Disney apuesta a los grandes musicales

COMEDIA DRAMATICA. TEATRO. El horticultor ... pierta esta nueva comedia musical de Disney que tal vez ... Disney cambió este distrito tea- tral y va por más.
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ESPECTACULOS

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TEATRO

MUY BUENA

Domingo 13 de mayo de 2012

TEATRO s LA ACTUALIDAD EN BROADWAY

CIRCO s FINZI PASCA

Ese payaso que se propone volar

Newsies, el nuevo musical de Disney, tiene coreografías que quedarán enmarcadas para siempre

Un artista suizo en Polo Circo

Moro Anghileri y William Prociuk, intensos e inmensos COMEDIA DRAMATICA

En la huerta Dos actores que conmueven, en una exquisita puesta en escena de Mariana Chaud L EN LA HUERTA: SOBRE TEXTOS DE JOHN SEYMOUR L DRAMATURGIA Y DIRECCION: MARIANA CHAUD L INTERPRETES: MORO ANGHILERI Y WILLIAM PROCIUK. L ESCENOGRAFIA: ALICIA LELOUTRE DISEÑO DE LUCES: MATIAS SENDON L MUSICA ORIGINAL: PABLO BRONZINI L ASISTENCIA DE DIRECCION: JOSE FORMENTO L ESPACIO CALLEJON: HUMAHUACA 3759 L FUNCIONES: DOMINGOS, A LAS 19.30 L DURACION: 60 MINUTOS

El horticultor autosuficiente, manual de John Seymour, sirvió a la autora y directora Mariana Chaud como disparador para dar forma a un proyecto extremadamente sensible, en el que más allá de la historia que retrata, se destaca por sus cualidades a la hora de guiar a sus intérpretes. La trama de En la huerta es ciertamente pequeña: una mujer proveniente de la ciudad habita una casa en el medio del campo y decide dar forma a una huerta orgánica, siguiendo los lineamientos propuestos por Seymour. Un jardinero cuyo hábitat original es la provincia la sigue en ese derrotero. Y mientras los resultados del proyecto son muy alentadores, crece entre ellos una velada historia de amor. Ellos no hablan de sus sentimientos, apenas dan algunas señales. Los productos de la tierra parecerían resultar los verdaderos valores que juntos pueden construir, mientras sus cuerpos no hacen más que frenar cualquier impulso destinado a completar al otro. Sólo en algunas situaciones se animan a ir por más y siempre ese hombre, guiado por cierto ímpetu salvaje, es quien trata de escapar del mundo laboral para exponer su pasión por esa mujer.

Las escenas y sus diálogos son breves. No importa tanto, por momentos, lo que se dice como aquello que sucede dentro del cuerpo de los intérpretes. Y en esto, el trabajo de Mariana Chaud es muy elocuente. Propone una fuerte construcción interna de los personajes y desde ahí hace progresar la acción modelando una dramaturgia de acciones y palabras que únicamente adquirirá valor, porque los sentimientos de sus actores son capaces de mostrar valiosas construcciones. Moro Anghileri compone a una inquieta soñadora, dulce, vivaz, para quien el objetivo de su proyecto parecería ser la única definición de su vida. William Prociuk, en cambio, es guía y contendor. Juega con su ingenuidad y provoca, cuando la intensidad que irradia su cuerpo ya no es controlable. Esa relación que consiguen armar es verdaderamente conmovedora. En la huerta, además, se destaca por la exquisitez de su puesta, a la que mucho aportan la escenografía de Alicia Leloutre, la iluminación de Matías Sendón y la música de Pablo Bronzini.

Carlos Pacheco

Disney apuesta a los grandes musicales Newsies es un éxito y se preparan Aladino y El libro de la selva PABLO GORLERO ENVIADO ESPECIAL NUEVA YORK.– Después de haber albergado durante ocho años a Rent, obra que generó furor en Broadway, el Nederlander Theater entiende de fanatismos. Allí, frente a su puerta hay tres adolescentes con gorras estilo irlandés, bermudas antiguas, zapatos tipo guillermina y medias rayadas. Parecen canillitas sin diarios bajo el brazo. No son actores de la obra Newsies, sino fanáticos que se visten igual que los personajes. Junto a ellos, un extenso grupo de veinteañeras alteradas y un puñado de chicos excitados, con remeras de la obra. Es el fervor adolescente que despierta esta nueva comedia musical de Disney que tal vez hoy arrase con los premios Tony (ocho nominaciones). Esta historia, que tiene como protagonistas a 18 veinteañeros haciendo de adolescentes, una chica y un niño, se estrenó el 29 de marzo en la Gran Manzana, luego de un exitoso paso por el Paper Mill Playhouse, de Nueva Jersey, el año pasado. Está basada en la película homónima de los estudios Disney, estrenada en 1992, que fue un fracaso comercial, pero que lanzó a la fama a Christian Bale, su protagonista, y fue el primer trabajo como director del talentoso Kenny Ortega. Pero curiosamente, luego de su edición en VHS y, luego, en DVD generó una legión de fanáticos que la convirtió en una película de culto. Era una historia simpática, social y con brillantes canciones de Jack Feldman y Alan Menken (autor

de la música de las películas más taquilleras de Disney), todos los condimentos como para esperar tranquilos que llegue su versión teatral. “Teníamos permanentes pedidos por los derechos de Newsies para ser representada en colegios y universidades. Eso, sumado a la cantidad increíble de fans de la película, nos impulsó a crear el musical”, cuenta Felipe Gamba, director de producción internacional del departamento teatral de Disney. Newsies está basada libremente en una huelga de canillitas ocurrida en 1899, en Nueva York. Por aquel entonces, miles de chicos sin hogar o huérfanos de hasta 17 años eran reclutados como diarieros para poder pagar su comida, y dormían en albergues sociales. Cuando los popes de la industria periodística de entonces (con Pulitzer y Hearst a la cabeza) dedicieron aumentarles el precio de cada diario, organizaron un paro histórico. Uno de los grandes nombres de Broadway, el actor y dramaturgo Harvey Fierstein, se hizo cargo del nuevo libro para su versión teatral y realizó óptimos cambios a su argumento. Hacía tiempo que Broadway no presentaba tan ingeniosas coreografías como las que diseñó Christopher Gattelli, en un escenario relativamente pequeño, con unos decorados a puro hierro de Tobin Ost. Su protagonista es el carismático y brillante Jeremy Jordan, joven que va camino a convertirse en figura indiscutida (fue protagonista de West Side Story y Bonnie & Clyde, entre otras).

El director Jeff Calhoun (Grey Garden, The Will Roger Follies) les dio a los fanáticos, el musical que se merecían. Y lo agradecen, la platea del Nederlander se llena de gritos enfervorizados ante los temas preferidos: “Carrying the Banner”, “King of New York”, “Seize the Day” y “Santa Fe”. Pero la Disney Theatrical Group tiene previstos más estrenos, basados en sus películas, para estos próximos años. Aladdin se estrenará en julio en Seattle y espera su momento en Broadway, dirigido nada menos que por Casey Nicholaw, el solicitado director del boom de Broadway: The Book of Mormon. “También estamos desarrollando una versión de El libro de la selva (Jungle Book), realizada por la prestigiosa directora Mary Zimmerman, que se estrenará el verano de 2013, en Chicago, y estamos retrabajando el musical de El jorobado de Notre Dame, que hace unos años se estrenó en Berlín”, revela Felipe Gamba. “También está avanzado el proyecto de una versión musical de Alicia en el País de las Maravillas, pero basada en la película de Tim Burton, y nuevos montajes de La sirenita –distintos al que se hizo en Broadway– en Holanda y América latina”. A su vez, Disney coproduce la obra no musical Peter and the Starcatchers, actualmente una de las “perlas” de Broadway, que es una suerte de precuela de Peter Pan. Despojada, intensa y con un inteligente libro de Rick Elice, acumuló 9 nominaciones al Tony. Disney cambió este distrito teatral y va por más.

El teatro 25 de Mayo fue el escenario elegido por los organizadores de Polo Circo para presentar al clown suizo Daniele Finzi Pasca, un destacado intérprete que desde hace algo más de veinte años recorre el mundo. Icaro fue representado algo más de 700 veces en los festivales internacionales más importantes del mundo. Finzi Pasca es un payaso exquisito, que maneja muy bien técnicas de la Commedia dell’ Arte y del clown. Esto le posibilita tornarse un artista refinado cuando se planta en escena y construye situaciones individuales en las que ciertas claves del payaso se ponen en juego, como la torpeza, el manejo de lo ridículo, el juego con la tristeza que provoca querer alcanzar algo y no lograrlo. El afirma que Icaro es una experiencia creada para un solo espectador y por eso elige a una persona del público para que suba al escenario e interactúe con él. La historia que narra es pequeña, aunque posee condimentos muy conmovedores. Durante algo más de una hora el creador trabaja sobre el encierro, la soledad que él provoca y la necesidad de escapar. Hace hincapié en hasta dónde la imaginación puede ayudarnos a volar y así lograr la ansiada salida de una realidad que termina conectándonos con la enfermedad. Creado hace más de diez años, Icaro es una experiencia que tiene sus trampas: muy legítimas, por cierto. En ese sentido, Daniele Finzi Pasca resulta un profundo conocedor del alma de sus espectadores y sabe cómo llegar a ellas y movilizarlas. Puede decirse que Icaro está plagado de lugares comunes, pero también hay que afirmar que la ingenuidad desde la que se lanza al trabajo hace que la platea (colmada en este caso) entre en su juego con interés y disfrute de todo lo que hace, a veces de manera muy caótica, pero siempre convencido de que hasta ese mínimo gesto que va a proponer tendrá una respuesta certera en el público. En la función estreno, un 80 por ciento de los espectadores estaba conformado por jóvenes, que disfrutaron mucho, en una fuerte conexión con el escenario. El proyecto Icaro sigue despertando interés, seguramente porque el mundo sensible de Finzi Pasca tiene mucho para proyectar. Y, sobre todo, porque ese único espectador con el que trabaja les posibilita, a todos los demás, entrar en la creación. Y ese lugar, aún sigue siendo el de una posible salvación, para quien vive en un mundo tan conflictivo como el actual. Culmina hoy, a las 19, en el 25 de Mayo, Triunvirato 4444. Por otra parte, entre el miércoles y el domingo 20 se presentará la compañía canadiense Los 7 dedos de la mano, en Combate de los Pozos y Juan de Garay. Cabe aclarar que fueron canceladas las funciones de Inspiration, de la compañía Ieto, en el Centro Cultural San Martín.

Carlos Pacheco