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POLÍTICA

| Martes 16 de abril de 2013

los negocios del poder | un empresario kirchnerista en la mira

La oposición presentó cinco denuncias por el escándalo de Lázaro Báez No se resolvió el juez competente para investigar los casos de transferencias millonarias al exterior que relataron en TV el financista Elaskar y Fariña, el ex colaborador del empresario oficialista A 24 horas de la difusión de la investigación periodística que reveló maniobras de lavado de dinero del empresario kirchnerista Lázaro Báez, en las que están involucrados un colaborador suyo y un financista, no hay una causa judicial activa sobre el caso. Tampoco hay ningún sospechoso preso o con pedido de indagatoria, a pesar de que dos de ellos –Leonardo Fariña, marido de la modelo Karina Jelinek, y el financista Federico Elaskar– confesaron ante cámaras que blanquearon fondos y los sacaron del país para depositarlos en Suiza, a través de una red de empresas panameñas. Ayer, dirigentes de la oposición

presentaron cinco denuncias por las revelaciones del programa Periodismo para todos, de El Trece que recayeron en diversos jueces, por lo que hasta que se decida quién es competente, la iniciación de una causa activa se demorará. A primera hora, la diputada Elisa Carrió (CC) se presentó en el juzgado de Julián Ercolini con una copia del programa de TV. Ercolini investigaba a Lázaro Báez por asociación ilícita. Pero Ercolini entendió que la nueva denuncia no se refería a lo mismo que la anterior y la mandó a sorteo. Recayó así el caso en su colega Sebastián Casanello, el más joven de los jueces federales designado a

fines del año pasado con el apoyo del kirchnerismo. El fiscal que debe analizar si impulsa la acción es Guillermo Marijuan, de licencia hasta fin de mes y reemplazado por Ramiro González. Encubrimiento Mientras este trámite se sustanciaba, otros dos abogados se presentaron en los tribunales federales. La denuncia del abogado Alejandro Sánchez Kalbermatten llegó después de que Carrió hiciera su denuncia, pero antes de que Ercolini la sorteara. Allí imputó por encubrimiento y lavado de activos a Lázaro Báez y a sus hijos, Martín Báez y Leandro Báez; a Daniel

Pérez Gadín, hombre de Báez, y a Fabián Rossi, esposo de Iliana Calabró. La denuncia recayó en el juzgado de Canicoba Corral. El fiscal al que le correspondería analizar si impulsa estas causas es Miguel Ángel Osorio, que no oculta sus simpatías kirchneristas. También se presentó en los tribunales el abogado Ricardo Monner Sans, quien pidió investigar desde a la presidenta Cristina Kirchner hasta Rossi. Recayó en el juzgado de Casanello, quien le envió ambas denuncias a Canicoba Corral. Se sumó una cuarta denuncia en la fiscalía de Carlos Stornelli, que presentaron los diputados Manuel Garrido, de la

Fariña se presentaba como un intermediario del poder

UCR, y Graciela Ocaña. Allí pidieron allanamientos y detenciones. Como los hechos denunciados son los mismos, será el presidente de la Cámara Federal Martín Irurzun quien resolverá qué juez debe investigarlos. Habitualmente, si hay dos denuncias iguales, el caso queda en manos del juez que la recibió primero o el que haya avanzado más. La diputada Laura Alonso, de Pro, denunció el caso ante la nueva unidad antilavado y el radicalismo reclamó que la procuradora Alejandra Gils Carbó, kirchnerista declarada, impulse una causa, como hizo en otros casos de interés del Gobierno.ß

De las valijas a la TV Sospechado hace años, Fariña detalló al aire presuntos delitos

Hace dos años ofrecía negocios a empresas telefónicas, donde dejó una muy mala imagen por sus errores e inconsistencias Hugo Alconada Mon y Francisco Jueguen LA NACION

Expansivo, suelto de lengua, como quedó inmortalizado anteanoche en televisión, Leonardo Fariña ya había dejado una impresión similar dos años antes, en distintas reuniones empresarias a puertas cerradas. Ocurrió cuando se presentó en varias compañías telefónicas para anticiparles potenciales negocios con el Gobierno para los que, de inmediato, se ofrecía como indispensable intermediario. Sin embargo, el hombre de confianza del empresario kirchnerista Lázaro Báez, que ante una cámara oculta involucró al ex presidente Néstor Kirchner en supuestas transferencias millonarias de dinero al exterior, no dejó entre sus interlocutores una buena impresión. Más bien, la imagen que dejó fue “pésima”, según indicaron varios de ellos a la nacion. Entre otros motivos, porque en una de las reuniones apareció con una remera blanca, a la moda, pero con manchas flagrantes de tuco. Fariña impresionó menos aún a los ejecutivos porque les dejó una carpeta de presentación de su “consultora”, en la que a lo largo de 23 carillas combinó errores de ortografía, pocas precisiones y varios tropiezos groseros. Por ejemplo, indicó que uno de sus “proyectos en curso” de “estructuración financiera” lo compartía con el “Stanley Morgan”, en alusión al banco de renombre mundial Morgan Stanley. Fechada en octubre de 2010, aunque la distribuyó sin retoques varios meses después, la carpeta trata sobre la consultora “Andrómeda Corporate Finance”. Y en su misma portada indica que “el contenido de esta

presentación es confidencial”, según consta en la copia que fue entregada a la nacion. La carpeta ofrece unos pocos indicios sobre Fariña, cuyo verdadero nombre de pila es Jorge (no Leonardo), y sus socios, aunque identificó por su nombre a uno solo: Daniel Bryn. Pero aun así sostuvo que se trataba de “un grupo de jóvenes profesionales” con “visiones complementarias y experiencia en las áreas de nuevos negocios y proyectos”. Fariña es un contador de 26 años, graduado en La Plata; Bryn también es contador, diez años mayor que su socio, y su último trabajo formal conocido lo tuvo en la empresa Dow Agrosciences Argentina. Ahora figura “sin empleador” en los registros. Esa experiencia se combinaba, según Fariña y Bryn, con una “atención permanente al contexto, cuidado del prestigio e imagen de la organización y sus clientes”, además de, se enfatizaba en la presentación, la “confidencialidad”. Ese énfasis en el bajo perfil, sin embargo, contrasta con la imagen pública que el propio Fariña comenzó a tejer junto a su esposa, la modelo Olga Karina Jelinek, su exhibicionismo a bordo de Ferraris, sus viajes de lujo y su grupo de amigos, con los que tejió varias leyendas. Entre esos amigos se destacaron dos en particular. Su hoy enemigo y entonces dueño de la financiera SGI, Federico Elaskar, y Matías Molinari, uno de los hijos del empresario Carlos Molinari, quien en 2011 acompañó al intendente de José C. Paz, Mario Ishii, como su compañero de fórmula en la candidatura a la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Las fuentes tienen distintas versiones respecto de quién fue el res-

ELisa carrió diputada coalición cívica

“Cristina tendrá que explicar porque ahora es socia de los beneficios de la asociación ilícita. Ella y sus hijos. Estaba al tanto de los negocios de Kirchner”

Laura aLonso diputada nacional pro

”Nos gobierna una cleptocracia electiva. En las cleptocracias el dinero es lavado o se desvía a cuentas bancarias secretas, por lo general a paraísos fiscales, como encubrimiento del robo”

El Gobierno buscará farandulizar el caso Sólo hablará de Fariña; la AFIP dijo que van a investigar

ponsable del distanciamiento entre los tres amigos. Algunos se lo adjudican a Fariña; otros, a “Peto” Elaskar y a Molinari. Pero todos coinciden en que la pelea se debió a problemas de dinero, que de repente faltó o desapareció. Montañas de dinero Si se cree en lo que Fariña solía repetir en sus reuniones empresarias e incluso escribió en la carpeta de presentación de su consultora Andrómeda, movieron mucho dinero. Muchísimo. Al menos 2102 millones de dólares, mediante proyectos de “estructuración financiera” y “de venta”, “obtención de garantía bancaria”, “prefinanciación de exportación” y “due diligence”. Con domicilio en la calle Carlos Pellegrini 1163, piso 12, departamento C, a metros de la avenida Santa Fe, y luego en Avenida del Libertador 2423, piso 23, ambos de la ciudad de Buenos Aires, a uno de los ejecutivos que se reunieron con Fariña también le llamaron la atención otros dos detalles de la carpeta. El primero es que en ningún lado aparecía un teléfono fijo –fuera conmutador o directo– de la consultora. Sólo aparecían los números de telefonía celular de Fariña, con prefijo de La Plata, y de Bryn, con prefijo de la provincia de La Pampa. El segundo detalle resultó todavía más llamativo. Tampoco los e-mails de ambos, Fariña y Bryn, eran institucionales de Andrómeda, algo singular por tratarse de una consultora que declamaba gestionar más de 2100 millones de dólares. Por el contrario, eran dos cuentas de gmail. Peor aún, en el caso de Fariña correspondía a otra supuesta empresa, a la que no identificó en ningún lado en toda la carpeta: “CSC Consulting”.ß

El intermediario Desde mediados de 2010, Fariña se presentó en varias empresas para ofrecerse como intermediario en distintos proyectos impulsados por el Gobierno

La cámara oculta Por televisión, Fariña detalló cómo el empresario kirchnerista Lázaro Báez giró decenas de millones de euros a paraísos fiscales

La consultora Locuaz y extravertido, Fariña distribuyó carpetas de su consultora, Andrómeda, con la que dijo que intervenía en proyectos por cerca de US$ 2102 millones

La investigación Ayer, la justicia federal recibió múltiples denuncias para que se investiguen las declaraciones de Fariña y de otros involucrados

“Mediáticamente fue una bomba. Jurídicamente no se pueden ni presentar.” La última referencia está dedicada al mediático millonario Leonardo Fariña y a Federico Elaskar, el dueño de la financiera a través de la cual Lázaro Báez, según se denunció ayer en la Justicia, sacó al exterior al menos 55 millones de euros a cuentas en paraísos fiscales. Ésa fue la defensa que transmitió un funcionario y que comenzó a sonar ayer en la Casa Rosada, en medio de la sorpresa que causó la investigación del programa Periodismo para todos (PPT). La presidenta Cristina Kirchner guardó silencio y allegados a la jefa del Estado apuntaban hacia los dos hombres que destaparon el escándalo que involucra a Báez, amigo y socio de la familia presidencial. “Vamos a investigar las operaciones que correspondan”, prometió el director de la AFIP, Ricardo Echegaray, pero no dio detalles de la causa que iniciará contra Austral Construcciones, la empresa de la que Lázaro Báez es dueño y que ganó la mayoría de las licitaciones de obra pública en Santa Cruz desde que los Kirchner llegaron al poder. Sobre quien sí abundaban las sospechas en la Casa Rosada es sobre Fariña y a quien apuntarán los funcionarios. También sumaban a Elaskar en las presuntas maniobras fraudulentas. La estrategia oficial será apuntar a que se hable de los millonarios gastos de Fariña y evitar así el tema más complicado: las presuntas vinculaciones con Néstor Kirchner que dejó el testimonio captado con cámara oculta.ß

el escenario

La revolución popular de Kirchner, Lázaro Báez y Cía. Carlos Pagni —LA NACIoN—

Viene de tapa

¿No debería Cristina Kirchner aclarar este entramado? Por mucho menos, la valija con 800.000 dólares del venezolano Guido Antonini Wilson, dio una conferencia de prensa que puso al borde de la ruptura las relaciones con los Estados Unidos. ¿Cuál será el complot oculto tras la incontinencia de Fariña? Más allá de sus efectos judiciales y políticos, la presentación de anteanoche en TV refuerza la imagen del kirchnerismo que acostumbra a trazar la prensa crítica. Una descripción que, vista desde Olivos, podría denominarse “el relato”. El “otro relato”. En la Casa Rosada se enteraron sólo el jueves pasado de que el domingo sería divulgado un dossier sobre la corrupción oficial. Los funcionarios estaban en vilo. Ninguno sabía de qué se trababa. El entorno material en que se movía el ex presidente es un misterio aun para su familia. Nadie conoce todo el cuadro. Verificar que el foco se había puesto sobre Báez los puede

haber aliviado. La investigación periodística pasaría su rastrillo en tierra arada. Era sabido que Báez, el santacruceño de quien Fariña y el financista Federico Elaskar cuentan que transfirió al exterior 50 millones de euros no declarados, pertenece al corazón del poder. Desde 2003, empresarios y funcionarios comentan que “Lázaro es Néstor”. Carrió lo llamó “el testaferro de Kirchner”. Al poco tiempo de morir su esposo, el martes 11 de enero de 2011 la Presidenta se reunió con Báez y con Cristóbal López, a solas, en Olivos. Al día siguiente, se enfureció al leer que un diario consignaba el encuentro. Lo había preparado ella, sin intermediarios, para que no trascendiera. ¿Quién había filtrado el dato? ¿Báez o López? ¿Estaba la señora de Kirchner ante el comienzo de una traición patrimonial? Fariña confiesa, mientras era grabado por la cámara oculta, que él hacía cosas de las que “Cristina no tenía que enterarse”. ¿Báez le ocultaba un delito o la estaba “pasando”?

El déficit de información oficial es llamativo. ¿Cómo se explica que un gobierno que aspira a controlar todo no pusiera bajo su lupa a Fariña? Este contador de La Plata salió del anonimato apenas murió el ex presidente. La irrupción fue muy sonora. Ya antes de casarse con Karina Jelinek se había convertido en un ejemplar de la farándula que amenizaba la TV vespertina. También su vinculación con el kirchnerismo se conoció temprano. Si hasta circuló la leyenda urbana de que era el hijo natural al que Kirchner había dejado como herencia un fideicomiso. Fariña ya era una figura estruendosa cuando tomó contacto con los periodistas de El Trece. Conclusión: el aparato de observación del Gobierno no pudo registrar los movimientos de un exhibicionista. Tampoco los de Lanata. ¿Habrá que admitir que el periodismo no está vigilado en la Argentina? Tal vez sea más adecuada la frase con que Borges describe a Carlos Argentino Daneri: “Es autoritario, pero también es ineficaz”.

Las revelaciones de Fariña y Elaskar son el síntoma de que algo se fisuró en el seno del poder. ¿Cómo es posible que el kirchnerismo, que hizo circular por el mundo casi sin dejar rastros cientos de millones de dólares pertenecientes a Santa Cruz, quede expuesto por traficar 50 millones de euros? La hipótesis más atractiva afirma que esta involuntaria glasnost es otra dimensión de la transición de Kirchner a su viuda. Una versión benevolente señala que los escándalos ocurren porque la Presidenta, displicente frente a los negocios, ha dejado desatadas dinámicas que su marido controlaba como nadie. En materia de dinero, dicen los que la conocen, ella sólo confía en dos personas: Osvaldo Sanfelice y Sonia Forniciaro. En el sistema de Báez también figura Fabián Rossi, al que señalan como el gestor de la sociedad offshore de Panamá. No es el único contacto de Rossi con la política. Su esposa, Iliana Calabró, acaba de ser candidata derrotada a senadora de Italia, secundando a Esteban Caselli, el ex

embajador de Carlos Menem ante la Santa Sede, a quien la prensa italiana ha retratado como un “pericoloso” operador de negocios turbios. Caselli, otro vecino de Puerto Madero, con inmunidad diplomática. Los desarreglos de Báez, Fariña, Elaskar y Rossi traen a la memoria los desaguisados de Amado Boudou con “Nariga” Núñez Carmona y Alejandro Vandenbroele, que ahora reclama una indemnización estatal para su misteriosa caja The Old Fund por la expropiación de Ciccone. Completa la galería de celebridades Sergio Schoklender, el “Fariña” de Hebe de Bonafini en el programa de viviendas para desamparados Sueños Compartidos. Fariña, Elaskar, Rossi, Vandenbroele, Schoklender reemplazaron a la gran escuela de gestoría de los McLaughlin, Gutiérrez o Eskenazi. Comparados con sus pintorescos sucesores, aquellos confidentes de Kirchner parecen los Rothschild. La sobreexposición de Báez es inoportuna. Estalla cuando el Gobierno propone una reforma judicial

para “fortalecer al Estado ante las corporaciones”. ¿Se referirá a corporaciones como la de Báez? Porque si algo ilustra este escándalo es la debilidad que adquiere lo público cuando lo privado ocupa ambos lados del mostrador. El empresario sospechado lidera uno de los consorcios favoritos para la realización de las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic. Sus socios son la china Sinohydro y, como casi siempre, Iecsa, la firma que Franco Macri dejó en manos de Angelo Calcaterra, el primo hermano de Mauricio. El poco edificante cuadro pintado por lo que se vio en TV confirma la topografía de la corrupción. Las trapisondas transcurren en Puerto Madero, dentro de un edificio cuya construcción solventó el banquero Jorge Brito. Es la casa de Boudou y Cristóbal López. La Presidenta tiene allí dos departamentos y ocho cocheras. Se llama Madero Center. La historia lo recordará como la Sierra Maestra de la revolución nacional y popular.ß