Recuerdos del doctor de la medianoche

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Turismo

Domingo 25 de marzo de 2007

[ GABON ]

LA NACION/Sección 5/Página 9

La nueva estrella del Africa negra Camerún

Recuerdos del doctor de la medianoche

Santo Tomé y Príncipe

Guinea Ecuatorial Libreville

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GABON

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Además de sus encantos naturales, en este pequeño país se puede revivir la obra del médico alemán Albert Schweitzer Por Pierre Dumas Para LA NACION Desde hace algunos meses, está naciendo en Africa un nuevo destino turístico. Se trata de Gabón, una pequeña pero próspera nación de Africa ecuatorial que hasta ahora no había suscitado el interés de la industria turística mundial. A pesar de su elevado nivel de vida (el mayor de Africa negra) y de su relativa seguridad y estabilidad, el país era un destino sólo para el turismo de negocios, y una atracción para los familiares de la importante colonia de europeos que vive aquí. El país está cubierto en su mayor parte por la selva ecuatorial africana. Y fuera de un tren transnacional mantenido gracias a un presupuesto faraónico y un servicio de modernos hidrodeslizadores entre la capital política, Libreville, y la económica, Port Gentil, no cuenta con infraestructuras para desarrollar un turismo masivo. Sin embargo, atractivos no le faltan. Una abundante fauna, paisaje de gran belleza que combina selvas, montañas, cataratas, costas con playas de arena blanca y la ciudad de Lambaréné, donde se mantiene vivo el recuerdo del doctor Albert Schweitzer, una de las figuras ejemplares del siglo XX. Llegar a Lambaréné es toda una aventura. Al salir de la periferia de Libreville el asfalto desaparece y el sendero empieza a abrirse camino en medio de la selva. En las temporadas de lluvia es de difícil acceso, y conviene transitar en grupos de vehículos, ya que no es raro que alguno quede atascado al borde del camino. Los enormes grumiers, camiones con largos acoplados que trasladan grandes troncos desde la selva, vuelven la ruta aún más insegura. El tren de Libreville a Franceville hubiera sido una buena opción, pero su trazado desdeña Lambaréné, y pasa más al norte por las ciudades de Ndjolé y Booué. En temporada seca, de mayo a septiembre, se puede hacer el camino en aproximadamente medio día. En el trayecto es posible tener una primera apreciación de la vida en la gran selva: en los claros aparecen pequeños pueblos, y cada tanto, sobre grandes perchas de madera clavadas en el piso, los cazadores muestran sus presas, que venderán a proveedores de los mercados de Libreville y Port Gentil. La llegada a Lambaréné puede ser decepcionante. No es en verdad un pueblo de casitas en un claro del bosque, como se puede imaginar desde otras latitudes; tampoco es una gran ciudad. Su vida discurre paralela al río Ogooué, que corre majestuosamente, y forma una gran cantidad de islas donde se concentran pájaros. La vida es provinciana, tranquila, y desde ahí incluso la pequeña Libreville tiene ecos de una gran metrópoli. Se visita Lambaréné por su hospital, y los recuerdos que legó el doctor Albert Schweitzer. Al recordar la vida de este médico nacido en Alsacia en 1875, cuando la región francesa estaba ocupada por el Imperio Alemán, no se puede sino pensar en la obra de Gilbert

Una vista de la misión

Como en Costa Rica Desde 2002, Gabón decidió seguir el ejemplo de Costa Rica y anunció la creación de una docena de parques nacionales para proteger más de un 11 por ciento de su territorio (el porcentaje más elevado del mundo junto con el del país centroamericano). Y como su modelo, Gabón está trabajando para desarrollar una oferta de opciones de ecoturismo. Por ahora, la acción se concentra en los parques nacionales de Lopé, en el corazón del país, y de Loango, sobre la costa atlántica, al sur del ecuador. Se pueden avistar elefantes, búfalos y simios, como chimpancés y gorilas. También se observan muchas aves, y se aprende a reconocer los árboles de la selva ecuatorial.

Paseos en lancha o piragua para conocer la vida de este pueblo tan particular OFICINA DE TURISMO DE GABON

Cesbron publicada en 1952, que derivó en la película homónima de André Haguet, Es medianoche, doctor Schweitzer. El título recuerda lo que le decía su enfermera al médico, a la medianoche, interrumpiendo sus prácticas de órgano. Antes de dedicarse a la medicina, Schweitzer había sido un destacado intérprete de Bach, y durante sus años en Lambaréné el órgano fue el único lujo que se permitió.

Una cruz de madera Hoy, el moderno hospital de Lambaréné es un centro médico de renombre internacional, a la vanguardia en el tratamiento de enfermedades tropicales. A pasos de sus edificios, como un museo al aire libre, se pueden visitar las instalaciones del hospital del doctor Schweitzer. El médico llegó en 1913 y empezó a construir un primer centro de salud a orillas del río, para facilitar el acceso. El hospital, que creció con el tiempo y se convirtió en una pequeña ciudad, funcionó hasta 1981, mucho tiempo después de la muerte del Doctor Blanco, ocurrida en 1965. Desde 2003 se reacondicionó el conjunto para ofrecer más opciones de visitas a los turistas, y se armó en una de las casas el Museo Albert Schweitzer, que hoy es uno de los únicos ecomuseos de Africa, a cargo de la Fondation Internationale de l’Hôpital du Dr. Albert Schweitzer. Una de las novedades es la posibilidad de pernoctar en el conjunto del pueblo hospitalario, en monoambientes o en dormitorios comunes. La casa de Schweitzer fue transformada en museo, y se mantuvieron en el estado original su habitación, la de su esposa, y la biblioteca, donde está su famoso órgano. Las demás casas están casi todas alineadas sobre la calle que atraviesa todo el hospital. Algunas fueron refaccionadas para ampliar el museo. En la Grande Pharmacie, el edificio central del complejo, se instala una muestra histórica sobre el hospital que funcionó de 1913 a 1981, y sobre el nuevo que funciona desde 1974. Una de las salas informa sobre las enfermedades tropicales, un tema que no debería desdeñar nadie que se decida a hacer este viaje. Se proponen además varios recorridos temáticos. Sin embargo, el momento más emotivo es cuando uno llega a su tumba, en un rincón del pueblo, marcada con una

DATOS UTILES ● Cómo llegar: hay vuelos directos

desde París por Air France y Air Gabon. Hay que tener en cuenta que los pasajes son caros y los vuelos van muy cargados. ● Dónde hospedarse: hay sólo tres posibilidades, en casas familiares, en la misión de las hermanas salesianas, o en el Ogooué Palace, el único hotel de la ciudad (www.ogoouepalace.com). ● Para visitar en Gabón: el principal parque es el de Loango, en el Sur, sobre la costa atlántica. Se pueden ver ballenas, elefantes, búfalos e hipopótamos. En Libreville, se visita la capilla de madera tallada de Saint Michel de Nkembo; el Museo de Artes y Tradiciones Populares; el mercado del Mont-Bouët; la selva de Mondah, a 15 kilómetros del centro de la ciudad. También hay que viajar en el Transgabonais, el tren que cruza el país y atraviesa la selva y el ecuador, hasta Franceville, en el Sudeste. ● Informes: www.legabon.org http://tourisme.gabon.free.fr http://schweitzerlambarene.net humilde cruz de madera. Muy cerca, un majestuoso Ogooué pone una nota de dignidad a los sentimientos que surgen frente a esta obra humanitaria en lo más denso de la selva. Para conocer otra faceta de Lambaréné se pueden realizar paseos en piraguas por el río, y avistar pelícanos, entre otras aves, y además con un poco de suerte, ver algunos hipopótamos. Fuera del centro de la ciudad, y si no fuera por el moderno hospital, el tiempo no parece haber pasado a orillas del río. Los chicos siguen jugando y llamando a las piraguas, mientras las mujeres lavan la ropa y a lo lejos parece sonar todavía el eco de la campana del pueblo... Otro momento mágico es sentarse a orillas del río para esperar la caída del sol, que ocurre invariablemente a las 6 de la tarde todo el año, y oír los ruidos de la selva, que llegan hasta el museo. En otros tiempos, el viento traía a los leprosos y otros enfermos las notas de Bach que el médico tocaba hasta la medianoche, cuando su enfermera le avisaba: “Es la medianoche, doctor Schweitzer…”