Cruzando la General Paz

El otro, Alfonso Barón, el que la rompe en La idea fija, trabajo de Pablo Rotemberg (El ... Es un grosso. Es el que, cuando termina la pasada y en medio de.
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ESPECTACULOS

I

Jueves 10 de marzo de 2011

DANZA CONTEMPORANEA s UNA EXPERIENCIA NACIDA EN GONZALEZ CATAN

29

Km

CUANDO LO DIVERSO CONFLUYE El coreógrafo Juan Onofri Barbato dirige una obra que en mayo se verá en el Tacec

Continuación de la Pág. 1, Col. 4 más colectivos hasta la ciudad de las diagonales. Teatro Argentino de La Plata. Gasa y desinfectante para El Dani y suculentos sándwiches para todos. Otros tres artistas se suman al elenco: Ramiro Cairo (batero experimental a cargo de la música en vivo) y dos bailarines profesionales. Uno, llamado Pablo “Kun” Castro, también doble de riesgo. El otro, Alfonso Barón, el que la rompe en La idea fija, trabajo de Pablo Rotemberg (El Portón de Sánchez). Desde hace tiempo, año y medio, Juan Onofri tiene su propia idea fija: encontrar el movimiento puro de estos cinco intérpretes que vienen de tierras duras y fértiles del conurbano. Lo de la dureza no hace falta explicarlo demasiado. Pensemos que estos pibes pertenecen a la tercera generación de familias desocupadas o subocupadas. Sobre las consecuencias de esa dureza algo sabemos, intuimos, vivimos, sufrimos. Y digo “algo” porque si usted está leyendo esto en papel o en Internet es porque, seguramente, pertenece a un realidad social y económica que esos chicos observan desde lejos. Hablemos de la riqueza de estos cinco pibes. El Pola es Jonathan da Rosa. Cuando baila tiene un movimiento de brazos subyugante. “Eso

lo aprendí de mi viejo, que me enseñó un montón de cosas de karate. Está rejoya. Juan [Onofri] una vez me vio haciendo esto y le gustó. Mi viejo fue militar, en Uruguay. Estuvo dos años más o menos en la milicia. Después lo despidieron porque se mandó un moco.” En su casa escucha desde Rata Blanca hasta cumbia villera. También hace beat-box (sonidos con la boca). Lucas Araujo tiene 16 años. Durante la obra tiene un solo conmovedor: con el escenario vacío y en silencio, él baila de espaldas al público escuchando música en su mp3. Es una de las tantas escenas en las que la propuesta se llena de verdad. “En ese momento bailo una música como de danza, tipo electro dance, que me pasó Juan. ¿Y viste que hay como dos sombras? Bueno, yo las copio.” Se enganchó con esto porque le gusta bailar. A sus amigos les contó levemente el motivo por el cual, tres veces a la semana, estuvo yendo a La Plata. ¿No pintó contarles qué hacés? “Y... más o menos. Pero no creo que quieran saber ni nada de eso.” Lucas vive en el Kilómetro 36. El Jhonny es Jonathan Carrasco. Es un grosso. Es el que, cuando termina la pasada y en medio de una charla grupal, reconoce: “Yo me quedo con unas ganas de bailar, me quedo”. Junto a Alejandro Albarenga, imponen una prestancia,

una calidad de movimiento y una manera de proyectarse en el espacio que hipnotizan. Podrían hacer baile callejero en el Bronx y filmar de vez en cuando algún video clip junto a alguna estrella del momento para juntarse sus buenos dólares, pero son de Catán. Ale, al terminar la pasada, de buenas a primeras se manda un movimiento que resuelve como si tuviera hora de prueba. ¿De dónde sacaste eso? ¿Lo ensayaste en tu casa? “Naaaaaaaa, ¡qué voy a practicar en casa! El otro día Juan hizo algo así y vi cómo había puesto el pie y cómo acomodó los brazos”, dice, con la misma naturalidad con la que acaba de hacer la pirueta. El quinteto se cierra con El Dani, Daniel Leguizamón. Al final de la pasada tiene otro solo que se expande, que atrapa, que enternece. El contrapunto físico y energético con los otros dos grandotes se transforma en uno de los vectores de este trabajo. Si le quedó alguna duda de lo que cuento vaya a YouTube, escriba Juan Onofri Km 29 y tómese 4 minutos con 59 segundos para ver un ensayo del año pasado. Hágalo. En serio se lo digo.

Corrimiento Todo el grupo se viene tomando mucho más tiempo para ensayar. No, error. Los pibes no dicen ensayar, dicen “entrenar”. El leve despla-

El montaje va radicalmente por fuera de los códigos culturales ligados al conurbano

zamiento semántico les sirve para evitar cualquier mala interpretación entre sus pares. Lo que se dice, gente inteligente conocedora del código. El km 29 de la ruta 3 es un punto de transbordo. Allí, desde bien temprano, llegan combis y colectivos que trasladan a infinidad de trabajadores hacia Buenos Aires. Por la noche, es territorio de travestis y prostitutas. El año pasado, Km 29 hizo funciones en el Festival Buenos Aires Danza Contemporánea bajo el formato de trabajo en proceso. Iba a hacer una función, pero tuvieron que ser dos. En la primera, El Dani estaba nervioso. Después, dice que la disfrutó. Esa noche, de buenas a primeras, se topó con una sensación que desconocía: la del aplauso. Ahora, camino hacia el teatro, recuerda esa situación y se le encienden los ojos, aunque el tajo y el mareo le molesten. Esa noche, en medio de la ovación final, al Jhonny, un pibe con pinta de duro de domar, se le cayeron varias lágrimas. Y cuentan que con los ojos en llamas agradeció a cada uno de sus compañeros de ruta. Jhonny es el mismo que decía: “Yo me quedo con unas ganas de bailar...”. Tenés razón, después de verlos cualquiera se queda con ganas de bailar. Km 29, como la misma rotonda de la ruta 3, parece convertirse en un punto de confluencia. Ellos vienen de la cumbia villera, el rap, el reg-

gaetón, el hip hop y el rock pesado. Onofri toma todo eso (de hecho, la coreografía le pertenece al grupo) y les pasa videos de danza clásica y contemporánea, de deportes y de street dance como parte de un largo aprendizaje. A veces, algunos de ellos no van a ensayar porque se quedaron cartoneando o porque algún etcétera se coló en un kilómetro de la ruta. En otras oportunidades, llegar hasta La Plata es un problema porque, aunque se les hayan conseguido pases para el colectivo, no tener DNI y la portación de rostro les complican las cosas. Para esa infinidad de vericuetos, Juan Onofri, Matías Sendon y Marina Sarmiento (los que, en términos de producción, sacan adelante todo esto) actúan como si fueran madres, padres, tutores y encargados de este micromundo tan endeble y maravilloso. En cada una de las personas que están acá se percibe una historia de amor y valor. Km 29 se estrenará en mayo, en La Plata. Si los sueños se cumplen, luego irá a El Perro, la sala que Juan tiene en Colegiales. Si la realidad del ensayo del otro día logra seguir afirmándose, Km 29 dará que hablar. Yo sé que, en términos de la objetividad periodística, no está bien afirmar algo sin haber visto el resultado final. Pero en este caso, sabrá usted disculpar, poco me importa.

Unos y otros

En el mágico subsuelo del Teatro Argentino de La Plata y en la sala El Perro, los siete bailarines y el músico dan forma a un trabajo de experimentación que cuestiona fronteras culturales, económicas y estéticas.

Los cinco fantásticos de Juan: El Pola, El Dani, Ale, Lucas y Jhonny

FOTOS DE EMILIANO BARON NAVARRO

Cruzando la General Paz Juan Onofri Barbato podría estar pendiente de subsidios, de festivales internacionales y de generar nuevos trabajos que lo proyecten todavía más en el medio. Tiene con qué hacerlo. Tiene la formación. Tiene el talento. Tiene la capacidad de concentrar, en términos escénicos, la energía de sus bailarines y de, llegado el momento, hacerla explotar. Sabe de eso. Por diversos motivos, tomó otro camino. En febrero del año pasado dictó un taller gratuito de entrenamiento físico en Casa Joven, un centro educativo para jóvenes en riesgo de exclusión. Ahí aparecieron estos cinco pibes de 16 a 18 años. Ahí se dio cuenta de que ellos querían más y que él podía más. Y surgió Km 29. Martín Bauer, director del Tacec, tomó conocimiento del proyecto y los programó para mayo. Una buena. Una justa. De este modo, los cinco chicos tendrán un sueldo que cobrarán (cosas de la administración pública) mucho después de las 8 funciones de mayo. Pero sus realidades sociales y económicas les impiden bancar los ensayos sin cobrar. Por eso Onofri decidió adelantarles mensualmente el dinero para resolver cuestiones básicas de traslado y, desde otra perspectiva, como mecanismo de aprendizaje de cierto abecé del mundo laboral. Para poder enfrentar esa situa-

Onofri Barbato es coreógrafo, bailarín y dueño de El Perro, sala de Colegiales

TACEC

ción, Juan vendió su Ford Fiesta modelo 96. Ahora, el dinero se acaba. Hace falta ayuda. Juan se entusiasma imaginando que, como sucede en Brasil, desde el movimiento se puedan generar instituciones que contengan a pibes en estado de marginalidad social. Pero Brasil es Brasil y González Catán queda en La Matanza. La realidad de estos cinco chicos es compleja. La realidad de los otros 6 integrantes de Km 29 también lo es porque detrás de esta maravillosa ilusión hay mucho cuerpo metido en todo esto. Así es que Km 29 circula por un camino que puede tener un

corte abrupto. Por ese motivo –quizá de manera inconsciente– el equipo de producción y sus aliados filman videos, sacan fotos y registran cada paso porque el próximo puede ser el último. Desde este mes, ensayan en la sala El Perro, su sala. Por ahora, asistencia perfecta (un logro mayúsculo si los hay). Km 29 cruza la General Paz constantemente. Km 29 cruza muchas otras líneas. Líneas complejas, injustas. En ese cruce, más allá del aspecto social, radica el desafío de construir un hecho artístico genuino. Ahí está su seña, su gesto, su mojón.