“Esto no es un trabajo, esto es funk”

16 sept. 2010 - fue la del feliz cumpleaños. Una melo- día que aún sigo tocando... la última vez, creo, la toqué para Bill Clinton, hace unos años, en Londres.
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Espectáculos

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Jueves 16 de septiembre de 2010

MUSICA Maceo Parker: hoy se presentará en el teatro Gran Rex

Escuchalo en...

“Esto no es un trabajo, esto es funk” Continuación de la Pág. 1, Col. 5 es actuar y tocar alrededor del mundo, dando un poco de amor y de felicidad a la gente... ¿Cómo me veo? Como siempre, creo que lo que hice es lo que soy, y si bien de alguna forma me ha transformado, básicamente sigo siendo el mismo”. Desde la habitación de un hotel en Milán, Italia, quince horas después de haberse bajado de un escenario en llamas –iniciadas por la chispa de su música– y a la espera de volver a subirse a un avión para una semana de conciertos en Japón –uno de ellos en el Blue Note de Tokio– y luego un stop en San Diego, Estados Unidos, días antes de preparar su gira por América del Sur, Maceo Parker arriesga un veloz y analítico montaje sobre su pasado y su presente y en el que con elegancia también sugiere su futuro. “Esto es lo que hago”, dice cuando se le pregunta cómo es vivir constantemente en la ruta –literalmente, con 320 conciertos al año– a los 67 años y casi sin darse un respiro desde que se subió al colectivo musical del padrino del soul James Brown, 45 años atrás. “Creo que el secreto es hacer lo que uno quiere, lo que uno disfruta. Siempre creí que nací para hacer esto, nací para viajar, para actuar y para tratar de darle amor a la gente alrededor del mundo. Por eso la verdad es que es muy fácil para mí.”

Raíces musicales Maceo Parker volverá hoy a encender la noche porteña con su swing descontrolado en el teatro Gran Rex, esta vez con un espectáculo apoyado en su último álbum, Roots & Grooves (2007), en el que homenajeó a Ray Charles y se dio el gusto de grabar junto a los alemanes de la WDR Big Band un puñado de los clásicos con los que creció en su Carolina del Norte natal. De allí, dice, salió la referencia a las raíces en el título del disco. “Cuando digo roots [raíces] estoy pensando en la música que uno escucha cuando es un niño, en esa música en la que uno se enfoca y no puede olvidar jamás”, asegura este saxofonista que ha trabajado codo con codo con buena parte de la historia grande de la música ne-

N Sex Machine LLive. James Brown,

11970. Clásico de cclásicos con una form mación ajustada por llas giras que, además dde Parker, estaba iintegrada por Bootsy Collins, Clyde Stubblefield, Fred Wesley y C lli Cl d St bbl fi Bobby Byrd, entre otros. N Clones of Dr. FFunkenstein.

Parliament, 1976. Tras P una u década junto al padrino del soul, Parp ker k sigue los pasos de Bootsy B y, entre otros registros, graba este r álbum conceptual de funk.

Inoxidable A los 67 años, el saxofonista no se detiene: realiza cerca de 320 conciertos al año alrededor del mundo

N Freaky S Styley. Red Hot

C Chili Peppers, 1985. S Segundo álbum del ccuarteto californiano qque llegó a convertirsse en disco de culto, ccon la producción del omnipresente George Clinton. N Time’s

Up. Living Colour, 1990. La banda que a fines de los años 80 reinventó el sonido funk a pura potencia y black power llamó a Parker, a Little Richard y a Queen Latifah, enttre otros, para afrontar eel desafío generado ppor las expectativas a su alrededor tras su eexitoso álbum debut, Vivid. V

gra y ahora decidió inspirarse en una de sus más grandes influencias. –¿Cuál es el poder de una canción como “Georgia On My Mind” (1930) en este momento? –La verdad es que no sé cuán fuerte y poderosa puede ser la canción para el resto de la gente, sólo te puedo decir que es uno de esos temas que me han llevado a tratar de imitar el sonido de Ray Charles. Siempre escuché su música con mucha atención y llegar a conocerlo era más de lo que podía imaginar cuando tenía 10 o 15 años. A mediados de los años 90 abrí una serie de conciertos suyos y fue realmente un honor para un fan de Ray como yo. Tocamos durante tres semanas por Europa, en clubes que ahora no recuerdo, pero nunca olvidaré los momentos a su lado. El siempre ha sido una imagen muy fuerte para mí y para mi música.

PARA AGENDAR

Maceo Parker presentará un espectáculo que homenajea a Ray Charles. Teatro Gran Rex, Corrientes 857. Esta noche, a las 21.30. Entradas, desde $ 100. Además, el domingo actuará en Córdoba y el lunes en Salta

–Hablando de infancia, ¿cuál es su primer recuerdo musical? –Probablemente “Jesus Loves Me”, incluso antes del feliz cumpleaños... “Yes, Jesus loves me, for the Bible tells me so. Jesus loves me. This I know for the Bible tells me so” [repite de manera automática]. Aunque es cierto que es más una oración que una canción. Quizá la primera melodía que escuché

fue la del feliz cumpleaños. Una melodía que aún sigo tocando... la última vez, creo, la toqué para Bill Clinton, hace unos años, en Londres. –Me acuerdo haber leído un artículo al respecto... por entonces usted estaba también tocando junto a Prince. ¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con él? –Prince es un músico excepcional, siempre amé su música y es el más grande en lo que hace, pero realmente no me gusta hablar de él en las entrevistas. –¿Le puedo preguntar por qué? –No, preferiría no hablar de él, eso es todo. –Ya que mencionó a un ex presidente de los EE.UU., ¿cuál es su visión acerca del actual gobierno de Barack Obama? –Estoy entusiasmado, como mucha otra gente, aunque lo mío no es la po-

lítica. Yo me dedico a la actuación, y la música que hago es para todas las religiones, para todas las razas, para todas las nacionalidades, para todas las personas, sean de uno u otro signo político. Estoy lejos de casa, de gira, y la verdad es que la música funky me hace olvidar de todo cuando estoy en la ruta. Sólo pienso en fiesta, fiesta y fiesta. De hecho, me olvido hasta del cansancio o de cuánto extraño mi hogar y esas cosas. –¿Cómo recuerda las giras de los años 70, junto a Funkadelic o Parliament? –En esa época tomé decisiones que cambiaron mi vida. Tocamos mucho, siempre con George [Clinton] a mi lado, y fue muy divertido. Creo que fue el tiempo más divertido de mi vida. Cuanto más trabajo, más diversión. Siempre funcionó así, porque esto no es un trabajo... esto es funk.

NB Buhloone hl Mi Mindstate d . De La Soul, 1993. El trío señalado entonces como el futuro del hip hop cruzó todos los subgéneros de la música negra en éste, su tercer álbum, para el que también llamaron a Maceo Parker.

N Rave Un2 The

Joy J Fantastic.

P Prince, 1999. Aún ccon el seudónimo iimpronunciable ((también conocido ccomo “simbolito”), eel hombre de Mineápolis á l se llevó ll ó a Parker P k de gira por un buen tiempo y grabó su saxo en varios de sus discos de la época. N Roots

& . Maceo G Grooves

P Parker, 2007. Ultimo áálbum del saxofonista. EEl CD 1 es un registro een vivo de temas dde Ray Charles. El C CD 2 incluye buena parte de las canciones que hicieron famoso a Parker.

CINE

Una gira terapéutica para Julia Roberts

Un thriller nacional de lograda factura

Comer, rezar, amar es un producto superficial Regular ((

Buena (((

Comer, rezar, amar (Eat Pray Love, EE.UU./2010, color; hablada en inglés). Dirección: Ryan Murphy. Con Julia Roberts, Javier Bardem, James Franco, Richard Jenkins. Viola Davis, Billy Crudup. Guión: Ryan Murphy y Jennifer Salt, sobre el libro de Elizabeth Gilbert. Fotografía: Robert Richardson. Música: Dario Marianelli. Edición: Bradley Buecker. Presenta Columbia. 133 minutos. Sólo apta para mayores de 13 años.

Mis días con Gloria (Argentina/2009). Dirección: Juan José Jusid. Con Isabel Sarli, Luis Luque, Nicolás Repetto, Isabelita Sarli, Carlos Portaluppi y otros. Guión: José Menchaca, Laura Cuffini y Mariano Starosta. Fotografía: Andrés Mazzón y Gabriel Perusino. Música: Federico Jusid. Presentada por S.P.Films. Duración: 88 min. Calificación: para mayores de 13 años, con reservas.

Gloria es una actriz ya casi olvidada que, en su juventud, conquistó a los espectadores cinematográficos con su exuberante físico y su gran talento. Ahora sólo le quedan agrios recuerdos y la proximidad de su inminente muerte. Frente a este triste destino, decide trasladarse hasta su terruño natal para enfrentar un error de juventud. Allí, en esa extensión de pampa y de soledad, procurará reunirse con su familia, y para recorrer esos caminos polvorientos contratará a Roberto, aparente dueño de un auto de remise, aunque es verdad es un asesino a sueldo en conflicto con su profesión y agobiado por deudas de juego. El director Juan José Jusid logró aquí imponer su gran experiencia profesional y así pudo dotar al film (cercano al cine negro norteamericano) de ese ámbito en el que sus personajes sufren los desgarros que les impone un destino del cual no pueden evadirse. Un elenco sin fisuras apoyó la historia: Isabel Sarli consiguió imponer la necesaria cuota de dolor a su personaje, en tanto que Luis Luque se destacó netamente como ese frío asesino dispuesto a todo por salvar a esa mujer en decadencia. El trabajo de Nicolás Repetto logró muy acertadamente componer a un policía corrupto, en tanto que Isabelita Sarli mostró, en sus breves apariciones, que puede tener un futuro promisorio en la pantalla grande. La fotografía y la música, por su parte, fueron otros sólidos rubros para convertir a Mis días con Gloria en un film de indudable factura dramática lograda a través de un género poco aprovechado por la cinematografía local.

Adolfo C. Martínez

DISTRIBUTION COMPANY

Enrique Piñeyro y Germán Cantore, realizadores y protagonistas del film

Un documental de detectives A partir de un caso policial, Piñeyro crea un film tan entretenido como necesario Muy buena (((( El Rati Horror Show (Argentina/2010). Guión y dirección: Enrique Piñeyro. Codirección: Pablo Tesoriere. Con Enrique Piñeyro, Germán Cantore, Agustín Negrussi y Andrés Bagg. Fotografía: Sol Lopatín. Música: Eduardo Criscuolo. Edición: Germán Cantore. Dirección de arte: Lorena Maggi. Presenta: Distribution Company. 90 minutos. ATP

“Hay que pensar una forma de decir todo esto”, dice Enrique Piñeyro hacia la mitad de este documental, que entre muchas otras cosas demuestra que el objetivo se cumplió. Todo lo que se exhibe aquí fue pensado y resuelto para que el espectador se meta de lleno en una historia que involucra la muerte de tres personas y una conspiración policial que terminó con la condena a treinta años de cárcel para Fernando Ariel Carrera. Un hombre inocente que estuvo en el lugar indicado en el peor momento posible y fue implicado en una tragedia provocada por el accionar de efectivos policiales de la comisaría 34 de Pompeya. Una historia triste, dura, que involucra al sistema judicial, pero que Piñeyro y su equipo

consiguieron hacer entretenida sin renunciar a una investigación meticulosa y didáctica.

Cineastas y detectives El relato –lleno hasta reventar de pruebas periodísticas y judiciales– se apoya en recursos originales, como la animación y la utilización de muñecos en representación de los jueces que intervinieron en el caso, y otros más usuales, como el material de archivo periodístico. Cada uno de esos elementos se pone en acción por la presencia de Piñeyro. La omnipresente figura del director, guionista, productor y actor es en gran medida uno de los mayores aciertos del film, que codirigió Pablo Tesoriere. Piñeyro resulta un investigador apasionado, un personaje que pelea por contar lo más completa e interesantemente posible un drama real que involucra a un inocente condenado y a una fuerza policial más que sospechosa. Claro que, sin perder el eje de lo que quiere contar, por momentos el personaje detectivesco del director le gana al cineasta. Al enfrentarse con los personajes principales detrás de la conspiración que ni el guionista más

creativo podría haber escrito más maquiavélica, el realizador utiliza la ironía con una soltura que a veces transforma en burla. Por momentos graciosos, sus comentarios también pueden sonar algo engreídos cuando se detiene en detalles no demasiado centrales a su causa. El documental busca mostrar el revés de una trama, de una tragedia y una condena que tienen una historia oficial y otra real exhibiendo el interior de su propio proceso de producción. Así, pone a la vista las grabaciones de la voz del locutor, despliega computadoras como si se tratara de una publicidad de Apple y hasta exhibe el trabajo de su editor, Germán Cantore, que también funciona como el Watson de su Sherlock Holmes. Cada hipótesis intenta probarse y es desarrollada frente a la cámara de un Piñeyro que demuestra sentirse cómodo tanto en el lugar del director como en el del investigador que no teme poner el cuerpo –él mismo prueba las armas y hasta le dispara a una res para mostrar cómo su escucha un tiro de verdad– para sostener lo que piensa.

Natalia Trzenko

Se supone que la gira ideada por la autora del libro original (a la que le dio tan buenos resultados, por lo menos en términos comerciales), estaba destinada a alcanzar el equilibrio espiritual. Sin embargo, los objetivos que parecen perseguirse en el film tienen más que ver con la autogratificación, la autorrealización, la autoindulgencia. Si esto coincide con lo que propone libro –lo sabrá quien lo haya leído– ayudaría a explicar, quizá, su enorme repercusión. “Hay que saber perdonarse”, le enseña a la protagonista un texano ex alcohólico con el que comparte algunas charlas en la India, y a la larga ella lo aprenderá, como en Italia aprendió antes a disfrutar de un plato de espaguetis y en Indonesia, a abrir su corazón

Ya lo dijo Julia Roberts: el mismo viaje espiritual que emprende su personaje de Comer, rezar, amar para superar la honda crisis existencial en que ha caído tras un par de fracasos sentimentales se puede hacer sin salir de casa, porque se trata de una travesía interior. Pero no hay duda de que si la laboriosa búsqueda de uno mismo se complementa con unas cuantas semanas de comilonas pantagruélicas en la Roma del dolce far niente, otras tantas en una comunidad espiritual de Bombay que en medio del abigarrado festival de pintoresquismos ofrece un oasis de silencio para concentrarse en la meditación y un período final en el paraíso de Bali, donde pueden alternarse COLUMBIA las enseñanzas de La actriz se esfuerza y sonríe, pero al film no le alcanza algún maestro apacible y benévolo con unos chapu- al amor cuando se le cruce en el zones en el mar, todo el proceso se camino un galán sensible y loco hace más llevadero y, seguramente, por la bossa nova. mucho más vistoso. Al fin, no importa dónde esté Vistoso el film es, por cierto, gra- ni lo que haga –se conformará cias a la variedad de escenarios co- ella–, la divinidad la bendecirá loridos o exóticos y a las estupendas lo mismo. imágenes de Robert Richardson. Tal vez conforme también a alLlevadero, no tanto: el tour tera- guna platea, mayormente femenipéutico-sentimental insume dos na, a la que parece destinado este largas horas y la acumulación de producto superficial, complaciente clichés, así como la de sentencias y bastante desarticulado que por aleccionadoras, ayuda poco, por mu- algo lleva la firma del creador de cho que se esfuerce Julia Roberts, Nip/Tuck y Glee. de presencia (y sonrisa) casi consFernando López tante en la pantalla.