Tesoros escondidos en un viejo bar

18 nov. 2007 - Del post-punk a la movida de Man- chester, del rock tracción ..... Gloria López Lecube posee FM La Isla, La Marea y La Plata. La dueña de tres ...
252KB Größe 6 Downloads 52 vistas
Espectáculos

Página 8/Sección 4/LA NACION

Música popular MIGUEL BOSE

Devolución de entradas ■ La devolución del importe de las entradas para el show de Miguel Bosé en Argentina, cancelado recientemente, se podrá hacer a partir de mañana, en los puntos de venta en donde hayan sido adquiridas. La productora encargada es Ozono, por error ayer se informó que el show era producido por Daniel Grinbank. SPICE GIRLS

Primero por TV ■ Desde su anunciado regreso, el grupo femenino Spice Girls volvió a un escenario, pero no fue el de un teatro o un estadio, sino el de un estudio de televisión británico, para el programa especial de la BBC, de Londres, Children in Need. La trasmisión habría sido vista por 11 millones de espectadores. También actuaron Boyzone, David Gray, Leona Lewis, Annie Lennox y Kylie Minogue. El programa logró recaudar 40 millones de dólares en donaciones. Las Spice, por su parte, comenzarán el 2 de diciembre, en Vancouver, Canadá, una gira, que se extenderá hasta febrero del próximo año. MERCEDES SOSA

Recuerdo de los muertos de Tlatelolco ■ MEXICO (DPA).– La cantante Mercedes Sosa rendirá tributo en México a los estudiantes muertos en 1968 en la masacre de Tlatelolco, al inicio de una serie de presentaciones que comenzará en esa ciudad. El tributo, al que fueron invitadas 150 personas, será a la vez un homenaje del “Comité del 68” a la cantante, que visitó el memorial a las víctimas en 1971 y en 1998. GESTION EJECUTIVA

Premian al Master Plan del Teatro Colón ■ El miércoles se dieron a conocer los ganadores de los Premios Noticias Urbanas, entre los que figura la ministra de Cultura porteña, Silvia Fajre, galardonada en el rubro Mejor Gestión Ejecutiva por su labor en el Master Plan del Teatro Colón.

2

3

Domingo 18 de noviembre de 2007

Cucuza Castiello: un nuevo cantor para Buenos Aires

Tesoros escondidos en un viejo bar

En El Faro, bien lejos del circuito del tango para turistas, se presenta el tercer viernes de cada mes ¿Qué música nocturna está invariablemente olvidada en los pliegues de esta gran ciudad? Encontrar el espíritu del tango es verdaderamente difícil cuando el mercado del turismo declama propuestas a pedido casi todo el tiempo. Sin embargo, la noche siempre esconde tesoros. En El Faro, un pequeño bar de 1931, ubicado en los límites de Villa Pueyrredón y Villa Urquiza (en Constituyentes y La Pampa), el tango vuelve al barrio de la mano del joven cantor Hernán “Cucuza” Castiello y su guitarrista “Moscato” Luna, y entonces nada parece perdido. En una atmósfera viciada y bulliciosa, un sonido discreto, un par de focos rojos como iluminación, un locutor engolado y un grupo de aficionados tan fervientes como una hinchada de fútbol, el tango recupera su emoción verdadera, su espíritu más auténtico y real. Esta noche, como todos los terceros viernes de cada mes, canta “Cucuza” Castiello y la “fama” barrial del ciclo empezó a desparramarse entre el ambiente tanguero. Emilio Balcarce (vecino de Villa Pueyrredón, autor de “La bordona”), el guitarrista Horacio Avilano y el hijo de Armando Taggini, autor de “Marioneta”, arengan como fanáticos a ese joven cantor de expresión sensible, que se luce con un repertorio de tangos inoxidables de la dupla Anselmo Aieta y Francisco García Jiménez, Enrique Cadícamo, Charlo, José María Contursi, Francisco Brancatti y Alfredo Marino. Los retratos de Nini Marshall, Ratin, Olmedo, Sandro y Discépolo contemplan el bar desbordado. La gente se acomoda, como puede, en mesas o parados junto al largo estaño del bar, donde circulan mazos de naipes, cortados, empanadas caseras, vino de la casa o cerveza de una sola marca, todo servido por sus dueños. Mujeres grandes, arregladas y pintadas como para un casamiento, féminas tangueras con tajos y taco aguja, parejas jóvenes con remeras negras y viejos aficionados con miles de noches sobre los hombros colorean la atmósfera del local, que tiene el clima de una reunión de viejos amigos.

The Rapture

FOTOS DE HERNAN ZENTENO

Tres postales nocturnas Arriba canta Cucuza y toca Moscato. A la izquierda, una mesa de barajas. Abajo, entre el público, un maestro tanguero, Emilio Balcarce, que fue a escuchar a los que no son de su misma generación

Cuando los tubos fluorescentes se apagan, todas las miradas se dirigen hacia el único rincón vacío del local, donde el joven cantor de camisa negra, corbata de colores, arito en la oreja y calzado con botines de fútbol embarrados canta esas letras sin período de caducidad, existenciales, lunfardas y evocativas, que parecen fundirse con ese ambiente de grandes ventanales fileteados y paredes descascaradas.

El clima es casi cinematográfico. Los autos pasan veloces por la esquina de Constituyentes y La Pampa, iluminan con sus parpadeantes focos blancos la figura en sombras de Cucuza, de su compañero y de ese nutrido grupo de noctámbulos, que parecen compartir un ritual secreto. En el interior, el ruido del ventilador acompaña con su música nocturna los silencios que maneja Castiello con precisión exquisita, dándoles a cada frase y a cada palabra la emoción justa,

capaz de poner los pelos de punta. Con el tango “Barrio viejo” hace su declaración de principios: “Calles donde mi lindo barrio se alzó, calles que guardan mis recuerdos de ayer, vuelvo lo mismo que una alondra, trayendo en mis canciones, los ecos de las frondas. Quiero que no olvides que traje al volver, toda la dicha que me hicieras gozar. Por eso al llegar, quisiera dejar, la dicha de mi cantar”, canta orgulloso, viviendo el tango lejos de las luces del centro, y pasa el examen

del maestro Balcarce que le grita: “¡Bravo!”, con las manos en alto. Al final la gente estalla en aplausos. A “Barrio viejo” le seguirán otros tangazos como “Contramarca”, “Farolito de papel”, “Tabaco”, “El ciruja”, “Carnaval” y “La novia ausente”. Castiello se mueve con solvencia y naturalidad entre el repertorio evocativo, los temas urbanos y los paisajes criollos. Cada tema tiene el prólogo de una historia, un comentario risueño o la definición certera del gusto personal de Cucuza: “La dupla de Aieta-Jiménez es imbatible”, comenta al pasar. Habrá un tango para el gusto de cada uno de los que asiste a esta ceremonia tanguera, y Cucuza los interpreta con sensibilidad y frescura. El público lo sigue y repite cada frase, entre murmullos tibios que salen de los labios, acompañados por la emoción de un gesto: los ojos vidriosos, la mirada perdida y nostálgica o la media sonrisa. Una pausa instrumental le permite lucirse al joven guitarrista Moscato Luna, con su versión del tango “Silbando”. Después llegará el final de la primera entrada, el concierto se prolongará por espacio de dos horas, con un tango que logra el punto más intenso y emotivo de la noche. “Este tango lo hizo conocido Alberto Marino, pero después llego el Negro Juárez y se lo apropio, lo hizo suyo cuando parecía que era imposible. Yo ahora lo quiero cantar”, dice Cucuza. “Sin lágrimas” parece otra declaración de principios del cantor, que logra una versión para el recuerdo, irrepetible, entre el ruido de las copas, mientras afuera la noche oscura convierte las calles del barrio en un desierto. El concierto terminará con ese mismo tono informal del principio, como un encuentro de amigos: con la cantante rosarina Verónica Marchetti, con Avilano y siete guitarristas tocando a pelo, sin sonido, y todo el mundo coreando “El conventillo”. La historia comenzó hace cuatro meses cuando “Cucuza” Castiello, vecino del barrio, quiso recuperar los viejos encuentros de tango en los bares. Con esa simple idea recobró aquel espíritu, que anidaba en cantores como Luis Cardei y sus madrugadas de tango, en las que sólo importa la expresión de un sentimiento sin tiempo y verdadero.

Gabriel Plaza

Por Alicia Petti

Protagonistas de radio

La dueña de tres radios

Gloria López Lecube posee FM La Isla, La Marea y La Plata

Lo bueno fue breve VICTORIA CONCI

Muy bueno

✩✩✩✩ Presentación de The Rapture, con Gabriel Andruzzi en teclados, percusión, saxo y programación; Luke Jenner en guitarra y voz; Mattie Safer en bajo, voz y teclados y Vito Roccoforte en batería. El jueves, en el teatro Gran Rex.

Una hora. Digamos una hora y cinco minutos. Pero no más. Es comprensible: The Rapture editó veintiuna canciones en dos discos y el jueves pasado, en su debut porteño, tocó catorce: ocho de su álbum más reciente, Pieces of the People We Love y seis del primero, Echoes. Y todos contentos. En este fin de año abarrotado de conciertos a los que “hay que ir”, el del cuarteto neoyorquino se llevó las de perder: menos de mil entradas vendidas y muchas caras invitadas en una platea que mereció un mejor marco. A cambio de eso, los concurrentes se fueron con el sabor de haber disfrutado de un show especial, fresco y muy bailable. “Señoras y señores, damas y caballeros, somos The Rapture, de New York City... Adiós.” Esas fueron prácticamente las únicas palabras pronunciadas por el cuarteto y llegaron al final, después de la satisfacción del que sabe que dio un muy buen show. Antes, hubo una banda concentrada que sacó a relucir su abanico de sonidos. Es cierto, por ahora es algo acotado ese abanico, pero no reside en él su mayor logro, sino en la facilidad que tienen Jenner, Safer y compañía para hacer canciones: dinámicas, redondas, con un balance inteligente entre los sonidos electrónicos y los surgidos del bajo, la guitarra y la batería. Y todo esto con una predisposición al baile que convierte a The Rapture en una banda ideal para ver en un sitio más pequeño y de pie. Pero las soluciones se encuentran sobre la marcha y, desde el inicial “Down For So Long” hasta el tercer y último bis, “Olio”, todos siguieron el show a distancia de sus butacas y

con un movimiento pendular permanente. En escena, Luke Jenner y Mattie Safer se pasan la posta continuamente. En “Get Myself Into It” es el guitarrista el que lleva la voz cantante, mientras que Safer, su secuaz, se encarga del papel de la segunda voz, la que funciona de sostén, de apoyo. Es justo detenerse en su bajo, que no sobresale por la pequeña estatura de su dueño sino por su groove, que remite tanto a Duran Duran como a The Cure y que, a diferencia de otros contemporáneos como los británicos de Franz Ferdinand, tiene el buen gusto de no eclipsar al resto. Del post-punk a la movida de Manchester, del rock tracción animal a la electrónica, The Rapture muestra sus influencias sin prejuicios y camina hacia un sonido propio, con la elegancia y tenacidad de la avant-garde neoyorquina. Así es como importa poco si Jenner se parece a Robert Smith cuando entona “Olio” o si la banda toda –en especial el bajo de Safer– emula a Duran Duran en “The Devil”. En definitiva, la propuesta del cuarteto se ofrece como un corto camino hacia la disco o, si lo prefieren, como un puñado de viñetas que no desean imponer nada ni subvertir orden alguno; sólo hacer pasar un buen momento al que la oye y la baila. Luego de 45 minutos sin pausas, los Rapture dejan el escenario en silencio. Unos instantes después, volvieron para arremeter con “Don Gon Do It”, “First Gear” y el tema insignia: “Olio”. Lentamente, la guitarra, el bajo y la batería se van despidiendo de la escena y la programación y un par de teclados se encargan de cerrar el show. Corto, es cierto, pero tan gratificante como esas películas de bajo presupuesto que, sin pretensiones, logran que nos rindamos ante la sencillez y la eficacia, dos herramientas poderosas y estimulantes.

Sebastían Espósito

Lleva más de treinta años ejerciendo el periodismo escrito, televisivo y radial. Pero desde hace ya varios años es en la radio donde ha volcado toda esa fuerza y energía que la caracteriza: Gloria López Lecube, empresaria y conductora, es la dueña de tres emisoras: La Marea (AM 1420), AM La Plata (1630) y FM La Isla (FM 89.9). Esta última festejó el pasado jueves sus primeros quince años de vida y lo hizo prácticamente “tirando la casa por la ventana”, con un festejo corrido de “radio abierta”, que se prolongó desde las 7 de la mañana hasta las 22 con la presencia en los funcionales estudios de Salguero al 2700, de oyentes, integrantes de los diferentes programas que integran su programación y de invitados especiales de todas las disciplinas artísticas, la política y el ámbito empresarial. –Un festejo en ejercicio del periodismo siendo dueña de tres radios... –Sí. Tres radios que se dieron fortuitamente, no fue algo buscado. El presidente Menem, en 1999, amenazó a las radios que tenían “permiso provisorio” con sacarlas del aire y otorgarles sólo medio kilovatio, con lo cual a esta emisora ubicada en Salguero, no la iba a oír ni el portero. Se realizó entonces una licitación de AM y licité dos: la mejor y la peor. Esta última era Merlo y la mejor era La Plata. Menem me otorgó Merlo el 9 de diciembre de 1999, un día antes de asumir el gobierno de la Alianza, y Fernando De La Rúa después reconoció que Menem había otorgado mal AM La Plata. Hoy ésta forma parte de mi empresa. Así que tengo tres radios, pero un poco por casualidad. Quería englobar distintos objetivos en el festejo: uno era ocupar el lugar que merecemos en el dial y en la vida de los medios de comunicación, ya que quince años, en un país con sucesivas crisis, haber llegado hasta este punto de la misma manera, con un capital propio, con independencia, había que celebrarlo. –¿Cuál es el balance de estos quince años de aventura radial? –El otro día, evocando viejos tiempos, con Carlos Pagni, que había sido coconductor de La Isla conmigo, me hacía recordar cosas que yo había hecho y que ni me acordaba. Y me reía mucho. Pero es verdad: por un lado, sigo teniendo la misma frescura, ingenuidad y contundencia que tenía al principio, y siento que no me vencieron las circunstancias, porque muchas veces estoy cansada o pienso

Una fiesta de quince

FOTOS DE MARIANA ARAUJO

Periodista y empresaria, Gloria López Lecube sacó las cintitas de la torta de quince junto con su staff de conductoras famosas

que esto no es para mí, pero toda esta devolución que me brinda la gente que trabaja conmigo, los oyentes y auspiciantes, me hacen sentir que tienen una razón de ser. –¿Qué perfil tienen las emisoras? –A La Plata hay que instalarla, todavía no existe. AM La Marea (1420) es una radio con otro valor. Se llama La Marea, porque la marea cambia y transforma todo el tiempo y le estamos dando un perfil con otros valores. En las AM se trata mal, se dicen malas palabras, se superponen los periodistas y no se escuchan. Tratamos de hacer todo lo contrario. Por ahí dirán es una radio antigua. ¿Por qué? Porque tratamos de que la gente se escuche, tenga opinión y deje de fumar. Finalmente, La Isla (FM 89.9) siempre se pensó como una radio que fuera una isla pensante, en la que los intelectuales fueran a marcar un rumbo, o donde los empresarios supieran cuáles eran las variables políticas y económicas que se venían, donde los funcionarios den pautas. Todo lo que se concentra en el quehacer cotidiano de las principales decisiones tiene que estar presente en La Isla, que es como la hermana

mayor de las otras radios que tengo. La radio crea una camaradería muy especial. Y cada uno, le va poniendo su pátina a algo que vos marcás como una especie de línea. –¿Cómo definirías tu estilo? –Lo que me dicen más frecuentemente es: «Mirá, voy en el auto a una reunión, y vos estás por matar a un tipo, y hasta que no lo terminás de matar, yo no me bajo del coche». Por eso la frase de la invitación: «Los empresarios por escucharla llegan tarde»; porque eso es lo que me dicen. «Huy, lo que le dijo», «huy, lo que le va a contestar Gloria». Se ha hecho un mito alrededor de eso, de que te arrincono hasta que te pulverizo. Creo que soy especialista en eso. He dejado pedazos de mi vida acá. Cuando Menem me sacó de Canal 7, dije: «Pongo la radio». Transformé mi militancia política a través de este lugar en los medios. Quiero colaborar con el país, porque me importa lo

Todo el día el clima fue de algarabía en el piso sexto de Salguero 2745, donde funcionan los estudios de la emisora. Durante toda la jornada desfilaron oyentes (que también salieron al aire) y los conductores de la misma se dieron cita en distintos segmentos para llevar a cabo la cobertura de esta jornada tan particular. Sobre el mediodía un auténtico gineceo rodeó a la directora Gloria López Lecube junto a la torta de cuatro pisos, digna de una quinceañera, con 15 velitas y cintas de color rosa, para llevarse como souvenir (en verdad después aparecieron cinco tortas más y todas se comieron). Allí estuvieron las conductoras de La Isla: Graciela Borges, Nora Carpena, Leonor Benedetto, Zulma Faiad, Anamá Ferreira, Andrea Campbell, Andrea Rabollini. Nora Bär, Dolores Valle. Más tarde hicieron lo propio, periodistas y artistas: Mario Nacinovich, Julio De Bonis, Luis San Martín, Daniel Mactas, Carlos De Simone, Gustavo Arévalo, Ramiro Peralta Ramos, Víctor Candi, Eduardo Marrazzi, Pablo Novak, Nano Herrera, Aníbal Pachano, e Ignacio de las Carreras, entre otros. Por supuesto, asistieron artistas, empresarios, políticos y funcionarios, como Jorge Alvarez, Juan Carlos Blumberg, Juan José Jusid, Cristiano Ratazzi, Juan Pablo Franco, Julio Macchi y Renato Montefiore. Hacia la noche, con gran calidez, Juan Leyrado y Ana María Picchio fueron los encargados de realizar sorteos de: pasajes a Roma, Miami, estadías en Bariloche, obras de arte, joyas y prendas de vestir. Participaron activamente los integrantes del staff, que acompaña a López Lecube: Lucas Rodríguez Perea, el operador de mayor antigüedad; Verónica Bentivenga, productora general de contenidos; Hernán Rolón y Tatiana Cusato, productores periodísticos, y Pablo Russo, productor artístico de la misma.