Capítulo 10

jamás podrá regresar a sus antiguas dimensiones”. Oliver Wendell. ..... Evans con la atención puesta en el mapa, —El barco debía cruzar por allí para poder ...
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PROYECTO EDÉN (VERSIÓN EXTENDIDA)

Rafael Medina Copyright © 2015 Proyecto EDÉN by Rafael Medina

Primera edición: Septiembre, 2013 Segunda edición: Mayo, 2015 © 2015, Rafael Medina © Proyecto EDÉN ISBN Digital: 9781301376049 Quedan prohibidos, dentro de los límites establecidos en la ley y bajo los apercibimientos legalmente previstos, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, ya sea electrónico o mecánico, el tratamiento informático, el alquiler o cualquier otra forma de cesión de la obra sin la autorización previa y por escrito del autor.

Contenido Agradecimientos ................................................................. 8 Prólogo ............................................................................. 12 Capítulo 1 ......................................................................... 17 Capítulo 2 ......................................................................... 21 Capítulo 3 ......................................................................... 26 Capítulo 4 ......................................................................... 29 Capítulo 5 ......................................................................... 36 Capítulo 6 ......................................................................... 39 Capítulo 7 ......................................................................... 43 Capítulo 8 ......................................................................... 45 Capítulo 9 ......................................................................... 48 Capítulo 10 ....................................................................... 52 Capítulo 11 ....................................................................... 55 Capítulo 12 ....................................................................... 59 Capítulo 13 ....................................................................... 63 Capítulo 14 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 15 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 16 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 17 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 18 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 19 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 20 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 21 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 22 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 23 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 24 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 25 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 26 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 27 ......................... ¡Error! Marcador no definido.

Capítulo 28 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 29 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 30 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 31 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 32 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 33 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 34 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 35 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 36 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 37 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 38 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 39 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 40 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 41 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 42 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 43 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 44 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 45 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 46 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 47 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 48 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 49 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 50 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 51 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 52 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 53 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 54 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 55 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 56 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 57 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 58 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Capítulo 59 ......................... ¡Error! Marcador no definido.

Capítulo 60 ......................... ¡Error! Marcador no definido. Epílogo ............................... ¡Error! Marcador no definido. EL AUTOR ...................................................................... 66

A mis Padres Por su infinita e incansable Dedicación hacia mí.

Agradecimientos No me puedo permitir comenzar sin antes agradecer a todos aquellos que me apoyaron durante el proceso de escritura de esta novela. Debo admitir que cuando pasó por mi mente la idea de escribir una novela, decidí sumergirme en este mundo sin solicitar ayuda. Y vaya que me sorprendí. Más allá de las dificultades que representó, jamás imaginé que escribir una novela se convertiría en una actividad tan acogedora y más aún, me permitiría aprender tanto sobre un mundo que ignoraba. Pero ya lo dice el famoso proverbio “Si caminas solo, llegarás más rápido. Pero si caminas acompañado, llegaras más lejos”. Llevar la novela acabo no hubiera sido posible sin el increíble apoyo de esas personas que sin mediar palabras se ofrecieron como colaboradores en esta increíble tarea. Mi eterno agradecimiento a mis primeras lectoras Gitanyaly Jaimes, Iduhanick García y Jhinezka Uzcategui

por sus acertadas críticas, correcciones y sugerencias. Gracias a ellas, mis escritos dejaron de ser un simple “borrador” y se convirtieron en una historia “con pies y cabeza”. También quiero agradecer a Francis Méndez, que aunque no participó directamente en la novela, sin su increíble amistad y gusto por las historias de misterio, jamás me hubiera interesado el mundo de la literatura. Cada vez que me recomendaba una novela significaba para mi, horas de interesantes lecturas. Ahora espero que también recomiende esta. El apoyo familiar también jugó un rol fundamental. Tengo que dar las gracias a mi primo Miguel Antonio Moreno por haber aceptado el reto de ayudarme en la revisión de mis primeros escritos. Mi más sincera admiración a todos aquellos autores de novelas que me han inspirado y dado la base para hacer realidad este libro. Mi profundo respeto y agradecimiento a mis padres por haberme ofrecido más de lo que ellos podían en muchas ocasiones. Ellos me dieron la oportunidad de vivir. Y por sobre todas las cosas, gracias a Dios.

“Una mente que ha sido expandida por nuevas experiencias, jamás podrá regresar a sus antiguas dimensiones”. Oliver Wendell.

LOS HECHOS

La presente obra hace referencia a ciertos hechos reales. Las organizaciones, instituciones y demás entidades existen, al igual que las referencias históricas y bíblicas. La tecnología reseñada presuntamente está en desarrollo. Su descubrimiento fue posible gracias al excelente trabajo que algunos investigadores pueden llevar a cabo.

Prólogo Solo vemos la punta del iceberg. Toda guerra tiene una misma explicación. El espacio parece infinito, pero nunca es suficiente.

Parte de mi trabajo ya estaba cumplido. Ahora mi único propósito es regresar a salvo. Decido cruzar por detrás del edificio y mantenerme en las sombras. Es Inútil. La

zona

esta

acordonada.

Esta

vez

estaban

determinados a culminar su misión. No era la primera vez que tenía que escapar. Mi trabajo; mi misión; mis jefes. Era para ellos una fuente de información muy valiosa. Solo vemos la punta del iceberg.

No los veo, es mi oportunidad de escapar. A lo lejos escucho el sonido de un helicóptero. Alzo la vista, pero la gran cúpula del edificio no me permite ver más allá. Debo huir. Todas las calles de aquí tienen su kilometro cero en el mismo lugar. Detectarán cada paso que de. Recorro la calle hasta el boulevard de San Rafael por la avenida Galiano con la esperanza de poder llegar a la orilla de la playa. No había suficiente tráfico como para sentirme a salvo, pero no podía esperar más, esta ciudad no es famosa por ser la cuna de los embotellamientos. Giro a la izquierda y me oculto en la fachada de la iglesia Nuestra Señora de Monserrate. A partir de aquí no hay vuelta atrás. Corro lo más rápido que puedo mientras escucho el imponente trote de mis perseguidores. Aún me están siguiendo ¡Acaso no saben que es inevitable…piensen en todas las vidas inocentes que se han perdido ya! ¡Ignorantes!

Cada vez más cerca del océano no puedo evitar pensar si estoy actuando correctamente. Solo se que debo entregar el paquete que llevo conmigo. Debo cumplir mi misión. El ruido de sus radios se escucha cada vez más cerca. — ¡Al suelo o disparo!, —me gritan—, ¡solo queremos el paquete! Por eso no me detengo. Debo protegerlo Llego por fin a San Lázaro y logro ver el hotel Deauville. Estoy cerca de mi objetivo. Le pido a mis piernas que no me fallen en este momento y me dirijo velozmente al punto de encuentro. Me percato de que no sería tan sencillo. Me han rodeado. Mis posibilidades de escapar se han visto reducidas. Pero aún hay civiles en la vía y en la orilla de la playa. Este ataque no está tan bien organizado — ¡Arriba las manos y tírate al suelo! Quedo inmóvil. En mi mente solo tenía un pensamiento. Rendirme.

Pero algo llama mi atención entre los civiles. Te reconozco. Casi culmino mi misión. Solo debo entregarte el paquete, pero si me muevo, es el final. No tengo alternativa, debo proteger y servir. Los civiles se percatan de la extraña situación y se estremecen, la tranquila calle ahora se convierte en un alboroto. Es el momento. Me acerco a ti e intento darte el paquete, pero… … — ¡Te lo advertimos!...Central, el objetivo a sido neutralizado. Se que no me queda más nada por hacer, mi misión ya esta cumplida. Aunque no puedo evitar sentir algo de lástima por mí. ¿Acaso, no era mejor dejar que el mundo siguiera su curso?, al fin de cuentas, la gente ya está acostumbrada a ello. Los gobiernos no son los que toman las decisiones. La historia ha sido modificada para no perjudicar los intereses

de los más poderosos; Quizá algún día, esto cambie para siempre. —Central, el objetivo aún esta con vida, procedo a…—Lo interrumpo. —Ya no tiene caso que hagas nada. Mi tiempo aquí ha culminado—Intento tomar aire, pero se me dificulta. — ¡Piensas morir sin revelarnos lo que ocultas!... ¡habla bastardo! Es tu última oportunidad. Tenía razón. Ya mi cuerpo se sentía más liviano de lo normal. Era obvio cual era mi destino. Estoy arrepentido. Tengo que revelarlo, llegó la hora de poner fin a todo esto. Tomo una última bocanada de aire y me dispongo a hablar pero ya la oscuridad me arropaba con su manto.

Capítulo 1 La pequeña y extraña luz comenzó a hacerse cada vez más grande e intensa…se acercaba peligrosamente y su sonido era amenazante. Ahora sabía que era este lugar tan extraño. Una vía ferroviaria clandestina Marsell Evans estaba atrapado junto con su pelotón en una vía ferroviaria, hasta ahora desconocida por ellos. El microclima creado dentro del clandestino túnel era húmedo, pesado. Cada cierto tiempo una corriente de aire frío lo atravesaba. — ¡Debemos salir de aquí! — Exclamó un soldado a su derecha— ¡el tren se esta acercando! Los rieles bajo ellos se estremecían cada vez con más fuerza, mientras la intensa luz se acercaba desde las sombras.

Tenían que salir de allí, pero están a varios kilómetros del punto por el que habían accedido hace más de dos horas. El espacio parecía infinito El tiempo se agota Nadie parece tener una idea clara de lo que deben hacer. Toda la experiencia y pericia adquirida en misiones anteriores parece haber perdido relevancia en esta situación. El estruendo del tren se escucha cada vez más fuerte y lo encerrado del túnel creaba un efecto sonoro ensordecedor y terrorífico. Todo comenzó a estremecerse, la luz del tren los cegaba. Evans comprendió que era el final. Sintió un vacio infinito en el estomago. Cerró los ojos. Se dispuso a morir. …

Evans se despertó de golpe. Estaba en un avión, acompañado de su unidad de combate. Podía oler el café recién hecho. Ese café al que ya

estaba acostumbrado. Le ayudaba a permanecer activo durante largos períodos de tiempo. Ya ha aterrizado Evans pensó que fue esa la causante de la sensación de vacio que sintió en su estomago antes de despertar de aquella pesadilla. Miró a su alrededor y reconoció rápidamente

la

unidad en que se hallaba. Lockeheed C-5 Galaxy Un avión de transporte pesado diseñado para viajar distancias intercontinentales. Un milagro de la ingeniería militar estadounidense reconocido como uno de los más grandes aviones de carga del mundo. Había viajado muchas veces en distintos aviones militares. Su trabajo consistía en eso. Hacerse cargo de aquellas misiones que ocurrieran fuera de su territorio. Pero en esta ocasión algo no andaba bien. ¿Qué estoy haciendo aquí? Evans aún estaba agitado por la pesadilla. Se acomodó en su asiento mientras buscaba respuestas. Intentaba esclarecer su mente. Nada parecía tener sentido. Sus recuerdos eran confusos e incompletos.

—Señor Evans, buenas noches—, dijo con voz firme alguien sentado tras de él, —Espero se encuentre bien, tenemos mucho trabajo aquí. —Sí, he logrado dormir un poco—asintió Evans. Pero la verdad es que esa extraña pesadilla lo había dejado exhausto. Era un gran amigo, Frank Lowell, Coronel de las fuerzas especiales para las que, eventualmente, Evans trabajaba. —Tenemos que bajar del avión, un comando de operaciones nos espera en el puerto, ellos nos pondrán al tanto de todo lo ocurrido. ¿Lo ocurrido? Ni siquiera sé qué hago aquí. ¿Un puerto? ¿Dónde rayos estoy? Demasiadas preguntas se agolpaban en la mente de Evans. La compuerta del avión se abría mientras una corriente de aire entraba rápidamente al interior del avión. Se sentía algo húmeda, definitivamente estaban cerca del mar.

Capítulo 2 Bienvenidos al Canal de Panamá

Marsell Evans estaba confundido. Sus recuerdos parecían organizarse mientras iba camino a lo que parecía una embarcación retenida. —Que demonios… ¿¡estoy en Panamá!? —exclamó Evans, sorprendido. —No te asustes muchacho. Deberías dar gracias de estar aquí—dijo Lowell entre risas—te sacamos de ese antro en el que estabas metido…claro, sin tu permiso. Ahora las ideas de Evans comenzaban a organizarse. Había sido enviado a Siria hace ya unas semanas para colaborar en la “asamblea de paz” que los rebeldes estaban organizando.

Las cosas no marchaban muy bien, así que estaba planeando salir del país antes de lo previsto. El convoy en el que viajaba lo hacía sentir muy seguro. Estaban camino a una base aérea clandestina en territorio rebelde cuando todo comenzó a marchar mal. — ¡Hey Evans! Concéntrate. Ya estamos llegando— Interrumpió Lowell. Evans aún no sabía como es que de la noche a la mañana había pasado de estar en Siria, en medio de una guerra civil, a estar caminando por el Canal de Panamá hacia una embarcación que se agrandaba a medida que se iban acercando. Era un navío de carga, utilizado para transportar mercancía a largas distancias y estaba identificado con banderas Nor-Coreanas. Pero esta no era una situación normal. Algo habían descubierto. El barco estaba anclado en la zona y las autoridades panameñas lo revisaban exhaustivamente. — ¿Bonito carguero verdad? —, exclamó Lowell con tono irónico, — llegó esta mañana…estaba cargado de azúcar,

pero como sabes, la comunidad internacional no se fía de los Nor-Coreanos. — ¿Me trajiste aquí a ciegas…para ver un barco lleno de azúcar? —reclamó Evans, más confundido que antes. — ¿Acaso no te parece un bonito detalle? —, Se burlo Lowell entre risas, — La desconfianza siempre da frutos Evans, buenos o malos…pero en este caso, no estoy seguro.

Llegar al puesto de comando implicaba dar la vuelta entera a la embarcación. Muchos agentes de seguridad entraban y salían del lugar. Algunos portaban trajes contra materiales peligrosos, otros tomaban fotografías…por lo visto esa “azúcar” que mencionaba Lowell estaba atrayendo mucha atención. —Seguridad panameña. Bienvenidos agentes…no es tiempo de presentaciones por ahora, tienen que ponerse al día. El oficial se dio media vuelta y comenzó a caminar, mientras los ponía al tanto de la situación. —En la mañana de hoy fue detenida esta nave de bandera Nor-coreana mientras cruzaba el Canal. Las autoridades sospechaban que transportaba drogas. Se le ha pedido al

Capitán que detenga el barco para una inspección más minuciosa, pero—, Se detuvo para intentar organizar las ideas, —al realizar la petición, el Capitán intentó suicidarse. —Gran error—susurro Lowell. —Las autoridades han logrado evitarlo. Por supuesto, eso encendió todas las alarmas del Canal. 35 tripulantes fueron detenidos…Hemos entrado al barco y comprobamos que estaba cargado con algunas toneladas de azúcar. —Vaya, toneladas de azúcar, que emocionante—, expresó con tono aburrido Evans. Su intuición le hacía sentirse aburrido cuando los oficiales no iban directamente al punto. —Señor Evans—, dijo en tono molesto, —hemos extraído la totalidad de la carga de azúcar y no es lo único que hemos hallado. 240 toneladas métricas de armamento bélico han sido descubiertas bajo esta carga. Material anti-aéreo, 2 aviones de combate, municiones, radares y contenedores que aún no han sido registrados. La mayoría, identificados con símbolos de material químico, biológico y quizás…atómico. — ¿Y a dónde se dirigía? — Preguntó Lowell —Creemos que se dirigía a Cuba— respondió una dulce voz.

-------------------A las afueras del puerto, la policía tenía acordonada la zona. No se podía acceder. El objetivo principal era evitar que la prensa se hiciera eco de la noticia de manera alarmante. Mientras el Lockeheed aterrizaba. La atención de los guardias se centró en este mientras un Mercedes-Benz negro también llegaba al lugar. Una tenue luz proveniente de un teléfono celular iluminaba el interior del coche. —Jefe…hemos llegado—susurró alguien en la oscuridad.

Capítulo 3 Somos los patronos del mundo Los gobiernos no toman decisiones. Nosotros mantenemos el mundo bajo control. O al menos hasta hace una semana, era cierto.

Nuestro privilegiado club cuenta con la única cosa que cualquiera preferiría más que el dinero Poder. Las personas están acostumbradas a seguir órdenes. Es por eso que nosotros nos complacemos en dárselas. Tenemos ojos en todo el mundo. Aunque reconocemos que algunos países se nos han salido de las manos, hemos logrado hacer frente a las adversidades.

Nosotros mantenemos el mundo bajo control. Hace ya más de 50 años que estamos al mando. Más de medio siglo desde aquella primera reunión en Oosterbeckl, Holanda, en el hotel que le daría nombre a nuestro exclusivo club, Bilderberg. Nos hemos visto obligados a reforzar y modificar nuestras medidas de control y seguridad para adaptarnos a los avances de cada época. Cada vez más, aumenta la presión de la prensa cuando esta se entera que nos reuniremos. Pienso que es una ventaja no contar con una sede, nos permite estar bien seguros y alejados de los medios de comunicación. Muchos especulan sobre nuestras decisiones. Otros se atreven a enfrentarnos con argumentos fantasiosos o sin ninguna sustentación. Pero es inútil. Nadie fuera de nuestro club sabe lo que se habla en nuestras reuniones. La

clave

de

nuestro

poder

radica

en

la

confidencialidad y por supuesto, la exquisita lista de privilegiados miembros autorizados a pertenecer a nuestro selecto círculo.

Cada uno de nuestros miembros es despojado de sus cargos “mágicamente” mientras asisten a las reuniones. Nada de

políticos,

empresarios,

representantes

oficiales,

dueños…somos todos ciudadanos privados. Solemos estar tranquilos. Nunca pasa nada lo suficientemente importante como para tener que tomar decisiones no planificadas. Pero últimamente las cosas no han ido marchando como deberían. Tengo plena confianza en que retomaremos el control. He infiltrado a mis mejores oficiales para poner fin a este caso. Espero pronto su llamada.

Capítulo 4 —Victoria Grey y Bertrand Hill, mucho gusto. Somos del consejo de seguridad de la Organización de las Naciones Unidas. ¡La ONU está aquí también! —El placer es mío, señorita Grey. Mi nombre es Marsell… —Sabemos quién es señor Evans, le pido por favor que me acompañen…Bertrand ayuda a los oficiales a buscar más pistas. Bertrand siguió rápidamente las instrucciones de Victoria y se fue con los oficiales. Evans no le prestó demasiada atención al caso, estaba sorprendido de lo que veía. La ONU había sido informada de la situación. Lo extraño, era que hubiera decidido mandar agentes.

¿No era suficiente con las autoridades que ya se estaban haciendo cargo? Por lo visto, la ONU no confiaba en ellos. —Tenemos información de que el barco se dirigía a Cuba— dijo Victoria con voz muy segura. Lowell y Evans seguían a Victoria mientras se dirigían a la sala de control del puerto, situada al lado izquierdo de este y que permitía una vista panorámica del navío. Evans estaba sorprendido aún con Victoria. Una hermosa mujer mestiza, de pequeños rasgos Europeos con un tono de piel perfectamente bronceado, probablemente de descendencia Latina. Cabello castaño, liso, increíblemente radiante…unos 20 o 22 años cuando mucho, demasiado joven aún para ser agente del consejo de seguridad de una organización tan importante, pensó Evans, pero estaba acostumbrado a que la ONU lo sorprendiera.

Ya en la sala de control se detuvieron frente a un gran ventanal y todos quedaron con vista al enorme barco.

—Proviene de Corea del Norte, pero no quiere decir que haya venido de allá hasta acá directamente—dijo Victoria —Tienes razón, es muy poco probable que un barco con semejante carga haya recorrido tanta distancia sin haber hecho una parada o ser detectado—Sugirió Evans detallando el casco de la nave. —Mi equipo ya se está encargando de hacer las averiguaciones pertinentes para saber su recorrido exacto. No tardarán mucho— afirmó. —Un momento—, interrumpió Lowell, —a que te refieres con

“tu

equipo”

¿acaso

la

ONU

está

haciendo

investigaciones por su parte? —Coronel Lowell, este caso ha sido señalado por el consejo de seguridad de la ONU con alerta roja. Parece ser que este barco está ligado a las últimas amenazas que Corea del Norte ha hecho a Estados Unidos… — ¿Últimas amenazas de Corea del Norte? —Preguntó Evans confundido— ¿de qué diablos están hablando? —Evans—, dijo Victoria en actitud más calmada, —Hace una semana Corea del Norte lanzó una advertencia a Estados Unidos— hizo una pausa para encontrar las palabras adecuadas, —amenazó con un ataque Nuclear.

Lowell asintió.

Durante su estadía en Siria, Marsell Evans había perdido contacto con el mundo exterior. Corea del Norte aseguraba haber culminado con éxito su último ensayo nuclear, y amenazó directamente a Estados Unidos con atacarlos. Obviamente, la reacción de la comunidad internacional no se hizo esperar. Japón, Corea del Sur y algunos países de Europa se pronunciaron en contra de los Nor-Coreanos pero en contrapartida, China y Rusia, dos grandes potencias, se rehusaban a tomar una posición en contra de las amenazas a EEUU. —Una amenaza nuclear y luego un barco cargado con diversas armas de destrucción masiva… ¿casualidad o causalidad?—comentó Lowell. —Nadie ha verificado que el cargamento que está en ese barco sea de destrucción masiva Coronel—Indicó Victoria. —Yo solo digo lo que se me viene a la mente señorita Grey, yo solo digo—culminó Lowell antes de volver a colocar su mirada en el barco.

Un gran resplandor inundó la sala. Se escuchó una fuerte explosión proveniente del estacionamiento. Algunos vidrios estallaron. ¡Desalojen el lugar! Se encendieron todas las sirenas del puerto. — ¡Tenemos que irnos de aquí! —dijo Victoria aún aturdida por la explosión. Los oficiales corrían a ver lo que había sucedido. Algunos estaban en el suelo aturdidos por la onda expansiva. Evans, Lowell y Victoria salieron del lugar y se dirigieron a la plataforma de aterrizaje por donde hace más de una hora, el avión donde venía Evans llegó. A lo lejos, observan el área del desastre. Los autos estaban destrozados, volcados y algunos encima de otros. En el núcleo de la destrucción, se podía observar la carrocería llameante de un auto que acababa de explotar, la inconfundible silueta de un Mercedes-Benz. — ¿¡Qué demonios ha sido eso!? —preguntó Lowell mientras corrían hacia las patrullas cercanas. Victoria miraba el automóvil desconcertada.

— ¡Después lo averiguamos…tenemos que ponernos a cubierto! —sugirió Evans mientras tomaba a Victoria del brazo para que acelerara el paso. Los tres, ya a salvo, observan mientras los oficiales panameños verificaban el área. Marsell Evans estaba ahora más desconcertado. Un barco, armamento bélico, un presunto ataque Nuclear, coches que estallan… —Señor Evans—, interrumpió Victoria, —he contactado con la organización y me han otorgado el permiso de hacer lo que sea necesario para averiguar el destino que tenía ese cargamento. —No…no lo se—titubeó. —Señorita

Grey,

con

gusto

colaboraremos—Afirmó

Lowell—Evans…se que estas confundido por no saber como llegaste hasta aquí desde tan lejos. Te prometo que te contaré todo. —Lo que sea que se tengan que contar lo harán de camino— señaló Victoria mientras les hacia una seña para que la siguieran— la Organización a puesto a nuestra disposición un avión. Se encuentra en una base aérea cercana, los oficiales nos harán el favor de llevarnos.

— ¿Otro avión? —Dijo Evans poco convencido— ¿ahora a dónde me llevan? Victoria se giró lentamente hacia él. —Decida usted Señor Evans—, dijo mirándolo a los ojos, — la organización me a enviado aquí para ayudarlo.

Capítulo 5

Ha sido una semana muy agitada para el Club. Cuando alguien se atreve a amenazarnos, no solemos tomarnos la situación muy enserio. Pero esta no era una intimidación cualquiera.

Albert Einstein estaba arrepentido de lo que había creado. La energía del futuro; La revolución del mundo; El nacimiento de una nueva era…nada de eso se comparaba a lo que su mismo creador temía. El fin de la humanidad. La energía atómica resultaba ser increíblemente útil para todos. Más aún, si caía en manos equivocadas.

La comunidad internacional estaba de acuerdo en algo. Nosotros los obligamos a estar de acuerdo. Ningún país tenía permiso de desarrollar armamento basado en esa tecnología, ni siquiera tendrían derecho a desarrollarla para fines no armamentísticos. Sabíamos que eso no era del todo cierto. Estados Unidos, Rusia, China, Japón, Corea del Sur, Cuba, Irán, Venezuela, Corea del Norte, Bielorrusia, Alemania, Italia, Costa Rica…continúa. Todos están en la lista de países sospechosos. Acusados de desarrollar tecnología nuclear en secreto. No esperábamos que alguno se atreviera a confesarlo. No de esta manera. Tenemos que recuperar el orden. Volver a tomar las riendas del mundo. Hemos salido de peores situaciones. Mis oficiales lograron localizar hace unos días a uno de los culpables de esta situación. Una importante pieza del rompecabezas. Pero el muy bastardo prefirió morir sin confesar el plan que se viene tramando contra nosotros. Manzana

No he podido dejar de pensar en esa última palabra que pronunciaría antes de morir. — ¿Qué quería decirnos? —susurró. —Jefe—, dijo una voz al otro lado de la línea, — las cosas no salieron según lo previsto. Trancó el teléfono Ya lo sabía. ¿Acaso mis oficiales no saben que tengo ojos y oídos en todas partes?...suelen olvidarlo. O quizá dudan en creer lo que les dicen cuando son contratados. Cada vez se complica más la situación. Necesito volver a relajarme. Aún estamos dentro del juego.

Capítulo 6

Evans se sentía más tranquilo. Camino al avión, Lowell estaba contándole parte de lo sucedido hace un día, cuando él y su pelotón se encontraban en Siria resolviendo otros problemas. Tal y como recordaba, había tomado un convoy militar y estaba protegido por los rebeldes sirios. Había sido mandado para ayudar a poner orden a los ataques que se estaban organizando en contra del gobierno. Las cosas se estaban saliendo de control y Evans, conocedor de la situación, decidió abandonar el país lo más pronto posible.

Los sirios sospechaban que un pequeño escuadrón de militares, provenientes de Estados Unidos, se había infiltrado en el país para ayudar a derrocar al gobierno. Estaban buscándolos para matarlos. El día del tan esperado retorno por parte de Evans había llegado y ya estaba en camino a la base aérea en donde lo esperaba su boleto a la libertad. El trayecto había transcurrido con total normalidad hasta que se comenzaron a escuchar disparos a lo lejos. Miembros del convoy en el que iba cayeron al piso. Estaban bajo ataque. Evans se dispuso a sacar su radio y pedir refuerzos, pero no lo logró. Una fuerte explosión retumbó por debajo de la unidad en donde se hallaba. Todo se volvió negro. —Hemos llegado— exclamó Victoria. Lowell dejó de contarle a Evans lo sucedido y ambos giraron su cabeza para observar el avión. Un Pilatus PC-12 Un pequeño avión turbo-hélice de ala baja. Tren retráctil triciclo y de altas prestaciones. La compañía Suiza Pilatus Aircraft había diseñado este avión para poder ser

aterrizado en pistas cortas, zonas de difícil acceso, o simplemente realizar aterrizajes no planificados. Además se corría el rumor de que algunos modelos gozaban de una autonomía prolongada, lo suficiente para viajar distancias increíblemente largas. Evans se sentía satisfecho. Pues fuera cual fuera la zona a donde se dirigieran, este avión era capaz de llegar allí y aterrizar a salvo. Bajaron del coche y se dirigieron hacia el avión. Pintado a dos tonos, azul y blanco, nada realmente llamativo, típico de la organización. Antes de abordar, algo captó la atención de Evans. Unas pequeñas y elegantes letras doradas en el ala trasera del avión. Las iniciales:

CB —Muy bien—, Victoria se aclaró la garganta. Había estado callada durante todo el trayecto, perdida en sus pensamientos mientras veía por la ventana derecha del vehículo. No podía sacarse de la mente la imagen del estacionamiento. Una pila

de autos disgregados con un Mercedes-Benz en llamas en el centro de la destrucción. —Tenemos que esperar por el piloto. Mientras tanto deberíamos pensar en un destino. —, se detuvo para revisar su celular. Evans y Lowell esperaron. —Perfecto—, sonrió Victoria, — el equipo ha hallado el registro de todos los lugares a los que ha ido el barco. Sincronizó su teléfono con un SmartTv que estaba al otro extremo de la aeronave, descargó los datos, y se proyectó en este un mapamundi con algunos lugares señalados con un punto rojo. Cada uno de ellos unidos por una delgada línea azul. Al lado de este, se desplegó una lista.

Capítulo 7 Registro de navegación #·000526911NY·

Nombre de la embarcación: Chong Chon Gang Especificaciones: 155 metros de largo Especificaciones: 20 metros de ancho Capacidad Total: 14.000 toneladas Fecha de construcción: 1977

Capitán: Lee-Yung Tripulación: sin confirmar Cargamento: Azúcar y enseres varios.

Ruta: Zona sin confirmar, Corea del Norte. (Embarque) Tartus, Siria. Vostocchy, Rusia. Balboa, lado del Pacifico del canal de Panamá Manzanillo, Panamá (Zona de detención) Habana, Cuba (destino del cargamento)

Antecedentes:

Un

año

atrás

fue

detenido

por

autoridades

Ucranianas, culpado de transportar municiones y drogas de contrabando.

Posdata:

Autoridades

panameñas

han descartado

la

posibilidad de que a bordo se encuentre armamento químico.

Capítulo 8

—Un paseo muy largo. —dijo Lowell. Ahora los tres se encontraban observando el mapa minuciosamente. Evans tenía la esperanza de que la trayectoria del barco le diera más pistas. Hace una hora ya, Victoria Grey le había dicho que era él, el que debía determinar en que dirección se daría el siguiente paso. La ONU había puesto su confianza en él. No

es

de

extrañarle.

La

mayoría

de

las

organizaciones que contratan sus servicios lo hacen por su increíble habilidad de intuición. Marsell Evans esperaba que en esta ocasión no le fallara. — ¿Tienes alguna teoría? —Inquirió Victoria. Evans tardó un poco en contestar.

—Nada—dijo—más allá del hecho de que Corea del Norte, Rusia y Cuba tengan rasgos similares no tengo aún una teoría. — ¿Rasgos similares? —preguntó Victoria, confundida. —Todos son comunistas o tienen una ideología basada en ello señorita Grey, aunque a veces lo nieguen—respondió Lowell— excepto Panamá, es el único que no concuerda en todo esto. —Panamá no tiene nada que ver en esto Lowell—, exclamó Evans con la atención puesta en el mapa, —El barco debía cruzar por allí para poder llegar a su destino…evidentemente no lo logró. Lowell asintió, Evans tenía razón. —Victoria, me dijiste que Corea del Norte había lanzado una amenaza nuclear hace una semana. Hoy las autoridades panameñas han capturado este barco y descubierto su contenido…Evans se detuvo por un momento, organizó sus ideas y preguntó— ¿Ha pasado algo en Cuba? ¿Ya se pronunciaron al respecto? Victoria se sentó por un momento con la mirada fija hacia el piso del avión. Pasaron algunos segundos y regresó hacia donde estaba Evans.

—Hace tres días un militar ruso de alto rango fue asesinado en las cercanías del Capitolio de la Habana…algunos testigos dijeron a las autoridades que los asesinos habían huido. Victoria se detuvo para observar su reacción. Evans trataba de asimilar la información. Un militar Ruso asesinado en Cuba, dos países de la lista que tenía en frente. —Tengo entendido que no se sabe aún cual fue el motivo del asesinato—dijo Lowell. Victoria dirigió rápidamente su mirada hacia él. —Es cierto…pero los testigos también nos informaron que el militar, luego de ser abatido, logró pronunciar una palabra—, Victoria se detuvo, pensó por un momento y culminó su frase. — “Manzana” —

Capítulo 9

Victoria había bajado del avión. El piloto había llegado. Hablaba con los oficiales que lo habían trasladado hasta la zona.

Manzana Evans repetía una y otra vez la palabra intentando encontrarle sentido. El militar ruso al parecer quiso confesar algo antes de morir, pero el destino no lo dejó. Quizá la palabra formaba parte de alguna oración, el problema era que no encajaba en ningún contexto. Barco cargado de armas, oficial muerto, amenaza nuclear… ¿Dónde podría tener sentido tal palabra?

—Quizá fue una trampa para mantenernos distraídos— aseguró Lowell mientras se acomodaba en uno de los asientos. —Puede ser—dijo Evans dudoso—o puede ser parte de una oración más extensa. Victoria los interrumpió. A su lado, un hombre de porte muy elegante extendía su mano en señal de saludo. —Un placer señor Evans, Coronel Lowell. Soy su piloto designado, pueden llamarme Kurt. —sugirió con tono alegre. —Kurt fue designado por la organización y a jurado mantenerse tan confidencial como nosotros. — ¿Confidencial? ¿De quién nos estamos ocultando? — preguntó Lowell —De la prensa principalmente. Necesitamos evitar crear algún tipo de rumor que pueda desestabilizar el orden entre los

ciudadanos—,

aclaró

Victoria,



Además,

la

organización nos ha pedido que no compartamos ningún tipo de información relevante con otras autoridades oficiales. —La ONU se quiere quedar con todo el pastel en vez de repartirlo ¡eh! —dijo Lowell algo incrédulo. No le agradaba la idea de que fueran solo ellos tres los encargados de resolver el problema. Cuatro contando a Kurt.

—Iré a ultimar detalles para el viaje, necesito que me notifiquen a donde nos dirigiremos. —inquirió Kurt. Victoria se quedo fijamente mirando a Evans. —Pienso que el mejor sitio para comenzar a buscar es de donde provino el navío—respondió a cabo de un rato. Todos se quedaron pensativos. Entrar en Corea del Norte sin que nadie lo notara era una operación riesgosa. El territorio Nor-Coreano era considerado territorio restringido para la mayoría de los vuelos asiáticos. Un avión proveniente de América dispararía cualquier alarma, incluso antes de entrar en su territorio. Más en una situación como esa. —Podemos ir en calidad de turistas—, sugirió Lowell, —he sabido de gente que consigue entrar gracias a un Visado especial de turista. Claro está, tendríamos muchísimas limitaciones. — ¡Excelente idea!—, exclamó Victoria, — le pediré a la organización que nos consiga las Visas correspondientes y nos las envíen.

—Perfecto, entonces iré a preparar todo—dijo Kurt antes de irse a la cabina del piloto. Este tipo se me hace familiar Pensó Evans por un instante, pero toda idea de haberlo conocido se esfumó cuando recordó la cantidad de ejecutivos elegantes con los que había tratado antes.

Capítulo 10

Los Igualitarios Así me gusta llamar a los comunistas. Nos critican por acumular poder a costa del trabajo de los menos agraciados. En nuestras reuniones a veces nos tomamos un tiempo para conversar sobre ellos, mejor dicho, burlarnos. Prometer igualdad social a un pueblo que se hace cada vez más pobre, mientras tú y tu escuadrón, disfrutan de exquisito caviar todas las noches, debe ser un acto de humildad increíble. Parásitos Económicos Cada año analizamos el progreso de estos países.

Es lógico que estén sumidos en la pobreza. Hay más pobres que ricos. Construir la igualdad social significa hacer que esos ricos se vuelvan más pobres. Sencillo. No solemos prestarles mucha atención. La mayoría de ellos no pueden ni mantenerse en píe por si solos. Tampoco pretendemos ayudarlos. El mundo sería entonces muy aburrido. Sus mandatarios tienen una capacidad única de inventar conspiraciones, ataques, insultos y echarnos luego la culpa a nosotros. A veces me pregunto ¿para qué ser mandatario si eres mejor como escritor de fábulas? Su drama nos mantiene entretenidos. Pero ellos tienen razón en algo. La igualdad social es la meta de todo país con miras al progreso. Claro, sin caer en los términos de dejar a toda la población condenada a la pobreza solo para cumplir con la definición de “Igualdad”.

En la última reunión se decidió que deberíamos empezar a tomarlos en cuenta.

Algunas de las economías que considerábamos más estables

se

comenzaron

a

desmoronar

bruscamente.

Teníamos que hacer algo. Aún nos duele lo sucedido en España. A alguien teníamos que sacrificar. Ahora no estoy tan seguro de esa decisión. Estos países parece que se han confabulado desde hace tiempo en contra de nosotros. Ayudar al enemigo no estaba dentro de nuestros planes. Y las cosas van de mal en peor. Pero pronto retomaremos el control. Será interesante lo que mis infiltrados logren averiguar ahora. Solo espero que actúen correctamente. Ya fallaron la primera vez.

Capítulo 11

Todo está listo para comenzar el viaje. Victoria había solicitado a la organización el envío de las credenciales turísticas que les permitirían acceder al país. Su respuesta no se hizo esperar. A Evans le sorprendió la rapidez con la que la organización había conseguido dichas credenciales y además, según les aclaró Victoria, habían sido registrados como parte de un vuelo turístico que saldría en unas horas. Aún no estaba convencido de que pudieran acceder a espacio aéreo Norcoreano. Ni mucho menos aterrizar sin levantar sospechas. Ya no había vuelta atrás. El avión comenzaba a recorrer la pista.

Evans observaba por la ventanilla mientras el avión se disponía a despegar. Notó que los oficiales que los habían transportado, aún no se retiraban del lugar. Observaban atentamente al avión. Pudo notar que uno de los oficiales sacaba algo de su bolsillo y se lo llevaba al oído, quizá un teléfono celular. —La ruta hacia nuestro destino ya fue trazada. En minutos podrán levantarse de sus asientos—, indicó el piloto, —Les informo que tienen a su disposición conexión WI-FI segura si desean conectarse a la red.

Parece una buena oportunidad para comenzar a investigar sobre lo que estaba sucediendo, pensó Evans. Victoria se encontraba con el piloto en la cabina. Quizá planeando alguna estrategia para conseguir entrar a territorio Norcoreano sin levantar sospechas. Lowell parecía haberse dormido en su asiento. Sabía que sería un largo viaje. De Panamá a Corea del Norte había suficiente tiempo para echarse a dormir. Evans tenía otros planes.

Cogió su teléfono celular y comenzó a revisar las noticias en los distintos portales Web. La prensa parecía no hacerse eco aún de lo ocurrido en Panamá. La confidencialidad con la que estaban trabajando parecía rendir frutos. Pero con los constantes avances en medios de comunicación, mantener una noticia como “confidencial” sería una tarea imposible. —Solo es cuestión de tiempo para que alguna cadena de noticias se haga con la primicia—susurró Evans. Se dispuso entonces a buscar información sobre la supuesta amenaza Nuclear de Corea del Norte a Estados Unidos. Luego de leer varios artículos al respecto, consiguió una página de noticias que se jactaba de tener las primeras imágenes del Mandatario Norcoreano días después de lanzar su amenaza. Una de las fotos mostraba al Líder coreano sentado en su escritorio con gesto de estar escribiendo algo. Al pie de esta, la descripción: “El Líder Norcoreano ultimando detalles para lanzar su ataque”

Evans notó el evidente amarillismo y exageración del titulo de la foto. Pero un detalle capturo su atención. Sobre el escritorio del Mandatario se encontraba un viejo computador. Marsell Evans acercó la imagen para verla más de cerca. Debajo de la pantalla del monitor no había nada que se considerara anormal, pero Evans permaneció pensativo. El logotipo de la marca fabricante del computador era fácilmente identificable. La inconfundible silueta de una… —Manzana—murmuró.

Capítulo 12

Durante toda mi permanencia en el club, nunca he dejado un caso sin resolver. Si prometo algo, lo cumplo. No puedo dejar de pensar aún en la palabra de ese bastardo. ¿Manzana? ¿Qué diablos quería decirnos? < > —Jefe, estoy en tierra. Excelente Luego de lo ocurrido en cuba no tuve más remedio que comenzar a actuar por instinto. Rastreamos todas las conexiones que tenia el militar ruso y no me sorprendió para nada el rumbo que tomó mi investigación.

Venezuela. La pequeña Venecia Hay muchas pistas que nos llevan allí. En primer lugar, la creciente participación Cubana. Cuba parecía haber logrado entrometerse lo suficiente en Venezuela como para arrebatarles el poder y comenzar ellos a tomar sus propias decisiones. Al ser un país de grandes riquezas, Cuba tendría por fin un patrocinador económico para el desarrollo de sus planes después de la caída de la Unión Soviética. Pero ahora se había intensificado la situación. El negocio con Venezuela parece ser tan importante para los cubanos que los mismos han decidido tomar el control de su ejército y los han puesto en contra de sus propios ciudadanos solo

para asegurar

el generoso

patrocinio. Situación que nos ha hecho sospechar de los planes detrás de este financiamiento tan caritativo.

Nuestra segunda pista hacía referencia a Rusia y su mercado armamentístico.

En los últimos años, la compra de armamento bélico a Rusia por parte de Venezuela había aumentado demasiado para nuestros gustos. Pero nuestras preocupaciones estaban mal infundadas en cierto sentido. Los armamento

rusos

nunca

realmente

le

vendieron

peligroso,

a

comparado

Venezuela con

la

tecnología que nosotros tenemos a disposición, esas armas no representan peligro alguno. Parece ser que los rusos solo estaban interesados en el dinero…y en deshacerse de ciertas armas que ya no estaban al nivel de las que sabemos, vienen desarrollando.

Todo parecía constatar que Venezuela tenía algún grado de participación en toda esta situación. Directa o indirectamente. Para terminar de confirmar nuestras sospechas, decidí hacerme cargo de la investigación referente a las “relaciones” de Venezuela con China. Me sorprendí. Cuba no era la que estaba detrás del financiamiento petro-venezolano. Eran los asiáticos.

Suficiente dinero, intercambiado caritativamente entre ambos países, como para fundar un pequeño país. A partir de ese momento me dispuse a hacer lo que nunca antes había hecho. Hacerme cargo yo de una investigación exhaustiva. Mi privilegiada posición me permitía acceder a cualquier fuente de información, en cualquier lugar, en cualquier momento. Lo que descubrí me obligó a mandar agentes hasta el lugar de los hechos. Pues Venezuela resultó ser más poderosa e importante de lo que pensé. Demasiado para nuestros gustos.

Capítulo 13



Evans,

aún

estas

despierto—dijo

Victoria

algo

sorprendida. —Si—asintió— no puedo dejar de pensar sobre lo que estamos buscando. Vamos a un país sin siquiera saber por dónde comenzar y para serte franco, tengo mis dudas acerca de que logremos siquiera aterrizar. —Evans, no te preocupes por ello. La organización sabe lo que hace, son profesionales de primera en lo que se refiere a infiltrar agentes. —Profesionales de primera ¡eh!...decirlo así hace que inspire confianza. —Eso es justo lo que necesito Evans. Que confíes en nosotros.

—Si no confiara en ustedes no estaría aquí, aunque tampoco me dieron muchas opciones. —Para mí, eso es suficiente—indico Victoria con una sonrisa—ahora necesito que me aclares una cosa. — ¿Acaso su organización no le brinda todas las respuestas señorita? —Pues parece que esta ves se equivocaron. Me informaron que eras un agente, un militar miembro de las fuerzas especiales. Pero a decir verdad, no lo pareces. Evans se quedó pensativo por un rato. Estaba en lo correcto. Marsell Evans solía ser estudiante universitario cuando toda su vida dio un giro inesperado. Durante un viaje turístico a la Capital Palestina, Evans conoció a Frank Lowell, militar e integrante para ese momento de un batallón que había sido enviado para resolver ciertos problemas de los que él no estaba autorizado a conocer. Lowell

quedó

sorprendido

con

las

increíbles

habilidades de intuición que Evans tenía al acompañarlo durante un rato mientras charlaba con unos amigos sobre la

diferencia que había entre la Palestina que el estaba viviendo y la que salía en prensa. Sin saberlo, Evans había vislumbrado una pequeña parte de lo que Lowell tildaba de información confidencial. Por lo que decidió invitarlo a una charla poco convencional con los integrantes de su pelotón con el pretexto de que le revelaría información “ultra-secreta”. Dulce néctar para un joven sediento de información. Las cosas salieron mejor de lo planificado. En esa reunión, Evans logró dilucidar todas las posibles soluciones al conflicto Palestino que se vivía en aquel entonces. Desde ese momento, pasó a ser miembro fundamental de las fuerzas especiales. Sus largos viajes lo obligaron a alejarse de sus estudios, pero nunca decidió abandonarlos. Prefirió adaptarse a ese nuevo ritmo. — ¿Quiere decir entonces que sigues siendo un civil? —Si señorita Grey, un joven y corriente civil que sabe más de lo que muchos sugieren. —Antes que nada quiero pedirte que dejes el formalismo y me comiences a llamar por mi nombre—, sugirió Victoria,

— Segundo, como es que lograste acumular tanta fama y experiencia tan rápido. —Nunca dije No…Victoria, cada caso representa para mí una nueva oportunidad de conocer la verdad. Estar un paso más cerca de responder tantas interrogantes. Por eso llegué hasta aquí. — Y por eso me asignaron para trabajar con usted Evans. Gracias por la confianza…Ahora, ¿ha descubierto algo nuevo sobre el caso de la supuesta “Manzana”?. —No, aún nada. Pero sabes algo. Me alegra saber que la manzana se vuelve a convertir en la protagonista.

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EL AUTOR

Rafael Medina (2013) es un joven estudiante universitario. Su pasión por discernir entre la realidad y la mentira en el agitado mundo de los sucesos internacionales hizo que en 2013 iniciara la escritura de Proyecto EDÉN, su primera novela. Proyecto EDÉN es la primera novela de Rafael Medina que, a través de la ficción y la aventura, analiza las verdaderas razones e intenciones tras las guerras y otros acontecimientos claves de la historia que, con su prosa trepidante, esta obra pone en entredicho.

Mas información en: www.rafaelmedina.com.ve