Enio Iommi Biblia y calefón

2 nov. 2012 - Enio Iommi. Biblia y calefón muestras. A los 86 años, uno de los escultores argentinos más originales confirma con las obras que se exhiben ...
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24 | ADN CULTURA | Viernes 2 de noviembre de 2012

Arte

en la trastienda Argentinos por el mundo

Magdalena Jitrik presentó sus fotografías y videos en una muestra individual en el Belltable Arts Centre, en Irlanda. En los próximos días harán lo propio Adriana Bustos en la Universidad de Alaska Anchorage y Andrés Waissman en Space SBH, una galería de Saint Barth. Por su parte, la galerista Nora Fisch anunció que en diciembre participará en la feria Untitled, en Miami.

Premios y premiados

Buenos Aires Photo cerró con éxito su octava edición en el Centro Cultural Recoleta. Una de las estrellas de la feria fue Cayetano Arcidiacono, ganador del premio Petrobras-Buenos Aires Photo 2012 (foto). El segundo premio fue para Julieta Escardó, finalista de la XVI edición del Premio Federico Jorge Klemm a las Artes Visuales, cuyos ganadores se anunciarán el miércoles. Entre los seleccionados también se cuenta Zoe Di Rienzo, que esa misma semana inaugurará una muestra junto a Matías Ercole en la galería Schlifka/Molina.

Removiendo cabezas, materiales diversos, 2011. FOTOs: genTileza Fundación klemm

muestras

Enio Iommi Biblia y calefón A los 86 años, uno de los escultores argentinos más originales confirma con las obras que se exhiben en la Fundación Klemm hasta qué punto su filosa mirada y su talento siguen intactos

Residencia internacional

Ayer comenzó la tercera edición de la Residencia de Arte en Buenos Aires impulsada por Urra, proyecto dirigido por Melina Berkenwald (www.urraurra. com.ar). Catorce artistas de la Argentina, Holanda, Brasil, Suiza, Alemania, Colombia, Israel, México y China trabajarán en Buenos Aires durante un mes, en el cual visitarán también colecciones privadas y talleres de artistas. Sus trabajos previos se presentarán el lunes próximo en Malba, de 13 a 20, y en una muestra que se inaugurará el 13 en la galería Del Infinito, y las obras que realicen en estas semanas se exhibirán el 29 de 18 a 22 en el Espacio de Arte G104 (Gascón 104).

Por Elba Pérez para la nacion

U

no y vario, fiel a sí mismo, Enio Girola Iommi (Rosario, 1926) es un perverso polimorfo. Es decir, un niño, según la definición freudiana. Más llano, el dicho español afirma que la verdad se oye de boca de niños y de locos, de aquellos que no ajustan juicios, decires y obras con el rasero de la conveniencia modosa y acomodada al uso. Iommi vuelve al ruedo desde el horizonte del tablero de la mesa de café, donde conviven Biblia y calefón desde antes de que el genial Discépolo se convirtiera en el Mordisquito que murió del asco ajeno y, finalmente, propio. Estas menciones no son baldías: aluden a la rica y mestiza experiencia argentina. De todo esto y de sus degradados descendientes tecnológicos contemporáneos trata la muestra Las maravillas del mundo, ensam-

blados y materiales mixtos que Iommi presenta en la Fundación Federico Klemm. Elena Oliveras es responsable de la curaduría y del texto que integra el catálogo, junto a las desencantadas palabras del artista. Atención: Iommi no cuestiona la tecnología sino el uso ignorante, insulso, de su potencial. Cala hondo desde el dominio precoz, familiar, de las técnicas del laboreo de materiales, conceptos y metáforas sintetizadas en imágenes nítidas, sin abdicar de la enjundia conceptual. Es la ancestral tradición italiana, sin remilgos ante las exigencias del oficio. Desde el tuteo con la materia, Iommi se desacató junto con los pares del grupo Arte Nuevo-Invención. Teóricos, filósofos, poetas, diseñadores, pintores y escultores convulsionaron el lapsus informativo impuesto por la Segunda Guerra Mundial. No es dato secundario que de la precariedad haya emergido una renovación fundante del arte producido en el remoto sur, la República Argentina. La movida era la concreción plástica de una utopía social y política. Pero de la estética estricta, ascética, del movimiento Arte Con-

creto derivó Iommi hacia materiales rústicos, pegamentos visibles, con rebarbas bruscas. Hoy está Iommi acotado por una silla ortopédica mientras remonta una operación. Pero su virulencia está intacta. Rezonga su malestar en el texto del catálogo y lo pone en obras –en acción– realizadas en los dos últimos años. Él no está desencantado, sino que es un arrabbiato. Las maravillas del mundo evoca a Marco Polo antes que a la creación de Lewis Carroll. Y en ese tablero se titean (sería más enérgico en criollo) parejas que comparten detritus en un sanitario (Los dos al mismo tiempo). Sobre el tablero de Iommi se entremezclan juguetes kitsch, híbridos de anatomía dispar, irredenta prole de la talidomida. No vacila en ser escatológico, acusador en Arte BA, Todo sirve, Sin salida, Desde chicos nos oprimen y otras obras. Este ítalo-rosarino es, en lo profundo, unamuniano: va contra “esto y aquello”, acama los chanchullos, las mentiras flagrantes de nuestro tiempo. Abre juicio sobre la realidad política de hoy. No hay comedimientos en la visión certera.