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Trabajo Monográfico

Tema monográfico: Ilustración y Romanticismo en el Pensamiento Argentino –Civilización y/o Barbarie. Vico y Herder en Alberdi y/o Sarmiento-

Titulo: La influencia del Romanticismo y la Ilustración en el pensamiento de Alberdi. El concepto de Nación y República. La relación con Sarmiento

Alumno: Almirón Ramiro

Carrera: Historia

Cátedra: Filosofía de la Historia

Año: 2011

Índice



Introducción

1.

Vico, Kant y Herder tres grandes pensadores de la Modernidad

2.

3.



1.1

Giambattista Vico un prerromántico

1.2

Immanuel Kant el representante de la Ilustración

1.3

El Romanticismo alemán de Johann Gottfried Herder

La influencia de la Ilustración y el Romanticismo en Juan Bautista Alberdi 2.1

El concepto de Nación

2.2

El concepto de República

Diferencias y semejanzas ideológicas con Domingo Faustino Sarmiento 3.1

Visión política

3.2

El Caudillo

3.3

Modelo exterior

3.4

Inmigración

Conclusión



Bibliografía

Introducción El siglo XIX argentino se encuentra atestado de conflictos. Después de lograr la Independencia en 1816, las Provincias Unidas del Rio de la Plata se vieron envueltas en más beligerancias, pero en este momento adoptarían la forma de guerra civil. Una guerra que enfrentaría, hasta la segunda mitad del siglo, a dos bandos, los Unitarios y los Federales. La principal causa de los enfrentamientos es por la forma que debe adoptar el nuevo gobierno que se está forjando. Pero estos conflictos que envolvieron el panorama político durante tantos años, no se libraban solamente en el campo de batalla, la pluma y el papel eran nuevas armas que comenzarían a utilizarse. Los pensadores de la llamada Generación del 37 se convirtieron en los protagonistas del mundo intelectual argentino del siglo XIX. Influenciados por las ideas provenientes de dos corrientes europeas, el Romanticismo y la Ilustración. En este trabajo monográfico analizaré especialmente a uno de estos grandes pensadores argentinos, el tucumano Juan Bautista Alberdi, creador de importantes obras como por ejemplo Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho (1837), donde pretendía hacer un diagnóstico de la situación nacional y sus posibles soluciones, defendiendo de algún modo la figura de Juan Manuel de Rosas; y Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina (1852), obra que se convertiría en la principal fuente de la Constitución de la

Nación Argentina de 1853. Pero al estudiar la obra de J.B. Alberdi es importante examinar cuáles son los pensadores que más influenciaron en él, por eso en este trabajo primeramente se busca exponer las principales ideas de tres grandes filósofos europeos Giambattista Vico, Immanuel Kant y Johann Gottfried Herder. Y de esta forma llegar a examinar, en el pensamiento de J.B. Alberdi, la influencia que recibió de la Ilustración y el Romanticismo, analizando los conceptos de Nación y República. Para así determinar, ¿Cuál corriente filosófica es predominante en el pensamiento político del intelectual tucumano? Como dije anteriormente, el siglo XIX es época de conflictos y polémicas en todos los ambientes. Y justamente en el intelectual se produce uno muy interesante, que tiene como protagonistas a Juan Bautista Alberdi y Domingo Faustino Sarmiento. Estos pensadores poseen diferentes concepciones políticas, aunque hay algunos temas donde concuerdan. A pesar de ello, se vieron involucrados en una polémica, que tuvo su punto álgido, con la publicación de las Ciento y una del sanjuanino y las Cartas quillotanas del tucumano. Las inclinaciones políticas de ambos intelectuales desataron estos conflictos, y las discrepancias en ciertos temas como la forma de gobierno que debía adoptar la Nación, la posición que tienen sobre la figura del Caudillo, el modelo de país a seguir y la visión sobre la inmigración son, entre otros, los principales temas que analizaré en la monografía como base de las diferencias y semejanzas ideológicas entre Alberdi y Sarmiento.

1.

Vico, Kant y Herder tres grandes pensadores de la Modernidad

1.1 Giambattista Vico, un prerromántico El punto de partida de la filosofía de Vico es la cuestión de la verdad, que para Descartes era ofrecida al hombre dentro del ámbito de aquellas ideas claras y distintas que le resultaban "evidentes". “Vico, que llegó a la filosofía desde la ciencia del derecho y desde la historia, puso en cuestión precisamente el paradigma crítico de la verdad cartesiana, sobre la base del principio de que todo saber verdadero es un saber de causas, es decir, que sólo sabemos verdaderamente y de manera fundada aquello que nosotros mismos hemos hecho o causado. Lo verdadero o verum se mide en lo hecho, en lo factum”.1 Toda su doctrina y sus puntos de vista sobre el conocimiento son elaborados en oposición a lo planteado por Descartes. El enfoque de Vico, según el cual el hombre puede conocer lo que es producto de su hacer, lo lleva a

11 Löwith, Karl; Historia del Mundo y Salvación; 2007; p 147

sostener que la naturaleza, creada por Dios, puede ser pensada, pero no entendida. Sólo Dios puede tener una comprensión total del mundo, en cuanto lo crea continuamente; al hombre sólo le está reservado el puesto más humilde de demiurgo de la historia y artífice de su propio destino, siendo la historia y su vida los únicos objetos posibles de su conocimiento en tanto son productos suyos. Del mismo modo, el otro campo en que puede alcanzar la verdad, es el de la matemática, de la cual, en cierto sentido, también es productor. Siguiendo esta tesis, donde únicamente podemos conocer lo que nosotros creamos, Vico explica que “un saber perfecto, demostrable, sólo es posible dentro del reino de las ficciones matemáticas, donde construimos libremente nuestros objetos. Sin embargo, números y figuras son abstracciones, que no pueden proporcionar fundamento alguno para el conocimiento concreto de la naturaleza”.2 En su tiempo el trabajo filosófico de Giambattista Vico fue muy “revolucionario”, por ser una época donde las únicas ciencias, consideradas como tales, eran la física y la matemática. Él se atrevió a desafiar los argumentos cartesianos y a plantear una nueva forma de conocer el mundo. El pensar de Vico es un pensamiento que sólo mucho después fue reconocido. Para el pensador napolitano, el enfoque de la ciencia física no puede arribar al fondo de lo real. Y en este reconocimiento de la importancia de lo histórico, Vico se anticipa al espíritu del Romanticismo.

1.2 Immanuel Kant, el filósofo mayor de la Ilustración El filosofo alemán Immanuel Kant es considerado el mayor representante del movimiento intelectual conocido como Ilustración. Es el autor de importantes trabajos, entre sus escritos más destacados se encuentra la Crítica de la razón pura, calificada generalmente como un punto de inflexión en la historia de la filosofía y un hito revolucionario para la filosofía moderna. En ella se investiga la estructura misma de la razón. Así mismo se propone que la metafísica tradicional 2 Löwith, Karl; op. cit.; p 147

puede ser reinterpretada a través de la gnoseología, ya que podemos encarar problemas metafísicos al entender la fuente y los límites del conocimiento. Sus otras obras principales son la Crítica de la razón práctica, centrada en la ética; la Crítica del juicio, en la que investiga acerca de la estética y la teleología y La metafísica de las costumbres que indaga en la filosofía del Derecho y del Estado. Los escritos de Kant sobre filosofía de la historia forman tan sólo una parte menor de su amplia producción. Sin embargo, su impacto será importante, especialmente por su influencia sobre las filosofías de la historia de pensadores posteriores de gran importancia como Marx y Hegel. El aporte decisivo de Kant a la filosofía de la historia es su Idea para una historia universal en clave cosmopolita. Es importante comprender el pensamiento de Kant en lo que respecta a la política, y en este tema “Kant acepta que todavía es necesaria la sujeción (de los súbditos al Rey, que en este caso es Federico I) dado que una gran mayoría del pueblo llano no ha alcanzado la mayoría de edad que caracteriza para él a la Ilustración. Todavía rige la terrible afirmación hobbesiana de que la mayoría de los hombres necesitan tener un amo (…) Kant reconoce que es lógico que los hombres se sometan a un déspota para evitar el peor de los males: el caos político”.3

1.3 El Romanticismo inaugurado por Johann Gottfried Herder A finales del siglo XVIII comienza a surgir un nuevo movimiento cultural y político originado en Alemania y en el Reino Unido como una reacción revolucionaria contra el racionalismo de la Ilustración y el Clasicismo, confiriendo prioridad a los sentimientos y a la pasión, sobre la facultad racional. Este

3 Mayos Solsona, Gonçal; Ilustración y Romanticismo –Introducción a la polémica entre Kant y Herder-; 2003; p. 290

movimiento es conocido como Romanticismo y un filósofo que contribuyó, a su surgimiento histórico fue Johann Gottfried Herder. En un principio Herder estudió con Immanuel Kant, pero con el paso del tiempo comenzaría a desarrollar un pensamiento opuesto al de su antiguo maestro. Herder se opone a la idea ilustrada de la razón, porque el hombre es un organismo completo y no se le puede fragmentar sino que es unitario y es necesario utilizar articuladamente todas sus facultades. Con respecto a la política, mientras Kant justifica el Despotismo Ilustrado, por otro lado, “esta necesidad de la ley y que sea imprescindible un poder que la imponga, le resultan a Herder una trampa saducea que muestra cómo la verdadera barbarie se oculta en realidad detrás de los más hermosos sueños de orden y justicia (…) Para él sólo es posible salir de esta trampa política en que una cierta Modernidad ha caído ingenuamente si se reconoce que las leyes y el Estado no son sino la institucionalización de unos vínculos previos de tipo biológico-natural o emotivo-sentimental, los cuales tienen que potenciar y expresar, y en ningún caso oprimir o sustituir”.4 A pesar de su pensamiento sobre la política. “La más importante contribución de Herder radica en su doctrina del lenguaje y en su filosofía de la historia. En lo que toca a la primera, Herder subrayó el carácter natural-evolutivo del lenguaje, surgido de la imitación de los sonidos de la naturaleza y capaz de evolución y crecimiento continuos. En cuanto a la segunda Herder se opuso al limitado sentido histórico de la Ilustración para destacar que la historia –en tanto que evolución y crecimiento- es una característica de todas las realidades naturales, de tal suerte que el universo entero puede ser entendido desde el punto de vista de su desarrollo evolutivo-histórico”.5

4 Mayos Solsona, Gonçal; op. cit.; p. 295

5 Ferrater Mora, Diccionario de filosofía, tomo I; Buenos Aires; 1985; pp. 1619-1620

Justamente el fruto mas interesante del Romanticismo, filosóficamente hablando, “es el ‘historicismo’ y la idea de evolución, tal como se nota en la Filosofía de la Historia, materia predilecta del Romanticismo. Esta disciplina no sólo ‘historifica’, diremos así, el mundo social, sino también el natural: de ahí la rebelión de los románticos contra Newton, corifeo de la estructuración matemática de la ciencia de la naturaleza, al modo cartesiano, antihistórico por excelencia. Vico fue la primera gran figura que atacó el antihistoricismo. Los románticos exaltaran a este filósofo”.6 2.

La influencia de la Ilustración y el Romanticismo en Juan Bautista Alberdi Un elemento importante que se debe analizar, para comprender los

numerosos escritos de J. B. Alberdi, es la influencia que recibió el pensador tucumano de los grandes filósofos de épocas pasadas y contemporáneas a él. “Alberdi pertenece a la época romántica. Su cultura se forma en el pensamiento francés de la primera mitad del siglo XIX, filosofía cargada de elementos germánicos. Echeverría fue el más entusiasta propulsor de estas ideas, hacia 1830, cuando regresó de Francia”.7 Y Alberdi fue muy influenciado por estas nuevas ideas que se originaban en Europa. Él junto a Echeverría, “de Leroux sacan el ánimo organizatorio y alguna información, lo cual, en definitiva, es mero trasiego de actitudes e ideas románticas y asimilan, sobre todo, la nueva ley del progreso que, por lo demás, llega aquí también por Herder, Cousin, Quinet y Lerminier. El mismo Saint Simón está impregnado de historicismo. Ballanche le inculcó ideas de Vico y de Herder”.8 6 Alberini, Coriolano; La Metafísica de Alberdi; p. 3

7 Alberini, Coriolano; op. cit.; p. 2

8 Alberini, Coriolano; Ibídem; p. 6

Pero sin duda el tema central en el pensamiento de Juan Bautista Alberdi lo ocupa el derecho, tanto que una de sus grandes obras se titula Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho escrita en 1837, en un momento político de la Argentina donde su figura más poderosa era Juan Manuel de Rosas; y Alberdi intenta legitimar el poder despótico que Rosas ejerce y a su vez intenta dar las bases jurídicas para la formación de un derecho positivo en la nueva Nación. En esta obra además se observa la influencia que nutrió a Alberdi en cuestiones del derecho. “En el Fragmento… se consignan unos párrafos destinados a reseñar los orígenes de la Escuela histórica alemana del Derecho sindicando como precursores de la misma a Vico, Montesquieu y Hugo. Hoy día puede conceptuarse que esta lista es escueta pues no puede olvidarse a Herder a través de su obra Ideas para la Filosofía de la Historia de la Humanidad y divulgador, como queda dicho, de la famosa comparación entre el Derecho y el lenguaje tan difundida, luego, por Savigny”.9 Además Alberdi proclamará que América practica lo que piensa Europa, por eso en el Fragmento… “había apelado por lo demás a una figura que sintetiza esta visión: el sol de la Razón es uno y universal, pero se refleja de diversos modos según el terreno sobre el cual se posa; una metáfora que concilia el modelo cosmopolita (en rigor, europeo) con el localismo romántico”.10 Pero los filósofos románticos no fueron los únicos que influenciaron a los pensadores argentinos. “Desde que Alberdi comenzó a interrogarse acerca del derecho, la historia y la política, el pensamiento ilustrado se desplegó ante él como

9 Cabral Texo, Jorge; Noticia Preliminar en el Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho; p. LV

10 Terán, Oscar; Historia de la ideas en la Argentina, Diez lecciones iniciales, 1810-1980; 2008; p. 94

método y sistema explicativo. Mientras Sarmiento arrancó de Rousseau y Franklin el paradigma de la ciudad virtuosa y lo trasplantó a la ciudad de la independencia, Alberdi se apropió de la lógica del discurso político que contenían esos textos”.11 2.1

El concepto de Nación En lo que respecta a la Nación, los románticos sostienen que los hombres se

unen entre sí por una cantidad de factores, producto de la tradición. Una Nación no se puede improvisar. En vez de hablar de libertad, los románticos hablarán de asociación. Pero lo importante es analizar como entiende este concepto Alberdi, y como se debe formar una Nación, según él. En el momento que escribe el Fragmento… cuando defiende la figura de Rosas y se enfrenta a Sarmiento, Alberdi considera que la “Argentina, entonces no es la pampa sarmientina vacía de civilización, sino un espacio sobre el cual un poder hegemónico como el de Rosas, si establece una alianza con la palabra de los que saben, puede construir las bases de una nación moderna”.12 Pero Alberdi encuentra, como una especie de obstáculo, en la población. “Si el pueblo no está aún capacitado, se requiere montar la ‘bases y punto de partida’ de la formación de una nación, y para eso se ofrece el intelectual, es decir, el propio Alberdi. Pero se necesita además una clase dirigente dispuesta a poner su brazo político en el timón de la nación”.13 Alberdi al considerar incapacitada a la población “desconfía entonces profundamente de la participación popular en la política pero también lamenta la política facciosa 11 Botana, Natalio; La tradición republicana, Alberdi, Sarmiento y las ideas políticas de su tiempo; 1984; p 294

12 Terán, Oscar; op. cit.; p. 93

13 Terán, Oscar; ibídem; p. 99

argentina, es decir, considera negativo para el desarrollo de la nación una presencia excesiva del ejercicio de la política sin más. En cambio creerá encontrar un marco y un control para las pasiones caotizantes de la política en las fuerzas objetivas de la economía y en los equilibrios del mercado. De modo que si para Sarmiento la nación se construye desde la sociedad y desde el estado, para Alberdi el eje debe ser el estado y el mercado”.14 Por otra parte, se deben distinguir dos maneras de conformar una Nación, la constitucionalista y la culturalista. “En cuanto a Alberdi, es claro que profesa un nacionalismo constitucionalista, si entendemos por éste el que sostiene que la pertenencia a una nación se define por la adhesión a la Constitución de un país en tanto código que establece las leyes fundamentales que regulan aquellos derechos naturales y por ende universales: libertad, propiedad, seguridad, etc.”.15

2.2 El concepto de República Siguiendo con las cuestiones políticas, la visión de República que posee J.B. Alberdi es bastante particular. En primer lugar se debe remarcar que “las Bases… fueron escritas por Alberdi para que la Argentina se diera una constitución republicana”. 16 Pero las características que debe poseer esta República, según el tucumano, es lo que me interesa analizar. En lo que respecta a este tema, Alberdi recibió la influencia de distintos pensadores, “había conocido la república norteamericana a través de la prosa 14 Terán, Oscar; op. cit.; pp. 102-103

15 Terán Oscar; Ibídem; p. 104

16 Botana, Natalio; op. cit.; p. 310

francesa de Tocqueville, Achille Murat y Michel Chevalier.”17 Pero sin embargo, no simpatizó con la forma que adoptaron en América del Norte. Alberdi y el congreso constituyente “miraban con desdén por turbulenta, a la república clásica, e incorporaban en la sociedad democrática el principio representativo que Montesquieu había radicado en la república aristocrática: una república donde la soberanía residía en el pueblo, debía ser gobernada en nombre del pueblo por representantes electos”.18 Más interesante que la norteamericana, era la república chilena para Alberdi, la cual conoció al exiliarse. El tipo de república que Alberdi quería instalar se conoce como ‘restrictiva’, “construida sobre el ejercicio de la libertad política: un ámbito donde la participación política en el gobierno se circunscribe a un pequeño numero de ciudadanos…en la república restrictiva, prima la voluntad reflexiva de los hombres públicos naturalmente preparados para tomar sobre sí el manejo de la suerte de todos”.19 Por otra parte, opuesto a las ideas de Alberdi encontramos a Tocqueville, quien defiende la democracia y la igualdad, al mismo tiempo que ataca la república restrictiva. “Tocqueville descubre que las instituciones políticas y la sociedad igualitaria permanecían, unas frente a otra, en una crítica confrontación. Alberdi no niega la bondad de las instituciones; hasta incorpora en su proyecto todos los recaudos que estas proponen, pero las instala sobre un suelo en cuya superficie reinará una severa distinción de rangos. Votarán los de arriba: los educados y los ricos, no podrán ni deberán elegir los ignorantes y los pobres”.20 17 Botana, Natalio; ibídem; p. 352

18 Botana, Natalio; Ibídem.; p. 355

19 Botana, Natalio; El orden conservador, La política argentina entre 1880 y 1916; 1977; p. 54

20 Botana, Natalio; op. cit.; p. 60

3.

Diferencias y semejanzas ideológicas con Domingo Faustino

Sarmiento Tanto J.B. Alberdi como D. F. Sarmiento son considerados como dos de los más importantes pensadores argentinos del siglo XIX. Ambos forman parte de la llamada ‘Generación del 37’, ese grupo de jóvenes intelectuales, influenciados por las nuevas ideas que se gestaban en Europa, producto de movimientos como la Ilustración y el Romanticismo. Una particularidad en la vida de ambos pensadores y en las numerosas obras que publicaron, son las distintas opiniones y la diferente visión política, que los mantuvo enfrentados durante la mayor parte de sus vidas. Este conflicto tuvo su punto álgido hacia el año 1852, cuando se produce la caída de Rosas, y ambos intelectuales debaten en torno a la figura de Urquiza y el rumbo que debe tomar la Nación. Los dos, exiliados en Chile, publican diferentes obras, la de Alberdi se conoce como Cartas quillotanas y la de Sarmiento como Ciento y una. En estos escritos se manifiesta la gran rivalidad de ambos pensadores. Pero sin embargo, antes de este episodio no todo fueron discrepancias, hubo ciertos temas en los que Alberdi y Sarmiento concordaron. A continuación expondré cuatro puntos en donde podemos ver las diferencias y semejanzas ideológicas entre uno y otro. 3.1

Visión política Las opiniones de Alberdi y Sarmiento, en lo que respecta a la política son muy

interesantes. El eje de la cuestión, es la forma que debe adoptar el nuevo gobierno que se está forjando. Por una parte encontramos “un Sarmiento que, en 1853, sueña con trasplantar en Argentina la república de Story y Tocqueville -espejo de la virtud contenida en el municipio- y otro Sarmiento, guerrero de las luchas civiles dispuesto a imponer orden y estado de sitio, organizador del ejercito de oficiales profesionales, que veinte años más tarde justifica una república fuerte con el

auxilio de Thiers y Taine”.21 Por otra parte, Alberdi no posee contradicciones en su visión, “la continuidad de su pensamiento…lo condujo a postular, con rasgos cada vez más acentuados, una republica centralista de inspiración monárquica, estrictamente limitada para que la libertad moderna reconciliase a la Argentina, por imprevisibles caminos, con la paz mundial”.22 Como expuse en el punto 2.2, Alberdi ampara una ‘república restrictiva’, donde el derecho a votar se encuentra reservado para algunos pocos, y siempre defendió más el orden que la igualdad, por eso “Alberdi apelará incluso durante una etapa de su carrera política a la defensa de un régimen monárquico constitucional, y sin tapujos gustará hacer suya la frase de Simón Bolívar según la cual los países hispanoamericanos necesitan ‘reyes con el nombre de presidentes’”.23 Pero se debe tener en cuenta que "en la formula alberdiana el presidente materializa el poder central, pero no detenta todo el poder ni tampoco ejerce un dominio irresponsable sobre la sociedad…el gobierno responsable deriva de la legitimidad del presidente investido por una constitución”.24 Esa es la premisa en el pensamiento de Alberdi, el valor que le otorga a la Constitución, tal como lo expresa en las Bases… “…en vez de dar el despotismo a un hombre, es mejor darlo a la ley. Ya es una mejora el que la severidad sea ejercida por la constitución y no por la voluntad de un hombre. Lo peor del despotismo no es su dureza, sino su inconsecuencia, y sólo la

21 Botana, Natalio; op. cit.; 339

22 Ibídem

23 Terán, Oscar; op. cit. p. 102

24 Botana, Natalio; op. cit.; p 48

constitución es inmutable…Dad al poder ejecutivo todo el poder posible, pero dádselo por medio de una constitución”.25

Por su parte “a la monarquización del mando ejecutivo, Sarmiento oponía la figura de un presidente republicano”.26 Pero el sanjuanino también temía el despotismo de uno solo y consideraba que el poder Ejecutivo debía estar limitado, protegiendo así el principio federal, por eso argumentará: “El hecho existente de una general tiranía, no resistida por los gobiernos de provincia, muestra la necesidad de un gobierno general en que cada una de las provincias tenga parte, y por la acción moral y física del todo sobre cada una de ellas, garantice las libertades que de otro modo no han podido conservarse”.27

Un elemento importante, es que Sarmiento defendía mucho más la autonomía de las diferentes provincias, como imperaba en el gobierno de Estados Unidos. Pero este sistema “es para Alberdi poco recomendable en Argentina pues convertiría en estados cuasi independientes ‘a los que son y fueron provincias de un solo Estado’”.28

3.2 El Caudillo

25 Alberdi, Juan B.; Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina; Cap. XXV; p. 183

26 Botana, Natalio; op. cit.; p 341

27 Sarmiento, Domingo F.; Comentarios de la constitución de la Confederación Argentina; 1853; pp. 103, 333

28 Botana, Natalio; op. cit.; p. 352

La visión que poseen Alberdi y Sarmiento, sobre la figura del caudillo, es bastante importante para entender los conflictos que se producirán, hacia mediados de siglo, entre ambos pensadores. Me concentraré en analizar las opiniones que manifestaron acerca de dos personajes políticos muy importantes, Juan Manuel de Rosas y Justo José de Urquiza. Alberdi en un principio manifestó su opinión positiva del ‘Restaurador’, ya “en el Fragmento…revela su creencia de que Rosas es ‘expresión de una realidad’, de modo que ‘no es un déspota que duerme sobre bayonetas mercenarias’, sino ‘un representante que descansa sobre la buena fe, sobre el corazón del pueblo argentino’”.29 Y años después, en 1847, seguía argumentando que Rosas y los caudillos eran importantes para la Argentina. Pero luego, la negativa del gobernador porteño a escuchar a todos los jóvenes de la Generación del 37, llevaron a Alberdi al exilio en Montevideo, desde donde apoyará el levantamiento militar de Lavalle. En lo que respecta a la posición de Sarmiento, se puede decir que mantuvo una relación bastante particular con la figura del caudillo, y se manifiesta en una de sus obras más importantes Facundo. “Aunque el interés de Sarmiento en la figura del caudillo comparte la fascinación romántica por el héroe en Hegel, invierte los términos hegelianos. En Sarmiento, el caudillo refleja no el Espíritu del Mundo, que es la fuerza que mueve la historia y el progreso, sino el espíritu popular, que es la fuerza de la barbarie. Lejos de permitirle seguir su curso, al caudillo es preciso eliminarlo, si es preciso por la fuerza, para poner en su lugar la ley de la razón”.30 Pero puntualmente, en lo que respecta a la figura de Rosas, y su labor como gobernador de Buenos Aires, Sarmiento expresa:

29 Terán, Oscar; op. cit.; p. 93

30 Shumway, Nicolás; La invención de la Argentina, Historia de una idea; 1995; p. 171

“Pero no se vaya a creer que Rosas no ha conseguido hacer progresar la República que despedaza, no: es un grande y poderoso instrumento de la Providencia, que realiza todo lo que al porvenir de la patria interesa. Ved cómo. Existía antes de él y de Quiroga el espíritu federal en las provincias, en las ciudades, en los federales y en los unitarios mismos; él los extingue, y organiza en provecho suyo el sistema unitario que Rivadavia quería en provecho de todos. Hoy todos esos caudillejos del interior, degradados, envilecidos, tiemblan de desagradarlo, y no respiran sin su consentimiento. La idea de los unitarios está realizada, solo está demás el tirano; el día que un buen gobierno se establezca, hallará las resistencias locales vencidas, y todo dispuesto para la UNION”.31

Pero en realidad, la relación de ambos pensadores con otro caudillo, el entrerriano Urquiza, es lo que produjo el gran conflicto entre ellos. Todo se inicia con la caída de Rosas y el ascenso al poder por parte de Urquiza. Desde un principio Domingo Faustino respalda la campaña militar del caudillo litoralense, pero luego descontento por no darle un papel más importante en el nuevo gobierno, Sarmiento se convertirá en opositor a las ideas políticas de Urquiza, quien quería redactar una constitución y convertir a la ciudad de Buenos Aires en la Capital Federal de la Argentina, pese a la dura oposición de los porteños, liderados por Bartolomé Mitre. Conociendo la influencia de Alberdi, Sarmiento intentó ganar su apoyo. Ambos intelectuales “nunca se habían llevado bien, pero antes del conflicto Urquiza-Mitre sus desacuerdos habían sido más académicos que prácticos. Esta vez, en cambio, hubo cuestiones políticas reales de por medio. La más seria era la existencia de un gobierno secesionista en Buenos Aires que necesitaba legitimación ideológica”.32 A pesar de que se inició un intercambio de correspondencia entre los dos pensadores, el conflicto comenzó en 1852, cuando 31 Sarmiento, Domingo F.; Facundo; 1845; p. 292

32 Shumway, Nicolás; op. cit.; p. 196

Alberdi formó en Chile un club en apoyo a Urquiza, y por su parte Sarmiento hizo lo mismo para apoyar a Buenos Aires. Luego de realizar otros escritos, “el intento más directo de Sarmiento de comprometer a Alberdi en un debate, y su ataque más virulento contra Urquiza, es un libro titulado Campaña en el ejército grande de Sud América, publicado en varias versiones a fines de 1852”.33 Es claro que “Sarmiento le dedica el libro a Alberdi, con la sugerencia de que los soldados de sillón (como Alberdi) deberían respetar la opinión de gente más informada (como Sarmiento) quien realmente participó en la campaña. Aunque en la superficie el libro es una historia del triunfo de Urquiza sobre Rosas, en realidad es un furibundo ataque al caudillo entrerriano, motivado sobre todo por el resentimiento de Sarmiento al verse excluido del poder”.34 Sarmiento describe a Urquiza como “un hombre dotado de cualidades ningunas, ni buenas ni malas, sin elevación moral como sin bajeza… sin ningún signo de astucia, de energía, de sutileza”.35 En las Cartas quillotanas se dio a conocer

la respuesta de Alberdi. Estos

escritos “marcan un hito significativo en el pensamiento de Alberdi, que aquí se aleja del elitismo de la Generación del 37 y se acerca a posiciones de cuño nacionalista, provincianista y, hasta se podría decir, populista”.36

33 Shumway, Nicolás; op. cit.; p. 198

34 Shumway, Nicolás; op. cit.; p. 199

35 Sarmiento, Domingo F.; Campaña en el ejército grande de Sud América; 1958; p. 125

36 Shumway, Nicolás; op. cit.; p. 202

3.3 Modelo Exterior Con respecto al modelo de país que se debía seguir, también encontramos diferencias y similitudes entre Alberdi y Sarmiento. Ambos querían una nación abierta al futuro y próspera. “Para alcanzar estos fines es dable advertir en Alberdi la intención deliberada de provocar un trasplante cultural. Alberdi rechaza una cultura tradicional, la cultura hispánica que impide el cambio y la innovación, y opta por otro modelo: el de los países europeos en trance de edificar una sociedad industrial que libere al hombre de la servidumbre de la naturaleza”. 37 Para Alberdi, Francia, Alemania e Inglaterra eran potencias muchos mas avanzadas que España, por eso la Argentina debía librarse de su herencia española y abrazar el modelo de esos países. Por su parte, Sarmiento simpatizó mucho más con el modelo de los Estados Unidos; para él, la Argentina debía repetir el éxito de sus vecinos del norte. “El más sostenido uso de los Estados Unidos como modelo de referencia para la Argentina, en la obra de Sarmiento, está en Argirópolis, un libro breve escrito en 1850”.38 Se debe remarcar que con respecto a este tema, hay algo en lo que si concordaron Alberdi y Sarmiento. “Pero, aunque los hombres del 37 miraron Europa y Norteamérica en busca de modelos culturales, al parecer sintieron, como Mariano Moreno y los rivadavianos antes que ellos, que el resto de América Latina debía aprender de la Argentina”.39 37 Botana, Natalio; op. cit.; p. 45

38 Shumway, Nicolás; Ibídem; p. 178

39 Shumway, Nicolás; op. cit.; p. 180

3.4 Inmigración Imitar el modelo de los países europeos y de Estados Unidos no era suficiente para Alberdi y Sarmiento. En aquel momento “¿Cuál era la solución, entonces, para una población ‘maldita’ por la tradición española y la inadecuación racial? La solución cabía en una palabra: inmigración”.40 Desde un principio Alberdi, “cuando la argentina vuelve a aparecérsele vacía de civilización adopta la vertiginosa ‘teoría del trasplante inmigratorio’”.41 Su visión es muy clara, y lo expresa en las Bases…: “Cada europeo que viene a nuestras playas nos trae más civilización en sus hábitos que luego comunica a nuestros habitantes, que muchos libros de filosofía. Se comprende mal la perfección que no se ve, toca ni palpa. Un hombre laborioso es el catecismo más edificante ¿Queremos plantar y aclimatar en América la libertad inglesa, la cultura francesa, la laboriosidad del hombre de Europa y de Estados Unidos? Traigamos pedazos vivos de ellas en las costumbres y radiquémoslas aquí”.42

Sarmiento también propuso firmemente la inmigración, tal como lo demuestra al final del Facundo…, donde argumenta que “el elemento principal del orden y moralización que la República Argentina cuenta hoy, es la inmigración europea”.43

40 Shumway, Nicolás; op. cit.; p. 165

41 Terán, Oscar; op. cit.; p. 94

42 Alberdi, Juan B.; op. cit.; p. 250

43 Sarmiento, Domingo F.; op. cit.; p. 159

Conclusión Tanto la Ilustración como el Romanticismo fueron dos corrientes intelectuales que nutrieron a los pensadores argentinos del siglo XIX. Pero la pregunta que me formulé al inicio de este trabajo era: ¿Cuál de las dos influye más en Juan Bautista Alberdi? En realidad, los escritos de Alberdi contienen posiciones políticas y filosóficas que fueron cambiando a medida que el tucumano adquiría más conocimientos y avanzaba en su edad. Durante su juventud, es claro que el Romanticismo jugó un papel muy significativo en sus escritos, y puntualmente las ideas de Giambattista Vico, como lo demuestra en el Fragmento…al declarar la importante participación de este filósofo en la formación del Derecho europeo, aunque también concede crédito a Montesquieu en este tema, y aquí se observa la influencia de la Ilustración. Al ir creciendo, Alberdi no sólo se nutrió aun más de las ideas ilustradas y románticas, sino que las mismas condiciones políticas que afectaron su vida, jugaron un papel fundamental en el pensamiento del tucumano. En un principio defendía e intentaba justificar ideológicamente el gobierno autoritario de Rosas, al cual veía como un posible constructor de la Nación, pero posteriormente su visión cambia y ampara un nacionalismo constitucionalista. Y justamente en esta fuerte reivindicación del nacionalismo, por parte de Alberdi, encontramos su postura romántica; aunque el signo ilustrado también esta presente, ya que otorga un gran valor a la Razón, renegando por la ignorancia imperante en la población. Justamente este elemento lo lleva a postular su visión de ‘republica restrictiva’, donde los dirigentes y partícipes políticos solamente son los instruidos.

Por esto no es posible otorgar a uno u otro movimiento intelectual, mayor o menor valor en el pensamiento de Alberdi; ambos nutren sus ideales durante toda su vida.

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