Ciencia, práctica y experimentación. Horticultura Orgánica

La agricultura orgánica, en relación con la convencional, presenta una especial organi- zación de la producción en función de las aprobaciones y restricciones ...
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Ciencia, práctica y experimentación

Horticultura Orgánica La producción orgánica de hortalizas de frutos es uno de los rubros con alta perspectiva de mercado, pero el desarrollo de la actividad está sujeto al trabajo conjunto entre certificadoras, productores en transición, comercializadoras e investigaciones que suman aportes tecnológicos

Ing. Agr. Jorge Ullé INTA San Pedro, Buenos Aires

Al ser evaluados los mercados agrícolas para la exportación, los productos orgánicos surgen como una interesante alternativa. Según el SENASA, en el año 2001, la superficie cosechada de cultivos orgánicos fue de 64.000 ha, de las cuales el 3% correspondió a horticultura orgánica (HO). De lo comercializado en el mercado externo (2.901.629 kg), una fuerte demanda provino de la Unión Europea y de Estados Unidos, representando cebollas, ajos, porotos y espárragos un 78%, 14%, 4.8% y 1,5% del total, respectivamente. La situación fue bien distinta en el mercado interno (814.095 kg), ya que las citadas hortalizas apenas alcanzaron el 2% del volúmen total, correspondiendo a lechuga, acelga, batata, remolacha, zanahoria, espinaca, puerros y brasicáceas el 60% del total. La tendencia de los últimos años en el mercado interno de HO va hacia una mayor diversificación de vegetales, abarcando la venta de hortalizas de frutos (tomate, berenjenas, pimientos, choclos, zapallos) solo un 25%. Este último grupo, aún menos explorado en la faz tecnológica y de mercado, podría incrementar sus ventas en supermercados locales y ser una alternativa exportable de contraestación. En el año 2000, la provincia de Buenos Aires reunió la mayor superficie cosechada certificada con hortalizas y legumbres orgánicas, sumando el 43% de la superficie del país, y Mendoza se ubicó en segundo término con el 21%. Esto demuestra que existen regiones con potencialidad para desarrollar este negocio. HORTALIZAS ECOLÓGICAS

ORGÁNICAS,

BIOLÓGICAS,

Se entiende por producto ecológico, biológi-

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co u orgánico, al que se obtiene por medio de un sistema de producción sustentable en el tiempo y que, mediante un manejo racional de los recursos naturales y sin la utilización de productos de síntesis química, brinde alimentos sanos, abundantes y mantenga o incremente la fertilidad del suelo y la diversidad biológica. Para que un producto pueda recibir esta denominación deberá provenir de un sistema donde se hayan aplicado las bases normativas establecidas por el SENASA y agencias certificadoras, durante no menos de dos años consecutivos, y se considerará como orgánicos en su totalidad a los obtenidos en la tercer cosecha, denominando a los de la etapa previa como productos en transición. Este período podrá ser extendido o reducido de acuerdo con los antecedentes del establecimiento. La agricultura orgánica, en relación con la convencional, presenta una especial organización de la producción en función de las aprobaciones y restricciones impuestas por la certificación. Uno de los requisitos indispensable para la exportación de productos orgánicos es el debido etiquetado y “certificado” para llegar al mercado externo con esta identificación. Las agencias certificadoras deben monitorear los procesos desde la producción al empaque. A los productores les queda el gran desafío de ejecutar el período de conversión. Hasta la obtención de lotes 100% sustentados en los principios de la agricultura orgánica, deben primar criterios como el de respetar los procesos naturales del ciclo de los nutrientes, la utilización de variedades mejor adaptadas a la zona en cuanto a biodiversidad y resistencias múltiples a enfermedades y favorecer un manejo de plagas orientando el control mediante

Etc. Tomate híbrido F1, hábito indeterminado, en parcelas, con dos años sucesivos de aportes de lombricompost. EEA San Pedro (1999-2000)

Frutos de Tomates "tipo redondo", peso medio, rango (180-250 g), preparados para evaluación de calidad. EEA San Pedro

agentes naturales. También es real que la rápida expansión ocurrida por la demanda de productos orgánicos promovió una intensa búsqueda de respuestas sobre los aportes científicos y tecnológicos que se requieren.

t/ha de cal). Por otro parte se encuentran los que solamente recibieron durante los años 1999 y 2000 una (lote 8a) o dos aplicaciones (lote 2) de compost (CP), o de lombricompost (LC) (lote 4), obtenido a partir de lombrices rojas californianas. Por último, el lote 5 no tuvo aportes en ningún año. En la Fig. 1 se observa que los dos últimos lotes citados, aportados con CP o LC respectivamente, consiguen niveles tan elevados de MO como los tratados en ciclos anteriores con estiércoles (lote 1, lote 9c). En esto pudo incidir el hecho de que fueron aplicados al menos 10 t/ha/año de carbono orgánico (equivale entre 50-70 t/ha/año de materia seca), lo cual estaría por encima de lo que los suelos mineralizan, provocando un balance positivo de MO para Argiudoles de la zona norte de la provincia de Buenos Aires.

LA MATERIA ORGÁNICA A pesar de las diferentes interpretaciones sobre parámetros que expresan la calidad de suelos, es un hecho común que al no recurrir a fertilizaciones de orden químico, el incremento de la fertilidad de suelos se logre a partir de aportes de materia orgánica. Básicamente, los resultados de parcelas experimentales en la Estación Experimental Agropecuaria San Pedro del INTA y de predios en producción han demostrado que al menos son necesarios dos años de aportes de enmiendas orgánicas en dosis elevadas (5070 t/mat.sec./ha/año) para garantizar cambios importantes en el complejo químico y físico del suelo. En la Fig. 1 se observan los cambios ocurridos en materia orgánica (MO) del suelo en dos grupos de lotes que recibieron distintas dosis de abonos. Por un lado, aquellos lotes que sólo durante 1997 y 1998 fueron aportados con estiércoles “curtidos” al aire libre sin compostar (lote 1, 7 t/ha -carbono) y los aledaños con ”estiércol fresco más residuo de avena verde” (lote 9a, 20 t/ha carbono) o sólo “avena verde triturada” (lote 9c, 13 t/ha de carbono) o sólo con aporte de “calcáreo dolomítico” (lote 9b, 3

Otras ventajas adicionales fueron la neutralización de los valores de pH (Fig. 3), incremento del fósforo disponible (Fig. 2), el mantenimiento de los niveles de sales y una relación entre calcio y potasio intercambiable balanceada. En fincas orgánicas, la calidad del suelo o sitio de transplante es uno de los objetivos más buscados, de modo de poder llevar a este plantines que crezcan con favorable respuesta post-transplante, semejante a cómo una fertilización de cobertura inicial en lo convencional busca crear condiciones necesarias para lograr un adecuado stand de plantas. idiaXXI

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Etc. Figura 1. Valores de Materia Orgánica en % en 9 lotes de experimentación de la EEA San Pedro, tratados con aportes de abonos orgánicos, en los años 97-98 y 99-2000

Figura 2. Valores de fósforo en ppm en 9 lotes de experimentación de la EEA San Pedro, tratados con aportes de abonos orgánicos, en los años 97-98 y 99-2000

Biodiversidad de formas y colores de frutos de tomate en colecciones de variedades para el cultivo orgánico.

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Etc. Figura 3. Valores de pH en 9 lotes de experimentación de la EEA San Pedro. tratados con aportes de abonos orgánicos, en los años 97-98 y 99-2000

Figura 4. Peso medio (kg/m2) de frutos de tomate variedad Platense e Híbrido F1 indeterminados, en tres épocas de cosecha en plantas provenientes de dos tipos de contenedor y tres mezclas de sustratos. Año 1999-2000. EEA INTA San Pedro

UNA VISIÓN CONJUNTA Si se decide implementar la producción orgánica de hortalizas de frutos (tomate, pimientos, berenjenas, etc.), algunas decisiones tomadas en etapas tempranas tienen un alto impacto sobre la calidad y producción post-transplante. En experimentos efectuados en la EEA San Pedro con variedades e híbridos de tomates indeterminados durante tres cosechas se pudo comprobar que el cultivar Platense produjo más cuando los plantines provenían de mezclas de sustratos que no excedieron el 40% a 50% de LC (M1, M2, Fig. 4). En híbridos F1 la tendencia fue semejante en dos épocas de cosecha. Sin exceder las dosis de LC de la mezcla, colocando junto materiales abridores del “espacio aéreo” (Ej. turba, perlita), se favoreció en gran medida el desarrollo radicular del plantín, balanceando éste con el de la parte foliar y aumentando también la precocidad a cosecha. La prevalencia de una alta porosidad y mayor espacio aéreo para las raíces, en sustratos

durante la etapa de contenedor y en los suelos post- transplante, es uno de los factores que deben mantenerse en “continum” a lo largo de las etapas vegetativa y reproductiva de la planta. En la Fig. 4 también se observa en cultivo a la intemperie, que en términos de kg/m2 el híbrido F1 superó en producción a la variedad. Otro aspecto clave en tomates orgánicos es la disponibilidad de nitrógeno para la planta. Si bien las determinaciones de nitratos (N03) y amonio (NH4) en suelos fertilizados químicamente, son mayores en relación con los abonados con enmiendas, esto no significa que el potencial de mineralización en orgánico no sea lo suficientemente alto como para abastecer adecuadamente el cultivo. Incluso puede ocurrir una gran liberación de nitratos, en épocas que no lo aprovecha la planta, con la consiguiente contaminación de napas freáticas. Como el orden descendente de extracción total de macronutrientes por el cultivo de tomate es Potasio (K), Nitrógeno

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Etc. (N), Calcio (Ca), Azufre (S), Fósforo (P), Magnesio (Mg), los lotes abonados durante dos años con 10 t/carbono/ha/año de CP o LC en cobertura suelen cubrir la alta relación inicial de demanda por P, pero en menor medida la de K y N. Para alcanzar estas metas se sugiere realizar aplicaciones de formulaciones de abonos orgánicos compuestos, que provengan de otras fuentes además de CP o LC permitiendo satisfacer este alto ritmo de extracción de nutrientes. La certificación exige fuentes de nutrientes de origen animal o vegetal, lo cual con N es de fácil implementación (harinas de sangre, de pescado, de cereales) pero en el caso de fuentes potásicas, solo las cenizas de maderas o residuos de secaderos de cereales (pula, granzín) estarían en condiciones de cederlo, encareciendo la formulación. La elaboración y utilización de abonos orgánicos compuestos, enriquecidos con otros componentes además del CP y LC, es un importante camino para recorrer, en la meta de alcanzar altas productividades en tomates orgánicos, evitando la caída prematura de frutos. EL CONSUMO Y LA DIVERSIDAD DE FORMAS Gran parte de los emprendimientos de tomates orgánicos iniciaron sus producciones abasteciendo el mercado interno con variedades locales o híbridos permitidos bajo restricción por la certificación. En el comercio a distancia, la resistencia al transporte, firmeza del pericarpio del fruto e incluso el carácter larga vida (long shelf life) conferidos por los genes "rin" o "nor" (no transgénicos), son apreciados por mayoristas y supermercadistas. El tomate para consumo

en fresco, modernamente ha sido seleccionado más por las exigencias de "la cadena de insumos-producción-venta" que por el consumidor. Sin embargo, la preferencia por lo "biológico" parecería volver a ser retomada en los países de alto nivel de ingresos. La cosecha de tomates en estados muy tempranos de maduración "en verde”, así como la ausencia de sabor interno en la larga vida comercial, han conspirado en contra de esta modernidad. En el mundo comienza nuevamente la búsqueda de variedades duraderas, con resistencias estables a enfermedades, en genotipos de tomate con sabor interno. Por un lado, de esos trabajos ha resultado la recuperación de variedades (heirloom tomatoes) de crecimiento indeterminado, pluriloculares, lisas, de calibre GG (diámetro 67mm>), sin presencia de hombros verdes, ni acostillado, con considerable firmeza y resistencia a rajaduras. Muchas de ellas denominadas “beefsteak", por su abundante pulpa y masa gelatinosa, recuerdan al consumidor el sabor de los tomates cosechados “en el jardín de casa”. Otro grupo lo conforman las variedades de crecimiento determinado, semideterminado, rastreras o arbustivas, que formaron parte de pasados programas de mejoramiento de tomates de industria, otorgando maduración concentrada, firmeza de frutos y alto contenido de sólidos solubles. Hoy, los caminos de la tomaticultura orgánica parecerían querer juntar ambas alternativas para que la calidad interna del fruto de tomate no sea solo juzgada por su vida media en la estantería, sino por su diversidad de formas, colores y aromas, en el contexto de los productos orgánicos certificados.

Bibliografía Drinkwater, L.E.; Letourneau, D.K.; Workneh, F.; Van Bruggen, H.C; Shennan, C. 1995. Fundamental differences between conventional and organic tomato agroecosystems in California. Ecological Applications 5 (4), pp 1098-1112 INTA. 1998. Cuaderno de normas para la “Producción y elaboración de productos ecológicos de origen vegetal “Protocolo INTA N° 6”. Fundación ArgenInta. 21pp Bs. As. IFOAM, Basic Standards for Organic Agriculture and Processing and Guidelines for Coffe, Cocoa and Tea. Evaluation of Inputs. International Federation of Organic Agriculture Movements. 1996. 44 pp Copenhagen.Denmark, August, Sasal, C; Andriulo, A.; Ullé, J.; Abrego, F.; Bueno, M. Efecto de diferentes enmiendas sobre algunas propiedades edáficas, en sistemas de producción hortícola del centro norte de la región pampeana. Ciencia del Suelo 18 (2) 2000. pp. 95-104. Ullé, J. A. Producción de Hortalizas de hojas orgánicas. Boletín Hortícola. Año 9. Nº 29. pp 4-8. La Plata. 2001.

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