Perrone, de Ituzaingó a Suiza

9 ago. 2014 - drón, Marcelo Céspedes.fotografía:Matías Roth, Damián Roth, Giorgina ... ciano Santoro, José del Peón, Marcelo Céspedes. sonido: Lucas ...
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espectáculos

| Sábado 9 de agoSto de 2014

Perrone, de Ituzaingó a Suiza locarno. Favula, lo nuevo del cineasta independiente, tuvo su estreno mundial allí Diego Batlle

PARA LA NACION

LOCARNO.– Con más de 30 películas realizadas, Raúl Perrone es algo así como el patriarca, el padrino de lo que a fines de los años 90 se conoció en todo el mundo como Nuevo Cine Argentino. El otro “pionero” podría ser Martín Rejtman, casualmente también seleccionado por el festival suizo con su nuevo film, Dos disparos. Sin embargo, mientras decenas de directores más jóvenes y con mucha menos producción que “el Perro” –como se lo llama en el ambiente– viajan por el mundo presentando sus trabajos en festivales, Perrone rara vez sale de su lugar en el mundo, Ituzaingó

(hace poco sorprendió filmando en Córdoba), donde suele desarrollar de a tres películas por año, ocupándose además de casi todos los rubros técnicos y apoyándose para el resto en los artistas que participan de sus muy concurridos talleres. Cerca de la cinefilia Si bien algunos pocos films de Perrone habían “viajado” a algún que otro festival del exterior, su destino principal casi siempre era el Bafici porteño. Sin embargo, con Favula, ese espíritu algo “provincial” de “el Perro” parece empezar a cambiar, ya que anoche tuvo su estreno mundial en la cima de la cinefilia internacional: el Festival de Locarno. Reticente

como es a viajar (más aún en avión y al exterior), el film fue presentado aquí por su productor, Pablo Ratto. En una línea similar –si se quiere aún más radical– que la anterior P3nd3j05, Favula es una película que se vuelve moderna apostando a la experimentación, pero al mismo tiempo recuperando aspectos que remiten al primer cine mudo (el blanco y negro, los “fotogramas” gastados, los intertítulos, las imágenes superpuestas). Es como si Perrone quisiera “dialogar” con Georges Méliès, Carl T. Dreyer o el primer Fritz Lang. Atemporal y sin esa atadura geográfica a “su” Ituzaingó, el film es, como su título lo indica, una fábula, pero deforme, una tragedia que transcurre en un bosque encantado y en una casa en decadencia sobre una bruja codiciosa y una bella joven forzada a prostituirse (también aparecen dos hermanos adolescentes, el marido de la matriarca y un par de cazadores/militares). El despertar sexual, ciertas dinámicas perversas y leyendas con tigres (las comparaciones con el cine de Apichatpong Weerasethakul en este aspecto son

Un cuento de hadas experimental que transcurre en un bosque encantado inevitables, como también ciertos usos de escenografías “de cartón” en la línea de Raya Martin) conforman el universo de esta Favula trabajada con una “pared” de sonido en múltiples capas (desde los más puros de la naturaleza salvaje hasta la música electrónica).

Pero, más allá de filiaciones, homenajes e influencias, Perrone sigue con su “guerra de un solo hombre” en la que busca, prueba, experimenta, se arriesga y, en la mayoría de los casos, sale airoso. Lejos de la duración maratónica de P3nd3j05, Favula es un film mu-

cho más conciso, que trabaja temas como las diferencias de clase, el erotismo, la ambición y la degradación con dureza y, al mismo tiempo, con lirismo. Bienvenidas sean, pues, las apuestas y los logros de un director cada vez más prolífico, pero no por eso menos interesante.ß

Verdadera maratón de homenajes LOCARNO.– Cada noche, en la bellísima Piazza Grande, ubicada en pleno casco histórico de esta ciudad, 8000 personas disfrutan al aire libre de una película (a veces dos), precedida de un homenaje a una figura del cine. En las tres primeras jornadas, los premios fueron para sendas estrellas de la actuación: Jean-Pierre Léaud, icónico intérprete de la nouvelle vague

francesa; su colega alemán Armin Mueller-Stahl y la estadounidense Mia Farrow. En las próximas jornadas, llegarán los tributos a más actrices (Juliette Binoche), actores (Giancarlo Giannini) y cineastas (Agnès Varda), entre otros. Léaud, por supuesto, exaltó sus colaboraciones con François Truffaut, Jean-Luc Godard y Jean Eustache, aunque también su trabajo con Ber-

Dinero, secretos y falsificaciones

estreno. Mauro, de Hernán Roselli, se llevó

dos de los premios centrales del Bafici

Hay estrenos con muchas copias, con muchos horarios, en todo el país, como será el caso de Relatos salvajes, la semana que viene. Hoy, a las 22, en el Malba, será el turno de otra película que también forma parte de lo más atractivo del cine argentino de 2014: Mauro, de Hernán Rosselli. En un horario por semana, en una sala, la película argentina considerada la mayor sorpresa argentina del último Bafici –en donde ganó el premio Fipresci y el premio especial del jurado– buscará público como para ganar más semanas, más horarios, quizá más salas. Mauro es la historia del discreto Mauro, que es “pasador”. Es decir, alguien que compra cosas para pasar billetes falsos. También están Marcela y Luis. Ella está embarazada de pocas semanas. Luis y Mauro instalan un pequeño taller de serigrafía para falsificar billetes. Mauro conoce a Paula en un bar. Hay más personajes y todo un mundo desplegado alrededor de ellos, un mundo con su propia lógica, sus diálogos, sus jerarquías. A diferencia de El dinero, la magistral última película de Robert Bresson que ponía el centro de la tragedia en un billete falso y su circulación, en la ópera prima de Rosselli la actividad con los billetes es un contexto laboral, una actividad que sirve de fondo –significativo– para la vida de los personajes. Y de sus diálogos. Una de las claves del Nuevo Cine Argentino de los ‘90 fue preocuparse porque el habla de los personajes tuviera su lógica, que po-

La historia de un “pasador” día ser un artificio consciente (Rapado, de Martín Rejtman) o un intento de plasmar el habla cotidiana (el cine de Perrone, Pizza, birra, faso, de Caetano-Stagnaro; Mundo grúa, de Pablo Trapero). Mauro imprime verdad en sus diálogos. Es una película hablada, conscientemente hablada, una película cuyos elementos se notan pulidos, decantados. Cuenta su director: “Mauro fue un proceso que duró cuatro años. El primer año hice la investigación y compré los equipos, mientras ensayaba con Mauro Martínez, que fue el motor del proyecto. Escribí un monólogo bastante largo que ensayábamos una y otra vez. En el texto contaba algunas experiencias personales y algunas historias relacionadas con el sexo y el deseo. Lo filmamos una y otra vez en bares,

trand Bonello, mientras que Mueller-Stahl habló de la dificultad que supuso empezar a actuar en inglés cuando fue convocado desde Hollywood y destacó sus papeles para Rainer Werner Fassbinder, CostaGavras, Andrzej Wajda, Jim Jarmusch, David Cronenberg, Steven Soderbergh y Barry Levinson, como algunos de los más estimulantes de su dilatada carrera.ß

plazas. De paso yo mismo ensayaba la puesta de cámara, la fotografía y la toma de sonido. Después se sumaron Santiago Hadida, como socio, ayudándome en el sonido y la producción. Y Juliana Risso, José Pablo Suárez y Victoria Bustamante. Los ensayos con ellos fueron más fluidos, porque, después de un año de trabajo, Mauro Martínez ya encarnaba el registro y el tono que yo quería para la película. A partir de ahí fuimos filmando y editando en simultáneo. Casi no hubo períodos de preproducción, producción y posproducción, fue todo un mismo proceso. No es que improvisáramos mucho. Hay escenas, de algún modo más nucleares, que parten de un texto muy trabajado y escenas a partir de pautas más débiles. Había un guión tradicional de 120 páginas que escribí durante el primer año de ensayos, pero que boicoteamos todo el tiempo. Siempre estaba más dispuesto a filmar cualquier idea, por más simple y tonta (o quizá por eso, mejor) que surgiera en el momento del rodaje, con los objetos y las situaciones del lugar, que lo que había escrito en mi casa solo. Desde el principio estaba esta idea de la narración elíptica, una cierta idea de madurez narrativa, que se lleva por delante al espectador en términos de información”. Rosselli –que anota que para Mauro tuvo como referencia el cine francés de los 70, el de Pialat, Eustache, Garrel, Doillon: un cine desencantado y fundamental– se anima a dotar al trajinado realismo del cine argentino de variaciones, de intimidad creíble, de música, de súper 8. De recursos que se integran en una narrativa que fluye sin ripios, con una puesta en escena y un montaje conscientes, reflexivos, que hacen de esta película uno de los grandes estrenos argentinos del año, aunque se exhiba sólo una vez por semana.ß Javier Porta Fouz

cine

Por amor al arte la ballena va llena (argentina/2014) . ★★★ buena. dirección y guión: Daniel Santoro, Juan Carlos Capurro, Pedro Roth, Juan “Tata” Ce-

drón, Marcelo Céspedes. fotografía: Matías Roth, Damián Roth, Giorgina Barreiro, Sofía Santoro, Carla Capurro, Miriam Norwerztern. edición: Luciano Santoro, José del Peón, Marcelo Céspedes. sonido: Lucas Meyer. duración: 82 minutos. calificación: apta para todo público. en el malba.

I

ntegrado por los artistas plásticos Juan Carlos Capurro, Pedro Roth y Daniel Santoro, el músico Juan Carlos “Tata” Cedrón, el cineasta Marcelo Céspedes y el periodista –hoy fallecido– Nano Herrera, el Círculo Social Artístico Deportivo y Cultural Estrella del Oriente viene trabajando desde 2007 en indagaciones en torno al mundo del arte. En este caso, el grupo intenta desarrollar un curioso y provocador proyecto: un barco gigante con forma de ballena que podría trasladar a cientos de voluntarios de distintos países del Tercer Mundo hasta prestigiosos museos de los naciones más poderosas. Para financiarlo intentan conseguir el apoyo de una institución europea que no

parece especialmente interesada. El grupo cumple con los requisitos necesarios para participar por los fondos, pero nunca recibe una respuesta formal. Y cuando empieza a buscarla con denuedo se desata la parte más divertida de la historia, una comedia de enredos telefónicos que de algún modo simboliza esa actitud que pendula entre el paternalismo y la arbitariedad, que es casi moneda corriente en el universo de los benefactores del arte. Con humor y constancia, los integrantes de Estrella de Oriente pugnan por ensanchar las fronteras de lo que comúnmente se entiende por obra artística y de paso reflexionan y hacen entrar por la ventana a la política, telón de fondo de todo el asunto.ß Alejandro Lingenti