La Colección Fortabat, un museo para la ciudad

círculo íntimo de Amalia Lacroze de. Fortabat que la poderosa empresaria le había puesto fecha a la apertura de la Colección Fortabat, como le gusta llamar al ...
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ESPECIAL

Miércoles 31 de diciembre de 2008

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Protagonistas de un año único | Actitudes, gestos y decisiones que se destacaron en el país INTELECTUALES Y BEATRIZ SARLO

ARTE Y AMALIA LACROZE DE FORTABAT

DEPORTES Y PEREZ Y CURUCHET

Un oro tan inesperado como merecido

JORGE FERNANDEZ DIAZ

ANDRES PRESTILEO

LA NACION

LA NACION

No necesitó escribir ningún libro ni adscribir a ningún grupo de pensadores para ser la intelectual más influyente del año. Convertida en una verdadera outsider del sistema de razonadores argentinos, proveniente de la izquierda revolucionaria pero luego militante activa e independiente de la tolerancia y de los valores socialdemócratas, alejada provisoriamente de la crítica literaria (donde es idolatrada y aborrecida), Beatriz Sarlo se paró de frente en medio de la ola kirchnerista, puso reparos al discurso unificado de los numerosos intelectuales que tiene la Casa Rosada, denunció progresismos apócrifos y otras charadas dialécticas, y aportó al debate político sin echar más leña al fuego ni aceptar los diversos chantajes emocionales e intelectuales del poder. Se negó, en suma, a formar parte de la manada bienpensante y a comprar las violentas (y falsas) dicotomías que el multimillonario aparato kirchnerista de difusión imponía durante el conflicto del campo. A lo largo de todo este año inolvidable y dramático en la Argentina, mediante artículos y entrevistas Sarlo puso en tela de juicio el progresismo de este gobierno y trató de prevenir a quienes, con poca reflexión y algo de arcaísmo ideológico, entreveían en Néstor Kirchner al representante de la Patria Socialista. Lo valioso de su crítica fue que emanó de alguien que nada tiene que ver con la oposición ni con el neoliberalismo ni con ninguna otra de las formas de la derecha. Sarlo se posiciona frente a la política desde el prestigio intelectual y desde el inconformismo. Simplemente. No hay segundas intenciones. Hay sólo valentía personal. Acusada de “gorila”, “derechista”, “comando civil” y “conversa”, Sarlo mantuvo su visión sin dejarse encandilar por quienes decían que debía defender las políticas kirchneristas “porque a la izquierda de este gobierno no hay nada”. Bajo esa coartada, había que “comerse todos los sapos”, como se decía en los setenta. Los sapos son, por ejemplo, aceptar la compañía de los burócratas sindicales, la alianza con lo más recalcitrante de los caciques del conurbano bonaerense (Aldo Rico entre ellos), convalidar una economía que abrió la brecha entre ricos y pobres, y hacer la vista gorda a un capitalismo de amigos sospechado de negocios turbios y falta de ética. Alguien, desde el progresismo verdadero y desde la honestidad intelectual, tenía que decir no. Algunos lo hicieron, pero Sarlo lo hizo acaso mejor que nadie.

La vida de un deportista suele consagrarse a estallar en un pequeño espacio temporal, un momento que en el espectro de toda una trayectoria podría verse apenas como un punto. En el caso de Juan Curuchet y Walter Pérez, fueron cincuenta y tres minutos y siete segundos. Ese rato les tomó ejecutar doscientas vueltas en la pista de un velódromo de Pekín a poco más de 56 kilómetros por hora, en una lucha de nervios, estrategia y resistencia que desembocó en una medalla de oro histórica para el deporte nacional, la primera que consiguió el ciclismo. Para países como la Argentina, cuya cultura en materia olímpica había quedado estancada por décadas hasta la gran epopeya del básquetbol y el fútbol en Atenas 2004, cualquier logro en ese terreno significa mucho. Pero la que consiguieron Juan Curuchet y Walter Pérez en Pekín el 19 de agosto pasado tiene múltiples lecturas y valores. Seguramente el mayor está en lo emotivo, en la comprensión de lo que implica para un hombre de 43 años, como Curuchet, alcanzar lo soñado durante toda una vida y justo en el momento de más bajas expectativas del entorno. Trece años antes, en Mar del Plata, Juan y su hermano, Gabriel, habían digerido a la fuerza una de las mayores desilusiones personales y profesionales cuando el entrenador del equipo de ciclismo, Antonio Alexandre, los marginó del plantel que debía encarar los Juegos Panamericanos de Mar del Plata. ¿El motivo? Con más de 30 años eran “muy mayores”. Lo más parecido a un insulto para quienes habían nacido y crecido frente al velódromo municipal marplatense, y pasado la mayor parte de su vida arriba de una bicicleta de carrera. Pero justamente de esas amarguras también se alimenta el espíritu de un atleta. Especialmente de uno alimentado durante toda su carrera en los sacrificios del amateurismo. Justamente en esa circunstancia está otro de los sabores extra de la medalla; para disciplinas como el fútbol o el básquetbol, que compiten con el soporte de un vastísimo recorrido profesional, ganar en cierta forma es la mejor consecuencia de ese desarrollo. Para hombres como Curuchet es otra cosa: es coronar el esfuerzo personal y casi siempre desprovisto de ayuda externa, más bien condenado a remar contra ese olvido. A Curuchet las proyecciones le señalaban Atenas 2004 como el escenario más lógico para lo que finalmente consiguió en China. Aquella vez él y su compañero llegaron como candidatos a la Madison, pero una descompostura de Pérez derrumbó todo. Terminaron novenos. En un hombre que pisaba los 40 años era un golpe suficientemente duro como para tumbar cualquier proyecto personal. No para Curuchet, que reservó el último cartucho. Quiso gastarlo en unos Juegos lejanos, a los que llegaba olvidado de la consideración de todos.

INTERNET Y RODRIGO TEIJEIRO

EL MUSEO. Amalita y su tesoro, en Puerto Madero

La Colección Fortabat, un museo para la ciudad ALICIA DE ARTEAGA LA NACION A comienzos de 2008 se supo en el círculo íntimo de Amalia Lacroze de Fortabat que la poderosa empresaria le había puesto fecha a la apertura de la Colección Fortabat, como le gusta llamar al museo que alberga su propia pinacoteca. En un gesto de mecenazgo sin precedente, Puerto Madero Este se engalanó con el edificio concebido por Rafael Viñoly, uruguayo formado en la Argentina y autor, entre obras premiadas, del Forum de Tokio. El edificio, con una vista espléndida al skyline de la ciudad sobre el dique 3, alberga en su interior más de doscientas obras de arte argentino, rioplatense e internacional, precedidas por los retratos familiares entre los que se destaca el de Alfredo Fortabat, fundador del imperio del cemento. La sala principal, de 90 metros de largo, es única por sus descomunales dimensiones, pero también por la tecnología, que la coloca al nivel de instituciones del Primer Mundo. La apertura fue precedida por un silencio y un manto de discreción. La mujer que en su vida pública, como embajadora itinerante y presidenta del Fondo nacional de las Artes, supo cultivar como pocas el perfil alto y la relación con los medios, prefirió esta vez eludir las cámaras y los reportajes. Mientras duraron los preparativos

para la apertura, ni el más avezado periodista pudo atravesar el cerco de hermetismo que rodeó la selección y catalogación de las obras, hecha por tres destacados especialistas bajo la mirada de la propia Amalita, quien finalmente colgó los cuadros a su manera. El 20 de octubre recibió a la prensa enfundada en un tailleur turquesa, escoltada por su hija Inés, su nieta Amalita Amoedo y su íntima amiga, la influyente Susan Segal del Council of Americas, con sede en Nueva York. Fue casualmente en Nueva York donde la señora de Fortabat ganó notoriedad al adquirir, décadas atrás, Julieta y su niñera, un Turner pintado en Venecia que reproduce con luz mortecina una escena doméstica en la terraza de un palazzo veneciano, con vista a la Plaza de San Marco. Desde que abrió sus puertas, 58 días atrás, el museo fue visitado por más de 25.000 personas que se detienen, como en un ritual sagrado, frente a la pintura de J. M. W. Turner, el cuadro estrella de la colección. Las otras dos pinturas más comentadas son el óleo de Brueghel, El censo en Belén, elegido como motivo para la tarjeta de fin de año de la nueva institución, y Almuerzo en la chacra, de Antonio Berni, un óleo colosal considerado una de las obras maestras del artista rosarino.

EMPRENDEDORES Y PATRICIA SIMON

En Sonico.com, la Aprender del dolor red social tiene para crear un acento argentino negocio exitoso

Por su ubicación, la Colección Fortabat coloca a Puerto Madero Este en la mira de quienes nos visitan y suma las artes visuales a la singular oferta gastronómica que ha identificado desde su comienzo al barrio más joven y más seguro de la ciudad. Más del 30% de los visitantes es extranjero y más del 80% completa la visita con una escala en la cafetería regenteada por Carlos Esnal. Aunque la discreción sigue siendo la brújula de la gestión de este nuevo museo, es probable que 2009 sume a la extraordinaria oferta de la colección, que va de los pintores viajeros a los paisajistas postimpresionistas, a los maestros europeos y al arte argentino contemporáneo, una pasión que Amalita acompañó personalmente al compartir, desde octubre, la visita con los artistas cuyas obras se exhiben en el museo. Con la creación de la Colección Fortabat, la cadena de museos, que arranca en La Boca con la Fundación Proa y culmina en los bosques de Palermo con el Museo Sívori, suma un valioso eslabón, sellado por la generosidad de una mecenas de quilates en un país donde el mecenazgo sigue siendo la excepción. El futuro de la institución está asegurado a través de la donación realizada por la empresaria a la fundación que lleva su nombre.

FOTOMONTAJE Y FOTOS DE ARCHIVO

La outsider que discutió el relato kirchnerista

LITERATURA Y ARNALDO CALVEYRA

MODA & DISEÑO Y JESSICA TROSMAN

Poesía que crea la ilusión de un mundo nuevo

La más creativa, desde acá hasta la China

PABLO MARTIN FERNANDEZ

MERCEDES GARCIA BARTELT

PABLO GIANERA

DELIA PIÑA

LA NACION

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Rodrigo Teijeiro fundó Sonico.com hace 17 meses. Una red social online al estilo Facebook, pero argentina. En ese tiempo logró, según números propios, sumar más de 30 millones de usuarios, de los cuales 2,4 millones son argentinos. Pero quizás el mayor logro de este joven de 30 años haya sido generar la confianza necesaria para que un grupo de inversores desembolsara US$ 4,3 millones a mediados de este año en FN BOX, la firma que opera Sonico.com. Esa inversión, encabezada por el fondo DN Capital y particulares como Martín Varsavsky, Fabrice Grinda y Alec Oxenford (ambos del sitio de clasificados OLX), le dio visibilidad a la firma en el panorama mundial de Internet. Desde julio de 2007, Teijeiro –ahora, CEO de FN BOX– logró hacer crecer Sonico. com hasta los 88 empleados actuales y la llevó a competir en América latina, su mercado de crecimiento natural, con gigantes como Facebook (con inversores del rango de Microsoft); MySpace (de Rupert Murdoch); la red Orkut, de Google, y Hi5, entre otros. Había fundado su primera empresa, bajo el mismo nombre, en 2000, cuando los dólares para las puntocom abundaban. Entonces, era un portal de bandas independientes, pero la debacle de las compañías de Internet lo arrastró y debió cerrarlo. Luego de ese traspié, Teijeiro emigró a EE.UU. para estudiar Administración de Empresas y allí siguió la gestación de su desquite. Creó los sitios TarjetasTelefonicas, Cumplealerta, TuPostal y el portal de fotos Flodeo, proyectos que generarían el tráfico necesario para hacer que la red social fundada en 2007 tuviera una buena base para despegar. Como lo hizo en 2008.

Durante 2008 Patricia Simón logró convertir en empresa un proyecto que empezó hace ocho años con el nacimiento prematuro de su hijo, Juan, que sufre una parálisis cerebral. Arquitecta, de 39 años, presentó Andamio, la primera firma argentina de productos diseñados especialmente para chicos con discapacidades, que abastece a lugares como la clínica Fleni y el Centro de Parálisis Cerebral. La propuesta comenzó a gestarse cuando fue en busca de productos de ortopedia o de uso cotidiano para su hijo, que tiene dificultades motrices. Pero se sorprendió: sólo encontró artículos para adultos. Entonces, en vez de adaptarlos, prefirió fabricarlos desde cero. Ella misma. En 2002 armó el primer prototipo de silla esquinera y después participó en varios concursos de emprendedores. Ganó el Buenos Aires Emprende y consiguió así un crédito de 90.000 pesos para desarrollar un portafolio de productos con el apoyo de diseñadores, fisiatras y profesionales de la salud. El catálogo de Andamio incluye las líneas Alimentación, Set Escolar y Adaptadores de Asientos. La primera, por ejemplo, tiene cubiertos para estimular la autoalimentación en niños con problemas de coordinación. Hoy los productos se venden a clínicas y locales especializados dentro del país. El promedio de ventas mensual es de 35.000 pesos y pronto subirá, ya que Patricia, que está esperando su cuarto hijo, negocia por estos días la colocación de sus productos en el canal latino de Disney, en la Feria Puro Diseño y en Mimo. Y nada indica que ella vaya a quedarse esperando.

Cuando Arnaldo Calveyra presentó, meses atrás, su Poesía reunida en una librería de Buenos Aires, la lectura que hizo de sus poemas estuvo rodeada de un silencio devocional, seguido de una euforia por hablar con él, saludarlo o, simplemente, tocarle la mano. Ese respeto casi reverencial y esa agitación fueron el efecto del encantamiento de una voz, pero también de la cercanía. Aunque publicó su primer libro en Buenos Aires, en 1959, Calveyra está instalado en Francia desde principios de los años sesenta. Desde París, donde vive todavía y donde algunos de sus libros se publican antes que en la Argentina, Calveyra fue escribiendo, casi como cartas a la espera de lectores, novelas, ensayos, obras de teatro y, siempre, versos y versículos de una originalidad inusitada en la literatura argentina, veteados con reflejos imaginarios del habla del campo en Entre Ríos, donde nació, en 1929. Todas esas cartas, todos esos libros reunidos en un único libro, encontraron finalmente, este año, sus destinatarios. Más allá de las distancias, ahora se podrá encontrar siempre al poeta en un lugar. Por eso tampoco es casual que Calveyra haya sido el autor más mencionado en la encuesta entre escritores, intelectuales y periodistas que realizó LA NACIÓN. Uno no suele darse cuenta de lo gastadas que pueden estar algunas combinatorias del idioma hasta que llega un poeta como Calveyra y muestra que todo puede ser de otro modo. Con palabras reales inventó una lengua utópica en la que todo lo que nombra parece nombrado por primera vez. Como observó Karl Kraus en una sentencia fulminante, el artista nos obliga a frotarnos los ojos. Con incredulidad y con asombro.

Pocos diseñadores argentinos compartieron, de alguna manera, escenarios con modistos como Karl Lagerfeld, John Galliano o Alexander McQueen. Jessica Trosman, sí. Lo hizo en las prestigiosas editoriales Taschen Fashion Now y Sample. Y, como si esto fuera poco, fue elegida como una de las cien jóvenes diseñadoras de moda más creativas del mundo; selección que este año le permitió participar de la nueva edición del libro 100 New Fashion Designers. Moderna, desestructurada, siempre en busca de una silueta original, que nada tiene que ver con líneas rígidas sino relajadas, libre de patrones. Todo para lograr presentar una moldería diferente, única, con una identidad tan fuerte que se habla del estilo Trosman. Como pocos, ofrece cuatro colecciones al año: dos para el mercado argentino y otras dos for export. Lo suyo se encuentra en 30 países, dentro de 48 multimarcas. China es su mercado número 1, adonde exporta el 50% de su producción. Planea abrir allí un local propio. También está presente en cadenas de retail de Japón y otras tiendas de Corea, Estados Unidos y Kuwait. Sin duda, tiene más llegada a Oriente que a Occidente. Pero no es extraño ver sus diseños en las revistas Vogue, Elle Paris y Purple Fashion. No en vano fue distinguida, en la categoría Diseño, con el premio a la Excelencia Exportadora, que destaca las apuestas a la innovación y el valor agregado. En Buenos Aires tiene cuatro locales: Palermo SoHo, Patio Bullrich, Paseo Alcorta y Galerías Pacífico, con sus tres líneas Trosman, Trosman Jeans y Trosman Homme. Suficiente para ser la diseñadora del año.