Competencias básicas - Gobierno de Canarias

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Competencias básicas

¿Qué son las competencias básicas y cómo se regulan en la Comunidad Autónoma de Canarias? Según los decretos de la Comunidad Autónoma de Canarias, de mayo de 2007, que establecen la ordenación y el currículo de la Educación Primaria y de la ESO (BOC de 6 y 7 de junio), se entiende por competencias básicas el conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes que debe alcanzar el alumnado al finalizar la enseñanza básica para lograr su realización y desarrollo personal, ejercer debidamente la ciudadanía, incorporarse a la vida adulta de forma plena y ser capaz de continuar aprendiendo a lo largo de la vida. Las competencias básicas son las siguientes:

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¿Cuáles son las características de cada competencia y cuáles son sus descriptores? A. Competencia en comunicación lingüística

Esta competencia se refiere a la utilización del lenguaje como instrumento de comunicación oral y escrita, de representación, interpretación y comprensión de la realidad, de construcción y transmisión del conocimiento y de organización y autorregulación del pensamiento, de las emociones y la conducta. También incluye la habilidad de expresar e interpretar conceptos, pensamientos, sentimientos, hechos y opiniones de forma oral y escrita, así como la de comunicarse de forma apropiada en una amplia variedad de situaciones al menos en una lengua extranjera al finalizar la educación básica. Descriptores de la competencia — Dialogar, escuchar, hablar y conversar. — Expresar e interpretar de forma oral y escrita, pensamientos, emociones, vivencias, opiniones, creaciones. — Leer y escribir. — Utilizar códigos de comunicación. — Buscar, recopilar y procesar información. — Conocer las reglas del sistema de la lengua. — Comunicarse en otros idiomas. — Adaptar la comunicación al contexto. — Generar ideas, hipótesis, supuestos, interrogantes. — Comprender textos literarios. — Dar coherencia y cohesión al discurso, a las propias acciones y tareas. — Estructurar el conocimiento. — Formular y expresar los propios argumentos de una manera convincente y adecuada al contexto. — Practicar el intercambio comunicativo en diferentes situaciones, con ideas propias. — Interactuar de forma adecuada lingüísticamente. — Manejar diversas fuentes de información. — Adoptar decisiones. Resolver conflictos. Tener en cuenta opiniones distintas a la propia. — Disfrutar escuchando, leyendo o expresándose de forma oral-escrita. — Eliminar estereotipos y expresiones sexistas. — Formarse un juicio crítico y ético. — Realizar críticas con espíritu constructivo. — Usar el vocabulario adecuado. — Convivir.

B. Competencia matemática

Mediante esta competencia se adquiere la habilidad para la utilización de los números y sus operaciones básicas, así como de los símbolos y las formas de expresión y razonamiento matemático en situaciones cotidianas, de modo que se seleccionen las técnicas adecuadas para

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calcular, resolver problemas, interpretar la información y aplicar los elementos matemáticos a la mayor variedad posible de contextos. Descriptores de la competencia — Conocer los elementos matemáticos básicos. — Comprender una argumentación matemática. — Seguir determinados procesos de pensamiento (como la inducción y la deducción, entre otros). — Integrar el conocimiento matemático con otros tipos de conocimiento. — Expresarse y comunicarse en el lenguaje matemático. — Expresar e interpretar con claridad y precisión informaciones, datos y argumentaciones. — Seguir cadenas argumentales identificando las ideas fundamentales. — Estimar y enjuiciar la lógica y validez de argumentaciones e informaciones. — Identificar la validez de los razonamientos. — Aplicar estrategias de resolución de problemas a situaciones cotidianas. — Seleccionar las técnicas adecuadas para calcular, representar e interpretar la realidad a partir de la información disponible. — Manejar los elementos matemáticos básicos (distintos tipos de números, medidas, símbolos, elementos geométricos, etc.) en situaciones reales o simuladas de la vida cotidiana. — Aplicar algoritmos de cálculo o elementos de la lógica. — Poner en práctica procesos de razonamiento que llevan a la obtención de información o a la solución de los problemas. — Utilizar los elementos y razonamientos matemáticos para enfrentarse a aquellas situaciones cotidianas que los precisan. — Razonar matemáticamente. C. Competencia en el conocimiento y en la interacción con el mundo físico

La adquisición de esta competencia permite interactuar con el mundo físico, tanto en sus aspectos naturales como en los generados por la acción humana, para comprender sucesos, predecir consecuencias y mejorar las condiciones de vida propia, de las demás personas y del resto de los seres vivos. Esto implica la conservación y mejora del patrimonio natural, el uso responsable de los recursos, el cuidado del medioambiente, el consumo racional y la protección de la salud individual y colectiva. Descriptores de la competencia — Analizar los fenómenos físicos y aplicar el pensamiento científico-técnico para interpretar, predecir y tomar decisiones con iniciativa y autonomía personal. — Realizar observaciones directas con conciencia del marco teórico. — Localizar, obtener, analizar y representar información cualitativa y cuantitativa. — Comprender e identificar preguntas o problemas, obtener conclusiones y comunicarlas en distintos contextos (académico, personal y social). — Conservar los recursos y aprender a identificar y valorar la diversidad natural. — Analizar los hábitos de consumo y argumentar consecuencias de un tipo de vida frente a otro en relación con dichos hábitos. 3

— Reconocer las fortalezas y límites de la actividad investigadora. — Incorporar la aplicación de conceptos científicos y técnicos y de teorías científicas básicas. — Interpretar la información recibida para predecir y tomar decisiones. — Percibir las demandas o necesidades de las personas, de las organizaciones y del medioambiente. — Interiorizar los elementos clave de la calidad de vida de las personas. — Tomar decisiones sobre el mundo físico y sobre la influencia de la actividad humana, con especial atención al cuidado del medio ambiente y al consumo racional y responsable. — Planificar y manejar soluciones técnicas. D. Tratamiento de la información y competencia digital

El dominio de esta competencia supone el ejercicio de una serie de destrezas y habilidades que incluyen la obtención crítica de información utilizando distintas estrategias y soportes, su transformación en conocimiento y la adecuada transmisión mediante un conjunto de recursos que van desde técnicas y lenguajes determinados hasta las posibilidades ofrecidas por las tecnologías de la información y la comunicación. La competencia comporta asimismo hacer uso habitual de los recursos tecnológicos disponibles para resolver problemas reales de modo eficaz. Descriptores de la competencia — Buscar, analizar, seleccionar, registrar, tratar, transmitir, utilizar y comunicar la información utilizando técnicas y estrategias específicas para informarse, aprender y comunicarse. — Dominar y aplicar en distintas situaciones y contextos lenguajes específicos básicos: textual, numérico, icónico, visual, gráfico y sonoro. — Emplear diferentes recursos expresivos además de las TIC. — Dominar las pautas de decodificación y transferencia. — Aplicar en distintas situaciones y contextos el conocimiento de los diferentes tipos de información, sus fuentes, sus posibilidades y su localización, así como los lenguajes y soportes más frecuentes en los que ésta suele expresarse. — Comprender e integrar la información en los esquemas previos de conocimiento. — Procesar y gestionar adecuadamente información abundante y compleja. — Hacer uso habitual de los recursos tecnológicos disponibles. — Evaluar y seleccionar nuevas fuentes de información e innovaciones tecnológicas. — Analizar la información de forma crítica mediante el trabajo personal autónomo y el colaborativo — Generar producciones responsables y creativas.

E. Competencia social y ciudadana

Esta competencia proporciona las destrezas necesarias para comprender la realidad social del mundo, adiestrarse en el análisis del pasado histórico y de los problemas actuales, preparándose así para la convivencia en una sociedad plural y contribuir a su mejora. Esto implica formar a las personas para la asunción y práctica de una ciudadanía democrática por medio del diálogo, del respeto y de la participación social, responsabilizándose de las decisiones adoptadas. 4

Descriptores de la competencia — Comprender la pluralidad y el carácter evolutivo de las sociedades actuales y los rasgos y valores del sistema democrático. — Reflexionar de forma crítica y lógica sobre los hechos y problemas. — Ser conscientes de la existencia de diferentes perspectivas para analizar la realidad. — Conocer, valorar y usar sistemas de valores como la Declaración de los Derechos del Hombre en la construcción de un sistema de valores propio. — Cooperar y convivir. — Tomar decisiones y responsabilizarse de ellas. — Ser capaz de ponerse en el lugar del otro y comprender su punto de vista aunque sea diferente del propio. — Utilizar el juicio moral para elegir y tomar decisiones y elegir cómo comportarse ante situaciones. — Manejar habilidades sociales y saber resolver los conflictos de forma constructiva. — Valorar la diferencia y reconocer la igualdad de derechos, en particular entre hombres y mujeres. — Comprender y practicar los valores de las sociedades democráticas: democracia, libertad, igualdad, solidaridad, corresponsabilidad, participación y ciudadanía. — Contribuir a la construcción de la paz y la democracia. — Disponer de una escala de valores construida de forma reflexiva, crítica y dialogada y usarla de forma coherente para afrontar una decisión o conflicto. — Practicar el diálogo y la negociación para llegar a acuerdos como forma de resolver los conflictos. F. Competencia cultural y artística

A través de esta competencia el alumnado podrá apreciar, comprender y valorar de manera crítica la variada gama de manifestaciones culturales y artísticas, familiarizándose con estas mediante su disfrute y su contribución para conservar y mejorar el patrimonio cultural y artístico. Supone el dominio de las destrezas necesarias para la expresión de ideas, experiencias o sentimientos de forma creativa. Descriptores de la competencia — Apreciar y disfrutar con el arte y otras manifestaciones culturales. — Disponer de las habilidades y actitudes que permiten acceder a sus manifestaciones de pensamiento, perceptivas, comunicativas y de sensibilidad y sentido estético. — Emplear algunos recursos para realizar creaciones propias y la realización de experiencias artísticas compartidas. — Conocer y contribuir a la conservación del patrimonio cultural y artístico de la comunidad y de otros pueblos. — Aplicar habilidades de pensamiento divergente y de trabajo colaborativo. — Cultivar la propia capacidad estética y creadora. — Participar en la vida cultural de la comunidad. — Valorar la libertad de expresión, el derecho a la diversidad cultural y el diálogo intercultural.

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— Poner en funcionamiento la iniciativa, la imaginación y la creatividad para expresarse mediante códigos artísticos. G. Competencia para aprender a aprender

Implica esta competencia el inicio en el aprendizaje y la posibilidad de continuarlo de manera autónoma, tomando conciencia de las propias capacidades intelectuales, de las estrategias adecuadas para desarrollarlas y del propio proceso de aprendizaje. Son cruciales para adquirir tal competencia la motivación, la confianza del alumnado en sí mismo, la autoevaluación, la cooperación, etc. Descriptores de la competencia — Ser consciente de las propias capacidades (intelectuales, emocionales y físicas). — Conocer las propias potencialidades y carencias. — Tener conciencia de las capacidades de aprendizaje: atención, concentración, memoria, comprensión y expresión lingüística, motivación de logro, etc. — Plantearse preguntas. Identificar y manejar la diversidad de respuestas posibles. — Saber transformar la información en conocimiento propio. — Aplicar los nuevos conocimientos y capacidades en situaciones parecidas y contextos diversos. — Aceptar los errores y aprender de los demás. — Plantearse metas alcanzables a corto, medio y largo plazo. — Ser perseverantes en el aprendizaje. — Administrar el esfuerzo, autoevaluarse y autorregularse. — Afrontar la toma de decisiones racional y críticamente. — Adquirir responsabilidades y compromisos personales. — Adquirir confianza en sí mismo y gusto por aprender. — Obtener un rendimiento máximo de las capacidades de aprendizaje con la ayuda de estrategias y técnicas de estudio. H. Autonomía e iniciativa personal

Con esta competencia se pretende, por una parte, que el alumnado tome decisiones con criterio y desarrolle la opción elegida asumiendo las consecuencias, adquiera habilidades personales como la autonomía, creatividad, autoestima, autocrítica, iniciativa, el control emocional... de modo que pueda afrontar la adopción de soluciones distintas ante nuevos contextos. Por otra, se trata de que alcance la facultad de aprender de los errores. Descriptores de la competencia — — — — — — —

Adecuar sus proyectos a sus capacidades. Afirmar y defender derechos. Afrontar los problemas. Analizar posibilidades y limitaciones. Aprender de los errores. Buscar las soluciones. Calcular y asumir riesgos. 6

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Conocerse a sí mismo y autocontrolarse. Demorar la necesidad de satisfacción inmediata. Planificar proyectos personales. Elaborar nuevas ideas. Evaluar acciones y proyectos. Extraer conclusiones. Identificar y cumplir objetivos. Imaginar y desarrollar proyectos. Mantener la motivación y autoestima. Organizar tiempos y tareas. Reelaborar los planteamientos previos. Saber dialogar y negociar. Ser asertivo y tener empatía. Autoevaluarse. Ser creativo y emprendedor. Ser flexible en los planteamientos. Ser perseverante y responsable. Tener actitud positiva respecto al cambio. Tener confianza en sí mismo y espíritu de superación. Tomar decisiones con criterio propio. Trabajar cooperativamente. Valorar las ideas de las demás personas. Valorar las posibilidades de mejora.

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― ¿Qué rasgos de las competencias básicas debemos recordar en la enseñanza y aprendizaje?

Rasgos de las competencias básicas

CARÁCTER HOLÍSTICO E INTEGRADO. Conocimientos, capacidades,  actitudes valores y emociones no pueden entenderse de manera  separada.  CARÁCTER CONTEXTUAL. Las competencias se concretan y  desarrollan vinculadas a los diferentes contextos de acción.  DIMENSIÓN ÉTICA. Las competencias se nutren de las actitudes,  valores y compromisos que los sujetos van adoptando a la largo de la  vida.  CARÁCTER CREATIVO DE LA TRANSFERENCIA. La transferencia  debe entenderse como un proceso de adaptación creativa en cada  contexto.  CARÁCTER REFLEXIVO. Las competencias básicas suponen un  proceso permanente de re>lexión para armonizar las intenciones con  las posibilidades de cada contexto.  CARÁCTER EVOLUTIVO. Se desarrollan, perfeccionan, amplían, o se  deterioran y restringen a lo largo de la vida. 

―¿Dónde podemos encontrar más información útil para conocer con más profundidad las competencias básicas, su relación con los currículos y otros aspectos? La Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias proporciona más información en: — http://www.gobiernodecanarias.org/educacion/3/Usrn/dgoie1/scripts/default.asp?IdSitio= 12&Cont=39 — http://www.gobiernodecanarias.org/educacion/icec/html/CCBB/scripts/default.html También puede accederse a los currículos vigentes en: http://www.gobiernodecanarias.org/educacion/3/Usrn/dgoie1/scripts/default.asp?IdSitio=12

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― ¿Cuál es el origen de las competencias básicas? ¿Aparecen en la LOE y, en ese caso, qué se dice de ellas? Ante la necesidad de actualizar el sistema educativo para afrontar los retos y necesidades de la sociedad española de comienzos del siglo XXI se implanta la Ley Orgánica de Educación (LOE), aprobada el 3 de mayo de 2006. Uno de los principios inspiradores de esta ley consiste en un compromiso decidido con los objetivos educativos planteados por la Unión Europea para los próximos años, pues el proceso de construcción europea está llevando a una cierta convergencia de los sistemas de educación y formación, que se ha traducido en el establecimiento de unos objetivos educativos comunes para las dos primeras décadas del siglo XXI. Para conseguir que estos principios se conviertan en realidad, hay que actuar en varias direcciones complementarias. Una de estas reside en concebir la formación como un proceso permanente que se desarrolla durante toda la vida, lo que implica, ante todo, proporcionar a los jóvenes una educación completa, que abarque los conocimientos y las competencias básicas necesarias en la sociedad actual, que les permita desarrollar los valores que sustentan la práctica de la ciudadanía democrática, la vida en común y la cohesión social, que estimule en ellos y ellas el deseo de seguir aprendiendo y la capacidad de aprender por sí mismos. De modo resumido, se resaltan algunas menciones relevantes a la inserción de las competencias básicas en la LOE: 1. En el art. 6, referido al currículo, se lo define como «el conjunto de objetivos, competencias básicas, contenidos, métodos pedagógicos y criterios de evaluación de cada una de las enseñanzas reguladas en la presente Ley». 2. En el art. 20, relativo a la evaluación en la E. Primaria, se determina que el alumnado accederá al ciclo educativo o etapa siguiente siempre que se considere que ha alcanzado las competencias básicas correspondientes y el adecuado grado de madurez. 3. En el art. 21, al mencionar la evaluación de diagnóstico, se señala que al finalizar el segundo ciclo de la educación primaria todos los centros realizarán una evaluación de diagnóstico de las competencias básicas alcanzadas por sus alumnos, con carácter formativo y orientador para los centros e informativo para las familias y para el conjunto de la comunidad educativa. 4. El art. 28, en relación con la evaluación y promoción en la ESO, establece que las decisiones sobre la obtención del título al final de esa etapa serán adoptadas de forma colegiada por el conjunto de profesores del alumno respectivo, atendiendo a la consecución de las competencias básicas y a los objetivos de la etapa. En el art. 31 se insiste en que la superación de las competencias básicas y de los mencionados objetivos será necesaria para la obtención del título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria.

― ¿Existe otra normativa estatal de interés en las que se traten o desarrollen las competencias básicas? Conviene destacar que en el Real Decreto 1513/2006, de 7 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas de la Educación Primaria, y en el Real Decreto 1631/2006, de 29 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas correspondientes a la Educación Secundaria Obligatoria, se recoge textualmente: «la incorporación de competencias básicas al currículo permite poner el acento en aquellos aprendizajes que se consideran imprescindibles, 9

desde un planteamiento integrador y orientado a la aplicación de los saberes adquiridos». Integrador, ya que no basta el trabajo de un área o una materia sino que cada competencia se desarrolla desde el trabajo de varias áreas o materias, y además este desarrollo se verá facilitado si se enriquece el aprendizaje formal con la inclusión de aprendizajes no formales e informales. «Orientado a la aplicación de los saberes adquiridos» indica el carácter contextual y procedimental de las competencias básicas. Las decisiones que cada centro docente asuma en su proyecto educativo en base a su autonomía deberán encaminarse a facilitar y promover acciones coherentes con este planteamiento.

― La presencia de las competencias básicas, ¿es sólo una prescripción de la LOE o se trata de una norma europea y de otros organismos internacionales? El Consejo Europeo de Lisboa reconoció en marzo de 2000 la necesidad de establecer un marco de referencia europeo con la inclusión de determinadas cualificaciones básicas para el aprendizaje permanente como una respuesta europea ante la globalización y el desplazamiento hacia las economías basadas en el conocimiento. En 2002 el Consejo emitió una resolución que consideraba prioritario el establecimiento de «las nuevas competencias básicas», subrayando que el aprendizaje permanente debía empezar en la edad preescolar y seguir tras la edad de jubilación. El informe conjunto del Consejo y la Comisión adoptado en 2004 sobre el programa de trabajo «Educación y Formación 2010» reiteró la necesidad de dotar a todos los ciudadanos europeos de las competencias necesarias para el aprendizaje permanente, otorgando suma importancia a la determinación de un marco de competencias clave. Al mismo tiempo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico publicó en 2003 las conclusiones del Proyecto DeSeCo (definición y selección de competencias), que facilitaba aquéllas consideradas necesarias para la vida de las personas y para el buen funcionamiento de la sociedad. Por último, el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea aprobaron en diciembre de 2006 una recomendación a los estados miembros para desarrollar la oferta de las competencias clave en el contexto de las estrategias de aprendizaje permanente, indicando, definiendo y caracterizando en un anexo ocho competencias clave que formarían parte de un «marco de referencia europeo».

― ¿Supone esta metodológico?

novedad

de

las

competencias

básicas

algún

cambio

No tiene por qué implicar un cambio radical en la metodología, dependiendo de cuál ha sido la práctica docente en cada centro y por parte de cada departamento de coordinación didáctica. En primer lugar, hay dos aspectos fundamentales que se deben tener en cuenta: La metodología debe centrarse en proyectos y tareas, en las que sea fundamental el «saber hacer» mediante actividades variadas, de diverso grado de dificultad y contextualizadas en la vida cotidiana. Las tareas han de incidir en el desarrollo de las competencias que necesitan ser ejercitadas, en los contenidos que han de ser asimilados y en los contextos en los que se aplican las competencias y los conocimientos. Este planteamiento aportaría beneficios como: 10

1. El centro del currículo es el desarrollo de las capacidades del alumnado, asociadas a los contenidos, y no sólo estos. 2. El fomento de la competencia para resolver problemas de la vida real: aprendizaje de experiencias, activo, significativo. 3. El trabajo en equipo del profesorado. 4. La reorganización del tiempo/espacio escolar. 5. Otras formas de planificar el curso. 6. La organización flexible y la autonomía docente. 7. La educación integral y la dimensión afectiva. Todo esto conlleva: — Generar actividades que obliguen al alumnado a vincular y relacionar los conocimientos de áreas o materias separadas en función de una situación (contexto). — Desarrollar actividades y tareas tipo pruebas PISA. — Aplicar integradamente conocimientos procedentes de varias áreas o materias, en especial de Matemáticas, Lengua Castellana y Literatura o Conocimiento del Medio Natural Social y Cultural o de Ciencias Sociales.

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― ¿Qué enfoques pueden favorecer el desarrollo de las competencias básicas? En el cuadro-resumen adjunto se muestran algunos enfoques que pueden ayudar a un tratamiento más adecuado de las competencias básicas:

INTERDISCIPLINARIEDAD

CENTROS DE INTERÉS

- Elaboración colectiva de los contenidos y un hermanamiento de las áreas y materias de modo que formen un todo coherente.

- Organización de un programa escolar unitario, no fragmentado en áreas o materias, procurando atender a las propias necesidades e intereses del alumnado.

- Requiere de la interconexión de las disciplinas por varios motivos: - La diversidad de diferentes puntos de vista.

Descripción

- El hecho de que ninguna disciplina alcanza a cubrir. por sí sola todo un problema. - La existencia de soluciones diferentes según la perspectiva de cada disciplina. - La posibilidad de que los campos de aplicación involucrados se sobrepongan.

Contribución al desarrollo de las competencias básicas

- Es conveniente la concepción de una didáctica fundamentada en el interés porque implica métodos activos, sin someterse a una jerarquización de temas partiendo de lo simple hacia lo más complejo.

MÉTODOS POR PROYECTOS

- Supone la preocupación por un aprendizaje centrado en los intereses del alumnado y dirigido a la solución de problemas. - La metodología por proyectos gira en torno a un eje didáctico o un problema. No se da la clásica división disciplinar.

- Se otorga una gran importancia al papel del alumnado y a sus necesidades personales. - El proceso de enseñanza y aprendizaje está basado en la resolución de problemas. - Los conocimientos adquiridos son aplicados y puestos en práctica.

― ¿Qué principios básicos deberían considerarse al programar tareas y actividades? Se recomienda, al tratar de elaborar tareas y actividades en un contexto globalizador: — Partir de los conocimientos previos y experiencias del alumnado. — Posibilitar que el alumnado desarrolle los aprendizajes por sí mismo. — Facilitar una intensa actividad intelectual por parte del alumnado, priorizando la reflexión y el aprendizaje crítico, así como la aplicación del conocimiento frente a la memorización. — Utilizar estrategias variadas, con especial énfasis en el trabajo a partir de situacionesproblema. 12

— Alternar diferentes tipos de actuaciones, actividades, tareas y situaciones de aprendizaje, teniendo en cuenta la motivación y los intereses del alumnado. — Utilizar recursos variados: buscar, seleccionar y elaborar materiales curriculares diversos. — Desarrollar estrategias de grupo e individualizadas. — Impulsar las relaciones entre iguales, creando un clima de cooperación. — Potenciar la lectura y el tratamiento de la información como estrategia de aprendizaje. — Facilitar y comprobar la incorporación progresiva de los aprendizajes a la vida cotidiana. — Favorecer la participación del alumnado en la evaluación. — Proporcionar al alumnado información sobre el momento del proceso de aprendizaje en que se encuentran. De esta manera se trataría de: — Potenciar el desarrollo de las competencias básicas, y no tanto la mera transmisión de información o conocimiento. — Mejorar los esquemas mentales de conocimiento del alumnado. — Implicar al alumnado en la búsqueda, experimentación, reflexión, aplicación y comunicación del conocimiento. — Focalizar en situaciones reales y proponer actividades más vinculadas con problemas cotidianos. — Organizar el espacio y el tiempo de forma flexible y creativa para permitir las tareas y la vinculación con el medio. — Diseñar el aprendizaje en situaciones de incertidumbre y en procesos de permanente cambio. — Proponer escenarios atractivos de aprendizaje relevante. — Estimular la metacognición (comprensión y gobierno del propio proceso de aprendizaje). — Fomentar la cooperación entre iguales. — Crear entornos seguros y cálidos, donde se permitan el error y la rectificación. — Llevar a cabo evaluación formativa de procesos y productos. Diversificar las situaciones e instrumentos de evaluación. — Ampliar el rol del docente para incidir en su función como tutor del aprendizaje, y potenciar la coordinación entre el equipo docente. (Adaptado de Pérez Gómez, 2007)

― ¿Qué características deben tener las tareas y actividades? Destacamos estas características de las tareas: — Abiertas: admiten varias soluciones o formas de hacerlas. — Flexibles: se adaptan a diferentes estilos y ritmos de aprendizaje. — Contextualizadas: se presentan dentro de un contexto concreto. — Complejas: movilizan recursos personales diversos. — Tienden a la resolución de un problema o a la elaboración de un producto. — Implican, necesariamente, reflexión. En cuanto a las actividades, se aconsejan estas características:

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a) Actividades claras.

Las actividades han de resultar fáciles de entender para el alumnado; es decir, este debe saber qué tiene que hacer y cómo tiene que hacerlo antes de abordar la realización de cualquier actividad. La claridad de las actividades depende en gran medida del empleo de un lenguaje sencillo y preciso en su redacción, con instrucciones breves y a la vez detalladas, y de que sean «secuenciadas» paso a paso para facilitar su comprensión. (En su caso, el apoyo de ilustraciones puede servir para «contextualizar» las actividades y para complementar la información escrita). b) Actividades adecuadas a las capacidades de los alumnos y alumnas.

Las actividades habrán de adecuarse tanto a las características psicológicas del alumnado al que van destinadas como a los contenidos curriculares que con ellas se trabajan. c) Actividades progresivas.

Las actividades han de presentar diferentes grados de dificultad, con el fin de ajustarse a los distintos ritmos de aprendizaje del alumnado. El carácter gradual de las actividades afectará tanto a la complejidad de los contenidos como a los procedimientos de resolución de aquéllas. d) Actividades variadas.

Conviene que las actividades sean muy diversas y de diferente tipología, de modo que en ningún momento sobrevenga en el alumnado la sensación de cansancio derivado de la monotonía. Por el contrario, la variedad, el contraste y la alternancia de las actividades pueden convertirse en un buen estímulo para aumentar los niveles de motivación. Por otra parte, las actividades se presentarán en aquella forma de expresión —oral, escrita, plástica, dinámica, simbólica— que, en cada caso, mejor convenga a su contenido. e) Actividades suficientes.

En cuanto a su número, las actividades han de ser ajustadas a las necesidades, lo que implica que deben ser proporcionalmente equilibradas en relación con los contenidos propuestos en el proceso de enseñanza y aprendizaje; y que, además, pueden seleccionarse por su mayor o menor idoneidad en función de los ritmos de aprendizaje de los alumnos y alumnas, de manera que quede así garantizada la atención a la diversidad (con actividades específicas de refuerzo, ampliación, etc.). f) Actividades gratificadoras.

Muchos factores pueden contribuir a convertir las actividades en algo grato para los alumnos y alumnas; entre otros, los siguientes: • Adecuación al «contexto vital» del alumnado. • Variedad, incluso en la forma de expresión: oral, escrita, plástica, dinámica, simbólica. • Idoneidad respecto al proceso de enseñanza y aprendizaje. • Grado de ajuste a las posibilidades efectivas de los alumnos y alumnas, hasta el punto de que una buena parte de ellas pueden resolverlas por sí mismos la mayoría de las veces, sin el concurso de otras personas, ni siquiera del profesorado.

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Debe tenerse presente, no obstante, que el carácter lúdico de ciertas actividades ha de hacer compatible eficacia didáctica y rigor científico y que, por lo tanto, el elemento lúdico incorporado a las actividades está reñido con cualquier intento de trocar en triviales los contenidos curriculares o las estrategias de aprendizaje.

― ¿Qué tipo de actividades es conveniente distinguir? 1. Actividades de introducción. Sirven de «marco de presentación» de los contenidos concretos que se van a abordar, y conectan, por tanto, con la parcela del saber en que dichos contenidos se inscriben. 2. Actividades de motivación. Persiguen despertar el interés y la atención de los alumnos y alumnas con respecto a los nuevos contenidos que han de adquirir. 3. Actividades de conocimientos previos. Parten de aquello que los alumnos y alumnas conocen, y les permitirán establecer las oportunas relaciones con los nuevos contenidos de aprendizaje. 4. Actividades de desarrollo. A través de ellas se elabora la información y se trabajan y desarrollan los contenidos. Constituyen, por tanto, el «grueso» de las actividades, y han de permitir trabajar los contenidos con el orden y la amplitud necesarios. 5. Actividades de consolidación. Afianzan e integran la información de los diferentes tipos de contenidos. 6. Actividades de profundización y refuerzo. Permiten atender las diferentes demandas informativas y de conocimientos a lo largo del proceso de enseñanza y aprendizaje. Sirven para atender a la diversidad y dar respuesta a los distintos ritmos de aprendizaje de los alumnos y alumnas. Refuerzo no equivale, por tanto, a reiteración: las actividades de refuerzo no son «más de lo mismo», sino que con ellas se persigue alcanzar los objetivos y trabajar los contenidos mediante otros procedimientos y otro tipo de actividades. 7. Actividades de ampliación. Son actividades que, además de poder utilizarse como consolidación o como profundización y refuerzo, sirven para «saber más» y, sobre todo, para «saber mejor». 8. Actividades de aplicación. Mediante este tipo de actividades, el alumnado «pone en práctica», organiza, integra o utiliza los conocimientos adquiridos. 9. Actividades de transferencia. Permiten «proyectar» los conocimientos a nuevas situaciones, trascendiendo el contexto en el que se produjo su adquisición, y mediante el establecimiento de analogías, inferencias, etc. En consecuencia, son actividades con cierto nivel de complejidad, ya que por medio de ellas se puede comprobar la funcionalidad de los aprendizajes. 10. Actividades de síntesis. Aglutinan e integran varios contenidos básicos. Son muy adecuadas para poner en marcha la capacidad constructiva de los alumnos y alumnas. 11. Actividades de fomento de la creatividad. Permiten el desarrollo del pensamiento —y del lenguaje— fantástico, imaginativo, poético, etc. A través de ellas puede comprobarse hasta qué punto los alumnos y alumnas van desarrollando paulatinamente su sensibilidad. 12. Actividades de entretenimiento. Son estas las actividades para aprender divirtiéndose. A través de este tipo de actividades el alumnado puede ser consciente del interés y de la utilidad de lo aprendido; e, igualmente, puede percatarse de que ha aprendido de forma efectiva nuevos contenidos y de que su esfuerzo ha merecido la pena.

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13. Actividades de evaluación. Por medio de estas ha de evaluarse no sólo al alumnado, sino también la actividad educativa desarrollada en el aula, así como todos los elementos del proceso de enseñanza y aprendizaje.

― ¿Implica la introducción de las competencias básicas algún cambio en el papel del docente y del alumnado? La metodología que implica el aprendizaje por competencias básicas supone una profundización en los roles que desde la implantación de la LOGSE, sobre todo, afectan al profesorado y al alumnado. Al mismo tiempo estos roles contribuyen también al desarrollo de las competencias básicas, puesto que el alumnado aprende a aprender, es cada vez más autónomo y puede ejercitar mejor sus habilidades sociales.

Rol del docente

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No es la única fuente del conocimiento, y en buena medida actúa como mediador y orientador, movilizando las estructuras cognitivas de su alumnado. El docente planifica más y mejor su práctica en el aula. Reflexiona sobre ella e introduce modificaciones. No tiene todas las respuestas, pero ayuda al alumnado planteándole preguntas adecuadas, reflexionando sobre los problemas y manteniéndolo más interesado en los aspectos importantes de su trabajo, procurando que el alumnado intente encontrar la respuesta. Procura que el alumnado piense sobre su actividad para identificar errores y aciertos, para analizar cómo se obtuvieron los resultados y pueda usar estos conocimientos en situaciones futuras. Orienta al alumnado a desplegar toda la capacidad de trabajo en búsqueda de solución: observar, reunir evidenciar, preguntar, discutir, etc. Es más consciente de su labor docente y realiza un trabajo de equipo con el resto del profesorado.

Rol del alumnado

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Está más motivado para involucrarse en el proceso de aprendizaje al tener un papel activo. Sus aprendizajes son prácticos, parten de la realidad. El alumnado ve la utilidad de lo que aprende en el colegio. Está en condiciones de asumir un papel de investigador que reflexiona, contrasta, discute, observa, comprende y aplica. Aprende a trabaja en equipo y a colaborar con los demás. Integra los contenidos disciplinares relacionándolos entre sí y con la realidad. Es protagonista de su evolución cognitiva.

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― ¿Cómo se evalúan las competencias básicas? La evaluación en competencias supone enfrentar al alumnado a una situación que simule un contexto real en el que deba dar una respuesta eficaz, producto de la movilización de todos sus recursos. Evaluar si un alumno o alumna es competente supone en buena medida comprobar su capacidad de reorganizar lo aprendido y utilizarlo en distintas situaciones y contextos. La evaluación de competencias tiene varios componentes: — El criterio de evaluación, que será el referente o estándar de desempeño. En el criterio se tendrán en cuenta los contenidos y procesos mentales necesarios, manejando distintos indicadores que concreten los niveles de dominio. — El proceso de recolección de evidencias que demuestre el aprendizaje o el grado de competencias alcanzado. — La comparación de evidencias con el estándar. — La formulación de un nivel de dominio: competente o aún no competente. Para que una evaluación sea fiable es recomendable que tenga estas tres características: ― Realista: condiciones similares a cómo se da la situación en la realidad. ― Relevante: útil para el alumnado. ― Proximidad: grado de cercanía a las prácticas habituales. Dada la naturaleza de las competencias, su evaluación no puede reducirse a pruebas de lápiz y papel. La competencia se convierte en el resultado de los aprendizajes útiles que va construyendo un alumno o alumna y que le posibilita su desarrollo integral.

― ¿Qué instrumentos de evaluación es recomendable emplear? Según Eisner, la selección de los instrumentos de evaluación debería hacerse considerando que la evaluación debe: — Reflejar las necesidades del mundo real, aumentando las habilidades de resolución de problemas y de construcción de significado. — Mostrar cómo los alumnos y alumnas resuelven problemas y no solamente atender al producto final de una tarea, ya que el razonamiento determine la habilidad para transferir aprendizaje. — Reflejar los valores de la comunidad intelectual. — Ir más allá de la ejecución individual, ya que la vida requiere de la habilidad de trabajo en equipo. — Permitir contar con más de una manera de hacer las cosas, ya que las situaciones de la vida real rara vez tienen solo una alternativa correcta. — Promover la transferencia presentando tareas que requieran el uso inteligente de las herramientas de aprendizaje. — Requerir que el alumnado comprenda el conjunto, no sólo las partes. — Permitir a los alumnos y alumnas escoger una forma de respuesta con la cual se sientan cómodos.

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— Son varios los instrumentos que pueden utilizarse en la evaluación, tales como el método de casos, la rúbrica o matriz de valoración, el formulario KPSI, las redes sistémicas, los proyectos, el diario, el portafolio, la observación, el inventario de habilidades…

― ¿Existe relación entre las competencias básicas y el proyecto educativo? Es indispensable la consideración de las competencias básicas en el proyecto educativo, pues el trabajo en las áreas y materias del currículo para contribuir al desarrollo de dichas competencias debe complementarse con diversas medidas organizativas y funcionales, imprescindibles para su desarrollo. Así, la organización y el funcionamiento de los centros y las aulas, la participación del alumnado, las normas de régimen interno, el uso de determinadas metodologías y recursos didácticos, o la concepción, organización y funcionamiento de la biblioteca escolar, entre otros aspectos, pueden favorecer o dificultar el desarrollo de competencias asociadas a la comunicación, el análisis del entorno físico, la creación, la convivencia y la ciudadanía, o la alfabetización digital. Igualmente, la acción tutorial permanente puede contribuir de modo determinante a la adquisición de competencias relacionadas con la regulación de los aprendizajes, el desarrollo emocional o las habilidades sociales. En otro orden, la planificación de las actividades complementarias y extraescolares puede reforzar el desarrollo del conjunto de las competencias básicas. Además, una de las finalidades de la inclusión de las competencias básicas en el currículo es integrar los diferentes aprendizajes, tanto los formales, incorporados a las diferentes áreas o materias, como los informales y no formales. En consecuencia, las decisiones que se tomen en la elaboración del proyecto educativo tendrán una consecuencia directa en el desarrollo de las competencias.

― ¿Qué se debería tener en cuenta en el proyecto educativo al tratar sobre los objetivos básicos y las prioridades educativas del centro? Sería conveniente en las fases de reflexión, redacción o revisión del proyecto educativo del centro la formulación de una serie de preguntas como: — ¿Qué tipo de persona queremos formar? ¿Qué entendemos por personas competentes para el siglo XXI y, en consecuencia, qué aprendizajes consideramos imprescindibles? — ¿Qué valores consideramos más relevantes para promover el desarrollo personal, la cohesión social, la igualdad de oportunidades y el respeto a las diferencias? — ¿Qué problemas y necesidades de carácter educativo tenemos en el mundo de hoy, teniendo presente la importancia de ofrecer una enseñanza personalizada en una sociedad diversa y multicultural en el marco de una escuela inclusiva? — ¿Qué objetivos, relacionados con capacidades, destrezas, habilidades y conocimientos perseguimos para el alumnado del centro? Para ello desarrollaríamos los siguientes objetivos: • Permitir a todo el alumnado el progreso de todos sus talentos y capacidades de creación. • Situar al alcance de todos los alumnos y alumnas una formación científica y tecnológica apropiada. • Abordar el aprendizaje de conocimientos y destrezas cognitivas básicas.

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• Desarrollar competencias para valorar la diversidad y participar en la sociedad, lo que supone adquirir habilidades para la vida. • Garantizar actitudes, comportamientos y competencias en el desarrollo de una mejor convivencia.

― ¿Qué aspectos deben revisarse en la línea pedagógica del centro para un mejor desarrollo de las competencias básicas? En la evaluación y revisión de la línea pedagógica del centro, labor necesaria porque nos permite racionalizar el trabajo docente y potenciar la evaluación formativa periódica de la acción educativa, es oportuna la coincidencia en la idea de que unos principios consensuados por todo el profesorado generan una mayor motivación e implicación en el quehacer diario. En ese contexto se sugiere el planteamiento de algunos interrogantes como: — ¿Qué principios metodológicos se pueden acordar en el centro para promover el desarrollo de competencias, la consecución de objetivos y la atención a la diversidad del alumnado? — ¿Son útiles las tareas y actividades para comprender la realidad y saber responder ante ella o para acumular información? ¿Parten de situaciones reales? — ¿Es interesante primar la aplicabilidad de lo aprendido a situaciones reales? ¿Sirven para resolver problemas? — ¿Qué tipo de actividades contribuye a la adquisición de conocimientos y al desarrollo de actitudes, valores, aspectos emocionales…? En este apartado sería imprescindible concretar los aspectos relacionados con: • El tratamiento de las necesidades específicas de cada alumno o alumna y sus posibilidades en acciones llevadas a cabo en los equipos educativos, máxime con un alumnado diverso. • Las necesidades de formación del profesorado del centro, siempre en función de la metodología que se pretende desarrollar. • Las directrices metodológicas, orientadas a que el alumnado movilice sus aprendizajes y los interrelacione. • La participación del propio alumno o alumna en su proceso de aprendizaje. • La organización de los contenidos en el currículo.

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