B103 Profetas Preexílicos - ObreroFiel

Israel (así el léxico hebreo BDB, de Brown, Driver y Briggs). 4.2.2. Amós intercedió ..... Amós y sus contemporáneos la dinastía de David ya era una enramada ...
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103D1 Antiguo Testamento III Licenciatura en Teología

Dr. Gary Williams Agosto, 2013 Apuntes sobre Amós

1. Introducción (1:1-2) 1.1. El profeta: Amós (1:1a) 1.1.1. Era de Tecoa, ciudad de Judá, unos 17 km al sur de Jerusalén. 1.1.2. No fue profeta profesional, sino “ganadero”. No se le llama ro‘eh “pastor” (palabra usada en el v. 2), sino noqued, vocablo que aparece solamente una vez más en el Antiguo Testamento, en 2 Reyes 3:4, donde se refiere al rey de Moab, dueño de cientos de miles de ovejas. Además, el arte literario de las profecías de Amós y su conocimiento de la historia y de la escena internacional indican que tenía preparación académica. Amós, entonces, no fue un sencillo pastor de ovejas (cp. la nota sobre 7:14-15). 1.2. El blanco: aunque Amós era de Judá, sus profecías tenían que ver principalmente con Israel (1:1a). 1.3. La fecha (1:1b) 1.3.1. Amós recibió sus mensajes durante los reinados de Uzías de Judá (c. 792-740 a.C.) y Jeroboam II de Israel (c. 793-753 a.C.), tal vez más específicamente entre 767 y 753, pues durante este período ambos reyes reinaron independientemente, no como corregentes con sus padres. Fue un tiempo de prosperidad y expansión territorial para ambos reinos (cp. 2 R. 14:23-27; 2 Cr. 27:1-15). 1.3.2. Amós recibió sus mensajes dos años antes del famoso terremoto que sacudió Israel durante el reinado de Uzías (1:1b). El terremoto probablemente sucedió hacia 760 a.C. y fue tan fuerte que se recordaba todavía más de dos siglos después, en tiempos del profeta Zacarías (cp. Zac. 14:5). Se menciona aquí no solo como indicio de la fecha de las profecías, sino también como señal de que Yahvé iba a sacudir a su pueblo con los juicios profetizados en el libro (cp. v. 2), o aun como cumplimiento de algunas de sus profecías (cp. 9:1). 1.4. El tono de las profecías: juicio devastador (1:2). El rugido temible de Yahvé (cp. 3:8; ver también 3:4, 12) secará hasta los lugares más fértiles de Israel. El hecho de que Yahvé ruge desde Sión implica que no mora en los santuarios del reino del norte, sino en el templo en el monte Sión en Jerusalén. El rugir del dios en la literatura del antiguo Oriente normalmente implica que llega a derrotar a los enemigos de su pueblo. Aquí, como implica la oración “se secará la cumbre de Carmel”, la ferocidad de Yahvé se dirigirá contra su propio pueblo en el reino del norte. 2. Yahvé anuncia sus juicios contra ocho naciones (1:3-2:16). Estos ocho mensajes tienen una estructura tripartita común: (a) introducción con un

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dicho numérico gradual, (b) acusación de transgresión de parte de la nación y (c) anuncio del castigo que Yahvé ejecutará. Amós ordena los ocho mensajes astutamente para que el anuncio del juicio de Israel tenga máximo efecto. Los primeros siete mensajes condenan a naciones vecinas y enemigas de Israel (1:3–2:5), así ganando el interés y apoyo de los israelitas antes que, sorprendidos, oigan y reciban el pleno impacto de la condena a su propia nación (2:6-16). También los mensajes de juicio van acercándose cada vez más a Israel. Comienzan con dos enemigos perpetuos de Israel (Siria y Filistea, 1:3-8), luego a un ex aliado de Israel (Tiro, 1:9-10), entonces a tres naciones emparentadas con Israel a través de Esaú (Edom, 1:11-12) y Lot (Amón y Moab, 1:13–2:3) y, por último, a otra parte del mismo pueblo de Yahvé (Judá, 2:4-5). Los pecados de las seis naciones gentiles condenadas en 1:3-2:3 son actos de violencia contra otras naciones. Los pecados de Judá e Israel serán diferentes (2:4, 612). 2.1. Anuncia su juicio contra los arameos (1:3-5). 2.1.1. Introducción: el juicio es irreversible debido a cuatro transgresiones (1:3a). 2.1.1.1. La expresión “por tres pecados, y por el cuarto” creaba la expectativa de que a continuación habría una lista de cuatro pecados con el énfasis mayor en el cuarto pecado (cp. los dichos numéricos graduados en Pr. 6:16-19; 30:15-16, 18-19, 21-23, 29-31; Job 5:19-25). Sin embargo, solo un pecado se atribuye a Damasco (1:3b). De igual manera la misma expresión introducirá los ocho mensajes de juicio en Amós 1–2, pero en los primeros seis solo una transgresión se señala. El auditorio se pondría perplejo, y al oír una segunda transgresión en el caso de Judá (2:4) había de pensar que por fin habría cuatro, pero la lista quedó en dos. Así los israelitas seguían escuchando, y finalmente se dieron cuenta que la denuncia llegó a cuatro transgresiones solamente cuando el profeta habló de la nación de ellos. El colmo del pecado no se hallaba en las naciones vecinas, sino en Israel mismo. 2.1.1.2. Damasco era la principal de las ciudades arameas. 2.1.2. Transgresión: arremetieron con saña contra los israelitas que vivían en el lado oriental del río Jordán (1:3b). A veces en el A.T. “Galaad” se usa para referirse a una parte de la tierra de Transjordania, y otras veces, como aquí aparentemente, a toda Transjordania. Para algunos ejemplos de la opresión aramea en Transjordania a fines del siglo IX a.C., ver 2 R. 8:12; 10:32-33; 13:3-7. Los trillos de hierro eran tablones provistos por debajo de cuchillitas de hierro o piedras puntiagudas; se arrastraban sobre la mies segada para separar el grano de la paja y la cáscara. Aquí la trilla es metáfora por la violencia que los sirios cometieron contra los israelitas. 2.1.3. Castigo (1:4-5). Este juicio se cumplió en 732 a.C. por la invasión asiria (cp. 2 R. 16:9).

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2.1.3.1. Destrucción de los palacios (1:4). 2.1.3.1.1. Hazael fundó su dinastía en el siglo IX (2 R. 8:7-15), y su hijo Ben-adad le sucedió en el trono (2 R. 13:3, 24). Ambos ejercieron dominio sobre los israelitas transjordanos (2 R. 13:3). 2.1.3.1.2. El vocablo traducido “palacios” aparece doce veces en el libro de Amós (1:4, 7, 10, 12, 14; 2:2, 5; 3:9 [2 veces], 10, 11; 6:8). También puede significar “fortalezas” (NVI), y no es claro cuál de las dos traducciones es mejor en Amós. Aquí la combinación con “de Ben-adad” y el paralelo con “la casa de Hazael” sugiere que Amós tenía en mente “palacios”, y “palacios” parece tener mejor sentido en 3:9-11 también. Por otro lado, en 1:7, 10, 14 el paralelo con “muro” sugiere más bien “fortalezas”. 2.1.3.2. Penetración del enemigo en las fortificaciones (1:5). 2.1.3.3. Matanza de los habitantes y gobernantes (1:5). “Avén” significa “maldad”; no sabemos a qué lugar se refiere “valle de maldad”. Se cree que Bet-edén era una ciudad estado arameo al norte del río Éufrates. 2.1.3.4. Deportación del pueblo a Kir, sitio en el sudeste de Mesopotamia (1:5). Esto significaría la anulación de su historia, ya que serían enviados de regreso a su lugar de origen (cp. 9:7). 2.2. Anuncia su juicio contra Filistea (1:6-8). 2.2.1. Introducción: el juicio es irreversible debido a cuatro transgresiones (1:6a). Gaza era una de las cinco ciudades principales de los filisteos (cp. 1 S. 6:17). El v. 8 menciona tres más de ellas. 2.2.2. Transgresión (1:6b). Hicieron una deportación masiva de los habitantes de algún lugar para venderlos a Edom como esclavos. 2.2.2.1. La expresión traducida “todo un pueblo” no significa “toda una aldea”. El hebreo es literalmente “un cautiverio entero”. Implica que los filisteos habían llevado cautivos a muchos habitantes de una nación o región (cp. N-C: “muchedumbres enteras de cautivos”). 2.2.2.2. Amós no identifica a los cautivos, pero debido a la situación geográfica de Filistea, es probable que fueron de Israel o Judá. Tal vez el profeta aludía a la invasión filistea de Judá mencionada en 2 Crónicas 21:16-17, pero hubo bastantes conflictos militares entre los filisteos e Israel/Judá a lo largo de los siglos desde que los dos pueblos se asentaron en la tierra de Canaán.

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2.2.3. Castigo (1:7-8). El anuncio del juicio divino, así como en muchas profecías, es simétrico con la denuncia del pecado, así manifestando la justicia de Dios: como los filisteos entregaron un cautiverio completo, ellos perecerán completamente, hasta su remanente (traducido “resto” en RV60). 2.3. Anuncia su juicio contra Fenicia (1:9-10). 2.3.1. Introducción: el juicio es irreversible debido a cuatro transgresiones (1:9a). Tiro era la principal ciudad fenicia. 2.3.2. Transgresión (1:9b). Hicieron lo mismo que Filistea (cp. v. 6b), pero con la agravante de que los esclavos eran de un pueblo aliado. En los pactos del antiguo Oriente los aliados se llamaban “hermanos” (cp. 1 R. 9:13; 20:32-33). La nacionalidad de los cautivos no se identifica, pero no es improbable que fueran de Israel o Judá (cp. Jl. 3:4-8). 2.3.3. Castigo (1:10) 2.4. Anuncia su juicio contra Edom (1:11-12) 2.4.1. Introducción: el juicio es irreversible debido a cuatro transgresiones (1:11a). 2.4.2. Transgresión (1:11b). Ha cometido violencia continua contra su hermano. El hermano podría ser cualquier pueblo aliado, pero ha de ser Judá o Israel, pues Edom descendió de Esaú, hermano de Jacob (cp. Gn. 25:2930; Abd. 1, 10-12). Además del pecado mencionado aquí, Amós ya ha dicho dos veces que Edom compró un pueblo cautivo (vv. 6, 9). Si los filisteos (v. 6) y los fenicios (v. 9) merecieron castigo por entregar el pueblo cautivo, también lo merecía Edom por comprarlo. 2.4.3. Castigo (1:12). Temán era la ciudad más grande en el sur de Edom, y Bosra era su fortaleza en el norte, de manera que la referencia a las dos ciudades abarca toda la nación. 2.5. Anuncia su juicio contra los amonitas (1:13-15). 2.5.1. Introducción: el juicio es irreversible debido a cuatro transgresiones (1:13a). 2.5.2. Transgresión (1:13b). En invasiones para apropiarse de tierra israelita en Transjordania mataron con saña hasta a las mujeres embarazadas. Este pasaje implica que la vida del feto es de alto valor (abrir a las mujeres encintas aparentemente era peor aún que matar a una mujer no encinta; cp. también 2 R. 8:12; 15:16; Os. 13:16) y así da base para concluir que el aborto es una agresión violenta contra un ser indefenso y merecedora de castigo divino. 2.5.3. Castigo (1:14-15). Rabá era la capital de los amonitas.

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2.6. Anuncia su juicio contra Moab (2:1-3). 2.6.1. Introducción: el juicio es irreversible debido a cuatro transgresiones (2:1a). 2.6.2. Transgresión (2:1b). Quemó los huesos del rey de Edom. 2.6.2.1. La denuncia de la transgresión de Moab seguramente sorprendió al auditorio israelita. Casi todos los libros proféticos contienen profecías contra naciones no israelitas, y casi siempre se daba a entender que el juicio se debería en gran parte a su maltrato contra Israel o Judá. Ese parece ser el caso en los juicios anunciados en 1:3-15. Aquí, sin embargo, la transgresión que hacía a Moab acreedor del juicio divino no se cometió contra Israel, sino contra Edom, nación que en muchas ocasiones había cometido graves ofensas contra el pueblo de Yahvé (cp. vv. 6, 9, 11). La profecía, entonces, indica que Yahvé juzga a las naciones por su maltrato a otros pueblos, aun cuando estos no sean Israel. Ahora, entonces, se entiende de manera nueva por qué 1:6 y 9 han hablado de “un cautiverio completo” sin identificarlo. Como ya se explicó, probablemente la expresión en esos versículos se refiere a habitantes de Judá o Israel, pero, después de leer 2:1, entendemos que entregar a la esclavitud un cautiverio completo de cualquier pueblo sería una grave ofensa ante los ojos de Yahvé. 2.6.2.2. Tal vez Moab sacó los huesos del rey de Edom de la sepultura para quemarlos (cp. 2 R. 23:16; Jer. 8:1-2), o quizá quemaron el cadáver del rey muerto en batalla o ejecutado siendo cautivo (cp. Gn. 38:24; Lv. 20:14; 21:9). En ambos casos la acción se consideraría un ultraje en el mundo antiguo. 2.6.3. Castigo (2:2-3). La estela de Mesa, rey de Moab, menciona a Queriot como un sitio donde había un santuario de Quemós, el dios principal de los moabitas. Parece que el nombre significa “La Ciudad”. Se menciona también en Jeremías 48:24, 41 (o tal vez en el v. 41 se deba traducir “ciudades”, como hacen muchas versiones). Tal vez sea otro nombre de Ar, la ciudad principal de Moab (cp. Nm. 21:28; Is. 15:1). 2.7. Anuncia su juicio contra Judá (2:4-5). 2.7.1. Introducción: el juicio es irreversible debido a cuatro transgresiones (2:4a). Este es el séptimo anuncio de juicio en la serie. El auditorio israelita habría pensado con mucha satisfacción que el clímax de estos anuncios caía sobre su “hermano separado”, especialmente porque hubo guerra entre Judá e Israel en la generación anterior (cp. 2 R. 14:8-14). Sin embargo, como se verá en 2:6-16, estarían equivocados. 2.7.2. Transgresiones (2:4b). 2.7.3. Aquí por primera vez la lista de pecados se extiende más allá de uno. El auditorio israelita, al escuchar el segundo, pensaría que aquí por fin la

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denuncia de “tres pecados y el cuarto” se completaría, pero una vez más sería engañado. La lista queda en dos transgresiones. 2.7.4. Las dos transgresiones eran desobediencia a la ley de Moisés e idolatría. 2.7.4.1. La ley de Moisés prohibía no solamente la idolatría, sino también las injusticias, y exhortaba no solamente a adorar a Yahvé, sino también a amar al prójimo. 2.7.4.2. Las “mentiras” de Judá eran los dioses falsos que adoraba (cp. Sal. 40:4; Jer. 10:14; 13:25). 2.7.4.3. Los dos pecados señalados de Judá difieren de los pecados de las naciones denunciados en 1:3-2:3. Los pecados de las otras naciones eran crímenes contra la humanidad (transgresión de la ley moral proveniente de la revelación general), pero los pecados de Judá eran transgresiones de la ley de Yahvé, proveniente de la revelación especial. Solamente Judá e Israel tenían la ley de Yahvé, pero las otras naciones eran responsables de obedecer la ley natural. 2.7.5. Castigo (2:5) 2.8. Anuncia su juicio contra Israel (2:6-16). 2.8.1. Introducción: el juicio es irreversible debido a cuatro transgresiones (2:6a). ¡Cuál sería la sorpresa del auditorio israelita al escuchar que los anuncios de juicio continúan después del séptimo, y que la nación ahora condenada es la suya, Israel! Esto sería totalmente inesperado, pues ellos darían por sentado que los anuncios de juicio contra una serie de naciones era una profecía del anhelado día de Yahvé, cuando él destruiría a todos los enemigos de Israel y libraría a Israel de ellos (cp. 5:18a). Ahora descubren que ellos mismos serán juzgados duramente en ese día (cp. 5:18-20). 2.8.2. Transgresiones (2:6b-12). Aquí al fin Amós enumera cuatro pecados. La condena “por tres pecados y por el cuarto”, truncada en los siete mensajes anteriores, ahora halla expresión completa en la denuncia de las transgresiones de Israel. 2.8.2.1. Injusticias sociales (2:6b-7a). 2.8.2.1.1. Venden por plata al justo (2:6bα), es decir, los jueces aceptan sobornos para fallar en contra de los que están en lo correcto (cp. 5:12). 2.8.2.1.2. Venden al pobre por (lit. “a causa de”) un par de zapatos (lit. “sandalias”) (2:6bβ). Esto puede significar: a) fallar en su contra por un soborno pequeño, b) venderlos como esclavos por una deuda pequeña, o c) venderlos por una transferencia de propiedades (cp. Dt. 25:9; Rut 4:7). La preposición “a causa de” favorece la segunda opción (y la

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tercera, pero esta es más complicada y, por lo tanto, menos probable), pero el paralelismo sugiere la primera, especialmente porque la línea B depende del mismo verbo que la línea A: A. Porque vendieron por dinero al justo B. a causa de un par de sandalias y al pobre 2.8.2.1.3. Buscan quitarles a los pobres todas sus posesiones (2:7aα). La primera oración del v. 7 es oscura en el hebreo. Literalmente el TM tiene: “Y jadean sobre el polvo de la tierra en la cabeza de los pobres”. Muchas versiones en castellano siguen la teoría de que el verbo puede significar “pisotean”, pero es menos especulativo interpretar “jadean sobre” en el sentido de “anhelan” (el verbo se usa en este sentido en Sal. 119:131, donde RV60 traduce “suspiré” y NVI “jadeante”, y en Job 5:5c, donde LBLA traduce “ansían”). Según esta interpretación la oración es una hipérbole por la codicia de los opresores que buscaban quitarles a los pobres todo lo que tuvieran (cp. RVA: “codician hasta el polvo de la tierra que está sobre la cabeza de los empobrecidos”). 2.8.2.1.4. Cierran a los pobres el acceso a la justicia (2:7aβ). Los “humildes” eran los pobres (cp. el uso similar de “humilde” en castellano”). Tal vez más clara que “tuercen el camino” sería la traducción “desvían el camino”. El camino desviado aquí es el camino de acceso a la justicia. A través de sus maniobras y artimañas los opresores pusieron obstáculos para evitar que los pobres tuvieran acceso a la justicia (cp. 5:12; Ex. 23:6; Is. 29:21). 2.8.2.2. Inmoralidad sexual (2:7b). Se debate si la “joven” era la esposa o la concubina del hijo o del padre (cp. Lv. 18:8, 15; 20:11-12; Dt. 27:20), la sirvienta (cp. Ex. 21:7-9), una prostituta o la anfitriona de una fiesta pagana. 2.8.2.3. Religión hipócrita (2:8). Mezclaban su adoración a “Yahvé” con injusticias sociales. No deben acostarse sobre ropas empeñadas, sino devolverlas al pobre a la puesta del sol (cp. Ex. 22:26-27; Dt. 24:12-13, 17). La expresión traducida “sus dioses” puede también significar “su Dios” (LBLA, NVI). Los israelitas aquí condenados adoraban a Yahvé (cp. 5:18, 22), pero era “su Dios”, creado a su imagen, no el verdadero Yahvé que se había revelado en la liberación de Israel de la esclavitud en Egipto y en la Ley de Moisés. 2.8.2.4. Ingratitud a Yahvé (2:9-12). El dicho numérico (“por tres pecados y por el cuarto”) hace recaer más énfasis en este cuarto pecado. La extensión con que se expone en comparación con los tres pecados anteriores confirma ese énfasis. En realidad, este pecado incluye los tres anteriores, pues todos los pecados de Israel eran manifestación de ingratitud a Yahvé. Aunque las palabras “pleito” y

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“pacto” no aparecen aquí, este pasaje es una especie de pleito pactal: Yahvé reclama que él ha cumplido con su parte del pacto (2:9-11) pero que los israelitas no han cumplido con la parte que les correspondía a ellos (2:12). 2.8.2.4.1. Yahvé había obrado a favor de Israel (2:9-11). 2.8.2.4.1.1. Los libró de la esclavitud en Egipto y les dio la tierra de los amorreos (2:9-10). Aquí “amorreo” se refiere a los habitantes de Canaán en general. 2.8.2.4.1.2. Les levantó profetas y nazareos para recordarles de sus responsabilidades ante él (2:11). 2.8.2.4.2. Israel había rechazado el mensaje de Yahvé dado a través de los nazareos y profetas (2:12). Callaron a los profetas para que estos no les reprendieran o anunciaran juicios divinos por sus pecados (cp. Is. 30:10). Seguramente el “mandamiento” a los profetas para que se callaran iba acompañado de amenazas (cp. 5:10, 13; 8:10-13; Jer. 11:21). 2.8.3. Castigo (2:13-16). El ejército será derrotado rotundamente. 2.8.3.1. El v. 13 compara este castigo con un carro lleno de gavillas, pero la interpretación de la metáfora no es clara, pues el significado del verbo traducido “apretar” es dudoso (cp. las traducciones variadas en las versiones). 2.8.3.2. Amós utiliza siete oraciones paralelas en los vv. 14-16 para indicar que la derrota será cabal. 3. Yahvé amplía su denuncia del pecado de Israel y su anuncio del castigo resultante (3:1-6:14). Los pecados que más denuncia son la injusticia social y la adoración falsa. Esta es falsa en parte por los santuarios ilegítimos (cp. 1:2) y la idolatría (cp. 5:26; ver la nota sobre 3:14a), pero especialmente porque sus injusticias la invalidaban. 3.1. Ser el pueblo escogido de Yahvé no protegerá a Israel del castigo divino, pues debido a esa misma relación merece mayor castigo (3:1-2). 3.1.1. Cuatro profecías de los capítulos 3-6 comienzan con el imperativo “oíd” (3:1, 13; 4:1; 5:1), y una quinta comienza con “haced oír” (3:9, trad. lit.). Esta repetición sugiere que estas profecías juntas forman una unidad literaria, en este caso una sección del libro. 3.1.2. Cuando la Biblia dice que Dios “ha conocido” (en tiempo pasado) a alguien, muchas veces quiere decir que lo ha escogido (cp. Gn. 18:19; Éx. 33:12, 17; Dt. 9:24; Jer. 1:5; Os. 13:5; 1 Co. 8:3 [tiempo perfecto en el griego], Gá 4:9 [aoristo]; Ro. 8:29 [aoristo]; 1 P. 1:20 [donde el vocablo traducido “destinado” es un participio en tiempo perfecto que literalmente significa “habiendo sido conocido antes”]. Además el verbo se usa en los

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pactos el antiguo Oriente para referirse al compromiso entre las partes. De manera que aquí en 3:2 “a vosotros he conocido” ha de significar “os he escogido para hacer pacto con vosotros” (cp. DHH, LBLA, NVI, nota de BJ). 3.2. Según la ley de la causa y el efecto, el hecho que Yahvé ha hablado obliga a Amós a profetizar (3:3-8). 3.2.1. Algunos ejemplos de la ley de la causa y el efecto (3:3-6). Amós ha escogido estos ejemplos con propósito, pues todos pueden ser metáforas de juicio también. 3.2.1.1. Ejemplos de efectos que tienen causas (3:3-5a). En todos estos ejemplos, la causa es no solo posible, sino segura. 3.2.1.1.1. En lugar de “estuvieren de acuerdo” (3:3), tradúzcase “se han juntado” o “se han encontrado” (BJ). 3.2.1.1.2. El vocablo traducido “leoncillo” (3:4) no se refiere a un cachorro juguetón (contra DHH, RVA, RV95), sino a un león joven, ágil, fuerte y peligroso, y “dar su voz” (3:4, trad. lit.) definitivamente no significa solo “gruñir” (contra DHH, LBLA, NVI; cp. 1:2). 3.2.1.2. Ejemplos de causas que producen efectos (3:5b-6). En todos estos ejemplos los efectos son no solo posibles sino seguros. 3.2.2. Cuando Yahvé habla a sus profetas (causa), ellos tienen que profetizar (efecto) (3:7-8). 3.2.2.1. La equiparación de Yahvé con el rugido del león (3:8) hace eco de 1:2 (cp. también 3:4). 3.2.2.2. Aunque los habitantes de Israel amenazan a Amós para callarlo, él tiene más temor de Yahvé el León; por lo tanto, no tiene más opción que comunicar lo que Yahvé le ha hablado (3:8; cp. 2:12; 5:10, 13; 7:10-17; Jer. 1:17; Ez. 3:17-21). 3.3. Yahvé juzgará la opresión y violencia de los gobernantes de Israel (3:9-15). Este pasaje consiste en párrafos sobre la destrucción de los palacios (3:9-11) y las casas (3:13-15) conectados por un versículo sobre el saqueo de las riquezas de Israel (3:12). 3.3.1. Los palacios de Israel, llenos de saqueo, serán saqueados (3:9-11). El vocablo “palacio” se repite cuatro veces en este pasaje. En cuanto a esta palabra, ver la nota respectiva sobre 1:4. 3.3.1.1. El pecado de los gobernantes: Yahvé irónicamente ordena que se envíe una invitación a los gobernantes filisteos y egipcios (los que viven en los palacios de esos pueblos) para que vean la opresión y violencia en Israel (3:9-10).

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3.3.1.1.1. Egipto y los filisteos, aquí representados por la ciudad de Asdod, habían sido los peores opresores de Israel (cp. Ex. 1:11-16; Jue. 13:1). Sin embargo, tanta era la opresión de los gobernantes israelitas que Amós llama a esos antiguos opresores de Israel para que aprendan cosas nuevas de ella. 3.3.1.1.2. La expresión “montes de Samaria” (3:9) se refiere a la región montañosa en el centro de Israel, donde vivía la mayoría de sus habitantes. Samaria era la capital de Israel, pero aquí, como en muchos pasajes, la palabra funciona como sinónimo de Israel. 3.3.1.1.3. En el hebreo hay un juego de palabras entre ´ashdod “Asdod” (3:9) y shod “despojo” (3:10), y también entre mitsráyim “Egipto” (3:9) y ´otserim “atesorando” (3:10). 3.3.1.2. El castigo: una invasión en la cual los palacios llenos del despojo serán despojados (3:11). 3.3.2. Solo un remanente mutilado de las riquezas acumuladas en Israel quedará después de la invasión (3:12). Una vez más Amós compara el juicio de Yahvé con la ferocidad del león (cp. 1:2; 3:4, 8). La última parte del versículo (“que moran en Samaria…un lecho”) es oscura en el hebreo; ver las varias versiones. 3.3.3. Las “casas” de Israel serán destruidas en la invasión (3:13-15). El vocablo “casa” se repite 6 veces en este pasaje. Normalmente la casa se considera un lugar de seguridad, pero aun lo más seguro de Israel será destruido. 3.3.3.1. El castigo caerá sobre la casa de Jacob, es decir, la nación de Israel (3:13-14a). 3.3.3.2. El santuario de Yahvé en Bet-el (“Casa de Dios”) será destruido (3:14). 3.3.3.2.1. El santuario de Yahvé en Bet-el había sido establecido por Jeroboam I como un santuario rival al templo de Yahvé en Jerusalén (cp. 1 R. 12:26-29). Si bien el hagiógrafo da a entender que los becerros de oro eran ídolos (cp. 1 R. 12:28), la teología oficial de Israel seguramente era que los becerros solo representaban la presencia de Yahvé, quien, invisible, estaba parado sobre el lomo del becerro. En teoría, entonces, el becerro funcionaba como el arca del pacto en el templo de Jerusalén. 3.3.3.2.2. Los cuernos del altar cortados simbolizarían el hecho que no quedaría refugio o asilo para los israelitas (cp. las referencias a los cuernos del altar como lugar de refugio en Ex. 21:14; 1 R. 1:50-51; 2:28). La repetición de la palabra “altar” dos veces en el v. 14 también evoca la única referencia

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previa a los altares, 2:8, donde se señala como pecado la combinación de opresión a los pobres y adoración a Yahvé. 3.3.3.2.3. El lenguaje de 3:14a (“el día que castigue…castigaré”) hace eco de Ex. 32:34b (aun más en el hebreo que en el castellano), y así evoca el pecado en el desierto con el becerro de oro, el mismo pecado que se perpetuaba en Bet-el. A pesar de la teología oficial, en efecto los becerros eran ídolos para los israelitas (cp. 8:14). 3.3.3.3. Las casas de los ricos serán destruidas (3:15). Los ricos tenían dos casas, una para la época de calor y la otra para la época de frío. Las casas de marfil no eran construidas de marfil, sino adornadas con embutidos de marfil. 3.4. Yahvé juzgará a las mujeres ricas de Israel (4:1-3). 3.4.1. Su pecado: oprimir a los pobres pidiendo lujos a sus maridos (4:1). Probablemente ellas no se consideraban a sí mismas como opresoras, pues no participaban directamente en la opresión y quizás en algunos casos no sabían, o no querían saber, que sus esposos eran injustos. Sin embargo, Amós las tilda de opresoras, pues, a sabiendas o no, pedían a sus maridos lujos que estos obtenían mediante la opresión de los pobres. Amós compara a estas mujeres a las vacas engordadas en la región ganadera de Basán (cp. Ez. 39:18; Dt. 32:14; Sal. 22:12), en el norte de Transjordania. 3.4.2. Su castigo: serán llevados al cautiverio (4:2-3). 3.4.2.1. “Yahvé juró por su santidad” (4:2) es una manera de decir: “Yahvé juró por sí mismo” (cp. “juró Yahvé por su nefesh “alma, vida” en 6:8; Jer. 51:14, y “juro por mí mismo” en Gn. 22:16; Is. 45:23; Jer. 22:5; 49:13; ver también Heb. 6:13). “Su santidad” aquí, como frecuentemente en el A.T., no se refiere a su pureza, sino a su superioridad en poder y dignidad a todo ser viviente; Yahvé es “apartado” de todo otro ser, en un plano superior. 3.4.2.2. En lugar de “con ganchos” y “con anzuelos” (4:2), probablemente se debe traducir “en canastas” y “en ollas”, respectivamente (contra todas las versiones que he consultado). En esa época los pecadores del antiguo Oriente no usaban ganchos para atrapar a los peces, sino otros medios, incluyendo canastas. También usaban canastas y ollas para empacar y transportar el pescado. Así un texto de Mari dice: “Yo, Dagán, haré que los jeques se tuerzan en una canasta de pescador y los entregaré delante de ti” (Shalom Paul, Amós: Un comentario [Hermeneia; Minneapolis: Fortress Press, 1991]: 134). 3.4.2.3. El significado del vocablo harmón, traducido “palacio” en RV60 (4:3), es desconocido (ver las varias traducciones en las versiones). En lugar de “de harmón”, tradúzcase “a harmón” (BJ, DHH, LBLA, RVA, NVI).

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3.5. Yahvé irónicamente señala que los sacrificios de los israelitas solo multiplican sus pecados, pues están acompañados de injusticia social (4:4-5). Para una explicación más detallada de este pasaje, ver Williams, “La justicia seguirás”: 128-32. 3.5.1. En cuanto al santuario de Yahvé en Bet-el, ver la nota sobre 3:14. Aparentemente había un santuario de Yahvé también en Gilgal, el cual tenía raíces históricas en el período antes de la construcción del templo en Jerusalén (cp. 1 S. 10:8; 15:21). 3.5.2. Los dos llamados del v. 4b son hipérboles. Aunque uno sacrificara un animal cada mañana y diezmara cada tres días, una devoción inaudita, aún así su culto sería pecado. 3.5.3. Sobre los sacrificios de alabanza y las ofrendas voluntarias (v. 5), ver Lv. 7:12-17; 22:18-23, 29-30. “Sacrificio de alabanza” en Amós y “sacrificio de acciones de gracia” en Levítico son traducciones de la misma expresión hebrea. La ofrenda de pan leudado (v. 5) se exige con el sacrificio de alabanza en Lv. 7:13. 3.5.4. El culto tan fervoroso que se describe en 4:4-5 les gustaba a los israelitas, pero no a Yahvé (4:5; cp. Is. 58:3, 5). El mismo peligro existe hoy cuando escogemos una liturgia que nos gusta a nosotros, sin reparar en que el propósito del culto no es agradar a nosotros, sino a Dios. 3.5.5. No se explica en 4:4-5 por qué los sacrificios multiplicaban los pecados. Por el momento los lectores nos preguntamos si era porque se ofrecían en santuarios ilegítimos, o porque iban acompañados de la injusticia social (cp. la exposición de 3:14). El texto nos deja en vilo al respecto hasta 5:4-15. 3.6. Puesto que Israel no se arrepintió aun cuando Yahvé les envió las maldiciones del pacto mosaico, ellos ahora tendrán que confrontarse con el Dios todopoderoso en forma más directa (4:6-13). 3.6.1. No se arrepintieron aun cuando Yahvé les castigó (4:6-11). 3.6.1.1. Los sufrimientos en estos versículos son las maldiciones del pacto profetizadas en Levítico 26 y Deuteronomio 28. El pasaje enumera siete sufrimientos, sugiriendo una serie completa. 3.6.1.1.1. Hambre (4:6; cp. Lv. 26:26; Dt. 28:48) 3.6.1.1.2. Sequía (4:7-8; cp. Lv. 26:19; Dt. 28:22-24) 3.6.1.1.3. Pérdida de cosechas (4:9a; cp. Lv. 26:20; Dt. 28:22, 40) 3.6.1.1.4. Insectos (4:9b; Cp. Dt. 28:38) 3.6.1.1.5. Plagas (4:10a; cp. Lv. 26:16, 25; Dt. 28:21-22, 27, 35, 5961)

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3.6.1.1.6. Derrota militar (4:10b-11; cp. Lv. 26:25, 33, 36-39; Dt. 28:25-26, 49-57) 3.6.1.1.7. Destrucción como en Sodoma y Gomorra (4:11; cp. Dt. 29:23). 3.6.1.2. Cada vez se resistieron a arrepentirse (4:6b, 8b, 9b, 10b, 11b). El propósito de los castigos era correctivo, pero Israel no quiso aprender. 3.6.2. Ahora Israel tendrá que enfrentarse con el todopoderoso Dios guerrero (4:12-13). “Yahvé Dios de los ejércitos” (v. 13) no vendrá a pelear a favor de Israel, sino en su contra. Se podría suponer que la lista de siete sufrimientos pasados (4:6-11) significaba que Israel ya había sufrido lo suficiente. Sin embargo, debido a su falta de arrepentimiento, les llegará un octavo sufrimiento mucho mayor que los anteriores. 3.7. Amós levanta una lamentación sobre Israel (5:1-17). Esta endecha se presenta en forma quiástica; es decir, los elementos de la segunda mitad del pasaje corresponden en orden inverso a los de la primera mitad: A Lamento del profeta sobre Israel (5:1-3) B Llamado a buscar a Yahvé y vivir (5:4-6) C Denuncia de injusticia (5:7) D Descripción del poder de Yahvé, el Juez divino (5:8-9) C´ Denuncia de injusticia (5:10-13) B´ Llamado a buscar lo bueno y vivir (5:14-15) A´ Profecía del lamento de Israel (5:16-17) 3.7.1. Amós endecha a Israel (5:1-3). 3.7.1.1. El anuncio: Amós endechará la muerte de Israel. El vocablo traducido “lamentación” significa más exactamente “canto fúnebre”. 3.7.1.2. La metáfora: Israel será como una doncella mortalmente herida y sin socorro (5:2). 3.7.1.3. La interpretación de la metáfora: Israel perderá el 90% de sus soldados en combate (5:3). Aquí “salir”, así como en varios otros pasajes del A.T., tiene el sentido técnico de “salir a la batalla” (cp., por ejemplo, Jue. 2:15; 4:14). 3.7.2. Yahvé llama a Israel a buscarlo para salvarse del castigo divino (5:4-6). 3.7.2.1. Después de la fórmula de mensajero (v. 4a), los vv. 4-6 se desarrollan en forma quiástica: A Buscadme y vivid (5:4b) B y no busquéis a Bet-el (v. 5a) C ni entréis en Gilgal (v. 5a) D ni paséis a Beerseba (v. 5a) C´ porque Gilgal será llevada en cautiverio (v. 5b) B´ y Bet-el será deshecha (v. 5b)

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A´ Buscad a Yahvé y vivid… (v. 6a) 3.7.2.2. Por primera vez el libro ofrece una esperanza de salvación del castigo venidero. Sin embargo, cuando Yahvé anuncia juicio, siempre ofrece implícitamente esa esperanza mediante el arrepentimiento, aun cuando el pasaje no la mencione explícitamente (cp. Jer. 18:7-8, pero ver “quizá” aquí en 5:15). 3.7.2.3. La repetición de “buscad” y el verbo “vivir” en 5:4b y 6a subraya la urgencia de buscar a Yahvé para sobrevivir, pero no se explica todavía cómo hacerlo. Los israelitas creían que ya lo buscaban mediante sus sacrificios y ofrendas en los santuarios, pero él da a entender en el v. 5 que eso no es lo que tiene en mente (cp. 4:4-5). La respuesta de cómo se le debería buscar no se revelará hasta 5:14-15, si bien habrá pistas ya en 5:7, 10-13. 3.7.2.4. Aparentemente había un santuario de Yahvé también en Beerseba, en el extremo sur de Judá, y los israelitas hacían peregrinaciones allí (5:5; cp. 8:14). El v. 5b profetiza que un castigo severo caerá sobre Gilgal y Bet-el en el norte, pero no dice lo mismo con respecto a Beerseba en el sur. En efecto Israel fue conquistado y deportado por los asirios en 722 a.C., pero el castigo de Judá (cp. 2:5) tardó unos 135 años más. 3.7.2.5. El v. 5 hace eco de 4:4. Ambos pasajes comienzan con enigmas, rechazan las peregrinaciones a los santuarios de Israel y utilizan las palabras bo’ “ir, entrar”, “Bet-el” y “Gilgal”. Así los versículos siguientes, especialmente 5:14-15, al aclarar el enigma de 5:4-6 (¿Cómo buscar a Yahvé sin buscar los santuarios?), también aclararán el de 4:4-5 (¿Por qué sacrificar y ofrendar en los santuarios era pecado?). De las dos posibles respuestas ya consideradas en la exposición de 4:4-5 —que los santuarios eran ilegítimos, o que la adoración estaba contaminada por la opresión— los versículos siguientes hablarán solo de la segunda. 3.7.2.6. Hay un juego de palabras entre “Gilgal” y “será llevado en cautiverio” (galoh yigleh) (5:5b). Después de ese juego, el lector está inclinado a ver un doble sentido en la siguiente palabra: Bet-el “casa de Dios” o Bet-al “casa de nada” (en el texto hebreo solo las consonantes se escribían, de manera que al lector le tocaba suplir las vocales). Literalmente la última oración del v. 5 reza “y Bet-el/Betal será convertida en nada” (RVA, cp. BJ, NVI). 3.7.3. Yahvé denuncia la injusticia de los israelitas (5:7). La palabra traducida “juicio” es mishpat. Otra de sus acepciones comunes es “justicia”, y cuando se usa con tsedaqah “justicia”, como aquí, las dos palabras connotan “justicia social”. Para no repetir “justicia”, se podría verter una de ellas por “derecho” (cp. DHH, RVA, NVI), “equidad”, “justo juicio” o “rectitud”. 3.7.4. Amós describe el poder del Juez divino (5:8-9).

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3.7.4.1. En vez de “buscad al que hace...” (v. 8), el hebreo tiene solamente: “El que hace/hizo...”. Es decir, en vez de una invitación a arrepentirse, los vv. 8-9 son solamente una descripción de Yahvé el Juez (cp. BJ, DHH, LBLA, NVI; ver los pasajes similares en 4:13; 9:5-6). Esta descripción parece interrumpir la denuncia de justicia, pero eso se debe a la estructura quiástica del pasaje. La descripción de Yahvé está en el centro del quiasmo, lo cual hace que sea su elemento más resaltado. 3.7.4.2. Yahvé ha creado las Pléyades y el Orión (5:8; cp. Job 9:10; 38:31). Quizás estas constelaciones se mencionan aquí porque había tradiciones que las relacionaban con el año nuevo en el mes de nisán (marzo-abril), y, por lo tanto, con el cambio del invierno al verano. En ese caso, el pasaje aquí afirma que quien cambia las estaciones y, por ende, regula los tiempos de siembra y cosecha, no son las constelaciones, sino Yahvé. 3.7.4.3. La penúltima oración del v. 8 se ha interpretado de varias maneras: como una referencia a la lluvia, las inundaciones, los maremotos y el Diluvio (ver el uso de la misma expresión en 9:5). 3.7.5. Yahvé denuncia la injusticia en el gobierno de Israel (5:10-13). Los vv. 10-13 tienen su propia estructura quiástica: A Aborrecían a quienes denunciaran la injusticia (5:10). B Oprimían a los pobres mediante los impuestos (5:11a). C No disfrutarían de su rapiña (5:11b). B´ Oprimían a los pobres mediante los sobornos en los tribunales (5:12). A´ Callaron a quienes denunciaban la injusticia (5:13). Este pasaje aclara cuáles eran algunos de los pecados que Amós denunciaba. Para una exposición más extendida, ver Williams, “La justicia seguirás”: 132-37. 3.7.5.1. Perseguían a los que denunciaban las injusticias del gobierno para callarlos (5:10, 13; cp. 2:12; 7:10-13; Is. 29:21). 3.7.5.1.1. “La puerta de la ciudad” (5:10) era el espacio adentro de la puerta donde los ancianos, los jueces y aun los reyes se sentaban para llevar a cabo funciones gubernamentales (cp. Dt. 21:19; 22:15; Rut 4:1-11; 1 R. 22:10; Pr. 24:7; 31:23). El uso de sha‘ar “puerta” de nuevo en 5:12 y 15 (traducido, respectivamente, “tribunales” y “juicio” en RV60), indica que Amós tenía en mente particularmente las perversiones de justicia en las cortes. 3.7.5.1.2. El aborrecimiento de los que señalaban las injusticias (v. 10) iba más allá del sentimiento para concretizarse en amenazas y persecución (cp. 2:12; 7:10-13; Is. 29:21; Jer. 11:21), de modo que Amós observaba con mordaz ironía: “Por tanto, el prudente en tal tiempo calla, porque es tiempo malo” (v. 13).

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3.7.5.2. Los gobernantes, viviendo en lujos (cp. 4:1-3; 6:1-6), cobraban impuestos de las magras cosechas de los pobres (5:11). La palabra “carga” en este contexto se refiere a los impuestos (cp. BJ, DHH, LBLA, RVA, NVI). 3.7.5.3. Los jueces recibían sobornos para cerrarles a los pobres el acceso a la justicia en los tribunales (5:12). 3.7.6. Amós llama a Israel a buscar lo bueno para salvarse del castigo divino (5:14-15). 3.7.6.1. “Buscar lo bueno, y no lo malo” (5:14; cp. v. 15a) explica más “buscar a Yahvé” (5:4, 6). “Lo malo” aquí es la injusticia (cp. 5:1013), y lo bueno, según el v. 15, es hacer justicia (mishpat) en juicio (lit. “en la puerta”, es decir, en el tribunal; cp. la nota sobre v. 10). De modo que buscar a Yahvé en 5:4-15 no es buscarlo con más sinceridad, ni en oración, ni en la comunión personal. Es, más bien, hacer justicia en los tribunales y en el gobierno en general. 3.7.6.2. Los israelitas, o por lo menos los que detentaban el poder, creían que Yahvé estaba con ellos (5:14), pues disfrutaban un período de poder militar y expansión territorial (cp. 6:13; 2 R. 14:25, 28). En efecto esas bendiciones provenían de Yahvé (cp. 2 R. 14:26-27), pero la bendición de Dios no necesariamente implica que él aprueba la conducta del bendecido. 3.7.6.3. Si los israelitas hacen justicia, tendrán esperanza de salvación del castigo divino, pero el “quizás” deja claro que no habrá garantía (5:15b; cp. Jon. 3:9). 3.7.7. Yahvé predice que habrá llanto en Israel tanto en las ciudades como en el área rural (5:16-17). 3.7.7.1. Las viñas normalmente eran lugares de regocijo (cp. Is. 16:10; Jer. 48:33), pero las viñas obtenidas por explotación de los pobres (cp. v. 11) serían lugares de lamentación (5:17a). 3.7.7.2. El Dios que había pasado por la tierra de Egipto para matar a sus primogénitos, ahora pasará en medio de Israel (5:17b; cp. Ex. 12:12, 23). 3.8. Amós advierte que el día de Yahvé será día de cautiverio para Israel (5:18-27). De nuevo hallamos una estructura quiástica: A Anuncio de castigo divino (5:18-20) B Crítica de la adoración israelita (5:21-23) C Llamado a hacer justicia (5:24) B´ Crítica de la adoración israelita (5:25) A´ Anuncio de castigo divino (5:26-27) 3.8.1. Amós advierte que el día de Yahvé no será día de liberación para Israel, sino de castigo divino (5:18-20).

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3.8.1.1. Evidentemente los israelitas creían que en el día de Yahvé él se manifestaría para destruir a sus enemigos y salvar a su pueblo (5:18a). Amós aclara que el día de Yahvé más viene será de sufrimiento para el pueblo de Yahvé, dando a entender que aun el pueblo escogido puede ser enemigo de Dios (5:18b-20). 3.8.1.2. En el Antiguo Testamento la frase “día de Yahvé” no se limita a los tiempos relacionados con la segunda venida de Cristo, sino que se refiere también a otras intervenciones decisivas de Yahvé para juzgar y salvar. 3.8.1.3. El día de Yahvé será tinieblas (5:18, 20). El v. 19 indica que las tinieblas representan algún sufrimiento, pero Amós reserva el significado específico hasta el v. 27, como un clímax al final del oráculo. 3.8.1.4. La repetición de “día de Yahvé” y “tinieblas y no luz” en 5:18 y 20 constituye una inclusión que enmarca 5:18-20 como una unidad literaria. 3.8.2. Yahvé rechaza el culto que los israelitas le ofrecen (5:21-23): las fiestas y asambleas (v. 21), los sacrificios (v. 22) y los cánticos (v. 23). Esto sería tan enigmático para los israelitas como la calificación de los sacrificios y ofrendas como pecado (4:4-5) y el llamado a buscar a Yahvé, pero no en los santuarios (5:4-6). 3.8.3. Yahvé llama a los israelitas a hacer justicia social (5:24). 3.8.3.1. La razón por la cual Yahvé rechaza el culto de los israelitas es que no hacen justicia (cp. vv. 7, 10-15). 3.8.3.2. La palabra mishpat, aquí traducido “juicio”, es más bien un sinónimo de tsedaqah “justicia” (cp. DHH, RVA, NVI, y ver la nota sobre v. 7). 3.8.3.3. En lugar de “impetuoso”, tradúzcase “inagotable” (DHH, LBLA, NVI) o “permanente” (RVA). La figura contrasta la justicia constante con los arroyos que en ciertas épocas se secan (cp. Job 6:1521). 3.8.3.4. Los vv. 21-24 son una advertencia seria para la iglesia evangélica hoy, especialmente a la luz del énfasis en la adoración. Si no hacemos y promovemos justicia social, es probable que Dios aborrece el culto que nosotros le rendimos también (cp. vv. 4-6; 4:45). 3.8.3.5. Para una explicación más detallada de 5:21-24, ver Williams, “La justicia seguirás”: 137-40. 3.8.4. Yahvé recuerda a Israel que en el desierto no le ofrecían sacrificios (5:25). Este versículo es difícil (Jer. 7:22-23 es similar). Aparentemente significa que en el desierto, cuando Israel no tenía cosechas ni mucho

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ganado, no ofrecieron muchos sacrificios, pero eso no impedía que Yahvé los bendijera (cp. 2:9-10). Así el v. 25 rebaja la importancia de los sacrificios en comparación con la justicia. 3.8.5. Yahvé anuncia que deportará a Israel (5:26-27). 3.8.5.1. El v. 26 también es difícil. Probablemente en lugar de “llevabais”, se debe traducir en tiempo futuro, “llevaréis” (cp. DHH, NVI), y en lugar de “el tabernáculo de vuestro Moloc”, se debe traducir “a “Sikut, vuestro rey” (cp. DHH, LBLA, NVI). Hay debate sobre quiénes eran Sikut y Quiún, pero muchos especialistas creen que eran dioses astrales. El v. 26, entonces, acusa a los israelitas de sincretismo y, junto con el v. 27, da a entender que irán al cautiverio cargando sus imágenes (cp. Os. 10:5-6). 3.8.5.2. Probablemente la profecía de 5:26-27 se dio cuando Israel había conquistado a Damasco (cp. 2 R. 14:28), motivo de orgullo y regocijo nacional (cp. 6:13). Ahora Yahvé les avisa que llegarán más lejos aún, pero como deportados. En efecto, los asirios los llevarían al cautiverio más allá de Damasco. 3.9. Yahvé juzgará a Israel por el orgullo que acompaña su opresión de los pobres (6:1-14). 3.9.1. Por creerse los jefes de la nación número uno, los líderes de Israel ocuparán el lugar número uno en la fila de cautivos (6:1-7). Como el oráculo anterior (5:18-27), este pasaje comienza con un “¡Ay de los…!” (5:18; 6:1) y concluye con una profecía de cautiverio (5:27; 6:7). 3.9.1.1. Creen y dicen que Israel es la crema y nata de las naciones (6:12). 3.9.1.1.1. Esta profecía se dirige no solo a los líderes del reino del norte, sino también a los de Judá (6:1a). 3.9.1.1.2. En lugar de “los notables y principales entre las naciones” (6:1), tradúzcase “los notables de la(s) principal(es) de las naciones” (cp. BJ, DHH, LBLA, NVI). 3.9.1.1.3. El v. 2 parece ser lo que los notables dicen a los israelitas que acuden a escucharlos (cp. v. 1b): Israel y Judá (“estos reinos”) son mayores y mejores que las naciones en su alrededor, como el estado hitita Patín al norte de Israel, cuya ciudad capital era Calne, o el reino de Hamat al norte de Damasco, cuya capital era Hamat la Grande, o los filisteos. Por cierto durante los reinados de Jeroboam II y Uzías Israel y Judá gozaron de prosperidad y expansión territorial (cp. 2 R. 14:21-27; 2 Cr. 26:2, 6-15).

3.9.1.2. En vez de preocuparse por el juicio venidero, hacen imperar la opresión violenta (6:3). La “silla” aquí tal vez sea el trono, es decir

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el dominio. En lugar de “iniquidad”, tradúzcase con mayor precisión “violencia” (cp. BJ, DHH, LBLA, NVI); la palabra no se usa de cualquier tipo de violencia, sino de la opresión contra los indefensos. 3.9.1.3. Los líderes viven suntuosamente sin preocuparse por lo que sufre y sufrirá la nación (6:4-6). 3.9.1.4. Los líderes y sus banquetes irán al cautiverio (6:7). 3.9.1.4.1. Los líderes irán al cautiverio (6:7a). Como se han creído los notables de la principal (re’shit) nación (v. 1), y como se han ungido con perfumes de primera (de nuevo re’shit) (v. 6), irán a la cabeza (ro’sh, de la misma raíz) de los cautivos (6:7a). El juego de palabras subraya de nuevo la simetría de la justicia de Yahvé: el castigo corresponde al pecado. 3.9.1.4.2. Los banquetes partirán (6:7b). En lugar de “se acercará el duelo de los que se entregan a los placeres”, tradúzcase “partirá el banquete de los reposados” (cp. BJ, DHH, LBLA, RVA, NVI). El vocablo que he traducido “los reposados” ya ha aparecido en el v. 4. El vocablo que he traducido “banquete” se usaba en el Antiguo Oriente de banquetes sagrados celebrados por asociaciones de ricos. El verbo que he traducido “partirá” puede significar “cesar, acabarse” (BJ, DHH, LBLA, RVA, NVI), pero con mucho más frecuencia significa “partir”. Esta acepción encaja bien después de la profecía de la salida al exilio en el v. 7a, aunque en todo caso la idea es que los banquetes cesarán. 3.9.2. Debido a su orgullo por sus palacios, los israelitas y sus edificios serán destruidos y sus tesoros serán entregados al enemigo (6:8-11). 3.9.2.1. El hecho que Yahvé jura por sí mismo (6:8a) hace segurísimo el cumplimiento de este juicio (ver la nota sobre 4:2 y cp. Heb. 6:1318). 3.9.2.2. El vocablo traducido “grandeza” (6:8) aquí sería mejor vertido por “orgullo, soberbia, arrogancia” (ver BJ, DHH, LBLA, RVA, NVI). 3.9.2.3. Los palacios (6:8) eran el lugar donde los ricos guardaban sus tesoros, acumulados mediante la opresión (cp. las notas sobre 3:911). 3.9.2.4. El v. 10 es oscuro. 3.9.2.4.1. Se trata de una casa donde los últimos 10 sobrevivientes de la ciudad han tomado refugio, solo para morir allí (6:9). 3.9.2.4.2. En lugar de “pariente”, tradúzcase más exactamente “tío” (LBLA) o, más exactamente aun, “hermano del padre”.

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Quizá los tíos paternales tenían responsabilidades especiales en la preparación del cadáver para la sepultura (cp. Lv. 10:4-5). 3.9.2.4.3. No se sabe por qué se quemarían los cadáveres, y Paul (Amos: 215-16), aduce, tal vez con razón, que el verbo traducido “quemar” más bien significa “ungir con especias aromáticas” (cp. Jn. 19:39-40). 3.9.2.4.4. Lo más enigmático es por qué se callaría toda mención del nombre de Yahvé. Tal vez sea por temor a Yahvé (cp. 8:3), o tal vez implique una dureza de corazón para no buscar a Yahvé aun después del juicio tan severo (cp. 2:12; 5:13; 7:12-16, donde los israelitas callan la palabra de Yahvé). 3.9.3. Por su injusticia y orgullo, Israel será oprimido a lo largo de todo su territorio (6:12-14). 3.9.3.1. Convertir los tribunales en veneno para el pueblo era una acción a todas luces insensata (6:12). 3.9.3.2. Israel se jactaba de sus conquistas (6:13; cp. 2 R. 14:25). “Nada” (lo’ dabar, lit. “ninguna cosa”) es evidentemente un juego de palabras que se refiere a la ciudad de Lo-debar en Transjordania (cp. BJ, LBLA, RVA, NVI). En lugar de “poder”, tradúzcase Carnáyim (BJ, LBLA, RVA, NVI), otra ciudad transjordana, cuyo nombre significa “dos cuernos”. Los cuernos eran símbolo de poder; de allí la traducción de RV60, y seguramente Amós tenía en mente ese significado también. Los israelitas se jactaban de haber conquistado una ciudad cuyo nombre simbolizaba “doble poder”. 3.9.3.3. Como se jactaban de sus conquistas, Yahvé traería un invasor que les oprimiría de frontera a frontera de sus conquistas. La entrada de Hamat marcaba el límite norte de las conquistas de Jeroboam II, y el arroyo del Arabá marcaba el límite sur, un arroyo cerca del extremo norte del Mar Muerto (cp. 2 R. 14:25). 4. Yahvé revela a Amós cinco visiones sobre el juicio de Israel (7:1-9:15). 4.1. Primera visión: de una plaga de langostas (7:1-3) 4.1.1. Yahvé estaba formando langostas para devorar las cosechas de Israel (7:1-2a). 4.1.1.1. En lugar de “heno tardío” (7:1), tradúzcase “siembra tardía” (DHH, cp. LBLA). La siembra tardía no consistía en granos, sino en verduras (Paul, Amos 227). Cuando la siembra tardía “comenzaba a crecer”, en abril, los granos, como la cebada y el trigo (sembrados más temprano), ya habían brotado y se estaban madurando, aunque todavía no se habían cosechado. De modo que Yahvé estaba formando las langostas precisamente cuando podrían destruir tanto la siembra tardía como los granos de siembras más tempranas.

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4.1.1.2. Lo que se había segado ya era para el rey (7:1b). De modo que las cosechas que serían dañadas ahora por una plaga de langostas serían las del pueblo. 4.1.1.3. Las langostas comieron toda la vegetación (7:2a; cp. Ex. 10:15). En lugar de “hierba” (la traducción de todas las versiones que he consultado), tradúzcase “vegetación”, pues la palabra abarca “toda la vegetación necesaria para los hombres y los animales” (Paul, Amos: 228), aquí incluyendo la cebada y el trigo en su etapa avanzada y la siembra tardía de legumbres y cebollas que comenzaba a crecer. 4.1.2. Amós pidió a Yahvé perdonar a Israel, apelando a la debilidad de la nación (7:2b). 4.1.2.1. Como muchos otros profetas bíblicos, Amós anunciaba mensajes de juicio duros pero a la vez tenía profunda compasión por la nación e intercedió por ella (ver los ejemplos de intercesión por profetas en Gn. 18:25; 20:7; Éx. 32:11-14; Nm 11:2; 14:13-20; 1 S. 7:5-9; 12:19, 23; 15:11; Jer. 4:10; 7:16; 11:14; 14:7-9; 15:1, 11; 18:20; Ez. 9:8; 11: 13). 4.1.2.2. En vez de apelar a la justicia del pueblo, su arrepentimiento o las promesas del pacto, Amós apela a la compasión de Yahvé, señalando la pequeñez de Israel. Esta apelación se contrasta marcadamente con el orgullo de los líderes del pueblo (cp. 6:1-2, 8, 13). 4.1.3. Yahvé revocó el juicio de las langostas (7:3). Sin embargo, no dijo que perdonaría al pueblo (lo que Amós había pedido, cp. v. 2). 4.2. Segunda visión: de un fuego consumidor (7:4-6). Este pasaje tiene la misma estructura tripartita que la visión de 7:1-3 y hace pareja con ella. 4.2.1. Yahvé llamó un fuego que consumió el mar y la tierra de Israel (7:4). 4.2.1.1. En lugar de “un gran abismo”, tradúzcase “el gran abismo” (BJ, LBLA, RV95, NVI), o sea, el mar y las aguas subterráneas (cp. RVA “el gran océano” y DHH “el gran mar profundo”). 4.2.1.2. El vocablo traducido “una parte de la tierra” es literalmente “la porción de la tierra”. Puede significar aquí “el campo” (LBLA), como un singular genérico que se refiere a los campos cultivados (cp. DHH, NVI), pero, en este contexto tal vez se refiera a la tierra de Israel (así el léxico hebreo BDB, de Brown, Driver y Briggs). 4.2.2. Amós intercedió por Israel, apelando a su debilidad (7:5). Esta vez no pidió que Yahvé perdonara a Israel, sino solo que desistiera de ejecutar el juicio del fuego. 4.2.3. Yahvé revocó el juicio del fuego (7:6).

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4.3. Tercera visión: de la plomada en mano de Yahvé (7:7-9). 4.3.1. Amós relata lo que vio (7:7). 4.3.2. Yahvé pregunta a Amós qué es lo que ve (7:8a). 4.3.3. Amós contesta sencillamente nombrando el objeto que ha visto (7:8a). Hay controversia sobre el significado de la palabra hebrea usada por él, la cual aparece en la Biblia solamente en los vv. 7-8. 4.3.3.1. Tradicionalmente la palabra hebrea se ha interpretado como “plomo”. Entonces, si traducimos literalmente, Amós vio al Señor parado sobre (o junto a) “un muro de plomo” y con “plomo” en su mano (v. 7), Amós informó que veía “plomo” (v. 8a), y el Señor explicó que pronto pondría “plomo” en medio de su pueblo (v. 8b). En cada caso “plomo” significa “plomada (de albañil)” y “un muro de plomo” significa “un muro hecho a plomo” (así las versiones en español). 4.3.3.2. Sin embargo, en 1965 Benno Landsberger publicó un artículo argumentando que la palabra cognada en acadio no significa “plomo”, sino “estaño”. Desde entonces los especialistas generalmente han aceptado que en los vv. 7-8 la palabra no significa “plomo”, sino “estaño” (cp., por ejemplo, el comentario de Shalom Paul y la NET Bible). Sin embargo, nadie ha logrado explicar de manera convincente qué sería “un muro de estaño” o qué significaría “el estaño” en la mano del Señor o colocado en medio del pueblo. 4.3.3.3. En las últimas décadas un par de artículos (uno por H. G. M. Williamson y el otro por J. K. Hoffmeier [ambos evangélicos]) han defendido la interpretación tradicional, argumentando que en 7:7-8 “plomo” tiene mucho más sentido que “estaño”. Luego, en 2013 Benjamin Noonan publicó un artículo argumentando que la evidencia de los idiomas cognados indica que la palabra hebrea podría significar “plomo” o “estaño”, y que el contexto en 7:7-8 definitivamente favorece la primera opción. Debido a estos artículos, me imagino que pronto los especialistas se volverán a la interpretación tradicional. 4.3.4. Yahvé interpreta lo que Amós ha visto (7:8b). Como la plomada demuestra que Israel no es recto, Yahvé no seguirá pasando por alto su pecado (7:7-8; cp. la frase “no revocaré su castigo” en 1:3, 6, 9, 11, 13; 2:1, 4, 6). Es tiempo de derrumbar el muro inclinado. La frase “mi pueblo” (7:8) subraya que la elección no protegerá a Israel del castigo divino (cp. 3:12). 4.3.5. Yahvé describe el juicio venidero de Israel: la destrucción alcanzará los santuarios y la familia real (7:9). 4.3.5.1. Como los santuarios estaban dedicados a Yahvé (nominalmente, por lo menos), los israelitas creían que Yahvé los protegería. Sin

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embargo, los santuarios no hacen que Yahvé pase por alto el pecado de su pueblo. 4.3.5.2. La espada cayó sobre la casa de Jeroboam en la siguiente generación, c. 752 a.C., cuando Salum asesinó a Zacarías, hijo de Jeroboam II, y así acabó con el reinado de solo seis meses de Zacarías y con la dinastía de casi 90 años de Jehú (cp. 2 R. 15:812), la más larga en la historia del reino del norte. 4.4. Amasías buscó callar a Amós, y este le respondió con un mensaje de juicio personal (7:10-17). Esta confrontación se relaciona con la tercera visión (7:7-9) de por lo menos dos maneras: (a) revela una reacción al mensaje de la visión, y (b) demuestra que en efecto Israel no era recto y merecía el castigo divino. 4.4.1. Amasías buscó callar a Amós (7:10-13). 4.4.1.1. Le acusó delante del rey (7:10-11). 4.4.1.1.1. Le acusó de conspirar contra el rey y de estar haciendo daño a la nación (7:10). 4.4.1.1.1.1. En lugar de “se ha levantado”, tradúzcase con más exactitud “se ha conspirado”, cp. BJ, DHH, LBLA, RVA, NVI. 4.4.1.1.1.2. Muchos gobernantes hoy hacen la misma acusación contra quienes les critican. Puede poner en peligro la vida del acusado. Jeroboam tomaría en serio la acusación contra el profeta, pues la dinastía de Jehú, a la cual él pertenecía, llegó al poder mediante un golpe de estado incitado por el profeta Eliseo y sus discípulos (cp. 2 R. 9:1-10), y las palabras del profeta Ahías habían animado a Jeroboam I, el primer monarca del reino del norte, a rebelarse contra Salomón (cp. 1 R. 11:26-40). 4.4.1.1.2. Le acusó de profetizar la muerte violenta del rey y el cautiverio del pueblo (7:11). En efecto Amós había profetizado el exilio (cp. 5:5, 27; 6:7), pero no había anunciado la muerte del rey exactamente, sino de alguien, o algunos, de su casa, es decir, de su familia o de su descendencia (cp. v. 9). Amasías no menciona que Amós también había profetizado la destrucción de los santuarios (cp. v. 9a), lo cual era una amenaza particular para él como sacerdote y, por eso, seguramente incidió en su decisión de acusar al profeta de traicionar al rey. 4.4.1.2. Amasías amenazó a Amós para que huyera, dejando de molestar en Bet-el, santuario personal del rey y oficial del reino, y que buscara sus ingresos de profeta en su propio país (7:12-13). 4.4.2. Amós respondió a Amasías (7:14-17).

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4.4.2.1. Se defendió contra la acusación de estar profetizando en Bet-el por motivos económicos (7:14-15). Profetizaba en Israel no para ganarse la vida, pues para eso criaba ganado y ovejas y cultivaba higos de sicómoro, sino porque Yahvé lo había mandado allí. La interpretación exacta de las expresiones traducidas “boyero” y “recojo higos silvestres” es debatida, pero el argumento que presenta Amós implica que los trabajos mencionados rendían ingresos mucho mayores que los que podría percibir como profeta. Parecen preferibles las traducciones “ganadero” (RVA, cp. nota sobre 1:1) y “cultivador de higos de sicómoro” (cp. BJ, LBLA, NVI). 4.4.2.2. Anuncia un terrible juicio personal para Amasías por haber intentado callar la denuncia del pecado y el anuncio del juicio que Yahvé enviaba a su pueblo por medio de su profeta (7:16-17; cp. 2:12; 5:13). 4.5. Cuarta visión: de una canasta de fruta de verano (8:1-3). 4.5.1. Este pasaje tiene la misma estructura que la visión de 7:7-9 y hace pareja con ella: 4.5.1.1. fórmula introductoria (8:1a; cp. 7:7a) 4.5.1.2. visión estática, sin acción (8:1b; cp. 7:7b; en contraste las visiones de 7:1-2, 4 son dinámicas, con acción) 4.5.1.3. pregunta de Yahvé, “¿Qué ves, Amós?” (8:2a; cp. 7:8a) 4.5.1.4. respuesta de Amós nombrando el objeto (8:2a; cp. 7:8a) 4.5.1.5. interpretación de la visión por Yahvé (8:2b; cp. 7:8b) 4.5.1.6. anuncio divino que el castigo no será revocado (8:2b; cp. 7:8b) 4.5.1.7. descripción más específica del juicio, incluyendo una referencia al culto y a la muerte (8:3; cp. 7:9). 4.5.2. Mediante un juego de palabras Yahvé utiliza la visión de la canasta de fruta de verano (qáyits) para anunciar el fin (quets) de Israel (8:1-2; de hecho, es probable que en el hebreo del reino del norte ambas palabras se pronunciaban quets). Esta profecía era terrible, pues daba la impresión que la nación iba a dejar de existir. La “fruta de verano” era higos, cosechados en agosto y septiembre, al final del verano en Israel. 4.5.3. Habrá cadáveres tirados por todas partes (8:3). En cuanto al silencio, ver la nota sobre 6:10. 4.6. Yahvé juzgará a los israelitas por sus injusticias en el comercio (8:4-14). 4.6.1. Amós denuncia las injusticias en el comercio (8:4-6).

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4.6.1.1. Los comerciantes injustos se ponían impacientes en los días sagrados cuando no podían enriquecerse mediante sus prácticas ilícitas (8:5). 4.6.1.1.1. En lugar de “el mes” y “la semana”, tradúzcase “la luna nueva” y “el día de reposo” (cp. BJ, DHH, LBLA, RVA, NVI). 4.6.1.1.2. En lugar de “subiremos el precio”, tradúzcase literalmente “agrandaremos el siclo” (nótese el contraste con “achicaremos la medida”), es decir, “aumentaremos el peso del siclo” (cp. BJ, LBLA). Amós no critica el aumento del precio en sí. Al fin y al cabo, en el mercado los precios subían y bajaban constantemente, según la oferta y la demanda. Más bien, lo que el profeta criticaba eran las medidas y pesos falsos. Al medir el grano que vendían, los comerciantes achicaban el efa (medida de volumen de granos de un poco más de 39 litros), dando menos grano que lo debido. Al pesar la plata pagada por los compradores, colocaban en el otro brazo de las balanzas un siclo (la unidad común de peso de la plata, un poco más de 11 gramos) aumentado, así cobrando en exceso al comprador. Todavía otra artimaña que usaban era falsear la balanza. La Ley de Moisés prohibía estas prácticas (Lv. 19:35-36; Dt. 25:13-16; cp. también Pr. 11:1; 16:11; 20:10, 23; Ez. 45:10-11; Os. 12:7; Mi. 6:10-11). 4.6.1.2. Quienes sufrían más los efectos de estos engaños eran los pobres (8:4, 6). Estos, endeudados con los comerciantes, se veían forzados a venderse a ellos como esclavos, aun por deudas pequeñas (v. 6; cp. Lv. 25:39-41; Ne. 5:5). 4.6.1.3. Para colmo de males, una parte de lo que los comerciantes vendían a medida y precio falsos no era ni siquiera trigo, sino los desechos —la cascarilla y la paja que se mezclaba con el grano (8:6b). La repetición del verbo “venderemos” en 8:5a y 6b constituye una inclusión que enmarca la denuncia de las prácticas injustas y opresoras de los comerciantes en 8:5-6 (la palabra “trigo” se repite también en los vv. 5a y 6b en RV60; en hebreo los dos vocablos no son iguales, pero sí son sinónimos). 4.6.2. Yahvé jura que castigará a Israel (8:7-14). 4.6.2.1. Por tercera vez en el libro Yahvé jura que castigará a Israel (8:7; cp. 4:2; 6:8) 4.6.2.2. Les enviará un terremoto que producirá lamentos entre el pueblo (8:8). 4.6.2.3. Les enviará un eclipse que producirá lamentos entre el pueblo (8:9-10). En el Antiguo Oriente los eclipses se interpretaban como manifestaciones de la ira de la divinidad. El vocablo traducido “fiestas” (v. 10) significa “fiestas religiosas” (NVI), específicamente las fiestas de peregrinación celebradas en los santuarios.

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4.6.2.4. En medio de los sufrimientos, los israelitas buscarán desesperadamente un mensaje profético para orientarlos, pero Yahvé callará (8:11-13). Irónicamente, los que ahora callaban a los profetas (2:12; 5:13; 7:12-16) sufrirían una hambruna de la palabra profética. 4.6.2.5. Morirán los que adoran en los santuarios “yahvistas” en Bet-el (la frase “el pecado de Samaria” se refiere al santuario en Bet-el, cp. 7:13), Dan y Beerseba (8:14). En realidad, esa adoración era falsa, sea porque involucraba adoración a imágenes (como los becerros de oro en Bet-el y Dan), o porque era hipócrita debido a las injusticias de los adoradores (cp. 4:4-5; 5:5, 21-24). 4.7. Quinta visión: del Señor en el templo (9:1-6). 4.7.1. Parado junto al altar (en lugar de “sobre” tradúzcase “junto a”, ver DHH, LBLA, BJ, NVI), Yahvé manda que el templo caiga sobre sus “adoradores” (9:1a). 4.7.2. Yahvé anuncia que él matará a espada a todos los que no mueren en el colapso del templo (9:1b). El significado exacto del verbo traducido “hazlos pedazos” es oscuro, pero el contexto indica que ha de significar algo similar a lo que está en la Reina Valera, y en efecto todas las versiones que he consultado siguen esa idea. 4.7.3. Yahvé recalca que en ningún lugar habrá escapatoria de este juicio (9:1b-4). La idea se repite en cinco oraciones condicionales consecutivas; cada una comienza con una prótasis introducida por ’im “si, aunque” (la repetición no se ve en RV60, pues traduce “aunque” tres veces y “si” dos veces), y cada una concluye con una apódosis introducida por mishsham “de allí, de allá” (RV60 traduce “de allá” dos veces y, porque el español lo exige, sencillamente “allí” tres veces). 4.7.4. Amós describe el poder del Juez divino (9:5-6; cp. los pasajes similares en 4:13; 5:8-9). 4.7.4.1. Causa terremotos (9:5; cp. 8:8). En lugar de “se derretirá” (la traducción de todas las versiones que he consultado), probablemente se debe traducir “se temblará” (cp. Paul, Amos: 280 y el léxico hebreo de Koehler y Baumgartner: 526). 4.7.4.2. Construye el cielo (9:6a). En lugar de “expansión”, tradúzcase “bóveda” (cp. BJ, DHH, LBLA). 4.7.4.3. Derrama el agua del mar sobre la tierra (9:6b; para las posibles interpretaciones, ver la nota sobre 5:8). 4.8. Aunque Israel no lo merece, Yahvé le dará un tratamiento preferencial en el juicio (9:7-10). 4.8.1. Israel merece que Yahvé lo trate como a las otras naciones (9:7).

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4.8.1.1. Israel no era el único pueblo cuya historia era dirigida por Yahvé, pues él dirigía la historia de todos los pueblos, aun de los más remotos y extraños, como los etíopes (9:7a; cp. Is. 18:1-2). 4.8.1.2. Israel no era el único pueblo que había vivido un éxodo dirigido por Yahvé, pues él había hecho lo mismo aun con los vecinos enemigos de Israel (9:7b; cp. 1:3-8). Los estudiosos generalmente opinan que Caftor era Creta. En cuanto a Kir, ver la nota sobre 1:5. 4.8.2. Sin embargo, Yahvé dará a Israel un tratamiento preferencial en el juicio (9:8-10). 4.8.2.1. Normalmente Yahvé aniquila al reino pecador (9:8a). 4.8.2.2. En el caso de Israel, no matará a todos, sino que hará separación entre los pecadores y los justos; morirán a espada los pecadores, pero los justos serán preservados dispersos entre las naciones (9:8b-10). 4.8.2.2.1. Esta es la primera promesa explícita en el libro de que Yahvé preservará alguna parte de la nación (pero cp. 3:12; 5:3). 4.8.2.2.2. En lugar de “un granito” (9:9), probablemente se debe traducir “una piedra” (NVI; cp. la traducción alterna de LBLA y la traducción del mismo vocablo en RV60 en 2 S. 17:13). El buen grano pasa por la criba al cautiverio, pero los pecadores arrogantes del pueblo, representados por las piedras, no se escapan, sino que morirán a espada. Para otra referencia a una criba que deja pasar el grano pero retiene la basura, ver Eclesiástico 27:4: “Cuando la criba se sacude, quedan los desechos” (BJ). 4.8.2.2.3. Morirán los que pecaron sin temer el castigo divino (9:10). 4.9. Después del castigo, Yahvé restaurará a Israel (9:11-15). Esta restauración entraña el cumplimiento de los Pactos Davídico (9:11-12) y Abrahámico (9:1315). 4.9.1. Restaurará el reino del linaje davídico (9:11-12). 4.9.1.1. Levantará la dinastía davídica caída (9:11). 4.9.1.1.1. En lugar de “tabernáculo”, tradúzcase “cabaña” (BJ), “choza” (DHH, NVI) o, quizá mejor, “enramada” (así RV60 traduce el vocablo en Is. 1:8). El vocablo no se refiere al tabernáculo que sirvió de santuario de Yahvé por muchos años, sino a una construcción sencilla y temporal como las que se hacían en los campos durante la cosecha (cp. Is. 1:8). Aquí se usa irónicamente de la dinastía davídica.

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Yahvé había prometido afirmar la “casa” de David para siempre (cp. 2 S. 7:16), pero esa dinastía ya no merecía ser llamada “casa”, sino “enramada caída” o, en buen centroamericano, “champa caída”. 4.9.1.1.2. Muchos estudiosos piensan que la referencia a la enramada caída de David implica que 9:11-15 se originó después de la destrucción de Jerusalén en 586 a.C. y que, por lo tanto, no provino de Amós. Sin embargo, desde la perspectiva de Amós y sus contemporáneos la dinastía de David ya era una enramada caída, pues había perdido diez de las doce tribus. Algunos, como PAT, procuran resolver el problema traduciendo “cayendo” en lugar de “caído”. Ambas traducciones son posibles, pero el hecho que Amós llama la dinastía “enramada” en lugar de “casa” implica que para él la dinastía ya estaba en una condición decaída. 4.9.1.1.3. La promesa de Yahvé aquí de restaurar la dinastía davídica a su gloria antigua implica, entre otras cosas, que el reino del norte volverá a someterse a ella. Este anuncio no se vería con agrado en el reino del norte donde Amós profetizaba. 4.9.1.2. La dinastía volverá a poseer las naciones que habían sido sometidos al dominio de David (9:12). 4.9.1.2.1. La estructura de la oración hebrea implica, y el paralelismo y ritmo casi exigen, que “aquellos sobre los cuales es invocado mi nombre” no es el sujeto de “posean”, sino que califica “todas las naciones” (cp. BJ, DHH, LBLA, RVA, NVI). La expresión significa “aquellos que me pertenecen” (cp. el uso de la misma expresión hebrea en Dt. 28:9-10; Is. 4:1; 63:19; Jer. 7:10, 14; 15:16). Aquí la frase parece referirse a las naciones que estaban sujetas al antiguo imperio de David, o sea, las mismas que se enumeran en Amós 1:3-2:1. La referencia a ellas aquí y allí constituye una inclusión que enmarca todo el libro. 4.9.1.2.2. Contribuye a la inclusión el uso del nombre Edom aquí y tres veces en el capítulo 1 (cp. 1:6, 9, 11). La palabra “resto” aquí tal vez indique que esta profecía se dio en un tiempo cuando la dinastía davídica poseía una parte de Edom. Efectivamente Uzías recuperó el puerto de Elat (2 R. 14:22; 2 Cr. 26:2), el cual se perdió otra vez durante el reino de su nieto Acaz (2 R. 16:6). En el período exílico y posexílico Judá no poseía ninguna parte de Edom, sino que, al contrario, Edom poseía el sur de Judá. De modo que la frase “resto de Edom” puede ser una confirmación que la profecía procede de los tiempos de Uzías y, por lo tanto, de Amós (cp. 1:1).

Apuntes sobre Amós, pág. 29

4.9.2. Bendecirá a Israel con abundancia agrícola (9:13). Cuando el que araba comenzaba su trabajo en octubre o noviembre, el segador de granos, quien normalmente terminaba sus labores en mayo o junio, todavía estaría cosechando, tanta sería la cosecha. El pisador de las uvas, quien normalmente trabajaba en agosto y septiembre, no acabaría su faena antes del tiempo de la siembra en noviembre o diciembre. Las viñas producirían tanto, que sería como si los ríos en los collados fluyeran vino nuevo. 4.9.3. La promesa de abundancia agrícola presupone otra: el retorno de Israel del cautiverio a la tierra prometida (9:14). Las bendiciones del v. 14b revertirán los juicios de 5:11. A esto Yahvé agrega que los israelitas tendrán la tierra como posesión perpetua (9:15). Las últimas palabras del v. 15 subrayan que Yahvé es quien garantiza el cumplimiento de estas promesas (“ha dicho Yahvé”) y que él lo hará por su pacto con Israel (“tu Dios”).

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