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los partidos de rugby”, señala el técnico argentino. “Mi novia y yo somos los únicos argentinos en esta región; de hecho, tampoco hay muchos blancos.
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REVISTA CREA - N.º 431 Septiembre 2016 - Ejemplar en la Argentina $40-

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Sumario

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La potencia innovadora del campo Una nueva plataforma busca promover emprendimientos que evidencian el valor generado por la fusión de diversas disciplinas con el agro.

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La innovación como oportunidad Un cambio disruptivo puede transformar por completo el negocio. El modo en que se lo enfrente será determinante para la supervivencia de la empresa.

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Una agricultura intensiva en el uso del conocimiento El futuro de la actividad según la visión de sus referentes.

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No hay provincias inviables, sino esquemas perimidos El Estado no puede seguir siendo la principal fuente de empleo.

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Dos realidades diferentes Resultados del Sistema de Encuestas Agropecuarias de CREA.

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“La situación está muy lejos de los números dulces que aparecen en algunos informes” Entrevista al diputado Juan Casañas.

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Pautas para maximizar rindes en maíz Ensayos en la zona Norte de Buenos Aires.

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Cómo resguardar la calidad de la semilla de soja Recomendaciones prácticas.

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control de enfermedades de fin de ciclo Experiencia en el sur cordobés.

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Análisis estadístico de una base de datos sojera Recomendaciones por tener en cuenta al planificar la siembra en la región CREA Oeste

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Recría de terneras sin sobresaltos Experiencia en campos naturales entrerrianos.

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La clave: reconocer la demanda Los trabajadores exigen condiciones de trabajo acordes a los tiempos que corren.

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La metodología CREA no tiene fronteras La experiencia de Francisco Ferreira en Sierra Leona.

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Noticias de empresas

SECCIÓN ECONÓMICA 84

El precio de la tierra

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LO AYUDAMOS A PRESUPUESTAR

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APUNTES

AACREA

Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola

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Editorial

FUNDADOR ARQ. PABLO HARY (†) COMISIÓN DIRECTIVA – EJERCICIO 2016/17

Cinco décadas de congresos nacionales En pocos días asistiremos al Congreso Nacional CREA 2016, el acontecimiento más importante del año para el Movimiento, que tiene como propósito re-evolucionar nuestras empresas. AACREA organiza congresos nacionales desde hace más de 50 años buscando hacer una pausa en el trabajo cotidiano, levantar la vista tomando distancia de la coyuntura y pensar en el largo plazo. Con ese enfoque, los encuentros han permitido adaptar las empresas a los escenarios cambiantes de nuestro país y del mundo, y hacer los ajustes que orientan a su trascendencia. Inicialmente, los primeros encuentros CREA eran de una dimensión reducida, pero siempre pensando en grande, más allá de las tranqueras. Solo los dos primeros encuentros (en Magdala, 1963 y en Junín, 1964) consideraron temas exclusivamente técnico-agronómicos. Rápidamente, los miembros CREA advirtieron que el resultado de las empresas dependía de otros factores más allá de los productivos. Por eso, en el tercero (Tandil, 1965,) empezó a hablarse de relaciones humanas, de gestión y organización de empresas, y de otras “inversiones intelectuales” necesarias para alimentar su desarrollo. El quinto congreso (Mar del Plata, 1967) se ocupó de la comercialización de la producción preguntándose: “Producir más ¿para qué?”, considerando las perspectivas de los mercados mundiales, nuevas formas de presentación de los productos y temas afines. Y así se fueron encadenando encuentros que se anticipaban a lo que posteriormente ocurría. Como en el congreso de 1980, que tuvo como lema “La Argentina frente al interrogante tecnológico: producción y ecología”, adelantándose a plantear el conflicto ambiental que se dirime actualmente en el mundo. Como se ve, los congresos nacionales siempre han tenido un enfoque de “faros largos” buscando ser usinas de pensamiento útiles para los productores y para el país. Esto no quiere decir que esperamos a que llegue el futuro imaginado, sino todo lo contrario. Como sabemos que es una utopía acertar en todo, antes de esto volvemos a mirar el futuro, ajustamos la visión y replanteamos el camino. Esta manera de actuar es la que nos proponía nuestro fundador cuando nos decía que “lo más importante para una persona es su mentalidad” y que “para AACREA ninguna meta es definitiva”. La búsqueda de la excelencia es uno de nuestros principales valores que nos inspira en cada acción. Ese espíritu es el que flotará en el encuentro de 2016. Se buscará analizar las características de las empresas del futuro, con los cambios y las transformaciones que se vislumbran en el contexto por venir en los terrenos social, ambiental y económico. En el Congreso 2016, los asistentes tendrán la oportunidad de elevar la mirada, invertir en ideas y planear estrategias anticipatorias para ser viables en los próximos años. A partir de este encuentro se podrá generar un lenguaje nuevo, al entender que los sistemas que funcionaron eficientemente durante muchos años no necesariamente serán los más aconsejables para el futuro. Además, el congreso no se circunscribirá solamente al plano interno de las empresas, sino que considerará su papel como motor para el desarrollo de las personas y mostrará sus relaciones con las comunidades. El objetivo último de la re-evolución de las empresas será buscar el bienestar de las personas en sus dimensiones económica, social y ambiental porque, si no es así, cualquier cambio carecería de sentido para el propietario de la empresa y para la sociedad. Considerado así, aspiramos a que el Congreso 2016 sea un evento inspirador no sólo para los miembros CREA, sino para los dirigentes, políticos y para toda la red de personas con la que interactúan permanentemente las empresas.

Francisco Iguerabide Presidente de AACREA

Presidente Francisco Iguerabide Vicepresidente Francisco Lugano Secretario Bernardo Debenedetti Prosecretario Fernando Zubillaga Tesorero Domingo Iraeta Protesorero Santiago Del Solar Dorrego Vocal titular Hermenegildo Pini Vocal titular Nicolás Mendiguren Vocal suplente Adriana Arnaldo Vocal suplente Mariano Sobré Revisores de Cuentas David Líbano y Michael Dover Vocales regionales Oeste: Ignacio Rillo Cabanne; Mar y Sierras: Jorge Manuel Saenz Rozas; Litoral Norte: Federico M. Gallo; Litoral Sur: Mauricio Davidovich; Norte de Buenos Aires: Alejandro J. Carafí; Centro: Juan Martín Cola; Sudoeste: Luis A. Fernandez; Sudeste: Rodolfo Nougués; Semiárida: Eduardo Herrmann; Norte de Santa Fe: Agustín Liñeiro; Este: Adalberto Mársico; Sur de Santa Fe: Sofía Barreto; Santa Fe Centro: Ariel Chiaramelo; Oeste Arenoso: Luis Busso; NOA: Julio Paz; Valles Cordilleranos: Ricardo García Pacheco; Córdoba Norte: Mario Aguilar Benítez; Chaco Santiagueño: Juan Martín Miretti Consejo consultivo Ex Presidentes Eduardo P. Pereda; Esteban Berisso; Luis Enrique Garat; Miguel Moneta; Lorenzo Amelotti; Manuel Candia; Manfredo Von Rennenkampff; Bruno Quintana; Marcelo Lanusse (h); Alberto Ruete Güemes; Orlando Williams; Luis María Coviella; Eduardo Pereda (h); Carlos Vaquer; Marcos Rodrigué; Marcelo Carrique; Germán Weiss; Rafael Llorente; Juan Balbín; Alejandro Blacker; Ex Vicepresidente; Juan Carlos Burgui. Socios honorarios Gregorio Pérez Companc, Wolfgang Grabisch (†), Marino Zafanella (†), Carlos Puricelli (†), Gianfranco Pensotti (†), Ignacio Galli, Luis Barberis (†), Adolfo Glave, Jorge Molina (†), Ángel Berardo, Sergio Lenardón, Bolsa de Cereales, Adolfo Casaro, Marcelo Foulon (†), INTA, FAUBA y Ernesto Viglizzo. Coordinadores regionales Oeste: Ignacio Lamattina; Mar y Sierras: Nora Mailland; Litoral Norte: Alejandro Socas; Litoral Sur: Federico Vouilloud; Norte de Buenos Aires: Pedro Estrugamou; Centro: Carlos Peñafort; Sudoeste: José Ansaldo; Sudeste: Pablo Corradi; Semiárida: José Ansaldo; Norte de Santa Fe: Marcos Buscarol; Este: Daniel Fernández Cisneros; Sur de Santa Fe: Santiago Gallo; Santa Fe Centro: Rodolfo Tkachuk; Oeste Arenoso: Diego Pons; NOA: Daniel Rossi; Valles Cordilleranos: Fernando Ruiz Toranzo; Córdoba Norte: David Rubin y Chaco Santiagueño: Marcelo Zucal. Coordinador general Jorge Latuf Equipo de dirección organizacional Comunicación y Marketing: Graciana Mujica Investigación y Desarrollo: Federico Bert Metodología y Desarrollo Personal: Federico Guyot Administración, sistemas y procesos: Jorge Pignataro Compromiso con la Comunidad: Ignacio Tomé

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La potencia innovadora del campo Una nueva plataforma busca promover emprendimientos que evidencian el valor generado por la fusión de diversas disciplinas con el agro

El Movimiento CREA nació para crear una red generadora de conocimiento en el ámbito agropecuario. Con el tiempo, esta se fue extendiendo de manera espontánea hacia otras disciplinas. Es precisamente en ese marco que surge CREAlab, una plataforma potenciadora de innovaciones relacionadas con el sector agropecuario que será presentada en el Congreso Nacional CREA que se realizará el 21, 22 y 23 de septiembre en la ciudad de Buenos Aires. Los desafíos que el agro tiene por delante para mantenerse en carrera son tan complejos que se requiere el aporte coordinado de investigadores, profesionales y empresarios provenientes de otras actividades. La innovación se gesta en las diferentes miradas que pueden surgir de un mismo acontecimiento; nunca del pensamiento único de un sector. Por lo tanto, todo lo que contribuya a potenciar el crecimiento de las innovaciones orientadas a generar valor en el agro es un aporte para mejorar (y en algunos casos transformar) su competitividad. Por ese motivo, CREAlab tendrá un espacio destacado en el Congreso CREA 2016 a través de la presentación de diferentes casos, algunos de los cuales ilustramos a continuación.

Los integrantes de NeoGram: Pedro Duarte, Anabella Fassiano y Camila Petignat.

Un desafío académico que se transformó en empresa Anabella Fassiano y Camila Petignat estaban cursando las últimas materias de la licenciatura

en Ciencias Biológicas de la UBA, cuando el profesor Alejandro Mentaberry (actual coordinador ejecutivo del Gabinete Científico Tecnológico del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva) propuso a sus alumnos que como trabajo final, armaran un proyecto biotecnológico orientado a resolver un problema presente en el sector agropecuario. “Cuando terminamos la carrera nos preguntamos: ¿por qué no desarrollar el emprendimiento? La inconsciencia nos ayudó a empezar, porque entonces no conocíamos todos los inconvenientes que habríamos de encontrar en el camino”, comenta Anabella. Así, sumaron un socio más –Pedro Duarte– para crear la start up biotecnológica NeoGram. Por medio de la técnica de mutagénesis inducida –consistente en provocar modificaciones en los genes de una planta mediante la adición de un químico–, los investigadores lograron seleccionar una nueva variedad mejorada de Grama rhodes. “Concluimos el primer año de ensayo a escala de campo con muy buenos resultados: el desarrollo mostró un aumento promedio de la digestibilidad del 12%, comparado con las variedades comerciales utilizadas como control; esta mejora representaba un impacto potencial de 37% de aumento en productividad ganadera”, explica Anabella. El lanzamiento comercial del nuevo cultivar estará disponible en un plazo estimado de tres a cinco años. Otra línea de desarrollo consiste en la creación de un cultivar de Grama rhodes transgénico por medio de la incorporación del gen 6SFT –donado por el INTA–, proveniente de un pasto patagónico (Bromus pictus), para mejorar el valor nutricional de la especie forrajera subtropical. Al tratarse de un evento transgénico, el desarrollo –además de ser oneroso– exige cumplir diversas etapas regulatorias que demandan varios años. Desde el año 2011, el emprendimiento participa de IncUBAgro, la incubadora de empresas de la Fauba que impulsa nuevas oportunidades de desarrollo tecnológico.

La cadena de valor que nació de un conflicto Luego del “conflicto del campo” (2008), la familia Meichtry –propietaria de Arrocera San Carlos, una

empresa ubicada en la localidad chaqueña de La Leonesa– comenzó a recibir, por parte de grupos ecologistas, acusaciones de contaminación con agroquímicos. Entonces, Martín le propuso a su padre iniciar la producción de peces para demostrar que el uso adecuado de fitosanitarios no genera un impacto nocivo en el ambiente. Inicialmente, la idea parecía descabellada, pero luego se demostró que era posible rotar arroz con pacú. Además de tener una conversión muy Lo que se inició como una eficiente, el pacú se alimenta de caracoles, aventura –no había expeuna plaga importante del cultivo de arroz. riencias sobre el tema– terminó con la generación de una cadena de valor que incluye la producción de juveniles de pacú, recría, engorde con alimento balanceado propio, faena, industrialización y comercialización de muchos alimentos, entre los cuales se incluyen filetes congelados de pacú sin espinas y bocaditos tipo nuggets. “Empezamos a comercializar los productos de pacú en septiembre de 2013, y al finalizar ese año habíamos vendido 25 toneladas; en 2014 el volumen creció hasta las 240 toneladas, para superar las 480 en 2015”, indica Martín. “Este año esperamos alcanzar las 550 toneladas”, añade. La empresa cuenta con locales propios y con franquicias en las cuales se comercializan los productos elaborados con pacú. También se distribuyen en la red de carnicerías de Friar (grupo Vicentín), en restaurantes, hoteles, pescaderías y en Carrefour. Además de tener una conversión muy eficiente (1,6 a 1,9 kilos de alimento por kilogramo de carne producida), el pacú se alimenta de caracoles, una plaga importante del cultivo de arroz. “El pacú se alimenta desde septiembre hasta abril, porque cuando la temperatura del agua desciende en otoño-invierno, pierde el apetito. En ese período, la planta de balanceados se

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dedica a producir alimento para perros, cuya preparación incluye subproductos del pacú”, explica Martín. Gracias al crecimiento de la cadena de valor promovido por el pacú, la empresa emplea actualmente de manera directa a 130 personas, además de generar trabajo para muchas otras que se dedican al transporte y a la comercialización de los productos.

Ahora sí: quesos 100% argentinos La mayor parte de los quesos que consumimos los argentinos es fabricada con quimosina, una enzima que aunque se encuentra naturalmente presente en el estómago de los rumiantes, es elaborada con bacterias recombinantes (modificadas genéticamente). La mayor parte de ese insumo se importa. Pero ahora eso cambiará, porque pronto la Argentina comenzará a producir quimosina bovina a escala industrial. La noticia es que la “fábrica” de la enzima estará constituida por plantas de cártamo transgénico diseñadas por Indear (una empresa de Bioceres en alianza con el Conicet). Esta es la primera experiencia a nivel mundial de elaboración de un insumo alimentario por medio del uso de plantas como biorreactores (molecular farming). “Las plantas presentan varias ventajas en comparación con los sistemas actuales de producción de moléculas recombinantes: muy bajo costo de producción, reducción del consumo de energía, sistema amigable con el ambiente, ausencia de patógenos y simplicidad de escalado”, explica Martín Salinas, gerente de Ingeniería y Procesos de Indear. Bioreces, empresa fundada por empresarios agropecuarios –muchos de ellos integrantes del

La “fábrica” de quimosina estará constituida por plantas de cártamo transgénico diseñadas por Indear.

Movimiento CREA– en sociedad con Porta Hnos. (uno de los principales accionistas de Bio4), construyó en Córdoba la planta que se dedicará a sintetizar la quimosina a partir del cártamo modificado. Con unas 2000 hectáreas del cultivo –sembradas en diferentes provincias para asegurarse la producción ante un evento climático desfavorable– se puede abastecer toda la capacidad instalada anual de la planta industrial. “Cuando la fábrica esté operando a su máxima capacidad, será posible abastecer toda la demanda interna de quimosina e incluso cubrir parte del mercado internacional”, explica Martín. La tecnología empleada en el cártamo con el transgén de la quimosina bovina es sólo el primer paso: tienen muchos otros proyectos en carpeta. El próximo es la elaboración de enzimas que permitan transformar la celulosa en glucosa para elaborar bioetanol de “segunda generación” a partir de biomasa (como residuos forestales o bagazo de caña).

Un informante automatizado que nunca descansa Se conocieron en la Facultad de Ingeniería Electrónica de la UBA. Trabajaron en empresas argentinas que realizan desarrollos para compañías de robótica de Silicon Valley. Y un día decidieron armar su propia firma al descubrir que había un segmento del mercado inexplorado por otras compañías. “El foco de nuestra empresa está en brindar soluciones a problemas concretos por medio de programas alimentados de manera automática e inalámbrica con datos provistos por sensores remotos”, explica Sebastián García Marra, uno de los cuatro socios fundadores de la start up tecnológica Less Industries. Entre los productos desarrollados por la empresa se incluye un dispositivo –una “lanza”– que se coloca en silobolsas para medir temperatura, humedad y nivel de dióxido de carbono, de manera tal que en caso de detectar una anomalía, el productor reciba un alerta en su celular, además de tener la posibilidad de verificar regularmente (los datos se actualizan cada cuatro horas) la evolución de los granos almacenados. También diseñaron sensores remotos de humedad en suelo y temperatura ambiente que envían datos de manera automática a un programa que puede vi-

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Entre los productos desarrollados por Less Industries, se incluye un dispositivo que se coloca en silobolsas para medir temperatura, humedad y nivel de dióxido de carbono. sualizarse en computadoras o celulares. El sistema es empleado por viñedos de Cuyo y de Chile para evaluar si el riego aplicado es el adecuado y estar alertas ante la aparición de una helada intensa. “Los dispositivos son fáciles de colocar, tienen baterías con una autonomía de 8 a 12 meses y están diseñados para trabajar en zonas rurales con bajos niveles de conectividad”, explica García Marra. El uso de sensores remotos como recolectores de datos de uso agronómico, además de liberar al trabajador rural de tareas rutinarias, permite homogeneizar los parámetros de toma de datos, recibir alertas inmediatas en caso de urgencias y hacer un seguimiento histórico de la información.

animales que se pesan solos Dos años atrás, mientras estaba de vacaciones en Pinamar, Esteban Fernández –integrante del

CREA del Tuyú– comentó a su cuñado (ingeniero electrónico) los problemas que estaba teniendo para lograr datos confiables de pesajes de vacunos en un plazo adecuado. Esa conversación fue el disparador de un emprendimiento (NobisAgro) que se propuso eficientizar los sistemas agropecuarios por medio de la automatización de procesos. Uno de los desarrollos de la firma es, justamente, un sistema de pesaje autónomo de animales en sistemas pastoriles por medio de la implementación de una balanza colocada estratégicamente en los accesos a las aguadas, la cual toma el peso individual de los animales cada vez que estos la atraviesan. “El sistema fue probado con éxito en un rodeo de 200 animales”, comenta Fernández, uno de los cuatro socios de la empresa, junto a Matías Schweizer (administrador de empresas), Juan Matus y Mathias Angelico (ingenieros electrónicos). Sensores de ultrasonido identifican si al momento del pesaje automático, se encuentra más de un animal en la balanza para proceder a desestimar la toma del dato. El sistema permite hacer un seguimiento prácticamente diario del peso de cada uno de los animales que integran un rodeo bovino. Con esa información, es posible, por ejemplo, descartar ejemplares que no demuestren buenos índices de conversión y homogeneizar con mucha precisión las diferentes tropas. “Estamos en pleno desarrollo de plataformas digitales, vía web o por celulares, que permitan acceder fácilmente a los datos de ganancia de peso de cada uno de los ejemplares de un rodeo pastoril; el siguiente paso será validar el sistema para feed lots”, comenta Fernández. f CREA

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La innovación como oportunidad Un cambio disruptivo puede transformar por completo el negocio. El modo en que se lo enfrente será determinante para la supervivencia de la empresa

Todos estamos en peligro de extinción. Por más competitiva que pueda ser una empresa o sector en un momento determinado, nadie tiene la supervivencia asegurada. Siempre puede aparecer alguien que haga lo mismo que nosotros, pero de una manera completamente diferente, o bien alguien que cree nuevas demandas donde antes no existía ninguna. Tener esto claro es tan importante que Larry Page y Sergey Brin, fundadores de Google, colocaron a Stan, un esqueleto de Tiranosaurio Rex, en la puerta de la cafetería de las oficinas de Mountain View –por donde transitan más de

15.000 empleados todos los días– para que tengan siempre presente que su extinción fue consecuencia de no haber podido adaptarse a un ambiente que cambió rápidamente en muy poco tiempo. Una verdadera disrupción. Con la finalidad de inculcar e implementar conceptos como este en las empresas agropecuarias, desde Globaltecnos empezamos a organizar viajes a Silicon Valley para consolidar una red de trabajo. Se trata de una región situada al sur de la ciudad de San Francisco, en el estado de California y alrededor de la bahía del mismo nombre. Para tener una referencia, podríamos compararla con la zona norte de la ciudad de Buenos Aires, ya que consiste en una sucesión continua de ciudades de casas bajas distribuidas a lo largo de unos 70 kilómetros: Palo Alto, Santa Clara, San José o Mountain View, entre otras. Fue en dicha zona que en 1968 se inventaron los microtransistores, que al ser elaborados a base de silicio, terminaron dándole el nombre a esa región. Desde entonces, se desarrolló un conglomerado de industrias informáticas y digitales que hoy conforman el ecosistema social más disruptivo y de mayor impacto económico de las últimas décadas. Al salir del aeropuerto y dirigirse hacia el sur de San Francisco, es posible observar, al costado de la autopista, las oficinas centrales de corporaciones emblemáticas como Google, Facebook, Hewlett Packard, Intel, Cisco, IBM, Microsoft, Apple, eBay, Linkedin, Twitter, Netflix y Uber (la lista es bastante extensa). Silicon Valley es la sede central de esas empresas. En realidad, es mucho más que eso. Las empresas

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son siempre el fruto de “algo”. En este caso, ese algo es una potentísima red de personas vinculadas por la confianza, a través de la cual fluyen ideas, conocimiento y dinero. Muchas ideas (anualmente llegan a ser fondeadas con capital emprendedor, una instancia superior a las de capital semilla o ángel, alrededor de 4000 start ups); mucho conocimiento (en la zona están dos de las cinco mejores universidades del mundo occidental: Stanford y California); y mucho dinero (todos los años se invierte en capital emprendedor un volumen de dinero equivalente al de una cosecha de soja argentina). Un aspecto esencial para comprender el éxito de Sillicon Valley es el de los valores que comparten las personas que integran esa comunidad. Por ejemplo, premiar el fracaso. Esto es así porque se lo considera parte del camino hacia el éxito. La mayor parte de los proyectos tecnológicos financiados fracasa o tiene un éxito limitado o regional. Pero vale la pena tomar ese riesgo ante la posibilidad de que un emprendimiento resulte exitoso. Otro concepto fundamental es que las ideas por sí mismas no valen nada. Todos podemos tener grandes ideas; la clave está en poder llevarlas adelante. Instrumentarlas técnicamente e incubarlas en empresas que terminen siendo viables económicamente. También es destacable el valor de la diversidad. La ciudad de San Francisco es una de las cunas de los movimientos humanistas más importantes del siglo XX: la defensa de los derechos, por ejemplo, de las mujeres y de los homosexuales. En pocos lugares se respeta a las minorías como allí. Ese mismo espíritu está plenamente vigente en la comunidad de Silicon Valley. Además, es difícil que surjan cosas nuevas entre iguales. Por esa razón se trabaja en incorporar heterogeneidad a los equipos de trabajo, así como se estimula la integridad de la inteligencia individual. Por ejemplo, en maestrías técnicas vinculadas a la ingeniería cursadas en la Universidad de Stanford, hay que cumplir una determinada cantidad de horas de materias vinculadas con las artes (como teatro, música o literatura).

La economía exponencial Muchos habrán escuchado hablar de la Ley de Moore. Ella postula que la capacidad de los microprocesadores se duplica cada 18 meses, mientras que su costo cae a la mitad. Esto, que se

postuló como una proyección, se acerca bastante a lo ocurrido durante los últimos 50 años y es lo que ha permitido masificar el uso de los microprocesadores a un punto tal que hoy los celulares son supercomputadoras al alcance de miles de millones de personas, quienes a su vez generan una masa gigantesca de datos que puede ser procesada y transformada en información. A partir de esto surgieron plataformas como Uber, que permite la coordinación de millones de personas que quieren viajar con otras tantas que tienen un vehículo y tiempo disponible. Air BNB hace lo mismo con gente que necesita hospedarse y gente que tiene disponibilidad en sus casas. No es difícil dimensionar el impacto que esto tiene en la industria del transporte urbano o en la hotelería. Tomemos la industria satelital, que hasta hace unos años estaba al alcance de pocos países. Actualmente, empresas privadas relativamente pequeñas si se compara su presupuesto con el de la NASA, por ejemplo, están proyectando tener en órbita 150 satélites con los cuales obtener como

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Técnicos y empresarios que participaron del viaje organizado por Globaltecnos en Googleplex, la sede de la compañía Google Inc., ubicada en 1600 Amphitheatre Parkway, Mountain View, Santa Clara, California. mínimo una fotografía en altísima definición de cada punto de la Tierra por día. Y eso con un costo de centavos de dólar por hectárea. Ya existen más de 60 de tales satélites y todos los meses se suman más. En el plano de la biología, las posibilidades que plantea la genética son asombrosas. Al punto de pensar en que los cerdos lleguen a “fabricar” órganos humanos (hígado o riñones) para evitar las angustiantes esperas de donantes. Esto nos desafía a dejar de pensar operativamente y a hacerlo desde lo estratégico: ¿es el sector agropecuario inmune a estos cambios? ¿Qué nuevos actores podrían comenzar a participar de nuestro negocio?

Ya se avizoran algunos. Una start up estadounidense, Memphis Meat, está trabajando para desarrollar carne bovina cultivada en laboratorio. Modern Meadow, otro emprendimiento tecnológico, intenta hacer lo mismo, pero con cuero. Por el momento no pueden competir (tienen costos de producción muy elevados). Pero ya comenzaron a desarrollar una estrategia de marketing orientada a remarcar que ellos producen alimentos cárnicos o cuero sin necesidad de asesinar animales, libre de hormonas y antibióticos, con bajo riesgo de proliferación de microorganismos peligrosos para la salud y escaso impacto ambiental. ¿Estamos preparados para competir con ellos en caso de que logren igualar los costos de la industria cárni-

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ca tradicional? ¿Por qué pensar que no lo lograrán? Y si llegaran a hacer carne y cuero, ¿por qué no probarían con leche y huevo? Se han pagado cientos y hasta miles de millones de dólares por empresas de Big Data, es decir, desarrollo de software que permite obtener información a partir de gigantescas masas de datos. ¿Cómo impactará esa tecnología a la hora de hacer negocios? ¿Qué pensamos hacer con ello? Nuestra evolución como especie ha sido lenta. Por esta razón, entendemos con facilidad las evoluciones lineales. Observamos el pasado y proyectamos la tasa de cambio obtenida hacia los próximos años. Esta forma de razonar coincide, en apariencia, con la primera parte de la curva de Moore. Así, dedicamos buena parte de nuestros esfuerzos a capacitarnos (organizar eventos, jornadas, documentos, ensayos, investigaciones y un largo etcétera) en tecnologías focalizadas en generar dinámicas de progreso lineales, orientadas a reducir costos, incrementar productividades o maximizar rentas. Sin embargo, hoy nos encontramos en lo más agudo de la fase exponencial de la curva de Moo-

re. La velocidad a la que evolucionarán las cosas es completamente diferente a la que en apariencia traían. Entonces, mientras estamos ocupados en tareas que ciertamente son importantes para seguir en el mercado, al mismo tiempo tenemos que tener en cuenta que, eventualmente, un cambio disruptivo podría transformar por completo nuestro negocio. Frente a esto, la opción no es cambio sí o cambio no, sino cómo tomarlo. Esta situación, lejos de paralizarnos, debe estimularnos. Como nunca antes en la historia, cada una de nuestras localidades está conectada con el mundo como tiempo atrás sólo lo estaban las grandes capitales financieras. Buena parte del conocimiento del mundo se encuentra al alcance de un clic. No sólo sobra dinero, sino que los inversores están ávidos de invertirlo en proyectos viables (y acceder a ellos es menos complejo de lo que parece). En todas nuestras localidades existen técnicos y empresarios de excelencia. Sumémosle a esto las redes que supimos construir, como la que representa el Movimiento CREA (junto con otras del sector y fuera de él). ¿Qué es todo esto sino una inmejorable oportunidad de promover el desarrollo local y nacional a partir del desarrollo de bienes y servicios para el agro del mundo? Para crear comunidades capaces de generar innovaciones disruptivas, tenemos que abrir el juego. Los empresarios agropecuarios, agrónomos y veterinarios tendremos que comenzar a interactuar cotidianamente con biotecnólogos, matemáticos, programadores, científicos de datos, médicos, biofísicos, meteorólogos y con todos aquellos que puedan aportar una mirada enriquecedora respecto de lo que hacemos. Y nosotros a ellos. Sería algo así como darle vigor híbrido a nuestras ideas. O pasar a conformar un CREA ampliado. Debemos tomar esto como una gigantesca oportunidad. ¿Tendremos que conformar equipos multidisciplinarios y adquirir nuevas habilidades para coordinarlos? Sí. Pero sobre todo deberemos romper la inercia y animarnos a desarrollar algo nuevo. A pensar diferente. Si lo hacemos, la tecnología será una aliada para cambiar nuestra realidad y la de nuestros vecinos. Depende de nosotros. f CREA Federico Mayer Globaltecnos

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Una agricultura intensiva en el uso del conocimiento El futuro de la actividad según la visión de sus referentes En los últimos tiempos, el concepto de costo asociado exclusivamente a factores económicos está siendo cuestionado para extenderlo hacia variables ambientales y sociales. Dentro de este nuevo paradigma, el concepto de eficiencia va camino a transformarse en algo más complejo, dinámico y extenso. Para ello se requiere desarrollar y consensuar nuevos indicadores que permitan medir el impacto –o costo total integrado– de las actividades productivas. Y los integrantes de la comunidad agropecuaria deberían liderar ese proceso para no terminar siendo los invitados de último momento.

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Tales fueron algunas de las conclusiones generadas a partir de un intercambio producido recientemente entre referentes invitados e integrantes de la Mesa de Planes Nacionales de AACREA. El evento, realizado en la ciudad de Buenos Aires, fue coordinado por Emilio Satorre y contó con la participación de Ernesto Viglizzo, Fernando García, Pablo Calviño, Claudio Ghersa, Fernando Andrade, Martín Díaz Zorita, Gustavo Duarte, Antonio Hall y María Elena Otegui, entre otros investigadores. Los principales aspectos debatidos se resumen a continuación.

Recursos Los sistemas agrícolas extensivos están orientándose a modelos cada vez más intensivos en el uso de insumos. Este proceso promoverá sistemas productivos más demandantes en energía, que en un contexto de existencia de fuentes energéticas cada vez más costosas de producir, podrían comprometer los costos de producción. La síntesis de nitrógeno de uso agrícola –elaborado con gas natural– se tornaría más costosa a medida que los hidrocarburos –un recurso no renovable– comenzaran a hacerse menos accesibles. Otro ejemplo es el del fósforo (que en el caso argentino es un recurso 100% importado), el cual se elabora a partir de roca fosfórica, un recurso que tampoco es renovable. Algunos investigadores están evaluando la posibilidad técnica de extraer fuentes fosfatadas de las profundidades de los océanos o incluso de recuperarlo de los desechos orgánicos humanos, algo que en caso de poder llevarse a cabo en una escala masiva, seguramente tendrá un costo energético y económico cuantioso. Además de los nutrientes –como nitrógeno o fósforo–, el agua es el factor limitante de mayor importancia en la agricultura extensiva. Su uso eficiente en agricultura tiene varios capítulos de los que desconocemos muchas cosas; por ejemplo, el manejo de las napas, el papel de la transferencia de agua desde épocas de abundancia a otras de escasez, o bien el manejo de los excesos que producen anegamientos por exceso de lluvias o ascenso de napas. En zonas semiáridas y subhúmedas, es crucial poder entender mejor las vías de partición del agua de lluvia o la relación competitiva entre la evapotranspiración y el agua que llega a la superficie del suelo. También es importante comprender las interacciones

entre agua, carbono y nutrientes, especialmente en sus sinergias y conflictos.

Desafíos En el actual escenario, aumentar la eficiencia de uso de los insumos agrícolas se perfila como prioritario. Pero tales esfuerzos deberían realizarse en función de las condiciones presentes en cada región productiva. Es posible que un modelo de “agricultura general” pueda no ajustarse a cada situación y poner así en evidencia serias ineficiencias. Por eso sería deseable que los enfoques se hicieran de manera localizada. Las tecnologías de insumo harán su aporte al incremento de la producción y calidad. Pero el salto cualitativo de nuestros actuales sistemas productivos (y fundamentalmente frente a las nuevas áreas productivas por incorporar) se producirá a partir de las tecnologías de procesos. En ese sentido, será relevante generar información diferenciando regiones productivas según la variabilidad ambiental presente en cada una de ellas. Por ejemplo: existen herramientas que permiten aumentar la eficiencia del uso del nitrógeno a través de la fijación biológica (tanto en leguminosas como en gramíneas). Es posible incorporar especies fijadoras de nitrógeno y diseñar secuencias de rotación (diseño espacio-temporal de especies para capturar estas ventajas). A su vez, las tecnologías de origen biológico podrán hacer un aporte para una agricultura con menos carga de fitosanitarios y para incrementar la eficiencia integral de uso de recursos. Incluir controles más dinámicos sobre los cultivos, con un componente muy fuerte de conocimiento, será también necesario para mejorar las eficiencias productivas (la opción de “estar sobre el cultivo”, aumentar la flexibilidad de la decisión y la complejidad del diseño resultan relevantes). Una mejora en la aplicación de tecnologías de procesos combinada con el uso de insumos deberá redundar en mejores resultados a la luz de los indicadores de decisión del productor y de los que surjan de regulaciones que involucran temas críticos (como por ejemplo, el cuidado de las napas). Nuestros sistemas productivos se volverán más complejos al comenzar a demandar conocimientos de distintos ámbitos académicos; para esto las empresas agropecuarias deberán tener habi-

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lidades para integrar equipos interdisciplinarios. Debería avanzarse hacia el trabajo en equipos complejos (los agrónomos solos ya no pueden resolver muchos de los problemas actuales y menos aún los que vienen en camino). Los procesos de captura de datos, almacenamiento, procesamiento y análisis serán esenciales en el nuevo escenario. La gestión y el acceso a los datos deberían tener una componente de “traducción” o elaboración orientada a la toma de decisiones. No sólo será relevante acceder a una masa relevante de datos, sino que también habrá que ponerlos en un formato adecuado que facilite la toma de decisiones correctas. Es necesario aprovechar el potencial que ofrecen las bases de datos globales abiertas a los potenciales usuarios (por ejemplo en clima, usos de la tierra, rendimientos de cultivos, etcétera). El análisis de grandes bases de datos (Big Data) es un campo emergente que ayuda a entender mecanismos y procesos complejos que tienen una dinámica espacial y temporal que no es posible conocer a través de métodos tradicionales (como por ejemplo, la expansión de plagas y malezas). En las bases de datos agrícolas, también debería pedirse la georreferenciación del centro del potrero, ya que ese solo dato abre un universo de posibilidades de evaluaciones posteriores. Es necesario definir el protocolo mínimo de recolección de datos para evitar esfuerzos que luego no den los resultados esperados. Si el sistema es complejo y dinámico, entonces será importante tener una base con la mayor cantidad de variables posibles; pero para eso es necesario definirlas. Cada vez vamos a necesitar registros más confiables a nivel individual. A nivel masivo los registros son confiables, pero no suele suceder lo mismo en el plano individual. Un ejemplo: los cultivos de verano son agua-dependientes. Se ven enormes diferencias de infiltración del agua en el suelo, pero no tenemos registros de infiltración, porosidad o estabilidad estructural. Conocer la historia de los lotes es un aspecto vital para comenzar a mejorar la productividad a partir del sistema mismo y no solamente desde el cultivo. Podríamos decir que nos focalizamos tanto en los cultivos que dejamos de mirar al sistema. A partir de este enfoque tecnológico fuertemente apoyado en el manejo de procesos y conocimiento, es posible que las diferencias de capacidades entre productores aumenten (especialmente si

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Emilio Satorre junto a los integrantes de la Mesa de Planes Nacionales y el grupo de referentes invitado.

los datos, la información y el conocimiento son generados en una red). Los protocolos generales seguirán probablemente siendo empleados por productores convencionales, mientras que los empresarios profesionales protocolizarán las metodologías de toma y análisis de datos para poder generar respuestas dinámicas a los problemas que se vayan presentando. f CREA

El documento completo elaborado por la Mesa de Planes Nacionales de AACREA puede descargarse en http://www.crea. org.ar/index.php/publicacionesy-software/revista

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No hay provincias inviables, sino esquemas perimidos El Estado no puede seguir siendo la principal fuente de empleo ¿Qué hay detrás de la aparente debilidad del país y sus provincias para generar empleos formales de calidad, competitivos y bien remunerados para todos sus habitantes? En el caso de ciertas provincias, esta dificultad llega a veces al punto de que algunos las califican injustamente como inviables y las condenan a valerse de la ayuda del

Félix Piacentini.

gobierno nacional para existir, porque no logran generar recursos propios suficientes. Aunque sin dudas se trata de un calificativo injusto, existe efectivamente un grupo de provincias en las que el empleo público tiene un peso muy importante en el empleo formal. Además, en ellas se advierte un nivel de informalidad laboral que supera el promedio nacional. Cabe aclarar que aunque esta informalidad afecta a la mayoría de las provincias, suele hacerlo con más intensidad en aquellas donde el empleo público adquiere más protagonismo. Aunque hay excepciones, en la mayoría de las provincias se advierte cierta correlación entre el gran peso del empleo estatal y el trabajo en negro. Y es seguramente por ese fenómeno que algunos distritos han sido calificados como inviables o han sido condenados a depender de los favores del gobierno de turno. Como en la Argentina el federalismo fiscal se encuentra en su mínima expresión, con un régimen de coparticipación injusto, intrincado y con espacio para una amplia presencia de transferencias discrecionales en función de la amistad política de las jurisdicciones con el gobierno central, la dependencia financiera también pasa a ser política. Ahora bien, ¿cuál es la explicación principal de esta supuesta “inviabilidad”? ¿Son realmente las economías de algunas provincias incapaces de generar trabajo formal privado de calidad, competitivo y con remuneraciones adecuadas? La respuesta indudablemente es no, pero es cierto que muchas de ellas poseen desventajas comparativas importantes, sobre todo en lo referido a la penalidad que las distancias y los fletes imponen

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sobre los costos debido a una infraestructura insuficiente, a las dificultades para contar con insumos básicos a precios competitivos, a la provisión de energía, a la falta de calificación de la mano de obra, etcétera. En algunos casos, esas dificultades son muy difíciles de solucionar, y son muchos los que piensan que la debilidad de los mercados laborales se resuelve con mayor presencia del Estado. Quienes defienden esa idea aducen que corresponde a los gobiernos provinciales afrontar el asunto, ampliando las plantillas estatales como política de empleo. Lo irónico es que esto no hace más que profundizar el problema. Y cuando se analizan las estadísticas de empleo público, resulta más que evidente que esa es la visión que ha imperado en los últimos años. En la actualidad, la plantilla de personal del Estado en sus tres niveles alcanza los 3,5 millones de personas, con un crecimiento del 52% en el orden nacional, 53% en el provincial y 37% en el municipal desde el año 2003. Sin embargo, hay provincias donde el empleo público ha crecido mucho más que el promedio, encabezando el ranking Tierra del Fuego (108%), Chaco (92%), Catamarca (88%), Salta (84%) y Santa Cruz (80%), tal como se muestra en el gráfico 1. Y es esa trayectoria la que sin dudas se vuelve insostenible en el mediano plazo, no sólo porque resulta cada vez más difícil de financiar, sino porque termina ahogando la creación de empresas y empleo privado, fundamentalmente por dos vías principales: mayor presión fiscal para afrontar el gasto creciente (ya que, además, el sector público paga mejores salarios que el sector privado) y pérdida de competitividad progresiva por los menores recursos para inversión pública que ello significa. Además, al pagar mejor, el Estado compite “deslealmente” con las empresas en la captación de recursos humanos, que no sólo prefieren mejores sueldos, sino también un régimen laboral mucho más laxo y con estabilidad prácticamente garantizada. Como consecuencia, se ha alcanzado un nivel muy importante de exceso de empleo público en la mayoría de las provincias, y profundizarlo desalentaría aún más el desarrollo del sector priva-

do. Al respecto, en 2015 había un 34% promedio de “exceso” en la dotación de empleados públicos provinciales de las 24 jurisdicciones por sobre la dotación “óptima” (definiendo como exceso de empleo público al creado por encima del crecimiento poblacional de cada jurisdicción desde el año 2003 en adelante). Este exceso en puestos significa unos 535.000 sobre un total de prácticamente 2,12 millones de agentes (si se consideran sólo los provinciales, excluyendo los municipales y los nacionales que trabajan en cada distrito). Entonces, al haber llegado a un punto en el que los gobiernos provinciales no pueden seguir utilizando la expansión del empleo público como herramienta de política económica –al menos sin poner en serio peligro su situación fiscal y el clima de negocios, y cuando además se presenta simultáneamente un elevado nivel de empleo informal

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que no ha podido reducirse en los últimos cinco años–, es que se vislumbra que el problema no se soluciona con “más Estado”, sino con mayor actividad privada que absorba el empleo público en exceso e incorpore a los trabajadores en negro, demandando puestos formales de mayor calidad, productividad y mejores salarios (gráfico 2). En este sentido, a la correlación mencionada

entre elevado peso del empleo público y trabajo en negro se agrega la que se verifica entre esas dos variables y la escasez de empresas privadas formales (o en blanco). Es decir, “sobra Estado” y economía informal, y faltan empresas privadas en blanco (nuevamente, se recalca que esta no es una regla general y existen excepciones). Así, las 10 provincias con menor cantidad de empresas formales en blanco por cada 1000 habitantes son todas del norte argentino, encabezadas por Formosa, que presenta sólo 5, seguida por Jujuy (7), La Rioja (7), Santiago del Estero (7), Catamarca (8), Salta (8), Corrientes (9), Chaco (9), Misiones (9) y Tucumán (9). En las 10 primeras se observa la correlación mencionada con claridad, al menos entre dos de las tres variables referidas, ya que por lo menos 4 de cada 10 empleados en blanco son públicos (salvo Misiones y Tucumán) y los porcentajes de trabajo en negro son iguales o superiores al promedio del 33% que se verificaba en 2015 para la mayoría. En el extremo superior, CABA es el distrito con mayor cantidad de empresas privadas formales por cada 1000 habitantes (46) y en el que se registra menor cantidad de empleados públicos por cada 10 empleos en blanco (sólo uno), situándose, además, entre las cinco jurisdicciones con menos trabajo en negro (22%). Excepto quizás por el caso de La Pampa –donde el empleo público tiene un peso importante– y de Córdoba –que exhibe altos porcentajes de empleo en negro–, se advierte que la correlación entre las tres variables se ajusta bastante bien.

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Suponiendo entonces que la mejor maneDe lo ya descripto, se deduce que la mara de resolver la problemática del exceso yoría de las provincias del norte del país de empleo público y el trabajo en negro de son las que enfrentan el mayor desafío. En las provincias sea estimular la actividad priellas prácticamente la cantidad de emprevada, cabe entonces preguntarse cuántas emsas existentes para resolver ambos problepresas privadas formamas debería duplicarse. les adicionales a las exisDesde el año 2008, en sólo siete El ranking lo encabeza tentes deberían crearse Santiago del Estero, que distritos el empleo privado para absorber el exceso necesitaría un crecimiencreció más que el público. Si se to del 127% en su cande agentes públicos y compara desde 2011, la lista se tidad de empresas forreducir el empleo no rereduce a sólo cuatro provincias. males (88% para bajar gistrado a la mitad (quedando de esta manera el trabajo en negro a la un porcentaje promedio mitad y 39% para incormás parecido al de nuestros vecinos Chile y Uruporar el exceso de empleo público), seguida por guay, del 15%; gráfico 3). Catamarca (115%), Corrientes (114%), Chaco (104%), Salta (99%), La Rioja (90%), Tucumán (83%), Jujuy (78%) y Formosa (75%). En valores absolutos, para las 24 provincias tendríamos que crear unas 300.000 empresas, lo que significaría pasar de las 640.000 empresas formales actuales a un nivel más cercano al millón. Aunque las correlaciones descriptas deberían resultar obvias, suele perderse de vista la principal causa de la supuesta inviabilidad de muchas provincias. El Estado ya no puede seguir reemplazando al sector privado como principal generador de empleo. Desde el año 2008, en sólo siete distritos el empleo privado creció más que el público. Si se compara desde 2011, la lista se reduce a sólo cuatro provincias. Únicamente con más actividad privada y creación de empresas se logrará superar la fragilidad de los mercados laborales provinciales y se alcanzarán economías que incorporen a todos los trabajadores en empleos de calidad. Sólo así podremos refutar contundentemente la afirmación que dice que existen provincias inviables y condenadas al atraso. No hay provincias inviables: hay esquemas perimidos. f CREA Félix Piacentini Director NOAnomics

El presente texto es un adelanto de la conferencia que Félix Piacentini ofrecerá en el Congreso CREA 2016 por realizarse el 21,22 y 23 de septiembre en la ciudad de Buenos Aires.

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Dos realidades diferentes Resultados del Sistema de Encuestas Agropecuarias de CREA La mayor parte de los empresarios agrícolas y ganaderos están encarando la campaña 2016/17 con mayor optimismo. Pero no sucede lo mismo con los tamberos. Tal es el reflejo de una encuesta realizada en julio pasado al 64% del total de los integrantes del Movimiento CREA. El 26% de las empresas CREA registra deudas vinculadas a la agricultura de la campaña 2015/16 que deberán ser refinanciadas versus un nivel del 38% de un año atrás. Un 13% del total deberá refinanciar hasta un 25% de la deuda, mientras que un 8% deberá hacerlo en una proporción del 26% al 50%. Y un 5% de la muestra tendrá que refinanciar más de la mitad del endeudamiento contraído en el último ciclo agrícola. En lo que respecta a la campaña agrícola 2016/17, un 40% de los empresarios agrícolas consultados estima financiar más del 40% de los costos de implantación, mientras que otro 11% planea encarar la campaña solamente con capital propio (ver gráfico 1).

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Un 43% de los encuestados cuenta con saldos de libre disponibilidad de IVA acumulados, mientras que un año atrás (julio de 2015) esa proporción era del 51%. El monto promedio a julio de 2016 se ubicaba en 243 $/ha, mientras que en el mismo mes del año pasado esa cifra era de 293 $/ha. En cuanto a los saldos de IVA técnicos acumulados, en julio pasado un 44% de los encuestados registraba ese inconveniente con un promedio de 267 $/ha. La encuesta reveló que un 73% de los empresarios consultados registró problemas productivos generados por malezas resistentes o tolerantes a herbicidas durante el ciclo 2015/16. Rama negra, yuyo colorado, Chloris y Trichloris fueron las especies problemáticas más recurrentes durante el período analizado. El fenómeno está extendido en la mayor parte de las regiones agrícolas (ver gráfico 2). La mayor parte de las empresas agrícolas CREA que producen en campos de terceros prevén incrementar el área arrendada en el ciclo 2016/17 (gráfico 3). En julio pasado, un 38% de los productores consultados ya había adquirido más del 80% de la semilla por sembrar, mientras que en el caso de los fertilizantes y los fitosanitarios, esa misma proporción era del 24% y del 13% de la muestra, respectivamente. La intención de siembra de maíz tardío 2016/17 alcanza un 20% de la superficie agrícola total proyectada, mientras que la de trigo y maíz temprano se ubica en 15 y 12%, respectivamente. Tales proyecciones indican un aumento del área de maíz (tanto temprano como tardío) del 85% con respecto a la intención de siembra de la campaña pasada, relevada en julio de 2015.

Ganadería En cuanto a la actividad ganadera, más del 80% de los criadores consultados en julio de este año prevén aumentar su stock versus un 44 y un 30% en el mismo período de 2015 y 2014, respectivamente. Las zonas en las cuales se registra la mayor intención de retención de vientres orientada a incrementar el stock de cría son –por orden de importancia– Sudeste, Oeste Arenoso, Sudoeste, Chaco Santiagueño, NOA y Oeste (ver gráfico 4). El 30% de los criadores consultados manifestó que planea incrementar su rodeo en un rango del 1 al 5%; un 27% espera hacerlo en un 6-10%; y otro 26%, en más de un 11%. Casi la mitad de los productores ganaderos consultados indicó que planea aumentar la propor-

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ción de producción a pasto, mientras que el 29% de la muestra señaló que quiere reducir el uso del maíz en el sistema productivo. El 54% de los empresarios pecuarios CREA realiza balances forrajeros. Las zonas en las cuales se destacan los ganaderos que hacen planificación forrajera con datos propios son Sudoeste, Semiárida y Santa Fe Centro (gráfico 5). Un 59% de los encuestados aseguró realizar balances forrajeros a partir de estimaciones basadas en la propia experiencia,

mientras que un 13% emplea información satelital y otro 7% realiza regularmente cortes de pasto para evaluar la tasa de crecimiento del recurso.

Tambo En lo que respecta a la producción lechera, el 66% de los tamberos encuestados sufrió situaciones de excesos hídricos en los últimos seis meses que impactaron negativamente en la producción de leche y en la logística comercial, además de retrasar la siembra de pasturas y verdeos. Por otra parte, un 36% de los productores lecheros indicó que cuenta con niveles de reserva de forrajes conservados inferiores a los proyectados al inicio del ejercicio. Un 62% de los tamberos proyecta que los niveles de producción en la primavera 2016 terminarán siendo inferiores a los del mismo período de 2015. Entre las principales causas de esa previsión se incluyen los efectos residuales generados por desastres climáticos y por la disminución de los niveles de suplementación. Un 16% de las empresas lecheras deberá refinanciar deuda tomada en el ejercicio anterior. En el segundo trimestre de 2016, la deuda de corto plazo de los tambos promediaba 52 días de facturación. Un 12% de los tamberos encuestados indicó que en el ciclo 2016/17 podría reducir personal, mientras que otro 10% dijo que planea tomar más trabajadores; el 78% restante mantendría el número actual de empleados. Tales cifras contrastan con las de la actividad ganadera, donde un 23% de los empresarios manifestó intención de aumentar el número de empleados, un 2% dijo que reduciría personal y el otro 75% expresó la decisión de mantenerlo.

Conclusiones En líneas generales, el relevamiento –que no contempla las economías regionales– vuelve a mostrar optimismo entre los productores y buenas expectativas para la campaña 2016/17. Los resultados obtenidos indican el cierre de un aceptable año productivo que permitiría mejorar la situación económica y financiera de las empresas del Movimiento luego de campañas con números muy ajustados. Las excepciones son los tamberos y aquellas empresas de regiones que sufrieron contingencias climáticas en los últimos meses, cuyo panorama resulta preocupante. f CREA

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“La situación está muy lejos de los números dulces que aparecen en algunos informes” Entrevista al diputado Juan Casañas

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“La política es una de las actividades más nobles; exige vocación de servicio, por lo que debería ser considerada un trabajo ejemplar. Pero los políticos son representantes de la sociedad y esta encierra un porcentaje importante de corrupción; estamos inmersos en un medio complicado”. Así lo indica Juan Casañas, empresario agropecuario –integrante del CREA El Palomar– y diputado tucumano que este año abandonó el bloque de la UCR para formar uno nuevo (Del Bicentenario) junto con la diputada (también tucumana) Teresita Villavicencio. “Cuando entré a esta actividad –en 2009– tenía una imagen bastante deteriorada de los políticos en general, mientras que ahora, después de conocerlos, puedo rescatar a algunos. En otros casos, me pasó lo contrario: políticos a los que consideraba buena gente, me sorprendieron con una diferencia enorme entre lo que dicen y lo que hacen. Para mí, tiene más valor poder caminar tranquilamente por la calle y mirar a mis hijos a los ojos sin sentirme mal. He perdido algunas cosas por la política, pero no me arrepiento, aunque se trata de una tarea que, por momentos, nos deja muy solos”, añade. –¿Cree que le faltó apoyo? –Hubo un momento en que el campo llegó a tener 12 agrodiputados dispuestos a trabajar para el sector, pero la dirigencia agropecuaria no lo supo ver. Esa fue una pérdida importante. Hoy soy el único agrodiputado que queda de aquella época, que proviene de la lucha de 2008. –La estructura económica argentina está sustentada en la agroindustria, pero eso no se refleja proporcionalmente en la representación legislativa… –El hecho de que el sector no se meta en política determina que no existan muchos representantes del agro, lo que es una falencia. Por esta razón, nunca hubo una política agropecuaria. Bajar cinco puntos más las retenciones a la soja es una medida paliativa, no es una política a largo plazo. –¿Cuál sería una política agropecuaria? –Es lo que debemos comenzar a analizar. Por ejemplo: el Plan Ganadero del Norte (del país) es una buena medida (del gobierno nacional), pero yo, que soy vicepresidente de la Comisión de Agricultura (de la Cámara Baja) ni siquiera fui invitado al evento (de presentación). El título es bueno,

pero no me convocaron para estudiar el proyecto. Algunos productores referentes se quejan porque tampoco fueron convocados; son errores de forma. Esa sería una política de Estado orientada a desarrollar una actividad. Otro ejemplo es el del HLB (huanglongbing), enfermedad que afecta a los cítricos de países limítrofes y está presente en Misiones. El ministro (de Agroindsutria) Ricardo Buryaile dijo que se destinará una partida de 60 millones de pesos para fortalecer las barreras fitosanitarias, pero el control no puede limitarse a ese aspecto, sino que es necesario hacer docencia y comunicación para que todos entiendan el daño que puede causar la propagación de la enfermedad en el territorio argentino. Si eso llegara a suceder, podrían perderse 260.000 puestos de trabajo. Entonces este es un tema clave. Una política de Estado implica que todos, mayorías y minorías políticas, además del sector privado, se pongan a trabajar en conjunto detrás de un objetivo. –Recientemente presentó un proyecto para declarar la emergencia en lechería; ¿qué implicaría esto? –El Gobierno tomó parte de ese pedido al extender hasta fines de este año la disminución de cinco puntos en la percepción de IVA vigente para la entrega de leche fluida a industrias lácteas. El tema lechero es muy complejo. Los conflictos tienen que ser liderados y solucionados. Algunos integrantes del sector lechero sienten que no hay respuesta por parte del Gobierno. Sin embargo, estoy sumamente contento de la voluntad de trabajo que muestran los integrantes del Ministerio de Agroindustria; eso es sumamente positivo, porque en el kirchnerismo muchos no pasábamos de la puerta del Ministerio. Me da mucha tranquilidad que gente capacitada esté trabajando en el tema. –¿Cuáles estima que son las cuestiones que deberían ser tratadas este año en el Congreso? –La cuestión de la gestión de envases (vacíos) de fitosanitarios, la (modificación de la) Ley de Semillas, mecanismos de control del HLB y los proyectos de promoción de la fertilización. También existe interés para tratar una reforma de la Ley de Extranjerización de la Tierra. –¿Cuál es su opinión sobre la reforma de la Ley de Semillas? –Entiendo que un sector de los productores debería poder seguir haciendo uso propio gratuito

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una vez que demuestre que adquirió la semilla original de manera legal. Eliminación de la “bolsa blanca” (semilla ilegal) con un Inase que tenga poder de policía efectivo. Y las variedades comerciales deberían generar una rentabilidad para los desarrolladores de genética en un marco de reglas de juego que aseguren que no haya abusos.

“Quiero una nación con normas institucionales fuertes. No es cuestión de que a este gobierno, porque me gusta, no tenga nada que exigirle”.

–Como empresario agropecuario, ¿qué perspectiva tiene de la actividad? –Mucho mejor que la del año pasado, pero muy lejos de los números dulces que aparecen en algunos informes. Cambió el espíritu de los productores agrícolas, pero la situación no es fácil, especialmente en el caso de los que producen en campo arrendado. Además, va a pasar un tiempo hasta que la Argentina vuelva a reinsertarse en el mundo luego de la experiencia kirchnerista. Lo que pasó con el trigo en Brasil es un ejemplo. Años atrás estuve en Colombia, donde me explicaron que ellos tenían una balanza comercial deficitaria con la Argentina (es decir: importaban más bienes de los que exportaban), pero a pesar de eso, les ponían tantas trabas para poder ingresar productos al mercado argentino que comenzaron a buscar proveedores alternativos de lo que les vendíamos nosotros, por ejemplo, maíz. Esa gente ha quedado resentida. –Cómo va a insertarse en el mundo la Argentina es parte de un gran debate que aún no se está dando… –Aún falta mucho para ponernos de acuerdo en lo que respecta a qué nación queremos, en muchos aspectos. Cuando yo enfrentaba al kirchnerismo, reclamaba que los responsables del Poder Ejecutivo vinieran al Congreso a dar explicaciones de sus actos. Y muchos me felicitaban. Pero cuando propuse que el ministro (de Energía y Minería Juan José) Aranguren viniera a explicar por qué tomó la decisión que tomó en el tema de tarifas de servicios públicos, me llamaron traidor. Yo quiero una nación con normas institucionales fuertes. No es cuestión de que a este gobierno, porque me gusta, no tenga que exigirle nada. Además, los ministros son los fusibles que tiene todo presidente; si uno se equivoca, está la opción de que se vaya. –¿Qué impacto tuvo en su familia dedicarse a la actividad política? –Hasta ahora, me han venido bancando mucho.

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Cada vez me cuesta más venir (de Tucumán). Son tres días a la semana en Buenos Aires y te quedan cosas allá. Luego de la decisión de salir del bloque (de la UCR), estamos un poco solos. Aunque eso nos confiere mayor libertad e independencia. Me parece que fue una decisión acertada, aunque no fue sencilla. –¿Cómo se imagina su futuro político? –Mi mandato finaliza en diciembre de 2017. No creo que me quede en Buenos Aires. Voy a trabajar en Tucumán. Pertenezco a un grupo de gente que se metió en política para que cayera el kirchenrismo y ahora que eso sucedió, quiero ser parte de las personas que están trabajando para intentar cambiar el país.

“Es necesario que todos entiendan el daño que causaría la extensión del HLB por el territorio argentino. Podrían perderse 260.000 puestos de trabajo”.

–Ahora es fácil. Pero en su momento había que estar ahí… –Así es. Me han llegado a amenazar de muerte. Había que aguantar en su momento las piñas y el maltrato. f CREA

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Pautas para

maximizar rindes en maíz Ensayos en la zona Norte de Buenos Aires

CREA

Las decisiones más importantes relativas al cultivo de maíz en secano en la zona norte bonaerense están asociadas a una correcta elección de la fecha de siembra en función del ambiente: datos de ensayos muestran que el 64% del resultado queda definido por ese factor. Una vez determinada la fecha de siembra adecuada, debe considerase la elección del híbrido más conveniente, lo que explica un 5,5% del resultado. En los ensayos comparativos de híbridos de maíz realizados en el ciclo 2015/16 en la región CREA Norte de Buenos Aires por el equipo técnico coordinado por Matías Ermacora e integrado por Ezequiel Gandino y Máximo Reyes, se destacaron los materiales DK 7210 VT3P, SRM 566 VT3P y Lt722 VT3P, tanto en fecha de siembra temprana o convencional (FSC) como en tardía (FST). En siembras tempranas se destacó el nuevo híbrido Ax 7918 Vip2. Y si se suman datos de campañas anteriores, le sigue DM 2738 MGRR (con buena estabilidad pero menor potencial). Existen importantes diferencias entre subzonas asociadas al tipo de suelo. En el caso de Argiudoles vérticos, el planteo convencional nunca superó al tardío (incluso en los mejores años), pero sobre Argiudoles típicos, los rendimientos en siembras tardías superaron a los de FSC en el 80% de los casos. Sobre Hapludoles típicos, sólo el 37% de los casos tardíos superó a los convencionales.

En esos ambientes y en los buenos Argiudoles típicos, los planteos tardíos se presentan como una herramienta para diversificar el planteo de maíz en campañas de baja recarga del perfil o con pronóstico de un año Niña. También se observaron diferencias entre eventos biotecnológicos de protección contra insectos. Se destacaron sobre cogollero (con baja presión) los eventos Vip3, VT3P y PW. Sobre Heliothis sigue mostrando excelente control Vip3.

Resultados Las excelentes condiciones hídricas (napa) de temperatura y radiación del último ciclo permitieron fijar y llenar granos en el ensayo conducido en la zona de Alberdi. En las localidades de Salto y Junín –sin napa– el rendimiento se vio afectado fundamentalmente por caídas en el peso de los granos. En San Antonio de Areco, se vieron fuertemente afectados el número y el peso de granos (cuadro 1). En los planteos tardíos bajaron los rendimientos en la localidad de Alberdi, pero generaron rendimientos similares a los de siembras tempranas en Salto, superiores en Junín y significativamente mayores en San Antonio de Areco. En todos los sitios se alcanzaron altos pesos de granos; las diferencias se evidenciaron fundamentalmente en la cantidad de granos cosechados (cuadro 2).

Cuadro 1. Siembras convencionales. Rendimiento, componentes, prolificidad, vuelco por plantas con Fusarium + Antracnosis y coeficiente de variación del censor ambiental para las cuatro localidades evaluadas como promedio de los híbridos en común evaluados Rinde (kg/ha)

Plantas /10 m2

Espigas /10 m2

Granos /m2

Peso de 1000 granos (g)

Granos/ espiga

Prolificidad

Vuelco (%)

Enfermedades vasculares (%)

CV test (%)

13.858

75,8

77,3

4178

333

540

1,02

0

6

1,0

Salto

9987

78,6

77,0

3805

263

494

0,98

13

8

2,4

Junín

9019

71,3

71,3

3412

265

478

1,00

4

3

1,2

S. A. Areco

4517

68,8

66,3

2146

211

323

0,96

16

32

1,0

Localidad Alberdi

Cuadro 2. Siembras tardías. Rendimiento, componentes, prolificidad, vuelco, porcentaje de plantas con Fusarium + Antracnosis, humedad y fecha de cosecha, y coeficiente de variación del censor ambiental para las cuatro localidades evaluadas como promedio de los híbridos en común evaluados Rinde (kg/ha)

Plantas /10 m2

Espigas /10 m2

Granos /m2

Peso de 1000 granos (g)

Granos/ espiga

Prolificidad

Vuelco (%)

Enfermedades vasculares (%)

Humedad a fecha de cosecha (%)

CV test (%)

Alberdi

12.816

67,3

67,3

3674

349

546

1,00

0

16

21,0 (20/5)

1,9

Salto

11.006

67,8

68,0

3260

338

477

1,00

1

4

19,2 (13/6)

1,8

Junín

10.376

66,5

66,2

3143

331

476

0,99

9

23

19,7 (8/6)

1,4

6756

67,8

64,0

2207

307

344

0,94

1

7

19,3 (12/6)

0,9

Localidad

S. A. Areco

43

46 44

CREA

En siembras convencionales realizadas en 2015/16 se observaron diferencias significativas entre híbridos, con diferencias máximas de 1100 kg/ha. Se destacaron los híbridos Ax 7918 Vip2 y DK 7210 VT3P con diferencias en la definición de los componentes, seguidos de un grupo formado por Ax 7761 Tdmax, SRM 566 VT3P, DM 2738

MGRR, DK 7020 VT3P y Lt 722 VT3P (cuadro 3). En fechas de siembra tardías se observaron diferencias significativas entre híbridos de hasta 1200 kg/ha. Nuevamente, se destacaron DK 7210 VT3P y SRM 566 VT3P, con diferencias en la definición de los componentes, seguidos de Ll 722 VT3P y DK 7320 VT3P (cuadro 4).

Cuadro 3, Rendimiento y componentes, prolificidad, humedad a cosecha, vuelco y rendimiento índice para todos los híbridos evaluados en fecha de siembra convencional en San Antonio de Areco (serie de suelo Solís), Salto (Arroyo Dulce) y Alberdi (Santa Isabel) Rinde (kg/ha)

Plantas /10 m2

Espigas /10 m2

Granos /m2

Peso de 1000 granos (g)

Granos/ espiga

Prolificidad

Humedad %

Vuelco (%)

Fus, + Antr, %

Rend, ind, (%)

Ax 7918 Vip2

10.115

76,0

74,8

3377

285

444

0,98

17,2

8

11

107

DK 7210 VT3P

10.088

75,3

74,4

3642

266

485

0,99

15,3

8

20

106

Ax 7761 Tdmax

9890

76,7

75,6

3488

274

456

0,99

16,4

6

19

104

DM 2738 MGRR

9734

75,6

78,4

3572

262

448

1,04

14,5

13

28

103

SRM 566 VT3P

9715

71,5

71

3324

281

462

0,99

19,6

10

7

102

Lt 722 VT3P

9538

75,7

75,7

3471

264

452

1,00

16,3

3

9

101

DK 7020 VT3P

9510

74,1

72,9

3333

273

451

0,98

14,7

20

23

100

Ax 7822 HCIMG

9397

72,3

70,7

3172

283

440

0,97

17,6

6

8

99

DK 7320 VT3P

9350

74,5

74,6

3165

283

418

1,00

15,4

5

8

99

Lt 719 VT3P

9275

75,7

76,1

3579

251

465

1,00

14,9

12

27

98

Syn 875 Vip3

9150

74,9

72,6

3516

249

477

0,97

18,5

7

9

96

I 797 VT3P

9081

75

71,8

3387

255

461

0,95

15,9

6

11

96

Dow 507 PW

9080

73,5

71,7

3110

278

427

0,98

17,5

14

21

96

Arv 2489 MGRR

8933

74

71,7

2965

289

409

0,97

16,4

9

13

94

Híbrido

Cuadro 4. Rendimiento y componentes, prolificidad, humedad a cosecha, vuelco, plantas con Fusarium + Antracnosis en base caña y rendimiento índice para todos los híbridos evaluados en fecha de siembra tardía. Datos promedio de los sitios San Antonio de Areco, Salto, Alberdi y Junín (serie de suelo O’Higgins) Rinde (kg/ha)

Plantas /10 m2

Espigas /10 m2

Granos /m2

Peso de 1000 granos (g)

Granos/ espiga

Prolificidad

Humedad %

Vuelco (%)

Fus. + Antr. %

Rend. ind. (%)

DK 7210 VT3P

10.684

67,4

66,3

3263

326

492

0,99

19,3

3

14

106

SRM 566 VT3P

10.670

67,8

66,9

2941

360

439

0,99

22,2

2

6

106

Lt 722 VT3P

10.397

67,6

66,6

3160

326

473

0,99

19,9

1

10

103

DK 7320 VT3P

10.380

67,5

66,9

3169

325

473

0,99

19,6

1

6

103

DK 7020 VT3P

10.140

67,1

68,1

3184

317

467

1,01

18,4

5

20

100

Lt 719 VT3P

10.015

67,6

66,1

3024

328

454

0,98

19,2

2

19

99

Syn 840 Vip2

9981

67,7

66,7

3258

303

487

0,98

20,3

5

6

99

Dow 507 PW

9918

66,2

65

2884

341

442

0,98

20,5

4

15

98

Ax 7822 TdTg

9745

67,2

65,6

2942

327

446

0,98

21,4

14

8

96

I797 VT3P

9704

67,6

65,2

2940

328

448

0,96

19,5

5

9

96

DM 2771 VT3P

9469

67,5

66

3076

305

464

0,98

21,1

4

13

94

Híbrido

46 46

CREA

Interacción genotipo por ambiente Al evaluar los datos de los ensayos realizados en las campañas 2014/15 y 2015/16, se destacó el material DK 7210 VT3P, tanto en fechas tempranas como tardías. En los planteos tempranos fue seguido en rendimiento por DM 2738 MGRR, y en tardíos por Lt 719 VT3P y Ax 7822 TdTg (cuadro 5). Cabe destacar la menor predictibilidad del comportamiento de los híbridos en fechas tardías, ya que en la definición de la productividad del ambiente interviene un mayor número de variables, tales como sanidad de hoja, de caña, raíz y espigas, y largo de ciclo, a diferencia de los planteos de FSC donde la productividad está fuertemente modulada por la evapotranspiración del cultivo en el período crítico. Al evaluar los datos de las últimas cuatro campañas, en ambos planteos se destacó DK 7210 VT3P, cuyo rendimiento siempre se mantuvo por encima del ambiente en todo el rango explorado (a ello se suma la elevada predictibilidad de su rendimiento). En ambientes de baja y media productividad, DM 2738 MGRR presentó rendimientos similares (cuadro 6). Al evaluar datos de ensayos de las últimas siete campañas (2009/10 a 2015/16), se observa que

en el caso de suelos Argiudoles vérticos (B1) con un horizonte B2t con más de 40% de arcilla, el planteo convencional nunca superó los rendimientos logrados por los tardíos (incluso en los mejores años). En el caso de suelos Argiudoles típicos (B2), los rendimientos de planteos tardíos superaron a los convencionales en el 80% de los casos; sólo en los mejores años climáticos las siembras tempranas superaron en productividad a las tardías (en estos ambientes, los planteos convencionales tienen mucho más para perder que para ganar). En el caso de Hapludoles típicos (B3), sólo el 37% de los casos planteados en fechas tempranas superó a los de siembras tardías, y ese porcentaje se asoció a años de bajas precipitaciones en diciembre. En estos casos, los planteos convencionales tienen más para ganar que para perder. Es importante conocer el agua inicial y la probabilidad de lluvias en diciembre (cuadro 7). La función lineal de ajuste marca el punto de igualdad de rendimientos en los 10.500 kg/ha para el grupo de datos sobre suelos Hapludoles típicos y Argiudoles típicos. Sobre suelos con B textural fuerte (en general, los presentes en el área de influencia de los grupos CREA San Pedro-Villa Lía y San Antonio de Areco), entre los 8500 y 10.000

Cuadro 5. Rendimiento promedio, pendiente de la función lineal y valor de ajuste para el set de híbridos en común en las campañas 2014/15 y 2015/16, diferenciados entre planteos de fecha de siembra convencional (izquierda) y tardía (derecha) Rinde (kg/ha)

Pend. (b)

Ajuste

Rend. ind. (%)

Híbrido

Rinde (kg/ha)

Pend. (b)

Ajuste

Rend. ind. (%)

DK 7210 VT3P

11.013

1,00

0,98

107

DK 7210 VT3P

11.366

0,98

0,98

107

DM 2738 MGRR

10.600

0,98

0,98

103

Lt 719 VT3P

10.745

1,00

0,93

101

Lt 719 VT3P

10.340

0,92

0,97

101

Ax 7822 TdTg

10.624

1,15

0,94

100

Ax 7761 Tdmax

10.268

0,88

0,93

100

Dow 507 PW

10.473

0,99

0,97

98

SRM 566 MGRR

10.240

0,98

0,97

100

Syn 840 TdTg

10.367

0,95

0,96

97

Dow 507 PW

10.130

0,98

0,98

98

DM 2771 VT3P

10.260

0,95

0,90

96

Arv 2489 MGRR

10.032

0,97

0,97

98

9661

1,06

0,93

94

Híbrido

Ax 7822 TdTg

Cuadro 6, Rendimiento promedio, pendiente de la función lineal y valor de ajuste para el set de híbridos en común en las últimas cuatro campañas, diferenciados entre planteos de fecha de siembra convencional (izquierda) y tardía (derecha) Híbrido

Rinde (kg/ha)

Pend. (b)

Ajuste

Rend, ind. (%)

Híbrido

Rinde (kg/ha)

Pendiente

Rend. ind. (%)

DK 7210 VT3P

10.824

1,02

0,98

105

DK 7210 VT3P

11.188

0,92

0,95

DM 2738 MGRR

10.319

0,98

0,98

100

DM 2771 Vt3P

10.192

0,92

0,84

SRM 566 MGRR

10.087

0,98

0,97

98

9925

1,04

0,94

96

Ax 7822 TdTg

CREA

kg/ha de rinde en planteos de fecha de siembra convencional se observa un diferencial a favor de la fecha de siembra tardía de 1000 kg/ha promedio. Por debajo de los 8000 kg/ha de rendimiento en fecha de siembra convencional, las diferencias son cada vez más acentuadas (ver gráfico 1). Con el atraso en la fecha de siembra de los planteos de maíz tardío, se incrementa la humedad a cosecha. Con fechas de siembra entre el 27 de noviembre y el 7 de diciembre no se registran cambios importantes en la humedad, que oscila alrededor del 19% con cosechas en la primera quincena de junio. A partir del 8 de diciembre los datos de los ensayos muestran que el atraso en la fecha de siembra genera un aumento promedio de 0,28% por día de atraso para un set variado de híbridos y localidades. Cuadro 7. Rendimiento promedio, desvío, coeficiente de variación y percentiles 20, 40 y 80 diferenciados entre planteos de fecha de siembra y tipo de suelo Planteo

General

Fecha de siembra convencional Fecha de siembra tardía

Rendimiento promedio

Desv.

CV %

P20

P50

P80

8770

3595

41

5207

9170

12.081

10.201

1498

15

9060

10.237

11.487

Argiudoles vérticos

Fecha de siembra convencional

6205

2104

34

4540

5948

8394

Fecha de siembra tardía

9144

1325

14

8101

9158

10.340

Argiudoles típicos

Fecha de siembra convencional

8702

3473

40

5375

9840

11.622

Fecha de siembra tardía

10.654

877

8

9765

10.688

11.528

Hapludoles típicos

Fecha de siembra convencional

10.160

3562

35

5940

11.086

13.350

Fecha de siembra tardía

10.482

1624

15

9238

10.380

11.923

47

46 48

CREA

Fertilización La variable nitrógeno total disponible en maíces tempranos explicó el 74% de la variabilidad de los rendimientos relativos a partir de una función bilineal, con un punto de quiebre en los 169 (±8) kg/ha de nitrógeno total y un valor de pendiente de 0,211% por unidad de nitrógeno ofertado. Por su parte –con menor cantidad de datos en maíces tardíos–, el nitrógeno total explicó el 86% de la variabilidad de los rendimientos relativos con un punto de quiebre en los 121 (±5) kg/ha de nitrógeno total y un valor de pendiente de 0,258% por unidad de nitrógeno en la zona de respuesta lineal de la función de ajuste bilineal. Ajustando los datos con la función cuadrática, las respuestas a ofertas crecientes de nitrógeno se maximizan en

165 kg/ha en tempranos y en 130 kg/ha en tardíos, achicando la variabilidad de manera significativa (ver gráficos 2 y 3). La primera diferencia entre ambos modelos (temprano versus tardío) a la hora de analizar las respuestas a la fertilización nitrogenada tiene que ver con la naturaleza propia de los planteos analizados. En fecha de siembra tardía, los maíces disminuyen significativamente la variabilidad de sus rendimientos en comparación con planteos en fecha de siembra convencional; por lo tanto, las diferencias en el valor de umbral de respuesta a nitrógeno entre planteos tendrá que ver con la variabilidad que se incorpora en la base de datos. Si la base de datos de los planteos de fecha de siembra temprana incluye ensayos realizados en campa-

46 50

CREA

ñas o ambientes de media y alta productividad, el umbral estará sesgado hacia valores más altos de nitrógeno (por ejemplo, entre 160 y 200 kg/ha). Si por el contrario, en la base de datos se contempla mayor proporción de situaciones de productividad media a baja, el umbral de respuesta se moverá hacia valores más bajos de nitrógeno inicial (120 y 160 kg/ha). Esta es la variabilidad que, en el caso de maíces tardíos, es significativamente menor, por lo que el punto de quiebre de las respuestas a nitrógeno es más precisa. El otro aspecto que permite entender las respuestas diferenciales entre planteos es que, más allá de lo cuantitativo (oferta total de nitrógeno y rendimiento), existen marcadas diferencias en la relación oferta/demanda a lo largo del ciclo del

cultivo, las cuales claramente están más sincronizada en los planteos de maíces tardíos.

Densidad En 2015/16, para fecha temprana en buenos ambientes se evaluaron densidades de 55.000, 75.000 y 95.000 plantas por hectárea, mientras que en el ambiente restrictivo y fecha de siembra de segunda se evaluaron densidades de 50.000, 65.000 y 90.000 plantas por hectárea. Las evaluaciones se hicieron con dos híbridos: DK 7310 VT3P y 7210 VT3P Se observaron diferencias entre híbridos en su respuesta a la densidad a partir de sus componentes numéricos del rendimiento. El híbrido DK 7310 VT3P no presentó aumentos de rendimiento por

46 52

CREA

incrementos en la densidad de plantas logradas en ninguno de los ambientes evaluados, mientras que DK 7210 VT3P aumentó sus rendimientos en interacción con el ambiente (gráfico 4). El aumento de la densidad incrementó en mayor proporción el porcentaje de plantas con enfermedades vasculares. Esto se manifestó en mayor medida en los planteos de siembra tardía. Con baja densidad, la incidencia de enfermedades vasculares disminuyó a la mitad. Información generada en campañas anteriores con genética ya reemplazada, mostraba una densidad económica óptima para rendimientos medios (ensayos entre 8,5 y 11 toneladas/ha) de 73.000 plantas/ha. Al realizar el mismo análisis en ambientes de productividad similar (ensayos entre 8,5 y 12 toneladas/ha), el híbrido DK 7210 VT3P muestra un leve incremento en su densidad óptima pasando a 78.000 plantas/ha.

Las densidades económicas óptimas en planteos de fecha de siembra temprana quedaron definidas en 50.000, 78.000 y 85.000 plantas/ha para ambientes de productividad baja, media y alta, respectivamente (gráfico 5); cabe aclarar que en ambientes de baja productividad, lo aconsejable no es ajustar la densidad, sino cambiar la fecha de siembra. Los valores de densidad económica óptima en planteos de fecha de siembra tardía presentan un rango mucha más acotado (mínimos más altos y máximos más bajos). El valor de densidad óptima sobre la curva promedio disminuyó a 68.000 plantas/ha, un 14% menos respecto a planteos de fecha de siembra temprana (gráfico 6). f CREA El artículo completo puede descargarse en el siguiente link: www.crea.org.ar/index.php/ publicaciones-y-software/ revista

46 54

CREA

Cómo resguardar la calidad de la semilla de soja Recomendaciones prácticas

CREA

Las plantas que emergen más rápidamente presentan ciertas ventajas competitivas: cuentan con una mayor tasa de crecimiento y de acumulación de materia seca, lo que se refleja posteriormente en individuos con una mejor estructura de producción (área foliar y sistema radical). Entre las posibles causas que generan pérdida de vigor en las semillas, figuran los daños ambientales, los cuales, por lo general, suelen ser irreversibles. La máxima calidad se alcanza durante la fase de madurez fisiológica, momento en que la semilla presenta la más alta viabilidad y el mayor vigor. Lamentablemente, en esta instancia no se la puede cosechar mecánicamente porque el grano tiene un elevado porcentaje de humedad; y es a partir de ese instante que la semilla comienza a registrar factores que pueden afectar su calidad. Durante el período de madurez fisiológica, la semilla transita el llamado secado natural en planta. Si en ese momento tienen lugar lluvias intermitentes o continuas, el poder germinativo y el vigor pueden verse seriamente comprometidos. Un caso típico es el de los secados y humedecimientos sucesivos en planta (arrugamientos). La incidencia de los patógenos también comienza a restarle puntos a la calidad de la semilla. Si su influencia es leve, se la puede tratar con curasemillas para restaurar buena parte del poder germinativo perdido, pero si el daño es severo –tal como se evidencia en algunas partidas de semilla de soja del norte de la región pampeana cosechadas luego del temporal de abril–, eso no será posible. Otra de las causas que pueden afectar la calidad de la semilla de soja son los daños promovidos por problemas de manejo. Es lo que ocurre, por ejemplo, cuando no se controla adecuadamente la chinche durante el inicio de formación del poroto dentro de la chaucha y hasta la etapa final, o cuando no se realizan las aplicaciones recomendadas de insecticidas (ver gráfico 1). En lo que respecta a la cosecha de la soja –fase importantísima en que se define buena parte de la calidad de la semilla–, se aconseja realizarla con una humedad no inferior a 12% ni superior a 15%, para evitar inconvenientes. A su vez, el porcentaje de grano partido no debería superar el 3% del volumen recolectado; cuando se supera ese umbral, deben encenderse las alarmas para ajustar la metodología de cosecha.

Al momento de recolectar el grano destinado a semilla, la recomendación es no superar nunca una velocidad del orden de 5 km/hora, para reducir la probabilidad de daño físico (ver gráfico 2). Por ese mismo motivo, durante los distintos movimientos posteriores a la cosecha tampoco se recomienda el uso de dispositivos –como tornillos sin fin– que puedan dañar la semilla. Otro de los recaudos consiste en no almacenar semilla con alto contenido de humedad. Finalmente, hay que considerar que todos los manejos inadecuados se potenciarán a partir del día uno del guardado –al interactuar con las condiciones ambientales del almacenamiento–, afectando el poder germinativo y el vigor. En ese sentido, los

55

cuidados y controles que deben ser tenidos en cuenta en siembras de segunda tendrían que ser, obviamente, más exigentes que los realizados en soja de primera. En las zonas con mayores temperaturas, la semilla debería estar resguardada de calores extremos y de elevadas dispersiones térmicas. La posibilidad de recuperar el poder germinativo de una semilla afectada por patógenos no depende exclusivamente del uso de un curasemillas adecuado, sino también del estado general de aquella, dado que la capacidad de repuesta no será la misma si hubiera sufrido daño físico (causado por el hombre) o si hubiera sido sometida a una situación de estrés ambiental (clima). Además, si bien el curasemilla debe tratar los patógenos presentes en la simiente, al momento de elegir un producto también debe procurarse que controle al menos los hongos más importantes presentes en el suelo (Pythium, Rhizoctonia y Fusarium).

Análisis Existen distintos métodos que permiten evaluar el vigor de una semilla de soja, los cuales se adecuan a distintos propósitos, según la región geográfica, las condiciones de almacenamiento y la región donde será sembrada. Uno de ellos es el test de frío (cold test), que consiste en someter a las semillas a una temperatura de 10 °C y humedad durante siete días. Otro es el test de vigor por tetrazolio, el cual mide y clasifica la ubicación de los daños y su distancia respecto del eje embrionario. Consiste en medir la respiración de las semillas por tinción para individualizar por colorimetría la intensidad y la ubicación de los eventuales daños mecánicos, ambientales y por chinche. El test de vigor por envejecimiento acelerado somete a la semilla a una humedad relativa del 100% durante 24, 48 y 72 horas en cámaras especiales. Esta prueba es útil cuando el almacenamiento puede tener lugar por períodos prolongados en condiciones de altas temperaturas y humedad. En caso de que una partida de semilla no cumpla con los parámetros de poder germinativo y vigor aconsejados, es recomendable no sembrarla. Lo ideal es que ambos valores superen siempre el 90%. El umbral por debajo del cual no es recomendable bajar es 85% y 80% de poder germinativo y vigor, respectivamente.

46 58

CREA

Si durante el período de madurez fisiológica tienen lugar lluvias intermitentes o continuas, el poder germinativo y el vigor de la semilla de soja pueden verse seriamente comprometidos.

Semilleros Está en manos de los semilleros responsables conocer y poner en práctica los cuidados que permiten asegurar la mayor calidad posible durante el proceso de producción de la semilla. Esto se logra por medio de la diversificación en zonas de producción y en siembras escalonadas en el tiempo para minimizar los riesgos ambientales; la implementación de estrategias de manejo y control adecuadas, y cuidados especiales durante la cosecha y manipulación de la semilla. También es importante contar con cosechadoras disponibles para evitar retrasos indeseables de la trilla; considerar la opción del secado si se avecinan condiciones ambientales desfavorables, e implementar tecnología adecuada durante el procesamiento y clasificación de la semilla para reducir pérdidas de vigor por daño mecánico (cintas, caracoles, mesas vibradoras, silos secadores, silos de prepureza, etcétera). Otras recomendaciones son evitar la mezcla varietal por falta de limpieza en los procesos y en el transporte; realizar más de un control (foliar) sanitario preventivo a campo para reducir los riesgos de pérdida de calidad por la acción de hongos patógenos de fin de ciclo y de chinche;

establecer límites de tolerancia y descarte de lotes que no cumplan con la calidad deseada; emplear tecnologías de almacenamiento con control de humedad y temperatura, y evitar las pérdidas de calidad que se pueden presentar durante el transporte, entre otros aspectos.

Precosecha Si existen dudas respecto de la calidad que se ha logrado “a campo” –frente al estrés ocasionado por sequía y altas temperaturas durante el llenado de granos, chinche no controlada oportunamente o por cualquier otro motivo–, se puede muestrear la semilla días antes de la cosecha para certificar el estado de la calidad lograda. En caso de que no cumpla con los estándares mínimos, es aconsejable no avanzar con todos los demás controles y procesos necesarios para asegurar una semilla de buena calidad (porque su destino será grano). f CREA Victoria Francomano Directora Francomano Picardi S. R. L.

46 60

CREA

Control de enfermedades de fin de ciclo Experiencia en el sur cordobés El llamado complejo de enfermedades de fin de ciclo adquirió gran relevancia en toda el área productiva de soja. Una de las alternativas de control es la aplicación foliar de fungicidas. Para eso, la bibliografía recomienda la aplicación de productos pertenecientes a las familias de los benzimidazoles, triazoles o mezclas de estos con estrobilurinas en el estadio R3 (inicio de formación de vainas) para incrementar el rendimiento, o en el estadio R5 (inicio de llenado de granos) para aumentar la calidad de la semilla. Durante la campaña 2014/15, en la zona de influencia del CREA Melo Serrano se registraron precipitaciones por encima del promedio: entre abril de 2014 y marzo de 2015 superaron los 1050 milímetros, con un acumulado de más de 560 milímetros durante los meses de diciembre a marzo. Esto determinó que la semilla quedara con una gran carga fúngica que redujo su poder germinativo.

CREA

Al tener en cuenta que la campaña 2015/16 estaría signada por el fenómeno de El Niño y que podríamos llegar a enfrentar nuevamente problemas de enfermedades y calidad de semilla, en la zona se decidió realizar una evaluación de tratamientos. Los productos registrados para el control de enfermedades de fin de ciclo son numerosos, pero la información referida al momento de aplicación o al tipo de producto óptimo para disminuir los daños causados tanto en rendimiento como en calidad de grano es escasa. En el ensayo se optó por un fungicida foliar compuesto por una mezcla de un triazol y una estrobirulina (Trifloxistrobin + Prothioconazole) que se encuentra en proceso de registración para su uso en soja (está habilitado para maní, trigo y cebada). El ensayo se realizó en un campo ubicado en el extremo sur de Córdoba (a unos 11 kilómetros de la ciudad de Serrano). La soja de primera se sembró con siembra directa y antecesor maíz el 6 de noviembre con la variedad DM 4612, mientras que la de segunda, con antecesor trigo, se sembró el 9 de diciembre con la variedad DM 4210. Tanto en soja de primera como de segunda, se realizaron cinco parcelas de 9,5 hectáreas cada una. La parcela 1 recibió un solo tratamiento de fungicida; la parcela 3, dos tratamientos en diferentes fechas, y las parcelas 2 y 4 fueron testigos absolutos, sin aplicación de fungicida. La parcela 5 recibió el manejo habitual del productor del campo donde se realizó el ensayo. En cada tratamiento se utilizó una dosis de 400 cm3/ha del producto comercial integrado por Trifloxistrobin (15%) y Prothioconazole (17,5%). El 1.° de febrero se realizó la primera aplicación del fungicida sobre las parcelas 1 y 3, tanto en soja de primera como de segunda, encontrándose la de primera en el estadio fenológico R4 y la de segunda en R3. El 29 de febrero se realizó la segunda aplicación con ambos cultivos en R5. En todos los casos se agregó aceite metilado de soja a razón de 500 cm3/ha. Además, ambos cultivos recibieron tratamientos de insecticidas residuales para isocas y chinches con el propósito de que se mantuvieran en óptimo estado y que el daño que pudieran causar las plagas no interfiriera en los resultados obtenidos. Las precipitaciones acumuladas en los meses de enero y febrero fueron de 243 y 109 milímetros respectivamente, mientras que en marzo fueron de apenas 10 milímetros y en abril de 201 milíme-

tros. No se observaron períodos de temperaturas elevadas, pero la humedad relativa fue superior a la media de la zona durante todo el período del cultivo. Para evaluar la performance del fungicida se trabajó con diagnóstico visual, Índice Verde y cromatografía de semillas. Para la diferenciación de rinde, se cosecharon las parcelas y se las llevó a rendimiento por hectárea, mientras que para evaluar la sanidad de semillas, se hizo un “blotter test” (evaluación sobre papel filtro en cámara húmeda) de cada tratamiento para obtener la carga fúngica en la simiente. Tanto en soja de primera como de segunda, se evidenció un desarrollo muy superior en lo que respecta a tamaño de hoja y a cantidad y sanidad de las parcelas tratadas, con relación al testigo absoluto. Una sola aplicación de fungicida en estadios reproductivos logró promover incrementos significativos en el rinde, tanto en soja de primera

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como de segunda con respecto al testigo absoluto (ver gráficos 1 y 2). En general, las diferencias de la carga fúngica presente en la simiente de los diferentes ensayos no fueron significativas por las condiciones ambientales ocurridas en el ciclo 2015/16. Es fundamental seguir trabajando en la determinación del momento óptimo de aplicación del fungicida para así obtener mejores resultados. Quisiéramos agradecer la colaboración –indispensable para poder instrumentar el ensayo– de Marcelo Warnes, Rodrigo Moia, del equipo de trabajo del Establecimiento Monte de los Gauchos y de los integrantes del CREA Melo Serrano. f CREA

Los productos registrados para el control de enfermedades de fin de ciclo son numerosos, pero la información referida al momento de aplicación o al tipo de producto óptimo por utilizar es escasa.

Lucas Andreoni Asesor del CREA Melo Serrano Santiago Loser Asesor privado

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Análisis estadístico de una base de datos sojera Recomendaciones por tener en cuenta al planificar la siembra en la región CREA Oeste

CREA

En la subzona norte de la región CREA Oeste –comprendida por los partidos bonaerenses de Gral. Villegas, Gral. Pinto, Ameghino y el norte de Lincoln, Carlos Tejedor y Rivadavia–, es esencial identificar la presencia de thaptos al momento de planificar la siembra de soja, además de evitar implantaciones posteriores al 20 de noviembre y promover rotaciones con maíz. Tales recomendaciones surgen de un trabajo elaborado a partir de un análisis estadístico de la base de datos sojera de la zona CREA Oeste con registros de siete campañas comprendidas entre 2006/07 y 2013/14. El trabajo, elaborado por los técnicos Gastón Galarce, Roland Graham, José Aranguren y Ariel Angeli, analizó 12.572 lotes con un rendimiento promedio zonal en las siete campañas de 2787 kg/ ha y un desvío estándar de 1081 kg/ha (CV 39%). Un 25% de los casos evaluados a nivel zonal presentan rendimientos inferiores a los 2000 kg/ha, mientras que sólo un 15% registra más de 4000 kg/ha. La variabilidad (caracterizada por el desvío estándar) se mantiene estable independientemente de la campaña: entre 800 y 1100 kg/ha. “Eso implica que más allá del efecto año, hay diferencias dentro de cada campaña que deberíamos detectar y cuantificar”, se indica en el trabajo (ver gráfico 1). Se utilizó la metodología de árbol de regresión para cuantificar el peso de los distintos factores que conforman el rinde. La lluvia en el período crítico (R3-R6) es la variable que surgió primero: cuando las lluvias en dicho período fueron supe-

riores a 338 milímetros, se registraron 900 kg/ha más de rinde. Por otro lado, cuando las lluvias en el período crítico resultaron ser bajas, la presencia de thapto fue la variable limitante. Dentro de los lotes con thapto, la fecha de siembra apareció como el factor más importante: lograr siembras anteriores al 20/11 aportaría en promedio –según el trabajo– 690 kg/ha más respecto a fechas tardías.

Zonificación Sabiendo que la variable thapto no tiene el mismo peso en todas las localidades, surgió la necesidad de realizar un análisis específico para las cuatro subzonas que integran la región CREA Oeste.

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Neutro y uno Niño; en lo sucesivo se irán sumanPor ejemplo: en la subzona norte de la región do más ciclos para fortalecer el análisis). CREA, se realizó un análisis con una visión más Además, se intentó detectar qué características “agronómica” que llevó a reagrupar el análisis de diferenciaban lotes con rendimientos inferiores a datos en dos macroambientes (thapto y medias los 2000 kg/ha de aquellos que rendían más de lomas), que en conjunto abarcan algo más del 4000 kg/ha en la subzona norte. Y se evidenció 90% de los casos. que los lotes con menos de 2000 kg/ha (26% En dicha subzona, las lluvias en el período crítico del total de casos) tenían baja proporción de R3-R6 generan la primera definición: cuando maíz como antecesor, báestas excedieron los 350 sicamente en ambientes milímetros, el promedio de Los thaptos limitan los thapto (73%) y años Niña los rendimientos superó rendimientos de soja en (75%). Los superiores a los los 4400 kg/ha. años de lluvias escasas. 4000 kg/ha (15% de los Cuando las lluvias en el casos evaluados) fueron período crítico son más en un 62% ambientes de ML1 (media loma con limitadas, la presencia de thaptos pasa a ser un napa y porcentaje de arenas inferior al 70%), factor depresor de rindes: si las lluvias en ese algo más de la mitad venían de maíz (56%), casi período son inferiores a 200 milímetros y el antela mitad fertilizados (47%), mayormente en años cesor no es maíz, el promedio logrado se ubica en Niño/Neutro (74%) y sembrados antes del 20 de apenas 1668 kg/ha. noviembre (97%). En contraste, con restricciones hídricas, la ausencia de thaptos mejora en casi 500 kg/ha el rinde Integración promedio (3314 kg/ha). Si el antecesor es maíz, “Un aspecto importante para destacar luego de el rendimiento promedio sube a casi 3600 kg/ha. realizado el presente trabajo es sumar una mirada Si se considera la incidencia del ENSO en los años superadora sobre la discusión referida al análisis analizados, puede verse (gráfico 2) que los años de la información de datos de lotes versus análisis Niño y Neutro se comportan de manera similar, de ensayos. Ambas herramientas de análisis son generando –en promedio– una diferencia de útiles: en un caso buscamos aumentar las fuentes 1000 kg/ha respecto de ciclos Niña. En el 90% de de información para detectar variables clave; por los casos, el piso en años Niño-Neutro es cercano el otro, buscamos ir monitoreando tendencias”, a los 2000 kg/ha, mientras que en años Niña es señala el trabajo. algo menos que la mitad, es decir, unos 1000 kg/ “En este sentido, nos parece que el análisis esha (el análisis abarcó tres ciclos Niña, dos ciclos tadístico de la información zonal y los resultados de la realización de ensayos no compiten, sino que, por el contrario, se complementan y retroalimentan. Esto implica que debemos trabajar en ambos sentidos, pero de manera combinada, no aislada”, concluye. f CREA

El artículo completo puede descargarse en www.aacrea.org.ar/index.php/publicaciones-ysoftware/revista

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Recría de terneras sin sobresaltos Experiencia en campos naturales entrerrianos

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En las zonas criadoras de Entre Ríos, la recría se destina a campos naturales que tienen importantes restricciones de forraje (tanto en calidad como en cantidad). En los años buenos, durante el período invernal las hembras apenas logran mantener su peso, mientras que en los malos pueden llegar a perder hasta 40 kilos. La cuestión es que la decisión de suplementar –o no– suele ser considerada en función de factores de corto plazo sin analizar el impacto negativo que un rodeo de cría mal alimentado puede llegar a tener sobre todo el sistema. Para cuantificar, precisamente, el impacto negativo de entregarse al campo natural –o calcular, si se quiere, el valor de un manejo racional–, asesores y empresarios de la región CREA Litoral Sur, junto con técnicos del INTA Concepción del Uruguay, llevaron a cabo el año pasado una experiencia –que está siendo replicada en 2016– de recría con suplementación en autoconsumo sobre campo natural. La localización de los establecimientos donde se instrumentó el ensayo figura en el mapa 1. “Cada establecimiento destinó un potrero de monte natural a la recría de terneras. En todos los casos, la carga animal fue similar y se realizó pastoreo continuo con suplementación en autoconsumo”, relata el coordinador de la Comisión de Ganadería de la región CREA Litoral Sur, Francisco Corte. En el cuadro 1 se observa la disponibilidad inicial de forraje, la superficie y la carga animal de los potreros destinados a la experiencia, mientras

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que en el gráfico 1 se presenta una valoración de la aptitud forrajera y su distribución en los ambientes del potrero de cada establecimiento de acuerdo con su valor forrajero.

En el potrero destinado a la recría, se colocó un comedero de autoconsumo para la suplementación energético-proteica, con una restricción mediante la inclusión de sal común. En el cuadro 2 se presenta la composición del alimento suministrado. La premezcla mineral y la urea protegida fueron provistas y distribuidas en cada establecimiento al inicio de la experiencia. “La urea protegida aporta la proteína que el forraje natural no posee y la premezcla mineral aporta la corrección de minerales y monensina”, indica Corte. Los animales fueron pesados periódicamente para evaluar la evolución del peso y se registraron las cargas de comedero para estimar el consumo. En el cuadro 3 se presentan los resultados obtenidos en cada establecimiento: Aberdeen Angus (Centella), Brangus (El Espinillo) y Hereford (Tatutí). En el establecimiento Centella, la ganancia de peso vivo diaria fue muy rápida al finalizar el primer mes de la experiencia, con un promedio

Cuadro 1. Disponibilidad inicial de forraje, superficie y carga de los establecimientos

Disponibilidad (kg MS/día)

Eficiencia de cosecha de 50%

Tatutí

2332,7

El Espinillo

1104,1

Centella

2241,9

Establecimiento

Superficie (ha)

Carga (cab./ha)

Carga (kg/ha)

1166,4

55

1,0

202

552,5

30

1,3

158

1120,9

100

1,0

153

Cuadro 2. Fórmula del suplemento provisto en autoconsumo

Inclusión (kg “tal cual”)

Inclusión (% MS)

Maíz molido quebrado

85

Urea protegida

5 2,5

Insumo

Premezcla mineral

Proteína (g/kg)

Proteína bruta (%)

83,6

69

6,9

5,5

131

13,1

2,7

-

-

Sal (NaCl)

7,5

8,2

-

-

Total

100

100

200

20

Cuadro 3. Duración de la experiencia y evolución del peso de terneras suplementadas con urea protegida y maíz en autoconsumo con inclusión de sal

Establecimiento

Cab.

Inicio Días

Peso inicial (kg)

Peso final (kg)

TKG1

GDPV2

Centella

97

17 jun

86

153,0

163,5

10,5

0,122

El Espinillo

30

15 jul

77

121,7

154,4

32,7

0,425

Tatutí

55

16 jul

65

201,6

224,4

22,8

0,351

Referencias. 1) Total de kilos ganados; 2) Ganancia diaria de peso vivo.

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Estado de las terneras de 13 meses en la etapa invernal sobre campo natural con suplementación en autoconsumo (Establecimiento Tatutí).

de 206 gramos por cabeza y por día, pero luego fue decayendo hasta registrar un promedio muy bajo de 67 gramos a los 52 días. Distinta fue la situación en El Espinillo y en Tatutí, con bajas ganancias iniciales, que luego despegaron para registrar promedios de 616 y 673 gramos, respectivamente, a los 52 días. “Se determinó que la menor ganancia de peso observada en Centella se relacionó con la dimensión del potrero y con al acceso a aguadas naturales de zonas inundables que afectaron el consumo por menor frecuencia de acceso a las tolvas con alimento”, explica Corte. En Centella y en Tatutí, el consumo fue el esperado de acuerdo con el contenido de sal incluido en la mezcla: 0,8% del peso vivo en ambos casos, mientras que en El Espinillo la menor calidad forrajera modificó el efecto previsto

Hay equipo Por parte del Área de Producción Animal del INTA Concepción del Uruguay, participaron del ensayo Juan Sebastián Vittone, María Eugenia Munilla, Martín Durante y Martín Lado. Los referentes CREA, además del asesor Francisco Corte, fueron Pablo Arigos (Tatutí), Justo Reta (El Espinillo), Ramiro Tuya (Centella) y Fernando Daniel González (Centella). También se contó con la colaboración del equipo técnico de la Comisión de Ganadería de la zona CREA Litoral Sur y de Martín Corne de la firma Nitrum 24.

por la incorporación de sal, y los animales consumieron alimento en niveles superiores a los proyectados (1,4% del peso vivo). “Este efecto se atribuyó a la calidad del forraje, debido a que si bien ese sitio contó con una menor disponibilidad inicial, la oferta de pasto no fue limitada en los días de evaluación de acuerdo con la carga asignada”, apunta el asesor CREA. En todos los casos observados, la recría de hembras registró un aumento de peso durante el período evaluado. La utilización de una ración con alto contenido de urea de liberación lenta como fuente de proteína (5% de la ración) y la incorporación de sal (7,5%) permitieron controlar el consumo y ofrecer de manera segura una fuente de nitrógeno no proteico. “Independientemente de las variaciones en el consumo y en la ganancia de peso, todos los resultados fueron positivos”, explica Corte. “El invierno 2015 fue climáticamente benigno y promovió una buena producción forrajera del campo natural. Posiblemente, inviernos más típicos con temperaturas inferiores y escasas precipitaciones también modifiquen los patrones de consumo y la respuesta animal”, añade. El retorno económico obtenido fue positivo en los tres campos evaluados (incluso cuando el consumo de ración y el aumento de peso no hayan sido los esperados). “Más allá de la ecuación económica que implique la repetición del experimento que se está haciendo este año en función del cambio de precios relativos, la clave reside en comprender que para promover empresas sostenibles, la fábrica de la ganadería necesita una oferta de nutrientes estable en el tiempo”, concluye Corte. f CREA

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La clave: reconocer la demanda Los trabajadores ambicionan condiciones de trabajo acordes a los tiempos que corren

Fernando Ruiz Toranzo.

Imaginemos la siguiente escena de Volver al futuro: en 1986, Marty McFly (Michael Fox) y Emmett Brown (Christopher Lloyd) invitan al encargado de un campo de cría de la región semiárida (Gómez) a descubrir un momento del futuro. Parten con el DeLorean rumbo a ese mismo campo, ubicado en San Luis. En ese entonces, Gómez vivía con su esposa, sus hijos y su padre (anterior encargado, del tiempo en que los cargos se heredaban) en una casa que contaba con grupo electrógeno, heladera a querosén y televisor a batería. A unos metros, estacionada, una F 100. Cuando llegan al año 2016, en la tranquera de la estancia La Felicidad ven el mismo cartel soldado por su padre 40 años atrás. Era el nombre perfecto; allí habían pasado, su padre y él, los años más

felices de su vida. El rodeo sigue siendo Aberdeen Angus sobre pasto llorón e isletas de monte. Aparecen algunos elementos nuevos, como los postes de la luz…; ¡la electricidad llegó finalmente al campo! En el frente de la casa, se ve una Hilux reluciente, y Gómez se emociona al encontrar a su propio hijo –ya crecido– en el puesto de encargado: la tradición se mantiene. El televisor transmite en vivo, por HD, un partido del Real Madrid-Barcelona. ¿Fútbol español? ¿Y en directo? ¡Increíble! Al sentir sed, Gómez se dirige a una heladera enorme para buscar algo fresco y le llama la atención que esté casi vacía. Con electricidad, una camioneta confortable, heladera y televisión en directo, el trabajo en el campo –piensa Gómez– definitivamente

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se ha transformado en la felicidad completa. Sin embargo, falta el ruido propio de una casa con niños. Al preguntar por ellos, los visitantes del pasado descubren que los nietos de Gómez están con su madre en el pueblo. Incluso descubre que él, en su vejez, se ha comprado una casita y también vive en el pueblo. Gómez comprende entonces que su concepto de felicidad no se corresponde con el que impera ahora; algo difícil de aceptar para su modelo mental, según el cual la verdadera dicha está representada por la vida familiar en el campo. Así lo relató Fernando Ruiz Toranzo, facilitador y coach especializado en productividad de equipos de trabajo, durante una conferencia sobre capital humano ofrecida en la última jornada técnica organizada por la Región CREA Semiárida en Potrero de los Funes (San Luis). Luego de 30 años, el campo luce prácticamente igual, con alguna mano de pintura y corrales nuevos, mayor productividad forrajera y mejores índices productivos. El programa sanitario puede ser más exigente, hay mejor genética, pero el cambio rotundo ocurrido en las tres últimas décadas se produjo en la gente, tanto en los equipos de trabajo como en el empresario. “Ya no alcanza con subirse a un caballo, recorrer el campo y reconocer una vaca afiebrada o asegurarse de que el molino tenga agua. Hoy al trabajador de campo se le exigen otras capacidades y nuevos conocimientos técnicos. Por eso se capacita al personal, por eso muchos chicos se forman en escuelas agropecuarias. Se requieren otras competencias porque los sistemas de producción actuales son más complejos”, explicó Ruiz Toranzo. Planteos más intensivos necesitan tractores e implementos, y por ende, alguien que sepa usarlos, además de alguien que pueda arreglar los desperfectos cuando estos se producen. Las personas deben saber utilizar dispositivos digitales para intercambiar datos y completar planillas. Los trabajadores ganaderos deben comprender la dinámica de crecimiento y digestibilidad de las pasturas. “Algunos se indignan al no conseguir empleados por no ofrecer señal de celular en el campo. Según los viejos modelos mentales, quien se rehúsa a aceptar el trabajo por no haber señal es un vago, cuando, en realidad, se trata de una persona que ha evolucionado. Los trabajadores demandan

condiciones de trabajo acordes a los tiempos que corren”, indicó Ruiz Toranzo. Antes, las empresas evaluaban al personal; ahora, además, el personal evalúa a la empresa. Y ocurre que una persona puede trabajar en un establecimiento en el que “no falta nada”, pero que, sin embargo, avisa que en un par de meses abandonará su lugar. Se registra, especialmente entre los jóvenes, una elevada volatilidad laboral, con gente que cambia tanto de empresa como de zona con una frecuencia elevada. “Si no aceptamos que sin señal de celular o conexión a Internet en el campo, o bien sin una camioneta para ir al pueblo dos veces por semana, no conseguiremos empleados calificados, estamos desconociendo las condiciones del mercado laboral actual”, apuntó el coach.

Un ejemplo de trabajo conjunto En los tambos la tarea no es nada sencilla. Las personas deben levantarse a la madrugada, lidiar con los factores climáticos y realizar dos ordeños diarios. Cuando la rotación de personal comenzó a registrar tasas elevadas, los tamberos empezaron a consultarse entre sí para evaluar las causas del fenómeno y buscar posibles soluciones. Para ello, encargaron la realización de varias encuestas y avanzaron en una labor conjunta. Así, los empresarios se encontraron con datos muy sugestivos. En primer lugar, sólo la mitad de los trabajadores aseguró contar con un espacio de consulta para despejar dudas, mientras que casi la totalidad de los empresarios o administradores aseguraba que dicho ámbito estaba siempre disponible. No existe en todos los casos una mirada unívoca sobre las cosas, más allá de las percepciones que puedan tenerse sobre ellas. Otro dato duro de aceptar que apareció en las encuestas fue que dos tercios de los trabajadores no recomendarían a sus hijos que trabajasen en un tambo, ya que consideran que se trata de una actividad muy sacrificada. Frente a este contexto, en AACREA se formalizaron reuniones de productores con referentes de universidades y organizaciones intermedias. El resultado derivó en un proyecto (Factor Humano) que nuclea a 11 organizaciones que trabajan sobre gestión de personas en el tambo con el objetivo de identificar planteos productivos amigables, necesidades del personal, calidad de infraestructura y necesidades sociales y logísticas de las familias. Cada área de trabajo está integrada por equipos multidisciplinarios de veterinarios, agrónomos, sociólogos, psicólogos y antropólogos, entre otros, que aportan soluciones desde su propia perspectiva. Los problemas siguen presentes, pero su reconocimiento permite que se produzcan avances concretos en la materia. “Aún quedan varios desafíos por resolver. La solución pasa por encararlos, solos o en conjunto, aggiornando pensamiento y accionar, mirando hacia adentro o buscando tranqueras afuera una idea o una inspiración. Podemos quedarnos en la queja o elegir encarar los desafíos que se nos presentan”, concluyó Ruiz Toranzo.

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“¿Qué debemos hacer entonces? Aceptar que Cada tanto, se decide avanzar en la zona de las cosas son como son, no como quisiéramos, y desafíos, ya sea por cuenta propia o impulsados que las tenemos que gestionar. Debemos pensar por factores exógenos que exigen adaptar la la empresa como un lugar que el empleado elige empresa a un entorno cambiante. Pero cuando para desarrollar su proyecto de vida. ¿Qué puedo los desafíos no se asumen, o se descartan para ofrecerle yo a Gómez para que él piense que permanecer en la zona de confort, los desajustes ese es el mejor lugar para que sus hijos sigan la entre lo que ofrece la empresa y las demandas de tradición familiar? Selos trabajadores crecen guramente, él tendrá paprogresivamente hasta Antes, las empresas evaluaban rámetros muy distintos ingresar, en un momenal personal; ahora, además, el de los que tenían su to determinado, en una personal evalúa a la empresa. padre o su abuelo. Tezona de parálisis o de nemos que tratar de enpánico. contrar un espacio de solapamiento entre las “Formar parte de un grupo CREA permite que los necesidades de la persona y las de la empresa, y desafíos sean instrumentados más fácilmente al gestionar en esa área común. Aunque para esto, trabajar juntos. CREA es una oportunidad para lamentablemente, no hay recetas. Estamos ante encontrar, entre pares que comparten los mismos la ruptura de un paradigma y tenemos que consproblemas pero tienen distintas perspectivas, la truir una nueva manera de manejar la realidad. posibilidad de enriquecerse y conseguir un agreHoy se jubila más gente de la que se incorpora gado de valor que solos no podríamos obtener a desempeñar tareas o responsabilidades dentro jamás. E integrar la Red CREA, trabajando en del campo. Si no pensamos un sistema diferente, conjunto con otras instituciones u organizacioesto se acaba. Es el gran desafío que tenemos nes, facilita la transformación de los problemas como sector”, advirtió. en oportunidades para crecer, ya que nos permite La mayor parte de las personas tiende a vivir en contar con otras miradas, otras ideas que hacen una zona de confort. Mientras el sistema funcioposible el surgimiento de nuevas soluciones”, na, no se suelen asumir grandes innovaciones. concluyó Ruiz Toranzo. f CREA

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La metodología CREA no tiene fronteras

La experiencia de Francisco Ferreira en Sierra Leona

Francisco Ferreira vive en una plantación de palma localizada en Daru, un pueblo rural de Sierra Leona que queda a unas seis horas de viaje en auto desde Freetown (la capital de esa nación africana). El técnico en Producción Agropecuaria argentino fue contratado por WARC Consulting para trabajar con pequeños productores que abastecen a una industria aceitera de capitales sudafricanos (Goldtree). El proyecto –financiado con recursos provenientes de la Unión Europea– consiste en coordinar un equipo de 14 extensionistas para lograr que más de 4000 farmers incrementen su producción. Francisco tiene bastante experiencia en el tema: fue uno de los técnicos encargados de transferir la metodología CREA a productores de avellanas de Georgia.

El método CREA trasciende fronteras “Cuando surgió este proyecto no podía creer la cantidad de similitudes, en cuanto a los problemas de los farmers, que tenía con el proyecto de CREA en Georgia”, comenta Francisco. “Estoy usando toda la experiencia que adquirí en mis ocho años de trabajo en el Movimiento CREA”, añade. Las diferencias culturales respecto del mundo occidental son enormes. Las mujeres, por ejemplo, no tienen permitido cargar machetes, una herramienta indispensable para desmalezar las plantaciones de palma y evitar que su productividad se derrumbe. El problema es que debido a la guerra civil que registró esa nación y al ébola, la cantidad de viudas al frente de una explotación agropecuaria es considerable.

“De los siete extensionistas que tengo trabajando hasta el momento (la mitad del programa propuesto), tres son mujeres, a quienes tuve que enseñarles a andar en moto para que puedan trasladarse. No fue una tarea fácil porque ni siquiera sabían usar una bicicleta”, explica el técnico argentino, quien se comunica con los asesores en inglés (los productores de la zona hablan un dialecto local conocido como mendé). Antes de la guerra civil, los farmers tenían la costumbre de trabajar sus campos todos juntos, cada día en uno diferente, para realizar tareas de desmalezado. “Con el propósito de reinstalar esa costumbre, me propuse formar grupos de entre 15 y 18 productores para tener reuniones semanales usando todo lo que aprendí en CREA”, indica Francisco. “Me ocupé de incluir en cada grupo al menos tres o cuatro mujeres. El tema era cómo distribuir las tareas, cuando ellas no podían usar un machete. Entonces, algunos grupos decidieron que podrían cocinar, mientras que otros les asignaron la tarea de hacer el mulching (acolchado) en las plantas de palma o de colaborar en la cosecha; también hubo quienes decidieron no pedirles nada a cambio de desmalezar sus plantaciones”, comenta. En la actualidad, se han conformado más de 50 grupos de pequeños productores de palma (la actividad principal). También se dedican a producir, aunque en menor proporción, cacao y arroz. “Un día, caminando en la selva, después de dejar nuestras motos en el último sitio al que podíamos acceder con ellas para llegar a una reunión con farmers, comenzó a llover como

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Francisco Ferreira junto al grupo de extensionistas a los que capacita para trabajar en la formación de pequeños productores de palma. Ellos abastecerán a Goldtree, una industria aceitera de capitales sudafricanos.

nunca había visto en mi vida. En ese instante, me descubrí sonriendo. Desde que llegué, padecí cuatro episodios de malaria, pasé varios días en el hospital y me asusté mucho; sin embargo, puedo decir que valió la pena”, sostiene Francisco (quien viajó a Sierra Leona junto a su novia argentina). Luego del último episodio de malaria –enfermedad para la cual no existe una vacuna–el técnico permaneció cinco días en un hospital local del que salió con 10 kilos menos. En la sede de la planta industrial de Goldtree, localizada a unos tres kilómetros de distancia de Daru, Francisco reside con dos belgas, un inglés, un hindú, dos ghaneses y un neozelandés (todos con vasta experiencia en África y con más de cuatro años trabajando en la zona). “Tenemos un chef que nos cocina, por lo que comemos juntos todos los días en el Club House, donde además vemos todos los partidos de rugby”, señala el técnico argentino. “Mi novia y yo somos los únicos argentinos en esta región; de hecho, tampoco hay muchos blancos. Cada vez que visito una aldea remota, cuando los chicos me ven salen corriendo; después, poco a poco, se van acercando y me gritan ¡pumoi!, que significa hombre blanco en mendé”, añade. f CREA

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AACREA presente en la primera edición de “Negocios del campo” Un evento organizado por el diario La Nación reunió a distintos expertos de la agroindustria para analizar la realidad agropecuaria nacional y la de las economías regionales. Allí se hizo hincapié en el potencial del sector para contribuir al desarrollo del país y en la necesidad de lograr condiciones que permitan una mayor competitividad. Francisco Lugano, vicepresidente de AACREA, y Fernando Zubillaga, prosecretario de la institución, hablaron sobre la importancia de implementar la metodología CREA en cada una de las actividades del sector agropecuario. Ambos pusieron el acento en la importancia del trabajo en grupo y en la colaboración, que desde hace más de 50 años es un pilar de la filosofía del Movimiento, integrado por más de 2000 empresarios. Las charlas estuvieron enmarcadas en tres grandes temas: la innovación, la integración y la coyuntura macroeconómica. En el bloque en que se habló sobre las ventajas del país como productor de alimentos, Zubillaga reconoció el valor de gestionar talentos en las empresas agropecuarias. “Es fundamental atraer nuevos talentos, pero no por una cuestión altruista, sino por conveniencia mutua. Hay que hacer del interior del país un destino atractivo para los jóvenes”, consideró. Por su parte, Lugano se mostró expectante con respecto a un posible incremento en los niveles de producción de carne, motorizado principalmente por el norte argentino. “Esta zona aún tiene por delante un techo muy alto. Va a llevar mucho tiempo, pero hay un potencial enorme por desarrollar”, reconoció. En otro sentido, destacó la importancia de sostener los procesos de innovación en las empresas. “A veces, las ideas innovadoras demoran un tiempo en concretarse por los ciclos biológicos propios de la actividad; por eso hay que disponer de herramientas para que esos procesos se puedan sostener”, afirmó el orador. Tanto Zubillaga como Lugano dejaron en claro que al momento de dar un salto productivo, es clave combinar el bagaje de conocimientos y adaptarlos a una situación distinta. Esa es la receta CREA que sus representantes pretenden dar a conocer. Del evento participaron, además, Gustavo Grobocopatel, presidente de Los Grobo; Ernesto Ambrosetti, economista jefe de la Sociedad Rural Argentina; Juan Curuchet, presidente del Banco Provincia; Ricardo Yapur, presidente de Rizobacter; Ricardo Buryaile, ministro de Agroindustria; Guillermo Mariani, fundador de King Agro, y Gonzalo Grigera, creador de AgIdea, entre otros.

Noticias de empresas Claves para evaluar la calidad de la semilla de soja Muchos días de lluvia y falta de piso a cosecha produjeron problemas de calidad para la semilla de soja, generando condiciones predisponentes para el desarrollo de enfermedades y el ataque de insectos. En general, las enfermedades que afectan la semilla son las de fin de ciclo. Sobre todo porque disminuyen el vigor y el poder germinativo. Para estos casos, Syngenta recomienda el uso de tratamientos curasemillas, como es el caso de Maxim XL y Apron Maxx Rfc. Los insectos también influyen, sobre todo el complejo de chinches que afecta la germinación, el vigor, la sanidad y la emergencia. Con respecto al daño que podrían haber ocasionado los días de altas temperaturas, hay tres síntomas principales: el grano verde, el grano abollado o arrugado, y la semilla dura, que retrasa la germinación y genera emergencias irregulares. Con respecto al almacenamiento, se aconseja almacenar los granos secos, sanos y limpios. Si se usa silobolsa, el tiempo de almacenamiento no debería superar los tres meses. Además, es importante que la extracción del silo sea cuidadosa para no dañar los granos. Lo más recomendable es hacer un análisis de poder germinativo y de vigor. Si los resultados no son buenos, hay que hacer un segundo chequeo con la semilla tratada.

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Sección

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Datos del 1 al 5 de agosto. Precios de referencia de insumos agropecuarios sin IVAy sin fletes, excepto combustibles.

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Apuntes N.° 431 Septiembre 2016

Un nuevo escenario

Propietario: AACREA Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola

En el primer semestre de 2016, se vendieron en el mercado argentino 646 sembradoras, una cifra 45 y 10% superior a la del mismo período de 2015 y 2014, respectivamente. La venta de sembradoras es uno de los mejores indicadores para evaluar la evolución de la capacidad de pago de las empresas agrícolas, porque se trata de un bien que por sus características, no es útil como reserva de valor (y por ende no es viable como “cobertura cambiaria”). “Al finalizar el primer trimestre de 2016 decíamos que las 18 sembradoras facturadas no alcanzaban a demostrar el fuerte cambio en el clima de negocios de las actividades vinculadas con la agricultura. Cerrado el segundo trimestre, podemos confirmar dicha aseveración con las 100 máquinas facturadas durante los meses de abril, mayo y junio, con una fuerte aceleración en este último mes”, indica el último balance trimestral de Agrometal (la única empresa argentina de sembradoras que cotiza en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires). “Para adaptarse rápidamente a este escenario, se incorporó una cantidad importante de trabajadores y se ampliaron los turnos de trabajo, alcanzándose en algunas secciones un 100% de utilización de capacidad instalada para poner en marcha tres turnos”, añade. Además, en los primeros seis meses del año –según datos del Indec– la venta interna de cosechadoras creció un 15% de la mano de una recuperación de la demanda de unidades importadas (que no se podían ingresar al país un año atrás por el cepo cambiario instrumentado por el kirchnerismo). También creció un 4% la venta de tractores importados, mientras que la de vehículos ensamblados en el país aumentó cerca de un 15%.

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