en voz alta Jorge Hernández. “La construcción seguirá siendo refugio ...

16 dic. 2012 - vendiendo en pesos, al 70% en Tucu- mán. También está creciendo mu- cho la refacción. Hace mucho que no veo una apertura tan diferente.
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economía | 5

| Domingo 16 De Diciembre De 2012

en voz alta

twitter por dos Jorge Hernández Presidente // ParexKlaukol

El presidente del Grupo Parex-Klaukol en la Argentina, Uruguay y Paraguay cree que el precio de los inmuebles no bajará

Jorge Hernández. “La construcción seguirá siendo refugio y buen negocio” Textos Luján Scarpinelli | Foto Santiago Filipuzzi

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os hombres corren delante de un león. Uno de ellos se detiene para cambiarse el calzado. “El león podría correr aún más rápido, pero lo importante no es correr más rápido que el león, sino más rápido que el otro.” Jorge Hernández, presidente del ParexGroup en la Argentina, Uruguay y Paraguay, describe de este modo la estrategia de la compañía para moverse en el mercado local, donde los cambios coyunturales, dice, obligan a mantener una dinámica de adaptación constante. El directivo de la firma de capitales franceses proveedora de materiales para la construcción confía en que los desarrollos en pesos sostendrán la actividad, traccionada por el segmento de alto poder adquisitivo. “La construcción está atada a una sola ecuación para la gente: I menos D, inflación versus devaluación. Mientras la cuenta siga siendo positiva, la actividad seguirá para adelante.” Con ese pronóstico y con Hernández como “intérprete” –según su propia definición– de los vaivenes en el país, el grupo se apresta a inaugurar su sexta planta local, en la que invirtió $ 31 millones. Mientras, aguarda una solución para el giro de divisas. –¿Se agrandó el negocio de este lado del mundo? –En los últimos diez años, América latina ha pasado del 10 al 20% en el negocio mundial, gracias a las tasas de crecimiento de los países emergentes y al decrecimiento de otros, como España y Estados Unidos, y Francia, que por ahora se mantiene. –¿ Y qué pasó en la Argentina? –Después de la caída de 2001, la actividad se multiplicó tres veces y media. Y en el último año cambió mucho, pero los argentinos nos adaptamos ferozmente. El cambio más importante se dio en marzo cuando comenzaron las trabas para comprar dólares. El mercado inmobiliario tuvo una contracción espantosa, que seguirá en 2013, porque las condiciones macro van a seguir estando. Ese mercado se mueve mucho con ahorros en dólares, y se enfrió. Los que tienen dólares en la caja de seguridad no los piensan poner en movimiento. Pero esos mismos, cuando generan pesos, salen desesperados a ver dónde pueden ponerlos. Y eso es obra nueva. No estamos en el Everest, pero tampoco en el fondo del mar. Este 2012 será un poco más bajo que 2011, pero 2013 va a ser parejo con 2012. Estamos convencidos de que la construcción va a seguir siendo refugio y buen negocio. –¿Motiva la falta de alternativas y el resguardo de valor? –La plata quema en el bolsillo. El que genera más pesos de los que gasta no sabe qué hacer con el dinero. La construcción compite contra el costo de oportunidad. Por ejemplo, la tasa de interés. Si te dan 20% por poner un plazo fijo, entonces no hacés nada. Pero si no te dan nada, se generan oportunidades. Las tasas de interés van a seguir durmiendo la siesta al menos cuatro años más. O sea, el contexto es positivo. En la Argentina, la gente se adapta muy rápido: en marzo estamos con el problema del dólar, y en mayo una constructora bate récord de ventas, en pesos. A diferencia del agro o la industria automotriz, la construcción depende de factores locales, y está atada a una sola ecuación para la gente: I menos D, inflación versus devaluación. Mientras la cuenta siga siendo positiva, la actividad seguirá para adelante. –¿ Qué tipo de obra será la que traccione la actividad? –La que hagan los desarrolladores en pesos y que la gente sienta que

va a ser útil. Están entendiendo que compran en pesos algo que va a valer en dólares. El segmento que está moviendo la construcción es el de mayor poder adquisitivo. Se ve en la búsqueda de la línea más alta de productos. La gente está comprando dólares a futuro, por eso el peso va a la construcción. Está equivocado el que piensa que con el dólar guardado va a ser más poderoso. El que dijo “el que apuesta al dólar pierde”, a la larga hubiera tenido razón. –¿Y las propiedades no perderán valor? –Las propiedades no pueden bajar en la Argentina, porque no hay costo de oportunidad. El mercado se mueve sin crédito; es menos que el 1%. Las zonas buenas no bajan nunca. Salvo que haya una crisis. Hoy, lo que está ocurriendo es que el regateo es mucho mayor de parte del que trae los dólares, pero eso depende de la desesperación del vendedor. –¿Qué está haciendo la compañía para adaptarse a los cambios? –Tratamos de entender las razones de lo que pasa, para poder proyectar mejor y adaptarnos primero. Ahora, estamos desarrollando otra línea de productos que en una sola mano permita hacer lo que en una obra tradificha personal Ceo // ParexGrouP

Estudios: ingeniero civil y masters en UADE, Harvard y San Andrés. Edad: 51 años. b Antes de ingresar al grupo de capitales franceses en 2006, trabajó en el sector, en Loma Negra, Acindar y Duperial. b ParexGroup uno de los principales proveedores de morteros industriales y soluciones especializadas para la construcción. En la Argentina, tiene las marcas Klaukol, Parex, Lanko y Revear. La facturación proyectada para este año es de $ 540 millones. cional tardaría meses. Aunque bolsa contra bolsa son más caros, bajan el costo de la mano de obra. Esto ayuda a disminuir costos y a nosotros, a tener mayor rentabilidad. –¿ Es difícil sobrellevar la inflación con el control de precios? –Mantenemos un acuerdo en los productos que tienen más peso en la canasta. Pero como el mercado se concentró en el más alto poder adquisitivo, cambió el mix de productos. Todos vendemos más la línea cara que la económica, y no es un fenómeno de la construcción solamente. El problema que sufrimos todos, y es uno de los puntos que más nos preocupan, es que los márgenes van cayendo todos los años. Porque el costo real –salarios, fletes– subió un 25% - 30%. Y los precios, según el mix que maneje la empresa, pueden subir entre 10 y 18 por ciento. Entonces, cambiar los productos ayuda a minimizar el impacto, aunque no lo cubre todo. Podríamos cubrirlo si volvemos a crecer como hasta hace dos años. Entendemos las reglas de juego; vemos la coyuntura y nos adaptamos. –¿Cómo toman afuera la restricción al giro de divisas? –Ése es uno de los temas que, imagino, no pueden durar mucho tiempo más. Es un problema para todas las empresas. Más allá de la coyuntura o de la necesidad, tarde o temprano tiene que estar en la agenda de solución, porque esto se puede bancar uno o dos años, pero no más.ß

“La construcción está atada a una sola ecuación para la gente: I menos D, inflación versus devaluación. Mientras la cuenta siga siendo positiva, la actividad seguirá para adelante.” “El que dijo «el que apuesta al dólar pierde», a la larga hubiera tenido razón.”

Un humor para cada segmento Jorge Hernández fue uno de los fundadores, en 2002, del Grupo Construya, formado por 12 marcas del sector. Antes de que el Indec fuera intervenido, los distintos jugadores del mercado crearon un indicador propio, basado en una canasta de productos: el “índice construya”, que hasta hoy precisa cada mes el volumen en los despachos de materiales para la construcción. La medición de noviembre arrojó una baja acumulada del 1,9% en el sector privado residencial. Hasta ahora, la baja más pronunciada en la comparación interanual fue registrada en septiembre. En el noveno mes, la merma fue mayor al 12 por ciento. –¿ Cómo cerrará este año la construcción? –El promedio del año se ubica en una caída del 2 o 3 por ciento. Pero no es cierto para todos: hay quienes cayeron 30%, como el que vive de la obra pública; otros crecieron 20% en Buenos Aires, o un desarrollador vendiendo en pesos, al 70% en Tucumán. También está creciendo mucho la refacción. Hace mucho que no veo una apertura tan diferente por segmento. De allí que algunos puedan ver la situación con mucho pesimismo y otros, con optimismo. Y todo pasa en simultáneo.ß