Eramos los chicos precoces del folklore

5 nov. 2010 - DEL FIN. DE. SEMANA. Música popular/música clásica/teatro/cine/televisión/danza ... cho rock y música centroamericana y eso forma parte de ...
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Espectáculos

Viernes 5 de noviembre de 2010

LA GUIA DEL FIN DE SEMANA

LA NACION/Página 3

Urbano y rural Música popular/música clásica/teatro/cine/televisión/danza

Abel Pintos, la avanzada de lo que fue el folklore joven, en la era de la madurez

“Eramos los chicos precoces del folklore”

El folklorista cambió su look y las reglas sónicas de su sonido folk en Reevolución, el séptimo disco con canciones nuevas, que resume su búsqueda artística más radical.

En el disco Reevolución, ofrece un nuevo sonido y otra actitud en las letras, que presenta en el Teatro Opera Muchos hubieran pensado que la aparición fulgurante de Abel Pintos en el panorama de la música popular allá por 1997 se iba a diluir como el paso de una estrella fugaz. Tenía tan sólo trece años de edad cuando grabó su primer disco y se subió al escenario de Cosquín. Rápidamente se transformó en una de las jóvenes promesas de una escena confusa que necesitaba ídolos juveniles, cuyos casos más visibles eran Soledad, Luciano Pereyra y toda la camada del llamado folklore joven. “Hoy nos veo a todos más maduros artísticamente –reflexiona un Abel Pintos de 26 años–. Luciano hace poco volvió con un disco nuevo buenísimo y con una sensación de seguridad enorme. Con Los Tekis y Soledad pasa lo mismo. Creo que esto tiene que ver con el tiempo. Seguimos creciendo y no somos artistas ya definidos. Todavía estamos buscando un estilo propio. Si bien tenemos 10 o 15 años de carrera, fuimos muy prematuros y éramos los chicos precoces del folklore.” Siete discos después, el presente de Abel es

Hoy, última función

SOLEDAD AZNAREZ

Bunbury seduce en el Gran Rex Termina hoy el paso por Buenos Aires del tour Las Consecuencias 2010, del ex Héroes del Silencio Enrique Bunbury. A partir de las 21.30, y como en las últimas dos jornadas, el teatro Gran Rex será el escenario de un show que durante dos horas recorre la historia discográfica de un rock star que siempre fascina al público porteño. Un teatro colmado dio anteayer la bienvenida a Enrique Bunbury & Los Santos Inocentes, que comenzaron el show puntualmente y con “Las consecuencias”, el primer corte del disco homónimo y álbum más reciente. Carismático como siempre, Bunbury manejó una atmósfera intimista durante los primeros momentos del recital que se quebró con los acordes iniciales de “Enganchado a ti” y la euforia manifiesta de los presentes. Durante dos horas, el español mantuvo al público encantado y demostró una vez más el vínculo de complicidad que lo une a sus fanáticos de Buenos Aires. Las Consecuencias 2010 comenzó en abril de este año en Estados Unidos y terminará en diciembre próximo en España, donde realizará nueve shows.

Julieta Molina

muy distinto. Su producción más reciente, Reevolución –que presentará hoy y mañana en el Teatro Opera Citi–, es un paso clave en su recorrido como artista. El cambio de sonoridad, actitud y look que refleja en el disco tiene que ver con la propia decisión de asumir nuevos riesgos. “En agosto del año pasado tuve una reunión con la gente de la compañía y les anuncié que las letras iban a venir más sanguíneas, y quería un concepto más atrevido para el nuevo disco. Necesitaba ir más para adelante, porque buscaba evolucionar y seguir creciendo. Necesitaba otro audio que mostrara quién soy, aunque sigo unido al de mis discos anteriores. Quiero crecer, descubrir y experimentar”, cuenta Abel, con la adrenalina lógica de un músico que transitó pubertad y adolescencia sobre los escenarios.

La sed verdadera Las guitarras distorsionadas, las voces con matices rockeros, el beat del pop, los aires de chacarera, zamba y tinkus junto con la efectividad de

canciones estribilleras que recuerdan a Calamaro resuenan y se plasman en su nueva estructura molecular como músico de folklore. En Reevolución (un juego de palabras que sintetiza el espíritu del disco) su crecimiento no suena forzado. Pintos es una confluencia generacional de sonidos que fueron captando sus sentidos. “Me considero un artista folklórico, pero al no ser un tradicionalista puedo crear otras cosas, que quizás mañana sean parte de la tradición. Soy un músico dando mi propia versión del género. Respeto mucho lo que me influencia a nivel generacional y me hago cargo de eso. Escucho mucho rock y música centroamericana y eso forma parte de mi sonido tanto como el folklore”, cuenta el cantor, que coquetea sin prejuicios con artistas de distintos estilos, desde Andrés Giménez, de D-Mente, hasta Marcela Morello, que participó en su último álbum. Esa facilidad para moverse con naturalidad entre diferentes artistas (imitando el gesto abierto de Mer-

cedes Sosa, su referente principal, con quien grabó un dúo en Cantora y compartió repetidas veces escenario) abre el abanico generacional de sus seguidores. “En mis conciertos veo gente con remeras de Calamaro o NTVG; también me pueden seguir los más tradicionalistas en los festivales de folklore; o puedo aparecer cantando en un lugar después de pasar veinte bandas de cumbia. ¡Eso me parece genial! Es lo que busco hacer, algo universal. Soy un músico popular, eso quiere decir que es la música que escucha el pueblo, y ellos eligen rock, cumbia o folklore. No hay necesidad de etiquetarse.” Con 26 años, Abel Pintos está viviendo su propia revolución interior y exterior. Dice que está entrando en una nueva era sónica. Y así lo canta, en el leitmotiv de su disco Reevolución: “Me cansé de tropezar y romperme la cabeza contra la pared. Y si no lo cambio yo, esta historia se repite, siempre una y otra vez. Hay una revolución despertando, en el centro de mi espíritu, sin violencia ni

dolor. No hace falta estar despierto para ver la luz del sol”. Por eso, parado en el medio de su vida como artista, Abel Pintos puede echar un vistazo hacia atrás y ver cómo las olas de la moda pasaron y él se mantiene en pie. “Viví muchas cosas intensas [incluyendo que la presidenta Cristi-

na Kirchner usara su tema “Tu voz” en tiempo de campaña] y quiero vivir muchas más. Es un momento de agradecimiento por las cosas que me pasaron, pero ahora tengo sed de aprender más.”

Gabriel Plaza