Discriminación y Violencia contra la Mujer - Udlap

De igual manera por medio de la cultura, las sociedades y las instituciones ...... Latina el 25%, en América del Norte el 20%, en el Este de Asia y Pacífico el 13% ...
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Capítulo 1 Discriminación y Violencia contra las Mujeres.

1.1. ¿Qué es la discriminación y la violencia contra las mujeres? La discriminación y la violencia han afectado históricamente a las mujeres contribuyendo a su opresión. Una definición de estos fenómenos no puede llevarse a cabo sin hacer mención al concepto de género, pues éste aporta elementos útiles para la comprensión del origen y las causas que apoyan la discriminación y la violencia contra las mujeres. En palabras de Marta Lamas “El género es una construcción simbólica, establecida sobre los datos biológicos de la diferencia sexual”. 1 Esta construcción simbólica es a su vez una construcción social por medio de la cual a los individuos se les atribuyen desde el nacimiento características, valores, capacidades, actividades y roles específicos en función de su sexo. En este sentido el género también puede ser entendido en palabras de Judith Butler como “un estilo de vivir el cuerpo en el mundo”.2 Esta vivencia del cuerpo en el mundo también se forma en el inconsciente de los individuos, cada cual internaliza de forma diferente

los contenidos de género asignados cultural y

socialmente, esto se hace de manera individual y también por la interacción social. De igual manera por medio de la cultura, las sociedades y las instituciones imponen sobre los cuerpos sexuados lo que Marcela Lagarde denomina como “deberes y

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Lamas, Marta. (comp) (1996). “Introducción”, en El género: la construcción cultural de la diferencia sexual. México: PUEG-UNAM, p.12. 2 ibid, p. 17.

prohibiciones de género”3,es decir, los comportamientos esperados y las normas a seguir dentro de la sociedad. Dichos deberes y prohibiciones a su vez se estructuran en lo que Robert Connell define como regímenes de género y orden de género respectivamente. Para Connell régimen de género se entiende como la manera en que se organizan las relaciones de género en una institución dada, cada institución a su vez puede tener su propio régimen de género y estos pueden interactuar entre sí, en tanto, el orden de género es la organización de las relaciones de género en la macropolítica y por ende los regímenes de género forman parte de este orden. 4 De esta manera se lleva el género a la esfera política la cual según Marcela Lagarde constituye la última dimensión del género.5 Por medio del género entonces se construye y define culturalmente lo que es masculino y lo que es femenino. Sin embargo hay que señalar que las cosmovisiones de género evolucionan con la historia porque cambian las personas y las sociedades, es por esto que el género es un fenómeno dinámico cuyos contenidos pueden ser tanto reproducidos como transformados. La construcción de los sujetos como hombres y como mujeres se apoya en las cosmovisiones, mitos y tradiciones presentes en cada cultura. Según el mito dominante en nuestra cultura el cual se desprende del patriarcado- definido como “aquel orden social genérico de poder, basado en un modo de dominación cuyo paradigma es el hombre…Este orden asegura la supremacía de los hombres y de lo masculino sobre la 3

Lagarde, Marcela.(1996). “La multidimensionalidad de la categoría género”, en Metodología para los Estudios de Género, editado por María Luisa González Marín. México: Instituto de Investigaciones Económicas UNAM,p.59 4 Connell, Robert. (1987). “Gender Regimes and The Gender Order”, en Gender and Power.Society, the Person and Sexual Politics. Great Britain: Oxford.Polity Press, pp.119-141. 5 Lagarde, Marcela. (1996). op.cit, p.68.

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inferiorización previa de las mujeres y de lo femenino”.

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- todo lo que somos las

mujeres y los hombres es natural y tiene un origen sexual. Desde esta concepción se considera que las mujeres son meramente sexualidad y que existe una “naturaleza” femenina que justifica la posición de subordinación de las mujeres. Es entonces que la sexualidad femenina es la causa de la condición económica, política, jurídica, laboral, familiar, etc. que ocupan las mujeres en la sociedad. Las mujeres vienen al mundo para constituirse en lo que Marcela Lagarde denomina serespara-los otros7, entonces el sentido de su existencia se encuentra asentado en los demás y esto las convierte en dependientes y a su vez permite que el orden patriarcal se recree y se legitime. Las mujeres no se pertenecen a sí mismas sino a los otros y todo lo que hacen y son es desvalorizado por la sociedad por considerarlo algo natural, inmutable e irrenunciable. Asimismo en el planteamiento de Lagarde los hombres por su parte son definidos desde la concepción patriarcal como aquellos que trascienden a la sexualidad, y al hacerlo, se constituyen en sujetos. Así pues los hombres al no estar definidos solamente por la sexualidad se destacan en el mundo por sus creaciones, es decir, ellos crean la cultura, la historia y además poseen la verdad, la razón y el poder lo cual los convierte en dueños y centro del mundo y por ende, de las mujeres. En contraposición a las mujeres los hombres son seres-para-sí-en-el-mundo.8 Asimismo las actividades de producción visible son asignadas al sexo masculino, todo lo que hacen los hombres es reconocido y valorado socialmente en tanto que lo que hacen las mujeres es concebido 6

Lagarde, Marcela. (1997). Género y Feminismo. Desarrollo Humano y Democracia. Madrid: Ed. Horas y Horas, p.52. 7 ibid 8 Lagarde, Marcela. (1996). op.cit, p.62

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como secundario y carente de importancia. El sistema de género heredado del orden patriarcal se construye a través de la jerarquización basada en la diferencia sexual : “Es un sistema binario que opone el hombre a la mujer, lo masculino a lo femenino y esto no en un plan de igualdad sino en un orden jerárquico”.9 Por eso desde la concepción patriarcal del mundo los hombres tienen asegurado el dominio mientras que las mujeres el cautiverio.10 Peggy Sanday comenta que al asociar a las mujeres con la sexualidad y lo natural se les asignan como único fin de sus vidas las actividades de la reproducción y el cuidado del hogar y la familia mientras que a los hombres al asociarlos con la cultura y la creación se les asignan las actividades de producción, esto a su vez se materializa desde la división sexual del trabajo que tiene como consecuencia la separación de los ámbitos en

público y privado.11 Esta

separación entre lo público y lo privado se observa también en la disociación entre la economía productiva (economía “formal”, trabajo remunerado que se produce dentro del ámbito público) y la economía reproductiva (actividades no consideradas “formales” ni como trabajo, no remuneradas que se producen dentro del ámbito privado)12 a las que hace alusión Spike Peterson. Esta asignación de roles de género acompañada de una rigurosa separación de los ámbitos público y privado entraña una valoración diferenciada y jerárquica de lo que hacen los hombres y las mujeres que además se encuentra ampliamente naturalizada:“Los hombres se ocupan de actividades trascendentes, las mujeres se

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Conway, Jill et.al. (1996). “El concepto de género”, en Lamas, Marta. op. cit, p.32. Lagarde, Marcela. (2001). Los cautiverios de las mujeres :madresposas, monjas,putas, presas y locas. México: UNAM, p.36. 11 Sanday, Peggy. (1981). Female power and male dominance: on the origins of sexual inequality . Cambridge: Cambridge University Press, p. 76. 12 Peterson, Spike. (2003). A Critical Rewriting of Global Political Economy, Integrating reproductive, productive and virtual economies. London: Routledge. 10

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ocupan de actividades inmanentes …ambas actividades son esenciales, sin embargo la de los hombres es superior a la de las mujeres”.13 Este tipo de creencias basadas en los estereotipos de género se pueden observar a lo largo de la historia. Los antiguos griegos consideraban a la mujer un ser inferior cuyas funciones se reducían a ser madre, criar a los hijos y hacer labores domésticas. En el ámbito privado del hogar y la familia la mujer debía subordinarse al hombre quien era la cabeza del hogar. Para Aristóteles la posibilidad de que las mujeres pudieran compartir un espacio de poder con los hombres o que ambos pudieran ocupar posiciones similares en la sociedad era impensable. Aristóteles concebía al mundo como una estructura organizada jerárquicamente en donde: “La naturaleza teniendo en cuenta la necesidad de la conservación, ha creado a unos seres para mandar y otros para obedecer … ha querido que el ser dotado de razón mande como dueño…el macho es superior a la hembra por naturaleza: por eso uno manda y la otra obedece, este principio de necesidad se extiende a todo el género humano”.14 En este sentido las mujeres y los esclavos se encontraban en la misma posición de subordinación. Al

definir a la mujer como naturalmente inferiores

Aristóteles consideraba que su único propósito derivado de esta naturaleza era mantener la estabilidad del hogar y hacerse cargo de los hijos y puesto que el hogar también era una organización jerárquica es el hombre quien ostenta el poder en el ámbito doméstico.

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Pérez Contreras, María de Montserrat. (2004). Discriminación de la Mujer Trabajadora. Fundamentos para la regulación del Hostigamiento Sexual Laboral en México. México: Ed Porrúa, p.42. 14 Aristóteles. (1991). La Política. México: Ed.Porrúa Hermanos, p.267.

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Dos milenios después con la llegada de la Ilustración y el Contractualismo la idea de la jerarquías “naturales” planteadas desde la Grecia Antigua parecía tambalearse. Con la nueva noción de que todos los individuos eran libres e iguales por naturaleza por estar dotados de razón se cuestionó la idea de que las diferencias naturales justificaban la desigualdad política. Sin embargo esta igualdad era exclusiva para aquellos considerados sujetos de derechos

y potenciales ciudadanos, es decir, quienes se

desempeñan en el ámbito público, los hombres, en tanto son ellos quienes establecen de manera racional el contrato social que da origen al estado civil. Las mujeres quedan

excluidas de la celebración del contrato social por estar

relegadas al ámbito privado. No se les considera como sujetos racionales, libres y dotados de voluntad ni de derecho ni como ciudadanos, sino más bien su identidad queda definida en torno al hombre al cual estén subordinadas sea el padre, marido, por eso no participan de lo político. En este sentido “las mujeres son pactadas más no pactantes”.15 Por ejemplo para Rousseau los hombres son superiores dado que “las mujeres son solo sexo y naturaleza… en tanto el hombre natural es bueno porque está en un estado puro, la mujer en las mismas condiciones es inferior porque está en un estado presocial”.16 Así pues de esta desvalorización de lo que son y hacen las mujeres se desprenden sus condiciones de subordinación, exclusión, desigualdad y negación de sus derechos en la sociedad, todo lo cual constituye prácticas discriminatorias. En este sentido la discriminación contra la mujer queda definida como: “Toda distinción, exclusión o

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Lagarde, Marcela. (1997). op.cit, p.2. Torres Falcón, Marta. (comp) (2004). Violencia contra las Mujeres en Contextos Urbanos y Rurales. México: El Colegio de México. Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer, p.319. 16

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restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, social,familiar,laboral, (…)”.17 La discriminación y la violencia contra las mujeres se dan en un contexto de desigualdad con respecto al grupo dominante que desde las concepciones patriarcales está constituido por los hombres, ésta desigualdad favorece que sean ellos quienes la mayoría de las veces ostenten el poder el cual se expresa en la relación dominación/obediencia:

Los hombres construyen las normas y ellas deben cumplirlas. Constituidos en jueces…están en posibilidad de discriminarlas … y pueden coaccionarlas de diversas maneras desde las leyes, la supresión de los bienes y la violencia... por eso en el mundo patriarcal las mujeres tienen miedo de los hombres en todos los ámbitos y en cualquiera de las relaciones sociales en que estén involucradas con ellos, en las públicas y en las privadas… las mujeres tienen miedo de los poderes dañinos de los hombres y de su capacidad opresiva.18

De esta forma las mujeres les deben una obediencia pública y privada que bien puede darse por lo que denomina Max Weber “hábito inverterado”19 -es decir debido a la creencia de que siempre ha sido y será así por tradición ya que es algo natural- o bien por medio de las leyes .Cuando esto no sucede así se recurre a la violencia o a la amenaza de violencia para hacer que las mujeres cumplan con los deberes de género

17

Pérez Contreras, María de Monserrat. op.cit, p.45. Lagarde, Marcela.(1997) op.cit. 19 Torres Falcón, Marta. op.cit, p.311. 18

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que les han sido impuestos, es decir se utiliza la violencia como “una forma de establecer, reforzar o perpetuar las desigualdades de género”.20 Precisamente por la relación tan estrecha que existe entre el género y la violencia contra las mujeres resulta oportuno definir la violencia de género a modo de que no se confunda con el concepto de violencia contra las mujeres, pues género no es igual a mujer. La violencia de género es “el ejercicio de la violencia que refleja el poder entre hombres y mujeres. Implica promover y validar la creencia de que una u otro es más que su contraparte; que hay un “arriba” y un “abajo” reales o simbólicos. La violencia de género en tanto expresión de la relación de desigualdad entre hombres y mujeres tiene en su base la discriminación”.21 Si se toman en cuenta todos estos aspectos se está en posición de afirmar como válido el argumento de que “la mujer sufre la discriminación y la violencia por el simple hecho de ser mujer, es decir en base a su género, y el hombre que utiliza como recurso la discriminación y la violencia lo hace para ejercer el poder”.22 La manifestación más frecuente de la violencia de género es aquella perpetrada de hombres hacia mujeres. De ahí que el concepto de violencia contra las mujeres sea

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Instituto Estatal de las Mujeres de Nuevo León. (2005). Eliminando la violencia de género: un llamado a la acción global para que todos los hombres participen. Los costos de la violencia masculina. México: Gobierno del estado de Nuevo León. Instituto Estatal de las Mujeres, p.27. 21 Ceballos Morales, Mary Elsa. (2003). Que no te pisen la sombra: violencia sexual y de género. México: Xochiquetzal Centro de Estudios Sociales A.C, p.4. 22 Ferrer Pérez, Victoria y Bosch Fiol, Esperanza. (2000). “Violencia de género y misoginia: Reflexiones psicosociales sobre un posible factor explicativo”, en Papeles del Psicólogo, no. 75 ,p.17.

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entendido como: ” cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coerción, la privación arbitraria de la libertad tanto en el ámbito público como en el privado”.23 De acuerdo con el artículo 2 de la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer la violencia contra las mujeres abarca los siguientes actos: a) la violencia física, sexual y psicológica que se produzca en la familia (malos tratos, abuso sexual, violación por el marido, los actos de violencia perpetrados por otros miembros de la familia, explotación); b) la violencia física, sexual y psicológica perpetrada dentro de la comunidad en general (violación, abuso sexual, acoso en el trabajo, instituciones educacionales y en otros lugares, trata de mujeres, prostitución forzada); c) la violencia física, sexual y psicológica perpetrada o tolerada por el Estado dondequiera que ocurra.24 La violencia y la discriminación contra las mujeres son también un problema de grandes dimensiones porque además de los daños y el costo social que genera atentan contra su condición de sujetos en tanto “ las vuelve vulnerables, temerosas y las hace sentirse indignas ante sí mismas y ante los demás”.25 De igual manera atenta contra su identidad puesto que refuerza y reproduce la subordinación de las mujeres. Es además una transgresión a sus derechos humanos. La violencia contra las mujeres pone

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United Nations Organization. (2005). “Violence Against Women”, en The World´s Women 2005: Progress in Statistics, consultado el 18 de noviembre de 2006, disponible en http://www.unstats.un.org/unsd/Demographic/products/indwn/ 24 Rico, Nieves. (1996). Violencia de Género: Un problema de Derechos Humanos. Santiago de Chile: Naciones Unidas. Serie Mujer y Desarrollo, p.13. 25 Duarte Sánchez, Patricia. (1996). “Violencia contra la mujer, obstáculo para el desarrollo y la democracia”, en La violencia de género en México, un obstáculo para la democracia y el desarrollo. México: Universidad Autónoma Metropolitana, p.193.

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especialmente en riesgo su derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad personal. Por todo lo anterior la violencia y la discriminación contra las mujeres constituyen “una de las formas más recurrentes, arraigadas y naturalizadas de la desigualdad de género”, de ahí su inseparable relación.26

1.2 Las mujeres después de la Segunda Guerra Mundial. La Segunda Guerra Mundial afectó de diferentes maneras la situación vital de las mujeres principalmente en los países de Europa y en Estados Unidos. Cuando los hombres fueron llamados a pelear nuevas oportunidades se abrieron para ellas: “Los trabajos que se consideraban exclusivamente masculinos ahora podían ser ejercidos por las mujeres, millones de mujeres tuvieron la oportunidad de integrarse a empleos y descubrieron que podían realizar las mismas tareas productivas que sus padres, hermanos, maridos e hijos”.27 Sin embargo, estas oportunidades resultaron ser temporales ya que al regreso de los hombres al terminar la guerra muchas mujeres fueron desplazadas de sus empleos, al finalizar la guerra “las prestaciones en materia de empleo y educación de que disfrutaron los soldados ampliaron la brecha entre el hombre y la mujer en estos sectores”.28 Esto supuso por un lado la redefinición del rol masculino como el de proveedor y cabeza del hogar y a su vez el retorno de las mujeres al ámbito privado. En efecto 26

López Barajas, María de la Paz. (2005). La discriminación contra las mujeres: una mirada desde las percepciones. México: UNIFEM/CONAPRED, p.24. 27 Cazés, Daniel.(1996). La perspectiva de género: guía para diseñar, poner en marcha, dar seguimiento y evaluar proyectos de investigación y acciones públicas y civiles. México: Consejo Nacional de Población, p.16. 28 Harrison, Cynthia. (2000). Del hogar a la cámara de representantes. El papel cambiante de la mujer en la sociedad norteamericana, consultado el 6 de diciembre de 2006, disponible en: http://panama.usembassy.gov/panama-esp/img/assets/12837/Americana%20_%20womens%20History% 20Month%202005.pdf

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muchas mujeres volvieron a dedicarse exclusivamente al hogar y a la crianza de los hijos pero no todas estaban dispuestas a renunciar a lo que con tanto esfuerzo habían logrado: un reconocimiento en la sociedad acompañado de la obtención de algunos derechos. Las mujeres al darse cuenta de que podían desempeñarse exitosamente en el ámbito público siguieron pugnando por la obtención de derechos en igualdad de condiciones frente a los hombres. Así pues muchas mujeres se negaron a quedar relegadas a la esfera doméstica y se reintegraron a la esfera laboral pero pese a esta reintegración seguían experimentando discriminación de manera que “los cambios traídos por la creciente industrialización tras las guerras no fueron sinónimo de progreso para las mujeres en el mercado laboral”.29 Esta discriminación se expresaba de diversas maneras que iban desde la obtención de un salario más bajo en relación con el salario percibido por los hombres hasta los criterios de

contratación que ponían como

candidatos

preferentemente elegibles a los hombres. Este criterio de elegibilidad se sustentaba en el argumento de que las responsabilidades familiares de la mujer no le permitían dedicarle el tiempo necesario al trabajo. En algunos países de Europa y Estados Unidos y en otros países muchas mujeres enfrentaban también dilemas al tener que dedicarse al cuidado de la familia y al trabajo fuera de casa, con la combinación de ambas actividades en muchos países se comenzaron a elaborar políticas encaminadas a “redomesticar” 30 a las mujeres pues las tasas de natalidad se veían reducidas de manera alarmante. Los gobiernos alentaban a las mujeres a tener hijos mediante programas de bienestar social bastante atractivos. Sin 29

Conway, Jill et. al. op.cit, p.29. Molyneux, Maxine. (1991). ”Marxism, Feminism and the demise of the Soviet Model”, en Gender and International Relations., editado por Rebecca Grant y Kathleen Newland. Indiana: Indiana University Press. 30

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embargo estas políticas también eran contradictorias en muchos casos porque al mismo tiempo que se alentaba a las mujeres a tener hijos y quedarse en casa también se les otorgaban facilidades a las madres trabajadoras como la creación de guarderías para que pudieran combinar sus roles de madresposas y mujeres productivas, todo esto en base a la conveniencia del estado. En los años de la posguerra es común el fenómeno conocido como baby boom : “El baby boom fue pronunciado más que nada en algunos países de habla inglesa, como los Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia. Pero no se limitó a estas naciones: Los Países Bajos, Dinamarca, Suecia, Noruega y Alemania experimentaron un incremento de la fertilidad después de la guerra finalizada en 1945. Italia, Suecia y Francia alcanzaron su pico en las tasas de fertilidad de posguerra sólo a mediados de los sesenta, o incluso algo más tarde”.31 Por ejemplo en Francia y Suecia se establecieron políticas encaminadas a fomentar el aumento de la natalidad que consistían en “otorgar subsidios familiares por cada hijo junto con servicios sociales como atención en jardines maternales y generosas licencias por maternidad”.32 Asimismo en países socialistas como Hungría existió durante los años cincuenta un impuesto por no tener hijos que sin duda era un mecanismo de presión para las mujeres y es que las mujeres debían ayudar a “construir el socialismo”33 con su trabajo e incorporación a la vida pública pero también con su fertilidad. La redomesticación de las mujeres y muchas otras prácticas discriminatorias contribuyeron a que se dieran movilizaciones de mujeres en muchas partes del mundo para reivindicar sus propios derechos y lograr que sus aportaciones a la sociedad fueran

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Fukuyama, Francis. (1999). “ Delincuencia, familia, confianza: lo que ocurrió”, en La Gran Ruptura. La Naturaleza Humana y la Reconstrucción del Orden Social. Buenos Aires: Ed. Atlántida, p.65. 32 ibid, pp.65-66. 33 Szente Varga, Mónika. “Las mujeres en el mundo socialista: caso Hungría” ponencia impartida durante la Tercera Jornada de la Mujer, 8 de marzo de 2007, llevada a cabo en la Universidad de las Américas Puebla.

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tomadas en cuenta. Isabel Morant comenta que en Francia las demandas de las mujeres encontraron eco en Simone de Beauvoir quien en 1949 publicó su libro “El segundo sexo” en donde hace todo un planteamiento filosófico sobre la condición de vida de las mujeres. Resalta la necesidad de incluir a las mujeres en el análisis histórico de la humanidad y dejar de lado las concepciones sexistas y androcéntricas, es decir, dejar de ver al mundo desde la perspectiva masculina, dejar de privilegiar la experiencia masculina. 34 Tal vez mucho más allá de esto el aporte principal de de Beauvoir

fue el

cuestionamiento que hizo respecto al esencialismo biológico el cual plasmaba la diferencia sexual como justificación de la desigualdad entre hombres y mujeres y de la dominación masculina, al puntualizar que todo lo que somos los hombres y las mujeres no es natural sino construido culturalmente: “No se nace mujer: llega una a serlo. Ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; la civilización en conjunto es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino”.35 Por otro lado, en México los movimientos de mujeres que se dieron a raíz de la revolución de 1910 y durante las tres décadas siguientes sentaron las bases para el reconocimiento de su papel en la sociedad y la obtención de sus derechos, entre ellos los políticos. Los movimientos sufragistas del Frente Único Pro Derechos de la Mujer dieron frutos finalmente cuando en 1953 se les concedió el derecho a votar y ser votadas.36

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Morant, Isabel. (1995). “El sexo de la historia”, en Las relaciones de género, compiladora Guadalupe Gómez-Ferrer Morant. Madrid: Ed. Madrid Pons, p.30. 35 De Beauvoir, Simone. (1990). El Segundo sexo: la experiencia vivida. Tomo 2, traducido por Pablo Palant. México: Ediciones siglo XX . Alianza Editorial Mexicana ,p.15. 36 Ramos Escandón, Carmen. (comp.) (1992). “La nueva historia, el feminismo y la mujer”, en Género e Historia. La Historiografía sobre la Mujer. México: Instituto Mora/Universidad Autónoma Metropolitana.

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En los Estados Unidos en 1945 en el seno de la entonces recién creada Organización de las Naciones Unidas (ONU) destacan las acciones encaminadas a llevar las preocupaciones de las mujeres más allá de sus países de origen. Al suscribir la Carta de las Naciones Unidas la comunidad internacional estaba aceptando la responsabilidad de promover la igualdad de derechos del hombre y la mujer. A partir de la firma de la Carta la Organización de las Naciones Unidas empezó una ardua labor durante las dos décadas siguientes para la promoción de los derechos de las mujeres en el mundo, se adoptaron varias convenciones y declaraciones referentes a los temas de las mujeres que buscaban dar solución a las desigualdades aún existentes en el mundo. Fue en este clima de desigualdad que surge en la década de los sesenta principalmente en Estados Unidos y Europa la denominada “Segunda Ola del Movimiento Feminista” también conocida como Women´s Lib.

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Dentro de este nuevo movimiento se articulan varias vertientes

distintas del feminismo que son importantes de mencionar debido a que cada una concibe los problemas de las mujeres en la sociedad de forma particular. El feminismo liberal se centra en analizar la situación de desigualdad en la que se encuentran las mujeres por lo que propone que estas participen en todos los aspectos de la esfera pública y para lograr esto es necesario que se reformen las leyes para otorgar a las mujeres una igualdad formal. De igual manera se afirma que “no existen identidades pre-establecidas …y que la maternidad es un producto cultural” 38 entonces desde esta perspectiva se invalida la noción de que las mujeres por el simple hecho de serlo nacen y están determinadas a ser y comportarse de cierta manera.

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Bellucci, Mabel.(1992). “De los estudios de la mujer a los estudios de género: han recorrido un largo camino”, en Las mujeres en la imaginación colectiva : una historia de discriminación y resistencias, compiladora Ana María Fernández. Madrid: Ed. Paidós, p.35. 38 Flores Espinola, Artemisa. (2004) “La segunda ola del movimiento feminista. El surgimiento de la teoría de género feminista”, en Revista Virtual de Humanidades, No.11,Vol.5 ,julio-septiembre, consultado el 11 de diciembre de 2006, disponible en: http://www.seol.com.br/mneme

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Por su parte, el feminismo socialista planteaba que la opresión de las mujeres se daba no sólo en el terreno de lo sexual sino también en lo económico porque el capitalismo traía consigo la explotación de las mujeres en el ámbito doméstico y en el laboral y una división sexual del trabajo que era profundamente desigual. Mediante la fusión de los planteamientos del socialismo con el feminismo se reconocieron dos enemigos: el capitalismo y el patriarcado por lo que la lucha se tenía que concentrar en desmantelar a ambos sistemas de dominación para lograr la emancipación de las mujeres. Sin embargo esto no fue del todo posible especialmente en los países socialistas porque las mujeres seguían experimentando explotación, desigualdad en el acceso a oportunidades y discriminación : “In the early 1990s, in all of eastern Central Europe except Hungary, women constituted 50 to 70 percent of total unemployed; in post-Soviet Russia, in 1992 they constituted 70 percent. Where women were working, they tended to be confined to traditional, low-paying “female”occupations”.39 El feminismo de la diferencia se basa en la exaltación de las cualidades femeninas, no se busca la igualdad respecto a los hombres sino más bien: “el feminismo de la diferencia reivindica como positiva la existencia de un mundo separado de y para las mujeres, afirma los valores diferenciales (menos competitividad y agresividad, mayor sensibilidad y afectividad) y rechaza la posible integración en el mundo masculino. Para las defensoras del feminismo de la diferencia, las mujeres no deben tratar de ser como los hombres”.40 En América Latina también se puede observar esta tendencia a la exaltación de las virtudes femeninas, en este caso “el discurso marianista de la iglesia católica

fue

retomado

por

fuerzas

políticas

populistas

en

algunos

países

latinoamericanos. Entonces se dio cobertura a ciertas expresiones de un feminismo

39

Tickner, Ann. (2001). “Democratization, the state, global order”, en Gendering World Politics .Issues and approaches in the Post Cold War Era. New York: Columbia University Press , p.107. 40 Bellucci, Mabel. op. cit, p.39.

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maternalista y a la base maternalista de nuevas políticas sociales, en especial, en las políticas desarrollistas de la década de los sesenta”.41 El feminismo radical fue sin duda la corriente que más importancia social alcanzó e influyó en la movilización de muchísimas mujeres en Estados Unidos y algunos países de Europa durante la década de los sesenta: “Se comienza así a montar multitudinarias campañas contra la violación y el maltrato físico, psíquico y sexual dentro de la pareja, así como severos cuestionamientos al modelo patriarcal de familia y maternidad”.42 Asimismo “el movimiento feminista centró sus esfuerzos en combatir la violencia machista.”43 Todo esto se vería reflejado en el popular lema de esta corriente feminista según el cual “lo personal es político”44, es decir, los problemas de las mujeres no son problemas personales ni aislados, no deben mantenerse dentro de lo privado puesto que se derivan de la situación de dominación de un sexo sobre otro, es decir se basan en relaciones de poder desiguales entre los sexos. Se desarrolla el concepto de patriarcado para explicar la dominación de las mujeres y además se hace alusión a la relación que guarda el patriarcado con la política en la consolidación del sistema. También se

utilizan los términos sexo y género para

diferenciar entre aquello que es construido cultural y socialmente y aquello que es biológico. De esta manera se trasciende de los estudios exclusivamente acerca de las mujeres y se comienzan a plantear los estudios y la teoría de género la cual no excluye

41

Nash, Mary. (2004). “Mecanismos de subalternidad. Discursos de género en la construcción de la sociedad contemporánea”, en Mujeres en el mundo. Madrid: Alianza Editorial, p.43 42 Bellucci, Mabel. op. cit, p.40. 43 Pineda, Empar. (2003). “Algunas reflexiones acerca de la violencia”, en Violencia y Género, editado por Ana García y Mina Carrasco Galán. Madrid: Universidad Pontificia Comillas/ICAI/ICADE, p.14. 44 Flores Espinola, Artemisa. op. cit. disponible en: http://www.seol.com.br/mneme

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a los hombres de su análisis pues abarca “los planteamientos teóricos, metodológicos, filosóficos, éticos y políticos necesarios para comprender el complejo de relaciones de poder que determina la desigualdad entre hombres y mujeres. El dominio que ejercen los primeros sobre las segundas…y la condición de subordinación, dependencia y discriminación en que viven ellas”.45 En años posteriores al inicio de la segunda ola del movimiento feminista surgieron muchas producciones académicas en torno al género y su relación con las situaciones de discriminación y violencia que experimentaban las mujeres. Gracias a esto se logró materializar las demandas feministas a nivel internacional y lograr que se volvieran un asunto de interés que ya no estaba relegado a la esfera privada, de este modo ya no sólo lo personal es político sino que también en palabras de Cynthia Enloe: “lo personal es internacional “.46 Así la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declara el año de 1975 como el Año Internacional de la Mujer en donde México tuvo un papel muy activo pues fue sede de la Primera Conferencia Mundial sobre la Condición Social y Jurídica de la Mujer en julio del mismo año (en el capítulo 2 se abordará este punto de manera detallada) y al periodo de 1976-1985 como la Década de la Mujer.47 El periodo antes citado estuvo marcado por numerosas conferencias internacionales en donde se abordaron las preocupaciones en torno a los problemas de las mujeres alrededor del mundo. Es de especial importancia señalar las conferencias de Copenhague en 1980 donde se abordaron de manera detallada los temas de educación, salud y trabajo y la de Nairobi en 1985 en donde se plantearon una serie de estrategias 45

Cazés, Daniel. op. cit, p.21. Enloe, Cynthia. (1990). “Conclusion: The Personal is International”, en Bananas, Beaches and Bases. Making Feminist Sense of International Politics. Berkeley: University California Press, p.196. 47 Organización de las Naciones Unidas. (1997). “Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer”, en Las conferencias mundiales: formulación de prioridades para el siglo XXI .Nueva York: Organización de las Naciones Unidas. 46

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que se basaron en asegurarles a las mujeres igualdad de derechos, prevenir la violencia y promover su participación en la toma de decisiones políticas, económicas y en las acciones de promoción de la paz.48 La conferencia de Nairobi permitió incluir a las mujeres en la formulación de prioridades para el siglo XXI pues se suponía que con las estrategias emanadas de la conferencia se lograría el adelanto de las mujeres hasta el año 2000 para enfrentar el cambio de siglo. Sin embargo la aplicación de estas estrategias no sucedió como se esperaba de manera que en 1995 las Naciones Unidas convocaron a la Conferencia de Beijing en donde se reformularon las prioridades respecto al adelanto de las mujeres de cara al nuevo siglo.

1.3 Las mujeres en la actualidad. La Conferencia de Beijing fue de gran importancia pues planteó grandes desafíos para la mejora de las situaciones de vida de las mujeres en el mundo. Más aún reúne todos los esfuerzos de los movimientos de mujeres durante las tres últimas décadas del siglo XX al lograr la incorporación de los temas de género en las agendas institucionales especialmente a nivel internacional. Los compromisos de los 189 países participantes en la conferencia de Beijing quedaron plasmados en la Plataforma de Acción cuyos objetivos se centraron en la potenciación de las mujeres en todos los aspectos de la vida.49 De igual manera se recalcó la importancia de promover la plena participación de las mujeres en la sociedad. Se fijó como meta eliminar la discriminación contra la mujer tanto en la vida pública como en la privada y además en el tema de la violencia contra la mujer se avanzó al afirmar que es un problema de derechos humanos por lo que su erradicación compete a todos. 48 49

Tickner, Ann. op. cit, p.14. Organización de las Naciones Unidas. op. cit, p.16.

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La conferencia de Beijing se realizaba al mismo tiempo que se preparaba el terreno para la elaboración de las metas del milenio de las Naciones Unidas -mismas que también incluyen temáticas de género-, todos los cambios que traería el nuevo siglo en los procesos y estructuras sociales, económicas, políticas y culturales hacía necesaria la generación de oportunidades para mejorar las situaciones de vida de las mujeres en el mundo. Virginia Guzmán aborda estos cambios mediante el análisis de los impactos que ha traído la globalización a la situación vital de las mujeres alrededor del mundo. Guzmán argumenta que los ideales de alcanzar la equidad y la justicia social entre hombres y mujeres aún no son del todo posibles ya que las mujeres siguen experimentando discriminación, violencia y opresión solo que con la globalización esta presenta nuevas formas.50 Por ejemplo, la nueva división internacional del trabajo ha afectado a las mujeres de diversas formas que no siempre son positivas porque en muchas partes del mundo la industrialización y el progreso económico no han contribuido a mejorar las condiciones de vida de las mujeres sino más bien se han agudizado las desigualdades. La discriminación sigue presente ya que muchas mujeres trabajadoras aún continúan enfrentando discriminación en cuanto al salario que perciben que en muchos casos es menor al de los hombres aún cuando realicen el mismo trabajo. Las mujeres también enfrentan discriminación en cuanto a los criterios de contratación y a ciertas prestaciones como por ejemplo en caso de embarazo ya que sigue siendo una causa de despido y sin posibilidad de recontratación a pesar de que en muchos países ya existan leyes que impidan estas prácticas. La segregación en el mercado laboral también sigue observándose en la actualidad cuando las mujeres se ven encasilladas en empleos

50

Guzmán, Virginia. (2002). Las relaciones de género en un mundo global. Santiago de Chile: CEPAL/ECLAC .

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considerados exclusivamente femeninos y suplementarios por lo que son a su vez mal pagados. Se calcula que la mayoría de las mujeres que trabajan fuera de casa (del 60-68%) están en el sector servicios y sus condiciones de trabajo son precarias51, Ann Tickner comenta al respecto: “Men are more likely to gain access to money, new skills and technology, while women continue to be defined as dependents or subsistence producers”.52 Esto se agrava cuando las mujeres además son cabezas del hogar pues si reciben bajos ingresos no pueden mantener a sus familias. Según datos del Centro de Información de las Naciones Unidas para México, Cuba y República Dominicana hasta el 2004 las mujeres sostenían una cuarta parte de los hogares en el mundo, el 35% de estos hogares localizados en la región de América Latina y el Caribe. En México según datos del 2001 entre 17% y 25% de los hogares eran jefaturados por mujeres.53 Sin embargo, a pesar del aumento en la incorporación de las mujeres a la fuerza laboral y a pesar de su papel como cabezas del hogar actualmente en el mundo la llamada “feminización de la pobreza” sigue en aumento pues las estadísticas dan cuenta de ello al ser las mujeres el 60% de los pobres del mundo.54 La feminización de la pobreza a su vez afecta a las mujeres en otras esferas de la vida además de la económica, porque les impide el poder acceder al goce de derechos básicos como la salud, educación, vivienda. De igual manera hay que considerar 51

Saldaña, Lucero. (2004). La espiral de Eva: las mujeres y la política de equidad de género. México: BUAP. Dirección General de Fomento Editorial, p.89. 52 Tickner, Ann. op. cit, p.86. 53 Doring , Ma.Teresa .(2001). “¿Cómo quisiéramos ser las mujeres del nuevo milenio?”, en I Foro: Las mujeres en el nuevo milenio, compiladoras Clara Angélica Ureta Calderón, Ma.del Rocío Lucero Muñoz y Elva Rivera Gómez. México: Universidad Autónoma de Tlaxcala, p.339. 54 Arocha Domínguez, Magalys. (1999). La mujer como objeto y sujeto de violencia. Apuntes para una reflexión. Cuba: Centro de Estudios de la Mujer/Federación de Mujeres Cubanas/UNICEF, p.10.

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también la situación de las mujeres que trabajan en el sector informal y aquellas que participan de la llamada economía reproductiva, la cual todavía en muchos casos no es valorada socialmente ni considerada como trabajo, pero que también participan en la economía global y además contribuyen aunque no sean tomadas en cuenta en las estadísticas oficiales. Por último el índice de equidad de género del año 2007 revela que la discriminación contra las mujeres en el mundo sigue vigente pues de los 154 países analizados ninguno resultó ser plenamente equitativo ya que las mujeres aún no cuentan con las mismas oportunidades que los hombres. Las regiones con mejor desempeño en IEG según este estudio resultaron ser por orden55: América del Norte (74%), Europa(72%) y América Latina y el Caribe(65%). Medio Oriente y el Norte de África (48%) resultaron ser las regiones con el más bajo desempeño en IEG. Sin embargo a pesar de que América del Norte obtuviera el primer lugar como región en desempeño del IEG, Estados Unidos se encuentra dentro de la lista de países que retrocedieron en el IEG en los últimos años acompañado de países como Angola, Turquía, Egipto, República Centroafricana, Bangladesh, Eritrea y Mongolia. En contraste países de bajos ingresos como Rwanda se encuentran en el primer lugar de la lista de los países que más han avanzado en el IEG debido a la aplicación de ciertas políticas con enfoque de género en los últimos años acompañado de países como Ecuador, Guatemala, Belice, El Salvador, Panamá y España.56 Dentro de la lista de los países menos equitativos en el mundo actualmente se encuentran Arabia Saudita, Pakistán, Benin, Marruecos, Yemen y otros países en su mayoría pertenecientes a la región de África Subsahariana. Entre los diez países más equitativos se encuentran los países nórdicos, Nueva Zelanda, Alemania, Países Bajos y 55

Social Watch (2007). Índice de Equidad de Género: Progreso y Regresión, consultado el 11 de enero de 2007, disponible en: http://www.socialwatch.org/es/avancesyRetrocesos/IEG/ 56 Ibid

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sorpresivamente Rwanda y Barbados con lo que se demuestra que no siempre los países más desarrollados y con altos ingresos son los únicos que están exentos de la discriminación contra las mujeres. Cabe señalar que en la lista general de los 154 países analizados México se encuentra en la posición 83 respecto al IEG con un porcentaje del 61%.57 Otro tema que en la actualidad ha venido cobrando más atención es el de la violencia contra las mujeres, en gran parte a consecuencia de los movimientos de mujeres a nivel mundial. La violencia contra las mujeres

es pues un fenómeno

recurrente en todas las sociedades aunque en cada sociedad se manifiesta con diversa intensidad. La violencia contra las mujeres se expresa de diferentes maneras que van desde el hogar hasta el estado. De acuerdo a los datos más recientes recavados por la Organización de las Naciones Unidas se estima que la violencia es una de las mayores causas de muerte para las mujeres entre dieciséis y cuarenta y cuatro años de edad. La violencia afecta a las mujeres poniendo en riesgo su salud física y psicológica además de que impide el goce de sus derechos más fundamentales y obstruye el desarrollo de las sociedades. Diversos estudios de la ONU alrededor del mundo sugieren que una de cada tres mujeres en el mundo sufre algún tipo de violencia y en la mayoría de los casos esta es perpetrada por alguien conocido.58 Respecto a la violencia sexual se estima que una de cada cinco mujeres ha sufrido violencia sexual en su vida. De acuerdo con datos recavados por Amnistía Internacional hay países donde se observan cifras muy altas de violencia sexual como en Estados Unidos donde una mujer es atacada sexualmente cada 90 segundos y en Francia 25,000 mujeres al año son victimas de violencia sexual. Según otro estudio 57

que la

Ibídem United Nations Development Fund for Women. (2006) Facts and Figures on Violence Against Women. Not a minute more, consultado el 18 de noviembre de 2006, disponible en: http://www.unifem.org/campaigns/november25/facts_figures.php? 58

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Organización Mundial de la Salud elaboró en el 2005 entre el 10% y el 12% de las mujeres en Samoa y Tanzania han sido objeto de violencia sexual alguna vez en su vida, en el caso de Canadá se calcula un porcentaje del 11.6% y para Australia y Nueva Zelanda el porcentaje oscila entre 10% y 20%.59 La violencia sexual a su vez es considerada un problema de salud pública especialmente porque en muchos países el aumento de enfermedades como el VIH/SIDA se encuentra profundamente ligado a los ataques sexuales y a la explotación sexual de los que en su mayoría las mujeres son objeto. Hasta el año 2003 el 51% de la población infectada por el VIH lo constituían mujeres. En regiones como África Subsahariana las mujeres constituyen cerca del 60% de los enfermos de VIH, en América Latina el 25%, en América del Norte el 20%, en el Este de Asia y Pacífico el 13%, en el Sur y Sureste de Asia el 35% y en Australia y Nueva Zelanda el 10% respectivamente.60 En el caso de la violencia doméstica estudios hechos por la ONU revelan que la mitad de las mujeres que mueren por homicidio fueron asesinadas por sus ex parejas o parejas actuales. Aunque también es necesario señalar que la violencia dentro del hogar también se da a manos de los familiares de las víctimas. Hay países en donde ésta tasa de violencia doméstica es muy elevada. En Perú el 70% de las denuncias que recibe la policía están relacionadas con eventos de violencia doméstica. En México se estima que entre el 30%-50% de las mujeres experimentan violencia doméstica, el 65% de los agresores suelen ser los cónyuges sin embargo en el 70% de los casos las mujeres no interponen ninguna denuncia. En Estados Unidos uno de cada diez homicidios de mujeres es perpetrado en casa a manos de sus parejas, además se calcula que a causa de 59

Amnesty International. (2004). Making Violence Against Women Count: Facts and Figures, consultado el 18 de noviembre de 2006, disponible en: http://web.amnesty.org/library/Index/ENGACT770362004 60 Ibid.

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la violencia doméstica las mujeres pierden aproximadamente treinta días de trabajo al año debido a las lesiones sufridas.61 Por otra parte, en Asia y África en países como Bangladesh, Etiopía y Tanzania más del 50% de las mujeres reportaron haber sufrido violencia doméstica, en Nigeria más del 30% de las mujeres revelaron haber sufrido constantes incidentes violentos en la relación de pareja. En la India el 45% de las mujeres casadas viven en situaciones de violencia doméstica.62 En Europa entre 700 y 900 mujeres mueren al año a causa de violencia doméstica. En países como Polonia estudios revelan que el 58% de las denuncias hechas a la policía se refieren a mujeres experimentando incidentes de violencia doméstica. En la Federación Rusa el 75% de las mujeres sufren algún tipo de violencia doméstica. En el Reino Unido hasta el 2003 se calculaba que cada semana dos mujeres eran asesinadas a manos de sus parejas. En Francia según datos del 2003 cada mes fallecían seis mujeres-una cada cinco días- por violencia doméstica a manos de sus parejas.63 El miedo y la vergüenza son algunas de las causas principales que hacen que las mujeres no denuncien la violencia de que son objeto, a esto también hay que añadirle que en muchos países todavía las leyes no protegen adecuadamente a las mujeres violentadas porque se considera que no es una falta grave, o que son problemas normales o en el caso de la violencia en la familia se consideran asuntos privados o bien porque no existen leyes específicas ni sanciones para la violencia de género ni para la violencia contra las mujeres. En muchos casos las leyes son ampliamente discriminatorias para las mujeres que son violentadas porque se considera que

61

Saldaña, Lucero. op. cit, p.18. United Nations Development Fund for Women. op.cit, disponible en: http://www.unifem.org/campaigns/november25/facts_figures.php? 63 Amnesty International. op. cit, disponible en: http://web.amnesty.org/library/Index/ENGACT770362004 62

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propiciaron la agresión de alguna manera y también en muchos casos las leyes protegen más a los agresores que a las víctimas. Aunada a estos tipos de violencia también se encuentra la violencia causada por la guerra y la militarización de varios países en el mundo en donde son las mujeres y las niñas casi siempre las más afectadas como ya se ha mencionado anteriormente debido a su condición de género. Spike Peterson comenta al respecto: “Militarism and wars have contributed to a culture of violence against women, rendering them unsafe in their homes and on the street. Systemic violence- sexual harassment, battering, rape and torture-is the persistent price that women pay for the maintenance of large militaries and the accompanying militarization of national life”.64 Es importante mencionar que a nivel mundial ya se han logrado avances en el campo de la violencia contra las mujeres en todas sus manifestaciones, han sido de gran ayuda la difusión internacional del problema mediante campañas en diversos países y organismos internacionales tales como la de 1999 cuando la ONU designó el 25 de noviembre como el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres.

65

En la actualidad según reportes emitidos por la Secretaría General de la

ONU publicados en el 2006 ochenta y nueve países cuentan con algún tipo de legislación respecto a la violencia contra las mujeres, dentro de este grupo de países son sesenta los que tienen leyes que se refieren específicamente a la violencia doméstica.66 Muchos otros países se han venido sumando a estos esfuerzos mediante la realización de planes de acción para combatir la violencia contra las mujeres, esto es un comienzo pero aún falta largo camino por recorrer porque los asuntos relacionados con la violencia y la discriminación contra las mujeres en la actualidad siguen siendo temas 64

Peterson, Spike y Sisson, Ann. (1999). “Ungendering World Politics”, en Global Gender Issues. Dilemmas in World Politics. Boulder: Westview Press, p.226. 65 United Nations Development Fund for Women. op. cit, disponible en: http://www.unifem.org/campaigns/november25/issue.php 66 Ibid

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que plantean mucha controversia porque aún se piensa que el ofrecer mejores situaciones de vida para las mujeres podría resultar contraproducente, no hay mejores palabras para describirlo que las de Kavita Ramdas: “Reassertions of an idealized past and a restored „women´s place‟ are occuring when the international community has concurred that women´s rights are a global good… This is the global threat: the feeling that somehow, if we let women just take off with this idea about women´s rights ,who knows where it could go?”.67 En contraste, otros autores modernos como Gilles Lipovetsky y Francis Fukuyama comentan sobre la situación de las mujeres en la actualidad. Para Fukuyama durante los últimos treinta años se ha dado un gran cambio en las relaciones entre los sexos, en particular asociados con dos grandes revoluciones que se dieron en las décadas del sesenta y setenta: la sexual y la feminista. Ambas revoluciones trajeron dos grandes cambios para las mujeres que modificaron la dinámica y el concepto de familia: “El primero tuvo relación directa con los adelantos de la tecnología médica - es decir, control de la natalidad y aborto- que permitieron a la mujer ejercer un mayor control sobre sus ciclos reproductivos. El segundo fue el ingreso de la mujer, en la mayoría de los países industrializados, en la fuerza laboral remunerada y el constante incremento de sus ingresos en relación con los del hombre”.68 Lo anterior según Fukuyama en la actualidad se refleja en que cada vez las mujeres tienen menos hijos y trabajan a la par que los crían y ahora ya tampoco se ocupan exclusivamente de actividades consideradas femeninas pues compiten con los hombres por hacer carrera y tener una posición igualmente predominante.69

67

Ramdas, Kavita. (2006). “Feminists and Fundamentalists”, en Current History, no.16, marzo 2006, pp.99,101. 68 Fukuyama, Francis. “El rol particular de la mujer”, en La Gran Ruptura… op. cit, p.143. 69 ibid, p.150

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Por otro lado para Lipovetsky: “La época que condenaba a las mujeres a papeles subordinados toca a su fin …nace un nuevo feminismo que reivindica el poder en igualdad con los hombres, tras el feminismo victimista, ha llegado la hora de un feminismo del poder”.70 En este sentido se habla de una “tercera mujer”, una mujer posmoderna como la denomina el autor y a quien describe como una mujer con un amplio sentido de la individualidad capaz de compaginar sus labores de madre-esposa y mujer productiva. Sus labores domésticas o privadas ya no chocan con su actividad pública porque ambas actividades son parte de su autoafirmación y empoderamiento. Ahora se les reconoce a las mujeres sus contribuciones como valiosas y se hacen acreedoras a los méritos que antes sólo podían ganar los hombres. Tal vez el argumento clave que plantea Lipovetsky es precisamente cómo a pesar de estas innegables transformaciones en la condición de vida de las mujeres alrededor del mundo la desigualdad entre ambos géneros aún persiste. Así pues “los roles modernos coexisten con los roles antiguos o tradicionales” 71, aunque ya no de manera tan irreconciliable porque a su vez ambos también permiten la creación de una nueva identidad femenina. Todo lo planteado por estos dos autores es innegable pero también presenta una paradoja: un gran avance que sin embargo no ha sido suficiente para eliminar la discriminación y la violencia contra las mujeres. Es importante hacer hincapié en que aunque los organismos internacionales y los gobiernos hagan alarde de los avances conseguidos en materia de género se puede observar que

aún persisten muchas

prácticas sexistas que perpetúan la discriminación y la violencia contra las mujeres en la mayor parte de las sociedades del mundo. De manera que es mentira que estos fenómenos son exclusivos de los países conocidos como en desarrollo .

70

Lipovetsky, Gilles. (1999). La Tercera Mujer. Permanencia y revolución de lo femenino, traducido por Rosa Alapont. Barcelona: Ed. Anagrama, p.242. 71 Ibid, p.268.

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