarse esta longevidad por el hecho que estos aldeanos no tienen agua traída por canalización ni van al mercado a comprar sus alimentos". Es sabido que la mayor parte de los centenarios han vivido siempre en la región donde nacieron. Sin embargo, esto no tiene solamente que ver con las características del terreno, pues, hemos leído que el cáncer era desconocido entre los negros sudafricanos, antes de la penetración de la civilización, lo mismo que la tuberculosis y la sífilis, que empezaron a hacer estragos con la penetración de los blancos, con sus métodos de vida y sus vicios.

Lo mismo ha sucedido en las islas Polinesias, donde una población sanísima y fuerte de 100.000 individuos, al tiempo en que las descubrió Bougainville fue reducida en 1960, a 6.000 individuos, más o menos, viciados en su mayor parte. Pero Lakhovsky, insistía más bien en "la instalación de tomas de tierra en las habitaciones en contacto con el sujeto, durante la noche, y durante el día, aconseja colocar en la suela o en el talón del zapato-una pieza metálica que, atravesando el calzado, pusiera el pie en comunicación eléctrica con el suelo". También recomienda la instalación de "colectores de ondas, antenas, tomas de tierra y circuitos oscilantes". Nuestra conclusión es que los estudios de Lakovsky vienen en apoyo a la doctrina naturista, cuando afirma la necesidad de volver a la naturaleza, de restablecer el contacto con la madre tierra, de alimentarse con alimentos naturales, frescos y repudiar los productos industrializados. Esto, para nosotros, es lo esencial, mientras que los "osciladores", fuera de su posible eficacia, no bien demostrada todavía en la práctica, en el tratamiento del cáncer humano, serían solamente paliativos a la desnaturalización de la existencia a que nos lleva una mal entendida civilización.

En cuanto al consejo de colocar piezas metálicas en las suelas, puede ser bueno, pero nos parece mejor el consejo naturista de andar descalzo en contacto con la tierra, un poco cada día (esto, naturalmente, cuando ello es posible, pues, muchos habitantes de las ciudades ya no están nunca en contacto con la tierra).