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INTA – Estación Experimental Agropecuaria Rafaela. INFORMACION TECNICA CULTIVOS DE VERANO. CAMPAÑA 2009 Publicación Miscelánea Nº 115

LA CONTRIBUCIÓN DE LOS CULTIVOS MÚLTIPLES A LA SUSTENTABILIDAD DE LOS SISTEMAS AGRICOLAS CAVIGLIA O.P.

Profesional INTA EEA Paraná – Recursos Naturales y Factores Abióticos FCA-UNER CONICET Artículo elaborado en base a Caviglia O.P. 2007. La contribución de Los cultivos múltiples a la sustentabilidad de los sistemas agrícolas en Entre Ríos. En: Caviglia, O.P., Paparotti, O.F., Sasal, M.C. 2007. (Eds.). Agricultura Sustentable en Entre Ríos. Ediciones INTA. Buenos Aires. 139-148

Introducción Una de las alternativas de intensificación de la secuencia de cultivos en el norte de la región pampeana es la adopción de los denominados cultivos múltiples. Estos pueden definirse por la coexistencia de dos o más cultivos en la misma estación de crecimiento y la misma superficie de tierra. La estación de crecimiento abarca todo el periodo en el que es viable el crecimiento de los cultivos. Podría considerarse, de manera simplificada y para cultivos estivales, que la estación de crecimiento está definida por el periodo libre de heladas, pero otros factores que limitan el crecimiento de los cultivos, como por ejemplo la ocurrencia de sequías estacionales dentro del periodo sin heladas, pueden modificar la duración de la misma. Existen diferentes tipos de cultivos múltiples, los que pueden clasificarse por el grado de interacción que existe entre sus especies componentes. Como se deduce de la Tabla 1, propuesta por Andrews and Kassam (1976), la adopción de cultivos secuenciales está condicionada por la longitud de la estación de crecimiento, siendo posible realizar cultivos secuenciales sólo en regiones donde la estación es lo suficientemente larga como para permitir el cumplimiento del ciclo de todos los cultivos en secuencia.

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Tabla 1. Definiciones de los cultivos múltiples más comunes Cultivos Múltiples: Dos o más cultivos en una misma superficie y estación de crecimiento

Secuenciales:

Intercultivos:

El cultivo en secuencia es sembrado luego de la cosecha del primer componente

Dos o más cultivos que superponen todo o parte de su ciclo. Hay interacción entre cultivos componentes

Doble:

Mixto:

Dos cultivos en secuencia

Dos o más cultivos en mezcla, sin arreglo especial de los surcos de siembra

Triple:

En surcos:

Tres cultivos en secuencia

Dos o más cultivos en surcos de siembra separados

En franjas: Dos o más cultivos en franjas con un ancho suficiente como para poder manejarlas independientemente pero haciendo posible la interacción entre componentes

De relevo: Un cultivo de relevo es sembrado antes de que el primer cultivo sea cosechado. Puede ser mixto, en surcos o en franjas Adaptada de Andrews and Kassam (1976)

La adopción de cultivos múltiples puede tener diferentes consecuencias sobre la productividad y sustentabilidad del sistema de productivo. En este artículo se analizan los principales aspectos relacionados con el comportamiento agronómico, la cuantificación de los resultados y los posibles riesgos y beneficios de la adopción de los cultivos múltiples sobre la sustentabilidad de los sistemas agrícolas. Razones que justifican la adopción de los cultivos múltiples Cuando se considera la incorporación de los cultivos múltiples a un sistema productivo se busca principalmente incrementar los rendimientos por unidad de área y tiempo, a través de dos mecanismos, no mutuamente excluyentes: i) por una utilización más eficiente de los recursos del ambiente o bien ii) aprovechando las ventajas de la interacción entre las especies componentes a través de una particular configuración espacial. En general, cuando los cultivos múltiples tienden a ocupar una mayor porción de la estación de crecimiento con poca o ninguna superposición de sus ciclos de crecimiento, como los cultivos secuenciales o intercultivos de relevo, las ventajas que se obtienen provienen de una captura más eficiente de los recursos disponibles. Los cultivos dobles trigo/soja, ya sea en su modalidad secuencial como en la de intercultivo de relevo, más conocida como “intersiembra trigo/soja”, demostraron ser más eficientes en capturar una mayor fracción del

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agua de las precipitaciones anuales y de la radiación solar incidente (Figura 1) que los cultivos individuales en trabajos realizados en el sudeste bonaerense (Caviglia et al., 2004). Agua

% Aprovecham iento

80

Radiacion

60 40 20 0 Soja

Trigo

Doble Secuencial

Cultivo Individual

Intercultivo de relevo

Cultivo Multiple

Figura 1. Porcentaje de las precipitaciones y de la radiación solar aprovechadas por los cultivos individuales de trigo y soja, el doble cultivo secuencial trigo/soja y el intercultivo de relevo trigo/soja (Caviglia et al., 2004). Las barras representan el promedio de dos años de experimentos (2000/01 y 2001/02) realizados en Balcarce (37.5º S, 58.2º W).

Para el caso de los cultivos múltiples o secuencias de cultivos puede ser conveniente definir la eficiencia en el uso de los recursos basada en la cantidad de granos producidos por unidad de recurso (lluvias o radiación solar) disponible durante el año o durante la estación de crecimiento (Caviglia et al., 2004). De esta manera se integra la eficiencia de captura del recurso, i.e. cantidad de recurso capturado por unidad de recurso disponible, con la eficiencia en el uso del recurso, i.e. cantidad de grano producido por unidad de recurso capturado. De acuerdo a esto se puede deducir de la Figura 1 que la cantidad de granos producida va a estar directamente relacionada con la proporcion de agua o radiación aprovechada. En efecto, en esa experiencia en el cultivo doble secuencial e intercultivo de relevo se lograron en promedio 61 y 66 kg de grano por cada mm de agua disponible durante el año; en comparación con 40 y 32 kg de grano por mm en los cultivos individuales de trigo y soja, respectivamente (Caviglia et al., 2004). Cuando el periodo de coexistencia entre las especies componentes de un cultivo múltiple tiende a ser durante la mayor parte de su ciclo, las ventajas esperadas están más basadas en la interacción entre las especies que en una mayor captura de los recursos disponibles en la estación de crecimiento. En el caso de los cultivos en franjas o en los intercultivos de relevo con periodos largos de coexistencia, como maíz/soja (Calviño et al., 2005) o girasol/soja, se espera que mejore el rendimiento de la especie de mayor porte en las hileras adyacentes a la especie de menor porte; mientras que en esta última se espera que la reducción en el rendimiento por efecto de la interacción no sea de tal magnitud que diluya las mejoras obtenidas en la especie de mayor porte. Por ejemplo, en experimentos realizados en Paraná con intercultivo de relevo maíz/soja, el rendimiento del maíz sembrado en hileras a 1,56m de distancia con dos hileras de soja a 0,52m de distancia entre cada hilera de maíz, fue un 150% mayor que en las hileras del cultivo individual sembrado a 0,52m de distancia (Tabla 2), lo que manifiesta las ventajas obtenidas por la presencia de una especie de menor porte en las hileras adyacentes. No obstante, cuando el rendimiento del maíz se calculó a nivel de unidad de superficie, el rendimiento en el cultivo individual fue un 20% mayor que en el intercultivo (Tabla 2). 39

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Tabla 2. Rendimiento en la hilera, rendimiento por unidad de superficie y rendimiento relativo en un intercultivo de relevo maíz/soja y en los cultivos individuales. Experimento conducido en Paraná (31º 50´ S, 60º 31´) en la campaña 2004/05 Especie

Intercultivo Cultivo Individual

Maíz Soja Maíz Soja

Rendimiento en la hilera (g m lineal-1) 1480 35 592 123

Rendimiento (kg ha-1) 9481 1007 11383 3521

Rendimiento relativo (%) 83 29 -

En experiencias realizadas en cultivos en franjas de maíz y soja se demostró que, a medida que se incrementó el ancho de las mismas, las ventajas en el rendimiento se fueron perdiendo (Monzon et al., 2005). Esto refuerza el concepto de que la ventaja de los cultivos múltiples con periodos prolongados de coexistencia se logra a través de la interacción entre componentes.

Cuantificación de resultados Es común evaluar el resultado de un cultivo múltiple a través de un indicador denominado Equivalente en el Uso de la Tierra (LER, por las siglas en inglés de Land Equivalent Ratio), que se calcula como la suma de los rendimientos relativos (RR) de las especies incluidas en el cultivo múltiple (Francis, 1986). Para calcular el LER es necesario disponer de los rendimientos alcanzados por las mismas especies en cultivo individual. El RR de la especies se calcula como el cociente entre el rendimiento obtenido en el cultivo múltiple y el rendimiento obtenido en el cultivo individual. En la Tabla 1 se presenta un ejemplo, para el intercultivo de relevo maíz/soja, en el que calculó el RR para cada especie, lo que expresa que el maíz y la soja en intercultivo presentaron un rendimiento del 83 y del 29% en relación a los cultivos individuales, respectivamente. El LER indica cuanta superficie hubiera sido necesaria para obtener con los cultivos individuales el mismo rendimiento obtenido en una unidad de superficie con el cultivo múltiple (Francis, 1986). De la tabla 1 se puede calcular un LER de 1,12, lo que indica que se hubiera necesitado un 12% más de superficie para lograr con los cultivos individuales el mismo rendimiento obtenido por el intercultivo. Usualmente se considera que toda vez que el LER supere a la unidad, la realización del cultivo múltiple esta justificada (Caviglia et al., 2004; Calviño et al., 2005; Monzon et al., 2005). La utilización del LER tiene como ventaja que permite realizar una valoración rápida e intuitiva de los beneficios, en términos de la productividad física, de realizar el cultivo múltiple en comparación con los cultivos individuales. Sin embargo, debe considerarse que la mayor parte de la veces el valor económico de los granos de cada especie es diferente. En consecuencia, se ha propuesto la utilización de otro indicador denominado Relación de Ingreso Equivalente (IER, del inglés Income Equivalent Ratio), que permite estimar la 40

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superficie necesaria para producir con los cultivos individuales el mismo ingreso económico producido por el cultivo múltiple en una unidad de superficie (Francis, 1986). El LER parece ser mayor cuanto más amplio es el periodo de la estación de crecimiento que exploran los cultivos múltiples. Así, en cultivos dobles secuenciales trigo/soja se han informado valores de LER en el rango de 1,6 a 2,1 (Jaques, 1997; Caviglia, 2005), mientras que en intercutlivo maíz/soja el LER no ha superado el valor de 1,3 (Calviño et al., 2005). Sin embargo, debe considerarse que en regiones con estaciones de crecimiento cortas, la realización de cultivos secuenciales presenta serias dificultades (Calviño et al., 2003, Caviglia, 2005). En la mayoría de esas situaciones, la superposición de los ciclos de crecimiento es ineludible si se considera la posibilidad de incluir un cultivo múltiple. El rendimiento de un cultivo depende, en gran medida, de la cantidad de asimilados que son asignados a la estructuras reproductivas para la formación de granos durante un periodo denominado crítico (Andrade y Sadras, 2000). La cantidad de asimilados producidos a nivel del cultivo esta directamente relacionada con la tasa de crecimiento lograda (materia seca producida por unidad de tiempo) en dicho periodo. La tasa de crecimiento depende de la cantidad de energía solar capturada durante el periodo crítico, la que a su vez depende de la habilidad del cultivo para captarla y de la intensidad de la misma. En los cultivos dobles secuenciales, como el doble cultivo trigo/soja en el norte de la región pampeana, es muy probable que en las dos especies se logre la máxima captura de radiación, aunque el periodo crítico de la soja puede desplazarse hacia el inicio del otoño reduciendo la cantidad de radiación capturada por menor intensidad de la misma, más que por su falta de habilidad para capturarla. No obstante, debe destacarse que la mayor parte de las prácticas agronómicas propuestas para el cultivo de soja en el esquema del cultivo doble como la reducción del espaciamiento entre hileras, el aumento de la densidad de siembra y el uso de cultivares apropiados están basadas en lograr la mayor captura de radiación en el periodo crítico. La fecha de cosecha de trigo en el norte de la región pampeana no suele retrasar la siembra de la soja en secuencia, de manera tan importante que indique reducciones importantes en los rendimientos potenciales, como ocurre en el sudeste de Buenos Aires (Calviño, 2002, 2003; Caviglia, 2005). Cuando se realizan intercultivos de relevo, los periodos críticos de las especies participantes no están usualmente superpuestos. De esta manera luego de ocurrido el periodo crítico de la especie sembrada más temprano, puede ser conveniente que transcurra un periodo de tiempo más o menos prolongado para que la especie de relevo, sembrada más tarde intercalada dentro del primer cultivo, genere estructuras vegetativas para mejorar la captación de radiación solar durante su periodo critico. En el estado incipiente del desarrollo de las tecnologías de intercultivos de relevo maíz/soja y girasol/soja ha sido posible lograr rendimientos relativos del orden del 80% en el cultivo sembrado temprano, maíz y girasol, pero los rendimientos de la soja de relevo difícilmente han superado el 50% del cultivo individual (Calviño et al., 2005). Es probable que de la gran cantidad de actividades experimentales que se están realizando, surjan mejoras en los resultados obtenidos. Las combinaciones de genotipos de las especies involucradas

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parecen estar entre las prácticas más promisorias de todas las que actualmente están en evaluación. Si bien para los cultivos dobles secuenciales se ha demostrado, en sudeste de la región pampeana, que el aprovechamiento del agua y de la radiación solar puede ser incrementado (Figura 1; Caviglia et al., 2004), resta por cuantificar si los intercultivos de relevo y los cultivos en franjas logran mejorar la eficiencia en capturar la oferta anual de estos recursos en comparación con los cultivos individuales y con los cultivos dobles secuenciales.

Limitaciones prácticas de los cultivos múltiples Para la mayoría de las innovaciones propuestas a lo largo de la historia de la agricultura han existido contratiempos para su implementación, aunque una vez demostrados los beneficios que dichas innovaciones producen, los desarrollos tecnológicos han evolucionado rápidamente para resolver las dificultades iniciales. Un ejemplo muy claro y reciente de esta afirmación ha sido la propuesta de la siembra directa, la que en sus comienzos presentaba una larga serie larga de interrogantes que los desarrollos tecnológicos, en especial en cuanto a maquinarias, control de adversidades y mejoramiento genético, permitieron resolver en un período de tiempo muy corto. Si algún tipo de cultivo múltiple demuestra ser beneficioso en una determinada zona, desde un punto de vista económico y práctico, es muy probable que rápidamente surjan tecnologías para resolver los contratiempos iniciales. A continuación se mencionan algunos de los contratiempos que pueden presentarse en la implementación de los cultivos múltiples que se han propuesto como más promisorios para su implementación.

Doble cultivo secuencial trigo/soja Aunque el doble cultivo secuencial trigo/soja se ha difundido sin inconvenientes, la soja sembrada en secuencia (“soja de segunda”) luego del trigo sólo ocupa una fracción de la superficie destinada a la soja como cultivo individual (“soja de primera”). Las principales limitaciones para la difusión del cultivo doble en el norte de la región pampeana están centradas en que el trigo sufre frecuentes problemas sanitarios, muy asociados a las condiciones meteorológicas de cada campaña. La mayor ocurrencia de precipitaciones durante el periodo crítico de crecimiento de la espiga está asociada a la aparición de fusariosis de la espiga y enfermedades foliares y a mayores temperaturas, que afectan negativamente el rendimiento y la calidad de los granos. La ocurrencia frecuente de problemas sanitarios en trigo lleva a que el cultivo sea manejado bajo prácticas muy conservativas en cuanto al uso de tecnologías de insumos, lo que en conjunto resulta usualmente en rendimientos bajos y variables como para considerar atractiva la inclusión de este cultivo en la secuencia. Probablemente, la incorporación de cultivos de invierno alternativos al trigo con rendimientos más estables sea una opción promisoria. Recientemente se ha comenzado a difundir el cultivo de colza con resultados alentadores. Sin embargo, la difusión de los cultivos alternativos parece estar más fuertemente

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limitada por factores relacionados con la comercialización de los granos que por factores agronómicos. También se suele asumir que la rentabilidad del doble cultivo secuencial trigo/soja es menor que la de la soja de primera, sin embargo los resultados obtenidos en numerosos grupos de productores de la provincias de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos desmienten categóricamente esta presunción. Las limitaciones para los diferentes cultivos múltiples pueden variar según la región que se tome en consideración. Por ejemplo, para el doble cultivo secuencial trigo/soja en Entre Ríos, la cosecha temprana del trigo permite la siembra de la soja en fechas muy cercanas a la óptima, mientras que en el sudeste de Buenos Aires anticipar la cosecha de trigo es un aspecto crucial para obtener rendimientos aceptables en la “soja de segunda” (Calviño et al., 2002).

Intercultivo de relevo trigo/soja El intercultivo de relevo trigo/soja en el sudeste bonaerense es una buena opción para sembrar la soja en una fecha más temprana para evitar la fuerte caída en el rendimiento potencial que se produce después del mediados de Diciembre (Calviño et al., 2003). Esto permitiría compensar la pérdida de rendimiento que se produce en el trigo por dejar hileras sin sembrar para la siembra de la soja. En el norte de la región pampeana, sin embargo, la implementación de esta alternativa tendría muy bajo impacto, ya que es posible sembrar la soja luego del trigo en una fecha cercana a la óptima sin afectar el rendimiento del primero por un arreglo especial de siembra y sin la complicación operativa que implica realizar de una siembra intercalada. Entre las limitaciones prácticas para el intercultivo de relevo trigo/soja en el sudeste bonaerense deben mencionarse: i) la probabilidad de que no haya suficiente humedad al momento de realizar la siembra de la soja intercalada en el trigo, ii) la amplia distancia entre hileras que queda el cultivo de soja (0,70m) en el arreglo más difundido, una hilera de trigo sin sembrar cada cuatro, que dificulta el logro de la máxima captación de radiación solar en el periodo crítico (Caviglia, 2005). Las limitaciones en cuanto a la maquinaria para siembra y la realización de la cosecha fueron, en gran medida, resueltas a través de ajustes tecnológicos en los primeros años de difusión del intercultivo. Existen líneas de trabajo orientadas a brindar alternativas a las limitaciones planteadas entre las que se destacan las evaluaciones de arreglos de siembra del trigo que permitan la siembra de la soja a una menor distancia entre hileras, pero que requieren asumir mayores reducciones en el rendimiento del trigo, propuesta poco atractiva para el productor triguero clásico del sudeste bonaerense. Sin embargo, debe quedar debidamente aclarado que, cuando se trabaja con herramientas de intensificación del sistema en general y con cultivos múltiples en particular, la premisa central es maximizar la producción del sistema, lo que muchas veces resulta en reducciones en alguno de sus componentes (Sadras, 2000).

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Intercultivo de relevo maíz/soja y girasol/soja Los intercultivos de relevo maíz/soja y girasol/soja, por ser los cultivos múltiples propuestos más recientemente (Calviño et al, 2005), aún presentan una serie de interrogantes por responder. Para el caso de Entre Ríos, el mayor interrogante planteado probablemente sea el de si existen razones suficientes para considerar su inclusión en la secuencia de cultivos, es decir si las ventajas esperadas por la interacción entre especies es mayor que la que se obtendría de realizar cultivos secuenciales con mayor aprovechamiento de la estación de crecimiento. Aunque los valores esperados en LER en el norte de la región pampeana son seguramente más altos para los cultivos dobles secuenciales que para los intercultivos de relevo, es conveniente realizar otras consideraciones sobre la adopción de estos últimos. Por ejemplo, si en una secuencia de cultivos dada, estaba previsto realizar uno de los cultivos individuales (maiz, girasol o soja), se podría evaluar la realización de un intercultivo de relevo si es que se espera obtener algún beneficio en cuanto a productividad. No obstante, es importante evaluar si las ganancias esperadas justifican las complicaciones operativas propias de trabajar con intercultivos de relevo. La tecnología de aplicación del fertilizante nitrogenado para el maíz y el girasol, en especial en cuanto al tipo de fertilizante, el lugar y forma de aplicación y la decisión de la dosis y su fraccionamiento de manera de afectar en la menor medida posible la fijación biológica de la soja se encuentran entre los interrogantes de orden práctico más comunes para la realización de los intercultivos. También son numerosas las dudas sobre la cosecha, por ejemplo entre los interrogantes más comunes se plantea si es posible cosechar el maíz sin producir daños importantes a la soja, o si en la cosecha de soja no ingresa demasiado material del rastrojo remanente del maíz o del girasol afectando la calidad de trilla. El control de malezas es uno de los aspectos para los que se dispone una gama amplia de alternativas debido a la disponibilidad en el mercado de genotipos de maíz y soja resistentes a glifosato, y de genotipos de maíz y girasol resistentes a imidazolinonas, lo que simplifica la realización de los intercultivos.

Cultivos en franjas maíz/soja Las dificultades prácticas de los cultivos en franjas son usualmente menores que en los intercultivos de relevo, ya que se simplifican las tareas de siembra, del manejo del cultivo y de la cosecha que plantea trabajar en las franjas. Las mejoras esperadas en los rendimientos por unidad de área en los intercultivos en franjas son pocas debido a que estos sólo mejoran el rendimiento del maíz en las hileras adyacentes a la soja, mientras que se espera que las hileras de soja contiguas al maíz no depriman su rendimiento de manera tan importante como para contrapesar las mejoras obtenidas en el maíz. Los aumentos de rendimiento de la hilera de maíz contigua a la soja se puede incrementar un 60% más que en las hileras centrales (Monzon et al., 2005), con pocas mejoras esperables en las hileras que no interactúan con la soja. De esto se puede deducir que el ancho de las franjas tiene una importancia central en el resultado del intercultivo, tal como

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lo demostraron Monzon et al. (2005) en el sudeste bonaerense, quienes encontraron que el LER fue máximo con anchos de franja entre 12 y 18 m pero se redujo con anchos mayores. La orientación con respecto a los puntos cardinales en la siembra de la franjas de maíz y soja es un punto de importancia central, debido a que las interacciones entre especies pueden ser amplificadas si la siembra se realiza en el sentido norte-sur ya que la radiación solar sólo incidirá completamente sobre el cultivo de menor porte en horarios cercanos al mediodía. Por lo contrario, las siembras en el sentido este-oeste favorecen la incidencia de la radiación sobre el cultivo de menor porte durante la mayor parte del día. Esto plantea dificultades en campos con obras para control de erosión en donde la siembra debe realizarse siguiendo el contorno de las terrazas.

Beneficios ambientales de los cultivos múltiples La exploración de un mayor segmento de la estación de crecimiento por los cultivos múltiples secuenciales o de relevo tendría beneficios sobre la conservación de los recursos naturales en comparación con los cultivos individuales. La protección del suelo por los cultivos es una herramienta clave en la protección contra la erosión hídrica, una de las principales causa de degradación de los suelos. La captura y el uso de una mayor fracción del agua disponible por parte de los cultivos múltiples puede tener consecuencias importantes sobre los volúmenes de agua escurridos, reduciendo la magnitud del proceso erosivo y el escurrimiento de nutrientes hacia cursos y reservorios de agua. Si bien parte de la mayor captura de agua en los cultivos múltiples puede atribuirse a que las pérdidas por evaporación desde el suelo durante los períodos de barbecho en los cultivos individuales es aprovechada cuando se incorporan otras especies, una parte importante del agua capturada provendría de la reducción del termino de escurrimiento en el balance hídrico (Caviglia et al., 2004). Gregory et al. (1992) puntualizan que el agua que no es utilizada por los cultivos no sólo se traduce en un menor rendimiento del sistema sino que contribuye a los procesos de degradación de las tierras, básicamente por la erosión hídrica. Las mejoras en el aporte de residuos de cosecha al suelo por los cultivos múltiples en comparación con los cultivos individuales deberían ser similares a las mejoras en rendimiento indicadas por el LER, ya que existe una relación directa entre rendimiento y aporte de residuos (Caviglia, 2005). Una mayor cobertura del suelo por los residuos de cosecha mejora la protección del suelo contra la erosión hídrica, ya que disipa la energía cinética de la gota de lluvia, principal factor involucrado en la desagregación del suelo en el inicio del proceso erosivo. Aunque un mayor LER representaría un aporte equivalente de residuos, debe considerarse que en algunos tipos de cultivos múltiples la distribución de los residuos no es homogénea, lo que podría afectar el proceso de escurrimiento del agua facilitando el flujo por donde existe una menor cobertura. En todo caso, si se optó por un cultivo múltiple en reemplazo de la soja como cultivo individual, que aporta poca cantidad de residuos con alta tasa de descomposición, la situación es beneficiosa.

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La realización de más cultivos por unidad de tiempo, sin embargo, puede llevar también implícita la necesidad de un mayor uso de agroquímicos, lo que no necesariamente implica la degradación de los recursos naturales y la contaminación del ambiente si se hace un uso adecuado de los mismos, pero es necesario consider todos los aspectos para mantener o aún reducir la cantidad de productos tóxicos en comparación con los cultivos individuales. La cantidad de nutrientes necesarios en los cultivos múltiples es, indudablemente, mayor que en los cultivos individuales siempre que el LER sea mayor a la unidad por lo que debe planificarse su reposición si es que no se desea acelerar la tasa de reducción de los niveles de algunos elementos en el suelo en comparación con el esquema tradicional basado en cultivos individuales. Una correcta valoración de los riesgos debería, no obstante, realizarse cuantitativamente a través de metodologías apropiadas y normalizadas. La evaluación cuantitativa debería considerar los riesgos sobre el agotamiento de los recursos no renovables, el uso de la tierra, el cambio climático global, la toxicidad sobre el ecosistema y la salud humana, la acidificación de la atmósfera y suelo y la eutrofización terrestre y acuática. Sin embargo, también deberían considerarse las ventajas de lograr el máximo beneficio de las tierras actuales bajo cultivo, reduciendo la presión sobre ecosistemas más frágiles tal como lo sugieren Bourlough y Dowswell (1997).

Consideraciones finales Los cultivos múltiples son herramientas de intensificación orientadas a mejorar la eficiencia en el uso de la tierra ya sea a través de una mayor captura de los recursos que ofrece el ambiente como de la interacción entre las especies componentes. Los cultivos múltiples con periodos cortos de coexistencia de las especies involucradas aprovechan una mayor fracción de los recursos del ambiente, mientras que aquellos en los que las especies comparten todo o la mayor parte de su ciclo de crecimiento las mejoras provienen principalmente de su interacción. En todo caso, la elección de un cultivo múltiple debería basarse en las posibilidades de incrementar de manera efectiva la eficiencia en el uso de la tierra en comparación con los cultivos individuales. En el norte de la región pampeana, la estación de crecimiento permite la realización de cultivos secuenciales de manera holgada y se dispone de información abundante sobre las prácticas agronómicas a aplicar. Para la implementación de nuevas alternativas aún es necesario dilucidar si los resultados son tan ventajosos como para los cultivos secuenciales. Los riesgos y beneficios sobre la sustentabilidad del sistema que puede tener la inclusión de los cultivos múltiples en las secuencias del norte de la región pampeana, deben ser analizados para cada situación en particular.

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