Huracán Alicia

Sara es barco a la deriva, balandro azotado por el mar, la carabela predilecta de Colón y el Maine como sinónimo de ruina. Sara es Helena para los troyanos,.
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HURACÁN ALICIA

HURACÁN ALICIA

BRAIYAN G. CRUZ

Primera edición: Mayo, 2017

© Braiyan Gabino Cruz http://sigosiendoevanescente.blogspot.com.es/ CR: 1608148829614

Cubierta: Pedro Muñoz Gómez Ilustraciones: Alan Salas Rodríguez

Todos los derechos reservados.

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A mi madre, por ser la piedra angular de toda mi vida. A toda mi familia, por existir y dejarme un hueco. A Pedro, por quedarse cuando vio las sombras, por quererme cuando todo fallaba. A los que ya no están, a los que siguen siendo familia, a la otra Alicia. A cada uno de los artistas de este país, seguid creando, aunque duela. Cuando duela.

Prólogo Hace mucho tiempo descubrí que todos podríamos entrar en el País de las Maravillas, pero cada uno tiene que caer desde su propia madriguera. El camino que yo decidí tomar no fue tan fácil como el que Alicia siguió tras el conejo blanco, pero yo tuve la suerte de tener como compañero a Brai. Aún recuerdo cómo nos conocimos, era la época en la que nadie sabía nada sobre sí mismo pero a la vez lo sabíamos todo. Desde pequeños nos dicen que no nos fiemos de la gente extraña que existe en Internet, pero en mi caso, nunca he sido de atender a lo que se me ha dicho. Así fue como nos conocimos. Gracias a mi curiosidad y a mi manía de velar por los demás, decidí dejarle un mensaje de ánimo, pensando: “es una tontería, pero quizá pueda hacer la diferencia”. Y la hizo, para ambos. El otro día leyendo las conversaciones antiguas que manteníamos, pude ser consciente del gran cambio que ha tenido Brai, de la superación personal. Es maravilloso ver como una persona que apenas podía aguantar los días se haya convertido en tu ejemplo a seguir por la fuerza que ha adquirido. En esta antología de poemas podemos entrar en el País de las Maravillas de Brai, adentrarnos en cada recoveco que nos ha dejado conocer, cada lucha, cada compañero de batalla y cada pasión que le ha llevado a ser la persona que es hoy. Yo he tenido el placer de vivir alguno de estos momentos con él, de conocer a cada persona que ha pasado y se ha quedado en su vida. Cada día doy gracias porque me dejara ser partícipe de ésta, de que me confiara esa parte de él que sólo enseña a sus más allegados. También doy gracias a las

personas que le rodean en este momento, sin ellas no seríamos capaces de ver la sonrisa que tiene Brai. Sobre todo, gracias a Pedro, por ser una de las luces más importantes que le ha iluminado. Una de las partes más importantes, a mí parecer, de esta antología es Leche de amapola, porque te das cuenta de que todos hemos estado alguna vez en ese momento de la vida en el que tienes que luchar con todas tus fuerzas, aunque no te queden, para seguir aquí. “He perdido”, declaras, pero yo creo que has sido el vencedor de esta batalla, pese a llevar contigo unas cuantas heridas que aún están sanando. Todos apostábamos por ti y no nos has decepcionado. Ahora declaro que te echo de menos, echo de menos el primer abrazo que nos dimos, la primera sonrisa de muchas y los silencios cómodos disfrutando. Tú le dices no vuelvas, yo te pido que te quedes y no te alejes. Brai siempre ha sido una persona que me ha alentado a escribir. Cada relato, cada poema que escribía y no lo valoraba, él siempre conseguía hacerme ver lo contrario. Hacía lo mismo con mi persona, fue uno de los factores más importantes para conseguir que floreciera mi jardín. Ahora, quiero ser yo quien le apoye y le de fuerzas a seguir escribiendo, porque cada cosa que crea, es una nueva flor en este jardín, llenándolo de colores y fragancias nuevas y únicas. Para mí, la literatura es una parte esencial de mi vida, al igual que para la de Brai. Desde que era pequeña, siempre le suplicaba a mi madre que entráramos en aquella librería que estaba a medio camino del colegio a casa, vagaba por ese bosque de libros en busca del indicado y había veces que, cuando la

suerte se tornaba a mi favor, conseguía encontrarlo y llevármelo. Me acuerdo de uno especialmente, que aún conservo; trataba sobre hadas, de su vida diaria y lo que les gustaba. Justo al final del libro, te contaban su hechizo secreto para hacer tus sueños y deseos realidad. Muchos no se cumplieron, otros tantos me fueron concedidos a su manera. El estar escribiendo este prólogo ahora mismo, es uno de ellos, pero como he dicho antes: “a su manera”. Algún día, espero tener el coraje de revelar mi obra, como está haciendo ahora mi querido amigo. Así como también espero que todos sus sueños y deseos, aunque no hayan sido pedidos a través de este hechizo, se hagan realidad. Inés Franco

Ágape "Friendship ... is born at the moment when one man says to another "What! You too? I thought that no one but myself . . ." — C.S. Lewis

Sara

Sara es la definición perfecta de lo que yo sigo siendo, de la evanescencia que te hace etéreo. Sara es mariposa en estómago ajeno y avispa en el propio. Sara se abre en canal y no llora. Llora porque lleva demasiado tiempo abierta a los demás y no a sí misma. Sara es sorda, ciega y muda, pero no sigue la canción, porque no tiene un pelo de tonta y si te seduce date por perdido. O al menos da por perdido el juego al que ni siquiera sabías que jugabas. Ella es musa, Afrodita y Atenea, pero Calipso y Andrómeda. Sara es barco a la deriva, balandro azotado por el mar, la carabela predilecta de Colón y el Maine como sinónimo de ruina. Sara es Helena para los troyanos, y Eneas para Dido. Sara en cuatro letras te mata y te resucita,

te hace dependiente como droga, y como cura te confiesa y te condena te define y nunca olvida.

Chico-luna

Alma de astronauta con la cabeza en la Luna, ligero, como una nube en mis ojos que amenaza con llevarme al cielo y hacerme etéreo, efímero en el aleteo de tu nombre.

Me vuelvo niño al jugar con aquellos que llamo amigos, que permanecen en mi cabeza, último batallón, tan invicto como vencido por el paso del tiempo. Se niegan a partir dejándome a la deriva sin esperanza en el espacio de esta tremenda negrura.

Misión Apollo en la tristeza de nuestra última noche y fuego Desafiante que cae a mis pies dejando marcas de lo que se fue para no volver, por lo que me abandono a las mareas, me encadeno yo mismo a la roca y no espero rescate.

Soy consciente de mi cara oculta, de todo lo que nadie ve detrás de la sonrisa y de las marcas de mi yo-cometa contra mi propia superficie. Los valientes que sigan la estela y se encuentren con la gravedad de mis actos.

Sigo luchando la misma vieja guerra, sin cura ni remedio para este mal de altura.

Amy

Me deshago grano a grano con el tiempo, soy un reloj de arena que sólo sabe caer, un cisne herido de amor, nadando en tu estanque, en pleno canto dirigido a la muerte.

Soy hija de Leda, todo cáscara y guerra, todo muerte, culpa y decepción. Soy el final de las grandes ciudades que terminan en mis cenizas.

Soy una luz tan brillante que a todos ciego y sin embargo aún no me encuentro cuando deambulo en mi propia oscuridad.

Soy la maldición ungida en la hija del océano, de compañero el cuerpo celeste de un planetoide, olvidado, surcando en barca la sal de tus lágrimas.

Soy un proyecto lleno de errores, un fallo, la viva imagen del reflejo en el espejo, sangre y saliva en mis manos, una matriz ósea sin carne alguna.

Soy Yerma y su odio a mi propio ser, soy la roca en el desierto, la arena, soy la sombra del pasado reciente y tú, cobarde, eres mi muro.