Cuando las estrellas de Hollywood piden el micrófono

ros, aspiraba a parecerse a la de los Blues. Brothers, la banda de los también actores ... flamante álbum, Mojo Priest, “le da un nuevo significado a la palabra ...
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Espectáculos

Página 2/Sección 4/LA NACION

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Sábado 14 de febrero de 2009

Tangos de arrabal

Oscuros y bellos Jared Leto al frente de 30 Seconds To Mars, la banda con la que despliega su otro yo; al lado; Juliette Lewis con su grupo, Juliette and the Liks

Soledad Villamil tiene su repertorio tanguero

Los locales también cantan, o lo intentan Graban discos, tienen bandas o son solistas

Cuando las estrellas de Hollywood piden el micrófono Continuación de la Pág. 1, Col. 6 para rapear al son del hip-hop. “Simplemente (la actuación) ya no me emociona, no me queda nada por descubrir. Sé que suena arrogante, como si fuera un gran actor que ha hecho grandes cosas. Pero logré mi idea del éxito”, dijo a la agencia Reuters el intérprete dos veces nominado al Oscar, la primera por su rol del emperador Cómodo en Gladiador y la segunda por su personificación del Hombre de Negro. Más parecido a Matisyahu que a un astro hollywoodense, Phoenix se sentó hace unos días en el sillón de Late Show with David Letterman, balbuceó un par de frases detrás de sus gafas negras y una barba crecida y apenas pudo recordar el nombre de su compañera de rodaje, Gwyneth Paltrow, en el que aseguró será su último film, Two Lovers, que se estrenará en abril. Ante el mutismo del ahora rapero, el risueño conductor norteamericano lo despidió con un chiste: “Lamentamos que Joaquin Phoenix no haya podido estar hoy con nosotros”. Claro que Phoenix no es el único actor que ha sido seducido por las musas de la canción. Scarlett Johansson también quiso probar su ronca y melancólica voz y, a mediados del año pasado, lanzó Anywhere I Lay My Head, donde versiona a Tom Waits. La que parece más determinada a liberar su espíritu rockero como la voz de la banda punk Juliette and The Liks es la actriz de Asesinos por naturaleza, Juliette Lewis (o la adolescente seducida por Robert De Niro en Cabo de Miedo). Otros intentos líricos, aunque más tímidos, fueron los de Nicole Kidman cantando en Moulin Rouge o junto a Robby Williams, “Something Stupid”, y el de Gwyneth Paltrow, casada con la voz de Coldplay, Chris Martin, quien tuvo oportunidad de demostrar que en su matrimonio su marido no es el único capaz de lograr un falsete. Además de grabar un par de temas como “Cruisin” para la banda sonora de A dúo (2000), se lució al comienzo de la película Infame –la adaptación de A sangre fría protagonizada por Toby Jones– entonando “What Is This Thing Called Love”, de Cole Porter. Su compañero en Iron Man: El hombre de hierro, Robert Downey Jr., se suma a la lista de los actores melómanos ya que en 2004, y luego de años de escribir y componer canciones, lanzó su álbum solista, The Futurist. Aunque antes de esto ya enamoraba a la protagonista de la serie Ally Mc Beal, sentado al piano y repasando clásicos. Downey Jr. comparte su entusiasmo por la música con otro compañero de rodaje,

Johnny Depp El actor fetiche de Tim Burton lanzó en 1997 su primer disco, P., y aunque es un artista taquillero, su sueño sigue siendo el de convertirse en una estrella de rock

en este caso de Una guerra de película, por la cual el actor de Chaplin está nominado al Oscar. Se trata de Jack Black. Como el tirano y fanático vendedor de discos en Alta fidelidad o como el frustrado músico convertido en maestro gritón en Escuela de Rock, Black no esconde la veta artística que libera en su banda, Tenacious D. Otro que divide su tiempo entre los sets y el estudio de grabación es Adam Sandler (No te metas con Zohan) que ostenta cinco álbumes grabados, de los cuales dos han llegado a ser discos de platino. Uno de los casos más conocidos de actor devenido en músico es el de Bruce Willis que, aún hoy, cuando no está intentando salvar al mundo como el más duro de matar John McClane, toca junto a su banda de rock en eventos especiales. Su música y su actitud, siempre con lentes oscuros, aspiraba a parecerse a la de los Blues Brothers, la banda de los también actores John Belushi y Dan Aykroyd. Entre los actores-músicos mejor recibidos por la crítica, está la compañera de Jim Carrey en Sí, señor, Zooey Deschanel, que además de tocar el piano y el banjo, conmueve con una voz personal y profunda desde el dúo indie pop She & Him. Otro que ha sabido escalar posiciones es Jared Leto (El señor de la guerra y Alexander) quien, con su look gótico-dark y de la mano de su hermano mayor Shannon, ha logrado

El otro rol de los actores Scarlett Johansson (arriba) realiza versiones de Tom Waits; Gwyneth Paltrow y Joaquin Phoenix (arr. izquierda) le tomaron el gusto a la canción luego de comprometidas actuaciones para el cine; Keanu Reeves (arr. derecha), el bajista de Dogstar.

llevar a la euforia a miles de adolescentes que siguen a su banda, 30 Seconds to Mars. Aunque alguna vez se dio el lujo de decirle que no a Clint Eastwood –cuando lo convocó para La conquista del honor– para irse de gira, Leto ha dicho que no tiene planeado abandonar los sets y próximamente se lo verá con 30 kilos de más en la piel del imperdonable asesino de John Lennon, Mark David Chapman, en Chapter 27 (aún sin fecha de estreno). Al igual que Leto, Johnny Depp sintió el amor por la música desde joven. Con sólo doce años y la guitarra que su madre le compró, empezó a tocar en bandas

de garaje y dejó el colegio para cumplir su sueño: ser músico de rock. Aunque no logró con su guitarra lo que sí obtuvo delante de la cámara, hizo varias colaboraciones con diferentes bandas y, en 1997, lanzó el primer disco de su banda, P, integrada por el guitarrista de los Red Hot Chili Peppers, Flea, y el ex miembro de los Sex Pistols Steve Jones. El actor fetiche de Tim Burton tocó la guitarra en la canción “Fade In-Out” del álbum Be Here Now, de Oasis, colaboró en el primer disco solista de Shane MacGowan, el cantante de The Pogues y apareció en el video “Into the Great Wide Open”, de Tom Petty & The Heartbreakers. Claro que el talento escasea entre los actores que se atreven a dar el gran salto como la perseverante Lindsay Lohan, que este año lanzará su tercer disco Spirit in the Dark, o Keanu Reeves, que aún toca el bajo en la banda Dogstar, cuando su agenda se lo permite. Pero los ejemplos más vergonzosos, por inaudibles, de actores agarrando el micrófono son, según la revista NME, los de Heather Graham (basta escuchar el single “Hanging Tree” para verificarlo), Russell Crowe y su “poco seductora voz” en “The Weight of a Man”, Jada Pinkett Smith (la mujer de Will) quien descarga alaridos junto a su banda Wicked Wisdom para sus fans más acérrimos y, finalmente, Steven Seagal, que con su flamante álbum, Mojo Priest, “le da un nuevo significado a la palabra inmoral”, opinó la crítica.

A cantar Natalia Oreiro intentó una carrera internacional, Alfredo Casero canta en japonés, Claribel Medina hace boleros y Rita Cortese interpreta tangos

Sin caer en la obviedad de mencionar a actores integrales, que trabajan en comedias musicales, son muchos aquellos que incursionan en la canción, ya sea en bandas o como solistas, en recitales y espectáculos de distinto tinte. Actualmente, es un ejemplo el ciclo Actores en Banda, que se lleva a cabo en la Ciudad Cultural Konex, en el que participan el grupo Ambulancia –integrado por Mike Amigorena, Muriel Santa Ana, Julián Vilar, Víctor Malagrino, Mariano Torre y Luciano Bonanno–, Alejandro Tantanián, con De noche; y Carlos Casella, con Babooshka!! De todos modos, no son los únicos que tienen sus bandas y espectáculos. Rodrigo de la Serna está chocho con Yotivenco, su grupo de tangos reos; Juan Palomino integra el grupo de música afroperuana Los Negros de Miércoles; y Luis Longhi hace años que comparte su trío Demoliendo Tangos con Federico Mizrahi, en el que canta y toca el bandoneón. Muchos otros realizan una carrera paralela como actores y como solistas. Un ejemplo son Cristina Banegas, Rita Cortese, Soledad Villamil y Virginia Innocenti, que siempre estuvieron muy cerca del tango. Por su parte, Leticia Brédice se lanzó con un importante empuje publicitario y excentricidad incluida a grabar su disco rockero. Entretanto, Francisco Pesqueira, del grupo Carne de Crítica, desde 2007 realiza su recital A las palabras. Por su parte, Claribel Medina (junto a Héctor Pilatti) está bien cerca del bolero; Romina Gaetani hizo un disco junto con Fenna Della Maggiora; y Alfredo Casero no sólo grabó un tema en japonés y un disco, sino que, junto a Mex Urtizberea, hace años formó el grupo Halibour Fiberglass Sereneider. Tiempo atrás, Nicolás Pauls tuvo su banda, Cuarto Espacio, –junto a algunos compañeros televisivos como Luciano Leyrado y Matías Camisani–; y Luis Luque tuvo durante muchos años su grupo de rock La Dama. También Andrea Bonelli y Déborah Warren formaron un dúo pop, a fines de los años 90; y Nancy Anka grabó dos discos para Sony Music, cuando hacía Grande, Pa! y, luego, se presentó varias veces con un repertorio que fusionaba el tango, el jazz y la bossa nova. Por otra parte, que los actores de telenovela quieran cantar no es ninguna novedad. Ya grabaron discos Natalia Oreiro –su lanzamiento como cantante fue internacional y la hizo alejarse un tiempo de la TV–, Osvaldo Laport, Andrea del Boca –la adoraron en Italia e Israel–, y hasta cantaron Gabriel Corrado, Jorge Martínez y la modelo Nicole Neumann. Otros, como Silvestre y Juan Darthés, hicieron el camino inverso: pasaron del canto a la actuación. De todos modos, este último continúa presentando su repertorio tanguero.

Pablo Gorlero