Tres hermanas, siempre vigentes

4 may. 2008 - con dirección de Luciano Suardi. Será una nueva ... Cuando su amigo Luciano Suardi .... Marina Alonso, Ricardo Ayas, Ana Barrales, Da-.
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Espectáculos

Domingo 4 de mayo de 2008

LA NACION/Sección 4/Página 7

TEATRO Estreno en el Regio

Tres hermanas, siempre vigentes Malena Solda, Stella Galazzi y Carolina Fal protagonizan la nueva versión de Chéjov, que dirige Luciano Suardi En los últimos años, los personajes de Antón Chéjov se vienen instalando con fuerza en Buenos Aires. Después de las renovadas versiones que el director Daniel Veronese realizara de Tres hermanas y Tío Vania, varios de sus textos fueron recuperados por diversos directores, como Laura Yusem y Enrique Dacal, entre otros, para demostrar que el hondo mundo del dramaturgo ruso aún tiene fuertes resonancias en nuestro presente social. Una nueva versión de Tres hermanas llega ahora al escenario del Regio, con dirección de Luciano Suardi. Será una nueva oportunidad de reconocer a esos seres tan emblemáticos como Olga, Masha e Irina, tres mujeres en

vez, no recreando a un hombre, sino a la hermana mayor, Olga. “Ingresar en estos personajes es muy movilizador –dice la intérprete– y a cualquier actor le hace muy bien meterse en estas situaciones y transitarlas.” Cuando su amigo Luciano Suardi la convocó para formar parte del proyecto se sintió verdaderamente feliz, porque “Chéjov es de esos autores a los que hay que aproximarse; yo lo he estudiado, he hecho algunas escenas de sus obras, pero ahora tengo la posibilidad de adentrarme de lleno en él y reconocer sus complejidades”, lo dice una intérprete que sabe mucho de la actuación, que desde hace dos décadas se desarrolla dentro de ella,

de Buenos Aires, y el mismo recuerdo aflora en su mente a la hora de detenerse a reflexionar sobre el mundo chejoviano. En ambas actrices, esas marcas parecen estar muy adheridas a sus cuerpos y, a la hora de ponerlos en juego, para concebir a estos nuevos personajes, ese cuerpo moviliza la imaginación con datos concretos que hicieron, en algún momento, a sus realidades personales.

Encarnar, en sentido estricto Y el cuerpo ocupa en la recreación de Fal un lugar preponderante. Desde allí, ella descubre a su Masha. La imagen que tiene –explica– es “la de una mujer que está siendo mor-

Un terceto de peso: Malena Solda, Stella Galazzi y Carolina Fal, como Olga, Masha e Irina

apariencia muy opuestas, pero que integran un núcleo familiar que representa a toda una clase social dentro de la Rusia de 1920. Olga, Masha e Irina serán protagonizadas, respectivamente, por Stella Galazzi, Carolina Fal y Malena Solda. Para cada una de ellas, estas mujeres tienen una significación particular, es que esas criaturas chejovianas portan una historia individual, que mucho puede movilizar el interior de un actor a la hora de construirlas, pero, también, ellas representan toda una calidad de personajes dentro del teatro clásico contemporáneo. Stella Galazzi viene de interpretar a Vershini en la versión (Un hombre que se ahoga) que Daniel Veronese estrenó hace tres temporadas y que tanto éxito alcanzó en Buenos Aires y que luego tuvo una fuerte proyección internacional. Se muestra sumamente fascinada por volver a introducirse en el mundo de Antón Chéjov y, esta

Desde mañana

La Argentina y Chile, unidos por el teatro Compañías de ambos países, en un festival A partir de mañana y hasta el 18 de este mes, se llevará a cabo en la Argentina y Chile el Festival Espacios Comunes, que reúne a cinco compañías argentinas y chilenas. Cada compañía hará una puesta propia de una obra del otro país. Durante el festival, que se realizará en cinco salas porteñas, se podrán ver El desvarío, dirigida por Sebastián Ricci (5, 6, 7 y 8, a las 21, en el Teatro del Pueblo, Roque Sáenz Peña 943); El Quijote no existe, dirigida por Pablo Krögh (6, 7 y 8, a las 21, y 9, a las 19, en el Payró, San Martín 766); Dos pasos de paz, dos pasos de guerra, dirigida por Ezequiel Molina (8, 9, 10 y 11, a las 21, en la EMAD, Jufré 141); Mujeres de arena, dirigida por Marjorie Avalos (5, 6, 7 y 8, a las 21, en el IFT, Boulogne-surMer 549); Monogamia, dirigida por Carlos Ianni (5, 6 y 8, a las 22, y 9, a las 22.30, en el Fray Mocho, Tte. Gral. Perón 3644); Bengala, dirigida por Leonardo Odierna y Armando Saire (9 y 16, a las 21, en el IFT); Los Albornoz, dirigida por Marcos Belmar (12, 13, 14 y 15, a las 21, el Teatro del Pueblo); Dos para el camino, dirigida por Margarita Santa María (15, 16, 17 y 18, a las 21, en la EMAD), y Pony, nunca te he negado una lágrima, dirigida por Solana Landaburu (12, 13 y 15, a las 21, y 14, a las 22, en el IFT).

PARA AGENDAR

Tres hermanas, de A. Chejov. Dirigida por Luciano Suardi. Regio, Córdoba 6056. De jueves a sábados, a las 20.30; y domingos, a las 20. Entre 20 y 25 pesos. Jueves popular: 15 pesos.

además de la docencia. Durante la charla con LA NACION, trae a colación su pasado en Zárate, la ciudad en la que nació, se formó y en la que vivió hasta hace diez años, cuando decidió instalarse, definitivamente, en Buenos Aires. De aquel Zárate recupera un recuerdo, y tiene que ver con un tiempo muy similar al de la obra, ese tiempo provinciano que parecía no transcurrir nunca y en el que la gente se sentía transcurrir sin mayores ambiciones. Algo similar rescata Carolina Fal. Nació en Mercedes, también provincia

dida por dentro”. “Hay algo que la muerde desde adentro y la hace no poder instalarse en ningún lado. Su respiración es alta, en vez de llegar de abajo y estar relajada.” “Chéjov muestra todo como si nada pasara –explica la actriz–. Esos personajes hablan de cosas aparentemente sin importancia y eso es una cortina, un velo, cada personaje es un volcán. Eso es lo que me resulta más atractivo de trabajar: ese simple estar resulta un mundo cotidiano, pero muy grave.” Para una intérprete para quien el trabajo en los ensayos resulta sumamente gratificante, ir descubriendo el mundo de Masha parece apasionarle sobremanera. Repara en una frase que dice el personaje: “O se sabe para qué se vive o nada importa nada”. Lo dice y se queda pensando y le gusta reconocer que ese mundo lento, pesado, que asoma en la pieza, le interesa, porque –según afirma– “también tengo algo de eso, pero no ahora”. La

actriz mira a Masha desde un afuera que remarca. “Estoy en un momento en el que trabajo muy liviana, así es mi existir hoy, entonces me resulta más fácil construirla y, al hacerla, me siento crecer como actriz.” El proceso de creación de Malena Solda, Irina, la tercera hermana, presenta algunas variantes respecto de sus compañeras. Le gusta investigar por fuera del texto propiamente dicho y, entonces, ha leído mucho sobre la personalidad y la obra de Antón Chéjov y, además, sobre las condiciones de vida en la Rusia de fines de 1800, principios de 1900. Así ha logrado comprender cuestiones que en el texto resultan muy mínimas, quizá, pero que le ayudan a reconocer mejor ciertas expectativas que tiene su personaje. “Irina es bastante romántica, tiene esperanzas, energía, ganas de trabajar –dice–. Cree en el progreso, sueña con ir a Moscú e imagina que allí va a conocer al hombre de su vida.” Malena Solda es una apasionada del trabajo con la palabra, los textos para ella poseen un valor agregado, toda vez que su lectura le posibilita develar todo un mundo muy íntimo. “Es que en estos materiales la palabra es muy específica. No da lo mismo decir una cosa que otra. Así descubrís que las imágenes y las resonancias de esta obra son impresionantes.” La joven intérprete se ha especializado en teatro clásico en Londres, allí realizó un posgrado sobre teatro CAROLINA CAMPS isabelino y jacobino; así aprendió a valorizar la palabra y reconocer cuánto podía modificar desconsiderarla. “Confiar en la palabra te lleva a descubrir una emoción inesperada. Trabajar con un texto clásico es como tener horas de vuelo. Cuanto más horas de vuelo tenés, mejor volás.” Lo dice muy tranquila, con una confianza plena en el trabajo que ha encarado. Como sus compañeras de elenco Antón Chéjov les ha abierto toda una posibilidad de recreación que las moviliza y disfrutan. Carolina Fal utiliza una palabra muy significativa para hablar de los personajes: carnosos. Y eso los hace imaginar con una riqueza superlativa, la misma que seguramente tendrán en la escena. El elenco lo completan Alberto Segado, Daniel Fanego, Muriel Santa Ana, Osvaldo Bonet, Nya Quesada, Guillermo Arengo e Iván Moschner, entre otros.

Carlos Pacheco

Frescura y entusiasmo

El juvenil elenco de lo nuevo de Cibrián-Mahler Buena

★★★

Cuatro, un musical joven... Aquí podemos hacerlo. Libro, letras, coreografía y dirección general: Pepe Cibrián Campoy. Música original, orquestaciones y dirección musical: Angel Mahler. Puesta en escena: Laura Manzini. Elenco: Marina Alonso, Ricardo Ayas, Ana Barrales, Daniel Caire, Pablo Carayani, Sergio Caruso, Priscila Casagrande, Fernando Crisci, Guillermina Gesualdi, Juan Pablo Keuz, Daniela López, Federico Michel, Mauro Murcia, Vanina Rewak, Moira Robledo, Analía Sánchez, Carolina Terraf y Carolina Tunessi. Reemplazos: Laura Fernández. Arreglos y dirección de coros: Carlos Di Palma. Puesta coreográfica: Carolina Filippi. Vestuario: Fernando Crisci. Sonido: Osvaldo Mahler. Luces: P. Cibrián y Ariel Greblo. Producción ejecutiva: A. Mahler y Leonardo Cifelli. En el Broadway. Duración: 100 minutos.

Sin duda, las peripecias que habrán vivido Pepe Cibrián Campoy y Angel Mahler en su incursión televisiva del último año, con el reality show Aquí podemos hacerlo, les habrán dejado anécdotas y detalles como para hacer varias obras. Bueno, se lanzaron con una y justo cuando se cumplen 30 años de aquella brillante primera versión de Aquí no podemos hacerlo, un emergente del teatro musical argentino contemporáneo. La dupla quiso hacer una obra con aquellos jóvenes artistas del programa que no se fueron de gira con Drácula o El fantasma de Canterville. El resultado es una comedia musical clásica muy entretenida y sin ambiciones. El argumento es algo así como la historia de la experiencia del director en Canal 7, con la multitud que se presentó para el casting –con sus sueños, aspiraciones y decepciones a cuestas–, la supuesta apatía de los empleados “artísticos” de la emisora estatal, alguna que otra caricatura política, hasta el cumplimiento del sueño para los que quedaron seleccionados (el final de la obra). Los aspectos más biográficos son lo mejor del espectáculo en materia dramatúrgica. En el medio, hay pinceladas de distintos personajes que son excusas para llevar a cabo los cuadros musicales. Ahí es donde la fibra dramática se desvanece y, por momentos, la línea sucesiva entre el texto hablado y cantado no se corresponde. Pero de todos modos, el espectador disfrutará

de canciones muy bien interpretadas y pasará un buen rato. En el aspecto musical, Cibrián y Mahler volvieron a su época clásica y no tan ampulosa como en la mayoría de los espectáculos que sucedieron a Drácula. Aquí la cosa es más simple, los personajes más reales y menos líricos, hablan de “vos” y las canciones no son tan solemnes. La obertura es un cálido y perfecto homenaje a Pippin, ese espléndido musical de los años 70 que lleva consigo el mejor sabor a Bob Fosse. En este momento, ya de entrada, se percibe un muy buen trabajo de Cibrián y Carolina Filippi en la coreografía. Luego hay algunos temas inéditos y otros “prestados” de otros musicales de la dupla. Entre lo mejor. “La canción del teatro” (de Y al final, otra vez) y “Como un águila” (Sueños en Blue). La frescura, calidez y entusiasmo del elenco juegan a favor en la energía grupal y es algo que se percibe desde afuera. Es más puro, más teatral este tipo de elenco que otro con preeminencia de cantantes líricos o impostados. Mauro Murcia y Vanina Rewak son una prueba acabada de lo que es un artista integral: talento para el canto y el baile, pero mucho en el nivel interpretativo. Lo mismo ocurre con Guillermina Gesualdi, que es responsable de uno de los puntos más altos del espectáculo. Al verla uno no puede dejar de pensar por qué buscan tanto a la protagonista de Hairspray si ella sería una candidata espléndida: algunos kilitos de más, simpática, buena actriz y magnífica cantante y bailarina. Por lo general, el elenco es compacto, aunque podría ser ideal si se pusiera menos énfasis y más emoción. Otros trabajos destacables son los de Pablo Carayani (sobre todo como cantante y bailarín), Analía Sánchez (una voz preciosa), Daniela López (conductora en las coreografías), y Carolina Tunessi y Marina Alonso (simpáticas en Las Chicas Culo). Laura Manzini y Pepe Cibrián saben mucho del manejo del conjunto, ponen equilibrio en escena y logran que el entusiasmo no decaiga. En resumen, un trabajo fresco y disfrutable en todo momento.

Pablo Gorlero