Isol Misenta. “No pensemos que Disney es el demonio”

4 may. 2013 - siempre sentí que podía hacer cual- quier cosa. Se espera que yo traiga algo que no sea el típico libro infan- til. Hoy tengo muchas más ofertas.
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SÁBADO

| Sábado 4 de mayo de 2013

mesa para dos

Top 5

Cantante, ilustradora y escritora, fue la primera argentina en ganar el Premio Astrid Lindgren, el Nobel de la Literatura Infantil

Inspiradores de la semana

Isol Misenta. “No pensemos que Disney es el demonio”

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A

–¿En qué te cambió recibir un premio así? –Yo creo que lo que cambia es que ahora soy más conocida y me están llamando de lugares que jamás me habían llamado. A nivel personal, no creo que cambie mucho porque yo siempre sentí que podía hacer cualquier cosa. Se espera que yo traiga algo que no sea el típico libro infantil. Hoy tengo muchas más ofertas de las que puedo aceptar porque yo hago sólo un libro por año. –¿Forma parte de una estrategia para no aburrir? –No pasa por ahí. Corrijo un montón el libro, en el medio surgen viajes, conciertos, además se suma un bebé... Y creo que además le sirve ese tiempo al libro. No me enamoro rápidamente de mi obra. Para que el libro sea redondo lo trabajo mucho. Mis dibujos se ven livianos, hechos con trazos rápidos, pero la verdad es que los hago muchas veces. También tardo mucho en encontrar la técnica, los colores. Me siento muy segura cuando hago mis libros. Sé por qué hice esto, por qué puse lo otro. Es en lo único que siento que puedo enseñar. –Te gusta correr riesgos.

–Soy un poco intuitiva, creo que eso tiene que estar, y sí, me animo a correr riesgos. Mi último libro, Nocturno, tiene una tinta especial que se carga con luz solar o de lamparita y brilla en la oscuridad. Yo hago libros que a mí me gustaría leer. En Nocturno hubo mucha investigación y fue arriesgado porque nunca vi una prueba, se imprimió en China. El próximo será más convencional. –También hay riesgos desde el contenido. La Bella Griselda generó polémica a partir de la princesa que, literalmente, hace que los hombres pierdan la cabeza... –Sí, conozco mucha gente que le encanta, pero tal vez no se anima a comprarlo. Los chicos chiquitos se matan de risa, hay que tomarlo como un juego. Es un libro que si el padre no se lo toma con risa no lo compra. Ese libro lo pensé mucho y se lo mostré a muchos que me sugirieron cambios. Pero hay cosas que yo no quiero cambiar. –Sorprende que hayas interpretado tan bien el universo infantil aunque hasta hace poco no tenías hijos... –Fui chica y no me olvidé de mi infancia. Me acuerdo de lo que me hacía reír. Justamente no tener hijos me dio cierta impunidad. No tenía filtro. Hay gente supertalentosa que al hacer algo para niños se limita, piensa que no se lo van a publicar. ¿Y qué sabés? Me parece que está bueno provocar cierto debate, que digan que es especial. –Ahora que sos mamá, ¿qué va a pasar con tus libros? –Y vamos a ver qué pasa. Fui madre grande, a los 39. Estoy muy copada con Antón, que tiene un año y medio. El próximo libro es claramente posmaternidad. Tiene que ver con un bebé. Ahora lo que me pasa es que compro libros que jamás hubiera comprado. Antón es un aliado para encontrar en ellos cosas que antes no encontraba. –¿Qué libros le leés? ¿Hay alguno tuyo? –Le leo de un montón de gente que admiro. Míos sólo le leí Tener un patito es útil y Petit, el monstruo. Pero le leo muchas otras cosas; los míos los leí tanto que ya me cansan. –¿Y si te pide que le leas uno de Disney? –De Disney no me gustan muchas

reina

^ Se transformó en reina tras la abdicación de Beatriz en favor de su hijo Guillermo. Humilde y carismática, conquistó a holandeses y argentinos por igual

Texto Laura Reina | Foto Gustavo Bosco

pesar de su contextura pequeña y su voz dulce, casi aniñada, hay algo de Isol Misenta, la primera argentina en ganar el Premio Astrid Lindgren Memorial, considerado el Nobel de Literatura Infantil, que inquieta, descoloca. Es la misma sensación que dejan sus libros, que buscan provocar la risa desde un lugar poco convencional para este género. El sábado próximo, a las 16.30, en la Sala Domingo Faustino Sarmiento de la Feria del Libro, compartirá algo de su magia con todos los que la siguen desde hace años. Y con los que recién la conocen, también. Pero el universo de Isol, que estudió Bellas Artes e ilustró decenas de libros, entre ellos uno de Paul Auster, trasciende el universo de las letras y los trazos alocados. Su canto también provoca admiración y asombro. Puede sonar dulce, como cuando le ponía voz al grupo pop Entre Ríos, o imponente, cuando se viste de soprano con The Excuse. O innovadora, al compartir escenario con su hermano Zypce.

MáxiMa zorreguieta

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Dustin HoffMan actor

^ A los 75 años, asumió el desafío y se animó a ponerse por primera vez en su vida detrás de cámaras para dirigir Rigoletto en apuros, adaptación de una pieza de Ronald Harwood

3 Té en hebras y jugos de frutas ^b^b^ Se declara poco amiga del alcohol. Por eso, Isol asegura que prefiere un rico juego de naranjas con jengibre o un té en hebras de alguna región lejana para acompañar sus mañanas. Durante la entrevista en la confitería Las Violetas, en Almagro, barrio en el que vive, optó sin embargo por una lágrima con poco café para poder dejar atrás una noche de sueño complicado

ideas. Pero ciertas cosas me siguen pareciendo encantadoras. Hay historias que son hermosas, están muy bien hechas. No pensemos que Disney es el demonio: algunas ideas son buenísimas. Up, la de los globos, es divina. Pero como lo de Disney los chicos lo tienen por todas partes hay que tratar de invitarlos a que lean otras cosas. Me da más miedo la tele, como Panam. Ése es mi límite. –¿Te costó dejar Entre Ríos? –Sí. –¿Te fuiste bien? –No, por eso me costó. Me tendría que haber ido antes. No nos llevábamos bien y con las giras era muy sacrificado. Un día me desperté en México, me había agarrado el mal de Moctezuma, me sentía pésimo, y dije: “¿Qué estoy haciendo acá?”. Yo ya tenía un trabajo que adoraba, que eran los libros, y el grupo no era un proyecto en el que yo fuera la autora. Estuvo bien, fue genial, aprendí un montón, pero las giras son agotadoras y repetir siempre las mismas canciones no me gusta. –¿Cómo es cantar con tu hermano Zypce? –Mi hermano es un músico buenísimo; estamos haciendo canciones juntos. Nunca había compuesto y hago mis letras, mis melodías y él las arregla. Tocamos cuando

se da, no tenemos manager, nada. Es puro disfrute, los shows están buenísimos. Mi hermano toca instrumentos muy raros que inventa él, son shows muy especiales. Y yo no tengo, como en Entre Ríos, la responsabilidad de sostener una imagen, ser la cara de la banda. –¿También cantás lírico? –Soy soprano. Y con The Excuse, el grupo, estamos tratando de volver en octubre, pero me tengo que poner a hacer gimnasia vocal. La voz no se atrofia, pero tengo todo el cuerpo duro. Para cantar, cuanto más plástico, mejor. Recién ahora retomé yoga. Tenés que estar fluyendo. Cuando cantás bien la sensación dentro del cuerpo es alucinante. Recién en los últimos años pude empezar a sentir eso. –¿Empezaste yoga por el canto o para conectarte con cierto estilo de vida? –Estar siempre sentada me mata. Para el canto es importante, pero más que nada para la vida. Duermo mejor, estoy más tranquila. –Te falta actuar. ¿Teniendo un marido actor [está casada con Rafael Spregelburd] no te animás? –Repetir letra no me gusta, no sería actriz. Sí disfruto cantando porque siempre hay algo de actuación, pero es muy sutil.ß

psy cantante

^ El artista surcoreano ya tiene entrada propia en la versión digital de la Enciclopedia Británica gracias al éxito del “Gangnam Style”, con mil quinientos millones de visitas en YouTube

4

roberto pettinato conductor

^ Desde mediados de mayo encabezará el nuevo equipo del programa CQC que, después de ocho años, regresa a la pantalla de canal Trece, esta vez en formato diario

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juan ignacio boiDo editor y escritor

^ Tras once años al frente del suplemento de cultura Radar del diario Página 12, fue elegido como el nuevo director editorial de Random House Mondadori en la Argentina

Salidas

Un desayuno diferente para la reina Máxima

grupo Máxima no sólo es un referente -“nos gusta todo de la realeza, la seguimos”-, confiesan, sino una persona cercana, ya que conocen gente que la conoce. Una de ellas, incluso, fue a la misma facultad, aunque no llegó a compartir clases con la reina porque es un año más chica. Mientras tomaban café, las amigas debatían sobre lo que había ganado y perdido la argentina desde que se había casado con su príncipe azul, que ese día fue más azul y menos príncipe que nunca. “Se lo merece, ha renunciado a muchas cosas”, opinó Dolores. “Nos representa como mujer, es una persona preparada, una embajadora de Argentina. Me gusta que no haya perdido sus raíces”, destacó Luz.

En el teatro Metropolitan, 300 mujeres siguieron en vivo y por pantalla gigante la investidura de la argentina Laura Reina LA NACIóN

Un día histórico había que vivirlo de forma especial. Lo ideal hubiera sido viajar a Amsterdam, el centro de los actos y festejos. Pero si no se podía subir al avión, bastaba con tomar el subte porteño, bajar en la estación Uruguay de la línea B y palpitar en vivo y en pantalla gigante la fiesta que tenía como protagonista casi excluyente a ella, a Máxima Zorreguieta, la primera argentina en convertirse en reina. Por unas horas de la mañana, las butacas del teatro Metropolitan Citi, en pleno centro porteño, se colmaron de mujeres que se juntaron para ver una función más que especial. Era el estreno de la obra cúlmine de Máxima y ninguna quería perderse la función donde ella sería investida reina de Holanda. Primer acto Ni bien ella apareció en pantalla hubo aplausos y suspiros, y halagos hacia cada cambio de vestuario de la protagonista en su rol de flamante reina consorte. Pero también hubo algunos comentarios no del todo amables para su compañero de cartel, mucho menos carismático que su pareja. A Guillermo de Orange, el rey debutante holandés, las espectadoras

no dudaron en tildar de “aburrido”, y casi como un flashback la imagen de un ex presidente argentino se coló entre la platea femenina. “Dicen que soy aburrido...”, se oía comentar por lo bajo cuando él aparecía en la pantalla. El marido de Máxima sin dudas cumplía, para las trescientas mujeres allí reunidas, un rol por demás secundario. “Ella es mucho para él”, fue la aplastante opinión mayoritaria. “Yo creo que hacen una linda pareja”, intentó defender otra, que claramente representaba una pequeñísima minoría. Intervalo Como en toda función de teatro, hubo intervalos, que fueron aprovechados para compartir un rico desayuno. Entre café, medialunas, budines y jugos de fruta –el de naranja, excluyente dada la ocasión–, las clientas Citi Women que se habían registrado anticipadamente para participar del evento con una acompañante intercambiaban impresiones de los primeros minutos de Máxima como soberana de Holanda. “La vi un poquito dura, como tensa”, arriesgó una. “Sí, es cierto. Ojalá no pierda la frescura, sería una pena”, coincidió otra. En el VIP montado en el último piso del teatro, adornado con banderas holandesas, alfombras y almo-

El martes pasado, Máxima fue aplaudida al aparecer en pantalla hadones de color naranja, Graciela y Marina Zavalía, madre e hija, compartían una mañana distinta. Salieron bien temprano de Pilar, donde viven, para llegar al teatro y disfrutar de la función especial. “Nos levantamos 6.30 para estar acá. No somos fanáticas de Máxima ni de la realeza, pero nos pareció un programa divertido para compartir entre madre e hija y una buena

oportunidad para venir al centro”, contó Graciela. A su lado, Marina, que estudia Derecho, se puso en el lugar de hija. “Me parece una pena que los padres no la hayan podido acompañar”. “Peor fue cuando no estuvieron en su casamiento”, convino la mamá. Gabriela y Sofía Achával, otra dupla conformada por madre e hija, coincidían en ponderar el look de la

SolEDAD AznÁREz

reina consorte. “Me encanta cómo se viste. Es muy femenina, natural, se maneja con su propio estilo”, halagó Sofía, una entendida en el tema porque cursa producción de moda. “A mí me gusta cómo se viste Letizia”, chicaneó su mamá. Las amigas Carolina Echague, Deborah Thompson, Luz García Cuerva y Dolores González Orey charlaban animadamente en el hall. En el

Segundo acto Luego de un rato, fue hora de volver a las butacas. De disfrutar del final de la función. El fin de un día de fiesta, histórico, que para muchas habrá servido de inspiración para no abandonar sus sueños. “Pensar que era una chica de clase media, mirá dónde llegó”, fue otro de los comentarios más escuchados. Uno de los secretos del éxito de las grandes obras es la identificación que los espectadores logran con los protagonistas. Máxima lo logró, y sin tener que interpretar ningún papel. Aunque todas sabían cómo terminaba la obra, nadie quiso perdérsela. Esa mañana, más que nunca, el típico final feliz del cuento de hadas se hacía realidad. Y garantizaba que ninguna dejara el teatro decepcionada. Máxima ya es reina de Holanda.Telón.ß