Mente y cerebro, n.º 59 - Investigación y Ciencia

importante instigador de las enfermedades neu rovegetativas: el estrés. Los investigadores ya habían documentado los efectos del estrés sobre numerosas ...
336KB Größe 155 Downloads 123 vistas
DOSSIER: L A S HUELL A S DEL ESTRÉS

NEUROLO GÍA

Sobrecarga en el cerebro El estrés puede contribuir a enfermedades neurodegenerativas como el párkinson y el alzhéimer BRIAN MOSSOP

EN SÍNTESIS

Sea inteligente: relájese

1

Una reciente oleada de estudios revela un factor ambiental importante en la génesis de enfermedades neurodegenerativas: el estrés.

2

En gemelos idénticos, el alzhéimer afecta a ambos hermanos solo en un 40 por ciento de las veces. Este resultado indica que otros factores, además de los genéticos, contribuyen a la aparición de la patología.

3

El estrés puede provocar que ciertas células cerebrales no se recuperen de sobrecargas o lesiones, dando origen o agravando los síntomas de trastornos como el párkinson.

62

E

l famoso premio nóbel James Watson

enfermedades neurovegetativas es relativamente

examinó por vez primera su genoma en

novedosa. Aunque, sin duda, resulta un motivo de

2007. Cincuenta años de avances cientí­

preocupación que la actividad frenética de la vida

ficos y progresos técnicos le permitían

moderna y la tensión a la que nos someten las

contemplar la estructura química que

ocupaciones pueda resultarnos dañosa, el estrés,

tanto había contribuido a revelar, integrada ahora

al menos en principio, es algo que podemos con­

en un paisaje genético personal.

trolar. Es decir, el primer paso para llegar a la vejez

Había, no obstante, un breve tramo de ADN en el cromosoma 19 que Watson prefirió no ver. Esa

con un cerebro sano sería tratar de relajarnos.

región codificaba el gen alipoproteína E (APOE). Se

Alojamientos estrechos

sabe desde los primeros años noventa del siglo xx

Desde que Alois Alzheimer, a principios del siglo xx,

que APOE es un marcador genético asociado a la

documentara por vez primera la «demencia prese­

enfermedad de Alzheimer: ciertas formas suyas

nil» en una paciente [véase «Descubrimiento de la

guardan fuerte correlación con la aparición de di­

enfermedad de Alzheimer», por R. Dahm; Mente y

cha patología. La abuela de Watson sufrió de al­

cerebro, n.o 44, septiembre de 2010], se ha constatado

zhéimer. Al no existir para este trastorno neuro­

con frecuencia que este mal «es cosa de familia». Sin

degenerativo ningún tratamiento razonable, ni

embargo, no fue hasta hace unos veinte años, casi a

estrategias de prevención verificadas, el descu­

la par que se apreció el vínculo con APOE, cuando

bridor de la doble hélice consideró que la infor­

empezaron a columbrarse indicios de la existencia

mación era demasiado lábil; su conocimiento po­

de factores no genéticos concomitantes.

dría causarle más daño que bien.

Brenda Plassman, epidemióloga de la Univer­

Los recelos de Watson son comprensibles. Los

sidad Duke, y sus colaboradores elucidaron el

tratamientos que se han ensayado en relación al

efecto ambiental mediante el estudio de gemelos

alzhéimer han fracasado uno tras otro. Empero,

idénticos (su material genético es prácticamen­

conforme se va sabiendo más sobre el cerebro,

te el mismo). Si una enfermedad fuese inducida

se va consolidando la convicción de que rara vez

por causas puramente genéticas y uno de estos

la genética dicta por sí sola el curso de la enfer­

gemelos la sufriera, también el otro tendría que

medad. Los trastornos cerebrales resultan de una

padecerla. A través del análisis de datos de una

compleja interacción entre los genes y las condi­

gran cohorte de gemelos idénticos (todos ellos

ciones ambientales en las que transcurre la vida.

varones, veteranos de la Segunda Guerra Mun­

Un grupo de estudios ha permitido descubrir un

dial) que había sido recopilada por la Academia

importante instigador de las enfermedades neu­

Nacional de Ciencias y los Institutos Nacionales

rovegetativas: el estrés.

de la Salud estadounidenses, Plassman y colabo­

Los investigadores ya habían documentado

radores informaron en el año 2000 que, en ese

los efectos del estrés sobre numerosas afecciones

colectivo, cuando uno de los gemelos de cada

psicológicas (la depresión y la ansiedad crónica,

par desarrollaba el alzhéimer, solo en el 40 por

entre otras). Ahora bien, la idea de que puede

ciento de esos casos también el otro presentaba

desempeñar una función de importancia en las

el trastorno. El equipo, que concluyó que además MENTE Y CEREBRO 59 - 2013

BAJO TENSIÓN CONSTANTE

GEHIRN UND GEIST / MARTIN BURKHARDT

El estrés no solo resulta perjudicial para el sistema circulatorio, también se considera un factor de riesgo para el alzhéimer.

MENTE Y CEREBRO 59 - 2013

63

DOSSIER: L A S HUELL A S DEL ESTRÉS

Aunque el estrés, por sí solo, no degrade la memoria, provoca que los animales en riesgo traspasen un umbral, de manera que mengua su capacidad de aprendizaje y memorización

SUSTANCIA CEREBRAL MENGUANTE La tomografía por emisión de positrones (arriba) revela que la circulación sanguínea, y con ello la actividad cerebral, disminuye en los pacientes con alzhéimer. Los cortes cerebrales (abajo) muestran la pérdida de tejido nervioso. Cerebro de un veinteañero sano

NEUROLO GÍA

de los factores genéticos tenían que intervenir

sinapsis (conexiones interneuronales), pudien­

otras causas, las busca desde entonces. Entre los

do acabar por anularlas. El equipo de Tuszynski,

factores sospechosos se cuentan estados de salud

valiéndose de pigmentos proteínicos que se ad­

de difícil detección, niveles de actividad física y

hieren de forma específica a sinapsis, de manera

aspectos laborales determinados.

que permiten su observación, logró determinar

Por supuesto, tanto la actividad laboral como el

el número relativo de conexiones neuronales en

ejercicio físico afectan el grado de estrés psicoló­

los monos. Mediante un método similar, estos

gico, también la respuesta de la mente y el cuerpo

investigadores evaluaron también el número de

ante las dificultades y los cambios. No obstante,

placas amiloides adheridas, rasgo patológico ca­

ese año solo se hallaron datos indicadores de que

racterístico del alzhéimer.

el estrés pudiera constituir un ingrediente clave

En comparación con los primates alojados en

para el declive cognitivo. Con el fin de explorar

las jaulas normales, los ejemplares instalados en

en qué medida el entorno pudiera afectar al de­

habitáculos estrechos mostraban, en una parte

sarrollo del alzhéimer, Mark H. Tuszynski, de la

de su cerebro, una densidad de placas amiloides

Universidad de California en San Diego, junto

bastante mayor en promedio, además de una

con sus colaboradores, examinó el cerebro de

menor densidad de sinapsis (otro tanto se obser­

monos rhesus en edad avanzada que habían pa­

va en las autopsias de víctimas de alzhéimer). El

sado las primeras etapas de su vida, ora en jaulas

hallazgo hace pensar que las dimensiones de la

estrechas, ora en jaulas normales. Se sabía que

jaula —y, posiblemente, el correspondiente estrés

la estrechez del habitáculo provoca estrés en los

inducido— pueden afectar al cerebro del animal,

animales, además de elevar sus concentraciones

tornándolo, al envejecer, más vulnerable a cier­

hemáticas de hormonas glucocorticoides. Con

tos tipos de degeneración. Se ha de señalar que

todo, resta por elucidar si es el sentimiento de

el número de placas amiloides que deterioraban

hallarse atrapado o la imposibilidad de un ejer­

el encéfalo de los monos encajonados fluctuaba

cicio físico adecuado la causa exacta de esa ele­

mucho, lo que parece indicar que el estrés no

vación hormonal.

afectaba a los animales por igual. No obstante,

El cortisol, una hormona glucocorticoide que

todos sabemos de personas que parecen tomarse

se libera en los humanos por efecto del estrés,

muy a pecho incidentes ligeramente negativos y

influye en el cerebro mediante receptores mo­

de otras que, en situaciones similares, las asumen

leculares especializados de las neuronas de

con tranquilidad.

ciertas regiones. Cuando el cortisol se une a su

Sin embargo, el valor de los indicios del equipo

receptor, la interacción desencadena fenómenos

de Tuszynski resulta limitado. Las observaciones

moleculares que debilitan la comunicación en las

en monos de laboratorio no son reflejo exacto de la condición humana. Además, estos hallazgos

Cerebro de un octogenario sano

Cerebro de un paciente con alzhéimer

solo ponen en correlación un aspecto de la juven­ tud del animal con los signos de degeneración. No responsable de las alteraciones, ni tampoco que estas redundasen en auténticos fracasos de cogni­ ción, porque los investigadores no pudieron com­ probar las facultades cognitivas de los animales.

Estructura cerebral de un paciente con alzhéimer

Tensión tóxica Estructura cerebral normal

CORTESÍA DE ALZHEIMER’S DISEASE EDUCATION AND REFERRAL CENTER / NATIONAL INSTITUTE ON AGING (imágenes tomográficas); CORTESÍA DE EDWARD C. KLATT, FACULTAD DE MEDICINA DE LA UNIVERSIDAD ESTATAL DE FLORIDA (cortes anatomopatológicos)

se sabe con certeza que el estrés fuese el único

En otros estudios con roedores se conjetura que incluso un estrés intermitente puede inclinar la balanza hacia la demencia, aunque tal estrés no provoque, por sí solo, fracturas en la cognición. En marzo de 2010, Karim Alkadhi, de la Universidad de Houston, y sus colaboradores indujeron en ra­ tas una posible demencia inyectándoles péptidos beta-amiloides (moléculas responsables de las

64

MENTE Y CEREBRO 59 - 2013

DE «ASSOCIATION OF EARLY EXPERIENCE WITH NEURODE­ GENERATION IN AGED PRIMATES», DAVID A. MERRILL ET AL., EN NEUROBIOLOGY OF AGING, VOL . 32, N.o 1, ENERO DE 2011. REIMPRESO CON PERMISO DE ELSEVIER

placas en el cerebro humano) a concentraciones muy bajas. Después, los investigadores estresa­ ron a algunos de los animales mediante la intro­ ducción de un múrido intruso en su jaula. Como cabía esperar, las concentraciones en sangre de corticoesterona (un glucocorticoide) aumentaron en los roedores estresados. A continuación, se trasladó a cada rata a un acuario con un laberinto. Para salir del agua, el animal debía descubrir la ruta hasta una platafor­ ma. Se trata de una prueba experimental típica

hacerse con un bocadito de comida, acción que

de aprendizaje y recordación en roedores. Por lo

exige movimientos precisos y cuidadosos.

general, el roedor averigua la ruta correcta tras

El tratamiento tóxico de Metz era transitorio:

dos o tres ensayos; en tal caso, todavía la recuerda

por lo general, las destrezas motoras de los roe­

uno o dos días después, pues nada directamente

dores tratados mejoraban con el tiempo. Sin em­

hasta la plataforma. La mayoría de las ratas ex­

bargo, los animales con elevada concentración de

perimentales —incluidas las que habían recibido

corticoesterona —tanto los que pasaron tiempo

inyecciones de amiloides y las que tuvieron que

en un ambiente estresante como los inyectados

soportar al roedor intruso— resolvieron bien el

con hormona— presentaron dificultades en la

problema. Los múridos que habían soportado

extracción del alimento mucho después de que

ambas cosas (la inyección y la visita), sí tuvieron

los otros animales se hubieran recuperado. Tales

dificultades. Aunque el estrés, por sí solo, no de­

resultados llevan a pensar que el estrés impide

grade la memoria, provoca que los animales en

que las células dopaminérgicas se recuperen de

riesgo inducido traspasen un umbral, por lo que

las agresiones, de manera que provocan o agravan

se vuelven menos capaces de aprender informa­

los síntomas del párkinson.

ción nueva y recordarla. Otro trabajo apunta a que el estrés puede ace­

EFECTOS DEL AMBIENTE El estrés ambiental puede suscitar patologías que recuerdan a la enfermedad de Alzheimer. El cerebro de monos criados en jaulas estrechas presentaba mayor densidad de placas amiloides (puntos oscuros, derecha) que el de los criados en jaulas amplias (izquierda).

Estigma indeleble

lerar la aparición de la enfermedad de Parkinson,

Merced a estudios como esos, los científicos

una patología neurovegetativa que no se mani­

aprenden que el estrés constituye un fenómeno

fiesta en carencias cognitivas, sino en trastornos

más allá de un mero y efímero incordio emotivo.

de la motricidad. La pérdida de células cerebra­

Por el contrario, en ciertas situaciones, puede de­

les productoras de dopamina (neurotransmisor

jar en el cerebro estigmas indelebles.

esencial para el movimiento voluntario) provoca

Pero hay también buenas noticias. Aunque el es­

temblor, rigidez muscular y pérdida de coordi­

trés pueda contribuir a la degeneración neuronal,

nación.

es controlable. Al igual que muchos individuos con

Para recrear en ratas tales deficiencias, Gertrude

índices elevados de colesterol adoptan medidas

A. S. Metz, de la Universidad de Lethbridge, junto

preventivas para no llegar a sufrir una cardiopatía,

Para saber más

con sus colaboradores infundieron un compuesto

puede que un día se utilice el estado de APOE para

tóxico en una región cerebral rica en neuronas do­

motivar y ajustar el estilo de vida de los sujetos.

paminérgicas. Algunos de estos animales fueron

Actuaciones sencillas (el ejercicio, la meditación y

puestos en un tubo de plástico transparente, a

el descanso nocturno adecuado) pueden reducir

razón de 20 minutos diarios durante dos semanas,

el estrés de los tropiezos de la vida. Tales medidas

lo que provocaba un incremento temporal de las

podrían incluso aliviar la angustia de conocer qué

concentraciones de la hormona de estrés. Otro

«sello» APOE decora su genoma.

Acute stress modulates genotype effects on amygdala processing in humans. Helena Cousijn et al. en Proceedings of the National Academy of Sciences USA, vol. 107, n.o 21, págs. 9867-9872, mayo de 2010. www.pnas.org/con­ tent/107/21/9867.full

grupo recibió inyecciones de corticoesterona con el fin de mantener concentraciones elevadas de esta hormona durante todo el experimento. El equipo de Metz verificó después la destreza mo­ tora de los animales. En uno de los ejercicios, las ratas debían deslizar sus patitas a través de una estrecha abertura de una caja de metacrilato para MENTE Y CEREBRO 59 - 2013

Brian Mossop es doctor en ingeniería biomédica y posee formación posdoctoral en neurociencias. Escribe para Scientific American, Wired, Slate y The Scientist, y es gestor de comunidades en línea en PLoS (Public Library of Science).

Association of early experien­ ce with neurodegeneration in aged primates. David A. Merrill et al. en Neurobiology of Aging, vol. 32, n.o 1, págs. 151-156, enero de 2011. L aboratorio de Neurociencia de Metz: people.uleth. ca/~gerlinde.metz/home.htm

65