Adónde van las lapiceras que se pierden

en un desperdicio de plástico evita- ... birome biodegradable en un 98 por ciento. Lo único que no está hecho de plástico a base de papa es la punta de acero ...
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Domingo 4 de septiembre de 2011

LA VIDA ECO

Adónde van las lapiceras que se pierden

AGENDA DE BOLSILLO No aceptar cualquier birome de merchandising si no es ciento por ciento necesaria.

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Comprar las más duraderas y de materiales menos dañinos en lugar de las de plástico.

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En los últimos 60 años, 100.000 millones de biromes fueron tiradas a la basura..., y quedarán ahí por medio siglo. Para que no siga pasando, llegan las propuestas sustentables.

Volver a las plumas recargables. Un cartucho de tinta representa menos gasto que una lapicera nueva. N

Cuidado con usar una lapicera que pierde tinta, porque es tóxica.

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Darles a los más chicos lápices, acuarelas y crayones para dibujar, y nada de marcadores y biromes. N

Presente en situaciones tan diversas como el colegio, la oficina y el supermercado, la lapicera tiene una utilidad tan indiscutible como su mágica capacidad de desaparecer, muchas veces antes de haberse terminado. Aun cumpliendo el ciclo esperado, las biromes descartables no duran más de un par de semanas y se convierten en un desperdicio de plástico evitable: 100.000 millones fueron tiradas a la basura en los últimos 60 años, una cantidad que podría recorrer el diámetro de la tierra 388 veces. “El material con el que se fabrican las lapiceras tarda 200 años en degradarse. Es un producto que no ocupa mucho espacio y parece insignificante, pero para el que existe una alternativa con sólo cambiar de tecnología”, explica Gabriel Vázquez, director comercial de Eco Sistemas, especializado en la fabricación de artículos amigables con el medio ambiente. Desde que la birome fue inventada, a fines de los años 30 por dos húngaros luego radicados en la Argentina, la tecnología se ocupa de abaratar los costos de los materiales, hacerla más liviana, más fina y agregarle todo tipo de artefactos desde linternas hasta

mapas desplegables. Pero sobre sustentabilidad, las novedades son muy pocas. Pilot es una de las pocas compañías que se comprometió a cambiar sus métodos de fabricación por otros más ecológicos en el mercado de lapiceras estadounidense, que recauda 60.000.000 de dólares al año. Pero la línea eco de una de las cinco empresas más importantes de Estados Unidos por ahora representa sólo el cinco por ciento de la producción total. En lo cotidiano, la mayoría cambia de bolígrafo sólo cuando se gasta o se pierde y suele guardar esqueletos sin utilidad. El descuido se multiplica en casos especiales, como el de la alemana Angelika Unverhau, dueña de una colección de 220.000 lapiceras, o el del gobierno de Estados Unidos, que tiene la costumbre de usar más de una cuando cierra un tratado importante. La revista Time explica que la lapicera utilizada para firmar una legislación histórica se vuelve un artefacto histórico de por sí, que es llevado a museos y entregado a colaboradores en forma de agradecimiento honorario. Cuando en 2010 el presidente Barack Obama firmó la reforma de salud, lo hizo con 22 lapiceras diferentes.

Buscar repuestos hasta para las lapiceras más descartables. No será lo más recomendable, pero al menos no se invierte en un armazón de plástico nuevo.

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Para no perderlas de vista, una idea es poner un portalápices en cada habitación para guardarlas.

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Un cambio hacia la fabricación de lapiceras ecológicas es un alivio pequeño, pero importante para el ecosistema, porque dejar el plástico tradicional es alejarse del petróleo. La empresa que obtuvo mejores resultados fue DBA, que con el lema Pensá antes de escribir creó una birome biodegradable en un 98 por ciento. Lo único que no está hecho de plástico a base de papa es la punta de acero, y la fábrica es abastecida por energía exclusivamente eólica.

El envase está hecho de papel reciclado certificado y la tinta también es de origen vegetal. Luego de usarla, vuelve a la tierra y se descompone en 180 días. En Estados Unidos se consigue a menos de tres dólares. Pilot, en tanto, tiene una línea completa amigable con el medio ambiente llamada BeGreen, que incluye diez productos biodegradables entre un 70 y un 90 por ciento. Ni la tinta ni el plástico usado son tóxicos, y algunos de los marcadores son recargables. Se destaca entre el montón la B2p, hecha en un 89 por ciento de plástico reutilizado proveniente de botellas de agua. La mala noticia es que menos de la mitad de los que compran esta línea se toma el trabajo de recambiar el repuesto y compran directamente una lapicera nueva. En América latina, la única empresa que fabrica lapiceras biodegradables es la argentina Ecosistemas, que también hace bolsas y vajilla responsable. Las biromes están hechas a base de almidón de maíz y, como las DBA , se biodegradan en 180 días en lugar de los 500 años que le puede llevar a las de plástico común. Los materiales orgánicos representan el 75 por ciento del producto, ya que la tinta, el resorte y la punta tienen las mismas características que las normales. El material hace que sea más suave, lo que causó buena impresión entre los que la recibían en eventos a modo de regalo empresarial. El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) les pidió que realizaran una con su logo, así como el EcoShop del Museo del Hielo Patagónico, en Santa Cruz.

Valentina Ruderman

Más datos: Ecosistemas www.eco-sistemas.net INTI www.inti.gob.ar DBA www.dba-co.com/pen Pilot BeGreen www.pilotbegreen.us Museo del Hielo www.glaciarium.com

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