hectárea dentro

la tierra en México, de la que otrora se desprendieran venas identitarias que daban cuerpo a la ... cadas todos los terrenos del enclave del valle de Tehuacán3.
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HECTÁREA DENTRO

Diario de viaje al interior de diez mil metros cuadrados de tierra

fonca –Jóvenes Creadores 2015– Video Un proyecto de cortometraje documental de Tania Hernández Velasco

Hectárea Dentro

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La superficie total cultivada del territorio mexicano se despliega en 25 millones de hectáreas1; mi abuelo cultivó, hasta el último de sus días y pese a constantes sinsabores, una sola de ellas2. Hectárea dentro es un viaje íntimo al interior de estos diez mil metros cuadrados para encontrar una semilla de apego a la tierra y lo que crece en ella. Es un recorrido –que toma la forma de cortometraje documental inscrito en la tradición del diario de viaje– a través del campo de una batalla: la del hombre/mujer que se niega a dejar de palpar el mundo a partir de la siembra y sus ciclos (como hicieran sus padres antes, como sus hijos y nietos no harán). Es una jornada (y una provocación) hacia una última cosecha de frutos, imágenes y sonidos; una búsqueda, a partir de la invocación y evocación constreñida a este espacio, de los gestos fantasmagóricos de un campesino y de su fe en el renacimiento de las cosas. Es una película que atraviesa, a manera de sinécdoque, la transformación de la relación primaria con la tierra en México, de la que otrora se desprendieran venas identitarias que daban cuerpo a la idiosincracia de este país. CARACTERÍSTICAS DEL PROYECTO “¿Existen los fanstasmas de nuestras acciones? ¿Los fantasmas de nuestras acciones pasadas? Los minutos que hemos vivido, ¿no dejan algún trazo tangible en el aire y en la tierra?” - Les Mystères du Chateau du Dé, Man Ray, 1929. Fue hace cuatro años que Valentín, mi abuelo, me hizo una confesión: el hecho de que ninguno de sus treinta nietos se hubiera acercado a sentir con los dedos la humedad de la tierra lo hacía profundamente triste. Él, que la había cultivado por ochenta y cuatro años; que la amaba de forma necia y que se negó a vendérsela a las grandes agricultoras industriales que buscan controlar desde hace décadas todos los terrenos del enclave del valle de Tehuacán3. Él, que sembró calabaza, chile, jitomate, cebolla, maíz y frijol, especialmente frijol, en esta sola hectárea con los dedos curtidos bien cruzados para que las nubes no demoraran mucho. Esperando, esperando siempre, para que esta vez el precio de su producto -en un mercado que escapaba completamente su entendimiento- le permitiera al menos recuperar lo invertido. Él, que con esos mismos ojos vio partir uno a uno, a la Ciudad de México y a Estados Unidos, a sus hijos que le dieron nietos lejanísimos. Fue hace cuatro años también, cuando yo le prometí que eso cambiaría porque quería hacer con él, una película en y acerca de la tierra. Él, ilusionado, me dijo que me contaría todo sobre ella y además, me enseñaría a cultivar frijol. 1 Aproximadamente 25,100,000 hectáreas, según datos del INEGI (Extensión de México: web). 2 La cantidad de tierra que perteneció a mi abuelo fluctuó entre una y quince hectáreas, con su cultivo pudo alimentar de forma ceñida a una familia de doce miembros. Pero la hectárea que es materia y límite de esta película es la única de la que se negó a desprender pese a constantes apremios económicos. Es la única que conservó y cultivó toda su vida. 3 En el valle de Tehuacán se encuentra Guadalupe Victoria, el pueblo de menos de ochocientos habitantes (Pueblos-América: web) al que pertenece el terreno, a tres horas de la ciudad de Puebla. Esta zona ha sido golpeada por la irregularidad tempestiva del clima, la erosión de los campos fértiles y la depreciación de los cultivos locales frente a los cultivos industriales que han ido ganando terreno en toda la región en las últimas décadas.

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Pero el tiempo pasó, yo me fui lejos por una temporada y a mi vuelta, mi abuelo había muerto. Ahora voy a ese pedacito de terreno con mi cámara y la sensación de ir demasiado tarde y desde demasiado lejos. Me encuentro con un paisaje bello: en él hay un único árbol de guaje en el centro, tierra negra a su alrededor esperando semilla y la delimitación de varios horizontes sobre los que aterrizan nubes multiformes. Sin embargo, también es un paisaje vacío sobre el que se aproxima la sentencia de ser vendido en un futuro próximo por mi abuela. Me descubro ajena, imposibilitada a enunciar alguna frase definitoria sobre él sin mi abuelo. A esta circunstancia, mi madre me responde con una convicción: esa tierra está habitada por él, quien a fuerza de trabajarla, amarla, sudar en ella, cantarle y llorarle, debió de haberla marcado de alguna manera. Cuando yo era niña y venía a trabajar aquí con mis hermanos, a veces después de una lluvia fuerte, encontrábamos puntas de flechas, cabecitas o cuerpos de muñecos de barro de nuestros antiguos, cuenta mi madre. ¿A poco no crees que así se podrían encontrar rastros del abuelo? Con esta premisa, me dispongo a emprender un viaje al interior de una hectárea cuadrada en busca de estos rastros, de los gestos de cultivo y germinación emprendidos por él, para intentar comprender el apego que sentía por la tierra y por las cosas que crecen en ella. Crecí escuchando historias de cómo mi abuelo a veces decidía tirar toneladas de calabaza por el barranco -con lágrimas en los ojos- antes de venderlas al precio indigno que le ofrecían, que no le daba ni para recuperar la mitad de su inversión, mucho menos para pagar por su trabajo. He oído a mi abuela decir cuando el abuelo no estaba en casa, que éste se había ido a enterrar el dinero en la tierra para no volver a verlo jamás; he escuchado a mi madre contar sobre las vicisitudes de una infancia de trabajo en los surcos de sol a sol y cómo ella y sus diez hermanos salieron huyendo de ahí. ¿Cómo es que a pesar de tantos tragos amargos, él jamás la haya abandonado? Hoy la hectárea se encuentra abandonada. Mi abuela se plantea vender el terreno pronto, por lo que le he propuesto a mi tío Ernesto (el único que siempre quiso vivir de la tierra, pero que tuvo que emigrar a Estados Unidos), emprender juntos una última cosecha. Él ha accedido a venir en junio para ayudarme a encontrar labradores y arado locales, seleccionar la semilla y explicarme todo el engranaje. Sin embargo, no puede quedarse más que unos días, por los que yo (además de ser la sola inversora), tendré que asumir las riendas del proceso. Para esto, me apoyaré en distintos personajes vinculados de forma personal con la tierra y/o mi abuelo, que no sólo me instruirán y apoyarán en el transcurso, sino que formarán un eje central de la película al convertirse en voces evocativas que habiten el paisaje. Ellos son mi soporte para ir maleza adentro, porque mi viaje tiene un inevitable punto de partida: la lejanía con este paisaje al que me aproximo como quien se embarca hacia el otro extremo del mundo. Así, este cortometraje4 desplegará distintos elementos que se inscriben endémicos o insertados, pero siempre dentro del límite del terreno: testimonios y retratos de personajes que llevo allá; el seguimiento de la siembra; un registro del paso del tiempo en el paisaje y sus ‘habitantes’ (macro-meso-microscópicos); una serie de anotaciones en primera persona que irán entretejiendo todas las moléculas, etcétera. Su registro buscará una exploración sensorial exhaustiva, que permita recrear 4 La duración aproximada será de 25-30 minutos.

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en el espectador la experiencia de estar en el lugar y percibir el tiempo desenvolverse a la par de la germinación. Mi abuelo pertenecía tal vez a la última generación de cultivadores en la zona que realizaban sembradíos por riego estacional; que cosechaban semillas tradicionales, naturales y locales; que llevaban a cabo la venta de su producto sin intermediarios; que labraban ellos mismos la tierra con ayuda de todos los integrantes de la familia, para los que el campo era no sólo la base de sustento, sino un parámetro para entender el mundo. A la muerte de Valentín, mi abuela me dijo: el árbol de guaje se marchitó de incertidumbre por no saber qué le va a pasar, ahora que no hay jóvenes que quieran trabajar allá como lo hacía tu abuelito. Aunque no es que la tierra deje de ser trabajada y cultivada: la expansión de las grandes agricultoras industriales en la región es un reflejo de ello. Más bien, pareciera que hay una forma de relacionarse con la tierra que está en extinción. La muerte de mi abuelo me empuja a preguntarme: ¿ahora qué pasará con el terreno? ¿ahora qué pasará con la tierra? Tomo un puño de tierra en mi mano y busco en él las respuestas.

DESCRIPCIÓN DE LAS ACTIVIDADES SOBRE EL PROCESO Y LOS ELEMENTOS En Guadalupe Victoria, la mayoría de los habitantes tiene Velasco como algún apellido. En los meses recientes, he llevado a cabo un trabajo de investigación, facilitado al ser reconocida como nieta de Valentín Velasco (sepultado en el pueblo en agosto de 2014). Este proceso se ha basado en conversaciones con habitantes -algunos contemporáneos de mi abuelo- registradas en audio; una primera documentación audiovisual de los elementos del terreno para identificar las estrategias técnicas adecuadas de su registro; realización de mapas e itinerarios del terreno y el comienzo de un cuaderno de notas, donde he ido agrupando mis impresiones personales y estéticas. A partir de este proceso he logrado identificar las moléculas clave que constituirán la película: 1. Retratos de personajes Actualmente los personajes clave son mi madre y mi abuela, cuyas anécdotas agridulces sobre mi abuelo y la tierra atraviesan sus propias vivencias, además de que están marcadas por sentimientos generados por la pérdida reciente. Por un lado, mi abuela se expresa con cierto rencor que contrasta con su forma de hablar dicharachera. Por el otro, mi madre, quien pinta las palabras sobre mi abuelo con anhelo, tiene una forma de describir el paisaje sumamente poética. La estrategia para retratarlas será llevarlas al terreno y conversar con ellas ahí de forma intimista, en la que ellas se dirigirán a mí como su hija o su nieta. Se buscará el encuentro con otros personajes en este planteamiento, especialmente aquellos miembros de mi familia extendida (contemporáneos a mi abuelo) cuyas anécdotas puedan dibujar diferentes matices de la tierra5. 2. Seguimiento de la siembra, germinación y cosecha de frijol La temporada de frijol comienza en junio, por lo que mi tío Ernesto llegará en ese mes y me ins5 También se buscará la interacción y conversación entre personajes en donde mi presencia pase a segundo plano.

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truirá para dirigir la siembra, el cuidado y la cosecha. Realizaré una suerte de casting documental de labradores (se necesitan dos personas por dos días) que puedan llevar el arado tradicional de burros o bueyes y que posteriormente cuiden los brotes mientras se documenta todo el proceso. El frijol se recoge en noviembre-diciembre, por lo que seguiré el desarrollo hasta entonces, para terminar con la salida del terreno en un camión para su venta y la tradicional celebración que realizaba mi abuelo en dicho día. El registro de este elemento buscará los gestos singulares de las labores en el campo de los campesinos involucrados. Los personajes aquí no se dirigirán a cámara, pero sí es de interés las interacciones o diálogos que puedan tener entre ellos. Se buscará no un instructivo de cultivo de frijol, sino una contemplación cinematográfica del trabajo de campo. 3. Registro del paisaje y sus ‘habitantes’ Cuando el terreno no sea trabajado por los campesinos, me enfrentaré a él en soledad para realizar una serie de registros paisajísticos en los que buscaré activar el cuadro con los ‘habitantes’ originales del terreno en diferentes niveles: micróscopico (mariposas que se posan en las plantas, orugas que suben mordiendo las plantas sembradas; mesoscópico (niños que se cuelan para jugar, camiones llenos de cosecha de los agricultores industriales por el camino aledaño, el convoy de policía en paseo de rutina) y macroscópico (la luna, el sol, las nubes, los aviones que atraviesan el cielo con estelas a su paso). Este registro se valerá lo mismo del plano general que del close-up, para dar cuenta de las escalas mencionadas. Los desplazamientos de cámara complementarán el planteamiento espacial. Existe un especial interés en desarrollar los componentes sensoriales que se desencadenan en la contemplación de la hectárea y el paso del tiempo (día/noche, estaciones, crecimiento de cultivo). En este recogimiento solitario en el paisaje emergen las anotaciones en primera persona. 4. Anotaciones en primera persona Partiendo del cuaderno físico de notas de viaje, las impresiones personales sobre mi acercamiento al terreno y sus componentes serán materializadas en una voz en off que entretejerá los elementos antes mencionados, además de que dibujan en la tradición del cine autobiográfico un “yo” que, como explica Ross McElwee, “se construye y fluye conforme progresa el propio film (desde la filmación a la edición, cuando la voz comienza a operar en imágenes que ya son pasado) y se halla ligado al deseo de explorar el mundo y a sí mismo con la cámara convertida en una prolongación del cuerpo y que lo impulsa a visitar lugares y gentes, tanto en el sentido geográfico como emocional, que sin el cine nunca hubiera llegado a conocer.”6 5. Otros posibles elementos de apoyo Timelapse de frijol creciendo, mapas, fotografías y dibujos que pueden establecer puentes entre los materiales o reforzarlos de manera puntual. Dichos elementos son los únicos que pertenecen al exterior del terreno y su registro es el único que será realizado fuera del mismo.

6 En When The Personal Becomes Political (revista Cineaste, vol. 20, n. 2ª, 1993:32-38).

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SOBRE EL COMPONENTE FOTOGRÁFICO Para los testimonios/retratos, yo operaré la cámara pues no sólo busco obtener la mayor intimidad posible con los personajes, sino que es a partir de su materialidad que puedo responder a las conversaciones. Lo mismo sucede en el registro del paisaje, donde a la cámara de nuevo se le confiere una cuestión responsiva e intuitiva de mi contemplación al terreno y en la que un desenfoque o un movimiento amateur7 dan cuenta de la sensibilidad/vulnerabilidad de mi personaje. En estos registros se combinará el uso del tripié con la cámara en mano. Para registrar el cultivo del frijol trabajaré con un/a fotógrafo/a con el que mi presencia quede diluída y realizar un acercamiento observacional exhaustivo cercano al cine directo. Este componente favorecerá movimientos fluídos de cámara (utilizando siempre un tripié o steadycam pequeño). SOBRE EL COMPONENTE SONORO Una experiencia sensorial envolvente dependerá fuertemente de la exploración sonora del lugar. Por un lado, destacan los sonidos naturales -grillos, pájaros, víboras, viento y otros que se encuentran en siempre presentes aunque no aparezcan en la imagen- que son la atmósfera base de la película; por el otro, los sonidos específicos del trabajo como exhalaciones de cansancio, canciones o conversaciones que se incorporarán de manera diegética; por último, las voces de los personajes (retratos y voz en off propia) que forman un tejido evocativo en donde los titubeos y entonaciones afectivas son de vital importancia. Para llevar a cabo lo anterior, en el registro de la cosecha y en el retrato de personajes, me apoyaré en un/a sonidista; para la contemplación del terreno, yo capturaré el sonido con una grabadora Zoom pequeña. Aunque la palabra hablada forma un componente central de este film, también lo es el silencio y el sonido diegético, con los que se buscará encontrar un balance. Es este elemento, con todas sus posibilidades, una forma de establecer puentes entre imágenes. SOBRE LA EDICIÓN La escritura de esta película transcurre a la par del rodaje. Se concibe la edición también como una prolongación de esta escritura, en cuyo desarrollo se pueden definir caminos a privilegiar en la grabación. Por lo tanto, los tres procesos ocurren -en su mayor parte- de manera paralela.8 Existe la intención de realizar una serie de juegos visuales y poéticos, contraposiciones, experimentaciones con texturas, asociaciones visuales y sonoras que retomen los principios del collage fílmico reforzando una posición subjetiva que explora los materiales de la mano de la voz en off. Sin embargo, se procurará balancear este ritmo de collage con secuencias de tiempo observacional, en las que el paisaje y el trabajo se desenvuelvan por sí mismos frente al espectador. 7 De acuerdo a la concepción de amateur por la que aboga Stan Brakhage en In Defense of Amateur: “Un amateur trabaja de acuerdo a su propia necesidad y está, en ese sentido, ‘en casa’ en cualquier lugar en el que trabaja: y si toma fotografías, lo hace de las cosas que ama o necesita [...] y si comete errores filmando, estos son una especie de slips freudianos en su lenguaje en los que a veces se contiene el significado de lo que está oculto o la razón misma para errar.” (Traducción personal de Brakhage, 2001:64). 8 Editaré el film hasta sus últimos cortes, en donde procuraré la inclusión de otro/a editor/a que aporte distancia crítica.

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OBJETIVOS · Realizar (en el espacio de un año) la escritura, grabación y edición de un cortometraje documental que tome la forma de un diario de viaje y que retrate el acercamiento de una cineasta descendiente de campesinos, pero nacida y crecida ajena al campo, a una forma de relacionarse con la tierra que aparentemente se encuentra en extinción. · Atravesar con una película intimista, de alto rigor visual y sonoro, la situación de enajenación y distanciamiento de la tierra y las cosas que crecen en ella, con la delimitación concreta y rigurosa del microcosmos de una hectárea de terreno enclavado en el valle de Tehuacán, Puebla. · Procurar una exploración sensorial y poética del paisaje rural mexicano que no excluya sus fragosidades y asperezas. · Activar la tierra: lograr una pequeña, pero bella, cosecha de frijol negro (para la que se destinaría un porcentaje de la beca obtenida). · Emprender un viaje al interior de la tierra para cumplir una promesa cinematográfica que hice hace cuatro años, a mi abuelo Valentín.

BIBLIOGRAFÍA Brakhage, S. (2001). In Defense of Amateur, en Essential Brakhage. Selected writings by Stan Brakhage. Nueva York: McPherson & Company. FAO: La Agricultura y el Desarrollo Rural en México [web]. Extraído de https://coin.fao.org/cms/world/mexico/InformaccionSobreElPais/agricultura_y_ des_rural.html el 6 de mayo de 2015. INEGI: Extensión de México, Cuéntame de México [web]. Extraído de http://cuentame.inegi.org.mx/territorio/extension/default.aspx?tema=T el 9 de mayo de 2015. McElwee, R. & Cynthia, L. (1993). When the personal becomes political, an interview with Ross McElwee. en Cineaste, vol. 20, nº2. Pueblos América: Guadalupe Victoria [web]. Extraído de http://mexico.pueblosamerica.com/i/guadalupe-victoria-56/ el 5 de mayo de 2015. Ray, M. (1929). Les Mystères du Chateau du Dé [video en web]. Extraído de http://www.ubu.com/film/ray_chateau.html] el 5 de mayo de 2015.

CALENDARIO

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Mes Procedimientos

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Requerimientos



- Inmersión completa en el paisaje y pueblo: mudarme todo el mes para investigación de situación agrícola en la región y colecta de materiales: mapas, fotografías, grabados, sonidos, etc. - Escritura sobre proceso e impresiones.



- Grabación de siembra de frijol (preparación de tierra, compra de semilla, siembra, abono); - Realización de entrevistas de audio a miembros familiares y agricultores de la región para seleccionar otros personajes; - Escritura sobre proceso e impresiones; - Primer vertido de material, visionado y comienzo de edición.

- Cuaderno de notas;

- Grabación de primer retrato de personaje en paisaje; - Realización de timelapse de crecimiento de frijol en ambiente controlado en DF; - Escritura sobre proceso e impresiones; - Vertido de material, visionado, continuación de edición.

- grabadora Zoom h5n y complementos de microfonía.





- Grabación de segundo retrato de personaje en paisaje; - Grabación puntual de abono y cuidado de frijol; - Grabación de paisaje y ‘habitantes’; - Escritura sobre proceso e impresiones; - Vertido de material, visionado, continuación de edición.



- Grabación de tercer retrato de personaje en paisaje; - Grabación puntual de abono y cuidado de frijol; - Grabación de paisaje y ‘habitantes’; - Escritura sobre proceso e impresiones; - Vertido de material, visionado, continuación de edición.



- Grabación de tercer retrato de personaje en paisaje; - Grabación puntual de abono y cuidado de frijol; - Grabación de paisaje y ‘habitantes’; - Escritura sobre proceso e impresiones; - Vertido de material, visionado, continuación de edición;



- Grabación de otro posible retrato de personaje en paisaje; - Grabación puntual de abono y cuidado de frijol; - Grabación de paisaje y ‘habitantes’; - Escritura sobre proceso e impresiones; - Vertido de material, visionado, continuación de edición.



- Grabación de colecta de frijol y celebración; - Grabación de paisaje y ‘habitantes’; - Escritura sobre proceso e impresiones; - Vertido de material, visionado, continuación de edición.



- Escritura sobre proceso e impresiones; - Posible grabación de materiales pendientes; - Edición.

10º

- Edición.

11º

- Edición

12º

- Diseño sonoro y etalonaje.

- cámara canon 60D y complementos de óptica y soportes;

- cámara de foto fija, iluminación doméstica y pecera transparente (timelapse). - Macbook Pro con Final Cut 7 y complementos. - equipo para utilización de Protools y consola; equipo para utilización de Da Vinci Resolve . - fotógrafo/a, sonidista, editor/a, diseñador/a de sonido; corrector/a de color.

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