Panorama de la educación 2015

sobre las estructuras, la situación económica y el rendimiento de los ... universitaria materializada, principalmente, en la construcción de nuevos edificios, anota ...
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Panorama de la educación 2015 Panorama de la educación 2015: Indicadores de la OCDE1 es una de las fuentes más autorizadas de información sobre el estado de la educación en todo el mundo. Ofrece datos sobre las estructuras, la situación económica y el rendimiento de los sistemas educativos en los 34 países miembros de la OCDE, así como de otros países asociados. Coincidiendo con la publicación en español la Fundación Santillana con la colaboración de la Fundación Telefónica, edita una serie de notas explicativas con los indicadores más relevantes del informe.

Nota nº 2

¿En qué recursos y servicios se gastan los fondos destinados a educación? Los profesores españoles ocupan dos tercios de la inversión en enseñanza no universitaria De media en los países de la OCDE, el 93% de los fondos destinados a la enseñanza no universitaria van a parar a los gastos corrientes. Con ellos, el sistema educativo funciona cada día; estos engloban a profesores, personal no docente y servicios complementarios a la docencia, como son el comedor, el transporte o el alojamiento. El 7% restante compone el gasto capital: el que no se verá materializado hasta pasado al menos un año, que comprende las inversiones a largo plazo; principalmente, en estructura y dependencias nuevas.2 España destina más de dos tercios (66,9%) de los fondos de educación primaria, secundaria y

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Pertenecen a la OCDE: Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Chile, Corea del Sur, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estados Unidos, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Islandia, Israel, Italia, Japón, Luxemburgo, México, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia, Suiza y Turquía. 2 No figuran como gastos capitales las amortizaciones de deudas de las instituciones educativas.

formación profesional a sus profesores, por encima del conjunto de la OCDE, en el que este porcentaje es del 58%. México también supera esta media con ventaja (79,1%).3 En las etapas anteriores y alternativas a la educación universitaria, el personal no docente abarca una pequeña parte de los presupuestos; desde luego, menor que la que, como veremos más adelante, tendrá en las universidades. De media en la OCDE, para ellos está destinado el 14,1% de las inversiones. Menos ocupan en México (11,5%) y en España (9,1%), a pesar de que en estos dos países los fondos destinados al día a día de la educación no universitaria superan al conjunto de la OCDE: los españoles dedican el 94,9% de estos fondos a gastos corrientes, por lo que la inversión que realizan en este tipo de enseñanza, en nuevas estructuras y a largo plazo, es en contrapartida más pequeña (5,1%) que la realizada de media en el organismo (7%). En México, los gastos capitales relativos a la educación primaria, secundaria y formación profesional son aún más pequeños (2,5%). Tanto en parámetros absolutos como relativos, España paga a sus profesores de educación primaria y secundaria más de lo que lo hace la media de la OCDE. Sus salarios equivalen al 10,4% y el 13,8% del PIB per cápita, respectivamente, de las cuentas españolas (la porción de nuestra economía que nos corresponde a cada ciudadano), mientras que estos porcentajes bajan al 7,9% y al 9,4% en el conjunto del organismo. México, en el que los docentes de educación primaria y secundaria cobran un 6,5% y 7,2% de su PIB per cápita, se encuentra por debajo de la media de la OCDE. Podemos interpretar que, en el caso español, el alto salario de los profesores influye en el destacado lugar que estos ocupan en los presupuestos, mientras que en México este desglose apunta a una carencia de estructuras de otro tipo; cuerpo administrativo, tecnologías o servicios complementarios.4 Como apunta el estudio Panorama de la educación 2015, de la OCDE, los países con presupuestos más ajustados esquivan las grandes inversiones y se centran en el mantenimiento del personal.

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En este apartado no figura, en esta ocasión, el desglose de las cuentas de Chile, el otro miembro latinoamericano de la OCDE. 4 Los datos relativos al salario de los profesores provienen de un indicador de la OCDE diferente al que nos ocupa en esta nota, si bien parecían encajar en este discurso.

Gasto en las universidades

OCDE Profesores

España Personal no docente

México Otros gastos

Gasto capital

Los Estados miembros de la OCDE dedican, de media, un 10% de sus fondos universitarios a gastos de capital, como inversiones a largo plazo. Este está relacionado con el aumento de matriculaciones, así como con una política de expansión de la educación universitaria materializada, principalmente, en la construcción de nuevos edificios, anota el informe. Quizá por tener una estructura ya desarrollada, Noruega, Suecia y Finlandia se encuentran entre los países que menos parte de sus fondos universitarios dedican a gastos capitales.5 Quienes más lo hacen son Turquía, Eslovaquia y Polonia. España, en la cuarta posición junto a Australia, lidera estas inversiones, con ventaja, en Europa occidental: sus universidades dedicaron un 14,8% de sus fondos a gastos capitales en 2012, año de referencia del estudio, y están 4,8 puntos por encima del conjunto de la OCDE. México queda por debajo de la media del organismo, y apenas destina el 6,4% de la inversión en educación universitaria al gasto capital. Los profesores universitarios ocupan, de media en la OCDE, el 35,7% de los presupuestos de las universidades, algo más en España (46,1%) y México (57,5%). Son porcentajes más bajos, como hemos visto, que los presentes en la educación primaria, secundaria y en la formación profesional, donde las estructuras son más económicas y no 5

Pertenecen a la OCDE: Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Chile, Corea del Sur, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estados Unidos, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Islandia, Israel, Italia, Japón, Luxemburgo, México, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia, Suiza y Turquía.

existen gastos de I+D y, por tanto, el gasto en personal ocupa más que el material. No hay ningún Estado miembro del organismo en el que los profesores universitarios abarquen una mayor parte del presupuesto que la de aquellos empleados en la enseñanza no universitaria. De media en la OCDE, el 23,8% de los presupuestos universitarios acude a las nóminas del personal no docente, grupo en el que se encuentran, entre otros, los investigadores, y donde el personal administrativo es mayor. Estos porcentajes son más bajos en España (18,2%) y México (14,3%), quizá, también, porque los profesionales no docentes puedan cobrar allí salarios más bajos. Al igual que otros indicadores, esto puede apuntar a un menor desarrollo en I+D, así como a un cuerpo administrativo más frágil. Los Estados miembros de la OCDE dedican al personal, en su conjunto, el 73,1% de sus inversiones destinadas a la educación no universitaria, y el 60,4% de los fondos de las universidades. España y México sí superan estos porcentajes aunque, como hemos visto, es gracias a la alta parte del presupuesto que destinan a sus profesores, mientras que es el personal no docente el que tira de sus estadísticas hacia abajo. Gasto en la enseñanza primaria, secundaria y formación profesional

OCDE Profesores

España Personal no docente

México Otros gastos

Gasto capital

El porcentaje de gasto que dedican los países de la OCDE, de media, a los gastos de mantenimiento de las instituciones educativas también es mayor en las universidades (29,6%) que en la educación primaria, secundaria y formación profesional (19,9%). Esta pauta se mantiene en México y en España, las dos por debajo del conjunto de la OCDE, aunque en esta última los porcentajes de los dos niveles se asemejan mucho: el 20,9% de los fondos de las universidades van a gastos de funcionamiento, mientras que en la educación no universitaria esta parte abarca el 19% de las cuentas. México destina más que España a la estructura de las universidades (siempre que, recordemos, hablamos de gastos del día a día, no de inversión capital a largo plazo): el 21,4% de sus fondos. En educación primaria, secundaria y formación profesional, en cambio, las cuentas mexicanas al respecto apenas destinan el 6,9% de sus inversiones. Si los gastos de funcionamiento son una muestra del desarrollo de los sistemas, quizá quepa mirar a las partidas capitales de las universidades españolas: el 14,8% invertido a largo plazo en 2012 pronto debería convertirse en un mayor porcentaje de gasto de mantenimiento, lo que querrá decir que habrá una mayor estructura de I+D, entre otras cosas, en marcha. Al tiempo, hay que recordar que la enseñanza no universitaria en España apenas cuenta con gastos capitales, pero sí de funcionamiento; y que estos últimos son cercanos a los que las cuentas españolas dedican a sus universidades, así como están próximos a la media de la OCDE. Podríamos intuir que estos sistemas ya están desarrollados, sobre todo cuando, como advertíamos, esto no repercute negativamente en el salario de los profesores.