Retos y oportunidades de la banca española La transformación digital ...

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15 al 21 de junio de 2015

RATING BANCA Análisis que aportar los fondos destinados a la resolución. Sin embargo, seria miope contemplar al MUR sólo por sus efectos económicos. Los tiene también, y muy importantes, para la gestión de las entidades. Por un lado, la resolución, y con ella el MUR, tiene por norma una dimensión preventiva, que afecta a todas las entidades y se plasma, sobre todo, en los planes de recuperación, que deben preparar y presentar a sus supervisores. Se trata de planes muy detallados, que pronto se harán ley, que está pendiente de dar los últimos pasos de su tramitación parlamentaria. Incluso, se ha hecho público el proyecto de Real Decreto que la va a desarrollar, donde puede verse todo ese detalle.

Reglas

Retos y oportunidades de la banca española ■ Paula Papp y Francisco J. Valero Socios de Analistas Financieros Internacionales (AFI) En este artículo pretendemos reflexionar sobre los retos y oportunidades actuales de la banca española en torno a dos ejes, que no pueden considerarse del todo independientes: la recuperación económica y la unión bancaria. Los efectos de la crisis económica que hemos sufrido en los últimos años se han materializado en los balances y, en particular, en las cuentas de resultados de las entidades bancarias españolas. El elemento que más daño ha provocado ha sido la necesidad de reconocer las pérdidas causadas por la incapacidad de devolver los créditos y préstamos que se habían otorgado a empresas y familias durante los años de crecimiento económico. Gran parte de estas pérdidas están ligadas a la debacle del sector de la construcción y la promoción inmobiliaria. Consecuencia de ello, diversas entidades bancarias debieron llevar a cabo procesos de integración, que derivaron en una transformación muy amplia del sistema bancario español, y en particular del sector de cajas de ahorros. Estas integraciones se realizaron en distintas etapas, a medida que la crisis ganaba intensidad y los recursos disponibles en las propias entidades se mostraban insuficientes para hacer frente a las pérdidas que se materializaban, debiéndose recurrir, finalmente, al uso de fondos públicos canalizados desde Europa. Hoy en día, y ante una perspectiva de recuperación económica, las dudas sobre la suficiencia de capital en las entidades bancarias españolas parecen haberse disipado. Tanto los ratios de solvencia como los niveles de cobertura de los riesgos se encuentran en línea con aquellos observados en nuestros pares europeos. Sin embargo, aun cuando los últimos datos conocidos sobre las cuentas de resultados de nuestros bancos nos dan ciertas esperanzas respecto del fin del deterioro y el comienzo de la recuperación, el sec-

tor bancario español se encuentran ante un gran reto: generar rentabilidad. Este reto es una fuente de preocupación no sólo en España, sino en la mayoría de las entidades bancarias europeas, tal como ha sido remarcado por la propia Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) así como por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en sus últimos informes. La dificultad en generar resultados radica en diversos elementos. Por un lado, si bien las perspectivas macroeconómicas parecen favorables, y los volúmenes de concesión de crédito van en aumento, aún la demanda es reducida y no es de esperar que las entidades sean capaces de generar muchos resultados en base a incrementos de volúmenes de negocio. Por otro lado, y fundamentalmente, el entorno de tipos de interés en mínimos en el que nos encontramos –y cuya perspectiva es que se mantenga con nosotros durante un período largo— dificulta la capacidad de generar márgenes de la operativa tradicional de los bancos. Adicionalmente, otras fuentes de generación de beneficios, como ha sido la inversión en valores de deuda pública, han reducido –y se espera que se reduzca aún más- su aportación a la cuenta de resultados debido a la moderación de las primas de riesgo y al impacto de las actuaciones del BCE. Por tanto, las entidades bancarias se encuentran ante la necesidad de recurrir a otras vías para generar esa rentabilidad. En línea con ello, ya se empiezan a observar en el sector movimientos tendientes a incrementar comisiones (por uso de cajeros automáticos) o generar productos (no sólo de activo) que permitan alcanzar un mayor nivel de vinculación de los clientes.

La Unión Bancaria Por lo que respecta al mecanismo único de supervisión (MUS), el principal reto tuvo lugar previamente a su puesta en marcha, a través de la evaluación global que tuvieron que pasar las entidades llamadas a ser supervisadas directamente por el BCE, que incluyó un análisis de la calidad de sus activos, en términos de su adecuada valoración y, en su

El MUR cambia también las reglas de solución de las crisis bancarias, reduciendo al mínimo su coste para el sector público, asignándolo prioritariamente al sector privado, algo que ya hemos tenido ocasión de experimentar en España, con esos ejercicios de gestión de híbridos que tanto revuelo han ocasionado a quienes poseían participaciones preferentes o deuda subordinada. Todo ello al margen de las malas prácti-

cas de comercialización de estos instrumentos que se han dado entre inversores minoristas. También se ha fijado un orden de prelación de los pasivos de las entidades mucho más claro y directo que el anterior, lo que influye en la captación de las diferentes modalidades de instrumentos computa-

“La reciente “injerencia” del BCE en los consejos de las entidades puede ser positiva si sirve de lección para recordar dónde reside la responsabilidad última de éstas” bles como recursos propios, pero también en la captación de depósitos no cubiertos por el fondo de garantía ni privilegiados en el orden de prelación. Evidentemente, un negocio donde la rentabilidad esta presionada a la baja, pero cuyas posibilidades de crecer, tanto por el activo como por el pasivo, pueden estimarse limitadas, no puede considerarse sostenible a medio y largo plazo. Este es el principal reto que se deriva del entorno actual.

caso, sus provisiones, y una prueba de resistencia. En general, las entidades españolas superaron este reto sin especiales problemas, algo que, sin desmerecer los esfuerzos de las entidades, tiene mucho que ver con la intensidad de la crisis de algunas de ellas y la necesidad de salir cuanto antes, y de la mejor manera posible, de la misma. A partir de ahí, han debido adaptarse a unas nuevas reglas y técnicas de supervisión, que, sobre todo, ya no son originarias de nuestro país

El sector bancario español se encuentra ante un gran reto: generar rentabilidad, fuente de preocupación no sólo en España, sino en la mayoría de las entidades bancarias europeas” y son homogéneas con las de otras entidades en el resto de los países de la unión bancaria. Incluso, la reciente “injerencia” del BCE en los consejos de administración de las entidades, no prevista en las normas, puede considerarse positiva, si sirve de lección práctica para recordar dónde reside la responsabilidad última de las entidades y que sus miembros tienen que cumplir una serie de requisitos, de honorabilidad, formación, experiencia y dedicación, que en modo alguno pueden considerarse una mera formalidad, como tampoco lo son las reuniones de dichos consejos y las decisiones que se tomen en ellas. Mayores retos plantea el mecanismo único de resolución (MUR), que no estará plenamente operativo, en principio, hasta el próximo 1 de enero, aunque durante un período de ocho años no se conseguirá la mutualización completa de los fondos previstos para solucionar las crisis bancarias, fondos que procederán de las propias entidades. En este sentido, el MUR tendrá una mayor trascendencia económica para las entidades que el MUS, donde sólo aportarán los gastos de funcionamiento, mientras que en el primero, además de estos, tendrán

La transformación digital, clave para optimizar la competitividad ■ Francisco Moure Vicepresidente de Servicios Financieros de Capgemini España La transformación digital se erige como factor clave en la mejora de la competitividad de nuestra banca en Europa y supone una extraordinaria oportunidad para que nuestras entidades incrementen sus ingresos y ganen cuota de mercado en otros países. Pero también es cierto, que nos encontramos con un reto de una gran envergadura si tenemos en cuenta que los bancos españoles cuentan aún con más de 32.000 oficinas por toda la geografía española y que sus modelos de negocio siguen siendo los tradicionales.

¿Qué es y qué implica la transformación digital para un banco? Para un banco ser digital es hacer más por menos, es decir, no se trata de sumar o implementar sólo nuevas tecnologías, sino de aprovecharlas al máximo para funcionar u operar de forma diferente, mejorando la experiencia y la relación con sus clientes así como su eficiencia operativa. Es importante recordar que la banca es cada vez más una industria orientada a los servicios al cliente y las interacciones con ellos son ahora más numerosas, exigentes y personalizadas. La transformación digital gira en torno a un ecosistema tecnológico que llamamos SMAC (Social Media, Mobile, Analytics y Cloud) y está