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REVISTA D~

ILUSTRADA

R~WUCACION

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LA OBRA

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M~NOR~S

PP. TERCIARIOS CAPUCHINOS Dirección y Admin~lración:

Centro de

I:1tudios

Casa Reformatorio del Salvador.



Psi(O·pedag6giuu

AMURRIO (Aiava)

AÑO IV-NUM. 46-NOVIEMBRE 1952

U

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u/ti.rión educativa de La ZtniveNidad

. enía mucha razón quien dijo que la educación comienza desde ltt cuna y también un poco ../ antes. Pero no la tiene menos quien dice que acaba én el sepulcro. Entre los dos dijeron que la educación es trabajo de toda la vida, pues de por vida debe durar la ascesis a la que, en última instancia, puede reducirse la educación. No se dice, pero la creencia y conVicción es ésta: que son sujeto de educación solos los ni· ños, reduciendo el trabajo educativo a un periodo muy corto de la vida del hombre. No es im· probable haya sido la misma Pedagogía la que ha conbibuido no poco a la creación de esta idea y a la demarcación del horizonte estrecho en el que se mueve la educación. A fuerza de etimologizar, desglosar y separar y desentrafiar el contenido de las palabras- í.a'i.;, í.WÚOJr; --ri¡m--nos hemos_ convencido de que en esas dos raices de la palabra está todo cuanto hay en materia de educación. Y se educa al niño mientras dura ese periodo que se llama de edad escolar. Pero llega un tiempo en la ensefianza secundaria en que el muchacho comienza a sentirse hombre,a creerse suficiente. Dá un puntapié a las andaderas, y echa a caminar por su cuenta los caminos de la vida No tolera ya imposiciones, avisos, consejos, ni mucho menos castigos o reprimendas, de quienes tienen el derecho y el deber de educarlo. Comienzan las tormentas y se inician los bandazos. Se abre un periodo, en la vida del adolescente, que nos dice qué va a ser en delinHiva este muchacho. Su vivir va adquirir los modos y las líne&S que, un poco más tarde, se convertirán en definitivos. Y es en este tiempo cuando la educación que debiera desplegar todo sú poder y poner en juego todos sus recursos, va perdiendo poder y energfa sensiblemente. Hay que estudiar, sacar los cursos. Y todo el esfuerzo de profesores y alumnos se c_entra en este único y exclusivo objeto. ¿Y la misión educadora del Instituto? El problema se agranda cuando llegamos a la Universidad. Porque a esas alturas sí que se piensa, y con firme convicción, que el tiempo de la educación pasó, y se frecuenta el centro cul. tural para acabar y redondear la formación intelectual. Pertrecharse en armas y medios para triunfar en la vida, dando de la vida una visión parcial y, por tanto, errónea. Pax Romana, en su veintitrés Congreso celebrado en Montreal y Quebec, pone de relieve en su sesión de clausura, la misión educddora de la Universidad; y tanto más educadora cuanto los problemas religiosos y morales en este periodo de la vida del joven adquieren proporciones e importancia insospechadas e insospechables Por eso la educación supetior que debe llevarse a Cabo en la Universidad presupone una concepción integral del hombre y del lugar que ocupa en la comunidad, como también una exocta noción de la verdad. Tiende esta educación, como fin propio, a dar al estudiante, sea cualquiera la disciplina en la que se especialice, una visión del hombre y de las cosas en la que sea respetada y defendida la auténtica jerarqufa de valores, y sea al mismo tiempo sóJida para resistir c'uantas tentaciones ideológicas pudieran seducirlo, dúctil para admitir y acoger, benévola, todo progreso y toda auténtica creación del espíritu. Pero la Universidad debe ejercer su trabajo formativo y educador con miras a la vida, porque la soledad, indispensable al descubrimiento de la verdad, puede, con mucha frecuencia, romper los lazos que unen a la Universidad con la sociedad en que vive. La Universidad se inserta más directamente en la vida social preparando a los jóvenes a las profesiones liberales e intelectuales. La sociedad utilitarista de nuestros días tiende más y más a exigir a la enseñanza universitaria una técnica más que una ciencia, un aprendizaje práctico más que un método de trabajo. Mas la Universidad, en su alta misión formadora, debe proveer al estudiante de bases y formactón científica para la profesión escogida, junto con el juicio moral que le·· permitirá un ejercicio verdaderamente respetuoso de los valores humanos, enriquecidos ambos con las amplias perspectivas de una cultura universal. (Continua td lino.l de 1(/. pRs. 2),

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'ros LIMlfHMO'RAHSUf (OS MfTODOS Mmtcmm INVHTIGACION vm TRATAMI~NTO

LOS METODOS PSICOANALITICOS

EXkMtNADOS A lAtUZ mtA DOCTRINA MORAL ~ Su Santidad Pío Xli-en el discurso dirigido a los miembros del 1 Congreso , Internacional de 1-/istopatología del Sistema Nervioso-hace Una, tiara exposición de los postulados éticos en relación con el psicoanálisis, como método de investigación psicológica y de tratamiento educativo.

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interés han suscitado en estos últimos tiempos los métodos psicoterapé.uticos. En el -nob 1.e afán de encontrar un remedio a las numerosas enfermedades nerviosas que tanto inf!.uycn en las ·desyiaciones y anormaliclade."i ele la personalidad humana_, médicos y educadores, psicó1ogos y maestros, han trabajado denodadamente en los pasados decenios para encontrar los métodos más eficaces y ele más seguros resultados. Entre otros) destaca, por su. importancia e interés, el fisicormá!isis. ·.Mucho se ·ha discutido sobre la moralidad de ]os m6todos p'sicoanalíticos. Y el --Santo Padre, en la audiencia concedida a los miembros del 1 Congreso !nlernacional de /ii1stopatología -del Sistenw Nervioso, ha dado· normas }, arras~ado por sus bajos instintos ... camina... piens.a... y no queda más que meterse en uno de esos sa!one.:; oscuros, experta en la práctica del T. A. T., nos comunica su personal Opinión sobre la eficacia del mismo: ex'ce!ente: «mais quand je dis que le test est exelient je le fais avec toutes "les resérves necesaires en matiére de tests projectífs: la vertú pr1ndpal-.e :n'est pas :seufem0"'1t dans le test dissons, mais aussi

et surtout dans cefui qui l'emploie. Le meiHeur et le plus raffbé des tests projectifs ne donne ríen ou donne des résuftats faux, quand il est interprété par des .débutants ou par des personnes n'a~ yant pas l'intelligence ou la cu:ture voulue. C'est lB. le grand prob!E:me)), La citada doctora insiste en que no debe ser apficado este test aisladamente, sino integrado en la batería de tests precisa para el examen psicológico, pties ni suministra datos sobre la intelige::tda, ni respecto a la estructura profunda de la personalidad: «Mais vous savez ..._añadeaussi bien que moi que la person:1alité ne peut s'étudier (¡u'au moyen d'une battede entiere et qu'aucum test ne peut le faire a lui seul». Lo que está en contradicció-:1 con la opinió~ sustentada por Guera quien, en su citada pone'J.cia, escribe: «En las pruebas proyecti vas nos encontramos ref!ejada la problemática misma de aquefr'o que denominamos personalidad». Sin embargo el mismo Guera afirma que lo proyectado en el T. A. T. es la cstrw;t ura indivi.duat de la afectivida3, y que den:. tro de la estructura de la afectividad interesa la verbalización, pues inclusive aco~ ta el valor de ésta -de la verbalízad6h >, perteneciente tamb:én al Estado. Sin"e para la educación de todos los mcno:·es depeadien~es dé1 Mi11i:5'tejo c:e Ju"tidJ. para qt(.e,ncs no hay Jugar -e.n !os c:)•tablccimí-:ontos pa·:ticulares a caufa ·de sus defectos f,:>icos o moraks. Adm:u~ también a todos_.aquelJos que r:o 1n:e:~·cn albe:·ga:- ~o.:; otro:> c.:t~bl2cim:e:ltos. Hay qu2 ten{\!.' en cuenta qc:e el Esta·.lo s·::- sirve prin('1p::tfmc:1-t-e ele imtitucio--es e' e ca :á~ter particu'ar pln 1a educadón de los menores y de los de carácter oficiw para los casos -cspecia1cs ..... Este de Doetic-hem es ' pi0rdan el con::&to con la ~-:xi-edad de la que se ha·1 vi-sto sepantdos accid-entalmcr:te po:· su fa~ta. Para e1lo ha ampl~a-Jo y abierto, podrí~a zona de HóJanda. próxima a Ja frcm~cra alema'1a, guarda ,todavía s-:ñ1!cs d~ la pasada guc~ rra. Bien da·ro nos lo dic2 la cs::ació·1

tí tu ;te Uil pequeño quieto pcr.egrinar a vo impulso y hac-er nuc~rtr.a estancia 'C11 -e¡'){t.rarenlos pa;;:ado servido.

alto ·en nuestro infin de tomar l1U'2p'anes de visi~a para Al-emania, en la que mañana s1 Dios es

Nímt>ga, 18 d-e Junio d-e 1952.

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Arnh2m, mostrándonos sus rasgaduras y heridas. Lo mi;;;mo orurrc con atgún qu-::: o·t:·o c::Iifido ----muy pocos·- pact h; que n0 ha J.~e~ado to::laví:t la hora (k la rcr-Ccon:o-trnc'ción. Tambíé:l la Tutsschcol C- y val~-e. En ;:rz-a!id-ad de ycrda(L no hay ni una cosa .ni o~ra. Lo que ocurre -es qu.z la gen,~c de este paí:> ta'n J· iano y tan igu::ll y con Xttrrugda a chco 'km. de Nimega y en un puebl-~cito que ~(' Uama Be1·-g '{'.j1 Da\. E·.; pa!·aj-c -tranqui!o, ·un poco alto y bastante fresco. Excde-'1-tc J u ~a r de vcr;m-co y de rcpo:w pao pexw:--1as mayores. TaJa:; J-as que hemos. visto hasta ahora lo soJ, sj:1 cxcluirl~o; r:o.::o~ros, paxa qu:e.¡;-e_s cons-

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chachas. La construcción y \:list1·1bución del edif:iao es poco más o mc-:1os como las de sus simi:Tares d-e Z-ctst. Gi~neken y Amc:-sfoo~t. de suert-e que podemos decir que sirv1ó un ·mismo piano para todas la. que drutan deJ aquél prímex período de cons.truccíón. Pero en eí aspecto técnico, creo por Io que recuerdo, que ha mejorado bastante, Re,dbe tres dascs de muchachas: las que d juez pcme a disposie1ón d-e! Gobirno; Ias difíciles; y, por úitimo, casos previstos en el código civil 1·derentes a menores que encuentran peligro, mora! en su amb[ente famihar. Es un establccim:c::lto de observación y reeducación, pues todas las menon~s son obscrva:la~ a ~~ í;1greso, büm pat·a presentar al juez de :-¡iilos e1 caso para su decisión.· b1ei1 para colocar a la menor en la secció""1 más apropiada según sus características personares. La distribución de las menores por secciones,_ obed-ece a un criteno pei-so"lal y no carente de téc:üca ni fundamento científico. Son sets grupos dístribuídos de la siguiente foima: En e! pnmer grupo están l-as neuroticas. E•1 el segundo las retardadas en e:] desarrollo de ~a af-ectividad. lntégran la tercera secc1ó'1 las retardadas p-ed-agóg:cas. En e1 cuarto grupo están las retrasadas pedagógicas más p:·ofundas pot· causas constituth>"ds y psíqtiícas -afgo así como n nues·tros subno;·males y débi!es mentales-. La sección quin-::a la forman ·]as adaptadas que podemos consid-erar -en régimen de ~mi­ libertad, porque a1guaas dfmr:mos -

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3) Por último, nos muestra el interesantísimo gráfico que titula «Histo:r.ia»- y en el que se recoge el desarroUo de U.a personafídad, con el a~1tecedente que liama pre-histórico, la primera histoda 'désde los nueve meses, o sea e1 momento de la gest'ación, comenza-ado a los cuatro meses y mecHo las ma111ifestadones neurológicas. Luego desde el nacimiento, ofrece subdivisión por edades, con las características con-espondientes y además co:'l flechas rojas señala --e-n el gráficn una división de la psicología moral, en MOral 1wtural bruta, desde el año de edad a los cuatm, que garantiza el orde-n de la ,naturaleza: Moral 'tz.:zturai comentad-a o explicada desde Jos cuatro a los nueve años, ·que garantiza d orden de la familia: Moral IJtecesaria desde los nueve q los quince -años, garantiza;ndo-- el orden en la sociedad (gendarmes, policía, Juez, prisión); y Moral superior de la conciencia, 'desde los quince años en adela-n,te y que es la que garantiza el orden de la conciencia. Por úftimo, destaca la lucha -e-ntre ta Morat Superior y e~ UtiUta¡·ismo, •y la presencia de la Mora! Heroica, en cada uno de esos estados de la psicología moral. Adjuntamos a -nuestra refere:ncta este gráfico titulado «Historia>), tal como nos lo facilitó Mr. Rouvroy, que como puede verse por la conversación y por los datos que de él recogimos, sigue sie':ldo el maestro de psicofogía y p-edagogía, del que .ta,'mbra)

H. N.(.

/ivro/ noiG~rcl ccmel)fa.da 9u~ ',lo;'/:a-:'f-J;¡c E¡r1enst6n Pr . Pf'qp_ied

Tm·Emvlaci< jp-Aprobar; (ir· (Íf'~gari¡,,

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SNnp. J¡mpatlr.

Df?I'Soru~lidad ronsc!enle VMvnrbria

E SI'ABLECIMIENTOS

Desde luego en Ruisscre::le nos pareció que se habían conseguido hemanar a.mbos co~ceptos. E:1 St. Hubert, aunque las Secciones está-:1 organizadas en grupos de expiaradores, 10 que es ahora muy de actualidad €':1. BéJgrcá., en esa te"":Jdencia que arabamos, de fomentar en los muchachos el deporte, atrayendo así su atencíó:t hada afgo práctico, que les d-é a1 mismo tiempo la grata sensación de libertad de movirpien.tos; en cambio el régimen de1 establecimiento parece que es riguroso, ya ; que poco an•~es de emprender nuestro vjaje supimos que en Saint Hubert se maitm.t.aba a los corrigendos. Se hizo eco de ello, en varios reportajes a1usivos a la o:rganiz