la manipulacion de la prima de riesgo - Revista Sin Permiso

3 mar. 2014 - estafa intelectual pero sobre todo financiera y política que le reporta elevados beneficios a los que la realizan. La prima de riesgo se determina ...
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M. Lago, La manipulación de la prima de riesgo

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La manipulación de la prima de riesgo Manuel Lago ….

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3/3/2014

La utilización de la denominada prima de riesgo como el indicador principal, sino único, de la evolución de la economía española es una barbaridad. Más aún, la elevación a los altares de algo tan lateral a los fundamentos de la economía de un país es la constatación del grado de dominio de lo financiero, de la especulación financiera en realidad, sobre la actividad económica general. Ni tan siquiera debería aceptarse como un indicador valido de las decisiones de política económica de un gobierno. El análisis económico lleva décadas desarrollando indicadores estables, complejos y profundos para analizar la realidad de un país que ahora se olvidan para utilizar algo lateral, inestable, parcial y sobre todo manipulable como es la prima de riesgo. Una estafa intelectual pero sobre todo financiera y política que le reporta elevados beneficios a los que la realizan. La prima de riesgo se determina en un mercado secundario muy influenciado por un número reducido de inversores financieros que actúan en el buscando rentabilidades inmediatas con un elevadísimo nivel especulativo. Es por lo tanto un mercado manejable, tanto hacia arriba como hacia abajo. Hacia arriba porque existen fondos de inversión poderosos, que acaban actuando de forma coordinada, que ganan mucho dinero si consiguen hacer que la prima suba. Hacia abajo como se demostró con las palabras del presidente del Banco Central Europeo, en julio de 2012: bastó una simple declaración para hacer que la prima bajara varios cientos de puntos básicos, en España y en todos los países de la UE con problemas de deuda soberana. Hay que recordar otra vez que estas operaciones se realizan en un mercado secundario, esto es, entre inversores que compran y venden deuda entre ellos en busca de beneficios a corto plazo y no para financiar a los estados. El estado solo se financia cuando realiza la emisión de deuda, en el mercado primario, en cifras muy inferiores a lo que después se renegocia una y cien veces en el mercado secundario. Por eso la prima de riesgo no se puede utilizar como indicador de la evolución de la economía de un país pero ni siquiera de la propia situación de la deuda pública. Porque lo que está

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pasando estos últimos años no tiene relación real con las variables fundamentales de la deuda española. Ahí van algunos datos. En 2012, último año con datos disponibles en Eurostat, los intereses pagados por España por la deuda pública fueron equivalentes al 3% de su PIB, una cifra que es muy inferior a lo que pagábamos en 1996 y que está a un nivel similar al de la mismísima Alemania, el guardián de la ortodoxia financiera. INTERESES DE LA DEUDA SOBRE PIB

Año

Intereses

% España

% Alemania

1996

24.796

5,2%

3,5%

2000

20.417

3,2%

3,1%

2006

16.152

1,6%

2,8%

2007

16.932

1,6%

2,8%

2008

17.274

1,6%

2,7%

2009

18.520

1,8%

2,6%

2010

20.384

1,9%

2,5%

2011

26.317

2.5%

2,5%

2012

31.191

3,0%

2,4%

Elaboración propia con datos Eurostat (Government Finance Statistics)


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Pero hay más. El tipo de interés de los bonos emitidos a diez años estuvo en mínimos históricos en 2009/2010 y, aunque aumentó algo después, se mantuvo en el entorno del 5,5% en 2011/212 para cerrar el 2013 con un tipo del 4,8%, una cifra similar a la del 2007, antes del inicio de crisis. Pero lo más importante es que, dado el volumen total de la deuda acumulada y su periodo medio de vencimiento –más de 6 años–, los incrementos en los dos últimos años apenas han tenido consecuencias en el tipo medio que paga el estado por el total de deuda viva. En 2009 el tipo medio de la deuda viva era del 4,6%. En 2012, el año de la fase más aguda de la crisis de deuda, ese tipo medio fue del 4,7%, una cifra que está entre los mínimos históricos. Y 2013 se cerró también en el 4,7%, de tal forma que apenas ha crecido una décima en los últimos cinco años. Para que se entienda bien, a pesar de todos los episodios especulativos en el mercado secundario, de todos los titulares de prensa, el tipo de interés medio del total de la deuda pública española ha permanecido estable en los últimos siete años, en todo el periodo de la crisis, con una variación imperceptible de apenas 3 décimas. Mas aun, estamos ahora muy por debajo de los tipos medios de la década pasada.

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TIPO DE EMISION EN CADA AÑO Y TIPO MEDIO DEL TOTAL DE LA DEUDA

Año

Tipo emisión deuda a 10 años

Tipo medio total obligaciones

1996

8,8%

10,3%

1999

4,7%

7,5%

2000

5,5%

6,9%

2003

4,2%

5,8%

2006

3,8%

5,0%

2007

4,3%

4,9%

2008

4,3%

4,8%

2009

4,3%

4,6%

2010

4,5%

4,6%

2011

5,6%

4,7%

2012

5,5%

4,7%

2013

4,8%

4,7%

Fuente: Boletín de deuda Pública del Tesoro. 1 Obligaciones a 10,15 y 30 años. Siendo esto así y sabiéndolo como lo saben todos los que participan en el juego diabólico de la prima ¿porqué se produjeron estos episodios de especulación extrema? Pues porque los que lo hacen obtienen enormes beneficios y los que lo podrían evitar, el BCE dirigido por Merkel, utilizan esta presión de los mercados para imponer sus políticas de ajuste. El BCE no tiente problemas en prestar a la banca española más de 250.000 millones de euros pero cuando se trata de financiar al estado con la décima parte de esa cantidad le parece un sacrilegio. Los especuladores saben que Merkel les va a dejar hacer su negocio porque eso le sirve para obligar a los gobiernos del sur a aceptar resignadamente su estrategia de austeridad. Un mercado especulativo Especulación es la palabra. Esto es, enormes beneficios para los especuladores financieros que apuestan contra la deuda pública española sin que nadie les hiciera frente. Una especulación que dispara al 7 % el tipo de interés del bono a diez años, asegurándose así una enorme rentabilidad durante toda una década. Porque estamos hablando de un activo subastado hoy pero que no vence hasta el 2024 o el 2030 y, por lo tanto, lo que en teoría valoran los llamados mercados es el riesgo de que el tesoro español lo devuelva dentro de diez años. No juzgan por lo tanto la coyuntura económica actual, ni los procesos electorales, ni la acción del Gobierno o cualquiera de las reformas hechas. Están haciendo una previsión sobre la situación en la próxima década, algo para lo que faltan varias legislaturas. Pero en realidad, eso es también una ficción. Porque los bonos subastados en el mercado primario de deuda serán vendidos y comprados centenares de veces. Porque los operadores en este mercado –que en cada uno de esos diez años llegan a multiplicar por 100 el valor de

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las emisiones de deuda del mercado primario– no piensan guardar ese bono en el cajón y esperar a cobrarlo en su vencimiento. El mercado de la deuda se convirtió en la nueva burbuja especulativa que se infla porque se apuesta a que los tipos de interés del banco seguirán creciendo. Y a eso dedicaron todo su esfuerzo los especuladores, ante la renuencia del Banco Central Europeo y con la complicidad del Gobierno alemán, que utilizó la prima de riesgo como un instrumento para imponer su modelo prusiano de construcción europea. Sin nadie que les hiciera frente, los especuladores camparon a sus anchas provocando enormes costes económicos a la mayoría social, hasta que Draghi dijo basta. Y eso que fueron unas declaraciones sin ningún compromiso explicito. Los mercados de la deuda pública en los países de la UE se han convertido en el centro de operaciones de la especulación. Y la prima de riesgo, en un arma letal de intimidación en manos del capital financiero, capaz de derribar Gobiernos en cuestión de días. A la especulación en el mercado de divisas (Soros contra la libra), la especulación financiera/ inmobiliaria (productos derivados de hipotecas subprime y la especulación en la bolsa (auge y caída de las empresas puntocom) le siguió la especulación en los mercados de deuda soberana. Y estamos, otra vez, delante de un juego perverso del capital financiero capaz de enriquecerse empobreciendo a la mayoría, con el poder político mirando hacia otro lado y demostrando que la avaricia de bancos, fondos de inversión, fondos de alto riesgo, rentistas, empresas multinacionales, fondos soberanos, puede acabar provocando un colapso en la economía mundial. Para entenderlo mejor hay que tener en cuenta que la deuda tiene un mercado primario y otro secundario. El mercado primario es el de las emisiones de deuda por los Estados, las subastas de letras o bonos, que sirven para financiar sus necesidades de inversión o gasto. En el año 2012 España vendió deuda –letras, bonos y obligaciones– por valor de 212.854 millones de euros, que fue comprada por inversores a cambio de un interés medio del 3%. Cobrar ese interés y esperar al vencimiento de letras o bonos para recuperar la inversión es el derecho que tienen los compradores. Pero a una parte considerable de los compradores, los especuladores, no les llega con ese negocio seguro y rentable pero no lo suficiente para su avaricia. Por eso acuden al mercado secundario y allí compran y venden, venden y compran una y otra vez letras y bonos que ya no financian nada sino que solo sirve para obtener beneficios especulando contra el Tesoro Público, obligándole de paso a aumentar el tipo de interés que tiene que pagar en las siguientes emisiones. En el 2011, las operaciones en este mercado secundario, que no financia nada, alcanzaron la cifra de 20,3 billones de euros, una cifra que se sitúo en 14,6 billones en 2012. Esto es, se movió un importe entre 70 y 100 veces más que en el mercado primario. Es en este mercado secundario donde actúan los especuladores, donde se genera la prima de riesgo, donde se crea la inestabilidad financiera y la presión para imponer políticas económicas y hasta Gobiernos. Y eso es intolerable y por lo tanto hay que acabar con ello. ¿Cómo? Combatiendo la especulación, desde la posición externa de cerrar el mercado secundario hasta limitar sus excesos, prohibiendo las ventas en descubierto, por ejemplo. Y en todo caso, utilizar al BCE y a los fondos creados por la UE para comprar toda la deuda pública que haga falta en el mercado primario para financiar las necesidades reales de los Estados y declarándolo públicamente para hacerles saber a los especuladores que si actúan apostando a la subida de los tipos de interés van a perder todas sus apuestas. Ni más ni menos que lo que hace el Banco de Inglaterra, el Banco de Japón o la Reserva Federal norteamericana.

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Una prima de sube y baja La caída de la prima de riesgo de la deuda pública española es el argumento central del Gobierno Rajoy para intentar esconder el fracaso de su gestión económica. Dos años en recesión con una caída acumulada del 3 % del PIB, la destrucción de una buena parte de nuestra estructura productiva, la pérdida de 1,5 millones de empleos y el aumento insoportable de la ya larguísima cola del paro en un millón de personas más hasta superar, bajo su Gobierno, los 6 millones de parados son demasiados fracasos para querer ocultarlos detrás de la prima. El problema para Rajoy es que este argumentario está lleno de falsedades. Porque la prima de riesgo no es un buen indicador de la salud económica. Ni antes, cuando estaba disparada, ni ahora, cuando se ha reducido. Y no lo es porque el diferencial en el tipo de interés de la deuda lo mueven unos pocos agentes económicos que además obtienen enormes beneficios en esas operaciones. PRIMA DE RIESGO

País

Enero 2012

Julio 2012

Enero 2014

España

323

649

196

Italia

500

520

206

Portugal

1.146

1.016

313

Grecia

3.306

2.607

644

Elaboración propia Cuando en enero del 2012 Rajoy llegó al Gobierno la prima de riesgo española estaba en 323 puntos básicos y en 500 en Italia. Seis meses después, en julio, la prima española se dispara hasta su máximo histórico de 649 puntos mientras que la italiana se quedó en 520. Si Rajoy no fue el responsable de esta escalada tampoco lo es de su bajada. Ni es mérito suyo ni tiene que ver con una supuesta credibilidad recuperada de la economía española. Porque la prima italiana se ha reducido a menos de la mitad y está al mismo nivel que la española, la de Portugal se ha reducido en más de 700 puntos y la griega, que sigue en niveles inaceptablemente altos, se redujo en 2.700 puntos básicos. No hay ningún comportamiento diferenciado y virtuoso de la economía española que se pueda atribuir el Gobierno, solo compartimos un proceso generalizado a todos los países del sur de Europa. La palabra que explica este viaje hacia arriba y hacia abajo es la especulación. Porque lo que está detrás de las tensiones del verano del 2012 fue un brutal ataque especulativo contra las economías más débiles del euro que reportó ingentes beneficios a los fondos de inversión y a la gran banca. Ataque que contó con la necesaria complicidad de Merkel y el BCE, porque sobre esta presión de los mercados de deuda impusieron su política de austeridad extrema. Negocio redondo y sin riesgo para los especuladores que duró hasta que se acercó peligrosamente al riesgo de provocar la implosión del área euro. En ese momento el BCE, con el permiso del Bundesbank, paró el juego. Cuando Mario Draghi dijo el 26 de julio del 2012 que el BCE haría todo lo necesario para preservar el euro, los especuladores dieron por terminado uno de los episodios más escandalosos y obscenos de especulación financiera contra Estados soberanos. No es la prima de Rajoy, sino la de Draghi –o de Merkel en realidad– que primero la dejó subir y después la bajó.

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¿Y si todo fue una estafa? La crisis de la deuda pública en España es un fenómeno digno de toda sospecha. Porque en 2012 no existían razones reales para los episodios de pánico, ni ahora para darla por terminada sin más. En la teoría, la prima valora la capacidad de un deudor para devolver sus préstamos. Y eso depende del volumen total de la deuda y de los ingresos del deudor. Pues bien, en los dos casos la situación actual de España es peor que la de 2012. En la variable fundamental, el monto de lo que debemos, la situación es muchísimo peor. En septiembre de 2013, último dato conocido, la deuda pública española alcanzó los 955 mil millones de euros, mientras que al final de 2011 era de 737 mil millones. El cálculo es simple: el conjunto de las administraciones publicas españolas deben hoy 218 mil millones más que hace dos años, lo que equivale a un aumento del 30%. Expresado en porcentaje del PIB, la riqueza total que genera cada año el país, que es lo que en el fondo responde de la deuda, pasamos del 70% al 94% y llegaremos al 100% en 2014. Ante estos datos un analista de riesgos utilizando criterios profesionales solo podría decir que la situación de la deuda ha empeorado, y mucho, y por lo tanto el riesgo de impago, si existiese, sería ahora mayor que antes. Y sin embargo el interés que tenemos que pagar por la deuda no solo no sube sino que baja. La evolución de la prima de riesgo no tiene por lo tanto un fundamento económico. Y eso nos lleva a buscar otras explicaciones. Y hay una que tiene cada vez más consistencia: que la crisis fue una estafa. O, dicho en otras palabras, que la insoportable presión a la que se sometió a la deuda soberana española, entre otras, no fue más que una estrategia deliberada para imponer el durísimo plan de ajuste que hemos sufrido en estos dos años. Desde la reforma laboral hasta el ataque a las pensiones, pasando por los miles de millones entregados a la banca, la devaluación salarial, los recortes en las prestaciones por desempleo, en la ley de la dependencia, el deterioro de la sanidad, de la educación y de otros servicios públicos y un largo etcétera de retrocesos sociales, de pérdidas de derechos que serían prácticamente imposibles de imponer de no ser por ese ariete formidable de los mercados y la prima de riesgo. A alguno está explicación le puede parecer un ejercicio de teoría conspirativa de la historia, pero la verdad es que existen otros ejemplos ya probados que le dan verosimilitud. El más contundente es que hace poco más de un mes siete de los más grandes bancos del mundo (Deutsche Bank, Societé Genérale, JP Morgan, Citigroup entre ellos) fueron condenados a una multa de 1.712 millones de euros por manipular el Euribor desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2008, estafando miles de millones de euros a sus clientes para engordar su cuenta de resultados. Pero es que no es el único caso, la Comisión Europea está investigando posibles manipulaciones en los mercados de divisas y en el de seguros de impago de deuda soberana de diferentes países de la Unión por los grandes bancos privados. Y la sospecha es lógica: si los bancos lo hicieron en estos mercados, si actuaron como un cartel poniéndose de acuerdo para manipularlos, ¿por qué no lo iban a hacer en el mercado de la deuda pública, con la ganancia asegurada al contar con la complicidad de los reguladores europeos? Manuel Lago es economista del gabinete confederal de CC OO Sinpermiso electrónico se ofrece semanalmente de forma gratuita. No recibe ningún tipo de subvención pública ni privada, y su existencia sólo es posible gracias al trabajo voluntario de sus colaboradores y a las donaciones altruistas de sus lectores www.sinpermiso.info, 3 de febrero 2014

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